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domingo, 7 de octubre de 2018

Detectan dos potentes fumigantes agrícolas en la intoxicación masiva de La Redondela

4 octubre, 2018 Rafael Moreno

Las investigaciones abiertas por las consejerías de Salud, Medio Ambiente, Agricultura y el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil ya comienzan a manejar datos fiables de los agentes químicos que provocaron la intoxicación masiva de La Redondela en la noche y madrugada los pasados 19 y 20 de septiembre. Desde el principio se barajó el mal uso de un producto fitosanitario común en la agricultura como agente desencadenante de la situación de alerta sanitaria vivida por la población redondelera. Y las primeras confirmaciones apuntan a la detección de dos productos utilizados en la desinfección de suelos y como fumigantes para acabar con los nematodos que atacan a las raíces de algunas plantas.

Según los datos que se manejan desde el departamento de Medio Ambiente de Andalucía, se ha detectado de momento el uso de cloropicrina y dicloropropeno. Aunque ambos no han causado afección al medio, los investigadores consideran probable que se haya acumulado en el ambiente al ser usado al mismo tiempo por varias explotaciones agrícolas, lo que multiplicó sus efectos en La Redondela debido a la dirección del viento (ver gráfico) a la hora de los hechos.
El primer informe ha sido remitido por Medio Ambiente a la Consejería de Agricultura de la Junta de Andalucía para que haga las valoraciones y comprobaciones pertinentes de los permisos de uso, ya que ambos productos necesitan de una autorización especial del Ministerio de Medio Ambiente del Gobierno central.

En concreto, el dicloropropeno es un fumigante de autorización excepcional según el artículo 53 del Reglamento CE 1107/2009 y se debe usar en situaciones consideradas de emergencia en materia fitosanitaria y por periodos de comercialización que no sobrepasen los 120 días, apunta el Vademecum de estos químicos agrícolas. Así el dicloropropeno es un fumigante con propiedades nematicidas, fungicidas, insecticidas y herbicidas y actúa como esterilizante en contacto con la plaga. Se suele usar siempre en dosis recomendadas y en desinfección de suelos destinados a semilleros, cítricos, frutales, hortícolas y vid. Se mezcla con la cloropicrina para uso en suelos freseros.

Precisamente la cloropicrina es el otro fumigante que ha sido detectado en el medio por las autoridades andaluzas de Medio Ambiente. Se emplea como nematicida y se degrada por fotólisis a CO2 con una vida media de cuatro días. Es compatible con otros fumigantes y actúa como agente desinfectante de suelos destinados al cultivo de fresas y al pimiento.

Los efectos de la intoxicación por cloropicrina pueden ser compatibles con el cuadro médico que presentaban las personas atendidas en La Redondela: irritaciones en los ojos, lagrimeo, irritación de nariz, boca y garganta y afecta preferentemente por inhalación. En el caso del dicloropropeno puede afectar al inhalarlo a la piel, a los ojos y causar irritaciones de nariz y garganta. Las autoridades aconsejan manipularlo como posible carcinógeno.

En ambos casos y según los datos recogidos hasta ahora no ha habido afección al medio y en el caso de las 59 personas atendidas en La Redondela fueron atendidas con síntomas leves.

Otro caso más peliagudo es su continua inhalación y manipulación, si se produce, por parte de los trabajadores agrícolas, donde sí debe haber especial cuidado, control de uso y prevención máxima para evitar intoxicaciones graves.

Este caso es el segundo de gravedad que ocurre en Huelva en los últimos años. Con anterioridad, en octubre de hace cuatro años, 28 jornaleros marroquíes se intoxicaron cuando trabajaban en una finca de Lucena del Puerto. Entonces, según confirmó el consejero de Medio Ambiente, José Fiscal, se debió a un apilamiento "erróneo e imprudente" de un insecticida. En vez de fumigar el producto sobre las plantas en las medidas y proporciones adecuadas se apiló bajo los invernaderos de plásticos dedicados a la fresa para atraer a los insectos.

El caso de La Redondela ha sido especialmente relevante pues ha afectado a una zona habitada por lo que el SAS ha reconocido que se activó la Red de Alerta a través del Centro de Coordinación de Emergencias de la Empresa Pública. Las autoridades declararon una alerta epidemiológica por intoxicación por productos químicos en La Redondela.

Los Servicios de Salud desplazados prestaron asistencia a 59 personas que presentaban síntomas de irritación ocular, rinorrea, picor de garganta y disnea.

El 061 instaló en las inmediaciones de La Redondela un amplio Puesto Médico Avanzado con dos equipos de emergencia 061 y el vehículo de asistencia a múltiples víctimas, además de las ambulancias de la red de transporte urgente de Villablanca y de La Antilla para el traslado de los afectados a centros hospitalarios, aunque finalmente no fue necesaria la derivación hospitalaria al remitir la intoxicación.

martes, 19 de marzo de 2013

Víctimas del mercurio

  • Asturias investiga la mayor intoxicación por este metal pesado ocurrida en España
  • Cerca de un centenar de obreros de una fábrica de zinc en Avilés están afectados
La fábrica Asturiana de Zinc, junto a la ría de Avilés. / PACO PAREDES  
Carlos Martínez, oficial de primera montador de estructuras, 46 años, lleva media vida metido en calderas, silos con ácido, cementeras, hornos de coc de los que salía “como un watusi”… Y nunca, asegura, había trabajado en un ambiente como el que encontró a finales de noviembre pasado en la fábrica de Asturiana de Zinc en San Juan de Nieva, junto a la ría de Avilés. Fue contratado, junto con otro medio centenar de obreros, por la empresa Ingeniería Montajes del Norte S. A. (Imsa), para trabajar en una parada técnica en la tercera factoría que más zinc produce en el mundo. Pese a la mascarilla, aquel aire “se mascaba”, recuerda. El 2 de diciembre, tras dos semanas de trabajo, ingresó de urgencia en el hospital de Avilés. Intoxicación aguda por mercurio y zinc, reza su informe de alta.

Desde su cama en la UCI, con la cara hinchada, “los ganglios como nueces”, náuseas y diarrea, reconoció la voz de su compañero Laureano. Luego supo que llegaron más. Todos con síntomas parecidos. La intoxicación afectó inicialmente a medio centenar de trabajadores de Imsa, los que participaron en la reparación del intercambiador de la planta de tostación número 4 de Asturiana de Zinc. Después empezaron los análisis de sangre masivos, tanto a los empleados de la empresa —tiene más de 800— como a los de las 18 subcontratas que trabajaron en la parada programada. Una treintena más de personas han ido dando positivo, algunas con puestos de trabajo en edificios alejados del foco original. El informe médico de Martínez señala que al llegar a urgencias le encontraron 632 microgramos de mercurio por litro en sangre. El límite son 15.

Las cifras de afectados varían según el departamento del Gobierno de Asturias en el que se pregunte. Y de nada sirve hacerlo en Asturiana de Zinc, que asegura tener aún en curso su investigación y considera “una irresponsabilidad” hacer conjeturas. Lo cierto es que han pasado tres meses y medio de la que los expertos consideran la mayor intoxicación por mercurio registrada en España y probablemente en Europa. Un tiempo durante el que ha ido creciendo la intranquilidad de algunos vecinos cuyas casas prácticamente lindan con la factoría. Pasado este tiempo, sigue sin conocerse qué pasó en la planta de tostación número 4. ¿Por qué estaba allí ese mercurio?

El ambiente estaba muy cargado”
Carlos Martínez, a la izquierda, y David Peláez, dos afectados. / PACO PAREDES
“El ambiente siempre estuvo muy cargado”, asegura David Peláez, de 36 años, uno de los operarios de Imsa que participó en la parada técnica de Asturiana de Zinc. “Llegaba a casa reventado, y no era el cansancio físico habitual. Me cambió el carácter, estaba siempre de mala hostia. Me costaba dormir, y aún me cuesta. Tengo lagrimeo y noto pinchazos en el lado derecho”. Aún está de baja, aunque su caso no fue de los más graves de entre los intoxicados por mercurio. No llegó a ingresar en el hospital, pero sus análisis mostraron 249 microgramos por litro en sangre de este metal pesado.
“El término ‘normal’ es relativo”, señala Fernando Carreras, subdirector de Sanidad Ambiental y Salud Laboral del Ministerio de Sanidad. “Según la OMS, el valor estándar en sangre es de 10 microgramos, pero no está definido un nivel a partir del cual aparezcan los síntomas”, añade. Distingue entre la intoxicación aguda, como la que han padecido los obreros de Avilés, muy poco habitual, y la crónica: “El mercurio va acumulándose poco a poco y afecta al sistema nervioso central. Hay síntomas neuronales irreversibles”, explica.
En la intoxicación aguda, como la que padecieron Peláez y su compañero Carlos Martínez, se producen úlceras en la boca, diarrea, colitis, sangrado de encías... Aunque la exposición sea corta, también puede ocasionar daños graves, por ejemplo en la función renal.
Los operarios de Imsa tenían el encargo de sustituir más de 3.000 tubos de acero de uno de los intercambiadores de la planta. Había que cortarlos con radial y colocar los nuevos, todo dentro de una especie de silo hermético que se abrió para la reparación. La propia Imsa había realizado el mismo trabajo antes en otras plantas. En la fase de tostación, la materia prima, sulfuro de zinc, se transforma en un óxido de zinc impuro, llamado calcine, aplicándole aire caliente a 900 grados. En el proceso también se genera dióxido de azufre, utilizado para fabricar ácido sulfúrico, un subproducto que Asturiana de Zinc (Azsa) vende a su vecina en la ría Chemastur, que elabora fertilizantes. Otro subproducto es el mercurio. La empresa había detectado unos meses antes del accidente contaminación de este metal en el ácido sulfúrico, explican en el sindicato CC OO. Martínez no sabe qué pudo pasar, pero algo sí tiene claro: “Al abrir esa zona, ese cofre, hubo un escape y no se detectó. Nunca nos tendrían que haber dejado entrar allí”.

Los peligros del mercurio

El mercurio y sus compuestos son extremadamente tóxicos.“Se acumula en el riñón, el hígado, el sistema inmunitario y, donde más, en el nervioso”, explica el químico del CSIC José Luis García Fierro. “También afecta a la vista y al tacto y los efectos pueden ser irreversibles”, añade.
La intoxicación más habitual suele ser la crónica, a causa de la alimentación. El mercurio aparece en el pescado debido a la contaminación química de los océanos. En 2011, España recomendó a embarazadas y menores de tres años no comer emperador ni atún rojo.
A principios de este año, más de 140 países cerraron un acuerdo —llamado convención de Minamata por la localidad japonesa que en los años cincuenta sufrió una intoxicación masiva por vertidos de metilmercurio al mar— para vetar su uso.
“Aún no se conocen bien los efectos en la salud del mercurio. Solo hace 50 años de Minamata”, dice García Fierro. “Conozco casos de trabajadores expuestos muchos años a vapores de mercurio con problemas en el sistema nervioso”, explica.

Un pinar de poco más de 200 metros es todo lo que separa las coloridas casas del barrio de San Juan de Nieva de Asturiana de Zinc. De no ser por los árboles, el paisaje desde los balcones consistiría en chimeneas humeantes, silos y tanques. A uno de ellos se asoma Chelo Muñiz: “Aquí nadie avisó de nada”, se queja. Lo que sabe del accidente lo ha leído en la prensa local. Muchos de sus vecinos se alarmaron cuando en los periódicos empezó el goteo incesante de nuevos afectados. Todos eran trabajadores, pero los límites de la fábrica no son impermeables. Quisieron saber si ellos también estaban respirando mercurio. “Mi médica dijo que nos podíamos hacer análisis, pero luego le dieron orden de que no, que si no había síntomas no. Y como nadie nos ha dicho los síntomas…”, se encoge de hombros Muñiz.

“Todos los datos ambientales son negativos”, dice tajante Julio Bruno, director general de Salud Pública del Principado. “La población no se ha visto expuesta”, insiste en su despacho del centro de Oviedo mientras abre una carpeta con un estudio del Instituto de Geología Aplicada de la Universidad de Castilla-La Mancha. Se hicieron cerca de 6.000 mediciones en dos días de enero en diferentes puntos de la fábrica. La concentración de mercurio varió entre 0,023 y 12,5 microgramos por metro cúbico. El valor límite ambiental (VLA) de este contaminante en el medio laboral es de 20. El de las áreas residenciales, 0,3, según la Agencia Americana de Protección Ambiental.

Bruno dice estar seguro de que el mercurio se quedó en la fábrica. La mujer de la zona con altos niveles de este metal en sangre de la que hablaron durante días los periódicos “no consta” en ninguna parte. Este diario tampoco pudo encontrarla. Bruno reconoce que el accidente supone “un problema importante de salud” y que apenas hay conocimiento de hechos similares “ni en Asturias ni en España ni en Europa”. La Consejería de Sanidad hará un seguimiento a lo largo de los años de la salud de los trabajadores intoxicados, anuncia.

“La gente viene aquí a pedir explicaciones, no va allí a ver al consejero”, se enciende la alcaldesa de Castrillón, Ángela Vallina (IU). “No recibimos información del Gobierno ni de la empresa. Llamamos a las puertas nosotros. Hay una opacidad completa”, asegura. Como aún no hay informe oficial ni apenas explicaciones extraoficiales, Vallina se pregunta si no habrá en la fábrica un segundo foco aún sin controlar que explique los casos que, tres meses después, se siguen detectando. “La fábrica para este municipio es vital. Sin su IAE \[Impuesto de Actividades Económicas\] difícilmente haríamos los presupuestos”, reconoce. “Un accidente puede ocurrir pero tiene que haber transparencia e información, y hay que cumplir la normativa”.

El accidente en Asturiana de Zinc ha ocurrido en un momento complicado para su propietaria, la multinacional de las materias primas Xstrata, con sede en Suiza y que cotiza en Londres. La fusión con Glencore, otro gigante del mercado mundial de cobre y zinc, entre otros, es inminente.

La directora del Instituto Asturiano de Prevención de Riesgos Laborales, Miryam Hernández, dice tener a cinco técnicos dedicados solo a esa investigación, de la que habrá conclusiones “en breve”. “Es una circunstancia que no nos habíamos encontrado nunca”, reconoce. Maneja hipótesis sobre por qué había exceso de mercurio, que tienen que ver con el cambio de un filtro en mayo de 2012, pero destaca “la imprevisión total y absoluta de las condiciones que se iban a encontrar los operarios que entraron en ese espacio confinado”. “Hay una deficiente evaluación del riesgo de exposición al mercurio”, añade. “Pero eso no quiere decir que tengamos ahí un mini Chernóbil. No es un problema de salud pública, sino de exposición laboral”.

Al exceso de mercurio, que no se midió, contribuyeron otras circunstancias: turnos de 12 horas, la lluvia que impregnaba la ropa y exacerbaba la exposición al respirar, la inexistencia de taquillas separadas de sucio y de limpio, la presencia de máquinas de comida cercanas (los operarios pudieron ingerir el mercurio depositado en los alimentos), enumera Hernández. Hubo trabajadores que dieron hasta 900 microgramos de mercurio en sangre. El juzgado de Instrucción número 4 de Avilés, que ha abierto diligencias penales de oficio, espera los informes de la Administración y la empresa. “Las mutuas están dando de alta a los operarios que vuelven a niveles normales de mercurio, pero muchos siguen con síntomas. Y no sabemos qué secuelas pueden tener en el futuro”, resume Marta Monteserín, la abogada de 11 de los afectados.

jueves, 24 de enero de 2013

La intoxicación por metales pesados crece

Un trabajador que participó en la parada de tostación presenta en sólo 8 días un aumento de 4 microgramos de mercurio en sangre

24.01.2013

S. FERNÁNDEZ
La falta de información provoca inquietud entre los trabajadores de la empresa Ingenería Montajes del Norte (IMSA) que causaron baja como consecuencia de una intoxicación por mercurio y otros metales pesados en el intercambiador de la planta número 4 de tostación de la empresa Asturiana de Zinc (Azsa).
Dos análisis consecutivos en los que se ve un aumento de mercurio en sangre. mara villamuza
Uno de estos trabajadores presentó en la redacción de LA NUEVA ESPAÑA los resultados de dos analíticas separados por ocho días. En el último presenta cuatro microgramos de mercurio más por cada litro de sangre que tan sólo una semana atrás. Así, el 8 de enero el empleado tenía 28 microgramos y el día 16 la cifra quedó en 32.

«He ido hoy a por unas analíticas y de 28 que tenía hace unos pocos días, ahora resulta que tengo más. He subido. Yo tenía en la última analítica 28 microgramos en sangre y 98 en orina. He subido cuatro. A esto se suma el hecho de que no tengo el primer análisis, el que me hicieron cuando entré a trabajar en las instalaciones de Azsa. No lo tengo, no lo he recibido, no los he visto», se lamentó el trabajador que prefirió guardar su identidad bajo el anonimato.

El ex trabajador de IMSA se encuentra en este momento alejado de fuentes de intoxicación por metales pesados. «No, no estoy trabajando con mercurio, ahora estoy de baja, por eso no entiendo por qué tengo niveles de mercurio más altos», aseguró el trabajador que, apuntó: «Estuve en el intercambiador cortando tubos, metiendo tubos, sacando tapones, esmerilando... Al final terminé en la residencia», sentencia.

La situación de este trabajador -la falta de información- ha sido denunciada por varios de los empleados que realizaron la parada de tostación entre los pasados día 19 de noviembre y 2 de diciembre. Se da la circunstancia de que siete de estas personas terminaron ingresados por Urgencias en distintas Unidades de Cuidados Intensivos. La compañía Asturiana de Zinc, por el momento, sigue prefiriendo guardar silencio.

El juez llama a declarar al primer trabajador intoxicado por mercurio

El juez empezó ayer a tomar declaración a los trabajadores intoxicados por mercurio en las instalaciones de Asturiana de Zinc (Azsa). Las diligencias previas las lleva el Juzgado de Instrucción número 4 de Avilés y está prevista la intervención de la fiscalía. En la imagen, el abogado Antonio Fernández y el trabajador Laureano Fernández

lunes, 30 de enero de 2012

PETICIÓN AL GOBIERNO ( 2012)

Excmo. Sr. D. Mariano Rajoy
Presidente del Gobierno
Palacio de la Moncloa
Madrid

Madrid, 28 de Enero 2012


Excmo. Sr. Excmo. Sr. D. Mariano Rajoy,

Queremos expresarle nuestra preocupación por la dejación de responsabilidades de las administraciones públicas en relación a la protección de los ciudadanos y del medio ambiente frente a los riesgos ocasionados por los contaminantes químicos.

Los estudios científicos realizados sobre la población y el medio ambiente en el territorio español muestran, entre otros hechos preocupantes, que:

El 100% de la población española presenta concentraciones corporales de compuestos orgánicos persistentes (COP), sustancias sintéticas de toxicidad demostrada. Un estudio sobre las concentraciones corporales de 19 COP en la población general catalana detectó p,p’–DDE (principal metabolito del DDT, prohibido éste hace 30 años) en el 100% de las 919 personas analizadas. El 73% de la población almacena 10 o más de estos 19 contaminantes analizados. Un estudio de 16 contaminantes tóxicos persistentes en placentas de mujeres del sudeste español detectó residuos en todas las placentas, con una media de 8 plaguicidas por placenta y detectando compuestos como el DDE, DDT, endosulfán y lindano en más del 50% de las muestras. En un estudio realizado a chicas embarazadas en Tenerife se detectaron alguno de los 7 PCB y 18 plaguicidas clorados estudiados en el 67% de las muestras de líquido amniótico.

⇒ Actualmente en España las enfermedades relacionadas con la exposición ambiental a sustancias químicas suponen una enorme carga social y humana. El cáncer, los problemas reproductivos (infertilidad, malformaciones, otras enfermedades reproductivas), las alteraciones hormonales (diabetes, problemas tiroideos), las enfermedades inmunológicas (dermatitis, alergias) y los problemas neurológicos (problemas de aprendizaje, hiperactividad, Alzheimer, Parkinson), entre otras enfermedades relacionadas con la exposición a sustancias tóxicas han alcanzado cifras sumamente preocupantes.

⇒ Según la OMS, más del 40% de la carga global de enfermedad atribuible a factores medioambientales recae sobre los niños de menos de cinco años de edad (¡que sólo constituyen el 10% de la población mundial!). Por otra parte, en torno al 65% de las enfermedades infantiles tiene su origen en la contaminación y degradación del medio ambiente. Las alergias, el asma y las enfermedades respiratorias relacionadas con la calidad del aire han aumentado en España. Los síntomas relacionados con el asma durante la infancia y la adolescencia afectan alrededor del 10% de esa franja de población en España. El 84% de la población respira aire que supera los índices de protección a la salud recomendados por la Organización Mundial de la Salud.

1⇒ En España, un porcentaje importante (posiblemente más de la mitad) de los recién nacidos y de los niños pueden estar expuestos a concentraciones elevadas de mercurio, una sustancia potencialmente neurotóxica, según indican diversos estudios en población infantil española. Tal exposición prenatal está relacionada en buena parte con la ingesta de algunos tipos de pescado contaminado por parte de las gestantes. La contaminación de estos pescados se produciría principalmente por los vertidos de mercurio al mar o a los ríos y lagos por parte de actividades industriales, del ámbito sanitario y de la minería. La exposición prenatal a tóxicos está relacionada con el desarrollo de trastornos neuroconductuales en la niñez y podría tener relación con problemas neurológicos en la edad adulta.

⇒ La exposición laboral a sustancias tóxicas produce cada año en España decenas de miles de enfermedades respiratorias, de la piel, del sistema nervioso o cardiovasculares, entre otras enfermedades laborales (8.550 casos de EPOC, 6.840 casos de dermatitis, 5.130 casos de asma laboral cada año). También según estimaciones, la incidencia del cáncer laboral en España sería de 2.933 a 13.587 casos nuevos cada año y la mortalidad por cáncer laboral supondría un mínimo de 1.833 y un máximo de 8.214 trabajadores.

A pesar de la gravedad de la situación, en los últimos años se ha producido un abandono sistemático de las pocas iniciativas políticas para prevenir y controlar los riesgos para la salud pública, el medio ambiente y la salud de los trabajadores ocasionados por la exposición a sustancias químicas peligrosas.

Así, por ejemplo, el Plan Nacional de Aplicación (PNA) del Convenio de Estocolmo sobre contaminantes orgánicos persistentes está prácticamente abandonado desde su aprobación en 2007. No se ha ejecutado prácticamente ninguna de sus líneas de actuación, que incluían la realización de inventarios, campañas de sensibilización, vigilancia de salud pública y ambiental, sustitución de las sustancias en uso, etc.

También están abandonadas otras actividades de extrema relevancia, como la elaboración del Plan Nacional de Salud y Medio Ambiente, el inventario de dioxinas, el inventario de PCB, el control de sustancias prioritarias en aguas, etc., etc.

La realidad actual es que ninguna administración, ni central ni autonómica, cuenta con un diagnóstico general de la situación del riesgo químico que integre los diferentes campos de actuación (salud laboral, salud pública, medio ambiente, agricultura). Tampoco existen diagnósticos sectoriales del riesgo químico. Ninguna administración cuenta con una estrategia para prevenir el riesgo químico que defina objetivos y líneas de actuación concretas.

Por todo ello, la ausencia de políticas públicas vigorosas ante los riesgos químicos es escandalosa, e impropia de gobiernos que se reclaman defensores de la salud ambiental.

La situación es aún más compleja dada la inaceptable dispersión de competencias. El número de autoridades implicadas en la gestión del riesgo químico es deplorable; sólo a nivel central ocho Ministerios tienen competencias específicas en gestión y control del riesgo químico y existen centenares de Direcciones, Subdirecciones y servicios implicados. Cada administración tiene unas prioridades y criterios propios. La descoordinación vertical y horizontal son la norma. No existe ningún órgano ni red que coordine a los ministerios implicados en la gestión del riesgo.

2 químico. Todo esto conlleva un elevado grado de aislamiento y disgregación de las actuaciones y la ausencia de políticas integradoras.

Más que buscar una solución, el Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino ha frenado el intento de aunar las competencias a través de la creación de una Agencia de Sostenibilidad Química que se propuso en la anterior legislatura y que figuraba en el programa electoral del PSOE en las últimas elecciones generales. Nos encontramos de nuevo ante un abandono de los tímidos avances logrados hasta el momento en la gestión del riesgo químico en España.

A nivel autonómico la situación es la misma, como lamentablemente también lo es, en su ámbito de competencias, a nivel municipal.

Las Administraciones sólo desempeñan las más elementales y obligatorias tareas de los acuerdos y alineaciones vinculantes. Las propuestas de una gran cantidad de alineaciones internacionales no vinculantes, incluyendo la elaboración de planes, inventarios, monitorización de sustancias, etc., no se realizan. Apenas se hace, y de manera cuestionable, lo que es estrictamente obligatorio por ley. Aún así, se encuentran desbordadas para poder cumplir las tareas de vigilancia y control.

Esto no solo se refleja en el abandono de las actividades de prevención del riesgo químico a nivel estatal, sino en la falta de capacidad para contribuir a los debates sobre la gestión del riesgo químico a nivel europeo e internacional, y en especial en los foros claves para la elaboración de las políticas y normativas. De hecho, la Administración central ha dejado de ser el centro generador de iniciativas, programas y legislación, para convertirse en mero transmisor pasivo y burocrático de la normativa y programas elaborados en Europa. Pero las normas son papel mojado cuando no se cree en ellas, cuando detrás de ellas no hay valores ni responsabilidad política.

A pesar de la abrumadora falta de recursos humanos y económicos destinados a prevenir el riesgo químico, si existiera un impulso político, las administraciones podrían desarrollar una gran cantidad de actividades con proyección social que redundaría en un mayor conciencia cívica ambiental, en la dinamización de múltiples políticas públicas y privadas y, finalmente, en la reducción de la exposición humana y ambiental a contaminantes químicos.

La salud es un derecho fundamental que está siendo vulnerado. Está fracasando la protección de la salud humana y el medio ambiente frente a los graves efectos de la contaminación química.

La actual situación de crisis económica no sólo no es un argumento para abandonar la responsabilidad política de proteger la salud pública sino que ofrece una oportunidad histórica para impulsar políticas, programas, servicios y productos que protejan a la población y al medio ambiente del riesgo químico. Hay que atender al coste social y ambiental en términos de enfermedad, muertes, años de vida perdidos o limpieza ambiental que se puede reducir. También es necesario que la sociedad que resulte tras la crisis económica sea más sostenible y más humana.

3 Exigimos pues que el gobierno central y todas las administraciones públicas del estado abandonen su actual pasividad y negligencia ante la contaminación química y pasen a impulsar los cambios políticos, económicos y culturales que este grave problema exige. Solicitamos, igualmente, ser convocados próximamente a un diálogo crítico y fructífero para desarrollar las cuestiones y propuestas esbozadas en este escrito.

Atentamente,

Javier Benayas
Presidente de Científicos por el Medio Ambiente (CIMA)

Llorenç Serrano
Secretario Confederal de Medio Ambiente de CCOO

Mario Rodríguez
Director de Greenpeace

Fibroamigosunidos.com
Junto a las siguientes organizaciones:

Amigos de la Tierra

Asociación Afigranca

Asociación "ANTENA NO – GETXO”

Asociación ALAS DE MARIPOSA –SQM

Asociación de Afectad@s Químicos y Ambientales (AQUA)

Asociación de afectados de FM,SFC,SQM,otras enfermedades medioambientales y para la defensa de la salud y el medioambiente (ALTEA)

Asociación Estatal de Afectados por los Síndromes de Sensibilidad Química Múltiple, Fatiga Crónica, Fibromialgia y para la Defensa de la Salud Ambiental (ASQUIFYDE)

Asociación de Estudios Geobiológicos (GEA)

Asociación Iniciative Ningú més Danyat per Irradiació d'Antenes (INDIA)

Asociación Madrileña de Salud Pública

Asociacion Nacional de Afectados por Dimetilfumarato (ANDAFED)

Asociación para el cuidado de la vida en un planeta vivo (Plural-21)

Asociación para la atención de Enfermedades Ambientales de Andalucía

CENTRE D'ANÀLISI I PROGRAMES SANITARIS (CAPS)

CECU - Confederación de Consumidores y Usuarios

Centre d'Ecologia i Projectes Alternatius (CEPA)

Científicos por el Medio Ambiente (CiMA)

Comisiones Obreras

Comité Nacional para el Reconocimiento del Síndrome de Sensibilidad Química Múltiple

Dempeus per la Salut Pública

Ecologistas en Acción

Federació d'Ecologistes de Catalunya (EdC)

Fibroamigosunios.com

Fundació per a la Prevenció de Residus i el Consum Responsable (FPRC)

Fundación Alborada

Fundación Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo (CEAM)

Fundación Ecología y Desarrollo (ECODES)

Fundación para la Salud Geoambiental

Fundación Vivo Sano

Grupo de Ornitología Balear (GOB)

Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud (ISTAS)

Liga SFC (Síndrome de la Fatiga Crónica)

MERCURIADOS

Plataforma FM, SFC, SSQM Reivindicación de derechos Asociación nacional

Sociedad Española de Epidemiología

Sociedad Española de Ornitología (SEO)

Unión General de Trabajadores (UGT)

World Association for Cancer Research (WACR)

World Wildlife Foundation (WWF)

UNA PETICIÓN ENVIADA POR NUESTROS COMPAÑEROS Y QUE TODAS LAS ASOCIACIONES DEBEMOS DE SECUNDAR


Fuente: http://rebelion.foroactivo.org/t114-peticion-al-gobierno-2012#1289

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Chile: intoxicación masiva de trabajadores agrícolas por uso de pesticidas

Domingo, diciembre 25th, 2011

Kaos/ La Radio del Sur

El pasado 22 de diciembre, en torno a unas 70 trabajadoras agrícolas fueron atendidas en distintos centros asistencias de Pelarco y Talca, Región del Maule, producto de una intoxicación masiva por pesticidas registrado en el fundo Orti – Pérez, ubicado en la localidad La Esperanza de la ruta K-45, camino a Pelarco.

De las 70 trabajadoras, al menos unas 22 temporeras que realizaban cosecha de arándanos se encontraban con mayor complejidad, luego de tener contacto con el químico aplicado en un predio colindante que se fumigaba maíz y donde no se habría respetado el tiempo que debe esperarse para reingresar a las labores de campo.

La Inspección Provincial del Trabajo de Talca confirmó el cierre completo de las faenas en el predio y durante esa tarde, personal de la Seremi de Salud del Maule se trasladaba hasta el mencionado fundo donde ocurrió la intoxicación.

María Elena Rozas de la Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas de América Latina (RAP-AL), manifestó en conversación con emisora de radio que “no hay buenas prácticas” en el sector, lo que se refleja en diversas consecuencias que son permanentes.

“Hay una intoxicación crónica que no aparece en las noticias ni en ninguna parte y es incluso más grave que una intoxicación masiva aguda porque es permanente durante todo el año y durante mucho tiempo. Eso deviene en enfermedades graves como cáncer y otras alteraciones genéticas que se expresan en otras generaciones”, denunció la dirigente.

María Elena Rozas aclaró que “la intoxicación aguda es la punta de iceberg de un problema mayor que ocurre en Chile desde hace muchos años y que no se ha podido legislar a fondo”.

“(La legislación) es insuficiente y siempre que hemos planteado soluciones más radicales como la prohibición de los plaguicidas dañinos, el ministerio de Agricultura se ha negado y eso significa que en Chile se siguen usando plaguicidas extremadamente nocivos para la salud y el medioambiente”, dijo.

Las cifras en esta materia no son claras, pero existen antecedentes de que la intoxicación de temporeros por la utilización de plaguicidas ha aumentando de manera sistemática desde el año 1997.

Las últimas cifras oficiales de la Red de Vigilancia Epidemiológica del Ministerio de Salud (REVEP) del año 2008 señalaron que se registraron 849 casos, superando la cifra de 2007 que ascendió a 727 casos. Para la dirigente de Rapal las responsabilidades no se han asumido.

“No se puede dejar la responsabilidad en el eslabón más débil que es el trabajador agrícola. Creo que cuando se usan venenos, las responsabilidades las tienen fundamentalmente los reguladores. En Chile desafortunadamente no ha habido una política pública que incentive, por ejemplo, la agricultura orgánica. Eso ha estado absolutamente ausente desde siempre porque sólo ha habido un enfoque químico para enfrentar el problema de las plagas”, aseguró.

Organizaciones ciudadanas como la Red de Acción en Plaguicidas y sus alternativas para America Latina (RA-PAL) Chile, estima que por cada caso que se registra oficialmente, hay otros cuatro que no son notificados a la autoridad sanitaria.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Intoxicado por el mercurio de sus empastes: ''Mi vida se interrumpió''

PONTEVEDRA

Etiquetas: mercurio, Intoxicación

05/11/2011 - Manuel Jabois (Pontevedra)

Servando Pérez
Servando Pérez
Servando Pérez, licenciado en Filosofía y Ciencias de la Educación, fue número dos de su promoción, becario en Harvard y su nombre apareció en numerosos trabajos científicos intenacionales sin haber cumplido cuarenta años. Ahora pasa los días en casa, cansado, sin hacer nada de deporte cuando dedicó media vida a la trainera. ''Mi vida se interrumpió hace demasiados años. Porque ahora sé que cuando empecé a dar clases en la Universidad ya estaba mal. Y lo siento por mis alumnos y les pido perdón, pero no les pude ofrecer el 100%, y me di cuenta después''.

Servando estuvo durante 17 años intoxicándose con el mercurio que llevaba dentro de su cuerpo, en cuatro empastes dentales que le habían sido puestos en 1988. Según toxicólogos clínicos de la Organizacion Mundial de la Salud (OMS), una de cada cien personas tiene problemas de salud a causa de este tipo de empastes que no están prohibidos en España pero sí en países como Noruega, Suecia o Dinamarca. ''Se siguen poniendo desafiando incluso a la OMS, que ya en 1991 alertó de que las amalgamas son fuentes de exposición al mercurio. Pero el consejo general de colegios oficiales de odontólogos y estomatólogos de España los defiende'', dice.

Este gallego de Cambados, con una incapacidad laboral, fundó Mercuriados, una asociación nacional que lucha por tener derecho a tratamiento en la sanidad pública. ''Fue progresivo. A mí se me pusieron cuatro empastes en el año 1988, y diez años después comencé a tener una sintomatología que no encajaba con nada. Comenzó con problemas de memoria a corto plazo. Cuando un alumno preguntaba algo relacionado con el discurso que estaba dando no lo recordaba, y perdía el hilo constantemente. Empecé a olvidar las fechas de los exámenes que yo mismo ponía, las presentaciones de sus trabajos... ''.

''Como también me fueron apareciendo otros problemas además de los neurológicos (digestivos, dermatológicos, urológicos, musculares) recurrí a diversos especialistas, principalmente a partir del año 2000. Todos me iban confirmando problemas, pero no sabían decir su origen. Me cansaba excesivamente, tenía la boca siempre llena de aftas dentales. En fin, un cúmulo de males que se sucedían sin ton ni son y que los médicos iban curando para luego reproducirse. Algo muy extraño. Yo era deportista de competición, entrenaba con las traineras. Ahora soy incapaz de estar cinco minutos escribiendo, me duelen las articulaciones y me cuesta prestar atención mucho tiempo''.

Una carrera

Durante años Servando, que en la actualidad estudia Medicina tras empezar para tratar de saber él mismo qué le pasaba, estuvo topándose con un muro de desconocimiento. ''Los médicos no sabían a qué atribuir lo que me pasaba. Este tipo de patologías crónicas, intoxicación por metales pesados, verdaderamente no se estudia. Se ven de modo más pormenorizado las intoxicaciones agudas, pero las crónicas no. Se sabe que existen pero a fecha de hoy los médicos no están preparados para identificar esta problemática tan diversa, tan específica. Si no te hacen analíticas específicas para buscar metales pesados, ya pueden hacerte la batería más grandes de tests que jamás vas a encontrarlos''.

En el año 2004 Servando Pérez se encerró en la Facultad de Medicina de la Universidade de Santiago durante un año a estudiar y tratar de atar cabos. Descubrió lo que le ocurría en dos libros, un clásico 'Principios de medicina interna', donde se menciona que el mercurio de las amalgamas puede afectar a la salud y las pruebas que hay que hacer cuando hay sintomología mercurial que no aparezca en análisis de sangre y orina; y en otro, Principios de Toxicología. ''Fui a un laboratorio y pedí analítica de metales pesados. Me llamaron con los resultados para decirme que yo tenía que dejar de trabajar un tiempo con mercurio. Les expliqué que yo era profesor de Ciencias de la Educación, que no manejaba tóxicos, claro''.

Tras saber que su precario estado de salud se debía a los altísimos niveles de mercurio (más del doble del máximo admitido) en su cuerpo, comenzó una investigación no menos exhaustiva: saber de dónde procedían. Servando Pérez dejó de comer pescado y marisco, ''que tampoco es que tomase mucho'', y pidió al Ayuntamiento que analizase el agua de una fuente cercana a su casa de la que solía beber. Los resultados dieron negativo. Lo fue descartando todo, hasta las pinturas de las paredes de su casa. ''La solución vino de mis problemas gastrointestinales. Mi gastroenterólogo encargó una analítica oficial y comprobamos que mis niveles de mercurio habían subido desde la primera que me hice en el laboratorio. Y él me recomendó retirar las amalgamas dentales. Las saqué, y comenzó a bajar el mercurio. Muy lentamente, pero bajando en sangre y orina''.

Diecisiete años estuvo este profesor universitario expuesto al mercurio de las amalgamas que tenía en su boca con un agravante tremendo: tenía muchos de los factores que hacen que se agrave la evaporación del mercurio. ''Por ejemplo, caries bajo dos amalgamas: lo que hace la caries es permitir que se evapore más mercurio. También se me había roto una pequeña pieza de amalgama, y el problema no es que lo tragues, porque la absorción intestinal es muy escasa: la cuestión es el mercurio que se evapora''. ''El verano pasado estuve ingresado en el hospital y me daba en torno a 14 microgramos, cuando en sangre el límite máximo en personas que no trabajamos con mercurio es 10. Yo llegué a tener en sangre casi 55 microgramos de mercurio. El caso es que fue bajando, y aunque estoy por encima de los límites de normalidad, ya no es aquella exageración'', explica.

Sin embargo, como le hizo ver a su médico, él no mejoraba.

El mercurio acumulado lo tiene Servando Pérez sobre todo en los riñones y el cerebro. Le hicieron una prueba de provocación, un test médico-legal que le daba una cantidad de 76 microgramos de mercurio en los riñones por gramo de creatinina. El límite en esa prueba es de tres o cuatro microgramos. ''Una exageración de mercurio. Y muy difícil de que salga de modo natural. Porque si no puede tardar décadas en salir''. Y detectados todos los problemas de salud, ahora Servando Pérez y los más de 400 españoles mercuriados, se enfrentan a otra lucha. ''Encima de que este problema no es por culpa nuestra las administraciones públicas miran para otro lado. No se hacen cargo de nada''. El día de la entrevista, Servando Pérez se encontraba en Madrid para comenzar un tratamiento de desintoxicación de mercurio pagado por él.

''Yo lo voy a reclamar todo, pero la compensación económica nunca me va a reparar lo perdido. De todos modos, los afectados hemos iniciado una demanda al Ministerio de Sanidad que ya está en marcha. Y está en manos de mi abogado en A Coruña la demanda al Sergas'', explica. El diagnóstico de Servando Pérez es oficial y se lo dio el Complexo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS). También le dijeron que en la medicina pública no hay experiencia en el tratamiento de intoxicaciones crónicas de metales pesados, y que su solución pasaba por una clínica privada de Málaga o en el extranjero.