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miércoles, 21 de febrero de 2018

Cerca de 50 plaguicidas contaminan diez cuencas hidrográficas, según EA

Publicado por: Redacción EFEverde 21 Febrero, 2018 Madrid

Al menos 47 plaguicidas contaminan diez cuencas hidrográficas españolas, 26 de los cuales son o pueden ser disruptores endocrinos, es decir, que interfieren el funcionamiento del sistema hormonal, según recoge el informe "Ríos hormonados" presentado hoy por Ecologistas en Acción en Madrid.

La investigación se ha realizado conjuntamente con la organización “Peticide Action Network Europe“, ha explicado la portavoz de Ecologistas en Acción (EA), Dolores Romano, quien ha remarcado que el 70 % de los plaguicidas detectados están prohibidos desde hace años en Europa y en España, entre ellos, el lindano, el DDT, la atrazina o el endosulfán, lo que demuestra el “uso ilegal de estos componentes”.

Datos oficiales sobre la contaminación de los ríos

La portavoz de Ecologistas en Acción, Dolores
Romano, quien ha presentado hoy en Madrid
el informe ‘Ríos hormonados’. EFE/Elena
Delgado  
Según Romano, en este informe se han analizado las cifras oficiales de los ‘Programas de Vigilancia de la Calidad de las Aguas‘ con la información de los años 2012 y 2016 proporcionada por las diez cuencas hidrográficas que respondieron a la demanda de datos sobre la contaminación de los ríos, utilizando los del último periodo por ser más recientes.

En España se consumieron en 2014 un total de 78.818 toneladas de plaguicidas, lo que le pone a la cabeza de los países europeos debido a la agricultura intensiva, según Romano, y que gracias a las “escorrentías muchas de las sustancias terminen contaminando el suelo, el agua o el aire”.

Tras el análisis de más de 400 muestras, en ocho de las diez cuencas se encontró en mayor cantidad el insecticida clorpirifos, un neurotóxico, lo que demuestra que es de uso extensivo y prolongado por parte de los agricultores.

El segundo más detectado es el glifosato, que se ha detectado en cinco de las cuencas que han proporcionado datos, pero que se ha encontrado en todas las muestras analizadas en la cuenca del río Júcar, con mayor frecuencia en las de Tajo y ha sido el segundo más detectado en las cuencas internas del País Vasco, lo que demuestra un “uso extensivo de este herbicida tóxico”.

Lindano, una “gestión nefasta”
Otro de los grandes contaminantes es el lindano, cuya utilización está prohibida desde hace muchos años, ha señalado la portavoz de EA, pero cuyos restos se han detectado al haber tenido “una nefasta gestión”, ya que se utilizaron para la construcción de carreteras o terminaron en minas abandonadas, pozos, ha añadido.
La cuenca del río Júcar está posicionada como la más contaminada, donde se han detectado 34 de los 57 plaguicidas analizados, 21 de ellos posibles disruptores endocrinos y 22 prohibidos.

El Ebro, con 21 plaguicidas encontrados de las 37 sustancias consideradas, es la segunda cuenca más afectada con 16 posibles disruptores endocrinos.

En el caso del País Vasco, se han encontrado 17 de los 55 químicos estudiados, 14 probables disruptores y 15 prohibidos.

En la cuenca del Tajo se encontraron 15 de los 17 componentes examinados, 13 posibles disruptores y 12 no consentidos.

En la del Miño-Sir se localizaron 13 de 58 plaguicidas, 11 pueden ser disruptores endocrinos y cinco tienen prohibido su uso.

Con 12 elementos de los 34 analizados se encuentra el Duero, de los que 10 son probables disruptores y ocho están prohibidos.

En la cuenca del Segura se ha producido una “reducción dramática” de los químicos, ha explicado Romano, y ha añadido que han sido detectados nueve de 57 analizados, seis disruptivos y otros seis de uso ilegal.

En el Guadiana, se detectaron siete de las 27 sustancias analizadas, y se encontró seis no autorizadas y otras seis disruptoras endocrinas.

Una PAC más ecológica

Ecologistas en Acción demanda reformas en la Política Agraria Común (PAC) con las que se camine hacia una agricultura ecológica y menos contaminante, con la reducción en la utilización de plaguicidas, herbicidas y químicos que contaminan los ríos.

Además, demandan la puesta en marcha de programas oficiales de asesoramiento a los agricultores que permitan prácticas menos contaminantes. EFEverde
Fuente informe: Rios hormonados


viernes, 11 de agosto de 2017

Prohibir los plaguicidas más tóxicos y marcar límites a sus residuos para proteger la salud pública

La OMS ha alertado de que estos productos son una de las principales causas de muerte por intoxicación y aunque reconoce que se seguirán utilizando, es necesario que "su producción, distribución y utilización se controle y regule".


La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha abogado por prohibir los plaguicidas que sean más tóxicos para el ser humano y los que permanecen durante más tiempo en el medio ambiente, y además establecer límites máximos de sus residuos en alimentos y agua para la protección de la salud pública.

Más de mil plaguicidas se usan en el mundo. Su toxicidad depende de su función y de otros factores como la dosis y la vía por la que se produce la exposición (ingestión, inhalación o el contacto directo con la piel). Las personas que corren más riesgo son aquellas directamente expuestas, como los trabajadores agrícolas y las personas próximas en el momento de la propagación. No obstante, la población general no cercana también está expuesta, aunque en cantidades muy inferiores, porque estos productos pueden estar presentes de forma residual en alimentos y agua.

La OMS ha alertado de que los plaguicidas son una de las principales causas de muerte por intoxicación voluntaria. "Debido a que son intrínsecamente tóxicos y se aplican deliberadamente para que se propaguen en el medio ambiente, su producción, distribución y utilización debe regirse por un control y una reglamentación estrictos", ha explicado la organización.

Asimismo, y de acuerdo con las previsiones de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, el 80 por ciento del aumento de la producción de alimentos necesario para hacer frente al crecimiento demográfico inminente en los países en desarrollo se obtendrá gracias al mayor rendimiento de los cultivos y al aumento de las cosechas anuales en el mismo suelo. Por tanto, solo el 20 por ciento del crecimiento de la producción de alimentos provendrá de la expansión de las tierras de cultivo.

"Los plaguicidas se continuarán utilizando porque permiten evitar pérdidas importantes de las cosechas. Sin embargo, sus efectos sobre las personas y el medio ambiente son una preocupación permanente". Los que debe hacer que "su uso debe cumplir con las prácticas agrícolas correctas con independencia de la situación económica del país y los agricultores no deben aplicar más cantidades de las necesarias para proteger sus cultivos", ha zanjado la OMS.

Residuos de plaguicidas en los alimentos

Nota descriptiva Julio de 2017

Datos y cifras
  • Los plaguicidas se utilizan para proteger los cultivos de los insectos, las malas hierbas, los hongos y otras plagas.
  • Pueden ser tóxicos para el ser humano y causar efectos tanto agudos como crónicos sobre la salud, en función de la cantidad y del modo de exposición.
  • Algunos de los plaguicidas más antiguos y baratos pueden permanecer durante años en el suelo y el agua. Su uso en agricultura se ha prohibido en los países desarrollados, pero se continúan utilizando en muchos países en desarrollo.
  • La exposición a estos productos conlleva mayores riesgos para las personas que entran en contacto con ellas en su trabajo, su domicilio o su jardín.
  • Los plaguicidas son muy importantes para producir alimentos, ya que mantienen o aumentan el rendimiento de las cosechas y el número de ellas que se recogen por año en el mismo suelo, algo especialmente importante en los países que sufren escasez de alimentos.
  • Para proteger a los consumidores de los efectos perjudiciales de los plaguicidas, la OMS examina los datos científicos disponibles y establece límites máximos de residuos que son aceptados a nivel internacional.
Introducción

En el mundo se utilizan más de 1000 plaguicidas para evitar que las plagas estropeen o destruyan los alimentos. Cada plaguicida tiene propiedades y efectos toxicológicos distintos. Muchos de los plaguicidas más antiguos y baratos que ya no están protegidos por patentes, como el diclorodifeniltricloroetano (DDT) y el lindano, pueden permanecer durante años en el suelo y el agua. Estas sustancias han sido prohibidas en los países signatarios del Convenio de Estocolmo de 2011, un acuerdo internacional cuyo objetivo es eliminar o restringir la producción y la utilización de contaminantes orgánicos persistentes.

La toxicidad de un plaguicida depende de su función y de otros factores. Por ejemplo, los insecticidas suelen ser más tóxicos para el ser humano que los herbicidas. Además, el mismo producto puede causar efectos distintos en función de la dosis, es decir, la cantidad a la que está expuesta la persona. Otro factor importante es la vía por la que se produce la exposición, ya sea la ingestión, la inhalación o el contacto directo con la piel.

Ningún plaguicida cuyo uso en alimentos comercializados a nivel internacional ha sido autorizado causa efectos genotóxicos (es decir, no dañan el ADN de modo que puedan producirse mutaciones o cáncer). Los efectos adversos de estos plaguicidas solo se producen a partir de determinado nivel de exposición. Cuando una persona entra en contacto con grandes cantidades de uno de estos productos, puede presentar una intoxicación aguda y sufrir efectos adversos a largo plazo, entre ellos cáncer y trastornos de la reproducción.

Alcance del problema

Los plaguicidas son una de las principales causas de muerte por intoxicación voluntaria, sobre todo en los países de ingresos intermedios y bajos.

Debido a que son intrínsecamente tóxicos y se aplican deliberadamente para que se propaguen en el medio ambiente, su producción, distribución y utilización debe regirse por un control y una reglamentación estrictos. Además, es necesario hacer un seguimiento regular de sus residuos en los alimentos.

La OMS tiene dos objetivos en relación con estos productos:
  • hacer que se prohíban los plaguicidas más tóxicos para el ser humano y los que permanecen durante más tiempo en el medio ambiente;
  • proteger la salud pública mediante el establecimiento de límites máximos de residuos de los plaguicidas en los alimentos y el agua.
¿Quién está expuesto a riesgo?

Las personas que corren más riesgo son las que están directamente expuestas a los plaguicidas, como los trabajadores agrícolas que aplican estos productos y las personas que se encuentran en zonas próximas en el momento en que se propagan o poco después.

La población general que no se encuentra en la zona donde se utilizan los plaguicidas también está expuesta a estos productos, si bien a cantidades muy inferiores, porque pueden estar presentes de forma residual en los alimentos y el agua que ingieren.

Prevención y control

Nadie debería estar expuesto a cantidades peligrosas de plaguicidas.

Las personas que aplican estos productos en cultivos, en los hogares o en jardines deberían protegerse adecuadamente, y las que no participan directamente en esas actividades deberían alejarse de la zona durante la aplicación y en el periodo inmediatamente posterior.

Los alimentos que se venden o donan (como los de la ayuda alimentaria) deben cumplir con los reglamentos sobre plaguicidas, sobre todo con los límites máximos de residuos. Las personas que cultivan para el autoconsumo deben seguir las instrucciones de uso de los plaguicidas y protegerse con guantes y máscaras siempre que sea necesario.

Los consumidores pueden reducir la ingesta de residuos de plaguicidas pelando o lavando las frutas y hortalizas, lo cual reduce también otras fuentes de peligro, como las bacterias patógenas.

Impacto mundial

La División de Población de las Naciones Unidas ha calculado que, en 2050, la población mundial será de 9700 millones de personas, un 30% más que en 2017, y que la gran mayoría de este crecimiento se producirá en los países en desarrollo.

De acuerdo con las previsiones de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el 80% del aumento de la producción de alimentos necesario para hacer frente a este crecimiento demográfico en los países en desarrollo se obtendrá gracias al mayor rendimiento de los cultivos y al aumento de las cosechas anuales en el mismo suelo. Por tanto, solo el 20% del crecimiento de la producción de alimentos provendrá de la expansión de las tierras de cultivo.

Los plaguicidas se continuarán utilizando porque permiten evitar pérdidas importantes de las cosechas. Sin embargo, sus efectos sobre las personas y el medio ambiente son una preocupación permanente.

El uso de plaguicidas para producir alimentos, tanto para el consumo local como para la exportación, debe cumplir con las prácticas agrícolas correctas con independencia de la situación económica del país. Los agricultores no deben aplicar más cantidades de estos productos que las necesarias para proteger sus cultivos.

Por otro lado, en determinadas condiciones también es posible producir alimentos sin necesidad de plaguicidas.

Respuesta de la OMS

La OMS, en colaboración con la FAO, se encarga de evaluar los riesgos de los plaguicidas para el ser humano —ya sea por exposición directa o a través de los residuos presentes en los alimentos— y de recomendar medidas de protección adecuadas.

El órgano responsable de la evaluación de los residuos de plaguicidas en los alimentos es el Comité Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios (JECFA), un grupo internacional e independiente de expertos científicos. En las evaluaciones se tiene en cuenta todos los datos presentados para solicitar el registro de plaguicidas en todos los países, así como todos los estudios científicos publicados en revistas arbitradas. Tras evaluar el nivel de riesgo, el JECFA establece límites para la ingesta sin riesgos de residuos de plaguicidas en los alimentos de modo que una persona pueda ingerirlos en el transcurso de su vida sin que su salud se vea perjudicada.

Los gobiernos y los organismos internacionales encargados de gestionar los riesgos, como la Comisión del Codex Alimentarius (un organismo internacional de normalización en la esfera de los alimentos) se basan en la ingesta diaria admisible para establecer los límites máximos de residuos de plaguicidas en los alimentos. Las normas del Codex son la referencia para el comercio internacional de productos alimenticios, de modo que los consumidores de todo el mundo tengan la seguridad de que los alimentos que ingieren cumplen los criterios convenidos de inocuidad y calidad, con independencia de su lugar de fabricación. El Codex ha establecido normas para más de 100 plaguicidas distintos.

La OMS y la FAO han elaborado conjuntamente el Código Internacional de Conducta para la Gestión de Plaguicidas. Este marco de carácter voluntario, cuya edición más reciente se publicó en 2014, guía a las autoridades gubernamentales de reglamentación, el sector privado, la sociedad civil y las demás partes interesadas sobre las mejores prácticas en el manejo de los plaguicidas durante su ciclo de vida, desde su producción a su eliminación.

sábado, 25 de enero de 2014

Seis detenidos en Italia por el caso que denunció Greenpeace de tráfico ilegal de residuos tóxicos llegados a Nerva

En 2011 Greenpeace evidenció cómo los residuos tóxicos italianos llegados a Huelva no recibían el tratamiento correcto

Reportaje - enero 23, 2014

Ayer, seis personas fueron detenidas en Italia, entre ellos un funcionario del Ministerio de Medio Ambiente italiano, tras una investigación llevada a cabo por la Fiscalía y la Dirección Antimafia del Distrito de Milán referente a la contratación y al desarrollo de las labores de descontaminación de una zona industrial petroquímica abandonada de la empresa SISAS en Pioltello-Rodano (Milán).

Las supuestas irregularidades de este caso ya fueron denunciadas por Greenpeace en 2011, que investigó los criterios usados para la caracterización de los residuos y su destino final. La organización ecologista hizo especial hincapié en los residuos contaminados con mercurio. Greenpeace investigó cómo, presuntamente, se les otorgaba un código del Catálogo Europeo de Residuos de menor peligrosidad para abaratar el coste de su tratamiento final, lo que ha sido confirmado por la investigación oficial en Italia. Parte de estos residuos llegaron al vertedero de Nerva (Huelva), gestionado por la empresa Befesa.

Las labores de descontaminación se encargaron con urgencia a la empresa italiana Daneco Impianti, después de que, en octubre de 2010, la Comisión Europea solicitó al Tribunal Europeo de Justicia una sanción millonaria para Italia por incumplir un mandato anterior de 2002 que ya le obligaba a tratar tratar correctamente los residuos.

En septiembre de 2011, el Tribunal de Revisión italiano aceptó a trámite una denuncia presentada por la Fiscalía que ratificaba la acusación contra el comisionado especial del Ministerio de Medio Ambiente para la descontaminación (el funcionario Luigi Pelaggi, ahora detenido) por aceptar un soborno de 700.000 euros de la empresa Daneco Impianti. Según parece, el comisionado aceptó "cerrar los ojos" ante supuestas irregularidades en la clasificación y tratamiento de los residuos, con la idea de "facilitar" todo el proceso.

Según la investigación llevada a cabo por Greenpeace (1), la cantidad final de residuos trasladados hasta Nerva fue de 2.222,82 toneladas de residuos no peligrosos y de 24.965,03 de residuos peligrosos. El contrato con la empresa Daneco Impianti, el coste del tratamiento y el tratamiento recibido por estos residuos es aún desconocido. Sin embargo, la organización ecologista obtuvo imágenes (2) que cuestionaban el correcto tratamiento en las instalaciones de la empresa Befesa (en aquel momento perteneciente a Abengoa) de Nerva.

La situación irregular del vertedero de Nerva nunca fue investigada en profundidad por parte de la Junta de Andalucía.

"La intervención de los tribunales, es importante y necesaria, y confirma conducta irresponsable de la administración española e italiana, así como de la Comisión Europeaque no ha sido capaces de ver lo que estaba delante de sus ojos. La investigación en Italia ha sacado a la luz la corrupción entorno a las labores de descontaminación en Italia. A pesar de las evidencias aportadas por Greenpeace, el traslado de estos residuos y su tratamiento en el vertedero de Nerva es aún un misterio que la administración española y andaluza han preferido dejar enterrado", ha declarado Sara del Río, responsable de la campaña de Contaminación de Greenpeace.

(1) "Residuos ilegales en Nerva" Una historia sobre el traslado de residuos peligrosos italianos al vertedero de Befesa en Nerva, Huelva (Diciembre 2011)

(2) Gestión de residuos peligrosos procedentes de Italia en las instalaciones de Befesa en Nerva (Huelva). Una investigación de Greenpeace (Mayo 2011)

viernes, 25 de mayo de 2012

Incendio forestal junto a un vertedero de residuos tóxicos en Huelva

La organización Ecologistas en Acción ha reclamado a la Junta de Andalucía que los retenes contra incendios y efectivos desplazados a la romería del Rocío se desplacen "de inmediato" a Nerva (Huelva) para intentar extinguir el incendio forestal que sobre las 14,45 horas se ha declarado cerca de la antigua mina, ubicada en el sureste de la localidad.

SEVILLA, 24 (EUROPA PRESS)

La organización Ecologistas en Acción ha reclamado a la Junta de Andalucía que los retenes contra incendios y efectivos desplazados a la romería del Rocío se desplacen "de inmediato" a Nerva (Huelva) para intentar extinguir el incendio forestal que sobre las 14,45 horas se ha declarado cerca de la antigua mina, ubicada en el sureste de la localidad.

En este sentido, Juan Romero, miembro de Ecologistas en Acción y de la Plataforma antivertedero de Nerva, ha reclamado, en declaraciones a Europa Press, que "de inmediato" los retenes concentrados en la romería del Rocío se desplazan con carácter de "urgencia", así como que la Administración andaluza envíe los medios aéreos disponibles.

Un total de seis helicópteros, dos aviones de carga en tierra, un avión de coordinación, seis retenes, cinco vehículos autobombas, cuatro Agentes de Medio Ambiente, cinco técnicos de operaciones y extinción y un equipo médico activado, se encuentran trabajando en la zona. Además, según han informado a Europa Press fuentes del Infoca, se han avisado a dos aviones anfibios --conocidos en el argot como focas--, uno de Madrid y otro de Salamanca para que se desplacen hasta el área donde se ha producido el incendio.
Según Romero, el incendio está quemando "una masa de pinar importante", por lo que, alerta de que, "el último pulmón verde que nos queda en la cuenca minera, que en parte ya se quemó en el año 2004, puede desaparecer si no mandan más efectivos de inmediato".

Además, ha señalado que "de no controlarse el incendio esta tarde, podrían existir consecuencias graves, pues en la zona hay poblaciones cercanas como El Madroño, en la provincia de Sevilla, y pueblos de la cuenca onubense".

Igualmente, el representante de Ecologistas en Acción ha indicado que "la población de Nerva está un poco asustada, pues el incendio está a 200 metros del vertedero de residuos tóxicos y peligrosos".

No obstante, fuentes de la Delegación de Medio Ambiente en Huelva han destacado que "no ha afectado ni se prevé" que llegue al vertedero de residuos tóxicos y peligrosos de Nerva.