Publicado el 6 octubre 2015 por Dempeus per la salut pública
El uso del término salud para hablar
de las empresas que se dedican al aseguramiento, la provisión de
servicios sanitarios y/o la fabricación de tecnología médica
(incluyendo los medicamentos) encubre el fin principal de obtener
beneficios con la asistencia sanitaria.
Por Marciano Sánchez Bayle –
Portavoz de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la
Sanidad Pública
En la batalla ideológica por la
Sanidad Pública y contra la privatización hay múltiples recovecos,
que conviene tener en cuenta para que no nos despisten, y que son
utilizados con gran eficacia para encubrir las estrategias
privatizadoras.
Un buen ejemplo es la utilización del
termino salud, que se usa con mucha frecuencia por el sector privado
para denominar actividades de aseguramiento y asistencia sanitaria
más centradas en los beneficios empresariales que en la salud.
Conviene recordar que la definición de la OMS señala que “la
salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y
no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades” y que por lo
tanto la salud es una situación en la que influyen muchos aspectos
de la vida cotidiana no estrictamente relacionados con el sistema
sanitario, como son el nivel económico y social, las condiciones
laborales, el medio ambiente, además de otros mas tradicionalmente
vinculados con la Salud Pública (higiene, saneamiento, agua potable,
etc.). Por eso se ha desarrollado una línea de los llamados
determinantes de la salud señalando la necesidad de desarrollar
actuaciones que tengan en cuenta “la salud en todas las políticas”,
porque todas las decisiones de la sociedad están en último término
relacionadas con la salud e influyen sobre esta.
Está claro por lo tanto que las
empresas que se dedican al aseguramiento, la provisión de servicios
sanitarios y/o la fabricación de tecnología médica (incluyendo los
medicamentos) no pueden denominarse empresas de salud, o si lo hacen
lo mismo podrían hacerlo las que se dedican a construir carreteras,
al transporte, o las del ramo alimentario.
La utilización del término salud en
estas empresas de provisión y aseguramiento sanitario lo que
pretende es encubrir el foco de su actividad y finalidad principal
(obtener beneficios con la asistencia sanitaria) con otro socialmente
más valorado y con una clara vinculación positiva ante la opinión
pública, la salud. Un buen ejemplo de lo dicho es la información en
el suplemento sepia de El País del 13/9/2015 donde aparece un
titular (página 3) que habla de “La salud privada”, lo que es un
evidente error de concepto que supone un titular encubridor de la
realidad, porque los contenidos del artículo se refieren claramente
a las empresas privadas que proveen asistencia sanitaria y realizan
actividades de aseguramiento privado. Ya desde hace tiempo existe una
empresa de provisión de servicios sanitarios que se denomina
eufemísticamente Ribera Salud.
Como suele suceder, el fenómeno no es
solo español, sino prácticamente universal, así en USA se habla de
Healthcare (cuidados/asistencia de salud) o de health maintenance
organization (organización para el mantenimiento de la salud) cuando
se trata de empresas de aseguramiento y/o de provisión sanitaria
privada, y en Latinoamérica de “planes de salud” para denominar
a los seguros privados, y numerosas instituciones trabajan en este
sentido de manera que incluso las denominadas “escuelas de
negocios” desarrollan lo que denominan “divisiones de salud”.
Pocas cosas más contradictorias que negocio y salud.
Desde hace mucho tiempo existe una
confusión interesada en el uso de la terminología “sanidad
privada” frente a Sanidad Pública, cuando la RAE en su tercera
acepción recoge que sanidad es el “conjunto de servicios
gubernativos ordenados para preservar la salud del común de los
habitantes de la nación, de una provincia o de un municipio”, es
decir identifica Sanidad con Sanidad Pública, por eso es importante
saber diferenciar la Sanidad de la provisión de servicios sanitarios
o del aseguramiento, que sí que pueden ser privados. Mucho más aún
sucede en el caso de la salud, que nada tiene que ver con las
empresas privadas de provisión y aseguramiento cuya actividad se
enmarca en actuaciones parceladas de la asistencia sanitaria y es
regida por el mercado y el ánimo de lucro.
Desde esta perspectiva más bien habría
que hablar del sector dedicado a atender la enfermedad, y
precisamente por eso, existe una estrecha vinculación entre la
persistencia y una presencia importante de la enfermedad con la
pervivencia y crecimiento de este sector dedicado a atenderla. Eso
también explica el fenómeno de las “enfermedades inventadas”
que lo son porque favorecen los intereses económicos de la industria
y de los sectores de la provisión y aseguramiento y contribuyen a la
medicalización de la sociedad. Los grupos privados que se dedican a
la asistencia de la enfermedad quieren tener cuantos más clientes
mejor, y si no los hay se los inventan.
