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domingo, 8 de febrero de 2026

Meritxell Espona: "Para hacer esta entrevista, he tenido que reposar dos días"

Esta santcugatense tardó más de 14 años en obtener el diagnóstico del Síndrome de Sensibilización Central (SSC)
Meritxell Espona en el sofá de su casa, en el que pasa gran parte del día / Foto: Cugat Mèdia
La taquicardia, el mareo, la niebla mental, la migraña, el colon irritable, la debilidad extrema, la alta sensibilidad y el dolor facial inespecífico son algunos de los síntomas con los que convive Meritxell Espona y miles de mujeres que han sido diagnosticadas con el síndrome de sensibilización central (SSC). “Un saco en el que cabe todo”, según Meritxell, infradiagnosticada y muy poco investigada. "Necesitamos de forma urgente biomarcadores objetivos en sangre para diagnosticar con precisión y rapidez si realmente tenemos el síndrome de sensibilización central", reivindica.

¿De qué enfermedades tienes el diagnóstico y de qué sospechas que deberías tenerlo?

Para la Seguridad Social tengo el combo de síndrome de sensibilización central (SSC), es decir, la sensibilidad química múltiple, la fibromialgia y la encefalomielitis miálgica (antes, mal dicho, fatiga crónica). Por la privada, el Lyme crónico y otros comorbitados que se añaden a las anteriores, como la electrohipersensibilidad, el síndrome de activación mastocitaria y la inestabilidad craneocervical.
Todo esto me hace sospechar que, además, tengo una enfermedad minoritaria llamada síndrome de Ehlers-Danlos, que es un trastorno genético hereditario del tejido conectivo causado por un defecto del colágeno. También sospecho de los síndromes compresivos vasculares y de algún tipo de disautonomía.

¿Cuáles son los síntomas que más te condicionan?

Lo más limitante es el malestar postesfuerzo (PEM), que es el incremento de todos los síntomas después de realizar pequeños esfuerzos como vestirte, comprar o cocinar. Debido al PEM, los síntomas se me disparan hasta tener que encamarme durante horas, días o semanas. Esto me obliga a escoger qué puedo hacer y qué no puedo hacer todos los días. Es como el precio que pago por vivir. Por ejemplo, para realEsta santcugatense tardó más de 14 años en obtener el diagnóstico del Síndrome de Sensibilización Central (SSC)izar esta entrevista, he tenido que hacer reposo durante dos días, y sé que después tardaré varios días en recuperarme.

¿Cuándo empezaron los primeros síntomas?

Hacia los 13 años, pero hasta los 27 no tuve el diagnóstico de SSC. Esto provocó que normalizara los síntomas, sin saber que cada año que pasaba sin diagnóstico, mi calidad de vida empeoraba.

¿Cómo recibiste el diagnóstico?

Muy mal. Yo no quería tener una patología considerada psicosomática para muchas personas. Avergonzarte de una enfermedad es algo que nunca debería ocurrir. En la Seguridad Social te dicen que no hay nada que hacer: que acabarás con una silla de ruedas y con un deterioro cognitivo importante, y que cuanto antes lo aceptes, mejor. ¿Te imaginas el impacto emocional que tiene esto?

En la Unidad del SSC consideran que no es tan importante de dónde te viene sino los síntomas que tienes. ¿Qué piensas?

Sí y no. Sí que es verdad que necesitamos un tratamiento paliativo por los síntomas que ahora nos afectan, pero si no se tiene en cuenta la causa, no obtendremos los tratamientos adecuados para cada caso. El síndrome de sensibilización es un estado, una consecuencia de otras causas de origen, sea un Lyme crónico, sea un síndrome de Ehlers-Danlos, una intoxicación, una exposición a hongos, a infecciones víricas como la mononucleosis o la Covid, etcétera. Estas causas sólo las tratan médicos privados o clínicas privadas.

¿Has oído en algún momento que alguien minimizaba tus síntomas?
Sí. La gente cree que el cansancio que siente es similar al que sentimos nosotros. Nada tiene que ver con ir a trabajar después de una noche de fiesta. Y lo que nosotros sentimos es como un estado gripal agudo sin fin. Nuestras sensibilidades no son molestias, nos provocan síntomas que nos enferman al instante.
Sufrimos una enfermedad invisible y multisistémica que nos obliga a dar muchas explicaciones, y esto es agotador. También es dinámica: un día necesitas una silla de ruedas, otro día, no. Por eso necesitamos pruebas objetivas que midan nuestras dolencias. Ya existen decenas de estudios científicos que demuestran las alteraciones orgánicas que tenemos, pero las pruebas pertinentes no se realizan a nivel hospitalario y, por la vía privada, nos salen carísimas.

¿Tienes la sensación de que estas enfermedades todavía están muy estigmatizadas socialmente?

Si una figura de autoridad, como es el médico, se ha pasado décadas diciendo que era psicosomático, ¿qué crees que la familia y la sociedad piensan? Y es cierto que en los últimos años, gracias a la evidencia de las alteraciones biológicas que se van encontrando, ha habido un cambio y voces más comprensión y sensibilización, pero todavía falta mucho trabajo por hacer.

¿Qué impacto ha tenido todo esto en tu vida laboral?

Pues total. No puedo trabajar desde hace 12 años. El diagnóstico tardó tanto en llegar que mi cuerpo colapsó. Yo logré la discapacidad, pero, a día de hoy, la mayoría de enfermas crónicas siguen pasando un calvario para demostrar que su enfermedad es invalidante y conseguir una discapacidad.

Y a nivel personal y familiar, ¿qué es lo que más ha cambiado?

Pasé de vivir sola a ser una persona dependiente. Perdí el trabajo y la pareja, y toda la familia tuvo que adaptarse a mi nueva situación. Con el tiempo hemos aprendido a fijar la atención en lo que sí puedo hacer en vez de ver lo que me limita. He dejado de pensar en el futuro, ahora vivo un día a la vez.

¿Qué estrategias te funcionan mejor para manejar el dolor y la fatiga?

Mira, pocas, a excepción de la meditación, para reducir el estrés de un sistema nervioso ya estresado crónicamente. La experiencia con las terapias alternativas no ha sido buena. La psicoterapia, sí, porque te enseña a escuchar a tu cuerpo, a parar, a trabajar la exigencia, a aceptar, a modificar comportamientos que te dan bienestar.

Y, a mí, me ha ayudado mucho encontrar mi dieta. Para mí ha sido básico descubrir a los antinutrientes, especialmente a los oxalatos, que es un veneno en forma de cristales que tienen las plantas y acumulamos a lo largo de la vida tejidos, articulaciones y órganos. Eliminarlos de la dieta ha supuesto una mejora muy significativa y se está viendo que tienen un papel muy importante. Llevo una dieta 80% carnívora.

¿Cómo llevas la convivencia con esa incertidumbre de tener una enfermedad crónica que de momento no cuida?

Muchas veces con tristeza y desesperanza. No tengo confianza en el sistema, pero sí en las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial. Estas herramientas, junto con el reciente reconocimiento del Lyme crónico y la Covid persistente, han abierto vías de investigación que de rebote nos ayudarán a nosotros. Pero por el momento somos invisibles dentro del sistema sanitario. Necesitamos urgentemente una medicina integrativa, feminista, humanista y accesible para todos.

¿Qué mensaje le darías a una persona que ahora mismo está empezando ese camino de síntomas, pruebas y dudas?

No pierdas la esperanza: puedes ser feliz teniendo una enfermedad crónica invalidante.
Aparte de ir al médico, investiga por tu cuenta y únete a las asociaciones, así encontrarás a los médicos adecuados y te ahorrarás un periplo de años.
No te conformes con el primer diagnóstico.
Aprende a escucharte y respetarte, confía siempre en ti misma y no minimices lo que te ocurre.
Crea una red de gente bonita, que no ponga en duda lo que te ocurre. Si lo necesitas, pide mi contacto en Cugat Mèdia.

https://www.cugat.cat/noticies/meritxell-espona-per-fer-aquesta-entrevista-he-hagut-de-reposar-dos-dies

lunes, 22 de abril de 2024

Seis millones de muertos en vida en España

Publicado el 22 de abril de 2024

Antes de la pandemia, en España, éramos unos 4 millones de personas padeciendo Fibromialgia, Encefalomielitis miálgica, Síndrome químico múltiple e Hiper sensibilidad electromagnética que irrumpieron en nuestras vidas por algún virus o infección que padecimos. Hoy somos más de seis millones y medio por la incorporación de los Long Covid o Covid persistente a quienes no se les atribuye aún, o con mucha reticencia, los nombres de Fibromialgia o Encefaliomelitis mialgica para no aumentar las duras estadísticas de estas enfermedades que siempre se han querido negar por las autoridades sanitarias y políticas, al parecer por temas económicos.

Asombrosas estadísticas que demuestran que, como lo publicaba el Heraldo Salud en 2023, este tipo de enfermos están más sujetos a tentativas de suicidio que otras personas cualquieras a consecuencia del dolor crónico que padecen. A pesar de las campañas para proteger a los enfermos del suicido nunca ningún estamento se acercó a los enfermos crónicos incapacitados para apoyarles.

Tampoco hubo acercamiento, reunión o planteamiento de parte de los gobiernos para subvencionar la investigación, ayudar materialmente o moralmente a dichos enfermos. A pesar que la OMS reconociera parte de dichas enfermedades como orgánicas, y no psicosomáticas como desearían muchos sanitarios que ignoran aún que miles de investigadores están buscando los marcadores de estas señaladas y dramáticas patologías.

¿Cómo viven dichos enfermos? ¿O mejor dicho como malviven esta muerte en vida sufriendo dolores desmedidos, reacciones inconcebibles a ciertos productos, perdidas de equilibrio, remisión de la cognición, mareos, perdidas de conocimiento …? No podemos nombrar todos los síntomas porque son demasiados. Pero si subrayaremos la incapacidad para desarrollar un oficio, el estigma y la humillación por parte de la sanidad, la justicia, el aislamiento social, la indiferencia de todos frente a unas personas que enfermaron y otras que sufrirán la misma suerte porque estas demoledoras dolencias le tocan a cualquiera.

Y ustedes pensarán: mientras no les toque a mis hijos, a mi familia, no me importa. Opinan lo mismo que los altos dirigentes. Sólo las padecen seis millones y medio de personas en España y cuando mueran problema resuelto. No el problema nunca se resolverá, es una espiral que va aumentado y devorando a las personas de a pie.

Y antes de que estas enfermedades hurguen en su familia, los enfermos quieren volver a gritar su repulsa a un sistema que les empuja hábilmente al silencio y a la muerte.

Este 12 de mayo les esperan en Alicante para exigir que aprueben una propuesta de ley que llevan años presentando sin que nadie se inmute. Los enfermos pretenden que se respete la constitución que dice ampararles. Quieren una vida digna.

Harmonie Botella.

Fibro Protesta Ya

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Fuente: https://kaosenlared.net/seis-millones-de-muertos-en-vida-en-espana/

sábado, 16 de julio de 2022

Cristina Maestre promueve un proyecto piloto sobre la encefalomielitis miálgica y el síndrome de sensibilidad química múltiple que consigue el respaldo de todos los grupos políticos

Dos millones de personas en la UE padecen encefalomielitis miálgica para la que aún no existe ninguna prueba de diagnóstico aprobada por la EMA

La eurodiputada socialista Cristina Maestre ha conseguido el respaldo de todos los grupos políticos en la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo a su propuesta de proyecto piloto «Investigación para el desarrollo de pruebas de diagnóstico y tratamiento de la encefalomielitis miálgica y el Síndrome de Sensibilidad Química Múltiple». El objetivo de este proyecto es la formación especializada del personal sanitario sobre estas patologías; desarrollo de pruebas de diagnóstico para su aprobación y reconocimiento por parte de la EMA; fomento de la investigación sobre estas enfermedades y sus tratamientos; y desarrollo de campañas para sensibilizar a la población sobre sus consecuencias.

Maestre señala que ambas enfermedades tienen un problema común, que es la falta de conocimientos especializados por parte de las y los profesionales sanitarios, que “no tienen herramientas ni los conocimientos necesarios para poder atender adecuadamente a los pacientes”. Además, para la encefalomielitis miálgica, “no existe ninguna prueba de diagnóstico biomédico aprobado por parte de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA), lo cual hace imposible que puedan acceder a un tratamiento”, señala la eurodiputada. “En el caso de la sensibilidad química múltiple el problema es aún más grave, ya que no todos los Estados de la Unión reconocen esta patología como una enfermedad, como sí sucede en países como España, Alemania o Dinamarca”, y “quienes la padecen pueden llegar a ser completamente invisibles de cara al sistema sanitario”.

La propuesta de Cristina Maestre hace hincapié además en la brecha de género, “dado que son enfermedades que afectan mayoritariamente a las mujeres, lo que pone de manifiesto la necesidad de dotar a la investigación médica y científica de una perspectiva de género”.

Tras el voto en la Comisión de Peticiones, el proyecto piloto pasará a la Comisión de Presupuestos del Parlamento para su aprobación final.

Fuente: http://www.socialistas-parlamentoeuropeo.eu/cristina-maestre-promueve-un-proyecto-piloto-sobre-los-sindromes-de-fatiga-cronica-y-de-sensibilidad-quimica-multiple-que-consigue-el-respaldo-de-todos-los-grupos-politicos/

miércoles, 24 de noviembre de 2021

La enfermedad misteriosa - Fatiga Crónica - Documental - Documentos TV

“La enfermedad misteriosa” Una de las enfermedades crónicas incurable más desconocida e invalidante, cuya gravedad ha sido ignorada durante mucho tiempo por los propios facultativos: la encefalitis miálgica / síndrome de fatiga crónica. El Covid ha despertado el interés en el ámbito de la investigación por los síntomas similares que presentan algunos pacientes meses después de haber contraído el coronavirus.

   

https://kaosenlared.net/video-la-enfermedad-misteriosa-fatiga-cronica/

lunes, 11 de mayo de 2020

El confinamiento permanente de las enfermas de SFC-SQM

Por Ana Molina Publicado el Mayo 11, 2020

El 12 de mayo se celebra el Día Internacional de la Fibromialgia (FM), Encefalomielitis MIálgica/ Síndrome de Fatiga Crónica (EM/SFC) y Síndrome de Sensibilidad Química Múltiple (SQM), todas ellas pertenecientes a la familia de los denominados Síndromes de Sensibilización Central. Son enfermedades emergentes e infradiagnósticadas, multisistémicas, crónicas, poco conocidas aún, que presentan gran complejidad y para las que no existe en la actualidad ningún tratamiento curativo. Dolor crónico, fatiga intensa, fiebre continua, hipersensibilidad a multitud de sustancias, perturbaciones del sueño, alteraciones gastrointestinales, infecciones y un largo etc. forman parte de nuestro día a día, en diferentes intensidades según el grado de afectación.

La SQM, que a menudo va asociada al SFC, es una patología que en los casos más severos condena a un aislamiento extremo debido a que no toleramos sustancias que actualmente están por todas partes: colonias, suavizantes, productos de limpieza, ambientadores… Tenemos que seguir un estricto protocolo de control ambiental que hace imprescindible, en numerosos casos, el uso de mascarilla para salir fuera de casa. La situación temporal de aislamiento y uso de mascarilla que está viviendo toda la población a causa del COVID-19, es la realidad que a diario viven las personas que sufren en su grado máximo esta enfermedad invisible. Este año, el 12 de mayo se celebra enmarcado en la dramática situación actual de pandemia y de confinamiento mundial.

Para la mayoría de las personas está siendo una experiencia muy difícil, como es normal, pero quizá esta vivencia de encierro sirva para repensar la vida, para darnos cuenta de todo lo que no valorábamos y, tal vez, para desarrollar la empatía y la conciencia que nos permita después caminar hacia la construcción de un mundo mejor y más justo para la humanidad y el planeta. El 12 de mayo, cuando hablemos de aislamiento social y mascarillas, quizá mucha gente ahora sí nos entenderá, nos verá, sabrá por lo que pasamos y a lo que hemos tenido que renunciar las personas enfermas de SFC-SQM.

Este confinamiento para muchas de nosotras no ha supuesto apenas cambios en nuestra rutina ya que pasamos la mayor parte del tiempo en nuestra casa. Hemos tenido que aprender a vivir así, en un confinamiento impuesto por nuestros cuerpos, porque duelen, porque se agotan, porque no pueden respirar cerca de productos químicos, porque son muchas las ocasiones en que no nos permiten demasiada o ninguna actividad, ni la asistencia a reuniones sociales, ni salidas a sitios públicos, incluso en los ingresos hospitalarios tenemos problemas por la falta de cumplimiento de los protocolos que necesitamos para nuestro bienestar.

Las pérdidas son grandes en estas enfermedades, y no son temporales como el confinamiento pandémico que vivimos, pasará el estado de alarma y, sin embargo, muchas personas enfermas de SFC-SQM seguirán en una especie de confinamiento; en numerosos casos sin apoyos, sin ayudas, en una situación de abandono y negación por parte de las Instituciones y de la sociedad.

El denominador común en todas estas patologías es, por una parte, el importante deterioro que supone en la calidad de las vidas de todas las personas que las padecemos; y, por otra parte, el cuestionamiento social y médico, e incluso familiar, al que nos hemos visto sometidas en muchos casos debido al desconocimiento de nuestras enfermedades.. Cuestionamiento que ha puesto en duda la veracidad de nuestros síntomas o, cuando menos, los ha minimizado, haciendo más difícil de llevar aún la enfermedad por la falta de comprensión y apoyos hasta en los entornos más cercanos.

A pesar de que son enfermedades reconocidas por la OMS o por consenso de expertos, pese a que en la actualidad ya hay evidencias científicas de que tienen una base orgánica y no son psicopatológicas como algunos sostenían, aún nos encontramos con personas en el ámbito médico que nos niegan, por tanto la sociedad también lo hace.

La doctora Carmen Valls, especialista en endocrinología y medicina con perspectiva de género, exponía en uno de sus trabajos de divulgación el resultado de un estudio sobre SQM. En esa investigación, a través de un spect cerebral, se constató que al acercar un producto químico al olfato de una mujer que padecía esta enfermedad se producía una alteración fisiológica en el flujo cerebral en determinadas zonas del cerebro. ¿Por qué hay quien sigue rechazando estas enfermedades? ¿Tendrá algo que ver que más del 85 por ciento de este colectivo seamos mujeres? Me pregunto qué ocurriría si se invirtiera este porcentaje y la mayoría de enfermos fueran hombres. ¿Se daría este mismo cuestionamiento por parte del mundo médico y de la sociedad? ¿Se pondrían en duda sus palabras, sus síntomas? ¿Les llamarían “quejicas” y “maniáticos”? ¿Les recetarían los médicos antidepresivos antes de escucharlos? ¿Les negarían la realización de pruebas de diagnóstico? ¿Seguiría siendo tan escasa la financiación para la investigación de estas patologías?

Mucho me temo que se trate de un sesgo de género y que la práctica clínica haya ignorado y negado, en demasiadas ocasiones, los síntomas y la realidad de las mujeres. Ahora ya se sabe que no enfermamos igual ni tenemos los mismos síntomas que los hombres, pero durante siglos la medicina no ha tenido en cuenta a las mujeres, ha mantenido una perspectiva exclusivamente masculina, hecha a la medida del hombre, las mujeres hemos sido invisibles también para la ciencia médica a lo largo de la historia, prácticamente no hemos participado en los ensayos clínicos a partir de los cuales se determinaba qué era y que no era enfermedad, solo se estudio el cuerpo de los hombres. Ahora es tiempo de que nos incluyan y de que se estudien estas patologías de abrumadora mayoría femenina.

Los llamados síndromes de sensibilización central, han sido enfermedades silenciadas y no reconocidas socialmente como debieran. Necesitamos que se nos vea, que se nos escuche y que sean reconocidos derechos básicos de protección, porque prácticamente la totalidad de las solicitudes de incapacidad laboral son sistemáticamente denegadas por el INSS. Nos vemos sometidas a la valoración de tribunales médicos que desconocen o niegan nuestra enfermedad, a pesar de las evidencias actuales, teniendo que recurrir a la vía judicial para lograr el reconocimiento de la incapacidad laboral. Pero la realidad es que muchas de nosotras no podemos afrontar económicamente estos procesos judiciales y nos vemos expuestas a despidos o a la imposibilidad de trabajar, quedando totalmente desprotegidas sin ningún tipo de ayuda.

Quizá este 12 de mayo, que se encuentra sumergido en el confinamiento motivado por el COVID-19, sirva para nombrar estas enfermedades de otra manera, para hacerlas no solo visibles sino también cercanas. Tal vez, ahora la sociedad, debido a la experiencia generada por la pandemia, pueda ser más permeable a la realidad que vivimos día a día muchas de las personas enfermas con EM/SFC Y SQM

El 12 de mayo se celebra en todo el mundo el día de la Fibromialgia, el Síndrome de Fatiga Crónica / Encefalomielitis Miálgica y la Sensibilidad Química Múltiple

miciudadreal - 10 mayo, 2020

Comunicado de la Asociación SFC-SQM Castilla La Mancha. -Este colectivo de pacientes crónicos manifiesta su precaria y delicada situación en el marco de la crisis por el covid19. Un año después de que miles de pacientes salieran a la calle en pie de guerra contra el INSS,éste continua sin cumplir el principal compromiso: la revisión de la guía de valoración de la incapacidad publicada en enero de 2019.

Pacientes con Fibromialgia, Síndrome de Fatiga Crónica y Sensibilidad Química Múltiple reivindican Guías Clínicas específicas así como inversión en investigación en su Día Mundial.

Un Dia Mundial en tiempos del coronavirus

En su Dia Mundial, los pacientes con Fibromialgia, Síndrome de Fatiga Crónica ó Encefalomielitis Miálgica, Sensibilidad Química Múltiple y Electrosensibilidad, muestran su solidaridad con todos los afectados por COVID19, que está azotando duramente todo el planeta.

También exponen la precaria y delicada situación de su colectivo en el marco de la crisis por coronavirus. Este colectivo de riesgo a causa de su cronicidad, necesita poder asistir a terapias fisioterapéuticas y para el dolor, caminar por espacios limpios de tóxicos (difícil en este momento debido a las desinfecciones masivas) y protegerse de los químicos con mascarillas con filtros especiales, que sin embargo -como las que verdaderamente protegen del covid- han desaparecido del mercado. Esta situación ha sido trasladada al Gobierno y otras administraciones públicas por CONFESQ, Coalición Nacional que las representa, solicitando protección para la salud de sus asociados, entre los que se encuentran niños y jóvenes.

Fibromialgia, Síndrome de Fatiga Crónica, Sensibilidad Química Múltiple y Electrosensibilidad son patologías crónicas y altamente discapacitantes, que afectan a cerca de 3 millones de españoles.

El pasado 09 de mayo de 2019, representantes de CONFESQ (Coalición Nacional de Entidades de Fibromialgia, Síndrome de Fatiga Crónica / Encefalomielitis Miálgica, Sensibilidad Química Múltipley Electrohipersensibilidad), así como de Federaciones, Asociaciones y Afectados de toda España, en una movilización sin precedentesrealizaron concentraciones ante 33 delegaciones provinciales del INSS de todo el país y se entregóun documento de posicionamiento en todas ellas, solicitando la revisión de una guía de valoración claramente desactualizada y confusa, realizada sin participación de médicos especialistas en dichas enfermedades, y vulnerando los derechos fundamentales de los pacientes, dado que el trato que se daba a estas enfermedades empeoraba su situación social y laboral, así como en materia de salud y atención sanitaria.

Todo este trabajo parecía haber dado fruto: el INSS se puso en contacto con CONFESQ, y mantuvimos varias reuniones con ellos. Los acuerdos alcanzados fueron principalmente dos, el primero de ellos era iniciar un proceso de revisión para el que se constituiría un Comité ad hoc con la participación de especialistas de las principales sociedades científicas.El segundo acuerdo fue la retirada completa del capítulo de la GUÍA que hablaba sobre el trastorno somatomorfo.Este último sí que fue acometido por el INSS, pero el primero, y más importante, aún no se ha se ha llevado a cabo, ocasionando grandes perjuicios a los enfermos.Desde CONFESQ se ha contactado con el INSS en varias ocasiones, desde la última reunión, sin éxito.

En el marco de este 12 de mayo, CONFESQ ha lanzado un estudio para valorar el IMPACTO que ha podido ocasionarse a los enfermos en el ámbito laboral desde la publicación de esta GUÍA en Enero de 2019. Los datos preliminares se comunicarán el mismo día 12 y la presentación del estudio se realizará en cuanto se levanten las medidas de confinamiento, y la situación actual se normalice.

Un colectivo de pacientes que requiere atención sanitaria específica

Es fundamental que los pacientes afectados por Fibromialgia, Síndrome de Fatiga Crónica y Sensibilidad Química Múltiple obtengan un diagnóstico precoz para reducir la repercusión de su enfermedad. Para ello es imprescindible la elaboración de Guías Clínicas, tal y como se ha solicitado alMinisterio de Sanidad, y la consecuente formación de personal sanitario, incluyendo también a pediatras. La creación de unidades multidisciplinares de atención es una petición constante de este colectivo.

Reconocer las graves repercusiones de estas enfermedades, debe reflejarse en especial a la hora de reconocer la discapacidad y la incapacidad laboral que producen, con el fin de que los pacientes no se vean obligados a recurrir a la vía judicial, y tengan los mismos derechos que enfermos con otras patologías. La revisión de la Guía de Valoración del INSS es un paso imprescindible, que de no conseguirse, podría requerir hacerlo por vía judicial.

Finalmente, hay que resaltar el trabajo de este colectivo en la promoción de una Red de Investigadores española que permita avanzar en la búsqueda de tratamientos adecuados y que se inició con una Jornada nacional para clínicos e investigadores celebrada el pasado mes de octubre en la que se creó un grupo de trabajo para tal fin.

viernes, 20 de marzo de 2020

Nadie se acuerda de que los afectados por el síndrome de sensibilización central viven confinados permanentemente

Fina Carpena - MIÉRCOLES, 18/03/2020
Dos mujeres con mascarillas, este lunes, en Madrid. / DAVID CASTRO
En esta crisis por el coronavirus se le pide a la población que se quede en casa como una responsabilidad civil, que desarrolle paciencia y resistencia psicológica ante el confinamiento obligatorio, a la vez que se promueve el teletrabajo y la continuación de la vida social a través de las tecnologías de la comunicación. Esta coyuntura es una oportunidad para sensibilizarnos hacia y visibilizar a un sector de la población que desde hace años vive en confinamiento permanente, alejado de ciudades y pueblos, apartado de la vida social, sin accesibilidad a los espacios y servicios públicos, a veces incluso alejados de sus familias.

Son los afectados por enfermedades ambientales, también diagnosticados como Síndromes de Sensibilización Central, que no pueden tolerar por su constitución genética los niveles a los que hemos llegado de tóxicos ambientales tanto químicos como electromagnéticos que otras personas toleran. Estas personas no tienen garantizado su derecho a la accesibilidad a servicios y espacios públicos, ni tan siquiera a viviendas adaptadas donde no estén expuestos constantemente a incitantes ambientales químicos y electromagnéticos que empeoran su patología y les provocan grandes sufrimientos.

Según datos del Instituto de la Seguridad Social, en España 1.500.000 personas padecen sensibilización central. A pesar de que el número de afectados que viven en confinamiento permanente como refugiados ambientales va en aumento, su existencia no ha provocado alarma ni solidaridad social. Ahora que la población general vive en carne propia lo que es el confinamiento forzoso por una crisis sanitaria, ¿seremos capaces de desarrollar empatía y solidaridad con las personas para las que el confinamiento en casa se ha convertido en una condición permanente de vida, y de comprometernos con el derecho a la accesibilidad universal?

viernes, 27 de diciembre de 2019

CONFESQ. "Está ocurriendo ya": la voz de los pacientes en la Cumbre Social por el Clima

Durante la Cumbre del Clima #COP25, celebrada en Madrid en diciembre de 2019, las asociaciones de enfermos por causas ambientales tuvieron ocasión de explicar sus patologías y solicitar cambios legislativos sobre uso de tóxicos ambientales y mejoras en la atención del sistema sanitario público participando en la paralela Cumbre Social por el Clima.

CONFESQ (Coalición Nacional de Entidades de Fibromialgia, SFC, SQM y EHS), que agrupa a asociaciones en la defensa de estos pacientes, convocó una presentación de las enfermedades emergentes relacionadas con el deterioro medioambiental. En esta primera actividad, Antonio Armas, director de los programas de radio “Investigadores por el mundo” y “Enfermedades raras”, de Libertad FM, dinamizó la presentación de testimonios sobre Síndrome de Fatiga Crónica (SFC), Sensibilidad Química Múltiple (SQM) y Electrohipersensibilidad (EHS).

Abrió la sesión María L. Matallana, vicepresidenta de CONFESQ y presidenta de SFC-SQM Madrid, recordando que ésta primera aglutina a más de 18.000 pacientes en toda España, enfermos que no dudó en calificar de “pájaros de la mina” por ser los primeros en sufrir las consecuencias de los tóxicos ambientales. “…no somos un aviso de lo que puede ocurrir, sino una voz de alarma, pues es algo que está sucediendo YA”. Se presentaron dos testimonios de personas afectadas.

Rocío Aparicio, de la Junta directiva de Electroquímico Sensibles por el Derecho a la Salud, con problemas de EHS y SQM, indicó que le afecta cualquier estímulo químico o electrónico, por muy débil que sea”. Como señala la dra Carme Valls, especialista en medicina ambiental, “las vías de entrada de la contaminación ambiental en el cuerpo humano se establecen a través de la respiración, de la vía digestiva y de la piel. La entrada a través del aire, agua, alimentos y cosméticos hacen a veces imperceptible para los humanos la exposición a productos cuya toxicidad les puede perjudicar”. Además, la suma de tóxicos, que medidos individualmente se encuentran dentro de los límites legales, es muy preocupante.

Respecto al SFC, o Encefalitis Miálgica, Margarita Girona, presidenta de SFC-Castilla la Mancha, madre de un afectado joven, afirmó que "tendríamos que definirla como una patología multisistémica (neurológico-endocrino-inmunológico) que afecta al metabolismo energético celular". No hay un registro de pacientes en España, como reconoció María L. Matallana, pero en los países donde sí hay estadísticas, se calcula que el 1 por cien de la población tiene SFC, un 4-5 por cien EHS y hasta un 15 por ciento, SQM.

Además, el diagnóstico suele tardar una media de 7 años, que a veces se alarga. En el caso de Rocío Aparicio, fueron 10 años. Margarita Girona estuvo casi tres años en la cama y su hijo ha pasado por esa experiencia en diferentes periodos. ¿Cómo se vive con eso? Él llegó a un diagnóstico a los seis años de enfermar y su madre lo consiguió tras décadas de estar enferma.

La Vicepresidenta de CONFESQ recalcó que, además, que estas enfermedades son mayoritariamente de mujeres, ya que “tiene una incidencia prevalente entre nuestro género. Parece que la grasa femenina favorece el almacenamiento de tóxicos”. ¿Por qué las enfermas se asocian?, se preguntaba Antonio Armas. “Una razón es conseguir acceder a atención adecuada en la sanidad pública y hacer que se respeten los derechos de las pacientes”.

Rocío Aparicio incidió también en la problemática de los electroquímico sensibles. “Muchas veces, vivimos encerrados en nuestra propia casa. Nos afectan todos los olores químicos. En cuanto a emisiones, padecemos, por ese orden, las emisiones de móviles, wifi e incluso inalámbricos. Es difícil pedir a los vecinos que cambien de tecnologías y a veces tenemos asociados que viven y duermen en su cuarto de baño o tienen que salir de la ciudad en una autocaravana y acampar lejos”.

Aparte de recurrir a limpiadores ecológicos, como apoyo, vendría muy bien que las comunidades de vecinos tuvieran en cuenta este tipo de condicionantes “por ejemplo, que apagaran el wifi por la noche, que los teléfonos fueran fijos, en vez de inalámbricos, o que pusieran el móvil en modo avión parte del día… Eso sería una ayuda inmensa”, afirma Rocío.

Como madre, Margarita recalca que estas patologías afectan también a los niños y adolescentes, a quienes aún les es más difícil convivir con la enfermedad. “Comienzan dejando todo lo que no sea imprescindible, como las extraescolares. Los niños con SFC no tienen energía, padecen dolores, agotamiento, alteraciones del sueño y, como no pueden realizar actividades, viven aislados. Si no se les reconoce el problema en los centros escolares, el sufrimiento es mayor”.

Para Margarita, esto debería abordarse y llegar a un consenso entre los centros escolares, las consejerías de salud, los pediatras y las familias. Muchos niños con SQM y los electrosensibles no pueden ser escolarizados por los tóxicos y el wifi, siendo necesarios protocolos educativos que les permitan normalizar su vida escolar, e integrarse socialmente. En esto ha estado trabajando CONFESQ los dos últimos años

La reunión terminó con un mensaje de las asociaciones de pacientes en el marco de la Cumbre del Clima:

- Los enfermos de Sensibilidad Química Múltiple apoyan todas las medidas que se puedan tomar para frenar la contaminación de gases invernadero. Pero también que hay que tomar medidas sobre el uso de los productos químicos de consumo doméstico (que recientes estudios demuestran que son tan tóxicos como los contaminantes)

- Los afectados por Electrosensibilidad quieren comunicar que es necesario limitar la radiación de Campos Electromagnéticos (CEM), que son responsables del 14% de las emisiones de CO2.

- Se necesitan “zonas blancas” para todos, no sólo los afectados, en hospitales, colegios, y otros espacios públicos, promoviendo políticas de tecnología segura y asumiendo el principio de precaución.

- Apuestan por un desarrollo sostenible en el que se garantice la protección de la salud, especialmente de los más vulnerables, niños y jóvenes, quienes ven afectada su vida escolar al no poder acudir regularmente a sus centros debido a estos factores ambientales. Es necesario garantizar los derechos fundamentales de los más pequeños, entre los que se encuentran salud y educación.

Este mismo mensaje ha sido transmitido en el resto de actividades programadas por CONFESQ, una conferencia de la Dra. Pilar Muñoz Calero, especialista en medicina ambiental y presidenta de Fundación Alborada Contaminación química y radioeléctrica: riesgos para la salud y nuevas enfermedades emergentes ¿y yo qué puedo hacer?; y la presentación de la Exposición de fotografía del Museo Virtual de Ecología Humana “Enfermedades ambientales: cuando el ‘medio’ ambiente me enferma ‘entera’”.

domingo, 17 de noviembre de 2019

Enfermedades ambientales, enfermedades invisibles

Más de un millón y medio de personas en España padecen de fibromialgía, síndrome de fatiga crónica, sensibilidad química múltiple y electrosensibilidad; el 90 por ciento mujeres. Recientemente el INSS ha publicado un informe sobre estas patologías que ha provocado la indignación de pacientes y asociaciones.
Reflejo de la fachada del Museo Guggenheim en Bilbao. ÁLVARO MINGUITO
ECOLOGISTAS EN ACCIÓN DE SEGOVIA Y ASOCIACIÓN DE ELECTRO Y QUÍMICO SENSIBLES POR EL DERECHO A LA SALUD

En enero pasado, el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) publicó un informe dirigido a inspectores y médicos de familia titulado “Guía de actualización en la valoración de la fibromialgia, síndrome de fatiga crónica, sensibilidad química múltiple, electrosensibilidad y trastornos somatomorfos”. Las cuatro primeras enfermedades se denominan “de sensibilización central” y de la quinta afirma esta guía que “el antecedente histórico de los trastornos somatomorfos [una patología psiquiátrica] se halla en el concepto de histeria”. No existe justificación alguna para mezclar todas ellas en un mismo documento.

Las enfermedades de sensibilización central son patologías emergentes que, en pocos años, según los datos de prevalencia más bajos aportados por el INSS, han llegado a afectar en España a, como mínimo, 1.500.000 personas, de ellas entre el 85 % y el 90 % son mujeres. Para hacernos una idea de la magnitud del problema, por comparación, esta es una cifra muy superior a las 150.000 personas diagnosticadas en España con párkinson.

La guía ha despertado la indignación entre las asociaciones de pacientes, que han iniciado movilizaciones, han solicitado su retirada y contemplan, en caso contrario, recurrir a la vía judicial. El Ministerio ha accedido a retirar los trastornos somatomorfos del documento, pero el contenido del informe “sigue siendo intolerable” para las asociaciones de pacientes. Así lo han puesto de manifiesto en el “Análisis Crítico del Informe del INSS” que pone en evidencia la falta de rigor del mismo. Investigaciones, que no recoge el documento, apuntan a serios problemas celulares y metabólicos en estos pacientes que podrían estar causados por factores ambientales, en concreto, por químicos y ondas electromagnéticas.

Entre los redactores de esta guía de referencia médica del INSS no se encuentra nadie experto en estas patologías. Además, se ha manejado una bibliografía exigua, desactualizada y sesgada, ignorando criterios de consenso de organismos internacionales y estudios científicos. Incluso, las recomendaciones que contiene la guía podrían constituir “un delito contra la salud”, según denuncian las asociaciones de afectados. Por ejemplo, se afirma que “la etiología de la fibromialgia es desconocida”, señalando que “las clasificaciones son orientativas y ninguna tiene evidencia científica”. Aun así, elige una que clasifica a los pacientes “basándose en el perfil psicopatológico”. Pero, aunque reconocen que “no existe tratamiento farmacológico específico”, aconsejan utilizar antidepresivos. A pesar de que estudios publicados señalan que el uso de antidepresivos, en estos casos, puede agravar los síntomas.

Por otro lado, el porcentaje de personas con fibromialgia que también padecen depresión que la guía recoge (30 %) es inferior al que otros autores apuntan para patologías como lupus (56 %), esclerosis múltiple (42 %), párkinson (50 %), asma (41 %), sida (85 %), diabetes (33 %). Además, el documento del INSS desaconseja específicamente la realización de pruebas que podrían servir para objetivar daños fisiológicos en pacientes con síndrome de fatiga crónica.

La guía afirma que “los pacientes con sensibilidad química múltiple y con trastornos somatomorfos comparten síntomas y características psicológicas”. Cuando habla del tratamiento hace una afirmación tan peligrosa como que “al recomendar evitar la exposición se transmite un mensaje de causalidad que no está basado en las evidencias y que puede hacer perdurar la sintomatología”. Igualmente, en cuanto a electrosensibilidad (sensibilidad a ondas y campos electromagnéticos), afirma: “La recomendación de evitar la exposición tampoco parece adecuada”. Luego está recomendando a los pacientes que se expongan a aquello que los enferma.

Para entender el problema, interesa saber que hasta 1981, cuando se ponía un nuevo químico en circulación (tanto en alimentos como en productos de limpieza, pesticidas, etc.), no era obligatorio hacer estudios previos. Para entonces, ya había en torno a 100.000 sustancias comercializadas.

BARRERAS INVISIBLES

Antonio ha respondido a mis preguntas por ordenador con mucho trabajo. Tendría que haberle hecho las preguntas para este artículo por teléfono, aunque imagino que también le cuesta hablar por teléfono. Me dice que la publicación de esta guía se convierte en el mayor obstáculo para alcanzar una mejoría en su salud, e incluso su mayor amenaza. "Para poder mejorar en mi salud con esta hipersensibilidad es fundamental evitar al máximo la exposición –me cuenta por escrito-, y eso en muchas ocasiones depende de terceras personas. Actualmente la penetración del uso de tecnologías inalámbricas en la vida cotidiana es de tal calibre que es absolutamente omnipresente alrededor de cualquier persona. Cada persona porta como mínimo un teléfono móvil, pero también una tablet, un ebook, tiene un teléfono inalámbrico y un wi-fi en su casa, pero también los transportes públicos, bibliotecas, parques, centros culturales, hospitales, etc., tienen wi-fi y las ciudades están repletas de antenas de telefonía móvil. Esto significa que para poder estar con gente necesito de su colaboración para ciertas adaptaciones, por ejemplo los teléfonos móviles o inalámbricos o wi-fi de mis vecinos me pueden afectar a tal extremo de dejarme totalmente ko".

Pienso en alguien con una silla de ruedas, los obstáculos que encuentra todo el tiempo en su camino. Antonio dice que la electrosensibilidad es una discapacidad como otra cualquiera, "sólo que las barreras en vez de ser escaleras son radiaciones invisibles".

Antonio no se llama Antonio, prefiere no utilizar su verdadero nombre, pero es una persona electrosensible. Forma parte de la asociación EQSDS, muy activa, que reivindica fundamentalmente, y según las palabras de Antonio, "que se reconozca formalmente la existencia de personas especialmente sensibles que han desarrollado problemas de salud asociados a la exposición de químicos y radiaciones que en otras personas no implican reacciones de forma inmediata, y a niveles que actualmente son legales para la población general".

Otras reivindicaciones tienen que ver con necesidades sin cubrir por la ausencia del reconocimiento, explica Antonio. Es importante el reconocimiento de la discapacidad asociada a estas patologías, para que las personas enfermas no pierdan derechos fundamentales, como el derecho a un puesto de trabajo, a una vivienda accesible, a la salud, a la educación y la integración social.

Mientras todo esto llega, Antonio considera muy importante y urgente "la creación de espacios libres de contaminación química y electromagnética donde las personas en situación más crítica, puedan recuperarse y poder retomar y reconducir sus vidas mientras gestionan un espacio habitable".

CON ESTUDIOS CIENTÍFICOS

Desde 2006, el programa Registro, Evaluación, Autorización y Restricción de Sustancias Químicas (REACH) de la UE ha obligado a que se registren y demuestren la no peligrosidad de las sustancias químicas que se ponen en circulación, pero por sus características, más del 50 % de ellas no tienen obligación de hacerlo. Por ello, todos tenemos en sangre decenas de químicos de los que sólo el 2 % han sido estudiados.

World Wildlife Fund (WWF) investigó la presencia de 103 químicos en sangre de los ministros de la Unión Europea. Se detectaron 76 de ellos, tóxicos, bioacumulables, persistentes, con una media de 41 compuestos por persona. Muchas de estas sustancias son xenoestrógenos, disruptores endocrinos que afectan en mayor medida a las mujeres.

CAMPOS ELECTROMAGNÉTICOS

Por otra parte, las tecnologías inalámbricas, cuyo crecimiento está siendo exponencial desde 1990, también se han puesto en circulación sin realizar estudios previos en laboratorio para demostrar su no peligrosidad. Ante la alarma social y científica, en 1999, con la mayoría de estas tecnologías ya desplegadas, el ICNIRP (organismo privado en el que se apoya la OMS), estableció unos límites de potencia que sólo contemplaban efectos térmicos.

Investigadores en bioelectromagnetismo han demostrado con estudios científicos revisados por pares que además, por exposiciones crónicas y en intensidades miles de veces por debajo de las reguladas, se producen efectos biológicos : roturas de ADN, estrés oxidativo celular, daños neurológicos, daños reproductivos, alteraciones celulares e iónicas, apertura de la barrera hematoencefálica… (lo que podría permitir que pasen al cerebro las sustancias químicas no estudiadas que todos tenemos en sangre). Los resultados de los daños provocados por químicos y campos electromagnéticos en células, animales y personas demostrados por estudios científicos , son coincidentes con los daños que los investigadores están publicando para las enfermedades de sensibilización central. Lo que se produce es una pérdida de los equilibrios del organismo con afectación celular, inmunológica, hormonal y del sistema nervioso.

RECONOCER LAS ENFERMEDADES

Científicos de todo el mundo reunidos en 2015 en la Real Academia de Medicina de Bruselas pidieron a la Organización Mundial de la Salud (OMS) y a Naciones Unidas que asignen un código CIE (Código Oficial de Enfermedades) y reconozcan la existencia de electrosensibilidad y sensibilidad química múltiple (la fibromialgia y el síndrome de fatiga crónica sí están reconocidas por la OMS desde los años 90).

También han pedido a estos organismos protección frente a la exposición a campos electromagnéticos, pues las directrices actuales son inadecuadas y no protegen la salud. Además, solicitaron a la UE, la OMS y la ONU en 2017 y 2018 que se bloquee el despliegue de la 5G (nueva tecnología para móviles) hasta que se cuente con informes que demuestren su inocuidad, pues las tecnologías anteriores se ha verificado que son dañinas para personas, plantas y animales. La ministra belga de Medio Ambiente, alcaldes como el del municipio de Morino, en Italia, y varios cantones suizos han bloqueado el despliegue de la tecnología 5G.

En España, curiosamente, la misma persona que fijó los límites de emisión para las tecnologías inalámbricas ha trabajado después para compañías de telecomunicaciones. Este técnico, desde el Comité Científico Asesor sobre Radiofrecuencias y Salud, ha defendido la inocuidad de estas tecnologías y ha hecho algo tan grave como manipular las conclusiones de estudios científicos sobre electrosensibilidad. Pero se da la circunstancia de que, además, esa misma persona ha sido, desde 2012, responsable técnico del Ministerio de Sanidad en fibromialgia, síndrome de fatiga crónica, sensibilidad química múltiple y electrosensibilidad.

¿Es creíble que casi un millón y medio de mujeres hayan desarrollado recientemente un trastorno psiquiátrico en España? ¿O es que sale más ‘barato’ culpabilizar a las mujeres, recetarles antidepresivos y condenarlas al ostracismo? Es incómodo reconocer que el sistema económico es dañino para la biodiversidad y afecta a la salud de las personas, pero es necesario aceptar las responsabilidades y el cambio de rumbo que eso debería conllevar.

Artículo publicado en la revista Ecologista y adaptado por Saltamontes.

jueves, 24 de octubre de 2019

“Hoy ya sabemos cómo actuar con pacientes con síndrome de sensibilidad central”

22 de octubre 2019 por Núria Coll

Me lo encuentro en muchos congresos. Es de aquellos profesionales que no se cansan de estudiar y de aprender. Farmacéutico de formación e hijo de médicos, Marcello lleva en el ADN la vocación de ayudar y de entender a la gente. A la dietética y la PNIE llegó, pero, de golpe. Activo, flexitariano, solar, positivo y empático. Marcello es una persona cercana que, con buenos conocimientos de psicología, puede acompañar a los pacientes en procesos de cambios profundos; esta esencia es la que ahora ofreceremos en nuestra consulta nutricional. Marcello se suma, pues, a la plantilla de La Consulta de Soycomocomo como farmacéutico, dietista y PNIE para acompañar a personas con trastornos intestinales, inmunitarios, hormonales o degenerativos.
¿Cómo empieza tu experiencia profesional?

Tras un posgrado de dos años en la facultad de farmacia en Santiago de Compostela, llego a Barcelona y empiezo a trabajar en una empresa farmacéutica y, poco después, en una oficina de farmacia. Esta última no era mi primera opción, pero me convierto en un punto de referencia para los clientes habituales y hago del trabajo de farmacéutico algo realmente gratificante. Establezco una relación de confianza con el cliente-paciente y me doy cuenta a diario de que lo que hago es muy importante para algunas personas.

Como farmacéutico, mi labor no es realizar un diagnóstico ni prescribir una terapia, si no ayudar a interpretar correctamente las instrucciones del médico y resolver las dudas de los medicamentos, además de explicar la importancia de la dosis correcta e identificar cualquier factor de riesgo.
Aconsejo tomar remedios naturales para mejorar el estado de salud cuando detecto estilos de vida poco saludables y hábitos alimenticios incorrectos.

¿Cómo empiezas con la PNIE?

Por un tema personal. Desde los catorce años sufría migrañas y la medicina alopática solo me ofrecía una medicación para aliviar el dolor. En atención primaria me decían que no podían hacer mucho más. Esto es algo que siempre me ha generado frustración y incredulidad, sobre todo en enfermedades crónicas. Hace cinco años, empecé a explorar otras vías para conseguir una mejora real en la calidad de vida de los pacientes y estudié dietética natural y psiconeuroinmunología.

¿Y mejoraste?

Con los cambios dietéticos mejoré las migrañas y un problema de colon irritable que había arrastrado desde la universidad. De ahí nace en mí el deseo de poder ayudar a muchas personas que padecen problemas similares a los míos.

En La Consulta tratarás enfermedades crónicas y degenerativas, como fibromialgia, fatiga crónica, migraña, síndrome de piernas inquietas, síndrome químico múltiple…

Sí. Algunas de las que has mencionado, todas juntas, forman lo que hoy conocemos como síndrome de sensibilidad central, que es una hipersensibilidad del sistema inmunitario que causa dolor cuando hay exposición a olores fuertes, ruidos, alimentos, productos químicos, campos electromagnéticos, cambios de tiempo, estrés, infecciones y fármacos.

Qué difícil encontrar el tratamiento, ¿no?

Es importante mejorar las defensas y tener unos buenos niveles de vitamina D. En enfermedades autoinmunes como la artritis reumatoide se ha visto que hay una mayor incidencia de dolor crónico con concentraciones séricas de vitamina D por debajo de los 20 ng/ml.

Otro paso esencial es mejorar la permeabilidad intestinal con alimentos como caldo de huesos o probióticos. Si la flora intestinal está alterada, hay que eliminar parásitos y hongos del intestino, ya que empeoran los síntomas de irritación y dolor. También hay que corregir las deficiencias nutricionales que se pueden detectar a través de una analítica, como las de B12, B9, B6 y magnesio, por ejemplo. Para mejorar el descanso y bajar el estrés se puede recurrir a adaptógenos y melatonina.

En lo que se refiere a alimentación, es una buena estrategia seguir una dieta baja en histamina y evitar alimentos como frutos secos, leche y derivados, trigo y pescado azul entre otros. Finalmente, se puede recurrir a la microinmunoterapia.
Cuéntanos qué es la microinmunoterapia.

La microinmunoterapia permite al sistema inmune recobrar su potencial con suavidad y sutileza. Es una terapia que utiliza concentraciones muy bajas, homeopáticas, de mensajeros inmunológicos como citoquinas, ácidos nucleicos o factores de crecimientos, que son las palabras que el sistema inmunitario utiliza para comunicarse.

Se puede combinar con otros tratamientos, no tiene efectos secundarios y generalmente se tolera muy bien.

Se puede usar para combatir el virus del Epstein-Barr, que puede estar detrás de la tormenta perfecta que desencadena enfermedades autoinmunes como la tiroiditis de Hashimoto. También hay remedios para el papiloma y el herpes zóster.

La microinmunoterapia está indicada tanto para el dolor crónico de enfermedades como la fibromialgia o el síndrome de fatiga crónica como para enfermedades inflamatorias intestinal tipo Crohn y colitis ulcerosa.

Es una ayuda también en endometriosis, tanto si hay un componente genético, dolor o un componente emocional muy fuerte; y en la artritis reumatoide, que cursa con un proceso inflamatorio crónico.

¿Qué soluciones hay para los virus y bacterias?

Para estimular la reacción del sistema inmunitario y ayudarle a controlar la proliferación de virus o bacterias podemos ayudarnos de probióticos –como el Saccharomyces boulardii, el Lactobacillus ramnosus o Bifidobacterium lactis entre otros–, de prebióticos –como la fibra de las semillas de chía o de lino o los betaglucanos presentes en hongos como el shiitake–, de vitamina D –presente en el pescado–, de almidón resistente –presente en el arroz y la patata enfriados–, de omega-3 –presente en el pescado azul–, de cúrcuma para modular la inflamación, de vitamina A –presente en el hígado de bacalao–, de alimentos con vitamina E y glutamina para sellar el intestino inflamado y mejorar el efecto barrera hacia los virus, bacterias y tóxicos.

Darás una charla en el Cómo Como Festival el día 30 de noviembre sobre la relación que hay entre dolor crónico y sueño. Cuéntanos algo.

Existe una relación entre el sueño y el dolor crónico, y las personas afectadas por dolor crónico muestran habitualmente alteraciones del sueño. Se sabe que las mujeres con problemas de insomnio tienen más probabilidades de desarrollar fibromialgia en los diez años siguientes. El 50% de las personas con insomnio acaban teniendo dolor crónico y al revés: las alteraciones del sueño provocan la aparición de dolor crónico en personas que antes no tenían dolor.

Eso se ha visto también en las enfermedades inflamatorias intestinales, como la colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn, como también veremos en la charla.

Fuente: https://soycomocomo.es/invitado/marcello-soi