El
sector fotovoltaico puede tener en el autoconsumo una salida,
aseguran algunos. Las corporaciones energéticas lo intuyen y
tiemblan pensando en perder parte de la cuota de mercado. La
ciudadanía lo demandará en cuanto despierte del somnífero
energético que viene tomando durante décadas. Es hora pues de que
en lugar de solicitar “posibilidades” legales vayamos a lo
práctico imponiendo los solardomésticos. Definiríamos
solardoméstico
como
un sistema compacto para uso en hogares, comunidades de vecinos y
pequeñas empresas que incluye el generador renovable junto con el
gestor de inyección -inversor- a la red eléctrica. Caracteriza
también al solardoméstico que para ser conectado dispone de un
simple enchufe con el que se acopla en la red interna doméstica (el
término también se aplica a los compactos que con energía térmica
pueden calentar agua o cocinar).
Para que existan los solardomésticos de producción eléctrica
renovable debemos impulsar que:
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El
panel de la Guerrilla Solar, puede ser
considerado el primer solardoméstico
para generar electricidad limpia
en el hogar.
Foto: Fundación Tierra.
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1, Que se homologuen en el mercado
solardomésticos de hasta 5 kW listos para ser enchufados en la red
interna doméstica con un simple enchufe.
2. Que cualquier ciudadano pueda
enchufar estos minigeneradores renovables domésticos con la simple
notificación a la distribuidora eléctrica a través del boletín
del instalador que habría certificado la colocación de un ICP o
limitador de potencia de generación.
3.
Que para los minigeneradores con solardomésticos
homologados
de menos de 1 kW no sea necesario trámite alguno ya que están en
los márgenes de absoluta seguridad en instalaciones eléctricas con
acometida moderna legal (incluso en hogares con contratos de
bonificación social).
4. Que los contadores digitales vengan
de fábrica con la misma configuración que los analógicos en que no
puedan hacia atrás, pero que tampoco sumen la autogeneración.
Además dado que estos pueden actuar en modo de balance neto, esta
opción debe activarse automáticamente cuando el usuario acredite
que ha instalado paneles fotovoltaicos para autoconsumir.
5. Que el autoconsumo doméstico se
defienda como un derecho del consumidor cuya regulación quede al
margen de la Ley del sector eléctrico pues no puede ser asimilable
al régimen especial algo que es de uso doméstico.
A continuación se pueden valorar otras
opciones del llamado balance neto en el que haya una exportación
neta (limitado eso sí a la media del consumo anual del usuario). En
este caso se debería pagar el precio justo por los beneficios
ambientales derivados de facilitar energía libre de emisiones y en
régimen de generación distribuida al vecindario.
Hay que plantarse. El autoconsumo en
contratos domésticos de usuarios con tarifa de último recurso
(menos de 10 kW) debe considerarse como un derecho del consumidor, no
una opción del sector eléctrico.
Otra cuestión es la que plantean las
instalaciones sobre cubiertas de hasta 100 kW fotovoltaicos en medios
urbanos o industriales situados en áreas de consumo energético
importante (una situación que podría compararse a la cogeneración).
En este caso debería aplicarse la misma normativa que se aplica a
las calderas de gas de menos de 70 kW para climatizar (un
procedimiento administrativo abreviado). Lo que podríamos llamar
cogeneración fotovoltaica debería estar sometida a un régimen
funcional simplificado respecto al actual.
Creemos que hay que ser valientes y
dejar claro que el autoconsumo con renovables no tiene nada que ver
con la actividad de las corporaciones eléctricas. Cuando el sector
de la patronal fotovoltaica (insistimos, hoy también dominada y
manipulada por las grandes corporaciones) defiende su idea de
autoconsumo porque ya hay casi paridad de precio con la red lo hacen
aceptando una compleja reglamentación técnica que de facto nadie
podrá aplicar en su casa y menos para una pequeña instalación. Lo
que los oligopolios energéticos odian es la generación distribuida
y encima que esta esté en manos de la ciudadanía (que aunque de
forma variable, pueden sentirse
libres con las renovables cuando sin esta posibilidad
de autoproducir con renovables estaban en la condición de
analfabetos energéticos y esclavos). La fotovoltaica doméstica es
el talón de aquiles de la energía sucia y radioactiva en el medio
urbano, por eso la rechazan las empresas energéticas con el apoyo
del Gobierno de España y
sus exrepresentantes.
Sin
solardomésticos sólo queda la Guerrilla Solar
En 1999 en Estados Unidos nació la
Guerrilla
solar para luchar a favor del balance neto (net
metering). Miles de ciudadanos llenaron sus tejados con pequeñas
instalaciones fotovoltaicas y autoconsumían y lo poco que les
sobraba (pues se diseñaban para el autoconsumo real) lo regalaban a
la red eléctrica y eran tan felices. Hoy en algunos estados
americanos esta opción está regulada y con el precio justo para la
energía sobrante. Por su parte la Fundación Tierra puso en marcha
en 2009 su campaña
de la Guerilla Solar creando el primer solardoméstico
listo para ser conectado a la red y demostrando que hay otra
manera de concebir la cogeneración con renovables participada por la
ciudadanía.
En
nuestro país es la hora de dejar de hablar y pasar a la acción.
Denunciar la estafa de los contadores digitales, exigir una
regulación de autoconsumo fuera del sistema eléctrico convencional
sucio y radioactivo. Aquí hemos esbozado las bases del verdadero
reto que pasa por poder adquirir solardomésticos generadores
fotovoltaicos homologados listos para enchufar en la escala de
potencia con sus características técnico administrativas como hemos
apuntado.
La
baza de los oligopolios es defender a muerte que un sistema
fotovoltaico no es como una lavadora y que por tanto se
les aplica el mismo arsenal legislativo que a una turbina de gas de
cogeneración.
Si
para conectar una lavadora se aplicara la extensa regulación
eléctrica todavía lavaríamos en los ríos. Los electrodomésticos
existen porque consumen y pagan. Sin embargo, en los años cincuenta
cuando se expandieron por todos los hogares y los oligopolios
incrementaban sus beneficios nadie imaginó que un día podía haber
solardomésticos
generadores
que ahorran energía al usuario y a la comunidad.
Si por las corporaciones energéticas
tiene que ser no dejarán nunca que utilicemos las renovables para
nuestro beneficio personal como con una nevera para conservar los
alimentos.
Más alto y claro no lo podemos
expresar. Es la hora de inundar los tejados de solardomésticos
fotovoltaicos amparados en la obligación legal de luchar contra el
cambio climático y como forma de desobediencia civil activa y consciente.