Publicado por Miguel Jara el 14 de
noviembre de 2011
Azuzena
Pérez es
la madre de Jennifer
Sausa la
“chica
burbuja de Valladolid”.
Ambas son como Thelma y Louise en
la película homónima, dos mujeres obligadas a vivir una road
movie por
Estados Unidos en busca de la salud de la segunda, afectada en grado
severo de Sensibilidad
Química Múltiple (SQM).
En
un comentario a una entrevista
que le hice hace unos días al doctor Joaquim
Fernández-Solá,
del Hospital
Clinic de Barcelona,
el tío abuelo de Jennifer, Rogelio
García,
cuenta que la joven fue una de las enfermas que tuvo la oportunidad
debido a la generosidad del Sr. Francisco
Hurtado (El Pocero) de
viajar a Dallas y
ser atendida por el Dr. William
Rea.
De aquel tratamiento y su benéfica terapia, puede dar cuenta la
afectada; cómo retrocedió su enfermedad y cómo por causas de no
poder seguir causas económicas no pudo continuar dicho tratamiento y
hubo de volver a España. Ahora Jennifer está nuevamente en Dallas
(EE.UU.) y usando el protocolo y terapia del Dr. Rea ha vuelto a
mejorar respecto a las condiciones; “está demostrado, al menos en
esta paciente, que los tratamientos aplicados por este Dr., aunque
lentos, dan resultados”, argumenta García:
“Hemos
tenido que salir de Dallas porque han realizado unas obras tremendas
de rehabilitacion en el edificio donde Rea tiene los apartamentos,
siempre ocurre algo, las
amenazas del mundo ‘normal’.
El tratamiento, que no solo son los sueros es también sauna, dieta
rotatoria, alimentos
ecológicos suficientes
para poder hacer esta, filtros de agua en toda la casa, por supuesto
una vivienda construida con materiales adecuados en un entorno libre
de agresiones químicas (control ambiental por encima de todo) … en
fin que me entristece saber que todo eso que hizo que mi hija
mejorase tanto no se contemple como algo que en Thelma
y Louis tienen Sensibilidad Química Múltipleverdad
ayuda, es decir que da esperanza a quienes padecen afecciones de este
tipo.
De
no ser efectivo y de no conseguir calidad de vida yo no hubiera
venido aquí por segunda vez con todo el esfuerzo y sacrificio que
eso supone. Después de un
año horroroso en España no
conseguí nada de la alimentación que mi hija necesita, por
mencionar algo primario que no es medicamentoso. Tampoco logré que
ningún hospital le pudiera ver
en un lugar seguro.
No, no, es muy serio esto, la calidad de vida de las personas
enfermas crónicas es algo a valorar”.
Realmente
todo es muy difícil, he tenido una vez más que traer a mi hija dos
días conduciendo
atravesando este país como cuando lo hacían en carretas hasta
llegar al Oeste pero
a la vez me siento afortunada después de tanto trabajo porque aquí
es donde ella necesita estar ahora. Independientemente del
tratamiento, este
lugar es el adecuado para estos enfermos,
aquí han parado los más afectados que no se ven en Dallas, por la
importancia de vivir en un lugar libre de agresiones.
El
Dr. Rea hace un seguimiento
semanal por teléfono para
ver cómo va todo y pensamos en la posibilidad de instaurar parte del
tratamiento aquí. Jenni continúa con problemas que solucionar y
afectaciones que no mejoran, ya veremos cómo evoluciona todo dándole
tiempo aquí, en un
lugar limpio que es la base de todos los tratamientos.
Un abrazo fuerte desde Arizona ,donde
parece que el tiempo se paro”.