sábado, 16 de febrero de 2019

Tres falsos mitos sobre la fatiga crónica

  • Un 3% de la población sufre esta enfermedad que a menudo se confunde con otras, como la fibromialgia
El Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) no mejora con el descanso. (Yuri_Arcurs / Getty)  
En torno a un 3% de la población mundial padece el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC). A día de hoy se desconoce cuál es su origen, aunque se sospechan múltiples causas. Se trata de una enfermedad de difícil diagnóstico y que, actualmente, obliga a reducir al menos el 50% del número de actividades que desarrollan estas personas.

También conocida como ‘enfermedad sistémica por intolerancia al esfuerzo’ o ‘encefalomielitis miálgica’, puede padecerla cualquier persona. Se caracteriza, como su propio nombre indica, por la aparición de una fatiga generalizada que no mejora con el descanso, por la dificultad a la hora de recordar hechos recientes, por padecer también trastornos del ánimo y del sueño, o dolor óseo y muscular generalizado, entre otros síntomas.

Desde la Academia Americana de Médicos de Familia señalan que es una enfermedad que hace que la persona se sienta tan fatigada que no puede realizar las tareas diarias normales. “El síntoma principal del SFC es la fatiga crónica que dura más de 6 meses. Las actividades físicas o mentales a menudo empeoran los síntomas. El descanso, por lo general, no mejora los síntomas”, precisa.

¿Cuáles son las causas?

En la actualidad, uno de los aspectos que más dificulta su prevención, diagnóstico y tratamiento es el desconocimiento de las causas de esta enfermedad. “Nadie sabe a ciencia cierta qué origina el síndrome. Los síntomas pueden ser causados por un sistema inmunológico débil o por algún tipo de virus. Los investigadores todavía están buscando la causa. El SFC es difícil de diagnosticar y algunas personas tienen dificultades para aceptarla como una enfermedad, entre ellos algunos especialistas”, añade la sociedad científica.

En este sentido, el jefe de la Unidad de Fatiga Crónica y Fibromialgia, y especialista de Medicina Interna del Hospital Universitari Dexeus de Barcelona, el doctor Jordi Robert, remarca que, al desconocer su origen, su tratamiento y prevención siguen estando limitados.

Entre las causas de la enfermedad lamenta que todavía no haya un estudio científico concluyente al respecto. “Es probable que, además, no sólo exista una causa, sino que sea una combinación de varias”, avisa este especialista en Fibromialgia y SFC del Hospital Universitari Dexeus de Barcelona.
(Getty / Getty)  
Eso sí, subraya que existe el convencimiento general del posible origen vírico de la enfermedad. De hecho, recuerda que desde hace años se creía que esta patología se iniciaba tras la infección por el virus de Epstein Barr. “Otros virus se han creído que podían ser los causantes, como el parvovirus. Actualmente, a pesar de las sospechas de la infección vírica como causante o desencadenante, no existen estudios que lo confirmen”, puntualiza el experto.

Se ha intentado implicar otras causas, como las genéticas, las alteraciones inmunológicas, los niveles de estrés o los factores ambientales, según afirma este especialista en Medicina Interna. Además, advierte de que la alta incidencia de sensibilidad química hace pensar que algunos tóxicos ambientales podrían haber participado en la aparición de la enfermedad, o bien ser los desencadenantes.

No obstante, resalta que cuando se habla del Síndrome de Fatiga Crónica son muchos los mitos que circulan con falsa información sobre la enfermedad. Aclaramos los tres principales.

1) La fibromialgia y la fatiga crónica son lo mismo

Son dos enfermedades distintas, tal y como indica la Organización Mundial de la Salud (OMS), a pesar de que inicialmente se diagnosticaron como una sola entidad y se pensaba que eran manifestaciones extremas de la enfermedad.

Mientras que en la fatiga crónica su síntoma predominante es la fatiga, de forma que estos pacientes ven limitada su vida diaria en al menos un 50%, en la fibromialgia su principal síntoma es el dolor músculoesquelético generalizado.

A pesar de ello, comparten mucha sintomatología, como la fatiga, el insomnio, la cefalea o el dolor muscular. Es difícil la diferenciación entre ambas. Hay casos en los que se pueden diagnosticar las dos enfermedades en un mismo paciente. “La incidencia de SFC en pacientes diagnosticados de fibromialgia es de alrededor de un 8%”, puntualiza.

2) El SFC y la Sensibilidad Química Múltiple son lo mismo

La Sensibilidad Química Múltiple es una enfermedad en la que los pacientes presentan alergias e intolerancias a productos y a sustancias ambientales (tipo gel, cremas, colonias, etc.), de muy difícil diagnóstico, y sin criterios estables y unificados que permitan un abordaje global.

A día de hoy la OMS no la ha reconocido como una enfermedad. Sin embargo, en algunos países sí que lo está. “Es la enfermedad que hoy en día genera la mayor limitación para el desarrollo de actividades cotidianas. En la SFC también es un síntoma la intolerancia farmacológica y ambiental”, precisa Robert.

Las personas que sufren el SFC se deben vacunar

Aunque existe una mayor sensibilidad para las enfermedades infecciosas en las personas que sufren SFC, también hay que tener en cuenta la intolerancia y las alergias a los fármacos que estos pacientes suelen presentar.

Se considera que, a pesar de que las vacunas no están contraindicadas, éstas se deberían usar sólo en aquellos pacientes que el beneficio de la vacuna sea superior al riesgo de intolerancia. “Entre los profesionales puede haber ideas diversas sobre el uso de vacunas en estos pacientes”, precisa.

Sevilla: El Ayuntamiento de Sevilla envenena a la población usando herbicida altamente tóxico

 Por Ecologistas en Acción

Vuelven a aparecer en espacios urbanos extensiones con la vegetación espontánea arrasada con un característico color marrón, totalmente quemado por la aplicación del herbicida glifosato. Ecologistas en Acción responsabiliza de este hecho a PSOE, PP y Ciudadanos por su aprobación de la moción en el pleno el 25 de mayo de 2018, que volvió a autorizar el uso de glifosato, ignorando así el principio de precaución tal y como define el Real Decreto 1311/2012.

La reversión de prohibir los herbicidas están provocando que se envenene a la población con estos químicos altamente tóxicos en zonas de recreo y campos de deportes, así como jardines cercanos a colegios, guarderías y centros sanitarios.

Esta aplicación masiva del veneno demuestra la incapacidad de los servicios municipales de poner en marcha un plan de control de la flora adventicia urbana de una manera más sostenible y menos contaminante, y que se base en la necesaria campaña de información y concienciación.

Es necesario explicar a la población el papel ecológico que juega esta flora en el mantenimiento del ecosistema urbano, dando cobijo y alimentación a insectos y aves beneficiosas para el control de plagas.

En segundo lugar es cierto que hay que controlar estas hierbas pero sólo cuando al secarse a finales de primavera pueden suponer un problema, atajable con contratas específicas de operari@s para su retirada mediante labores mecánicas.

La catalogación del Glifosato como agente “probablemente cancerogénico para los seres humanos” por parte de la Agencia de Investigación sobre el Cáncer (IACR) que forma parte de la OMS no es suficiente aviso para el Ayuntamiento de Sevilla para tener en cuenta el Real Decreto que le permite, en aplicación de sus competencias, la prohibición de la aplicación de herbicidas en zona urbana. Será la ciudadanía la que tenga que adoptar medidas vía demanda judicial, en caso de que se continúe con estas malas prácticas.

Recuerdan que ya el año pasado ganó una demanda judicial un jardinero con cáncer terminal (linfoma no Hodgkin) a la multinacional Monsanto (Bayer), principal productora de glifosato en su marca comercial RoundUp, por 289 millones de dólares debido al uso de este herbicida.

Sólo intereses ajenos a la ciudadanía, que se correspondan con presiones de las multinacionales del sector o de técnicos ante una simplificación de las tareas de control por la supuesta eficacia frente a otros métodos, podrían explicar este interés por el uso del glifosato.

Ecologistas en Acción no cejará en su intento de convencer a las responsables del Ayuntamiento que hay otra forma de tratar estas plantas, que hay experiencia en otras ciudades que no usan herbicidas que se demuestran válidas y que con una buena planificación de los tratamientos mecánicos tendremos una ciudad más sana y con mayor biodiversidad.

Los pesticidas con glifosato más utilizados aumentan un 41% las posibilidades de sufrir cáncer

  • Un nuevo estudio científico entre los pesticidas con glifosato y el linfoma no Hodgkin
  • "Sumando todos los análisis de estudios pasados, incluyendo el nuestro, se demuestra de forma consistente que la exposición a herbicidas basados en glifosato está relacionada con un riesgo mayor de contraer cáncer", señalan los autores
  • Tres de sus autores fueron seleccionados en 2016 por la Agencia de Protección Ambiental de EEUU como miembros de la junta del panel científico de asesoramiento en glifosato
Carey Gillam 14/02/2019
El herbicida RoundUp, un producto de Monsanto, es uno de los más vendidos del mundo /
Mike Mozart
Los herbicidas con glifosato aumentan el riesgo de contraer un tipo específico de cáncer. Según un reciente y exhaustivo estudio científico, la probabilidad de enfermar con el linfoma no Hodgkin es un 41% mayor para las personas con mucha exposición a estos extendidos pesticidas. Las pruebas sugieren una "relación concluyente" entre la exposición a herbicidas con glifosato y el mayor riesgo de contraer linfoma no Hodgkin (LNH), señalan los autores del estudio, que piden prudencia en la interpretación de las cifras de riesgo estimado.

Firmado por cinco científicos estadounidenses, el informe contradice a la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés), que había declarado seguro al herbicida. El estudio coincide a su vez con los planes de las autoridades de varios países de limitar el uso de productos de uso agrícola con glifosato.

En Estados Unidos, Monsanto y su propietaria alemana, Bayer AG, se enfrentan a más de 9.000 demandas presentadas por personas con LNH que culpan de su enfermedad a los herbicidas de la empresa con glifosato. En agosto llegó el primer fallo de un jurado estadounidense, con un veredicto unánime en contra de Monsanto. La compañía ha presentado un recurso de apelación. El próximo juicio, presentado por otro afectado, comenzará el 25 de febrero. Para el resto del año hay programados nuevos juicios, en un calendario de pleitos que se extiende hasta 2020.

Según Monsanto, ninguna investigación científica fiable demuestra una vinculación concluyente entre el glifosato y el LNH o cualquier otro tipo de cáncer. La empresa alega que cuando la EPA encuentra que "no es probable" que el glifosato provoque cáncer lo hace respaldada por cientos de estudios en los que no se detecta dicha relación.

La compañía acusa de comportamiento deshonesto a los científicos del Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer [IARC, por sus siglas en inglés] que en 2015 clasificaron el glifosato como probable producto cancerígeno para los seres humanos. Según Monsanto, no sopesaron de forma adecuada los hallazgos de otros estudios importantes.

Pero el nuevo estudio podría complicar la defensa del herbicida más vendido de Monsanto. Tres de sus autores fueron seleccionados en 2016 por la EPA como miembros de la junta del panel científico de asesoramiento en glifosato. La revista que lo publica, Mutation Research / Reviews in Mutation Research, tiene como redactor jefe al científico David DeMarini, también miembro de la EPA.

Los autores del informe argumentan que su análisis no es comparable a las evaluaciones hechas hasta ahora. Según Lianne Sheppard, coautora del estudio y profesora en el departamento de Ciencias de la Salud Ambiental y Laboral de la Universidad de Washington, "la evidencia de un mayor riesgo de LNH por exposición al glifosato tiene más fundamentos en este artículo que en los análisis previos". "Desde el punto de vista de la salud de la población, hay preocupaciones reales".

Sheppard fue una de las asesoras científicas de la EPA sobre glifosato y formó parte del grupo de consejeros que se quejaron ante la agencia medioambiental por no seguir los protocolos científicos debidos al dictaminar que no era probable que el glifosato causara cáncer. "Eso estuvo mal", dice Sheppard. "Estuvo bastante claro que no siguieron sus propias reglas, ¿hay pruebas de que es cancerígeno? La respuesta es sí".

"Estamos revisando el estudio", afirma un portavoz de la EPA. Bayer, dueña de Monsanto desde el verano de 2018, no ha querido hacer declaraciones. En un comunicado de diciembre, la empresa químico-farmaceútica citaba la valoración de la EPA y sostenía que los herbicidas con glifosato habían sido "extensamente examinados", demostrando ser una "herramienta segura y eficaz para el control de malezas".

Los autores del estudio dicen que en su análisis han examinado todos los informes ya publicados sobre efectos en la salud de las personas, incluyendo el Estudio de Sanidad Agropecuaria, un informe con datos de 2018 financiado por el gobierno [AHS, por sus siglas en inglés].

Para Monsanto, el AHS es una prueba de la falta de vínculos entre el glifosato y el LNH, pero los autores del nuevo informe dicen que al revisar las investigaciones anteriores se concentraron en la población más expuesta al glifosato. Si es cierto que los herbicidas con glifosato causan LNH, los miembros de ese grupo deberían tener un riesgo elevado. Tomar como muestra solo a individuos con mucha exposición al pesticida hace menos probable que otros factores introduzcan ruido en el sistema quitando validez a los resultados, explican. En resumen: si de verdad no hubiera conexión entre el químico y el cáncer, ni siquiera los individuos con mucha exposición deberían registrar tasas anormales en el desarrollo del cáncer.

Además de revisar los informes sobre personas, los investigadores examinaron otros estudios con glifosato, incluyendo muchos realizados sobre animales. "Sumando todos los análisis de estudios realizados hasta la fecha, incluyendo el nuestro, se demuestra de forma consistente el mismo hallazgo clave: la exposición a herbicidas basados en glifosato está relacionada con un riesgo mayor de contraer LNH", concluyen los autores.

Según David Savitz, profesor de epidemiología en la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Brown, el nuevo estudio está "bien llevado", pero carece de "información nueva en lo esencial". "Yo diría que refuerza la idea de que el tema siga siendo preocupante y que necesita una evaluación, pero no termina de dar una respuesta definitiva a la pregunta".

Traducido por Francisco de Zárate

jueves, 14 de febrero de 2019

"Se vulneran los derechos de las personas hipersensibles"

Carmen Sayago. www.carmensayago.com
ENTREVISTA A CARMEN SAYAGO

Las fotos de "Birds of pollution", de Carmen Sayago, denuncia las barreras a las que se enfrentan los afectados por las enfermedades de la contaminación medioambiental, la mayoría, mujeres.

Ana Montes

Los retratos de la exposición Birds of pollution son un documento real y valiente, una denuncia social que foto a foto compone el drama cotidiano silenciado de muchas mujeres. Carmen Sayago ha metido el dedo en la llaga de la hipersensibilidad a los químicos (o sensibilidad química múltiple, SQM), a menudo solapada con el padecimiento también de la electrosensibilidad (o hipersensibilidad a la electricidad, EHS), dos enfermedades emergentes, que no raras, fruto de la contaminación medioambiental creciente.

Ambas enfermedades cuentan con cientos de estudios científicos publicados, una evidencia científica frente a la que permanece impasible la política sanitaria. Sin embargo, la ONG Médicos del Mundo respalda esta exposición en Caixa Forum (Madrid), objeto de números premios y finalista del XXII Premio Internacional Luis Valtueña de fotografía humanitaria.

Sus imágenes, aunque parezcan venir de otro mundo, han sido capturadas en distintos lugares de España, los espacios donde estas mujeres con velo y mascarilla se han ido refugiando, a falta de un lugar más seguro, para seguir viviendo en una sociedad que no se preocupa por ellas, aunque poco a poco las ha ido contaminando.

Carmen Sayago: "La vida de las personas afectadas por la hipersensibilidad es en blanco y negro"

–¿Por qué has querido contar esta historia?

–Quería reflejar la situación de vulnerabilidad que están viviendo todos los afectados y la increíble vulneración de sus derechos fundamentales, porque me sorprendía el desconocimiento generalizado que hay sobre estas enfermedades. Creo que he sido de las pocas personas que han podido acceder a las casas de personas afectadas de forma más severa y ver su día a día. Es algo sorprendente y claustrofóbico, por eso me salió plasmarlo en blanco en negro cuando yo siempre trabajo en color. 

Pero este proyecto me transmitió que su vida era así: en blanco y negro, con muchos momentos de monotonía y a veces situaciones de malestar extremo.

–¿Qué derechos se vulneran en estas enfermedades?

–El acceso a la sanidad, a la salud, a una vivienda digna, a tener trabajo si no lo tienen, a recibir ayudas sociales, a la inviolabilidad de tu domicilio cuando las ondas penetran en él… Muchos afectados no se atreven a contar lo que les sucede a sus vecinos porque tienen miedo a su reacción, por eso algunos con los que contacté no quisieron salir en mi proyecto. Pero hay otros que no les importa dar la cara.

–¿Qué reacciones está recibiendo este trabajo?

–Ha recibido varios premios y menciones pero no veo que la gente quiera colaborar para cambiar esta situación. Les parece un trabajo muy bonito y original, pero no hay una reacción real. Unos por incredulidad y otros porque no lo quieren ver. Imagínate si la gente fuera consciente de que esto también les puede pasar a ellos: habría que cambiar todo, toda la industria química y tecnológica.

–Pero la opción podría ser reclamar una tecnología más segura y una química inocua

–Sí, claro. Pero eso ve a contárselo a las empresas que gobiernan ahora; la mayoría no están dispuestas a invertir en estos cambios.

–¿Qué es lo que más te impactó de la situación que viven algunos?

–Me impactó la situación de Victoria, que vive en Tarifa. Está sola, sus vecinos, la están acosando porque no quieren que viva allí, y además ahora está al borde del desahucio. Otra es Rosa, con dos nenes, que por culpa de la retirada de una amalgama de mercurio se intoxicó, y desde entonces empezó a sufrir sensibilidad química y electrosensibilidad teniendo que alejarse de todo. Su marido y los niños terminaron viviendo dos años en Los Pirineos en una caravana y ella en una tienda de campaña en pleno invierno. Ahora vive en Santander en una zona aislada y ha mejorado.
Foto de Carmen Sayago. www.carmensayago.com
–También algunas de estas personas viven una situación precaria debido a su enfermedad

–Sí, yo he dado con todo tipo de personas. Afectados que viven con normalidad, pero dentro de su burbuja, y casos más extremos. Una es Isabel que recientemente se quedó viuda y tiene que sacar adelante a la niña de 14 años, con SQM y EHS ambas, porque la madre se quitó las amalgamas estando embarazada y le trasmitió el mercurio a su hija, por lo que está diagnosticada desde bebé.

–¿Cómo viven?

–Viven como les cuadra. En una de las fotos sale Victoria con todas las paredes forradas con telas metálicas para protegerse de los campos electromagnéticos de las antenas y los móviles de sus vecinos. Y en otra Rosa está durmiendo en el suelo del pasillo en un futón, porque le afectaba la humedad de las habitaciones de una casa que alquiló mientras buscaba un hogar donde asentarse.

"Veo que aún no hay reacciones, que no ha cambiado nada de la situación en la que viven estas mujeres desde que las retraté hace ya dos años"

–Tus mujeres aparecen cubiertas de la cabeza a los pies pero, mientras un burka nos asalta la conciencia, ¿no causan estas fotos la reacción que deberían?

–Yo creo que el exceso de información nos hace más impasibles y además, si reaccionas, estás obligado a cambiar algo en tu vida. Pero si algo es ajeno a ti al final no te despierta interés. Por eso me siento ya nerviosa, porque veo que aún no hay reacciones y no ha cambiado nada de la situación en la que viven estas mujeres desde que las retraté hace ya dos años.

–¿Siempre has abordado el mundo de la discapacidad?

–Sí, generalmente trabajo para fundaciones, aunque soy freelance. Y el mensaje que hay tras este sector es que no hay barreras. Pero en el caso de la SQM y la EHS sí hay barreras. Yo siempre intento ayudar con mis proyectos, por eso con este me gustaría conseguirlo. He elegido la foto documental de autor para plasmar mis sentimientos ante este problema que en un determinado momento me terminó afectando, porque pretendía buscar soluciones pero he encontrado muchos obstáculos.

–¿De qué tipo?

–Me hubiera gustado fotografiar a estas mujeres en otros ambientes, como yendo al médico. Pero no pueden entrar en un entorno sanitario porque no está libre de químicos.

• Puedes ver un vídeo sobre la exposición Birds of pollution en www.carmensayago.com

viernes, 25 de enero de 2019

Un cóctel de plaguicidas en la comida de los europeos

El sistema de seguridad alimentaria de la UE no es tan seguro. Tres de cada 100 alimentos presentan residuos de pesticidas por encima de los valores máximos permitidos

KOLDO HERNÁNDEZ KISTIÑE GARCÍA
Viñedos de Sakonnet (EE.UU.).
NATIONAL INSTITUTE FOR OCCUPATIONAL SAFETY AND HEALTH (NIOSH)  
La UE quiere transmitir una imagen de control de la seguridad de sus alimentos respecto a la presencia de plaguicidas que no se sostiene con los datos de sus propios informes oficiales1.

Según la Autoridad de Seguridad Alimentaria, organismo encargado de controlar que los alimentos no contengan residuos de plaguicidas peligrosos para la población, los alimentos de venta en Europa están libres de residuos de pesticidas. También el comisario de Salud y Seguridad Alimentaria de la Unión Europea Vytenis Andriukaitis ofrece un mensaje tranquilizador alabando la cadena alimentaria de la Unión Europea, que según él, permite asegurar la mejora continua.

Sin embargo, los últimos informes2 oficiales sobre la presencia de pesticidas en muestras de alimentos desmienten la complaciente versión oficial.

Empecemos por el cumplimiento de la ley, que obliga a que los residuos de pesticidas que quedan en los alimentos estén por debajo de una cantidad o límite considerado seguro.

En 2014, el 97,1% de las muestras tomadas tenían residuos por debajo de ese límite de seguridad. En 2015, prácticamente se repitieron los datos de 2014. Sin embargo, los datos empeoran en 2016, en el que el 96,2% de las muestras tomadas satisfacían los requisitos de la ley.

EN 2016 EL 3,8% DE ALIMENTOS A LA VENTA EN EUROPA NO ERAN SEGUROS POR NO CUMPLIR LA LEY

Aunque los valores de cumplimiento superiores al 96% de los tres últimos años pueden entenderse como muy satisfactorios (y así lo hacen las autoridades europeas), la interpretación de los datos cambia con solo hacer la lectura inversa. Así, se obtiene que en 2016 el 3,8% de alimentos a la venta en Europa no eran seguros por no cumplir la ley. También contenían más tóxicos de los permitidos el 2,8% de los alimentos consumidos en 2015 y el 2,9% en 2014.

Es decir, aproximadamente tres de cada 100 alimentos que comemos los europeos presentan residuos de plaguicidas por encima de los valores máximos que la legislación concibe como adecuados para proteger nuestra salud y la de nuestros hijos e hijas.

Por sí solos, estos porcentajes desmienten que el sistema de vigilancia de seguridad alimentaria en materia de residuos de plaguicidas posibilite la mejora continua. Por un lado, los porcentajes de cumplimiento son similares año tras año. Por otro lado, el empeoramiento de los datos observado en 2016 con respecto al 2015 debería ser motivo más que suficiente para una acción correctiva de envergadura por parte de la Unión Europea. En conclusión, el sistema incumple su objetivo principal de velar por la salud y mejorar la seguridad alimentaria.

Los datos de España, si bien distintos e inclusive mejores a los de la media de la Unión Europea, no alteran el paradigma descrito de satisfacción administrativa por los datos de cumplimiento, que en 2014 fueron del 98,6%, del 98,9% en 2015 y del 98% en 2016.

EN ESPAÑA EN 2016 SE ANALIZARON 571 PLAGUICIDAS, 122 EN CADA MUESTRA, FRENTE A LOS 682 Y 266 RESPECTIVAMENTE DE ALEMANIA Y LOS 566 Y 303 DE FRANCIA

Otro aspecto que pone en entredicho el sistema de vigilancia europeo es el escaso número de muestras analizadas. Así, en el caso español, las muestras analizadas fueron de 2.295, 2.186 y 2.384 en los años 2016 a 2014, lo que nos sitúa a la cola de Europa en lo que se refiere al número de muestras por cada 100.000 habitantes: fuimos el furgón de escoba en el 2015 y los antepenúltimos de 2016.

La media española, en este último año fue de 4,9 muestras por cada 100.000 habitantes muy alejada de la media europea de 16,4 y mucho más de la de Alemania con un 24,2 o Italia con un 18,2, e incluso del 10,2 de Francia.

A la discrecionalidad del tamaño de la muestra analizada en España le acompaña el menor número de plaguicidas examinados por muestra y el número de fitosanitarios evaluados en total. En España en el año 2016 se analizaron 571 plaguicidas, 122 en cada muestra, frente a los 682 y 266 respectivamente de Alemania, los 499 y 133 de Italia y los 566 y 303 de Francia.

La diferencia en el número de muestras y el total de plaguicidas estudiados señalan inequívocamente la disparidad de criterios entre los distintos Estados miembros de la Unión Europea. Puede concluirse que el sistema de vigilancia se basa en la voluntad, quizá arbitraria de las autoridades nacionales, en su capacidad analítica y en su decisión política de velar por la seguridad alimentaria, más que en un sistema de gestión uniforme y con los mismos estándares para todos los países.

La falta de mejora continua indicada en los párrafos anteriores se evidencia con mayor fuerza en los datos europeos sobre la presencia de múltiples residuos en la misma muestra. Así, en 2016 se detectaron residuos de varios plaguicidas en el 30,1% de las muestras de alimentos no procesados y en el 28% de comida procesada. Al respecto, un dato que merece destacarse es que en 2016 en la Unión Europea fueron detectadas 589 muestras con más de 10 o más pesticidas.

Estos datos evidencian que la ciudadanía europea se ve expuesta a un cóctel de sustancias plaguicidas en su alimentación, lo que supone un riesgo para la salud humana, más cuando la evaluación de los residuos de estas sustancias en la comida se realiza de manera individual para cada tóxico y no se analiza la realidad, es decir, el efecto conjunto de los distintos plaguicidas en un mismo alimento.

493 SUSTANCIAS PLAGUICIDAS QUE SON COMERCIALIZADAS EN EUROPA, DE 53 A 162 DE ÉSTAS CON PROPIEDADES DE ALTERACIÓN ENDOCRINA

A esto, se añade el hecho que de las 493 sustancias plaguicidas que son comercializadas en Europa, dependiendo de las fuentes, al menos 534 o 1625 de éstas son sustancias con propiedades de alteración endocrina, también conocidas como disruptores endocrinos, que tienen la capacidad de alterar el equilibrio hormonal y pueden alterar la fisiología a lo largo de la vida del individuo, desde el desarrollo fetal hasta la edad adulta6. Lejos de tener una presencia anecdótica en nuestra comida, un 33,6% de las muestras de alimentos analizadas en España en 2015 tenían residuos de este tipo de plaguicidas, lo que resulta extremadamente preocupante, ya que este tipo de sustancias por sus especiales características no tienen un nivel seguro de exposición, por lo que los límites legales de residuos no protegen a la población.

La Comisión debe cumplir lo indicado por la norma europea7 que regula los residuos de plaguicidas en alimentos y evaluar las sustancias plaguicidas por la combinación de éstas en la comida y no individualmente como se viene haciendo hasta este momento e impedir la comercialización de los plaguicidas disruptores endocrinos.

De no hacerlo Unión Europea continuará vulnerando el derecho internacional al medio ambiente por no contribuir de manera eficaz a la reducción del uso de plaguicidas, el derecho humano al disfrute del más alto nivel posible de salud, puesto que la presencia de residuos de plaguicidas en los alimentos es causa de enfermedades y, en especial, el derecho humano a una alimentación adecuada. Puesto que el concepto “adecuada” según la Observación General número, 12 de 1999 del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales debe de interpretarse no solo como cantidad sino también como calidad.

El Comité considera que este derecho humano implica una alimentación libre de sustancias nocivas y sostiene que los Estados deben aplicar requisitos en materia de seguridad alimentaria y, por ende, en el sector de los plaguicidas en contacto con los alimentos que velen para que éstos sean seguros y adecuados desde un punto de vista cualitativo. El actual sistema de vigilancia europeo quizá no sea, como afirma el Comisario de Salud y Seguridad Alimentaria, el más eficiente de los que podrían ser implementados, ni el que impida la vulneración de los derechos humanos de los europeos.

1 EFSA, The 2014 European Union Report on Pesticide Residues in Food, http://www.efsa.europa.eu/en/efsajournal/pub/4611 (fecha de consulta: 8 de agosto de 2018); EFSA, The 2015 European Union Report on Pesticide Residues in Food, https://www.efsa.europa.eu/en/efsajournal/pub/4791 (fecha de consulta: 8 de agosto de 2018); EFSA, The 2016 European Union Report on Pesticide Residues in Food, https://www.efsa.europa.eu/en/efsajournal/pub/5348 (fecha de consulta: 8 de agosto de 2018).

2 EFSA, The 2014 European Union Report on Pesticide Residues in Food, http://www.efsa.europa.eu/en/efsajournal/pub/4611 (fecha de consulta: 8 de agosto de 2018); EFSA, The 2015 European Union Report on Pesticide Residues in Food, https://www.efsa.europa.eu/en/efsajournal/pub/4791 (fecha de consulta: 8 de agosto de 2018); EFSA, The 2016 European Union Report on Pesticide Residues in Food, https://www.efsa.europa.eu/en/efsajournal/pub/5348 (fecha de consulta: 8 de agosto de 2018)

4 PESTICIDE ACTION NETWORK, An assessment of endocrine disrupting pesticides by PAN Europe, http://www.disruptingfood.info/en/what-we-do-blog/41-an-assessment-of-endocrine-disrupting-pesticides-by-pan-europe (fecha de consulta: 10 de agosto de 2018).

5 COMISIÓN EUROPEA, .COMMISSION STAFF WORKING DOCUMENT IMPACT ASSESSMENT . Defining criteria for identifying endocrine disruptors in the context of the implementation of the plant protection products regulation and biocidal products regulation. Main report. SWD (2016) 211 final . Brussels, 15.6.2016)

6 GORE A. C., Gore, CHAPPELL V. A., FENTON S. E., FLAWS J. A., NADAL A., PRINS G. S., TOPPARI J., ZOELLER R. T. Endocrine Societystatement 2EDC-2: The Endocrine Society’s econd Scientific. Statementon Endocrine Disrupting Chemicals. (Endocrine Reviews 36: E1–E150, 2015) doi: 10.1210/er.2015-1010.

7 Reglamento (CE) nº 396/2005 del Parlamento europeo y del Consejo, de 23 de febrero de 2005. Relativo a los límites máximos de residuos de plaguicidas en alimentos y piensos de origen vegetal y animales y que modifica la Directiva 91/414/CEE.

Koldo Hernández y Kistiñe García son miembros de Ecologistas en Acción.

AUTOR

Koldo Hernández

Kistiñe García