martes, 2 de julio de 2019

Alerta ante el despliegue del 5G

  • Ecologistas en Acción alerta de que el despliegue de la tecnología 5G se está haciendo sin evaluar sus posibles efectos sanitarios y ambientales, a pesar de los contundentes y numerosos llamamientos científicos a aplicar el principio de precaución.
  • No se ha realizado la evaluación de impacto sobre la salud que exige la Ley de Salud Pública, y sin que se haya puesto en marcha el Comité de Radiofrecuencias y Salud recogido en la Ley de Telecomunicaciones.
En todo el mundo se está produciendo el despliegue acelerado de la tecnología 5G. Vodafone ha anunciado en España que lanzará nuevos servicios gratuitos 5G en 15 ciudades vendiendo los primeros móviles 5G, usando a vieja estrategia de crear gratis la necesidad para más adelante cobrarla. Los medios de comunicación destacan los grandes beneficios de esta nueva tecnología, pero no nos explican que paralelamente está habiendo una verdadera movilización de científicos a nivel internacional que están alertando de sus riesgos potenciales.

Cuando se introduce una nueva tecnología en el mercado previamente se ha investigado en un laboratorio con células y animales para demostrar su inocuidad para las personas y el medio ambiente. Pero en el caso del 5G no es así. En 2017, Hardell, científico en base a cuyas investigaciones epidemiológicas la OMS declaró las tecnologías inalámbricas como cancerígeno de nivel 2B, encabezó un llamamiento firmado por 180 científicos pidiendo a la Unión Europea una moratoria del despliegue del 5G hasta que se demuestre su inocuidad, pues ya se han publicado miles de artículos científicos que evidencian el daño producido por las anteriores tecnologías inalámbricas para la salud de las personas, pero también para los animales y para las plantas. Sin embargo, el 5G no se ha investigado previamente a su introducción. En 2018 se puso en marcha un nuevo llamamiento científico firmado ya por más de 100.000 investigadores, médicos, asociaciones y ciudadanas de 187 países pidiendo a la OMS y a la ONU que se detenga el despliegue hasta contar con evidencias de inocuidad. Numerosos científicos han escrito a políticos, senadores y gobernadores pidiendo una moratoria.

A finales de 2018 el SCHEER, Comité Europeo de Riesgos Emergentes clasificó en su informe de riesgos con un 3 sobre 3 el daño potencial para la fauna salvaje que se puede producir por el aumento de contaminación electromagnética debido al despliegue del 5G.

De hecho, algunos políticos han atendido a las advertencias científicas. La ministra de Medio Ambiente de Bruselas ha bloqueado el despliegue 5G alegando que no está dispuesta a que los habitantes de Bruselas se conviertan en “conejillos de indias”. Cantones suizos, a los que pertenecen ciudades tan importantes como Ginebra o Lausana, también han bloqueado el 5G hasta que se investiguen sus posibles efectos sobre la salud. Alcaldes como el de la ciudad italiana de Morino también se han opuesto a este despliegue. Ayuntamientos como el de Florencia han firmado una moción por la que se reclama que se aplique el principio de precaución.

La ciudadanía también se está movilizando a nivel mundial. Existen más de 150 movimientos STOP 5G repartidos por todos los continentes. En EE UU el movimiento ‘Americanos por una Tecnología Responsable’ ha reunido 59 ciudades de 23 Estados. Ciudadanos y asociaciones de San Francisco, Washington, Nueva York, Santa Fe o Chicago no solo se están manifestando, también en algunos casos están emprendiendo acciones judiciales contra la FCC, organismo que regula las telecomunicaciones en EE UU, por no proteger la salud de los ciudadanos.

Ecologistas en Acción y la Plataforma Estatal Contra la Contaminación Electromagnética denunciaron en su día en las aportaciones públicas al Plan Nacional 5G que este se ha puesto en marcha sin realizar una evaluación de impacto sobre la salud, como determina la Ley General de Salud Pública. Llama por otra parte poderosamente la atención que la Ley de Telecomunicaciones de 2014 preveía la constitución de un Comité Interministerial sobre Radiofrecuencias y Salud, pero no se ha creado en cinco años. Y ello a pesar de que el Defensor del Pueblo ha hecho varios requerimientos para ello al Ministerio de Sanidad del gobierno del PP y al Ministerio de Industria del gobierno del PSOE. Es decir, no existe un órgano que realice un seguimiento de los posibles efectos para la salud de este despliegue.

Para que una tecnología sea social y ambientalmente apropiada debería no causar daño a las personas y a las restantes formas de vida animales y vegetales; no debería comprometer de modo irreparable el patrimonio natural y la salud de las futuras generaciones; no debería ser coercitiva, y debería respetar los derechos y las posibilidades de elección de sus usuarios voluntarios y de sus sujetos involuntarios y no debería tener efectos generalizados irreversibles, aunque estos parezcan a primera vista ser beneficiosos o neutros. Ninguno de estos requisitos los cumple la tecnología 5G. Y lo que es gravísimo, su despliegue supone un incremento exponencial de la contaminación electromagnética, tanto por un aumento en las potencias, pues el 5G se añade, no sustituye al 2G, 3G, 4G ni al wifi. Se emplearán nuevas frecuencias, también se van a desplegar millones de nuevas antenas y se van a poner en órbita miles de satélites en todo el mundo de tal modo que no existirá un rincón en la Tierra en el que se garantice que quienes necesitan preservarse de esta tecnología por motivos de salud, como las personas electrohipersensibles, puedan hacerlo.

A lo largo de la historia nos hemos equivocado muchas veces con nuestras decisiones tecnológicas. Aunque nos hayan proporcionado grandes avances en nuestra calidad de vida, también han llevado aparejados graves inconvenientes para la salud, los ecosistemas y el planeta. Hasta ahora, esos errores han sido fruto del desconocimiento. Esta va a ser la primera vez en la historia de la humanidad en la que la ciencia nos ha alertado de los potenciales y graves efectos negativos que esta nueva tecnología 5G puede tener para la vida si no se investiga previamente y se corrigen sus posibles riesgos.

Para Ecologistas en Acción estamos siendo víctimas de un “despotismo tecnológico”. Políticos y medios de comunicación, salvo honrosas excepciones, parecen estar más al servicio de la tecnología que de la ciudadanía. La tecnología debería estar sujeta a un control democrático real. La ciudadanía debería estar informada de sus ventajas, pero también de sus posibles riesgos, y entre todos deberíamos decidir si nos interesa seguir hacia adelante o si preferimos “parar un poco” para perfeccionar la nueva tecnología y no cometer errores que luego se demuestren irreversibles. Aunque nos vendan la rapidez y la baja latencia del 5G que va a permitir bajarnos una serie en segundos, lo que una vez más podemos poner en riesgo desde la inconsciencia es la vida misma. Hay que aplicar el principio de precaución y desplegar una tecnología solo cuando se garantice su inocuidad.

viernes, 28 de junio de 2019

La peste plástica va tomando nuestros cuerpos


El artículo aborda la problemática, hasta ahora tan escatimada, de la existencia de micropartículas plásticas. Por doquier. Y que distan de ser inocuas o insignificantes por ser de tan reducidas dimensiones.

Monsanto… hasta de sus últimas sílabas se podría extraer una filosofía de la inversión de la verdad, de que todo resulta opuesto a lo proclamado…

Monsanto es el agente clave para la expansión de la agroindustria que le ha significado a la humanidad, el campesinicidio más generalizado (lo cual en cifras no tiene parangón con ningún otro trastorno demográfico y ocupacional en la historia humana; baste pensar que hace un siglo las sociedades podían tener un 75% o un 90% de población dedicada a tareas rurales y hoy se estima en 2%, 4%, 10% la población “dedicada al campo” en la inmensa mayoría de los estados del orbe).

Esa “extirpación” del campesinado no es el mero avance de la humanidad; no es el canto al progreso-siempre-mejor que nos insuflan desde los centros de poder; es una suma algebraica de avances y retrocesos de los cuales la historia oficial solo nos muestra, siempre, “los avances”.

Hay un formidable avance en los medios de comunicación y en los de transporte, pero también una pérdida de experiencia y conocimiento para tratar a la naturaleza, por ejemplo.

Pero Monsanto dista mucho de haber sido –y seguir siendo− únicamente el pivote de la “La Revolución Verde”, la agroindustria y la contaminación de los campos.

Durante la guerra que EE.UU. desencadenó para imponer la democracia en Vietnam (y que tras 14 años tuviera que abandonar), por métodos, no precisa-mente muy democráticos, el papel de Monsanto fue protagónico: proveedor, aunque no exclusivo, de Agente Naranja; el agrotóxico que la aviación de EE.UU. diseminó masivamente en los campos vietnamitas para “quitar el agua al pez”. [1]

Pero las contribuciones monsantianas vienen de tiempo atrás. Fundada en 1901 para elaborar productos químicos inicialmente dedicados a sustituir alimentos naturales, −los cada vez más conocidos y difundidos aditivos alimentarios− como, por ejemplo, vainilina para cortar la dependencia culinaria hacia las islas Célebes de donde se la extraía tradicionalmente.

Tal comienzo debía haber abierto los ojos de los contemporáneos. La sacarina, uno de los primeros producos de Monsanto, de la primera década del s.XX, ha sido desechada por tóxica. Con su extremo dulzor con dejo amargo.

Con el paso del tiempo, su capacidad de incidir en el “desarrollo tecnológico” se fue ampliando y la consiguiente toxicidad de su producción también. Desde la década del ’20 produce PCBs, los temidos polibifenilclorados que luego de décadas de uso “inocente”, o más bien impune, se iban a revelar con una altísima toxicidad generando innumerables cánceres infantiles.

En la década del ’30, significativa y sintomáticamente Monsanto se convierte en productor de primera línea de otro gran triunfo de la modernidad ciega y soberbia, derrochando venenos en el planeta, expandiendo el uso de los termoplásticos, encontrándose así en los puestos de “vanguardia” para el envenenamiento planetario. Estos plásticos, como los anteriores (rígidos) tenían un rasgo que debía haber hecho reflexionar un tanto: eran materiales no biodegradables. El idioma humano no tenía siquiera una palabra para enunciar semejante realidad. Hasta los “logros” de la petroquímica, nuestros materiales, nuestros objetos, eran naturaleza. Y por lo tanto, a la corta o a la larga, “volvían” a ella; una suerte de reciclado (a veces muy complejo, pero siempre total). Pero con los plásticos se rompen los ciclos naturales (para no mencionar los bióticos, ahora amenazados). La naturaleza no puede reabsorber, reasimilar productos engendrados de tal modo que han perdido todo parentesco con el mundo natural.

Lo que podía haber sido una advertencia sobre un camino ominoso fue en cambio muy bien recibido para abaratar costos, mejor dicho para abaratar los costos del capital. Que prefiere productos baratos en lugar de buenos. Una cuestión de rentabilidad, pero empresaria, no social, aunque todos sus argumentos se basan en que se trataría de rentabilidades de la sociedad.

Con el horizonte de una guerra inminente y el recuerdo de la anterior con sus peripecias en las trincheras, los soldados asolados por chinches y piojos, investigadores se dedicaron a pergeñar insecticidas. Así Monsanto trajo al mercado el DDT (descubierto por un técnico suizo alemán en 1939), una solución radical a las vicisitudes provocadas por insectos. Sin embargo, la guerra que se desata en 1939 no tendrá trincheras; la aviación y los bombardeos cambiarán el panorama y la estructura de las guerras, y los insecticidas quedarán arrumbados. Por eso, en la posguerra, los laboratorios buscarán empecinadamente nuevos usos a sus investigaciones y aplicaciones y empezará así la aplicación de insecticidas a la agricultura. Será el momento del combate químico a “las plagas”. Que hasta entonces se atendían y enfrentaban mediante usos físicos o biológicos. Así llegaremos a la Revolución Verde.

Monsanto resultó, una vez más, pieza clave, pivot del Ministerio de Agricultura de EE.UU. (USDA) cuando en los ’90 el gobierno norteamericano decide un plan alimentario mundial, “basado en las pampas argentinas y las praderas norteamiericanas”.[2] Cuando los emporios de la agroindustria  estadounidense se sintieron fuertes como para administrar los alimentos del planeta.[3] Este plan se desencadena a partir del recurso de la ingeniería genética aplicada a alimentos, con la producción masiva y en permanente expansión de alimentos transgénicos.

Antes, Monsanto había tenido el dudoso honor de patentar otro edulcorante, probablemente más tóxico que la problemática sacarina: el aspartamo.

Son varios, entonces, los “aportes” a una alimentación degradada, tóxica, como por ejemplo la somatotropina bovina, una hormona que ha sido rechazada de plano en los mercados europeos, por ejemplo (aunque en EE.UU. se la consume libremente). Fue diseñada para aumentar la producción de leche y los reparos provienen de que diversas investigaciones la asocian fuertemente con cánceres de mama y de próstata.

La “perla” de tantos nefastos aportes, siempre tolerados por la autoridades sanitarias de EE.UU. y sus satélites y claramente adoptados y aplaudidos por el mundo empresarial “moderno”, ha sido el tratamiento y el procesamiento de los plásticos que no son alimento pero que tienen una insidiosa cualidad y están muy vinculados a los alimentos. Como ya es de público conocimiento, las montañas de plásticos; los basureros gigantescos compuestos en un 90% de material plástico, las islas oceánicas, flotantes, con superficies mayores a las de los más grandes países del planeta, constituyen un problema de creciente actualidad.

Pero se trata de un problema menor, pese a su envergadura, ante la cuestión de otro aspecto descuidado de los desechos plásticos: sus micropartículas. Que están urbi et orbi.

Como lo plástico, ya dijimos, no es biodegradable, la erosión va achicando, rompiendo, despedazando los envases, las bolsas, hasta perderse de vista. Pero así, microscópicas, siguen siendo partículas. Que no se biodegradan, que respiramos e ingerimos a diario.

Una cancha de fútbol de pasto sintético, debido a la fricción a que su superficie es sometida, es un sitio “ideal” para la producción de micropartículas plásticas.

La erosión en general; el agua y el viento producen permanentemente micropartículas plásticas.

Hay quienes empiezan a preguntarse a dónde van las partículas que se desprenden permanentemente de los materiales plásticos que están prácticamente en toda nuestra vida cotidiana. La pregunta es, como siempre, tardía. Porque el sentido común ha cedido el paso al lavado de cerebro que nos encanta y cautiva con lo novedoso, lo moderno.

Finalmente, la Universidad de Newcastle, Australia, tras laboriosos conteos de material “invisible a los ojos” ha establecido magnitudes aproximadas de consumo involuntario de micropartículas plásticas: unas cien mil al año, que traducido en peso equivaldría a unos 250 gramos. Otra estimación que han hecho con semejante ingestión: unas 50 tarjetas de crédito al año (a razón de un peso de 5 gr. 
por tarjeta, lo que equivale a una tarjeta ingerida por semana, por vías respiratoria y digestiva).[4] Porque las principales fuentes de ingreso a nuestros cuerpos de tales micropartículas es mediante alimentos, agua y aire.

Se ha verificado, por ejemplo, que el agua potable en EE.UU. tiene el doble de tales micropartículas respecto de la correspondiente europea. (ibídem) Pensemos, un minuto apenas, cuántas de tales partículas puede haber en las aguas potables de países como Uruguay, Argentina, Brasil…

El mundo médico ha sido más bien remiso en informar qué puede ocurrir en nuestros cuerpos con los microplásticos. Y sin embargo, hay investigaciones de biológos como los norteamericanos Théo Colborn, John Peterson Myers y Diane Dumanovsky [5], por ejemplo, que a mediados de los ’90 relevaron la presencia de partículas plásticas invisibles de policarbonato (PC), de polivinilcloruro (PVC), en numerosos animales que presentaban, junto con estos “alteradores endócrinos” diversas malformaciones o trastornos en la vida sexual y reproductiva. Y, por ejemplo, rastrearon la presencia de Bisfenol A (ingrediente del PC), un reconocido alterador endocrino, en bebés (sus biberones estaban hechos de PC).

Nuestra estulticia, no sabemos si tiene precio, nos tememos que sí. Pero lo que es indudable es que es inmensa.

[1] Técnica de las llamadas contrainsurgentes empeñadas en debilitar los apoyos a los guerrilleros clandestinos. Eliminar naturaleza y boscajes para quitar lugares de escondites y protección. De paso, arruinar también la provisión de alimentos…

[2] Dennis Avery, Salvando el planeta con plásticos y plaguicidas, Hudson Institute, Washington, 1995.

[3] El plan, por suerte, resultó insuficiente, sobrepasado por un planeta y una población indudablemente mayor y más compleja que el diseño del USDA. Poco después, los pretendidos diseñadores norteamericanos de la alimentación mundial iban a tener que incluir a Canadá, Australia y finalmente Brasil más zonas menores en el diseño del plan mundial de control alimentario. (Véase Paul Nicholson, “Los alimentos son un arma de destrucción masiva”, 2008, www.rebelion.org/noticia.php?id=178160).

[4] Kala Senathiarajah y Thava Palanisami, “How Much Micropolastics Are We Ingesting”, 11 junio 2019. Cit. p. J. Elcacho, kaosenlared, 13 jun. 2019.

[5] Our Stolen Future, Dutton, Nueva York, 1996. Hay edición en castellano, España, 2006.

domingo, 16 de junio de 2019

Informes científicos concluyentes] Amenazas de las redes 5G

Por Silvia Ribeiro

Una serie de estudios científicos refieren que estas radiaciones electromagnéticas producen estrés celular, daños genéticos y en el sistema reproductivo, déficit de atención y aprendizaje, trastornos neurólogicos y por conjunción de varios factores, potencialmente cáncer. Intervienen además los sistemas de orientación de aves, abejas, hormigas, ranas, entre otros animales que han sido estudiados.

Las nuevas redes de conectividad con tecnología 5G conllevan riesgos sin precedentes para la salud y el medioambiental, para la vida humana, animal y vegetal. Siendo éste un aspecto fundamental, por el cual no debería permitirse su expansión, es solamente uno de los muchos problemas que implica su desarrollo. Son un elemento crucial de grandes transformaciones –mayoritariamente negativas– en múltiples aspectos de la vida económica, política y social de los países. Afectarán radicalmente, la producción de servicios y el comercio internacional, y proveerán nuevas formas de vigilancia y control, todo ello centralizado en manos de unas cuantas empresas trasnacionales y algunos gobiernos. Tanto para China como para Estados Unidos, la expansión de tecnología 5G es una política de gobierno, lo cual es trasfondo del bloqueo a Huawei, ya que China está más avanzada en su desarrollo.

Las redes 5G, llamadas así por ser la quinta generación de redes de comunicación inalámbrica, prometen ser notablemente más rápidas y con más capacidad de trasmitir datos (mayor ancho de banda), por lo que podrían cubrir una cantidad mucho mayor de conexiones en el mismo espacio. La idea es aumentar la velocidad de descarga hasta 20 veces más rápido que con las actuales redes 4G. La tecnología 5G no es sólo un desarrollo de las anteriores, también cambia la frecuencia de onda con que se trasmite. Agrega una frecuencia de ondas milimétricas, mucho más cortas que las anteriores y con una densidad mucho mayor. Como su rango de alcance es significativamente menor, para que sustituya a las redes actuales y expanda su potencial, sería necesario instalar una enorme cantidad de antenas de rangos cortos, cada 100 metros (10-12 casas) en zonas urbanas. Estas estarán a su vez conectadas a una densa red de miles de satélites de baja altura, por lo que sus promotores aseguran que podrían conectar cualquier área en el planeta y que no sufrirán cortes de trasmisión.

Esta capacidad de conectar más dispositivos a las redes inalámbricas, hará dar un salto cuantitativo al internet de las cosas, que se refiere a las conexiones inalámbricas entre todo tipo de aparatos industriales y domésticos -desde teléfonos, computadoras, pantallas, cámaras y autos que nos ven, máquinas de café, estufas, refrigeradores, camas y otros muebles “inteligentes”, autos, dispositivos de salud, todo ello conectado a nuestros expedientes médicos, laborales, crediticios, educativos, hábitos de consumo, actividades de tiempo libre, etc. También en entornos abiertos o plazas comerciales, centros educativos y de atención pública será posible una multiplicación exponencial de sistemas de conectividad, vigilancia, rastreo e identificación, enmarcados en las llamadas “ciudades inteligentes”, con una multiplicación de drones y vehículos no tripulados para servicios, entregas y vigilancia.

Todo esto representa una invasión de los espacios, las mentes y los cuerpos como nunca antes habríamos podido imaginar, siendo además una fuente inagotable de datos sobre nosotros y el cuerpo social, para vender a empresas de seguros, de medicamentos y muchas otras mercancías, e incluso a entidades políticas y de manipulación electoral, como explica Sally Burch (https://www.alainet.org/es/articulo/197691).

Junto a ello, aumentará exponencialmente la exposición a radiaciones electromagnéticas de las personas y todo ser vivo, un tema ya pendiente con las redes de comunicación existentes. Sobre estas últimas, existen numerosos estudios mostrando los riesgos de la radiación relacionada al uso de teléfonos móviles y wifi. El Consejo de Europa, por ejemplo, declaró desde 2011 (EC resolución 1815), que se debería informar al público sobre los riesgos, bajar el nivel de frecuencias permitidas, limitar las conexiones inalámbricas y sustituirlas por conexiones cableadas en escuelas, bibliotecas y lugares públicos, porque el riesgo es mayor para las niñas y niños.

Una serie de estudios científicos refieren que estas radiaciones electromagnéticas producen estrés celular, daños genéticos y en el sistema reproductivo, déficit de atención y aprendizaje, trastornos neurólogicos y por conjunción de varios factores, potencialmente cáncer. Intervienen además los sistemas de orientación de aves, abejas, hormigas, ranas, entre otros animales que han sido estudiados. Katie Singer, autora del libro Una primavera silenciosa electrónica da cuenta de varios de estos estudios, también sobre impactos en humanos. (http://www.electronicsilentspring.com/)

No obstante, la densa red de microondas milimétricas y capa de radiación electromagnética a las que nos expondría la instalación masiva de redes con tecnología 5G no tiene precedente. Tanto por el tipo de ondas, el aumento de la cantidad de aparatos emisores y receptores, por la continuidad y asiduidad de uso, por la red satelital para comunicarlos entre sí y por el proyecto de expansión global a todas los rincones del planeta. Por todo ello, un grupo de médicos y científicos de varios países, comenzaron un llamado internacional dirigido a Naciones Unidas, con referencia a varios estudios, para detener el despliegue de estas redes. Urge conocer y ampliar el debate, hay demasiado en juego.

*Silvia Ribeiro es investigadora del Grupo ETC.

«La orina del 95% de los niños tiene sustancias que alteran sus hormonas»


Por Redacción Médica

El embarazo, la infancia y la adolescencia son las etapas más vulnerables a estas sustancias, de las se han identificado más de 1000.

Más del 95 por ciento de los niños españoles muestra dosis bajas de sustancias hormonalmente activas en la orina debido a la exposición a contaminantes, esto es uno de los efectos del crecimiento de los ‘disruptores endocrinos‘, sustancias químicas que pueden alterar el sistema hormonal. Así lo han señalado durante el 67º Congreso Anual de la Asociación Española de Pediatría (AEP), durante el que los expertos han reclamado visibilizar el grave problema social que representa la exposición a estas sustancias.

Según ha explicado Juan Antonio Ortega, coordinador del Comité de Salud Medioambiental de la Asociación Española de Pediatría, «una de las características de estos disruptores endocrinos es que pueden ocasionar efectos con una exposición muy reducida«. Asimismo, ha asegurado que «durante la etapa infanto-juvenil, la dieta es la principal fuente de exposición a estas sustancias, seguido, en segundo plano, de los productos de higiene personal o los pesticidas en el hogar».

El embarazo, la infancia y la adolescencia son las etapas más vulnerables a estas sustancias, de las se han identificado más de 1000. Los efectos que pueden provocar son muy diversos: obesidad, diabetes, reducción del coeficiente intelectual – que presentan mayor incidencia en la etapa infantil-, una pubertad adelantada -que aumenta el riesgo de cáncer, enfermedades o alteraciones mentales-, malformaciones urogenitales, cáncer testicular, problemas cardiovasculares, o baja calidad seminal, entre otros. «Por este motivo el control de la exposición a disruptores endocrinos sobre estas poblaciones debe ser más exhaustivo». «Los disruptores endocrinos pueden actuar conjuntamente y puede hacer que se potencie el efecto, y esto es algo característico de estas sustancias para tener en cuenta en pediatría: comprender el efecto coctel es un desafío», ha sostenido Ortega.

Por su parte, María José Mellado, presidente de la AEP, recuerda la apuesta de esta sociedad científica por la salud medioambiental, ya que «el efecto del medioambiente en la salud es incuestionable, repercutiendo especialmente en la salud infanto-juvenil, y destacando la responsabilidad como clínicos de implicarnos todos en el desafío de la salud del planeta».

Por su parte, Leonardo Trasande, experto en esta materia de la NYU Langone (uno de los principales centros de Medicina de EEUU), ha facilitado a los padres una serie de recomendaciones para disminuir la exposición de sus hijos a los mencionados contaminantes. «Pequeñas acciones pueden dar sus frutos, buscar alternativas al uso de plásticos innecesarios, calentar y/o almacenar comida en recipientes de vidrio o cerámica evitando el plástico, disminuir el uso de productos químicos en el hogar buscando alternativas en los productos de limpieza y de cuidado diario libres de estas  sustancias, e incrementar el consumo de frutas y verduras frescas, a ser posible ecológicas”, aconseja. Otras sencillas pautas son ventilar la casa para reciclar el aire y permitir que salga el polvo contaminado para disminuir el contacto con retardantes de llamas. Reducir el uso de envases y consumo de enlatados por “ya que con el calor aumenta el ritmo en el que las sustancias se transfieren del plástico a los alimentos», explica.

El coste económico de los disruptores endocrinos

Trasande hace hincapié en el efecto de los pesticidas sobre la reducción de coeficiente intelectual de los niños, «una cuestión muy difícil de identificar tanto por la familia como por profesionales, y que tiene una repercusión en la economía global que aún no se ha podido valorar en su magnitud».

«Todas estas enfermedades tienen una importante repercusión directa en el gasto sanitario«, ha subrayado Trasande. Y es que, según su estudio realizado en Europa, los costes derivados de las enfermedades generadas por estas sustancias químicas es de 163.000 millones de euros al año, lo que representa el 1,2 por ciento del PIB del continente.

BIOneta

«Los niños están 40 horas semanales en los centros educativos. Este espacio es uno de los que más preocupaciones generan a los padres por los posibles tóxicos que pueden afectar a la salud de los menores», ha manifestado Ortega. Con el objetivo de conocer los efectos que tiene el estado actual del medio ambiente en los centros educativos y potenciar la búsqueda de alternativas más saludables, espacios más saludables a través de la elaboración de un Guía de Salud Medioambiental Escolar, el Comité de Salud Medioambiental de la Asociación Española de Pediatría (AEP) ha puesto en marcha el proyecto BIOneta.

Tal y como han podido comprobar los pediatras presentes en este 67 Congreso de la AEP, esta iniciativa se conforma de una eco-food-truck con sensores que viajará por varios colegios del territorio español y medirá los índices de contaminación atmosférica. Asimismo, en el marco de BIOneta, se desarrollará una red colaborativa de pediatras y enfermeros pediátricos para compartir conocimiento y experiencias relativas a la Salud Medioambiental en la escuela.

El premio Nobel de medicina denuncia que las farmacéuticas bloquean medicamentos que curan porque no son negocio

5 junio, 2019

El ganador del premio Nobel Richard J. Roberts denuncia la forma en la que operan las grandes farmacéuticas dentro del sistema capitalista, anteponiendo los beneficios económicos a la salud y deteniendo el avance científico en la cura de enfermedades porque curar no es tan rentable como la cronicidad.

En esta entrevista, el Premio Nobel de Medicina Richard J. Roberts, denuncia que los fármacos que curan no son rentables y por eso no son desarrollados por las farmacéuticas que, en cambio, sí desarrollan medicamentos cronificadores que sean consumidos de forma serializada.

Esto, señala Roberts, también hace que algunos fármacos que podrían curar del todo una enfermedad no sean investigados. Y se pregunta hasta que punto es válido que la industria de la salud se rija por los mismos valores y principios que el mercado capitalista, los cuales llegan a parecerse mucho a los de la mafia.

¿La investigación se puede planificar?

– Si yo fuera ministro de Ciencia, buscaría a gente entusiasta con proyectos interesantes; les daría el dinero justo para que no pudieran hacer nada más que investigar y les dejaría trabajar diez años para sorprendernos.

– Parece una buena política.

– Se suele creer que, para llegar muy lejos, tienes que apoyar la investigación básica; pero si quieres resultados más inmediatos y rentables, debes apostar por la aplicada…

– ¿Y no es así?

– A menudo, los descubrimientos más rentables se han hecho a partir de preguntas muy básicas. Así nació la gigantesca y billonaria industria biotech estadounidense para la que trabajo.

– ¿Cómo nació?

– La biotecnología surgió cuando gente apasionada se empezó a preguntar si podría clonar genes y empezó a estudiarlos y a intentar purificarlos.

– Toda una aventura.

– Sí, pero nadie esperaba hacerse rico con esas preguntas. Era difícil obtener fondos para investigar las respuestas hasta que Nixon lanzó la guerra contra el cáncer en 1971.

– ¿Fue científicamente productiva?

– Permitió, con una enorme cantidad de fondos públicos, mucha investigación, como la mía, que no servía directamente contra el cáncer, pero fue útil para entender los mecanismos que permiten la vida.

– ¿Qué descubrió usted?

– Phillip Allen Sharp y yo fuimos premiados por el descubrimiento de los intrones en el ADN eucariótico y el mecanismo de gen splicing (empalme de genes).

– ¿Para qué sirvió?

– Ese descubrimiento permitió entender cómo funciona el ADN y, sin embargo, sólo tiene una relación indirecta con el cáncer.

– ¿Qué modelo de investigación le parece más eficaz, el estadounidense o el europeo?

– Es obvio que el estadounidense, en el que toma parte activa el capital privado, es mucho más eficiente. Tómese por ejemplo el espectacular avance de la industria informática, donde es el dinero privado el que financia la investigación básica y aplicada, pero respecto a la industria de la salud… 

Tengo mis reservas.

– Le escucho.

– La investigación en la salud humana no puede depender tan sólo de su rentabilidad económica. Lo que es bueno para los dividendos de las empresas no siempre es bueno para las personas.

– Explíquese.

– La industria farmacéutica quiere servir a los mercados de capital…

– Como cualquier otra industria.

– Es que no es cualquier otra industria: estamos hablando de nuestra salud y nuestras vidas y las de nuestros hijos y millones de seres humanos.

– Pero si son rentables, investigarán mejor.

– Si sólo piensas en los beneficios, dejas de preocuparte por servir a los seres humanos.

– Por ejemplo…

– He comprobado como en algunos casos los investigadores dependientes de fondos privados hubieran descubierto medicinas muy eficaces que hubieran acabado por completo con una enfermedad…

– ¿Y por qué dejan de investigar?

– Porque las farmacéuticas a menudo no están tan interesadas en curarle a usted como en sacarle dinero, así que esa investigación, de repente, es desviada hacia el descubrimiento de medicinas que no curan del todo, sino que cronifican la enfermedad y le hacen experimentar una mejoría que desaparece cuando deja de tomar el medicamento.

– Es una grave acusación.

– Pues es habitual que las farmacéuticas estén interesadas en líneas de investigación no para curar sino sólo para cronificar dolencias con medicamentos cronificadores mucho más rentables que los que curan del todo y de una vez para siempre. Y no tiene más que seguir el análisis financiero de la industria farmacológica y comprobará lo que digo.

– Hay dividendos que matan.

– Por eso le decía que la salud no puede ser un mercado más ni puede entenderse tan sólo como un medio para ganar dinero. Y por eso creo que el modelo europeo mixto de capital público y privado es menos fácil que propicie ese tipo de abusos.

– ¿Un ejemplo de esos abusos?

– Se han dejado de investigar antibióticos porque son demasiado efectivos y curaban del todo. Como no se han desarrollado nuevos antibióticos, los microorganismos infecciosos se han vuelto resistentes y hoy la tuberculosis, que en mi niñez había sido derrotada, está resurgiendo y ha matado este año pasado a un millón de personas.

– ¿No me habla usted del Tercer Mundo?

– Ése es otro triste capítulo: apenas se investigan las enfermedades tercermundistas, porque los medicamentos que las combatirían no serían rentables. Pero yo le estoy hablando de nuestro Primer Mundo: la medicina que cura del todo no es rentable y por eso no investigan en ella.

– ¿Los políticos no intervienen?

– No se haga ilusiones: en nuestro sistema, los políticos son meros empleados de los grandes capitales, que invierten lo necesario para que salgan elegidos sus chicos, y si no salen, compran a los que son elegidos.

– De todo habrá.

– Al capital sólo le interesa multiplicarse. Casi todos los políticos – y sé de lo que hablo- dependen descaradamente de esas multinacionales farmacéuticas que financian sus campañas. Lo demás son palabras…

La entrevista fue publicada originalmente por el diario español Vanguardia.

Biografía

Richard J. Roberts nació en Derby, Inglaterra, en 1943. Estudió inicialmente Química, posteriormente se traslada a Estados Unidos, donde desarrolla actividad docente en Harvard y en el Cold Spring Harbor Laboratory de Nueva York. Desde 1992 dirige los trabajos de investigación del Biolabs Institute, de Beverly, (Massachusetts).

Obtuvo el Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1993, compartido con Phillip A. Sharp, por su trabajo sobre los intrones, fragmentos de ADN que no tiene nada que ver con la información genética. Pudieron describir que la información depositada en un gen no estaba dispuesta de forma continua, sino que se encontraba fraccionada.

Los primeros experimentos los realizaron sobre material genético de virus, particularmente de adenovirus.

Ambos llegaron a la conclusión de que el ARN ha tenido que preceder en la evolución al ADN.

jueves, 30 de mayo de 2019

Pacientes de sensibilidad química: "Aún hay médicos que desconocen la enfermedad"

Una delegación de Cambados hace la última etapa de la peregrinación a Santiago para dar a conocer el SQM -Los enfermos ganan los primeros juicios a la Seguridad Social

Anxo Martínez Cambados 29.05.2019 | 02:00

La expedición, ayer al mediodía frente a la 
catedral. // Cedida
Cuando una persona comienza a sufrir los síntomas de la sensibilidad química múltiple (SQM) debe afrontar un doble drama. Por un lado, el inherente a una dolencia muy incapacitante y que dificulta mucho hacer vida social a quien la padece; y, en segundo lugar, porque lograr una declaración de incapacidad laboral es a menudo una mezcla entre una carrera de fondo y otra de obstáculos. "Hay médicos de cabecera que todavía desconocen lo que es la sensibilidad química múltiple, por lo que hay multitud de pacientes que no están diagnosticados", afirma José Fernández, un andaluz de 52 años que durante la última semana hizo el Camino de Santiago para dar a conocer en la sociedad la SQM, y que ayer estuvo acompañado por una delegación de Cambados.

José Fernández hizo el camino a pie desde Sarria (a 115 kilómetros de Santiago, por lo que ha obtenido la "Compostela") y durante todas las etapas estuvo acompañado por personas que sufren SQM, una dolencia que se caracteriza por las severas reacciones adversas que la persona sufre con solo tocar u oler multitud de productos químicos. También acudieron pacientes de fibromialgia, fatiga crónica o electrosensibilidad, unas dolencias emergentes y aún poco conocidas, que se cree que tienen su origen en el sistema nervioso central.

El proyecto se denomina "El Camino de los Centinelas", y durante la jornada de ayer, José Fernández estuvo acompañado por varios vecinos de Cambados. Entre ellos se encuentra María Costa, una procuradora habilitada diagnosticada con SQM, su hermana Olga, que es presidenta del Refugio de Animales de Cambados, o la alcaldesa de esta localidad, Fátima Abal.

Salieron temprano del Monte do Gozo, y llegaron hacia mediodía a la plaza del Obradoiro, donde fueron recibidos por la conselleira de Política Social, Fabiola García.

La Seguridad Social

José Fernández se muestra muy satisfecho con la actividad, "porque hemos conseguido nuestro principal objetivo, que era visibilizar esta enfermedad entre la sociedad". Preguntado por la necesidad más urgente en el día a día de quienes tienes sensibilidad química múltiple, el peregrino andaluz afirma que "lo más urgente es que se forme sobre esta enfermedad a los médicos de cabecera. Estos días nos encontramos con dos mujeres diagnosticadas con fibromialgia, pero cuyos síntomas coincidían completamente con los del SQM".

Esta falta de diagnósticos también genera un inconveniente a nivel administrativo, pues la dolencia todavía no está reconocida como tal por la Organización Mundial de la Salud, y la Seguridad Social acostumbra a ser muy reacia a dar incapacidades permanentes, pese a que los enfermos no pueden estar expuestos o en contacto con productos químicos.

Aunque en este sentido ya se empiezan a ver avances, según María Costa. "En Galicia ya hay personas diagnosticadas de SQM que han logrado la incapacidad permanente, pero han tenido que acudir a los juzgados". "Incluso ya hay un caso de un funcionario de Ourense al que le reconocen que contrajo la enfermedad en su puesto de trabajo", añade Costa.

Una vez que los peregrinos llegaron a la meta, se leyeron unos comunicados y dejaron en la plaza unos zapatos, unas plantas y unas mascarillas. El calzado quedó en homenaje, "a los que no pudieron venir porque ya no pueden salir de casa por culpa de su enfermedad", explica Costa. La planta quería simbolizar que es imprescindible cuidar el medio ambiente, "porque nuestra enfermedad está causada en gran medida por el abuso de los productos químicos y el deterioro de la naturaleza". Y, finalmente, las mascarillas se han convertido en uno de los símbolos de esta dolencia, dado que muchas personas ya no se pueden separar de ellas.

Síndromes de sensibilización central: paremos la guía!

Afectados y profesionales médicos se oponen al contenido de la guía editada por el INSS
El pasado día 9 de mayo, afectados y afectadas de fibromialgia, fatiga crónica, sensibilidad química y electrohipersensibilidad protagonizaron concentraciones reivindicativas frente a 33 sedes provinciales del INSS en protesta por el contenido de la nueva guía de valoración de estas patologías editada por el organismo.

Los Inspectores Médicos del Instituto Nacional de la Seguridad Social y de las comunidades autónomas con las competencias transferidas, así como la totalidad de profesionales médicos de atención primaria, ya disponen de la nueva «Guía de Actualización en la Valoración de la Fibromialgia, Síndrome de Fatiga Crónica, Sensibilidad Química Múltiple, Electrosensibiilidad y Trastornos Somatomorfos». El nuevo documento incluye una definición de cada una de estas patologías e incorpora instrucciones e indicaciones sobre cómo abordar su tratamiento y, especialmente, criterios de valoración y seguimiento de las incapacidades temporales o permanentes que tengan causa en estas enfermedades.

Desgraciadamente, una vez más, las esperanzas del colectivo de afectados de ver reconocidos sus derechos y la verdadera entidad -y capacidad invalidante- de las patologías que sufren se han desvanecido a raíz de hacerse público el contenido de un documento que, según el doctor Fernández Solà, especialista en Medicina Interna del Hospital Clínico de Barcelona y notorio experto en la materia, «no reúne los mínimos criterios de consistencia científica» y contiene «muchas afirmaciones no fundamentadas que pueden ser perjudiciales para los pacientes afectados por estas enfermedades y confusas respecto la definición, terminología, pronóstico y tratamiento de los pacientes ».

La disconformidad del doctor Solà, expresada a través de una carta abierta, refleja el intenso malestar que ha conducido a más de 150 entidades de enfermos, la mayoría agrupadas en la Coalición Nacional Fibromialgia, Síndrome de Fatiga Crónica, Sensibilidad Química Múltiple y electrosensibilidad (CONFESQ), a iniciar una intensa campaña de protesta que a día de hoy ya ha conseguido reunir más de 24.000 firmas de apoyo reclamando la retirada de este documento. Una guía que, al proporcionar instrucciones a los profesionales médicos poco adecuadas y que no toman en consideración la verdadera naturaleza de las patologías que aborda, puede perjudicar severamente la calidad de la atención médica que reciben las enfermas, vulnera el derecho a la propia salud y dificulta, o impide, el acceso de estas personas a las prestaciones de la Seguridad Social que les corresponderían en atención a su estado de salud y la capacidad invalidante de las patologías que los afectan.

Rueda de prensa, se anuncian las acciones legales a emprender ante la vulneración de derechos que supone el contenido de la guía recientemente publicada por el INSS.

   
Nuestros compañeros Jaume Cortés y Nicolás Alonso, abogados de Colectivo Ronda especialistas en la defensa de los derechos de las personas que sufren este conjunto de enfermedades englobadas bajo la denominación genérica de síndromes de sensibilización central, participaron el pasado día 9 de mayo en la rueda de prensa ofrecida en la sede de nuestra cooperativa en Madrid y que contó con la participación de la presidenta de CONFESQ, Maria José Félix y la vicepresidenta, María López Matallana. Un acto dirigido a medios donde, además de enumerar y explicar los motivos de oposición al contenido de la Guía, las asociaciones presentes anunciaron la intención de impulsar acciones legales en colaboración con Colectivo Ronda para conseguir no tan sólo la definitiva retirada de la polémica Guía sino, especialmente, el reconocimiento de estas patologías crónicas y la creación de baremos adecuados para determinar los grados de incapacidad laboral basados en rigurosos criterios científicos y no en la negación de los síntomas, tal y como a estas alturas impone la Guía.  

lunes, 6 de mayo de 2019

Manifiesto 12 de Mayo: POR UNA ATENCIÓN Y VIDA DIGNAS

EQSDS
Web:https://electroyquimicosens
ibles.org
CONFESQ
Web:
http://confederacionssc.es/
UNIÓN de ENTIDADES
DE PACIENTES

Día Mundial de la fibromialgia (FM), Síndrome de Fatiga Crónica/Encefalomielitis Miálgica (SFC/EM), Sensibilidad Química Múltiple (SQM) y Electrosensibilidad (EHS).

Desde la creación de las primeras asociaciones en los 90 son muchas las acciones realizadas por los colectivos de afectados para cambiar y mejorar nuestra realidad, dando apoyo, comprensión, información y visibilidad a enfermos y familiares, tratando de mejorar el trato institucional y fomentando la investigación. Las redes sociales, webs y foros en internet han ayudado a potenciar esta labor.

Las personas que padecemos una o más de ellas sabemos de sobra que FM no es sólo dolor, que SFC/EM no es sólo cansancio, que SQM no es sólo que molesten los olores, y que EHS no es sólo malestar ante los campos electromagnéticos. Y la evidencia científica actual, deja patente las alteraciones orgánicas subyacentes en todas ellas, descartando la teoría del origen psicológico.
  • La Fibromialgia, además de con dolor crónico generalizado, también puede cursar con otros muchos síntomas como fatiga intensa, alteraciones del sueño, intolerancias a alimentos y fármacos,... Afecta a un 3-5% de la población, de las cuales un 90% son mujeres.
  • El Síndrome de Fatiga Crónica o Encefalomielitis Miálgica es una enfermedad multisistémica que cursa con Intolerancia al esfuerzo, afectando principalmente a los sistemas neuro-inmuno-endocrinos. Tiene un gran impacto en la capacidad funcional.
  • El Síndrome de Sensibilidad Química Múltiple provoca intolerancia a sustancias químicas de uso cotidiano presentes en el medio ambiente. Se requiere siempre un control ambiental, y en los casos más severos un elevado grado de aislamiento.
  • La Electrosensibilidad es un Síndrome de Intolerancia a Campos Electromagnéticos no-ionizantes (CEM) que afecta al sistema nervioso central y corazón, con múltiples síntomas. Puede conllevar la exacerbación de las demás si se padecen varia
Existe una gran comorbilidad entre todas ellas y una disminución significativa de la calidad de vida, de quienes las padecemos, en diferentes grados de afectación.

ACTUALMENTE ESTAS ENFERMEDADES SIGUEN SIENDO UNA ASIGNATURA PENDIENTE

En el SISTEMA SANITARIO seguimos teniendo grandes carencias, fruto de:
  • Las políticas sanitarias aplicadas hasta el momento, que son ineficaces y discriminatorias.
  • La falta de formación y actualización de los médicos, de atención primaria y especialistas.
  • La escasa investigación sobre las enfermedades, así como a la carencia de los recursos asignados.
Seguimos sin tener baremos específicos para la valoración de la discapacidad lo que dificulta el acceso a la PROTECCIÓN SOCIAL y a LOS SERVICIOS SOCIALES.

En los procesos de reconocimiento de INCAPACIDAD LABORAL los enfermos somos valoradas por tribunales, que durante años han carecido de guías que les orientaran, y cuando por fin son elaboradas, se encuentran totalmente desactualizadas, plagadas de prejuicios y recomendaciones sine videncia científica, o referenciando el origen psicopatológico como principal causa. Lo que dificulta acceder a adaptaciones de puesto de trabajo y a DERECHOS BÁSICOS DE PROTECCIÓN DE LOS TRABAJADORES.

El 18 de enero de 2019 el INSS (Ministerio de Trabajo) publicaba una “NUEVA GUÍA” sin contar con la opinión de médicos especialistas, ni representantes de pacientes; no solo bastante desactualizada, también con algunas recomendaciones que ponen en riesgo la salud de los enfermos.

Pretenden distribuirla a todos los médicos de atención primaria, lo que nos parece muy grave, por las consecuencias tan negativas tanto sobre la salud como en la atención sanitaria recibida, perpetuando sus errores. En definitiva, no solo empeora nuestra situación social y laboral, también vulnera nuestros derechos fundamentales en materia de salud.

En consecuencia, se ha organizado un movimiento, impulsado y coordinado desde CONFESQ (Coalición que engloba a un total 44 asociaciones), que ha aglutinado apoyos poco a poco, hasta representar actualmente a más de 150 entidades de pacientes con estas patologías, 25.000 personas, más de 50 profesionales del ámbito sanitario y social, y una Sociedad Médica Especializada (SEFIFAC). Adhiriéndose todos ellos a las peticiones realizadas al INSS, en un documento de posicionamiento, cuyo principal objetivo es que se retire y reelabore dicha Guía, en base a las evidencias científicas.

Paradójicamente, todo lo acaecido sobre dicha GUÍA, contraviene lo recogido en la Proposición no de Ley (PNL), aprobada el pasado 13 de Diciembre de 2018, con el apoyo de todos los partidos políticos, en la Comisión de Sanidad del Congreso de los Diputados, quién instó al gobierno a tomar medidas necesarias para mejorar la atención a este grupo de enfermos y tomar en consideración la opinión de expertos y representantes de pacientes.

Debido a ESTE ABANDONO, NEGACIÓN Y MALTRATO INSTITUCIONAL
  • Muchos se ven obligados a iniciar largos y costosos procesos judiciales, para que les reconozcan discapacidad y/o incapacidad, dejando de recibir cualquier prestación económica.
  • Quienes no pueden afrontarlo, deben reincorporarse a sus puestos de trabajo, sin las adaptaciones necesarias, y con riesgo de ser despedidos.
  • Las pensiones que quedan son insuficientes para cubrir los altos costes sanitarios, viviendo en ocasiones por debajo del umbral de la pobreza.
  • Los niños y jóvenes afectados, son los más perjudicados, por las grandes dificultades para terminar sus estudios y la imposibilidad de acceder a una vida laboral, dejándoles sin protección social.
Más de 2 millones de enfermos mal atendidos suponen un coste inasumible tanto para la sociedad como para los enfermos y sus familias. Por eso las instituciones públicas han de colocarlo en su agenda coordinando esfuerzos y recursos.

PARA AVANZAR NECESITAMOS:
  • Reconocimiento pleno de la existencia real de estas enfermedades y de su base orgánica.
  • RETIRADA y NO-DISTRIBUCIÓN DE LA GUÍA DEL INSS, REELABORACIÓN con el asesoramiento de médicos expertos y la participación de los pacientes
  • Inversión en investigación sin demora.
  • Formación y actualización permanente a médicos de atención primaria, pediatras y especialistas
  • Actualización de los baremos de discapacidad.
  • Guías para las adaptaciones laborales y educativas.
  • Garantizar a los afectados de todas las comunidades autónomas el acceso a unidades de referencia multidisciplinares.
PARA ROMPER ESTE CICLO INVITAMOS:
  • A la sociedad, a los medios de comunicación, a los agentes sociales, y a los profesionales sanitarios a conocer la realidad de estos síndromes y evitar prejuicios y estigmas.
  • A los familiares y amigos de personas afectadas, a no cesar en su apoyo y comprensión.
  • A las personas afectadas a no sucumbir ante la adversidad, y a buscar la orientación y el apoyo para defender sus derechos.
  • A las organizaciones de enfermos a trabajar sumando fuerzas para, juntas, cambiar esta realidad.
Por favor difunde.