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viernes, 27 de diciembre de 2019

[Comunicado de prensa] Cánceres cerebrales: 4 veces más casos nuevos de glioblastoma en 2018 según Public Health France

En julio de 2019 (actualizado en septiembre de 2019), la Agencia Francesa de Salud Pública "Santé Publique France", junto con los registros de cáncer de Francim, los Hospicios Civiles de Lyon y el Instituto Nacional del Cáncer, publicaron estimaciones nacionales de incidencia y mortalidad por cáncer en el área metropolitana. Francia entre 1990 y 2018. Estos se basan en el modelo de datos de incidencia observados (nuevos casos) hasta 2015 por registros de cáncer, complementados por proyecciones hasta 2018.

El volumen 1 del informe está dedicado a los tumores sólidos (27 tumores y 22 subtipos). Entre 1990 y 2018, la tasa general de incidencia de tumores sólidos permaneció relativamente estable en los hombres y continuó aumentando en las mujeres. Al mismo tiempo, el número anual de casos nuevos de glioblastoma con confirmación histológica (uno de los tipos más agresivos de cáncer cerebral) se ha multiplicado por cuatro y más en ambos sexos.
En 30 años, el número de glioblastomas se multiplicó por 4, afectando a todas las edades.

Santé Publique France estima que habrá 3.481 casos nuevos de estos glioblastomas en la Francia metropolitana en 2018, el 58% de ellos en hombres. Solo había 823 en 1990.
Las tendencias de edad muestran un aumento en la incidencia independientemente de la edad y el género entre 1990 y 2018.
Según Santé Publique France, se observan observaciones similares en los Estados Unidos, donde también se observó un aumento en la incidencia de glioblastoma en los años 1980-1990 en relación con el progreso del diagnóstico. Además, un estudio australiano informa una incidencia creciente de glioblastoma histológicamente confirmado durante el período 2000-2008.

La exposición a las olas es uno de los posibles factores.

En conclusión de su análisis, Santé Publique France considera que los factores extrínsecos que pueden desempeñar un papel en el aumento de la incidencia de glioblastoma podrían ser:
  • "Radioterapia cerebral y posiblemente exposición intensa y prolongada a pesticidas (agricultores) [14]. Los últimos estudios epidemiológicos y experimentos con animales apoyarían el papel cancerígeno de la exposición a campos electromagnéticos [15]"
Obligación absoluta de proteger a los niños y jóvenes.

Para la Dra. Annie Sasco, epidemióloga del cáncer, ex Directora de la Unidad de Investigación de IARC-OMS:
  • "La evolución de las tasas de incidencia y mortalidad de los tumores del sistema nervioso central en su conjunto y especialmente el glioblastoma en los últimos 30 años es motivo de especial preocupación. Por supuesto, los comportamientos de diagnóstico han evolucionado y juegan un papel, especialmente para las personas mayores. Sin embargo, hay un aumento real, incluso entre los más jóvenes, para quienes es probable que las modalidades de diagnóstico hayan cambiado menos que entre las personas mayores y que, por lo tanto, pueden estar relacionadas con factores ambientales y principalmente con el uso de teléfonos móviles o inalámbricos. Informar al público debería permitir no continuar en esta trayectoria ascendente, especialmente entre los jóvenes, con el deber absoluto de proteger a los niños al no permitirles usar un teléfono celular y, en general, al protegerlos de la exposición a campos electromagnéticos".
Urgencia para que las autoridades públicas actúen frente a decenas de miles de muertes

Para el Dr. Marc Arazi, Presidente de Phonegate Alert:
  • “En las últimas 2 décadas, casi 50,000 personas han sido afectadas en Francia por este tumor cerebral extremadamente agresivo, que tiene una tasa de mortalidad muy alta. También fue durante este período que la telefonía móvil explotó y los industriales nos sobreexpusieron a sabiendas a las ondas de nuestros teléfonos móviles. ¡Este escándalo industrial y de salud tiene un nombre, el "Phonegate"! Las autoridades públicas ya no pueden negar la evidencia y deben proteger urgentemente la salud de decenas de millones de usuario.
Todos los elementos están disponibles en francés desde la página 316 hasta la 322.
[14] Almairac F, Paquis P. L'encyclopédie neurochirurgicale. Glioblastomas Enero 2015

[15] Anthony B. Miller, L. Lloyd Morgan, Iris Udasin, Devra Lee Davis. Actualización de la epidemiología del cáncer, luego de la evaluación de 2011 del IARC de campos electromagnéticos de radiofrecuencia (Monografía 102) Investigación ambiental. 2018. 167: 673-683

Fuente: https://www.phonegatealert.org/en/press-release-brain-cancers-4-times-more-new-cases-of-glioblastoma-in-2018-according-to-public-health-france?fbclid=IwAR1qRtnEn-1401rfsJUlnEG0Mj0zzkUtAppRSMFWdI3McdWmlBKou35G8Cw

domingo, 16 de junio de 2019

«La orina del 95% de los niños tiene sustancias que alteran sus hormonas»


Por Redacción Médica

El embarazo, la infancia y la adolescencia son las etapas más vulnerables a estas sustancias, de las se han identificado más de 1000.

Más del 95 por ciento de los niños españoles muestra dosis bajas de sustancias hormonalmente activas en la orina debido a la exposición a contaminantes, esto es uno de los efectos del crecimiento de los ‘disruptores endocrinos‘, sustancias químicas que pueden alterar el sistema hormonal. Así lo han señalado durante el 67º Congreso Anual de la Asociación Española de Pediatría (AEP), durante el que los expertos han reclamado visibilizar el grave problema social que representa la exposición a estas sustancias.

Según ha explicado Juan Antonio Ortega, coordinador del Comité de Salud Medioambiental de la Asociación Española de Pediatría, «una de las características de estos disruptores endocrinos es que pueden ocasionar efectos con una exposición muy reducida«. Asimismo, ha asegurado que «durante la etapa infanto-juvenil, la dieta es la principal fuente de exposición a estas sustancias, seguido, en segundo plano, de los productos de higiene personal o los pesticidas en el hogar».

El embarazo, la infancia y la adolescencia son las etapas más vulnerables a estas sustancias, de las se han identificado más de 1000. Los efectos que pueden provocar son muy diversos: obesidad, diabetes, reducción del coeficiente intelectual – que presentan mayor incidencia en la etapa infantil-, una pubertad adelantada -que aumenta el riesgo de cáncer, enfermedades o alteraciones mentales-, malformaciones urogenitales, cáncer testicular, problemas cardiovasculares, o baja calidad seminal, entre otros. «Por este motivo el control de la exposición a disruptores endocrinos sobre estas poblaciones debe ser más exhaustivo». «Los disruptores endocrinos pueden actuar conjuntamente y puede hacer que se potencie el efecto, y esto es algo característico de estas sustancias para tener en cuenta en pediatría: comprender el efecto coctel es un desafío», ha sostenido Ortega.

Por su parte, María José Mellado, presidente de la AEP, recuerda la apuesta de esta sociedad científica por la salud medioambiental, ya que «el efecto del medioambiente en la salud es incuestionable, repercutiendo especialmente en la salud infanto-juvenil, y destacando la responsabilidad como clínicos de implicarnos todos en el desafío de la salud del planeta».

Por su parte, Leonardo Trasande, experto en esta materia de la NYU Langone (uno de los principales centros de Medicina de EEUU), ha facilitado a los padres una serie de recomendaciones para disminuir la exposición de sus hijos a los mencionados contaminantes. «Pequeñas acciones pueden dar sus frutos, buscar alternativas al uso de plásticos innecesarios, calentar y/o almacenar comida en recipientes de vidrio o cerámica evitando el plástico, disminuir el uso de productos químicos en el hogar buscando alternativas en los productos de limpieza y de cuidado diario libres de estas  sustancias, e incrementar el consumo de frutas y verduras frescas, a ser posible ecológicas”, aconseja. Otras sencillas pautas son ventilar la casa para reciclar el aire y permitir que salga el polvo contaminado para disminuir el contacto con retardantes de llamas. Reducir el uso de envases y consumo de enlatados por “ya que con el calor aumenta el ritmo en el que las sustancias se transfieren del plástico a los alimentos», explica.

El coste económico de los disruptores endocrinos

Trasande hace hincapié en el efecto de los pesticidas sobre la reducción de coeficiente intelectual de los niños, «una cuestión muy difícil de identificar tanto por la familia como por profesionales, y que tiene una repercusión en la economía global que aún no se ha podido valorar en su magnitud».

«Todas estas enfermedades tienen una importante repercusión directa en el gasto sanitario«, ha subrayado Trasande. Y es que, según su estudio realizado en Europa, los costes derivados de las enfermedades generadas por estas sustancias químicas es de 163.000 millones de euros al año, lo que representa el 1,2 por ciento del PIB del continente.

BIOneta

«Los niños están 40 horas semanales en los centros educativos. Este espacio es uno de los que más preocupaciones generan a los padres por los posibles tóxicos que pueden afectar a la salud de los menores», ha manifestado Ortega. Con el objetivo de conocer los efectos que tiene el estado actual del medio ambiente en los centros educativos y potenciar la búsqueda de alternativas más saludables, espacios más saludables a través de la elaboración de un Guía de Salud Medioambiental Escolar, el Comité de Salud Medioambiental de la Asociación Española de Pediatría (AEP) ha puesto en marcha el proyecto BIOneta.

Tal y como han podido comprobar los pediatras presentes en este 67 Congreso de la AEP, esta iniciativa se conforma de una eco-food-truck con sensores que viajará por varios colegios del territorio español y medirá los índices de contaminación atmosférica. Asimismo, en el marco de BIOneta, se desarrollará una red colaborativa de pediatras y enfermeros pediátricos para compartir conocimiento y experiencias relativas a la Salud Medioambiental en la escuela.

sábado, 16 de febrero de 2019

Sevilla: El Ayuntamiento de Sevilla envenena a la población usando herbicida altamente tóxico

 Por Ecologistas en Acción

Vuelven a aparecer en espacios urbanos extensiones con la vegetación espontánea arrasada con un característico color marrón, totalmente quemado por la aplicación del herbicida glifosato. Ecologistas en Acción responsabiliza de este hecho a PSOE, PP y Ciudadanos por su aprobación de la moción en el pleno el 25 de mayo de 2018, que volvió a autorizar el uso de glifosato, ignorando así el principio de precaución tal y como define el Real Decreto 1311/2012.

La reversión de prohibir los herbicidas están provocando que se envenene a la población con estos químicos altamente tóxicos en zonas de recreo y campos de deportes, así como jardines cercanos a colegios, guarderías y centros sanitarios.

Esta aplicación masiva del veneno demuestra la incapacidad de los servicios municipales de poner en marcha un plan de control de la flora adventicia urbana de una manera más sostenible y menos contaminante, y que se base en la necesaria campaña de información y concienciación.

Es necesario explicar a la población el papel ecológico que juega esta flora en el mantenimiento del ecosistema urbano, dando cobijo y alimentación a insectos y aves beneficiosas para el control de plagas.

En segundo lugar es cierto que hay que controlar estas hierbas pero sólo cuando al secarse a finales de primavera pueden suponer un problema, atajable con contratas específicas de operari@s para su retirada mediante labores mecánicas.

La catalogación del Glifosato como agente “probablemente cancerogénico para los seres humanos” por parte de la Agencia de Investigación sobre el Cáncer (IACR) que forma parte de la OMS no es suficiente aviso para el Ayuntamiento de Sevilla para tener en cuenta el Real Decreto que le permite, en aplicación de sus competencias, la prohibición de la aplicación de herbicidas en zona urbana. Será la ciudadanía la que tenga que adoptar medidas vía demanda judicial, en caso de que se continúe con estas malas prácticas.

Recuerdan que ya el año pasado ganó una demanda judicial un jardinero con cáncer terminal (linfoma no Hodgkin) a la multinacional Monsanto (Bayer), principal productora de glifosato en su marca comercial RoundUp, por 289 millones de dólares debido al uso de este herbicida.

Sólo intereses ajenos a la ciudadanía, que se correspondan con presiones de las multinacionales del sector o de técnicos ante una simplificación de las tareas de control por la supuesta eficacia frente a otros métodos, podrían explicar este interés por el uso del glifosato.

Ecologistas en Acción no cejará en su intento de convencer a las responsables del Ayuntamiento que hay otra forma de tratar estas plantas, que hay experiencia en otras ciudades que no usan herbicidas que se demuestran válidas y que con una buena planificación de los tratamientos mecánicos tendremos una ciudad más sana y con mayor biodiversidad.

Los pesticidas con glifosato más utilizados aumentan un 41% las posibilidades de sufrir cáncer

  • Un nuevo estudio científico entre los pesticidas con glifosato y el linfoma no Hodgkin
  • "Sumando todos los análisis de estudios pasados, incluyendo el nuestro, se demuestra de forma consistente que la exposición a herbicidas basados en glifosato está relacionada con un riesgo mayor de contraer cáncer", señalan los autores
  • Tres de sus autores fueron seleccionados en 2016 por la Agencia de Protección Ambiental de EEUU como miembros de la junta del panel científico de asesoramiento en glifosato
Carey Gillam 14/02/2019
El herbicida RoundUp, un producto de Monsanto, es uno de los más vendidos del mundo /
Mike Mozart
Los herbicidas con glifosato aumentan el riesgo de contraer un tipo específico de cáncer. Según un reciente y exhaustivo estudio científico, la probabilidad de enfermar con el linfoma no Hodgkin es un 41% mayor para las personas con mucha exposición a estos extendidos pesticidas. Las pruebas sugieren una "relación concluyente" entre la exposición a herbicidas con glifosato y el mayor riesgo de contraer linfoma no Hodgkin (LNH), señalan los autores del estudio, que piden prudencia en la interpretación de las cifras de riesgo estimado.

Firmado por cinco científicos estadounidenses, el informe contradice a la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés), que había declarado seguro al herbicida. El estudio coincide a su vez con los planes de las autoridades de varios países de limitar el uso de productos de uso agrícola con glifosato.

En Estados Unidos, Monsanto y su propietaria alemana, Bayer AG, se enfrentan a más de 9.000 demandas presentadas por personas con LNH que culpan de su enfermedad a los herbicidas de la empresa con glifosato. En agosto llegó el primer fallo de un jurado estadounidense, con un veredicto unánime en contra de Monsanto. La compañía ha presentado un recurso de apelación. El próximo juicio, presentado por otro afectado, comenzará el 25 de febrero. Para el resto del año hay programados nuevos juicios, en un calendario de pleitos que se extiende hasta 2020.

Según Monsanto, ninguna investigación científica fiable demuestra una vinculación concluyente entre el glifosato y el LNH o cualquier otro tipo de cáncer. La empresa alega que cuando la EPA encuentra que "no es probable" que el glifosato provoque cáncer lo hace respaldada por cientos de estudios en los que no se detecta dicha relación.

La compañía acusa de comportamiento deshonesto a los científicos del Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer [IARC, por sus siglas en inglés] que en 2015 clasificaron el glifosato como probable producto cancerígeno para los seres humanos. Según Monsanto, no sopesaron de forma adecuada los hallazgos de otros estudios importantes.

Pero el nuevo estudio podría complicar la defensa del herbicida más vendido de Monsanto. Tres de sus autores fueron seleccionados en 2016 por la EPA como miembros de la junta del panel científico de asesoramiento en glifosato. La revista que lo publica, Mutation Research / Reviews in Mutation Research, tiene como redactor jefe al científico David DeMarini, también miembro de la EPA.

Los autores del informe argumentan que su análisis no es comparable a las evaluaciones hechas hasta ahora. Según Lianne Sheppard, coautora del estudio y profesora en el departamento de Ciencias de la Salud Ambiental y Laboral de la Universidad de Washington, "la evidencia de un mayor riesgo de LNH por exposición al glifosato tiene más fundamentos en este artículo que en los análisis previos". "Desde el punto de vista de la salud de la población, hay preocupaciones reales".

Sheppard fue una de las asesoras científicas de la EPA sobre glifosato y formó parte del grupo de consejeros que se quejaron ante la agencia medioambiental por no seguir los protocolos científicos debidos al dictaminar que no era probable que el glifosato causara cáncer. "Eso estuvo mal", dice Sheppard. "Estuvo bastante claro que no siguieron sus propias reglas, ¿hay pruebas de que es cancerígeno? La respuesta es sí".

"Estamos revisando el estudio", afirma un portavoz de la EPA. Bayer, dueña de Monsanto desde el verano de 2018, no ha querido hacer declaraciones. En un comunicado de diciembre, la empresa químico-farmaceútica citaba la valoración de la EPA y sostenía que los herbicidas con glifosato habían sido "extensamente examinados", demostrando ser una "herramienta segura y eficaz para el control de malezas".

Los autores del estudio dicen que en su análisis han examinado todos los informes ya publicados sobre efectos en la salud de las personas, incluyendo el Estudio de Sanidad Agropecuaria, un informe con datos de 2018 financiado por el gobierno [AHS, por sus siglas en inglés].

Para Monsanto, el AHS es una prueba de la falta de vínculos entre el glifosato y el LNH, pero los autores del nuevo informe dicen que al revisar las investigaciones anteriores se concentraron en la población más expuesta al glifosato. Si es cierto que los herbicidas con glifosato causan LNH, los miembros de ese grupo deberían tener un riesgo elevado. Tomar como muestra solo a individuos con mucha exposición al pesticida hace menos probable que otros factores introduzcan ruido en el sistema quitando validez a los resultados, explican. En resumen: si de verdad no hubiera conexión entre el químico y el cáncer, ni siquiera los individuos con mucha exposición deberían registrar tasas anormales en el desarrollo del cáncer.

Además de revisar los informes sobre personas, los investigadores examinaron otros estudios con glifosato, incluyendo muchos realizados sobre animales. "Sumando todos los análisis de estudios realizados hasta la fecha, incluyendo el nuestro, se demuestra de forma consistente el mismo hallazgo clave: la exposición a herbicidas basados en glifosato está relacionada con un riesgo mayor de contraer LNH", concluyen los autores.

Según David Savitz, profesor de epidemiología en la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Brown, el nuevo estudio está "bien llevado", pero carece de "información nueva en lo esencial". "Yo diría que refuerza la idea de que el tema siga siendo preocupante y que necesita una evaluación, pero no termina de dar una respuesta definitiva a la pregunta".

Traducido por Francisco de Zárate

lunes, 17 de diciembre de 2018

Científicos encontraron "evidencia clara" de que la radiación de los teléfonos celulares puede causar cáncer en ratas

Científicos del Programa de Toxicología Nacional publicaron esta semana los reportes finales que indican una mayor certeza entre los vínculos de la exposición a la radiación y algunos tumores en roedores
Investigadores de los EEUU encontraron "evidencia clara" de que la exposición a la radiación de los teléfonos celulares puede causar tumores de corazón cancerosos en ratas macho, aunque todavía es incierto cuales son las repercusiones para la salud de los humanos del estudio que duró dos décadas, involucró a 3.000 ratas y ratones y costó USD 30 millones.

Científicos del Programa de Toxicología Nacional publicaron esta semana los reportes finales que indican una mayor certeza entre los vínculos de la exposición a la radiación y algunos tumores en roedores.

Estos concluyeron que existe además "cierta evidencia" de tumores cerebrales y de glándula adrenal en ratas macho cuando estas son expuestas a la radiación de los teléfonos. 
En lo que respecta a ratas hembra y ratones tanto macho como hembra el vínculo es menos claro, compartieron los investigadores.

John Bucher, científico senior del NTP, alertó que la exposición de los roedores a la radiación "no era directamente comparable a la que los humanos experimentan cuando usan sus teléfonos".

El estudio se enfocó en la radiación de frecuencia de radio usada en celulares 2G y 3G y a la vez expuso a los animales a niveles más elevados que los que los humanos suelen experimentar.

"Creemos que las respuestas de tumores que hemos visto en los estudios son reales y que están asociadas a la radiación por radiofrecuencia" dijo Bucher.
Bucher aseguró que "no dudaría" en levantar el teléfono para realizar llamadas cortas pero recomienda utilizar "auriculares a la hora de entablar conversaciones más largas y así poder aumentar la distancia del teléfono y el cuerpo".

La Administración de Alimentos y Medicamentos de los EEUU (FDA) le había solicitado llevar adelante el estudio a la NTP en 1999, dado que los teléfonos celulares ya eran masivos y poco se sabía sobre el impacto de su radiación.

Los expertos aseguraron que investigaciones futuras se enfocaran en generaciones más nuevas de la tecnología wireless como 4G, 5G y Wi-Fi.

miércoles, 31 de octubre de 2018

Miquel Porta: "Muchas enfermedades se deben a los contaminantes de los alimentos y sus envases"

El investigador Miquel Porta responde a las preguntas de los lectores.Guillermo Mestre  
El investigador Miquel Porta Serra,catedrático de Salud Pública del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM) y de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Barcelona, ha visitado este martes por la tarde la redacción de HERALDO.es para responder a las preguntas de los lectores antes de impartir la conferencia 'La contaminación interna por compuestos tóxicos: alimentación, salud y sociedad', que ha tenido lugar a las 18.00 en el Centro Pignatelli (Paseo Constitución, 6. Zaragoza).

¿Cuál es la forma más sana y segura de guardar comida en el congelador? ¿En un tupper, envuelta en papel de aluminio o en plástico? (Marta)

En general el vidrio es mejor que cualquier forma de plástico, pero si el alimento se ha enfriado en vidrio entonces se puede guardar en un plástico (en la nevera) siempre que esté frío; pero no lo pongas en un plástico en la nevera si está caliente.

¿Existe causa-efecto entre lo que comemos y el desarrollo de algunos tipos de cáncer? (Nuria)

Claramente hay una relación entre lo que comemos y ciertos tipos de cáncer. También hay mucha relación entre muchos contaminantes y diversos tipos de cáncer. Por supuesto, entre fumar y varios cánceres; pero también con otros cancerígenos que están a veces en los alimentos que tomamos, aunque normalmente a niveles bajos. Pero si uno está expuesto durante años a estos contaminantes cancerígenos claramente puede desarrollar ciertos tipos de cáncer.

Además, existen numerosas enfermedades que se deben a los contaminantes de los alimentos y sus envases aunque estos contaminantes no sean cancerígenos. Por ejemplo, algunos son disruptores endocrinos, son sustancias que imitan a nuestras hormonas y provocan diabetes o infertilidad, incluso obesidad. Una gran parte de las enfermedades que nos afligen se deben a los contaminantes que hay en los alimentos, en el agua o en el aire y a los envases.

¿Cuál es el tópico sobre la alimentación más dañino? (Jesús)

Hay mucho tópico, pero yo diría que siempre huyo y no hago caso a las modas y los consejos sobre alimentos mágicos. Creo que en lo tradicional y en lo natural está la sabiduría. Aquí en este ámbito hay mucho marquetin y mucha pseudociencia.

¿Somos realmente lo que comemos? (Cristina)

No somos realmente lo que comemos, somos muchas otras cosas. La frase tiene su gracia pero es demasiado estrecha. Somos muchas más cosas por suerte.

¿Qué alimentos producen más intoxicaciones alimentarias en la actualidad? ¿Prescindiría usted de alguno? (Paula)

Además de las intoxicaciones agudas, que tienen un efecto a corto plazo, lo que también debe preocuparnos son los efectos a largo plazo de los contaminantes que detectamos en el interior de nuestro cuerpo, porque el libro está centrado en esta contaminación interna. Debemos fijarnos en el corto plazo y en el largo plazo; en lo infeccioso y en lo químico, porque tanto ciertas bacterias o hongos son causantes de enfermedades como lo son los contaminantes químicos que están en el aire o en el agua. Los alimentos cuanto más naturales y menos procesados mejor. Hay que intentar comer menos y de más calidad, y estoy hay que hacerlo con alegría. Es decir, hay que disfrutar del comer. Podemos disfrutar de la vida y reducir la factura tóxica que nos causan tantos contaminantes en términos de enfermedad.

¿Con qué alimentos conviene tener cuidado o controlar su consumo para evitar intoxicaciones? (Miguel)

Todo lo que sean alimentos procesados. Hay que pensar en esa contaminación crónica o interna a largo plazo. En los contaminantes que detectamos en sangre, en cabellos, en uñas, en orina...

¿Cómo se pueden reducir los tóxicos y contaminantes ambientales en las casas? (Susana)

Las casas hay que ventilarlas, pero cuidado también con los productos químicos que se utilizan en ellas. Hay que tener en cuenta que también el mobiliario, las alfombras pueden contener contaminantes. Por lo tanto, la ventilación es importante; y seguir las normas de las casas de mobiliario que muchas veces te recomiendan que no utilices un sofá o un colchón durante los primeros días porque durante esos días hay vapores y emanaciones que son tóxicas. Y esto también es un ejemplo de que algunas empresas se adelantan a la legislación con sus consejos.

¿Hacen falta más controles sanitarios en la cadena alimenticia? (Fernando)

Hacen falta para controlar los agentes infecciosos como los tóxicos químicos, pero a su vez los ciudadanos debemos valorar más lo mucho que ya hacen ayuntamientos y comunidades autónomas, agricultores, ganadores y empresas para traernos alimentos de calidad. Todos ellos, en general, casi siempre hacen un esfuerzo que el ciudadano debe valorar más.

¿Qué materiales deberíamos evitar en los utensilios de cocina? (Sonia)

En los utensilios de cocina lo que esté en contacto con el alimento caliente es mejor que no sea plásticos ni siliconas, porque hay un gran incertidumbre sobre los efectos sobre la salud de las siliconas, pero está claro que en el caso de los plásticos hay una migración de sustancias que tienen actividad hormonal desde el plástico al alimento y luego las detectamos en la orina.

Para quienes deseen complementar y contrastar lo que decimos, mi libro ofrece ejemplos y fuentes de información de topo tipo: divulgativas y científicas, al alcance de cada uno. También los ofrecen constantemente periódicos de calidad como HERALDO. Para mí lo importante no es que el lector del libro esté de acuerdo conmigo en todo (faltaría), sino que puede encontrar en él fuentes de información válidas e ideas prácticas para pensar y actuar por su cuenta.

lunes, 22 de octubre de 2018

El negocio de especular con el cáncer

  • España dedicó en 2017 más de 1.400 millones de euros a pagar tratamientos hospitalarios contra el cáncer con precios descontrolados y arbitrarios
  • Un ejemplo de las técnicas de los laboratorios: retirar un fármaco para volver a sacarlo al mercado un año después con un coste 12 veces superior
  • El cáncer es la encarnación del miedo a la muerte de nuestro tiempo. Las grandes empresas farmacéuticas lo saben y le están sacando beneficio
Juan Luis Sánchez 17/04/2018
Imagen de una mamografía (Archivo Wikicommons)  
Imaginemos que hay un medicamento, vamos a llamarle por ahora X, que sirve para tratar la leucemia. Gracias a la investigación científica, se descubre que ese mismo fármaco además sirve para tratar la esclerosis múltiple. ¡Estupendo!, pensaría cualquiera, no solo por bondad sino por razones económicas: si un mismo producto sirve para varias enfermedades, eso evita costes de desarrollo de otro medicamento nuevo porque ya existe este. Además, si hay más pacientes pues la demanda será mayor y por tanto el precio puede bajar. Eso es lo que pensaría cualquiera, menos los gerentes de las grandes farmacéuticas.

Digamos ahora que ese medicamento X contra la leucemia existe realmente y se llama MabCampath. Los laboratorios Sanofi tuvieron una idea muy diferente cuando descubrieron en 2012 que podía servir también para pacientes de esclerosis múltiple: retiraron el fármaco del mercado. Dijeron que por "razones comerciales" (pdf) y decían la verdad.

Un año después, esta empresa volvió a sacar exactamente el mismo fármaco (alemtuzumab) pero con una marca diferente. ¿Por qué? El mercado de los fármacos contra la esclerosis es más caro que el de la leucemia, así que retiraron una marca para para sacar otra, Lemtrada, y catalogarla como medicamento para la esclerosis. Así podían ponerle un precio más alto, como los de otros medicamentos contra enfermedades degenerativas. Desde entonces, el sistema sanitario público paga alrededor de 36.000 dólares al año por paciente tratado con Lemtrada. Esto es 15 veces más que cuando se llamaba de otra forma, siendo el mismo medicamento.

Tres casos más parecidos a este aparecen documentados en un informe de la campaña No es Sano, que reúne a diferentes organizaciones sociales que luchan por un abaratamiento de los principales medicamentos. Son datos especialmente relevantes no solo por el componente ético sino por la repercusión que eso tiene sobre la sostenibilidad del sistema sanitario en países como España.

El sistema público de salud español gastó solo en fármacos y otros tratamientos para uso hospitalario 6.448 millones de euros en 2017. Por comparar: esa cifra de gasto es superior al presupuesto de Defensa para ese mismo año y está por encima de lo que se dedicará al personal del Ejército en 2018.

Es mayor que las partidas recién aprobadas para Energía y Turismo y casi equivale a todo el dinero que gestiona el Ministerio del Interior. Mientras el Gobierno y las autonomías argumentan que no queda más remedio que mantener la austeridad en los servicios sanitarios, las farmacéuticas no dejan de facturar cada vez más. Mientras que en 2011 el precio medio de un fármaco era de 290,5 euros, en 2015 se situaba en 593,5 euros, según el informe anual del Ministerio de Sanidad.

Más del 20% de ese gasto hospitalario en tratamientos va a pagarle a estas multinacionales los medicamentos contra el cáncer, lo que sitúa la factura en oncología por encima de los 1.400 millones de euros el año pasado o incluso por encima de los 1.900 millones, según otros estudios. Las previsiones de las consultoras del "mercado sanitario" dicen que los hospitales son ya el mayor cliente de la industria, dejando atrás a la venta a través de farmacias.

Paralelamente, el Gobierno ha incluido mecanismos legales para que los gobiernos autonómicos no puedan recibir ayuda financiera si no firman un convenio que beneficia directamente a los grandes laboratorios. Un acuerdo entre el Ministerio de Hacienda y la patronal garantiza un nivel de gasto público anual constante en medicamentos de marca. El mecanismo esconde una perversión: supone una financiación indirecta con fondos de emergencia al negocio de grandes empresas.

En España algunas de las terapias más empleadas para tratar tumores alcanzan los 30.000 euros y algunas llegan a los 100.000 euros al año por paciente. Estas cifras son estimaciones de la decena de organizaciones que participan en No es Sano [desde Médicos del Mundo a la Organización Médica Colegial de España] porque los ciudadanos en realidad no sabemos cuánto estamos destinando de nuestros impuestos a pagar estos tratamientos.

¿Por qué pagamos lo que pagamos?

"¿Esto es un saqueo? No, es el mercado, amigo", dijo Rodrigo Rato para explicar los efectos de la crisis financiera en los ciudadanos. El precio de los medicamentos contra el cáncer también depende única y exclusivamente del mercado y no está regulado de la misma manera que otros servicios como la energía o las telecomunicaciones.

Como explicamos en este especial de eldiario.es, el sistema de fijación de precios de medicamentos en España es opaco y responde a criterios arbitrarios. El precio para la sanidad pública no depende de cuál fuera el coste de producción e investigación del fármaco y tampoco hay un margen de beneficio estipulado para este tipo de tratamientos. Las multinacionales farmacéuticas pueden simplemente negociar cualquier margen de beneficio con los gobiernos, y se hace además en una negociación con una comisión de responsables políticos en varios ministerios. Solo en los últimos meses hemos empezado a conocer algo de las reuniones secretas donde se negocia y decide, lo que deja mucho margen para el lobby farmacéutico y, dicho suavemente, "el conflicto de intereses".

En Estados Unidos, que es donde se fija el precio inicial de los medicamentos que luego servirá para negociar con otros países, los ingresos de las farmacéuticas por tratamientos oncológicos se han duplicado en diez años. Para las autoras del informe de No es Sano, Irene Bernal y Eva Iráizoz, "el sistema incentiva que la industria marque los precios de los nuevos medicamentos protegidos por patente en función de lo que el mercado pueda soportar para obtener el máximo beneficio posible".

Esto se hace siempre con el argumento de que, como empresas, son las únicas con capacidad de investigar y que, por tanto, tienen el derecho y la responsabilidad de hacer rentable su negocio y seguir investigando.

Cada vez son más voces expertas las que alertan sobre los mitos de la innovación farmacéutica. Datos de la European Federation of Pharmaceutical Industries and Associations (EFPIA) muestran que solo un 16% del total de los ingresos por venta de fármacos fueron destinados a investigación. El reparto de dividendos de algunas de estas empresas como Roche o Pfizer supera el 23% del presupuesto.

Estas grandes farmacéuticas dedican más dinero a repartir beneficios que a invertir en una investigación que, en sí misma, está en discusión porque se centra en hacer pequeñas modificaciones a los medicamentos para volver a patentarlos y blidar su comercialización de nuevo, lo que impide que puedan democratizarse.

En el ejemplo del principio, según los datos de No es Sano, el 70% de los ensayos clínicos con el alemtuzumab fueron financiados por centros de investigación, universidades o fondos públicos. Solo el 13% fue sufragado por la propia empresa comercializadora. Esta participación pública o académica en las fases de investigación no es una excepción en la industria y es especialmente habitual en los fármacos contra el cáncer.

El cáncer es ya la primera causa de muerte entre las personas mayores de 40 años y también entre los niños menores de 14. Ataca de repente y rompe familias; o ataca poco a poco y las somete a una agonía imposible. Cada año se diagnostican unos 250.000 casos en España. El mejor control de otras enfermedades, algunos hábitos nocivos y el alargamiento de la esperanza de vida convierten al cáncer en la encarnación del miedo a la muerte de nuestro tiempo. Las grandes empresas farmacéuticas lo saben y están especulando con ello.  

miércoles, 10 de octubre de 2018

Monsanto se enfrenta a una nueva ola de juicios: "No vamos a quedarnos callados"

Un fallo histórico concluyó que el herbicida Roundup provocó cáncer a un hombre, algo que abre la puerta para que miles de familias busquen justicia

Sam Levin / Carey Gillam 09/10/2018
Monsanto va a tener que enfrentarse a cientos de casos en los próximos años  
Dean Brooks se sujetó fuerte al carro de la compra. De repente, no podía respirar ni tenerse en pie. Más tarde, en una sala de emergencias de California, una enfermera con los ojos llorosos le daba la noticia a su esposa Deborah, diciéndole que no perdiera las esperanzas de un milagro. Era diciembre de 2015 cuando supieron que un cáncer en la sangre llamado linfoma no Hodgkin (LNH) estaba atacando rápidamente el cuerpo y el sistema inmunológico del hombre.

En julio de 2016, Dean ya había fallecido. Deborah se emociona al relatar el último capítulo del amor de su vida. Pero en los últimos meses, Deborah ha tenido razones para volver a tener esperanzas.  

En un fallo histórico del mes de agosto, un jurado sentenció que Monsanto le había causado un cáncer terminal a un hombre y ordenó que la empresa agroquímica pagara más de 250 millones de euros por daños y perjuicios. La extraordinaria decisión, que expone los posibles peligros del herbicida más utilizado del mundo, ha abierto la puerta a que miles de pacientes con cáncer y familias busquen justicia en los tribunales.

"Es como un asesino en serie, pero es un producto", afirmó Brooks, de 57 años, que tiene una denuncia en curso contra Monsanto, en la que alega que el uso que hizo su marido del popular herbicida de la empresa lo llevó a la muerte. "Es inadmisible. No veo cómo pueden llegar a ganar. Tienen al mundo en su contra".

Brooks dijo que rompió a llorar cuando supo que un jurado había fallado a favor de Dewayne "Lee" Johnson, un exencargado de escuela enfermo terminal de cáncer que se convirtió en la primera persona en llevar a Monsanto a juicio por el producto Roundup. El veredicto asegura que Monsanto "actuó con maldad", sabía o debería haber sabido que el producto químico era peligroso y no les advirtió a sus consumidores sobre los riesgos.

Monsanto ha apelado la sentencia y el miércoles habrá una audiencia en San Francisco. Monsanto y Bayer, el gigante farmacéutico alemán que adquirió la empresa a principios de este año, se juegan mucho. Alentados por la victoria de Johnson, una ola de nuevos juicios amenaza el legado y las finanzas de las corporaciones, y el futuro de un producto químico que se utiliza en el mundo entero.

La lucha contra 8.000 demandantes

Monsanto ha argumentado que la "ciencia de pacotilla" provocó el fallo del jurado sobre el producto químico llamado glifosato, que la empresa introdujo en el mercado en 1974. Comercializado bajo numerosas marcas, incluidas Roundup y Ranger Pro, el herbicida hoy genera miles de millones de dólares de ingresos y está registrado en 130 países, aprobado para su utilización en más de 100 tipos de cultivos.

El juicio de Johnson contra Monsanto fue revolucionario desde antes de comenzar, porque el juez les permitió a los abogados del demandante presentar investigaciones científicas y testimonios de expertos sobre el glifosato y sus peligros para la salud, evidencia científica que el jurado consideró creíble y convincente.

Johnson, que tiene una esperanza de vida de menos de dos años, afirmó que estuvo expuesto al glifosato de forma prolongada cuando aplicaba el herbicida en las propiedades de la escuela, y al menos en dos ocasiones accidentalmente derramó una gran cantidad del producto sobre su piel. Como Monsanto insiste en que el producto es seguro y no hay ninguna advertencia en la etiqueta sobre los riesgos cancerígenos, Johnson dijo que no supo de los peligros hasta que fue demasiado tarde.

La indemnización de 252 millones de euros, que incluyen 218 millones por daños y perjuicios, le cambiarían la vida a este hombre de 46 años, que al morir dejará una esposa y tres hijos. Pero Monsanto está luchando para que no reciba nada.

"Es una señal de alarma importante para la empresa", remarcó Jean M. Eggen, profesora emérita en la Facultad de Derecho de la Universidad de Widener, añadiendo que el veredicto "alentará a muchas personas a iniciar demandas".

En todo Estados Unidos se han presentado unas 8.700 demandas similares, alegando que la exposición a los herbicidas basados en glifosato han provocado diferentes tipos de cáncer. Si Monsanto sigue perdiendo juicios, el impacto podría ser enorme, y una acumulación de victorias podría obligar a la empresa a llegar a acuerdos con los demandantes.

"Todo esto puede acabar siendo muy costoso", afirmó Eggen, comparando el tema con la lucha contra las empresas tabacaleras que dieron batalla fervientemente en los tribunales pero finalmente decidieron que era mejor llegar a acuerdos extrajudiciales. "Es una decisión comercial".

Monsanto podría finalmente decidir incluir una advertencia sobre los peligros cancerígenos en la etiqueta e intentar llegar a acuerdos extrajudiciales con los consumidores que han tenido una alta exposición al producto, dijo Lars Noah, profesor de derecho de la Universidad de Florida: "Es un toque de atención de que la estrategia que están usando no es realista".

De esos miles de demandas, hay más de diez juicios en curso para llevarse a cabo en 2019 y 2020, con batallas judiciales acelerándose en California, Montana, Delaware, Kansas City y San Luis (donde están las oficinas principales de Monsanto). Granjeros, jardineros, empleados públicos, paisajistas y muchos otros han asegurado que los productos de Monsanto les han provocado enfermedades o han matado a sus seres queridos.

"Es una enorme cantidad de juicios para un año solo y esto permitirá que los demandantes presenten ante los jurados pruebas importantes, algo que aún no se conocía", explicó la abogada Aimee Wagstaff.

Los primeros demandantes que pueden tener la oportunidad de enfrentarse a Monsanto en un tribunal son Alberta y Alva Pilliod, una pareja de California. Alberta, de 74 años, tiene cáncer en el cerebro, mientras que su esposo, de 76 años, tiene un cáncer en los huesos que ha hecho metástasis en la pelvis y la columna vertebral. Ambos desarrollaron diferentes formas de LNH.

Teniendo en cuenta sus edades y sus diagnósticos, sus abogados han pedido que se lleve a cabo un juicio rápido. Sin embargo, Monsanto se ha opuesto a esta petición y este martes estaba prevista una audiencia por esto.

La pareja, que tiene dos hijos y cuatro nietos, utilizó Roundup desde los años 70 hasta hace unos años, en su jardín y en muchas propiedades que compraron y renovaron. La pareja afirmó que eligió el herbicida porque creía que no era dañino para los ciervos, patos y otros animales que rondaban su casa. Además, pensaban que era seguro para ellos también.

"Estamos muy enfadados. Esperamos que se haga justicia", le dijo Alberta a the Guardian, señalando que no utilizaban elementos protectores cuando rociaban el producto y que no hubieran utilizado Roundup de la forma en que lo hicieron si hubieran sabido los riesgos. "Si hubiéramos tenido la información adecuada, si nos hubieran advertido, esto no habría sucedido".

Alva dijo que el cáncer les ha destruido la vida. "Los últimos años han sido horribles".

Sus abogados esperan que puedan ir a juicio antes de que sea demasiado tarde. Los médicos de Alberta han dicho que tiene "un riesgo considerablemente alto" de que el cáncer vuelva, presenta "lesiones profundas en el cerebro" y creen que si sufre una recaída no sobrevivirá.

"No vamos a quedarnos callados"

Hace mucho tiempo que los Pilliod y otros demandantes aseguran que Monsanto llevó a cabo "una prolongada campaña de desinformación para convencer a las agencias del Gobierno, los agricultores y a la población en general de que Roundup es un producto seguro".

Los abogados han citado documentos internos de Monsanto que dicen que demuestran que la empresa ha manipulado los informes científicos sobre la seguridad del producto. En las últimas semanas, ha aumentado el escrutinio.

El 26 de septiembre, la importante revista científica Critical Reviews in Toxicology (Reseñas Críticas sobre Toxicología) publicó una "muestra de preocupación", diciendo que las investigaciones que habían concluido que el glifosato era seguro no habían hecho pública la intervención de Monsanto en los estudios.

Esta notoria corrección llegó después de que un pleito revelara la participación de la empresa en la organización y edición de los borradores de los artículos. Monsanto estuvo involucrado en una reseña científica que contraargumentó la decisiva clasificación de 2015 de la Agencia para la Investigación del Cáncer que definió al glifosato como un posible agente cancerígeno humano.

Los abogados han afirmado que en los próximos juicios podrían salir a la luz más pruebas de la cuestionable intervención de Monsanto en estudios científicos.

Un portavoz de Bayer, Utz Klages, afirmó en un correo electrónico que la cifra de denuncias presentadas "no es indicativo de los méritos de un pleito". Dijo que el glifosato es "una revolución para la agricultura moderna" y una "herramienta rentable que puede utilizarse de forma segura para el control de una amplia variedad de malas hierbas".

Aseguró que reseñas normativas y estudios científicos han demostrado que el glifosato es seguro y que no causa LNH, añadiendo: "La sentencia del caso Johnson no es firme y concierne a un caso puntual y específico".

John Barton, un granjero de California que utilizó Roundup durante décadas y al que le diagnosticaron LNH en 2015, dijo que está ansioso por ir a juicio, especialmente porque Monsanto y Bayer todavía afirman públicamente que el glifosato es seguro.

"Monsanto tiene que darse cuenta de que ya no vamos a quedarnos callados", dijo Barton, que es tercera generación de granjeros y forma parte de una demanda presentada en California por el despacho Baum Hedlund, el mismo que representó a Johnson. "No vamos a tumbarnos y hacernos los muertos. La gente de todo el mundo tiene que saber la verdad sobre este producto y tomar precauciones".

Barton, de 69 años, señaló que también tiene miedo de que sus tres hijos se enfermen por haber estado expuestos al Roundup. "Mi padre me expuso a esto. Él nunca lo habría hecho si hubiera sabido que era peligroso", añadió. "Siento culpa al pensar que puse en peligro a mis propios hijos".

Deborah Brooks describió al LNH como una "tortura", relatando cómo su marido debía tumbarse en el suelo sobre toallas para intentar detener interminables sangrados nasales y explicando los malestares constantes que lo aquejaban mientras su sistema inmunológico se iba debilitando.

"Nadie debería pasar por eso. Se te va la vida de una forma terrible", declaró Brooks, cuyo marido tenía 72 años cuando falleció. "Estoy luchando en honor a mi marido y por todos los otros que se han ido antes y los que vendrán… Lo siento mucho por todas aquellas víctimas que no saben que son víctimas".

Bayer se negó a hacer comentarios sobre los casos de Brooks y Barton. Una portavoz, Charla Lord, afirmó en un correo electrónico que como los Pilliod están en remisión y no hay "ningún indicio de que vaya a haber una recurrencia inminente del cáncer", la empresa ha pedido que no se adelante la fecha del juicio.

Expertos en derecho han dicho que es posible que la apelación del caso Johnson resulte en una reducción de la indemnización. Los tribunales también podrían concluir que no hay pruebas suficientes de que el glifosato haya provocado el cáncer, o que los abogados no han podido demostrar que el herbicida causó el cáncer de Johnson.

Esos desenlaces serían devastadores para Johnson y un revés para todos aquellos que luchan contra el glifosato. Pero los pacientes con cáncer y sus familias podrán seguir adelante con los juicios al margen de cómo se resuelva el caso de San Francisco, dijo David Levine, profesor de derecho de la Universidad de California.

"Incluso si Monsanto logra una victoria completa en este caso, eso no detendrá a otros demandantes", concluye.

Traducido por Lucía Balducci