- Un estudio publicado hoy en 'The Lancet' asegura que el aumento de 5 microgramos por metro cúbico de exposición anual a las PM2,5 eleva el riesgo de muerte un 7%
- La Generalitat reactiva el protocolo por contaminación en el área de Barcelona
- Europa enferma por contaminación
ELENA
G. SEVILLANO
Madrid 9
DIC 2013
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Barcelona
ha reactivado el protocolo por contaminación. / CARLES
RIBAS
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Los científicos lo tienen cada vez más
claro: no hay umbrales seguros cuando se habla de contaminación. Es
decir, por baja que sea la concentración de un contaminante, siempre
hay riesgo para la salud. Un estudio publicado ayer en The Lancet lo
confirma: por cada incremento de cinco microgramos por metro cúbico
en la exposición anual a las llamadas partículas finas (PM 2,5), el
riesgo de morir por causas naturales aumenta un 7%. Y sucede así
incluso cuando los niveles están por debajo de los límites legales
que marca la Unión Europea, destacan los autores del trabajo
Las
partículas finas son el contaminante que más preocupa actualmente a
los expertos. Son peligrosas porque, debido a su pequeño tamaño,
penetran fácilmente en las vías respiratorias y provocan la
inflamación de los tejidos. Proceden en gran medida de los vehículos
con motores diésel. La legislación europea ha fijado un límite
máximo de concentración de PM2,5: 25 microgramos por metro cúbico
de media anual. Sin embargo, cada vez más expertos en salud y
calidad del aire lo cuestionan por ser excesivamente permisivo. De
hecho, la Organización
Mundial de la Salud (OMS)
considera que hay afectación para la salud a partir de 10
microgramos por metro cúbico de media anual.
El
estudio de The
Lancet ha
recopilado datos de 22 grupos de estudio de 13 países europeos. En
total, 367.251 personas a las que se hizo seguimiento durante una
media de 13,9 años. De ellos, 29.076 murieron durante ese tiempo por
causas naturales. Los investigadores, liderados por Rob Beelen, de la
Universidad
de Utrecht
(Holanda), localizaron sus lugares de residencia y recopilaron datos
de concentración de contaminantes como las PM2,5 y el dióxido de
nitrógeno. Además, estudiaron la intensidad del tráfico en esas
zonas (vehículos por día en la carretera más cercana y tráfico
total en 100 metros a la redonda) y ajustaron otros factores de
riesgo como la alimentación, el sedentarismo o la hipertensión de
los participantes.
“Una
diferencia de cinco microgramos por metro cúbico es la que puede
existir entre vivir junto a una vía urbana con mucho tráfico o en
otra más tranquila”, explica Beelen en un correo electrónico. El
investigador precisa que el tráfico no es el único culpable de la
contaminación: “También la industria es una fuente importante,
así como el transporte de contaminantes a larga distancia, es decir,
cuando el viento traslada las partículas tóxicas desde focos
lejanos”.
Aunque existen estudios, varios
de ellos españoles,
que relacionan la exposición a corto plazo con efectos en salud
(ingresos hospitalarios, mortalidad por diversas causas...), son
escasos los que indagan en los efectos a largo plazo. De ahí la
relevancia del que publica The
Lancet,
que además cuenta con datos de Europa, y no de Estados Unidos.
Precisamente
la Unión Europea declaró 2013 Año del aire y está en plena
discusión sobre si debe aumentar la exigencia a los Estados miembros
en materia de contaminación atmosférica. No dejan de aparecer
estudios que relacionan, sin sombra de duda, la polución con
distintas afecciones. La
OMS clasificó oficialmente la contaminación como carcinógena
(que causa cáncer) en octubre pasado: le atribuye 223.000 tumores de
pulmón mortales en 2010.
“Esperamos que la UE tendrá en
consideración estos resultados y tomará decisiones políticas que
ayuden a reducir los niveles de contaminación del aire en Europa”,
señala Mark J. Nieuwenhuijsen, epidemiólogo del instituto
de investigación CREAL
de Barcelona y uno de los firmantes del estudio.
“Aunque
en los últimos 50 años ha mejorado mucho la calidad del aire, el
estudio de Beelen y sus colegas llama la atención sobre los efectos
que la contaminación sigue teniendo sobre la salud”, señalan en
un comentario adjunto al estudio Jeremy Langrish y Nicholas Mills, de
la Universidad de Edimburgo (Reino Unido). Añaden que avanzar hacia
“directrices más estrictas”, como las recomendadas por la OMS,
debería ser “una prioridad urgente”
Los
investigadores usaron datos del European
Study of Cohorts for Air Pollution Effects (ESCAPE),
el Estudio europeo de los efectos de la contaminación ambiental en
grupos de población. Aunque en este trabajo se centran en la
mortalidad por todas las causas --excepto para los accidentes de
tráfico y muertes violentas, precisa Nieuwenhuijsen--, está
previsto que se vayan publicado estudios específicos para cada causa
de muerte.
Un
grupo español del Instituto de Salud Carlos III también ha
estudiado el efecto
de las partículas 2,5 en la salud, pero a corto plazo, en concreto, en las hospitalizaciones. Según
sus trabajos, las PM2,5 resultaron ser el único contaminante
primario "estadísticamente significativo en todos los modelos",
es decir, el que siempre se asociaba a problemas de salud. El estudio
comprobó que cada incremento de 10 microgramos por metro cúbico de
contaminación suponía un 3,8% más de ingresos hospitalarios.