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Judith, afectada de SQM. (J.M.M) |
- Un juez equipara los agentes químicos a las barreras arquitectónicas.
- Entiende que le impiden usar el transporte público.
MARTA
PARÍS. 28.03.2012
Un
juez ha equiparado por primera vez
las
barreras arquitectónicas que
sufren las personas con movilidad reducida a la barrera invisible que
constituyen los agentes químicos para las personas con síndrome de
Sensibilidad Química Múltiple (SQM).
A
Judith,
de 37 años,
se la diagnosticaron hace siete años, cuando trabajaba como
ingeniera agrícola y estaba expuesta a pesticidas. "A los seis
meses no me podía mover de la cama y empecé a sufrir ataques
epilépticos, pero tuve suerte porque me lo diagnosticaron muy
rápido. Hay gente que tarda 15 ó 20 años en ser diagnosticados",
explicó a 20
minutos.
A
los seis meses no me podía mover de la cama y empecé a sufrir
ataques epilépticos
El
Instituto Nacional de la Seguridad Social le reconoció la
incapacidad
permanente absoluta derivada
de accidente de trabajo y tiene reconocido el tercer grado de
dependencia. "La enfermedad es muy invalidante", añadió
Judith, quien a menudo
usa
muletas para andar porque
también sufre fatiga crónica y fibromialgia, enfermedades que
suelen ir unidas a la SQM.
Sin
embargo, el Institut
Català d'Assistència i Serveis Socials (ICASS)
consideró que su grado
de discapacidad no era suficiente para
concederle una plaza de aparcamiento especial o la posibilidad de
ocupar las reservadas para personas con movilidad reducida.
"Debo
vivir en un entorno con un exhaustivo control ambiental y no
puedo ir al hospital en transporte público porque
lo fumigan periódicamente y el resto de usuarios lleva colonias,
desodorante y la ropa lavada con detergentes", relató Judith.
Ahora,
el Juzgado Social número 33 de Barcelona le ha dado la razón y
obliga al ICASS a
modificar sus criterios y
a reconocer que la SQM le impide usar el transporte público.