![]() |
Autor de la imagen: Vladimer Valishvili
|
Esta semana voy a realizar un pequeño
receso en el análisis comparativo de productos para hacerme eco de
los resultados de una reciente investigación del Instituto deInvestigación Biosanitaria de Granada acerca de los tóxicos que se
acumulan en nuestro organismo y que viene a confirmar lo que ya se
sospechaba y que abordé en este blog el pasado mes de marzo.
Dicho
trabajo, llevado a cabo por investigadores de la universidad
granadina, de los hospitales universitarios San Cecilio y Virgen de
las Nieves y de la Escuela Andaluza de Salud Pública, ha consistido
en analizar los contaminantes "almacenados" en el tejido
adiposo de cerca de 300 personas. Entre otras sustancias, se han
encontrado restos de tóxicos cuya utilización en el ámbito
agrícola está prohibida desde hace tiempo como el plaguicida DDT
(desde 1971), el insecticida lindano (1991) o algunos tipos de
bifenilos policlorados o PCBs (1986). Todo ello, como digo, aparecía
bien guardado en la grasa del cuerpo de estos sujetos.
Estas
sustancias forman parte de lo que se conoce como COPs (Contaminantes
Orgánicos Persistentes), es decir, tóxicos que se mantienen en el
medio ambiente durante décadas. Por eso podría ocurrir que una
persona empiece a sufrir problemas de salud debido a una sustancia
cuya utilización lleva muchos años prohibida, bien por los residuos
que persisten en el ambiente, o también por los que tiene acumulados
en el tejido adiposo de su propio cuerpo.
A propósito de
perjuicios para la salud por culpa de tóxicos que durante demasiado
tiempo estuvieron autorizados, esta misma semana se ha celebrado un
nuevo juicio contra la empresa Uralita con el amianto como telón de
fondo. En esta ocasión, la denuncia fue presentada por los
familiares de cuatro mujeres que fallecieron por diversas
enfermedades relacionadas con el amianto. Pero ellas no eran
empleadas de la empresa, sino esposas de trabajadores. El contacto
con el amianto lo tuvieron al sacudir y lavar la ropa de trabajo de
sus maridos a diario. Las fibras de amianto se desprendían y eran
inhaladas por estas mujeres ya fallecidas. La empresa no se encargaba
de la limpieza de los uniformes de sus trabajadores al no
considerarlos tóxicos.
Por cierto, que este mismo año se ha
producido la primera sentencia firme en un juicio colectivo contraUralita. El Tribunal Supremo ratificó la sentencia que condenaba a
la empresa a indemnizar con un millón y medio de euros a los
familiares de 18 trabajadores que fueron contaminados con el polvo
tóxico del amianto.
![]() |
Autor de la imagen: Badly Drawn Dad
|
Volviendo a la investigación realizada
en Granada, los resultados apuntan a una relación directa entre
acumulación de COPs y obesidad, no solo en el sentido de que cuanta
más grasa corporal tienes, más tóxicos puedes llegar a almacenar,
sino que "existen evidencias de que la exposición humana a
ciertas sustancias químicas llamadas 'obesógenos' podría favorecer
el crecimiento y proliferación de adipocitos (células de la grasa)
y, por lo tanto, provocar un aumento de la grasa corporal. Además,
se sospecha que ciertos contaminantes ambientales también podrían
provocar alteraciones en los niveles de colesterol y triglicéridos
y, por tanto, contribuir al desarrollo de enfermedades
cardiovasculares”, según afirma Juan Pedro Arrebola, uno de los
autores del estudio.
Arrebola también explica que las personas se
exponen a los COPs “principalmente a través de la dieta. Además,
los COPs se acumulan progresivamente en la grasa corporal, por lo que
los niveles medidos en nuestro trabajo nos dan una idea de la
exposición acumulada de una persona a lo largo de varios
años”.
Mientras que cada vez son más las investigaciones
científicas que confirman los efectos perniciosos para nuestra salud
de los contaminantes y tóxicos ambientales, las autoridades
sanitarias siguen mirando hacia otro lado, posiblemente muy
influenciadas por las poderosas empresas que se verían afectadas
económicamente en caso de prohibir el uso de determinadas sustancias
como, por ejemplo, el Bisfenol A. De hecho, a comienzos de este mismo
año 2014, la Sociedad Española de Salud Pública y Administración
Sanitaria (que representa a miles de profesionales y científicos
sanitarios), criticaba la falta de acción por parte del Gobiernoespañol y de la Unión Europea ante el alarmante crecimiento deenfermedades por contaminantes químicos.
Como parece que a los
gobernantes les preocupan más los efectos en la economía que la
salud de los ciudadanos, la última estrategia de quienes pretenden
la prohibición de todas estas sustancias es poner en evidencia el
alto coste económico que supone para las arcas públicas eltratamiento de las enfermedades ocasionadas por estos tóxicos que,
entre otras consecuencias, están afectando negativamente a la
reproducción humana.
Para cerrar este tema, nada mejor que
escuchar cualquiera de las múltiples conferencias que el Dr. Nicolás
Olea, también granadino, ha ofrecido advirtiendo de las
consecuencias de, entre otros, los Contaminantes Orgánicos
Persistentes. Aquí puedes ver el vídeo a partir de cuando empieza a
hablar de este tema: