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viernes, 22 de febrero de 2019

5G es la "idea más estúpida de la historia del mundo"

- Bioquímica del estado de Washington / Profesor de ciencias médicas
Publicado 19 de febrero de 2019 Por Arjun Walia
  • Los hechos: Martin L. Pall, PhD y profesor emérito de Bioquímica y Ciencias Médicas Básicas de la Universidad del Estado de Washington describe en un nuevo informe los numerosos riesgos para la salud asociados con la tecnología 5G y la radiación inalámbrica en general.
  • Reflexionar sobre: 5G está ganando atención, y podría asustarnos un poco por los efectos, pero debemos observar este miedo y hacer que las personas tomen conciencia del problema para poder tomar mejores decisiones, pero no tener miedo. Echa un vistazo a nuestro protocolo CE para esto.
Estamos en medio de un despliegue de tecnología inalámbrica 5G, y los políticos aún tienen que abordar las preocupaciones de seguridad. Recientemente utilicé al primer ministro canadiense Justin Trudeau como ejemplo, pero está sucediendo en todo el mundo. Es uno de los muchos ejemplos que ilustra cómo las grandes corporaciones controlan completamente la política. También escribí recientemente sobre Robert F. Kennedy explicando cómo se produjo esto, y cómo han podido comprometer completamente al gobierno, a los grandes medios de comunicación y a nuestras agencias reguladoras federales que se supone deben protegernos e informarnos.

En el vídeo, él usa Big Pharma como ejemplo, ya que proporcionan la mayor cantidad de dinero al congreso; incluso más que el gran petróleo y el gas. En ese artículo también describo múltiples ejemplos de fraude para que los lectores puedan tener una idea más clara de lo que está pasando y ver alguna evidencia real de ello.

Está claro que no estamos protegidos, y los políticos simplemente están cumpliendo con la voluntad de sus amos, las grandes corporaciones, que a su vez actúan como esclavos de sus "señores financieros", los grandes bancos. Continuamos viendo los productos y servicios que están siendo aprobados e implementados sin pasar por ninguna prueba de seguridad. Este es un gran problema, y una de las principales razones por las que podríamos estar viendo un aumento drástico en múltiples enfermedades y dolencias, especialmente cuando se trata de trastornos neuropsiquiátricos. Un estudio titulado "Los campos electromagnéticos de frecuencia de microondas (FEM) producen efectos neuropsiquiátricos generalizados, incluida la depresión”. Publicado en el Journal of Chemical Neuroanatomy describe esto claramente, y es solo uno de los miles de estudios revisados por expertos que plantean múltiples preocupaciones con respecto a este tipo de tecnología.

¿Existe realmente alguna preocupación por el bienestar de la humanidad dentro de estas instituciones? Si no, ¿por qué seguimos apoyándolos? ¿Es porque estamos bajo la ilusión de que hay una preocupación real? ¿Y por qué seguimos quitándonos el poder al elegir políticos corruptos?

De todos modos, en este artículo, me gustaría llamar su atención sobre el Dr. Martin L. Pall, PhD y Profesor Emérito de Bioquímica y Ciencias Médicas Básicas de la Universidad del Estado de Washington. Tomado de su informe titulado “5G: ¡Gran riesgo para la UE, los EE. UU. Y la salud internacional! "Evidencia convincente para ocho tipos distintos de grandes daños causados por las exposiciones al campo electromagnético (EMF) y el mecanismo que los causa", afirma que:
  • "Poner en decenas de millones de antenas 5G sin una sola prueba biológica de seguridad tiene que ser la idea más estúpida que alguien haya tenido en la historia del mundo".
Ese informe pasa por mucha ciencia, que solo se suma a toda la ciencia que ya está disponible con respecto a los efectos dañinos de la tecnología 5G. Si está buscando más información, a menudo dirijo a las personas hacia e Environmental Health Trust porque es un gran recurso que le da acceso a más ciencia.

Esta no es información nueva. Durante años, se han publicado numerosos estudios que demuestran los problemas de salud relacionados con la tecnología 5G y cientos de científicos han solicitado a las Naciones Unidas sobre ellos. Estas iniciativas comenzaron como resultado del trabajo realizado por el Dr. Marin Blank del Departamento de Fisiología y Biofísica Celular de la Universidad de Columbia.

Según él, con respecto a la radiación inalámbrica en general:
  • “Hemos creado algo que nos está perjudicando y se está saliendo de control. Antes de la bombilla de Edison había muy poca radiación electromagnética en nuestro entorno. Los niveles actuales son muchas veces más altos que los niveles de fondo naturales y están creciendo rápidamente debido a todos los nuevos dispositivos que emiten esta radiación. En pocas palabras, están dañando las células vivas de nuestros cuerpos y nos están matando a muchos de nosotros prematuramente".
Nuevamente, es increíble que estas tecnologías se estén implementando sin que se realicen pruebas de seguridad. ¿Cómo se permite que esto suceda? La cuestión es que, si se realizaran pruebas de seguridad, probablemente no se realizarán cambios de ninguna manera, y estas corporaciones podrían implementar y utilizar estas tecnologías.

Viendo cómo trata este artículo sobre el trabajo del Dr. Pall, a continuación hay una conferencia que explica en detalle su investigación y por qué deberíamos preocuparnos por la tecnología 5G.

Es alarmante que a algunas personas se les haya hecho creer que esto es "pseudociencia". No solo es sorprendente, sino que también es muy preocupante.

Durante la "Mesa redonda sobre la salud en los edificios", patrocinada por los NIH y organizada conjuntamente por el CDC de EE. UU. Y varias otras organizaciones, el Dr. Martin Pall, de la Universidad Estatal de Washington (WSU), concluyó que la "implementación 5G es absolutamente insana". presentación, el Dr. Pall confirmó que la radiación 2G / 3G / 4G actual a la que está expuesta la población se ha relacionado científicamente con: disminución de la fertilidad, insomnio, fatiga, depresión, ansiedad, cambios importantes en la estructura cerebral de los animales, daño al ADN celular, oxidativo estrés, alteración hormonal, cáncer y mucho más. El Dr. Pall explicó brevemente los mecanismos de cómo el electro-smog emitido por nuestros teléfonos celulares, enrutadores wifi, antenas de teléfonos celulares y otras tecnologías inalámbricas afectan las células humanas.

jueves, 17 de enero de 2019

Electrosensibilidad: Aumentan los problemas de salud relacionados con la exposición electromagnética

17 de enero de 2019 por Sessec

Antenas de telefonía, wifi, vigilabebés, teléfonos móviles, televisores inteligentes, líneas de alta tensión, cableados domésticos, subestaciones de transformación, motores eléctricos… estamos rodeados de campos electromagnéticos tanto fuera como dentro de nuestras casas. Para la gran mayoría de la población esto no supone un problema, sin embargo, para algunas personas el simple hecho de exponerse a todas estas radiaciones afecta de forma notable a su salud hasta el punto de que esta circunstancia, denominada electrohipersensibilidad, acaba de ser reconocida por un tribunal español como causa de accidente laboral.

Insomnio, dolor de cabeza, neuralgia, dolores osteomusculares, problemas circulatorios (hormigueo), de memoria cercana, desorientación espacial, prurito… son sólo algunos de los síntomas que padece Joaquín Sanz como respuesta biológica a los campos de alta y baja frecuencia. Empezó a manifestar los primeros en 2009. Pero no consiguió un diagnóstico a sus problemas hasta cinco años después. «Como es una patología que afecta a nivel sistémico y tiene una sintomatología muy variada tanto a nivel físico como cognitivo fui a todo tipo de especialistas, pero no encontraron ninguna razón orgánica que justificara mi malestar. Entonces me derivaron a Enfermedad Mental pero no me vieron nada, no había ninguna psicopatología primaria», cuenta Sanz. Entonces comprobó que cuando se ausentaba de su domicilio o del trabajo los síntomas remitían, lo que le hizo pensar que era algo medioambiental.

El problema, como explica Rosa Nieto, secretaria de la Asociación Electro y Químico Sensibles por el Derecho a la Salud (Eqsds), radica en que la enfermedad no está reconocida ni por la Organización Mundial de la Salud (OMS), ni en España, y eso que la propia OMS en 2011 consideró los campos electromagnéticos de radiofrecuencia un posible carcinogénico con categoría 2B.

«La electrosensibilidad es una entidad médica que no ha recibido categoría de enfermedad por intereses. La podemos reconocer con cierta facilidad pero no está bien constatada ni regulada», coincide Joaquím Fernández Solá, jefe de la Unidad de Sensibilización Central del Hospital Clinic de Barcelona. Como explica este experto, que también es vicepresidente de la Sociedad Española de Síndrome de Sensibilidad Central, existe una base genética para este problema: «La base de la enfermedad es lo que se llama sensibilización central, que comprende más de 50 patologías (entre las que se encuentra la fibromialgia o la sensibilidad química). Son personas con una predisposición genética, se ve más en mujeres y se produce cuando te expones a productos irritantes que pueden ser desde la luz o la temperatura a las radiaciones electromagnéticas, que tienen una incidencia muy alta y que no son inocuas para toda la población. Una de cada 1.000 personas tienen síntomas cuando se expone a emisiones que les produce una disfunción en el Sistema Nervioso Central».

El diagnóstico no se obtiene por pruebas sino por criterios clínicos que miden el contexto de la exposición en relación con los síntomas. «Relacionamos una exposición determinada con los síntomas razonables de la hipersensibilidad en ausencia de otra enfermedad, como por ejemplo la psiquiátrica». Para intentar mejorar su diagnóstico desde el Clinic han hecho una propuesta de criterios de la enfermedad, porque, dice Solá «el problema es que no tiene un reconocimiento automático ni una atención específica. No está regularizado lo que, hasta cierto punto resulta frecuente en Medicina, pero es que tampoco hay interés por hacerlo». Estos criterios son: que haya una fuente de exposición adecuada; que la radiación no sea sólo de un sólo tipo de fuente; que la enfermedad mejore cuando ésta se evita; que no haya otra patología que lo justifique. Además, es habitual que estos pacientes tengan otras enfermedades por sensibilización central.

Exiliados tecnológicos

«Las personas electrosensibles no tienen tolerancia a las exposiciones habituales de campos eléctricos y electromagnéticos, estamos hablando de cosas tan comunes como llevar un móvil o el cableado eléctrico de una vivienda. Sus orígenes pueden ser motivados por exposiciones previas especialmente altas», explica Carles Surià, ingeniero y consultor en Biohabitabilidad. Además, la electrosensibilidad es crónica, irreversible y acumulativa. Por eso, más allá de medicamentos para paliar algunos de los síntomas que produce (como analgésicos para el dolor o pastillas contra el insomnio), evitar la exposición es la única medida posible para «protegerse».

Joaquín Sanz trabajaba en un oficina convencional con wifi, móviles, ordenadores, impresoras, techos técnicos, transformadores… y una subestación eléctrica en Zaragoza, lo que ha llevado a reconocer su caso como accidente laboral. Ahora se ha trasladado a un pueblecito de Teruel –Samper de Calanda de apenas 800 habitantes– tratando de huir de la contaminación electromagnética. «En mi casa entraban más de 20 wifis de mis vecinos», cuenta. Es un exiliado tecnológico. Y la contaminación electromagnética va a más.

«Pasar del 4G al 5G supone aumentar cinco veces la exposición ambiental a radiaciones. Y este va a ser un problema exponencial a medida que pase el tiempo. Estamos viendo ya consecuencias a nivel médico y, aunque no son importantes, van a ir a más por definición porque la exposición es mayor», advierte el doctor Solá.

«Los límites de exposición previstos en la ley previenen los efectos a corto plazo para tipos individuales de campos eléctricos, magnéticos y electromagnéticos. Pero no contempla límites de exposición inferiores en caso de interacciones entre ellos, lo que ocurre de forma común en la vida diaria. Los más aceptados a nivel internacional son las normas suecas TCO para pantallas de ordenador. Se crearon para prevenir los efectos a la salud de las radiaciones electromagnéticas. A pesar de no ser vinculantes y de que sus límites son muy inferiores a los legales, son usados por muchos fabricantes como patrón. La TCO presenta unos límites de 200 nanoTeslas a 30 cm del plano de la pantalla. En España, el nivel de acción superior en lugares de trabajo a la frecuencia de red de 50Hz, es de 6.000.000 nanoTeslas», explica Surià. Por eso, continúa, «más allá de los efectos jurídicos y de las puertas que están abriendo los tribunales al reconocimiento de nuevos casos, representa un toque de atención a la sociedad. La prevención debería ser una opción inteligente».

Un paso más para su reconocimiento legal

La sentencia del Tribunal Supremo de Aragón podría servir para fijar una doctrina hasta ahora inexistente ya que va un paso más allá de las obtenidas en 2011, 2016 y 2017 en los juzgados españoles donde la electrohipersensibilidad sólo fue reconocida como motivo de incapacidad laboral ya que los trabajadores no pudieron demostrar la relación causal. «Ahora se abre una vía para que otros casos puedan tener la misma consideración de contingencia profesional», algo relevante porque el acceso al derecho de la prestación es más duro en una enfermedad común, afirma Pedro José Jiménez, abogado de Joaquín Sanz. Esta sentencia, asegura el jurista, llena la laguna que hay en la ley que no recoge la electrohipersensibilidad como enfermedad laboral al no estar incluida en el RD 1299/2006 como sí lo están, en cambio, algunas hipersensibilidades a agentes químicos.

lunes, 17 de diciembre de 2018

Científicos encontraron "evidencia clara" de que la radiación de los teléfonos celulares puede causar cáncer en ratas

Científicos del Programa de Toxicología Nacional publicaron esta semana los reportes finales que indican una mayor certeza entre los vínculos de la exposición a la radiación y algunos tumores en roedores
Investigadores de los EEUU encontraron "evidencia clara" de que la exposición a la radiación de los teléfonos celulares puede causar tumores de corazón cancerosos en ratas macho, aunque todavía es incierto cuales son las repercusiones para la salud de los humanos del estudio que duró dos décadas, involucró a 3.000 ratas y ratones y costó USD 30 millones.

Científicos del Programa de Toxicología Nacional publicaron esta semana los reportes finales que indican una mayor certeza entre los vínculos de la exposición a la radiación y algunos tumores en roedores.

Estos concluyeron que existe además "cierta evidencia" de tumores cerebrales y de glándula adrenal en ratas macho cuando estas son expuestas a la radiación de los teléfonos. 
En lo que respecta a ratas hembra y ratones tanto macho como hembra el vínculo es menos claro, compartieron los investigadores.

John Bucher, científico senior del NTP, alertó que la exposición de los roedores a la radiación "no era directamente comparable a la que los humanos experimentan cuando usan sus teléfonos".

El estudio se enfocó en la radiación de frecuencia de radio usada en celulares 2G y 3G y a la vez expuso a los animales a niveles más elevados que los que los humanos suelen experimentar.

"Creemos que las respuestas de tumores que hemos visto en los estudios son reales y que están asociadas a la radiación por radiofrecuencia" dijo Bucher.
Bucher aseguró que "no dudaría" en levantar el teléfono para realizar llamadas cortas pero recomienda utilizar "auriculares a la hora de entablar conversaciones más largas y así poder aumentar la distancia del teléfono y el cuerpo".

La Administración de Alimentos y Medicamentos de los EEUU (FDA) le había solicitado llevar adelante el estudio a la NTP en 1999, dado que los teléfonos celulares ya eran masivos y poco se sabía sobre el impacto de su radiación.

Los expertos aseguraron que investigaciones futuras se enfocaran en generaciones más nuevas de la tecnología wireless como 4G, 5G y Wi-Fi.

jueves, 22 de noviembre de 2018

Fraude en las emisión de radiaciones de los teléfonos móviles. Hubo un DieselGate y hay un PhoneGate


Nos encantan los teléfonos móviles pero emiten radiaciones electromagnéticas y hoy estamos más radiados de lo que pensamos. ¿Por qué? Porque las compañías que venden los terminales han ocultado de manera sistemática que sus emisiones son mucho mayores de lo que marcan las leyes hechas para proteger la salud pública.

Así lo ha descubierto y lo advierte el médico francés Marc Arazi. Este profesional sanitario destapó en 2016 el llamado PhoneGate -el fraude de los fabricantes de móviles a la hora de certificar la tasa de radiación de sus modelos en cabeza y cuerpo (SAR), que en Europa es de 2.0 Watios por kilogramo (W/Kg) de peso.

Arazi ha venido a España a la jornada informativa “5 G y salud en la sociedad de la información”, celebrada en la Asociación de la Prensa de Madrid y organizada por la asociación de pacientes EQSDS (Electro y Químico Sensibles por el derecho a la salud). Y ¿qué es lo que cuenta este galeno? En sus palabras:
6.000 millones de usuarios de móviles han sido engañados por los fabricantes de móviles” al haber estado expuestos a una radiación “más de 20 veces por encima del umbral reglamentario”.
Por ello, tras dos años de trabajo de PhoneGate Alert -la asociación creada para liderar esta causa- ha conseguido que en Francia se empiecen a retirar móviles del mercado y que otros actualicen su SAR aunque advirtió que no pasarán por ningún control los móviles de segunda mano ni otros dispostivos como las tabletas y los PC.

Pero Arazi pretende ir más allá haciendo que la misma retirada de móviles se haga en otros países (lo cual afectará a 250 modelos) y seguir con las acciones legales internacionales contra los empresarios implicados ya que asegura que 
el PhoneGate será diez veces más importante que el DieselGate. Los efectos de los campos electromagnéticos en las personas son conocidos y veraces pero no hay controversia cuando hablamos de salud y telefonía móvil”, afirmó Arazi que ha conseguido que el gobierno francés publique los informes con las pruebas de los controles de radiación de los teléfonos.
Además, este médico preocupado por la salud de la pública ha impulsado una nueva norma que mide la radiación en la piel a 0 milímetros de la misma, en vez de cómo se hacía con la anterior normativa que situaba los medidores a entre cinco y 20 centímetros de distancia, al inadecuado para el uso real de un teléfono por motivos obvios, lo pegamos a nuestra oreja y prácticamente al cerebro mientras hablamos por él.

El problema que se avecina ahora es el despliegue del 5G que significa más potencia de emisión de las antenas para abarcar más datos de los terminales. Mientras que los científicos independientes piden que se reduzcan las tasas de radiación a 0,1 mW cm₂, la red 5G superará con creces esos valores, advierte Ceferino Maestu, director del Laboratorio de Bioelectromagnetismo de la Universidad Politécnica de Madrid.

Puede parecer ciencia ficción pero no lo es. La existencia de hipersensibles nos adelanta lo que puede ser una epidemia a medio plazo pues todos somos susceptibles de padecer el problema. Pero la información no llega a la sociedad por su escasa presencia en los medios y porque, para abordar un problema, primero hay que reconocer que existe. Pero uno de los impedimentos es la poderosa industria que hay detrás”, abundó durante la conferencia Minerva Palomar, presidenta de EQSDS.

Esta vulnerabilidad a los campos electromagnéticos también la determina nuestra naturaleza electrosensible y el hecho de que evolutivamente no estamos adaptados a convivir con tal magnitud de campos artificiales. Estos afectan a la glándula pineal y su producción de melatonina.

Esta hormona es responsable de mantener el reloj biológico central en hora para que los ritmos circadianos y todas las funciones de nuestro organismo trabajen en sincronía. Pero también es un gran protector antitumoral, según aportó en una ponencia el doctor Darío Acuña, catedrático en fisiología de la Universidad de Granada.

Bernardo Hernández Bataller, Impulsor del Dictamen aprobado por el CESE (Comité Económico y Social Europeo) sobre hipersensibilidad electromagnética en 2014, expuso el proyecto que, por conflictos de interés nunca vio la luz. Este dictamen habría sido pionero en favorecer el reconocimiento de los derechos de las personas electrohipersensibles, su discapacidad funcional, el acceso a ciertas prestaciones y las medidas para prevenir el aumento de casos aplicando el principio de precaución en el ámbito laboral:
No puede hacerse caja haciendo que las ciudades se vuelvan inalámbricas sin pensar en las consecuencias. Hoy los electrohipersensibles nos jugamos la vida porque es imposible estar en un lugar que te produce toda esta sintomatología: pérdida de memoria, dificultad para razonar, para hablar, pérdida de movilidad, de equilibrio, desorientación, dolor, problemas en el corazón… Por eso necesitamos tecnología verde, segura y biocompatible”, concluyó.
El pasado 1 de noviembre la comunidad científica independiente hizo dos nuevos llamamientos (5G Space Appeal y The EMF Call) solicitando a la ONU, la OMS y los gobiernos la moratoria de la 5G y el 5G espacial que repercutirán en la mayor la exposición de las personas y el medioambiente.

jueves, 17 de mayo de 2018

Lo que se está ocultando a los usuarios de los móviles: su salud puede peligrar

MAYO 17, 2018
Vicenç Navarro
Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universitat Pompeu Fabra

La revista estadounide se The Nation, que goza de gran prestigio en el mundo intelectual de EEUU por su rigor y por su actitud crítica hacia la “sabiduría convencional del país”, publicó un artículo (“How Big Wireless Made Us Think That Cell Phones Are Safe: A Special Investigation”, The Nation, 29.03.18) de un enorme interés que está causando un gran debate en aquel y otros países, debate que lamentablemente no se ha dado en España. En este artículo sus autores, Mark Hertsgaard y Mark Dowie, detallan cómo la industria de los móviles (cell phones) ha sistemáticamente menospreciado la evidencia de que los móviles pueden producir cáncer de cerebro en los seres humanos que los utilizan. Y documentan que, debido al gran poder de esta industria y su gran influencia sobre organismos nacionales e internacionales como el gobierno de EEUU, gran número de los gobiernos de los países de la Unión Europea, la Comisión Europea e, incluso, la Organización Mundial de la Salud (OMS), se está minimizando el riesgo que la utilización de tales móviles tiene para la salud de la población, y muy en particular para la salud de niños y niñas y adolescentes (aconsejo la lectura de este artículo, del cual extraigo la mayor parte de datos presentados en este ensayo).

La historia parece repetirse: recuerden lo que pasó con el tabaco y con las energías no renovables

Es de sobras conocido que la industria tabacalera jugó un papel clave en negar primero y trivializar después la evidencia de los impactos negativos en la salud de la gente (incluyendo la producción de cáncer de pulmón) al fumar tabaco. Tal campaña retrasó el reconocimiento de este daño durante varias décadas, aplazando con ello las medidas públicas de intervención para disminuir y eliminar el enorme perjuicio causado por el tabaco en la salud de la población. Una situación semejante ocurrió con la utilización del carbón, petróleo y gas, cuyas industrias productivas y distribuidoras negaron (y algunas continúan negando) que la utilización de tales sustancias estuvieran elevando el nivel del calentamiento del planeta a niveles alarmantes. En ambos caso, sin embargo, la evidencia científica acumulada ha ido dando la razón a los que ya hace años alertaron de los perjuicios que el consumo de tales sustancias podría generar en la salud del planeta y de su población. Parece que, según apunta este artículo, algo semejante podría estar ocurriendo ahora con los teléfonos móviles. Hay evidencia de que su utilización puede tener efectos nocivos, incluyendo la generación de cánceres de cerebro en el lado donde se utiliza el móvil.

Cómo comenzó a notarse que podía haber un problema con los móviles

La historia comenzó cuando se introdujeron y se permitió su uso en el mercado estadounidense en 1983. Diez años más tarde, 1993, había seis subscripciones a móviles por cada 100 habitantes en EEUU. Era el inicio de una enorme expansión. Fue en este año, sin embargo, cuando un ciudadano David Reynard llevó a los tribunales a la NEC American Company alegando que la utilización del móvil había causado a su mujer el cáncer de cerebro que había adquirido. Cuando el caso apareció en los medios, incluyendo en la televisión, creó una enorme alarma y el valor de tales compañías en la bolsa bajó en picado.

Fue entonces que la industria respondió y creó, dos años más tarde, el Wireless Technology Research Project (WTR), el centro de investigación más grande (financiado con 28 millones de dólares) para investigar la seguridad (safety) en la utilización de los móviles. La creación de tal agencia privada de investigación fue acogida con grandes reservas por parte de la comunidad científica, pues es de sobras conocido que cuando tales institutos de investigación están financiados por las industrias que se benefician de la venta de los productos analizados tienen escasa credibilidad, ya que sus estudios casi siempre acaban avalando los puntos de vista de las empresas que los financian.

La predecible respuesta de la industria del móvil

La experiencia de lo que ocurrió con el tabaco y con las “energías no renovables” enseñó a las industrias que, frente a la evidencia científica que cuestiona la salubridad de sus productos es aconsejable no negar tal evidencia pero en su lugar señalar que la evidencia no es suficientemente concluyente. Así, frente a cada estudio que presenta evidencia que sí que crean alteraciones biológicas como cánceres, la industria presenta otros tantos que no muestran tal evidencia, creando así la impresión de que no se puede llegar a una conclusión. Así, según el artículo, cuando el investigador Henry Lai analizó 326 estudios realizados entre 1990 y 2005, vio que un 56% mostraban que había un efecto biológico en el usuario como resultado de la radicación producida por el móvil, pero a la vez señalaba que un 44% concluyeron que no lo había. Pero cuando Lai recategorizó los estudios según estuvieran o no financiados por la industria, dichos porcentajes variaron: un 67% de los estudios financiados de forma independiente encontraron un efecto biológico, mientras que tan solo el 28% de los estudios financiados por la industria llegaron a la misma conclusión. Tal estudio fue replicado y publicado en la revista Environmental Health Perspectives, la cual concluyó que los estudios financiados por la industria eran 2,5 veces menos favorables a la tesis de daño que los no financiados por la industria.

El objetivo de la industria era y es mostrar que la evidencia del daño que podría causarse no es definitiva

Ahora bien, lo importante para la industria es promover la opinión de que la evidencia no es concluyente. Pero en cualquier caso, cabe resaltar, como señalan los autores del artículo, que las compañías de seguros no han querido asegurar a las compañías de producción y distribución de móviles en cuanto a daños biológicos (cáncer o cambios genéticos) producidos por los móviles se refiere.

Como bien reconocen los autores del artículo citado, no hay pruebas definitivas de tal daño. En realidad, su artículo no está orientado a presentar la evidencia existente sobre tal daño, sino a cómo la industria del móvil está oponiéndose a que se informe objetivamente a la población, pues lo que es fundamental es que se sepa que hay un riesgo frente al cual la población puede protegerse. Citan así a la Dra. Annie Sasco, la ex directora de epidemiología para la prevención del cáncer del Instituto Nacional de Salud e Investigación Sanitaria del Estado francés, la que ha indicado que “la ausencia de evidencias concluyentes de que una nueva tecnología pueda tener efectos nocivos no significa que no haya ausencia de riesgo”. De ahí que, en base a que exista tal riesgo, Francia haya tomado toda una serie de medidas para proteger a los grupos más vulnerables como la infancia y la adolescencia. Y medidas semejantes han sido tomadas en el Reino Unido.

En EEUU, sin embargo, la enorme influencia de un grupo industrial (que incluye nombres tan notables como Apple, AT&T, Motorola, Ericsson, Nokia, Samsung, Sony, GSMA y Deutsche Telekom) sobre el gobierno federal explica que su agencia reguladora, la Federal Communications Commission, no haya favorecido la adopción de medidas correctivas –como ha aconsejado la Academia Americana de Pediatría-, como la de prevenir el efecto nocivo en los niños y mujeres embarazadas.

La evidencia es que el móvil puede ser un factor de riesgo para la sa ud y esto no se comunica

Hoy 95 de cada 100 adultos en EEUU tienen un móvil, en una industria que solo en 2016 tuvo unas ventas de 440.000 millones de dólares en el mundo. Y los gobiernos y organismos internacionales han sido especialmente pasivos en cuanto a este tema. La Organización Mundial de la Salud clasificó por fin el móvil como un “posible” carcinógeno humano en 2011, aun cuando tal organización conocía de esta circunstancia desde mucho antes. En realidad, había estado estudiando desde 1996 los efectos nocivos de los campos magnéticos de origen eléctrico, habiendo establecido para ello el estudio Interphone (financiado con 24 millones de dólares, de los cuales 4,7 millones venían de la industria de los móviles). Este estudio había ya indicado que las personas que hacían un uso muy elevado de los móviles tenían un 80% más de probabilidades de contraer glioma que los usuarios que los utilizaban con menor frecuencia.

Es urgente y necesario, pues, que la información que exista sea transmitida a la población y que el Estado tome las medidas necesarias para proteger la salud de la población, pues esta es su función más importante. Ni que decir tiene que el móvil es un instrumento de gran valor y utilidad. Pero es una responsabilidad esencial que se informe a la población de los riesgos que puede conllevar, y que los Estados tomen las medidas pertinentes para prevenirlos. No se trata de prohibir la utilización de tales aparatos para la mayoría de la población sino que las empresas que los fabrican informen a la población de los riesgos a su salud que su utilización implica, y que los Estados establezcan medidas preventivas para minimizar el daño e incluso evitarlo. Y esto tampoco se está haciendo. 

Pasos que se han estado tomando en España y en varios países

Una de las instituciones que ha prestado mayor atención a este tema ha sido la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa. En su resolución 1815 “Peligros potenciales de los campos electromagnéticos y su efecto en el medioambiente” de 2011 alertó del peligro del gran incremento de los distintos grados de los campos electromagnéticos. Y ello incluía desde Internet hasta los teléfonos móviles. Según la misma resolución, se deberían averiguar ya los niveles de tolerancia del cuerpo humano en la exposición a dichos campos, y también los niveles y grupos vulnerables a tal exposición, indicando ya entonces lo que la evidencia científica ha señalado repetidamente: los niños y niñas y adolescentes.

En España, los parlamentos vasco y navarro han pedido a sus gobiernos que apliquen tal resolución (que tiene recomendaciones concretas), petición que ha sido desoída. En 2013, el Defensor del Pueblo Vasco también pidió al Departamento de Salud que implementara medidas para reducir los niveles de emisión de radiofrecuencias en las escuelas.

El parlamento navarro también pidió en 2014 la aplicación de la resolución del Consejo de Europa, lo cual solicitó no solo al gobierno navarro, sino también al español, pidiendo que se aplicaran tales recomendaciones, hecho totalmente ignorado por el último también, mostrando su bien conocida insensibilidad hacia la defensa del usuario y del consumidor. El Estado español es de los que ha dado menos atención a la prevención ante riesgos de la salud creados por la utilización de los móviles.

En Francia en cambio, y como indiqué al principio, el Estado tomó medidas en 2015 que prohibió la utilización de redes Wifi y teléfonos inalámbricos en los espacios utilizados para la actividad y descaso de los infantes por debajo de 3 años. Y en 2016 el Estado estableció los límites de exposición (según la intensidad de los campos electromagnéticos) para la salud de los trabajadores, sobre todo para las mujeres embarazadas.

En Italia, en 2017, el tribunal italiano de Ivrea reconocía una relación causal entre el uso del teléfono móvil y el tumor cerebral (el primer tribunal del mundo en reconocer este vínculo causal). 

Una última observación

En medio del entusiasmo creado por la revolución digital se están olvidando los costes de toda supuesta revolución, ocultando a la población los riesgos de los aparatos realizados y promovidos por tal revolución. Es sorprendente el silencio de los medios sobre el enorme riesgo que tales instrumentos aparatos, como los móviles, suponen para la población. En realidad, podrían tomarse ya medidas que podrían reducir sensiblemente tales daños. Pero el anteponer los intereses comerciales de las empresas a los derechos y necesidades humanos está haciendo un daño enorme. La constante ocultación de información a los usuarios, en muchas ocasiones en complicidad con el poder político puesto a su servicio, es una de las causas de que puede que nos enfrentemos a una de las crisis más importantes en el tiempo que vivimos. Tendría que haber una movilización popular que forzara a los Estados a tomar medidas que podrían prevenir tal crisis. Que ello ocurra depende primordialmente de la voluntad política de los que se llaman a sí mismos “representantes de la ciudadanía”. Invito a la ciudadanía a que se movilice para que sus representantes hagan algo, porque no es un tema menor. Sepa el lector que es probable que sus representantes, tanto a nivel nacional como europeo, estén ya recibiendo información para mostrar la seguridad y la falta de riesgo de lo que venden las empresas. De ahí la urgencia de que oigan también la voz de la población, que es a la que en definitiva representan.

lunes, 2 de abril de 2018

Se confirma que la radiación de las torres de telefonía móvil causa cáncer en animales

Investigadores del respetado Instituto Ramazzini han publicado los resultados de un amplio estudio de por vida que involucró exponer a los animales de laboratorio a los niveles ambientales de radiación de las torres celulares. Sus hallazgos no sólo apoyaron los del Programa Nacional de Toxicología de EE. UU. que relacionó la radiación con un cáncer cardiaco poco común en ratas macho conocido como Schwannoma del corazón, sino que también descubrieron una mayor incidencia de tumores cerebrales malignos en ratas hembra. Ratas de ambos sexos mostraron condiciones precancerosas como la hiperplasia de células de Schwann. Además, las ratas expuestas tenían un menor peso de la camada, lo que planteaba una preocupación especial para los niños y las mujeres embarazadas que viven cerca de estas torres.

El estudio compensa las deficiencias de los estudios anteriores

Lo que distingue a este estudio es el hecho de que las ratas fueron expuestas a niveles de radiación de radiofrecuencia que están por debajo de las cantidades permitidas por la FCC de los Estados Unidos. Esto significa que son similares a los niveles a los que la gente puede estar expuesta legalmente en los Estados Unidos. Aunque el Programa Nacional de Toxicología alcanzó resultados similares, había sido criticado por usar dosis más altas de radiación en su estudio.

En el estudio Ramazzini, cerca de 2.500 ratas fueron expuestas a la radiación de radiofrecuencia GSM de 1,8 GHz en exposiciones como las que emiten las antenas de las torres celulares durante 19 horas al día. Otro factor que hace que el estudio sea único es que se permitió que los animales vivieran hasta que murieran de forma natural, de modo que cualquier tumor de desarrollo tardío pudiera ser detectado. Esto es crucial porque el 80 por ciento de los cánceres humanos se consideran de desarrollo tardío, ya que ocurren en humanos después de cumplir los 60 años.

Los investigadores, dirigidos por la autora del estudio, la Dra. Fiorella Balpoggi, están haciendo un llamado a la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer para que reevalúe su postura sobre el potencial cancerígeno de este tipo de radiación en humanos.

Renovado vigor en las llamadas a la protección contra las radiaciones peligrosas

Otros expertos se han hecho eco de las preocupaciones de los investigadores. El Dr. José Domingo, Profesor de Toxicología y Editor en Jefe de Investigación Ambiental, declaró: “Este importante artículo de una de las instituciones más aclamadas de su tipo en el mundo proporciona una nueva e importante adición a la literatura técnica que indica fuertes razones para preocuparse por la radiación electromagnética proveniente de estaciones base o torres celulares”.

El Dr. David O. Carpenter, ex decano de la Facultad de salud pública de la Universidad de Albany, dijo que este estudio muestra que los que viven cerca de torres celulares deben estar preocupados. 

Pidió a los gobiernos que tomen medidas para reducir la exposición a las emisiones de las torres de telefonía móvil y que se aseguren de que no se coloquen cerca de hospitales, escuelas u hogares.

Además, le gustaría ver a las agencias de salud pública educar al público sobre las formas de reducir su exposición no sólo a la radiación de las torres celulares, sino a todas las fuentes de radiación de radiofrecuencia inalámbrica peligrosa, como Wi-Fi en las escuelas y los teléfonos celulares.

El asunto es aún más urgente, señaló el Dr. Carpenter, a medida que se avanza en los planes para colocar torres celulares de “células pequeñas” de 5G aproximadamente cada 300 metros en todo el país. Él dice que esto hará que evitar la exposición sea muy difícil, y aumentará el riesgo de cáncer y enfermedades como la electro-hipersensibilidad. (buscandolaverdad)

martes, 6 de marzo de 2018

El beneficio de la duda

Una revisión de los estudios publicada en 'Gaceta Sanitaria' indica que el abuso de la radiofrecuencia de los teléfonos móviles podría provocar efectos tumorales a largo plazo
Un asistente al World Mobile Congress, que se celebra estos días en Barcelona. / 
ANDREU DALMAU / EFE  
Ocurría el pasado martes 26 de febrero. Coincidiendo con la apertura del Mobile World Congress un reducido grupo de activistas alertaban de los riesgos no contemplados para la salud de la tecnología móvil. La impresión de que la radiación trae efectos nocivos para la salud no es nueva y ha promovido incluso la aparición de patologías ad hoc, la sensibilidad a la radiación. No son conspiranóicos con un gorrito de papel albal. Uno de los activistas apostados en la cita mundial de la telefonía móvil es Jose María García. Está allí cada año y afirma padecer electrohipersensibilidad, patología no reconocida y sin base científica que la respalde hasta la fecha.

En el gremio sanitario se suele criticar este tipo de manifestaciones. Es cierto que no se ha demostrado ningún efecto a corto plazo de las radiaciones en el riesgo de cáncer. Pero el largo plazo es una incógnita colectiva en la que quizás haga falta reducir el alarmismo sin dejar de ser prudentes. Así parece sugerirlo un estudio de la Universidad de Castilla-La Mancha, publicado en Gaceta Sanitaria, revista de la Sociedad Española de Salud Pública, que ha compilado y analizado las revisiones sistemáticas, los estudios de casos y controles, de cohortes y metaanálisis que han estudiado la asociación entre la exposición a la radiofrecuencia de los teléfonos móviles y la aparición de tumores en personas adultas. Según sus autoras, Patricia Bielsa y Beatriz Rodríguez, "aunque la radiofrecuencia emitida por los teléfonos móviles tiene efectos tumorales sobre las personas, la evidencia científica disponible no es robusta, se hacen necesarios estudios más rigurosos, con mayores tamaños muestrales y periodos de seguimiento largos para conocer en profundidad los efectos a largo plazo".

"AUNQUE TIENE EFECTOS TUMORALES, LA EVIDENCIA NO ES ROBUSTA Y HACEN FALTA ESTUDIOS RIGUROSOS"

En su análisis trabajaron con 1034 estudios, de los cuales solo 14 presentaban evidencia sólida y se ajustaban a la materia de estudio. "Estos estudios apuntan que corto plazo no es posible determinar la relación, aunque a largo plazo, más de 10 años, la radiofrecuencia emitida por los teléfonos móviles puede provocar efectos tumorales, aumentando el riesgo la exposición homolateral y la latencia", señala.

Los resultados muestran que no es posible determinar a corto plazo, en tumores con periodos de inducción cortos o de crecimiento rápido, la asociación entre la exposición a la radiofrecuencia de los teléfonos móviles y la aparición de tumores cerebrales, de las glándulas salivales, de piel y testiculares, y de leucemias y linfomas. Sin embargo, los resultados apuntan una posible asociación a largo plazo entre la exposición a la radiofrecuencia de los teléfonos móviles y la aparición de estos tumores en caso de coexistencia de otros factores, como la exposición homolateral o el tiempo acumulado de llamadas telefónicas. "Siguiendo la línea de investigaciones previas, los resultados de los estudios analizados muestran un aumento del riesgo tumoral tras un periodo largo de tiempo acumulado de llamadas", indican las conclusiones del estudio.

Limitaciones a la investigación sobre sus efectos

A pesar de que los resultados de la revisión realizada por Patricia Bielsa y Beatriz Rodríguez, de Centro de Estudios Sociosanitarios de la Universidad de Castilla-La Mancha, apuntan a una posible relación entre la radiofrecuencia de los teléfonos móviles y el desarrollo de ciertos tumores, dicha asociación no puede confirmarse debido a que los estudios tienen periodos de seguimiento reducidos y el tamaño de las muestras no es lo suficientemente grande. Por eso, subrayan que son necesarios estudios que confirmen la posible asociación, no solo con los tumores cerebrales, que son los más investigados, sino también con los de otras zonas.

martes, 7 de noviembre de 2017

El impacto oculto en nuestra salud, de las comunicaciones inalámbricas

2 noviembre, 2017 RDN
¿Imagina que llegas a casa después del trabajo para descubrir una nueva torre de antenas de microondas en el borde de tu patio trasero? ¿Cómo responderías?

Si hubieras tenido una recepción de teléfono móvil inexistente durante años (o si fueras un entusiasta de la tecnología en cuanto a descargas más rápidas), ¡entonces podrías encontrar una razón para celebrar!

Podrías responder como un ciudadano ambivalente sin poder de decisión: “Realmente me pregunto sobre esas cosas, pero de todas maneras no puedo hacer nada al respecto”.

Usted puede estar en el creciente grupo de tomadores de acción empoderados. Ya sea que haya experimentado la enfermedad por radiación de microondas atribuible a la exposición o que haya leído libros y artículos sobre el tema que resuenan con su propia verdad.

Fuera de la vista no es igual de desagradable

Ahora olvida las antenas en el patio trasero. Más bien, ese mismo día que llegaste a casa del trabajo, las compañías de telecomunicaciones habían erigido una antena de microondas a 300 metros de tu residencia. Pagaron a alguien por el alquiler para ubicarlo en un lugar sigiloso, el campanario de una iglesia, detrás de la fachada de una tienda o en una torre de agua escondida detrás de un parque. O podría haber estado ubicado completamente visible, decir al lado de una carretera. Ya estamos viendo tantas de estas torres que ni las registramos. Nuestra sensibilidad innata a menudo las ha anestesiado de la misma manera que podemos adormecernos ante la catástrofe o la violencia a través de una dieta constante de noticias de Hollywood y TV.

Telcos busca irradiar una gran área (cobertura) y aumentar la velocidad de datos porque:

Múltiples frecuencias de onda emitidas (una variedad de frecuencias de microondas generadas y enviadas a través del éter por las antenas) – por ejemplo, la banda de 700 MHz (0.7 GHz) es altamente penetrante (incluso a través de edificios) y por lo tanto es especialmente efectiva en combinación con la Banda de 2600MHz (2,6 GHz) que tiene una velocidad de datos alta (PENETRACIÓN + HIGH DATA = TELCO FELICES y clientes felices). Tenga en cuenta que estas frecuencias se utilizan para cocinar carne. El horno de microondas que dejó en el área de recuperación del vertedero la otra semana funciona a 2.45 GHz.

Aumentando el ‘volumen’ o la densidad de potencia de microondas en el conjunto de antenas, de la misma manera que subimos el volumen de nuestro estéreo. Este es el mismo “elemento invisible” emitido por su dispositivo móvil y WiFi. En el ejemplo anterior, cuando la torre de la antena estaba en el borde de su patio trasero (digamos a 100 metros de su dormitorio), probablemente se quejaría: “¡No en mi patio trasero!” Cuando se encuentra a 300 metros de distancia y fuera de la vista ¡No hay forma de quejarse ya que ni siquiera lo sabe! Incluso si está ubicado al costado de una carretera, es posible que no considere tomar medidas, como la forma distorsionada de información que se transmite al público (más sobre esto, más adelante).

La distancia es una consideración importante según la Ley del Cuadrado Inverso para la distancia desde la fuente (de radiación de microondas) – Intensidad α 1 / distancia.²

Si la antena estaba a 100 metros de distancia y luego se movió a 300 metros, la intensidad será 1 / 9º que a 100 metros. Sin embargo, ¿qué pasaría si la compañía de telecomunicaciones subiera el ‘volumen’ de la antena a 300 metros para ser 90 veces más alta que las antenas a 100 metros? La intensidad sería entonces = 1/9 x 90 = 10 veces mayor a 300 metros que a 100 metros. La mayoría de nosotros no pasamos las tardes buscando datos sobre los niveles de emisión de la antena local.

La ley del cuadrado inverso se aplica de manera similar a los dispositivos. Hace muchos años tenía un módem Telstra inalámbrico que se encontraba debajo de un sofá. Disfruté acostarme por la noche sobre él para leer, pero no era una acción inteligente. Me preguntaba por qué mi sueño fue tan caótico durante esa fase. Me correlacioné para mostrar que el ritual previo a la cama de un libro en el sofá era el problema. Desde entonces he cableado mi Internet.
  • Transforme la salud de su cerebro simplemente estirándose con los brazos extendidos y poniendo el teléfono en “altavoz” en lugar de presionarlo contra su oído y literalmente “cocinar” partes de su cerebro.
Trabajando con trayectoria y ubicación estratégica: hay una estrategia de superposición para eliminar “puntos negros”. Un elemento que puede ayudar (y obstaculizar) a esta estrategia es la trayectoria. Si en el ejemplo anterior, la torre a 100 metros de su dormitorio está a 50 metros de altura en la Figura 1 (tenga en cuenta que este es solo un software indicativo) y vive en un piso décimo, entonces podría estar en la línea de fuego directa. Si estuviera en una casa en la planta baja, la densidad de potencia (o niveles de exposición) no sería tan alta. Sin embargo, considere los “lóbulos laterales” que son los lóbulos diagonales de alta intensidad que dependen del diseño / tipo de antena. Existe el mito de que estás ‘protegido’ directamente debajo de una matriz de antenas. Debido a los lóbulos laterales, este no es el caso, aunque estás menos expuesto que si estuvieras directamente frente a él.

Tasas de bajada de datos más rápidas POR FAVOR MR TELCO

Las empresas de telecomunicaciones sugieren que el mercado está solicitando tasas de datos más rápidas y “erradicación” de los puntos negros móviles. La sugerencia es que queremos cobertura de alta velocidad en todas partes.

Las empresas de telecomunicaciones nos dicen que el público exige tasas más rápidas en sus dispositivos y es por eso que necesitan construir más torres y aumentar la densidad de potencia. ¿Desea descargar diez videos simultáneamente en lugar de solo uno? Somos un público desinformado con mentes manipuladas por relaciones públicas y publicidad. Se nos informa sobre los beneficios de un mundo inalámbrico, como las comunicaciones convenientes, la mejora en la eficiencia del trabajo y los dispositivos de seguridad.

La ley de la polaridad sostiene que siempre que hay beneficios, encontramos deficiencias. No oímos que en 2009 más de 300,000 suecos indicaron que se ven perjudicados por la radiación electromagnética. No se nos presentan las historias de miles de australianos que experimentan ansiedad, dolores de cabeza, confusión mental e incluso palpitaciones del corazón, perdidos en un sistema médico no receptivo, obsoleto y a menudo burlón. No estamos informados de las industrias de aceite de serpiente que han surgido para ‘servir’ a los desesperados.

Actualmente ‘nosotros’ como individuos, no estamos exigiendo descargas más rápidas. Hay una entidad colectiva que influye y puede hacernos difícil crear un espacio para ‘ver’. Enciendo mi teléfono por alrededor de 10-20 minutos por día. No todos pueden hacer esto, y es posible que tenga un estilo de vida laboral que requiera más conectividad en el futuro. ¿Por qué no experimentar? El acto de experimentar es un acto de cuestionar el status quo. ¿Cuan bajo Puedes llegar?

¿Estoy siendo sacudido por microondas?

Para aquellos que se han estado sintiendo ‘mal’ sin razón aparente, con dolores de cabeza, ansiedad, un ‘nerviosismo’ general e irritación, insomnio y tal vez síntomas más extremos como hormigueo en las extremidades, niebla mental y palpitaciones, la respuesta puede ser SÍ . La exposición a la radiación de microondas no es el único contribuyente, sin embargo, es uno de los múltiples factores ambientales.

En Playing God, los efectos biológicos y espirituales de la radiación electromagnética, presento una paleta exhaustiva para alguien que busca el siguiente nivel de conciencia. Durante un tiempo, ayude a los clientes que habían quedado desconcertados por la incapacidad de médicos y profesionales alternativos para diagnosticar y proporcionar un camino hacia la salud. Muchos habían estado en la búsqueda de las causas de sus problemas de salud durante años y estaban absolutamente desesperados.

Comenzaría por verificar con el cliente:

¿Cómo van las cosas en tu vida? ¿Hay contracciones emocionales que contribuyen a la respuesta de estrés celular? No hay espacio para ‘sanar’ si las células están abrumadas por el estrés. Por lo general, muchos de nosotros hemos sobreexcitado los sistemas nerviosos y las células, literalmente, nunca descansan. Tengo algunas herramientas para trabajar con trauma retenido y, por lo tanto, creo espacios para la recuperación. Es poco probable que alguien con una salud óptima (física / emocional / espiritual) experimente síntomas de enfermedad por microondas a medida que sus células se liberan para desintoxicarse.

¿Has experimentado una infección zoonótica reciente? ¿Ha tenido picaduras recientes de garrapatas o mosquitos? ¿Vives cerca de los animales? Pollos? Un perro como mascota? ¿Ratas en la casa? Muchas personas sin saberlo tienen infecciones bacterianas zoonóticas, como las infecciones tipo Lyme (y muchas más). Los profesionales médicos son particularmente débiles en el área de las “nuevas” infecciones bacterianas, no solo débiles sino también carentes de interés (sobre todo, hay algunas excepciones). Los síntomas de la sobreexposición aumentan significativamente cuando el cliente está plagado de infecciones. Sin abordar las infecciones zoonóticas, el progreso será limitado.

Cuéntame sobre tu situación de vida? Muchos tenían un módem WiFi corriendo toda la noche a solo dos metros de su cama. Otros clientes dejaron su dispositivo móvil funcionando en su mesita de luz, durante la noche (como lo hice hace muchos años). Trabajaríamos para reducir la carga de radiación con estrategias simples. A veces, la sensibilidad química múltiple entraría en escena y lo solucionaríamos. De vez en cuando, ofrecía consejos sobre alternativas de blindaje contra la radiación, aunque siempre como última opción. Mi experiencia con aquellos que venden las llamadas “soluciones” fue que muchos eran “vendedores” en lugar de expertos técnicamente.

¿Cómo te ves a ti mismo como un tomador de acción empoderado? Somos aquellos de nosotros a quienes nuestras vidas han sido redirigidas por problemas de salud, los que a menudo se convierten en agentes de cambio. ¿Cómo puedes compartir tu nueva conciencia? ¿Podría hablar con los maestros y los padres en la escuela primaria de su hijo o en su centro médico local? ¿Puedes solicitar al consejo que NO suba la potencia de la torre suburbana? ¡Puede divertirse en casa pero de 8:00 p.m. a 8:00 a.m. se apaga!

Conclusión

A medida que lee estas palabras, está expuesto a niveles de radiación de microondas de fondo, de decenas de miles y, en algunos casos, millones de veces más que si hubiera estado leyendo esto hace dos décadas. Muchos de ustedes están completamente sanos a nivel físico, emocional y espiritual y no son perturbados por estas energías de radiación, y esto puede continuar siendo así. Algunos de ustedes ahora están considerando que su ansiedad “persistente” de bajo nivel y el insomnio puede estar relacionado con la exposición a microondas como uno de múltiples factores.

Les presenté a los que toman las medidas la perspectiva de la exposición a la radiación de microondas como basada en el hogar, en la comunidad y nacional / global. La torre de antena no tiene que estar visible o ‘En mi patio trasero’ para afectar la salud de su familia. Eso (o ellos, múltiples torres = niveles de radiación apilados) podría estar a un kilómetro de distancia y con efectos igualmente significativos.

La radiación de microondas ahora utilizada para la comunicación inalámbrica proviene de fuentes militares. Nunca fue diseñada para la exposición 24/7. El ejército de EE. UU. Entendió los usos potencialmente devastadores de las microondas, incluida la agitación de las masas y la perturbación mental. A menos que excavemos profundamente (y para mí fue la experiencia de un deterioro de la salud que se correlaciona con una mayor exposición) podríamos quedar atrapados por los “beneficios” presentados por los medios. 

Ocasionalmente, reconozcamos las deficiencias de la revolución inalámbrica y compartamos esto con nuestro círculo de influencia. Con el desembolso de la hiperpotente 5G a la vuelta de la esquina en 2020, como dicen en las películas, “todavía no se ha visto nada”.

Artículo completo (en inglés)