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viernes, 27 de diciembre de 2019

La exposición a campos electromagnéticos en España es muy superior a los niveles recomendados

  • Ecologistas en Acción denuncia que la exposición a las ondas electromagnéticas de las personas residentes en el Estado español está muy por encima de los niveles recomendados por numerosos organismos, como el Consejo de Europa.
  • En algunos casos se multiplican por 500 esas recomendaciones, sin que haya una actuación gubernamental clara dirigida a reducirlas.
La Secretaria de Estado para el Avance Digital ha publicado en su web el informe anual sobre la exposición del público en general a las emisiones radioeléctricas de estaciones de radiocomunicación realizado durante el año 2019.

En las tablas publicadas se observa que el valor promedio de las medidas realizadas en microvatios por centímetro cuadrado (µW/cm²) están muy por encima de las recomendaciones de muchos organismos, como el Consejo de Europa: una densidad de potencia de 0,01 µW/cm². De hecho, hay provincias que registran hasta 500 veces esos niveles máximos recomendados.

Según la Secretaría de Estado para el Avance Digital los límites de exposición a emisiones radioeléctricas son los fijados en el Reglamento que establece condiciones de protección del dominio público radioeléctrico, restricciones a las emisiones radioeléctricas y medidas de protección sanitaria frente a emisiones radioeléctricas (Real Decreto 1066/2001, de 28 de septiembre) son los resultantes de aplicar unas restricciones básicas y unos niveles de referencia en zonas en las que puede permanecer habitualmente el público en general.

Pero este criterio, muy laxo, no es compartido por muchas organizaciones y expertos. El Defensor del Pueblo de España señala, en su resolución de 21 de agosto de 2019, que: “Sin perjuicio de la recomendación 1999/519CE del Consejo de Sanidad de la UE, España es también miembro del Consejo de Europa y debe seguir las recomendaciones que aprueba, entre ellas la recomendación 1815 (2011) sobre los peligros potenciales de los campos electromagnéticos y sus efectos sobre el medio ambiente”.

En esa recomendación del Consejo de Europa se insta a los Estados miembros, entre otras cosas, a tener en consideración los principios de precaución y ALARA (mantener los niveles de exposición tan bajos como sea posible); a adoptar todas las medidas razonables para reducir la exposición a los campos electromagnéticos, en particular de niños y jóvenes; a prestar especial atención a las personas electrosensibles que sufren síndrome de intolerancia a dichos campos electromagnéticos; a llevar a cabo los procedimientos de evaluación de riesgos apropiados y mejorar los estándares de evaluación; y a mantener las instalaciones eléctricas a una distancia segura de las viviendas. La recomendación requiere por tanto que determinados colectivos vulnerables tengan una consideración específica más allá de los niveles de exposición establecidos para el conjunto de la población.

La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa ha destacado reiteradamente la importancia del compromiso de los Estados de preservar el medio ambiente y la salud ambiental como se indica en numerosas cartas, convenios, declaraciones y protocolos, y advierte que “toda la población está expuesta actualmente a diversos niveles de campos electromagnéticos, niveles que seguirán aumentando a medida que avanza la tecnología”. Por ello, recomienda a los Estados miembros del Consejo de Europa, como primera medida, “adoptar todas las medidas razonables para reducir la exposición a los campos electromagnéticos, especialmente a las radiofrecuencias emitidas por los teléfonos móviles, y en especial la exposición de los/as niño/as y jóvenes que al parecer corren el mayor riesgo de tumores de la cabeza”.

Pero, a juicio de Ecologistas en Acción, estas recomendaciones no son tenidas en cuenta por el Gobierno a la hora de establecer los niveles de exposición a los que está sometida la población.

Es urgente que los gobiernos de la Unión Europea tengan en cuenta la Resolución del Parlamento Europeo, de 2 de abril de 2009, sobre las consideraciones sanitarias relacionadas con los campos electromagnéticos (2008/2211 INI), en el que insta a la Comisión a que revise el fundamento científico y la adecuación de los límites de campos electromagnéticos fijados en la recomendación 1999/519/CE e informe al respecto al Parlamento; pide que sea el Comité Científico de los Riesgos Sanitarios Emergentes y Recientemente Identificados el organismo que efectúe dicha revisión.

Esta resolución pide también a los Estados miembros que sigan el ejemplo de Suecia y reconozcan como una discapacidad la hipersensibilidad eléctrica, con el fin de garantizar una protección adecuada e igualdad de oportunidades a las personas que la sufren.

Un estudio español revela la presencia de químicos perjudiciales en las UCI neonatales

Un equipo de científicos granadinos ha advertido por primera vez de la presencia de Bisfenol-A (BPA) y Parabenos (PBs) en una amplia gama de productos utilizados en las UCI neonatales
Los científicos de la UGR muestran algunos de los elementos analizados en este trabajo 
sobre químicos perjudiciales en las UCI neonatales - UGR
Un equipo de científicos granadinos ha advertido por primera vez de la presencia de Bisfenol-A (BPA) y Parabenos (PBs) en una amplia gama de dispositivos médicos plásticos, textiles y productos de cuidado personal, incluyendo pomadas; y suplementos nutricionales, que se utilizan habitualmente en las Unidades de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN) de los hospitales y que entran en contacto con los recién nacidos.

En un artículo que publica este miércoles la revista «Environmental Health Perspectives», los investigadores han analizado más de 50 ítems que entran en íntimo contacto con bebés recién nacidos de muy bajo peso en el día a día de su estancia hospitalaria, y advierten de que los bebés están expuestos de forma inadvertida a BPA y PBs, a través de múltiples vías de exposición, tanto dérmica, digestiva, respiratoria, como intravenosa o parenteral. La exposición a estos compuestos disruptores endocrinos se ha relacionado con disfunciones que conducen a diferentes enfermedades, tanto en el niño como en los adultos.

Entre los ítems analizados se encuentran jeringas y tubos de plástico para la administración intravenosa de líquidos o para nutrición parenteral; sondas de plástico para alimentación nasogástrica y enteral; máscaras respiratorias y tubos endotraqueales y un variado espectro de circuitos de derivación cardiopulmonar, apósitos, vendajes y electrodos. También analizaron otros productos específicos para bebés, como productos de cuidado personal, algunos textiles, cambia-pañales y protectores para colchones.

El trabajo ha determinado que el 60% de los objetos o productos seleccionados resultaron contener BPA, mientras que los PBs estaban presentes en el 80% de los ítems. El mayor contenido de BPA se encontró en la llave de tres vías (>;7.000ng/g), seguido del apósito de película transparente estampado (esparadrapo), el tubo de alimentación gastro-duodenal, los guantes estériles para uso de los profesionales, el catéter umbilical y el conjunto de extensión de perfusión intravenosa (concentraciones de BPA de entre 100 y 700ng/g).

Los investigadores observaron también unas concentraciones elevadas de PBs, superiores a 100ng/g en varios elementos, en las gafas de protección de la fototerapia para el bebé, el apósito de película transparente estampado (esparadrapo), el catéter intravenoso, y el juego de extensión de perfusión intravenosa.

Cuando analizaron la actividad hormonal de los extractos de los materiales seleccionados, en ensayos de estrogenicidad y anti-androgenicidad, los que más actividad hormonal mostraron fueron el chupete, la llave de tres vías y el apósito de película transparente estampado.

Este trabajo ha sido llevado a cabo por un grupo multidisciplinar de investigadores clínicos, pertenecientes a los Hospitales Universitarios Virgen de las Nieves (cuya UCIN y población de recién nacidos fueron analizados) y Clínico San Cecilio de Granada, e investigadores de la Universidad de Granada (UGR), del Centro de Investigación Biomédica (CIBM) y del Instituto de Investigación Biosanitaria ibs.GRANADA. La investigación ha sido financiada por el Instituto de Salud Carlos III y la Unión Europea.

Como explica el autor principal de este trabajo, el catedrático de Radiología y Medicina Física de la UGR y médico en el Hospital Clínico San Cecilio, Nicolás Olea, los recién nacidos con bajo peso al nacer requieren un entorno de cuidados complejos en una UCIN, que trata de simular las condiciones uterinas hasta el correcto desarrollo de la piel inmadura y del funcionamiento de los sistemas gastrointestinal, inmune, nervioso y respiratorio.

En este medio hospitalario los recién nacidos se someten a múltiples técnicas y procedimientos que incluyen instrumentos y dispositivos médicos que entran en contacto íntimo con su cuerpo, muchos de los cuales están hechos del plástico policarbonato, de resinas epoxi o de PVC, en los que sustancias como el BPA forma parte de su estructura o ha sido añadido para mejorar las características del producto.

«Además, los parabenos se incluyen como componentes de algunos plásticos como conservantes y antimicrobianos. Se utilizan también en cosméticos, así como en otros artículos de consumo. Tanto BPA como Pbs puede desprenderse durante el empleo de estos materiales, ya sea por desgaste del polímero plástico o por el sometimiento a condiciones de pH y temperatura favorables para su liberación», advierte el catedrático de la UGR.

Hasta la fecha, sólo dos estudios habían abordado la exposición de neonatos en UCIN a estos compuestos químicos, y en ambos estudios se mostró un aumento en las concentraciones de BPA en la orina de los niños, relacionada con una mayor frecuencia e intensidad en la utilización de estos dispositivos médicos; alcanzándose valores de hasta 30 veces superiores respecto a los encontrados en la población general.

También se han descrito niveles más altos de PBs en los recién nacidos hospitalizados en relación con un mayor uso de medicamentos, aunque no se han identificado cuales eran otras posibles fuentes de exposición como ha ocurrido en el artículo que ahora se publica.

Los autores señalan que es urgente implementar medidas preventivas de la exposición a estos compuestos, disruptores endocrinos, BPA y PBs, que incluyan tanto cambios de protocolos clínicos como uso de materiales libres de disruptores endocrinos.

No en vano, los autores de esta investigación están desarrollando en la actualidad nuevos protocolos de trabajo y nuevos procedimientos que pretenden disminuir la exposición de los niños a estos y otros factores medioambientales en los que se desenvuelven las primeras semanas de vida de los recién nacidos durante la estancia en el hospital, que pudieran interferir con su normal desarrollo.

domingo, 16 de junio de 2019

«La orina del 95% de los niños tiene sustancias que alteran sus hormonas»


Por Redacción Médica

El embarazo, la infancia y la adolescencia son las etapas más vulnerables a estas sustancias, de las se han identificado más de 1000.

Más del 95 por ciento de los niños españoles muestra dosis bajas de sustancias hormonalmente activas en la orina debido a la exposición a contaminantes, esto es uno de los efectos del crecimiento de los ‘disruptores endocrinos‘, sustancias químicas que pueden alterar el sistema hormonal. Así lo han señalado durante el 67º Congreso Anual de la Asociación Española de Pediatría (AEP), durante el que los expertos han reclamado visibilizar el grave problema social que representa la exposición a estas sustancias.

Según ha explicado Juan Antonio Ortega, coordinador del Comité de Salud Medioambiental de la Asociación Española de Pediatría, «una de las características de estos disruptores endocrinos es que pueden ocasionar efectos con una exposición muy reducida«. Asimismo, ha asegurado que «durante la etapa infanto-juvenil, la dieta es la principal fuente de exposición a estas sustancias, seguido, en segundo plano, de los productos de higiene personal o los pesticidas en el hogar».

El embarazo, la infancia y la adolescencia son las etapas más vulnerables a estas sustancias, de las se han identificado más de 1000. Los efectos que pueden provocar son muy diversos: obesidad, diabetes, reducción del coeficiente intelectual – que presentan mayor incidencia en la etapa infantil-, una pubertad adelantada -que aumenta el riesgo de cáncer, enfermedades o alteraciones mentales-, malformaciones urogenitales, cáncer testicular, problemas cardiovasculares, o baja calidad seminal, entre otros. «Por este motivo el control de la exposición a disruptores endocrinos sobre estas poblaciones debe ser más exhaustivo». «Los disruptores endocrinos pueden actuar conjuntamente y puede hacer que se potencie el efecto, y esto es algo característico de estas sustancias para tener en cuenta en pediatría: comprender el efecto coctel es un desafío», ha sostenido Ortega.

Por su parte, María José Mellado, presidente de la AEP, recuerda la apuesta de esta sociedad científica por la salud medioambiental, ya que «el efecto del medioambiente en la salud es incuestionable, repercutiendo especialmente en la salud infanto-juvenil, y destacando la responsabilidad como clínicos de implicarnos todos en el desafío de la salud del planeta».

Por su parte, Leonardo Trasande, experto en esta materia de la NYU Langone (uno de los principales centros de Medicina de EEUU), ha facilitado a los padres una serie de recomendaciones para disminuir la exposición de sus hijos a los mencionados contaminantes. «Pequeñas acciones pueden dar sus frutos, buscar alternativas al uso de plásticos innecesarios, calentar y/o almacenar comida en recipientes de vidrio o cerámica evitando el plástico, disminuir el uso de productos químicos en el hogar buscando alternativas en los productos de limpieza y de cuidado diario libres de estas  sustancias, e incrementar el consumo de frutas y verduras frescas, a ser posible ecológicas”, aconseja. Otras sencillas pautas son ventilar la casa para reciclar el aire y permitir que salga el polvo contaminado para disminuir el contacto con retardantes de llamas. Reducir el uso de envases y consumo de enlatados por “ya que con el calor aumenta el ritmo en el que las sustancias se transfieren del plástico a los alimentos», explica.

El coste económico de los disruptores endocrinos

Trasande hace hincapié en el efecto de los pesticidas sobre la reducción de coeficiente intelectual de los niños, «una cuestión muy difícil de identificar tanto por la familia como por profesionales, y que tiene una repercusión en la economía global que aún no se ha podido valorar en su magnitud».

«Todas estas enfermedades tienen una importante repercusión directa en el gasto sanitario«, ha subrayado Trasande. Y es que, según su estudio realizado en Europa, los costes derivados de las enfermedades generadas por estas sustancias químicas es de 163.000 millones de euros al año, lo que representa el 1,2 por ciento del PIB del continente.

BIOneta

«Los niños están 40 horas semanales en los centros educativos. Este espacio es uno de los que más preocupaciones generan a los padres por los posibles tóxicos que pueden afectar a la salud de los menores», ha manifestado Ortega. Con el objetivo de conocer los efectos que tiene el estado actual del medio ambiente en los centros educativos y potenciar la búsqueda de alternativas más saludables, espacios más saludables a través de la elaboración de un Guía de Salud Medioambiental Escolar, el Comité de Salud Medioambiental de la Asociación Española de Pediatría (AEP) ha puesto en marcha el proyecto BIOneta.

Tal y como han podido comprobar los pediatras presentes en este 67 Congreso de la AEP, esta iniciativa se conforma de una eco-food-truck con sensores que viajará por varios colegios del territorio español y medirá los índices de contaminación atmosférica. Asimismo, en el marco de BIOneta, se desarrollará una red colaborativa de pediatras y enfermeros pediátricos para compartir conocimiento y experiencias relativas a la Salud Medioambiental en la escuela.

sábado, 6 de abril de 2019

EL INSS aboga por el negacionismo en las enfermedades ambientales y de la sensibilidad central


La guía difundida por el Instituto Nacional de Seguridad Social (INSS) como instrumento de apoyo para los médicos de Atención Primaria en relación con determinadas enfermedades ambientales no tiene en cuenta las investigaciones sobre éstas y convierte algunas de ellas en problemas de tratamiento psiquiátrico.

Si el grado de civilización de una sociedad se mide por el modo en el que trata a sus enfermos, no son buenas las noticias que llegan desde el Instituto Nacional de la Seguridad Social español (INSS). En el pasado Diciembre se publicaba en el BOE el convenio entre el INSS y la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia por el que se ponía en marcha una colaboración entre estas instituciones para actualizar la guía de valoración para Fibromialgia, Síndrome de Fatiga Crónica y Sensibilidad Química Múltiple. De manera inmediata se publicaba la segunda edición de la guía en la que se incluía una visión de la electrosensibilidad y los trastornos somatomorfos que causaba la indignación y el estupor entre las asociaciones de afectados.

La nueva edición del documento de apoyo para médicos de Atención Primaria se había elaborado de espaldas a las asociaciones de enfermos y se publicaba de manera sorpresiva. El texto, además, constituye un ataque a las posibilidades de recibir una atención de calidad basada en criterios científicos independientes para estos pacientes. En la guía, la Electrosensibilidad y la Sensibilidad Química Múltiple son negadas como enfermedades de carácter físico relacionadas con factores ambientales y se pone bajo sospecha el Síndrome de Fatiga Crónica y la Fibromialgia, para las que también se indica psicoterapia y psicofármacos.

Informe sin valorar

La Confederación Nacional de Fibromialgia, Síndrome de Fatiga Crónica, Electrosensibilidad y Sensibilidad Química Múltiple (CONFESQ), que representa a varias asociaciones, solicitaba a varios médicos destacados, con experiencia en estas patologías, que aportasen valoraciones al texto publicado por el INSS. En base a esta documentación, presentaba al Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales una carta de posicionamiento en la que se pedía la retirada de la guía por el perjuicio que podía causar a los pacientes y por estar basada en información errónea y desactualizada. Así mismo se mantuvieron reuniones con el Ministerio de Sanidad, con la Sociedad de Médicos de Familia y con el INSS, que resultaron infructuosas. La Sociedad de Médicos de Familia mantenía su apoyo a la guía y el INSS expresaba su intención de seguir adelante con la misma.
La guía del INSS niega la Electrosensibilidad y la Sensibilidad Química Múltiple como enfermedades de carácter físico relacionadas con factores ambientales y pone bajo sospecha el Síndrome de Fatiga Crónica y la Fibromialgia
Para entender esta situación es necesario tener presente que la Sensibilidad Química Múltiple y la Electrosensibilidad son dos enfermedades incómodas, por cuanto ponen en tela de juicio la proliferación de sustancias químicas y la de campos electromagnéticos a los que está expuesta la población.

Existen investigaciones que, en base al stress que sufren los pacientes de Sensibilidad Química Múltiple, por la difícil situación a la que se tienen que enfrentar, consideran que esta patología tiene una base psiquiátrica. Hay, así mismo, estudios financiados por la industria de la telefonía móvil que, utilizando cuestionables experimentos de provocación, concluyen que la electrosensibilidad es psicosomática. Hay un grueso cuerpo científico destinado a afirmar la seguridad de los compuestos químicos y la de los campos electromagnéticos por debajo de los niveles de las actuales reglamentaciones. Sin embargo, hay también numerosos estudios que demuestran los efectos nocivos y diversas organizaciones científicas y ecologistas están alertando de las contraindicaciones de un modelo de desarrollo no suficientemente respetuoso con la salud y la medioambiente.

Defensa de la salud

Por desgracia el papel de las autoridades públicas en muchos casos no está siendo el de defender la salud, sino el de facilitar normativas acordes con los intereses particulares de las industrias. Los ciudadanos que son víctimas de determinados productos se enfrentan a la negación de sus problemas de salud y a la puesta en cuestión de su buen juicio. Ejemplos los podemos encontrar entre las víctimas de las tecnologías médicas, como hemos podido saber en relación a las prótesis de cadera de cobalto y a los anticonceptivos essure.
Por desgracia el papel de las autoridades públicas en muchos casos no está siendo el de defender la salud, sino el de facilitar normativas acordes con los intereses particulares de las industrias
Habitualmente las enfermedades causadas por la contaminación, aunque sabidas, son ignoradas; pero cuando se constituyen en patologías directamente vinculadas con determinados elementos ambientales, se convierten en una voz de alarma acerca de nuestro modo de vida, usos industriales y cuidado del medioambiente.

La Sensibilidad Química Múltiple y la Electrosensibilidad deberían servir para avisar sobre las consecuencias de un uso indiscriminado de ciertos elementos y sustancias. Sin embargo, la respuesta de la administración española ante estas sensibilidades ambientales no consiste en la medicina preventiva, impulsar campañas de información y políticas que mejoren el entorno de los ciudadanos. 

La respuesta no es dar a los afectados una atención según la información científica disponible. La respuesta es barrer bajo la alfombra, negar a estos enfermos y psiquiatrizarlos como si, en vez de en un país democrático, viviéramos en un régimen totalitario del siglo pasado.

REFERENCIAS

Resolución por la que se publica el Convenio específico entre el Instituto Nacional de la Seguridad Social y la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia, para la revisión de la primera edición del “Manual de ayuda para la valoración la Fibromialgia, Síndrome de Fatiga Crónica, Sensibilidad Química Múltiple y Electrosensibilidad. BOE. Diciembre 2018.

Guía de actualización en la valoración de Fibromialgia, Síndrome de Fatiga Crónica, Sensibilidad Química Múltiple, Electrosensibilidad y Trastornos Somatomorfos. INSS. 2019.

Carta de posicionamiento ante la guía de valoración de la Fibromialgia, Síndrome de Fatiga Crónica, Sensibilidad Química Múltiple, Electrosensibilidad y Trastornos Somatomorfos del INSS. CONFESQ. Febrero 2019.

Salud a la venta. Documental. Kirby Dirk. Netflix. 2018.

“7 millones de muertes cada año debidas a la contaminación atmosférica”. Comunicado de prensa. OMS. 2014.

Carlos Álvarez Berlana
Responsable del Área de Comunicación de la Asociación Electro y Químico Sensibles por el Derecho a la Salud (EQSDS)

sábado, 16 de febrero de 2019

Sevilla: El Ayuntamiento de Sevilla envenena a la población usando herbicida altamente tóxico

 Por Ecologistas en Acción

Vuelven a aparecer en espacios urbanos extensiones con la vegetación espontánea arrasada con un característico color marrón, totalmente quemado por la aplicación del herbicida glifosato. Ecologistas en Acción responsabiliza de este hecho a PSOE, PP y Ciudadanos por su aprobación de la moción en el pleno el 25 de mayo de 2018, que volvió a autorizar el uso de glifosato, ignorando así el principio de precaución tal y como define el Real Decreto 1311/2012.

La reversión de prohibir los herbicidas están provocando que se envenene a la población con estos químicos altamente tóxicos en zonas de recreo y campos de deportes, así como jardines cercanos a colegios, guarderías y centros sanitarios.

Esta aplicación masiva del veneno demuestra la incapacidad de los servicios municipales de poner en marcha un plan de control de la flora adventicia urbana de una manera más sostenible y menos contaminante, y que se base en la necesaria campaña de información y concienciación.

Es necesario explicar a la población el papel ecológico que juega esta flora en el mantenimiento del ecosistema urbano, dando cobijo y alimentación a insectos y aves beneficiosas para el control de plagas.

En segundo lugar es cierto que hay que controlar estas hierbas pero sólo cuando al secarse a finales de primavera pueden suponer un problema, atajable con contratas específicas de operari@s para su retirada mediante labores mecánicas.

La catalogación del Glifosato como agente “probablemente cancerogénico para los seres humanos” por parte de la Agencia de Investigación sobre el Cáncer (IACR) que forma parte de la OMS no es suficiente aviso para el Ayuntamiento de Sevilla para tener en cuenta el Real Decreto que le permite, en aplicación de sus competencias, la prohibición de la aplicación de herbicidas en zona urbana. Será la ciudadanía la que tenga que adoptar medidas vía demanda judicial, en caso de que se continúe con estas malas prácticas.

Recuerdan que ya el año pasado ganó una demanda judicial un jardinero con cáncer terminal (linfoma no Hodgkin) a la multinacional Monsanto (Bayer), principal productora de glifosato en su marca comercial RoundUp, por 289 millones de dólares debido al uso de este herbicida.

Sólo intereses ajenos a la ciudadanía, que se correspondan con presiones de las multinacionales del sector o de técnicos ante una simplificación de las tareas de control por la supuesta eficacia frente a otros métodos, podrían explicar este interés por el uso del glifosato.

Ecologistas en Acción no cejará en su intento de convencer a las responsables del Ayuntamiento que hay otra forma de tratar estas plantas, que hay experiencia en otras ciudades que no usan herbicidas que se demuestran válidas y que con una buena planificación de los tratamientos mecánicos tendremos una ciudad más sana y con mayor biodiversidad.

jueves, 14 de febrero de 2019

"Se vulneran los derechos de las personas hipersensibles"

Carmen Sayago. www.carmensayago.com
ENTREVISTA A CARMEN SAYAGO

Las fotos de "Birds of pollution", de Carmen Sayago, denuncia las barreras a las que se enfrentan los afectados por las enfermedades de la contaminación medioambiental, la mayoría, mujeres.

Ana Montes

Los retratos de la exposición Birds of pollution son un documento real y valiente, una denuncia social que foto a foto compone el drama cotidiano silenciado de muchas mujeres. Carmen Sayago ha metido el dedo en la llaga de la hipersensibilidad a los químicos (o sensibilidad química múltiple, SQM), a menudo solapada con el padecimiento también de la electrosensibilidad (o hipersensibilidad a la electricidad, EHS), dos enfermedades emergentes, que no raras, fruto de la contaminación medioambiental creciente.

Ambas enfermedades cuentan con cientos de estudios científicos publicados, una evidencia científica frente a la que permanece impasible la política sanitaria. Sin embargo, la ONG Médicos del Mundo respalda esta exposición en Caixa Forum (Madrid), objeto de números premios y finalista del XXII Premio Internacional Luis Valtueña de fotografía humanitaria.

Sus imágenes, aunque parezcan venir de otro mundo, han sido capturadas en distintos lugares de España, los espacios donde estas mujeres con velo y mascarilla se han ido refugiando, a falta de un lugar más seguro, para seguir viviendo en una sociedad que no se preocupa por ellas, aunque poco a poco las ha ido contaminando.

Carmen Sayago: "La vida de las personas afectadas por la hipersensibilidad es en blanco y negro"

–¿Por qué has querido contar esta historia?

–Quería reflejar la situación de vulnerabilidad que están viviendo todos los afectados y la increíble vulneración de sus derechos fundamentales, porque me sorprendía el desconocimiento generalizado que hay sobre estas enfermedades. Creo que he sido de las pocas personas que han podido acceder a las casas de personas afectadas de forma más severa y ver su día a día. Es algo sorprendente y claustrofóbico, por eso me salió plasmarlo en blanco en negro cuando yo siempre trabajo en color. 

Pero este proyecto me transmitió que su vida era así: en blanco y negro, con muchos momentos de monotonía y a veces situaciones de malestar extremo.

–¿Qué derechos se vulneran en estas enfermedades?

–El acceso a la sanidad, a la salud, a una vivienda digna, a tener trabajo si no lo tienen, a recibir ayudas sociales, a la inviolabilidad de tu domicilio cuando las ondas penetran en él… Muchos afectados no se atreven a contar lo que les sucede a sus vecinos porque tienen miedo a su reacción, por eso algunos con los que contacté no quisieron salir en mi proyecto. Pero hay otros que no les importa dar la cara.

–¿Qué reacciones está recibiendo este trabajo?

–Ha recibido varios premios y menciones pero no veo que la gente quiera colaborar para cambiar esta situación. Les parece un trabajo muy bonito y original, pero no hay una reacción real. Unos por incredulidad y otros porque no lo quieren ver. Imagínate si la gente fuera consciente de que esto también les puede pasar a ellos: habría que cambiar todo, toda la industria química y tecnológica.

–Pero la opción podría ser reclamar una tecnología más segura y una química inocua

–Sí, claro. Pero eso ve a contárselo a las empresas que gobiernan ahora; la mayoría no están dispuestas a invertir en estos cambios.

–¿Qué es lo que más te impactó de la situación que viven algunos?

–Me impactó la situación de Victoria, que vive en Tarifa. Está sola, sus vecinos, la están acosando porque no quieren que viva allí, y además ahora está al borde del desahucio. Otra es Rosa, con dos nenes, que por culpa de la retirada de una amalgama de mercurio se intoxicó, y desde entonces empezó a sufrir sensibilidad química y electrosensibilidad teniendo que alejarse de todo. Su marido y los niños terminaron viviendo dos años en Los Pirineos en una caravana y ella en una tienda de campaña en pleno invierno. Ahora vive en Santander en una zona aislada y ha mejorado.
Foto de Carmen Sayago. www.carmensayago.com
–También algunas de estas personas viven una situación precaria debido a su enfermedad

–Sí, yo he dado con todo tipo de personas. Afectados que viven con normalidad, pero dentro de su burbuja, y casos más extremos. Una es Isabel que recientemente se quedó viuda y tiene que sacar adelante a la niña de 14 años, con SQM y EHS ambas, porque la madre se quitó las amalgamas estando embarazada y le trasmitió el mercurio a su hija, por lo que está diagnosticada desde bebé.

–¿Cómo viven?

–Viven como les cuadra. En una de las fotos sale Victoria con todas las paredes forradas con telas metálicas para protegerse de los campos electromagnéticos de las antenas y los móviles de sus vecinos. Y en otra Rosa está durmiendo en el suelo del pasillo en un futón, porque le afectaba la humedad de las habitaciones de una casa que alquiló mientras buscaba un hogar donde asentarse.

"Veo que aún no hay reacciones, que no ha cambiado nada de la situación en la que viven estas mujeres desde que las retraté hace ya dos años"

–Tus mujeres aparecen cubiertas de la cabeza a los pies pero, mientras un burka nos asalta la conciencia, ¿no causan estas fotos la reacción que deberían?

–Yo creo que el exceso de información nos hace más impasibles y además, si reaccionas, estás obligado a cambiar algo en tu vida. Pero si algo es ajeno a ti al final no te despierta interés. Por eso me siento ya nerviosa, porque veo que aún no hay reacciones y no ha cambiado nada de la situación en la que viven estas mujeres desde que las retraté hace ya dos años.

–¿Siempre has abordado el mundo de la discapacidad?

–Sí, generalmente trabajo para fundaciones, aunque soy freelance. Y el mensaje que hay tras este sector es que no hay barreras. Pero en el caso de la SQM y la EHS sí hay barreras. Yo siempre intento ayudar con mis proyectos, por eso con este me gustaría conseguirlo. He elegido la foto documental de autor para plasmar mis sentimientos ante este problema que en un determinado momento me terminó afectando, porque pretendía buscar soluciones pero he encontrado muchos obstáculos.

–¿De qué tipo?

–Me hubiera gustado fotografiar a estas mujeres en otros ambientes, como yendo al médico. Pero no pueden entrar en un entorno sanitario porque no está libre de químicos.

• Puedes ver un vídeo sobre la exposición Birds of pollution en www.carmensayago.com

martes, 23 de octubre de 2018

Varapalo de la ONU a la privatización de servicios públicos: “Genera pobreza”

19 OCT 2018 MADRID

La privatización de servicios públicos como sanidad o educación “acaba con la protección de los derechos humanos y margina a los que viven en situación de pobreza”, según un informe de Naciones Unidas publicado este viernes y que señala directamente al Fondo Monetario Internacional (FMI) y al Banco Mundial por haber promovido este modelo por “ideología”.

El documento, firmado por el relator especial de la ONU sobre pobreza extrema, Philip Alston, asegura que se está dando un “tsunami de privatizaciones” en servicios básicos como la justicia, los sistemas de prisiones, la educación o la sanidad, unas políticas que “no pueden hacerse a expensas de tirar por la ventana el sistema de protección social”.

En concreto, el informe de Naciones Unidas señala al Banco Mundial y al FMI por “haber promovido agresivamente la privatización de servicios básicos sin que se vean recompensados los derechos de las personas y los más pobres”.

En 2015, el Banco Mundial promovió la idea de aumentar la financiación del sector privado “de miles de millones a billones de dólares” para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible y, ya en 2017, anunció su enfoque para maximizar el financiamiento para el desarrollo en el que “se da prioridad a la financiación privada y a las soluciones sostenibles del sector privado”.

A juicio de Alston, estas políticas, que “se presentan como una solución técnica” para algunos servicios, responden en realidad a una “ideología” que “devalúa los bienes públicos” y que, según la ONU, son “esenciales para una sociedad decente”.

“Mientras que los defensores de la privatización insisten en que ahorra dinero, es eficiente o que mejora los servicios, la realidad evidencia que muchas veces contradice sus propias justificaciones”, aseguró el relator especial.

Además de la eficiencia, el informe apunta que este modelo busca el “rédito económico” y que eso deriva, en cambio, en su intención de “minimizar el tiempo por cliente o paciente, pago de cuotas o ahorrar en recursos”.

El pasado mes de agosto, la Cámara de Cuentas constató que “se desconoce en base a qué criterios” se tomaron decisiones para privatizar ciertos servicios de la sanidad madrileña, certificando que las concesionarias no han demostrado un ahorro real.

lunes, 22 de octubre de 2018

El negocio de especular con el cáncer

  • España dedicó en 2017 más de 1.400 millones de euros a pagar tratamientos hospitalarios contra el cáncer con precios descontrolados y arbitrarios
  • Un ejemplo de las técnicas de los laboratorios: retirar un fármaco para volver a sacarlo al mercado un año después con un coste 12 veces superior
  • El cáncer es la encarnación del miedo a la muerte de nuestro tiempo. Las grandes empresas farmacéuticas lo saben y le están sacando beneficio
Juan Luis Sánchez 17/04/2018
Imagen de una mamografía (Archivo Wikicommons)  
Imaginemos que hay un medicamento, vamos a llamarle por ahora X, que sirve para tratar la leucemia. Gracias a la investigación científica, se descubre que ese mismo fármaco además sirve para tratar la esclerosis múltiple. ¡Estupendo!, pensaría cualquiera, no solo por bondad sino por razones económicas: si un mismo producto sirve para varias enfermedades, eso evita costes de desarrollo de otro medicamento nuevo porque ya existe este. Además, si hay más pacientes pues la demanda será mayor y por tanto el precio puede bajar. Eso es lo que pensaría cualquiera, menos los gerentes de las grandes farmacéuticas.

Digamos ahora que ese medicamento X contra la leucemia existe realmente y se llama MabCampath. Los laboratorios Sanofi tuvieron una idea muy diferente cuando descubrieron en 2012 que podía servir también para pacientes de esclerosis múltiple: retiraron el fármaco del mercado. Dijeron que por "razones comerciales" (pdf) y decían la verdad.

Un año después, esta empresa volvió a sacar exactamente el mismo fármaco (alemtuzumab) pero con una marca diferente. ¿Por qué? El mercado de los fármacos contra la esclerosis es más caro que el de la leucemia, así que retiraron una marca para para sacar otra, Lemtrada, y catalogarla como medicamento para la esclerosis. Así podían ponerle un precio más alto, como los de otros medicamentos contra enfermedades degenerativas. Desde entonces, el sistema sanitario público paga alrededor de 36.000 dólares al año por paciente tratado con Lemtrada. Esto es 15 veces más que cuando se llamaba de otra forma, siendo el mismo medicamento.

Tres casos más parecidos a este aparecen documentados en un informe de la campaña No es Sano, que reúne a diferentes organizaciones sociales que luchan por un abaratamiento de los principales medicamentos. Son datos especialmente relevantes no solo por el componente ético sino por la repercusión que eso tiene sobre la sostenibilidad del sistema sanitario en países como España.

El sistema público de salud español gastó solo en fármacos y otros tratamientos para uso hospitalario 6.448 millones de euros en 2017. Por comparar: esa cifra de gasto es superior al presupuesto de Defensa para ese mismo año y está por encima de lo que se dedicará al personal del Ejército en 2018.

Es mayor que las partidas recién aprobadas para Energía y Turismo y casi equivale a todo el dinero que gestiona el Ministerio del Interior. Mientras el Gobierno y las autonomías argumentan que no queda más remedio que mantener la austeridad en los servicios sanitarios, las farmacéuticas no dejan de facturar cada vez más. Mientras que en 2011 el precio medio de un fármaco era de 290,5 euros, en 2015 se situaba en 593,5 euros, según el informe anual del Ministerio de Sanidad.

Más del 20% de ese gasto hospitalario en tratamientos va a pagarle a estas multinacionales los medicamentos contra el cáncer, lo que sitúa la factura en oncología por encima de los 1.400 millones de euros el año pasado o incluso por encima de los 1.900 millones, según otros estudios. Las previsiones de las consultoras del "mercado sanitario" dicen que los hospitales son ya el mayor cliente de la industria, dejando atrás a la venta a través de farmacias.

Paralelamente, el Gobierno ha incluido mecanismos legales para que los gobiernos autonómicos no puedan recibir ayuda financiera si no firman un convenio que beneficia directamente a los grandes laboratorios. Un acuerdo entre el Ministerio de Hacienda y la patronal garantiza un nivel de gasto público anual constante en medicamentos de marca. El mecanismo esconde una perversión: supone una financiación indirecta con fondos de emergencia al negocio de grandes empresas.

En España algunas de las terapias más empleadas para tratar tumores alcanzan los 30.000 euros y algunas llegan a los 100.000 euros al año por paciente. Estas cifras son estimaciones de la decena de organizaciones que participan en No es Sano [desde Médicos del Mundo a la Organización Médica Colegial de España] porque los ciudadanos en realidad no sabemos cuánto estamos destinando de nuestros impuestos a pagar estos tratamientos.

¿Por qué pagamos lo que pagamos?

"¿Esto es un saqueo? No, es el mercado, amigo", dijo Rodrigo Rato para explicar los efectos de la crisis financiera en los ciudadanos. El precio de los medicamentos contra el cáncer también depende única y exclusivamente del mercado y no está regulado de la misma manera que otros servicios como la energía o las telecomunicaciones.

Como explicamos en este especial de eldiario.es, el sistema de fijación de precios de medicamentos en España es opaco y responde a criterios arbitrarios. El precio para la sanidad pública no depende de cuál fuera el coste de producción e investigación del fármaco y tampoco hay un margen de beneficio estipulado para este tipo de tratamientos. Las multinacionales farmacéuticas pueden simplemente negociar cualquier margen de beneficio con los gobiernos, y se hace además en una negociación con una comisión de responsables políticos en varios ministerios. Solo en los últimos meses hemos empezado a conocer algo de las reuniones secretas donde se negocia y decide, lo que deja mucho margen para el lobby farmacéutico y, dicho suavemente, "el conflicto de intereses".

En Estados Unidos, que es donde se fija el precio inicial de los medicamentos que luego servirá para negociar con otros países, los ingresos de las farmacéuticas por tratamientos oncológicos se han duplicado en diez años. Para las autoras del informe de No es Sano, Irene Bernal y Eva Iráizoz, "el sistema incentiva que la industria marque los precios de los nuevos medicamentos protegidos por patente en función de lo que el mercado pueda soportar para obtener el máximo beneficio posible".

Esto se hace siempre con el argumento de que, como empresas, son las únicas con capacidad de investigar y que, por tanto, tienen el derecho y la responsabilidad de hacer rentable su negocio y seguir investigando.

Cada vez son más voces expertas las que alertan sobre los mitos de la innovación farmacéutica. Datos de la European Federation of Pharmaceutical Industries and Associations (EFPIA) muestran que solo un 16% del total de los ingresos por venta de fármacos fueron destinados a investigación. El reparto de dividendos de algunas de estas empresas como Roche o Pfizer supera el 23% del presupuesto.

Estas grandes farmacéuticas dedican más dinero a repartir beneficios que a invertir en una investigación que, en sí misma, está en discusión porque se centra en hacer pequeñas modificaciones a los medicamentos para volver a patentarlos y blidar su comercialización de nuevo, lo que impide que puedan democratizarse.

En el ejemplo del principio, según los datos de No es Sano, el 70% de los ensayos clínicos con el alemtuzumab fueron financiados por centros de investigación, universidades o fondos públicos. Solo el 13% fue sufragado por la propia empresa comercializadora. Esta participación pública o académica en las fases de investigación no es una excepción en la industria y es especialmente habitual en los fármacos contra el cáncer.

El cáncer es ya la primera causa de muerte entre las personas mayores de 40 años y también entre los niños menores de 14. Ataca de repente y rompe familias; o ataca poco a poco y las somete a una agonía imposible. Cada año se diagnostican unos 250.000 casos en España. El mejor control de otras enfermedades, algunos hábitos nocivos y el alargamiento de la esperanza de vida convierten al cáncer en la encarnación del miedo a la muerte de nuestro tiempo. Las grandes empresas farmacéuticas lo saben y están especulando con ello.  

jueves, 20 de septiembre de 2018

«El sulfato de la viña también me mata»

La asociación gallega de SQM solicita al consello Rías Baixas el uso de productos ecológicos en la viticultura
MÓNICA IRAGO
BEA COSTA CAMBADOS / LA VOZ 02/09/2018

Hace un par de años empezó a notar que algo no iba bien. Vómitos, irritación de la piel, asfixia… algo le hacía daño y no sabía qué hasta que por fin en abril del 2017 dieron con el problema: le diagnosticaron sensibilidad química múltiple (SQM).

A María Costa le hace daño todo lo que contenga componentes químicos, desde un detergente a una colonia, desde el humo del tabaco a una lechuga de invernadero. Su última penitencia le llegó con un simple nardo. Su madre le regaló la flor con la mejor intención, «pero debía de estar tratada con algún producto, que me mataba», explica. La contaminación del aire también le afecta, y en un municipio vitivinícola como el suyo, Cambados, lo tiene complicado.

Los agricultores aplican durante todo el año productos fitosanitarios en el viñedo para combatir las plagas de la viña, pero la medicina de las plantas, enferma a personas como ella. «Y seguramente a más gente, pero no se sabe», matiza.

María Costa se ha propuesto aportar su grano de arena en la batalla por una atmósfera libre de químicos, de modo que la semana pasada se presentó en unas jornadas sobre sostenibilidad y enoturismo que se celebraron en Castrelo (Cambados) para hablar de su problema. Ante científicos, profesores y profesionales del sector relató los efectos que le provocan los productos fitosanitarios. «Si cuando sulfatan van con mascarilla y cubiertos como si fueran a tratar el ébola, ¿cómo al día siguiente de dejar esos productos en la viña no van a estar en el aire, cómo no le va afectar a la gente?. La normativa dice que no se puede sulfatar a menos de quinientos metros de las casas, pero no se cumple», afirma. «Es necesario concienciar a la gente desde abajo, es la única forma de cambiar las cosas», y en su opinión son muchas las cosas que hay que cambiar.

La cambadesa forma parte de la asociación gallega de afectados por sensibilidad química múltiple, que ha iniciado una campaña para dar visibilidad a su enfermedad y a los problemas con que se encuentran a diario los afectados.

Demandas de los enfermos

Entre las muchas gestiones que tienen en su agenda se incluye pedir una reunión con el Consello Regulador da Denominación de Orixe Rías Baixas para solicitar al sector viticultor que dé prioridad a los productos ecológicos en detrimento de los químicos a la hora de tratar el viñedo.

«En O Salnés algo raro tiene que haber, por algo será que aquí hay más cánceres que en ningún otro sitio. Está claro que tiene que haber un problema ambiental general porque están surgiendo un montón de enfermedades. La gente tiene que saberlo», insiste María Costa.

Más allá del caso puntual que atañe a los viticultores, desde la asociación gallega tienen otras muchas demandas, especialmente dirigidas a la administración. Reclaman una atención sanitaria adaptada a sus necesidades, porque, hoy por hoy, incluso tienen problemas para que se les diagnostique la enfermedad. Los afectados por SQM sostienen que no hay profesionales especializados ni protocolos de actuación para tratarlos en centros de salud y hospitales, lo cual aumenta los riesgos para su salud. «Antes que ir a las urgencias del PAC de Cambados prefiero morirme de dolor en casa, si vas te pinchan cualquier cosa, y te mueres. Menos mal que mi médico de cabecera está concienciado, me da la vida», relata María.

La asociación nació de la desesperación de personas como ella, y ya no se van a callar más. En septiembre esperan empezar a ser recibidos por los grupos del Parlamento de Galicia; se van a dirigir a la ministra de Sanidad para instar a que la Organización Mundial de la Salud reconozca esta enfermedad y van a iniciar un programa de charlas en los colegios para dar a conocer los efectos de los productos químicos entre las personas, entre otras medidas.

Esperando juicio para que se le reconozca la incapacidad

María Costa está dispuesta a pelear, aunque para ello tenga que dejar la burbuja de su hogar -allí no entra comida sin revisar ni nadie que se haya duchado con un champú del súper- y no desprenderse de esa mascarilla que la protege del veneno ambiental. Además de alzar la voz en aquellos foros en los que la dejen expresarse, también acudirá a los juzgados. Para octubre del 2019 tiene fijada la vista de la demanda que ha interpuesto contra el Instituto Nacional de la Seguridad Social para que le reconozca una incapacidad laboral permanente. María trabaja en el despacho de un procurador en el que está de cara al público «y no me dejan ponerme la mascarilla», afirma.

Esta exposición pública le provoca continuos problemas de salud que la obligan a encerrarse en casa, con dolor, asfixia y vómitos, y la aboca a coger bajas continuamente. «No sé que va a pasar hasta el juicio, yo así no puedo volver a trabajar. Y lo mío no es un problema psiquiátrico ni psicológico como dicen».

El ejemplo de Merchi Álvarez

María Costa tiene un espejo en el que mirarse. El de otra cambadesa, Merchi Álvarez, que se ha convertido en el rostro de la lucha contra la atrofia muscular espinal (AME) y que, gracias a su labor incansable, ha conseguido dar a conocer el problema que representa esta enfermedad rara y que los poderes públicos empiecen a implicarse en la búsqueda de tratamientos. «Sí, conozco su trabajo y la conozco a ella», comenta María Costa, y está dispuesta a seguir su ejemplo. Salir en los medios de comunicación contando su historia es uno de los caminos que está dispuesta a recorrer.


domingo, 13 de mayo de 2018

ELECTROSENSIBILIDAD, MEDIO AMBIENTE Y GEOBIOLOGÍA. LA IMPORTANCIA DEL LUGAR DONDE VIVIMOS Y DONDE DORMIMOS

Vivimos tiempos difíciles, aunque en realidad siempre lo son y lo han sido en alguna parte del mundo. Nunca en la historia de la humanidad hemos estado libres de conflictos sociales, guerras, daños medioambientales, etc., pero actualmente todas estas circunstancias se han globalizado y sus efectos llegan a todos los rincones del planeta.

Uno de los ejemplos más preocupantes es el del declive de la salud de la población. Vivamos donde vivamos el cambio climático, los tóxicos medioambientales, los tóxicos de consumo cotidiano en la alimentación, los productos de higiene, de limpieza, etc., y las radiaciones artificiales procedentes especialmente del gran despliegue de antenas emisoras de potentes microondas para dar servicio a la ingente cantidad de teléfonos móviles y otros instrumentos de la nueva tecnología, están dañando de forma drástica, rápida y quizá irreversible la salud de miles de millones de personas.

Es fácil observar el exponencial incremento de afectados por las radiaciones artificiales.

Por un lado están las personas que aparentemente no notan los efectos de las radiaciones, pero que un día les detectan una enfermedad que no les ha avisado previamente con síntomas evidentes. Por otra parte están quienes perciben determinados síntomas (pérdida de vitalidad, mareos, migrañas, insomnio, estrés, depresión…) y van de médico en médico, de prueba en prueba, sin que le sea detectado ningún tipo de anomalía o daño orgánico. Estas personas suelen ser electrosensibles, personas que han ido progresivamente sensibilizándose a las radiaciones tras múltiples y reiteradas exposiciones.

ELECTROSENSIBILIDAD

Hay que entender que la exposición a distintas radiofrecuencias de radio, televisión, wifi o telefonía móvil, unida a frecuencias extremadamente bajas de líneas eléctricas y transformadores, puede aumentar los riesgos en las personas expuestas, y es una de las vías de respuesta biológica que conduce a la electrosensibilidad y a una amplia gama de trastornos ligados a esta múltiple exposición. En general, la persona electrosensible presenta síntomas de su enfermedad especialmente cuando está expuesta a focos de radiación electromagnética. Por ello, la mejor defensa es evitar dicha exposición. Esto puede parecer algo sencillo, pero para las personas que sufren de electrosensibilidad en grado crónico es realmente difícil encontrar espacios libres de radiaciones. Las ciudades están inundadas de infinitas frecuencias e incluso en la naturaleza estos espacios limpios son cada vez más escasos.

SINERGIAS

Los campos electromagnéticos generan una serie de efectos nocivos por sí solos y también crean una serie de sinergias en el organismo en las que pueden intervenir otros factores de riesgo. Un aspecto poco difundido, pero de especial trascendencia para conocer el origen de algunos de los efectos nocivos relacionados con la toxicidad de productos químicos y de determinados fármacos, es su interacción con los campos electromagnéticos. Algunos de estos factores son de riesgo en sí mismos y otros se transforman en peligrosos o aumentan su nocividad al interaccionar con campos electromagnéticos. De la misma forma que la exposición a campos electromagnéticos puede provocar electrosensibilidad y ser en muchos casos el disparador de la sensibilidad química, un factor decisivo en la aparición de la electrosensibilidad y la sensibilidad química es la presencia de alteraciones geofísicas en los lugares donde más tiempo permanece la persona, especialmente en el lugar de descanso.

Muchos estudios han comprobado que las radiaciones artificiales son el desencadenante o el aumento de la nocividad de muchas sustancias y productos considerados tóxicos. Personalmente he podido comprobar en cientos de casos que las personas especialmente sensibles a campos electromagnéticos y a productos químicos han vivido sobre zonas consideradas geopáticas, debido a la presencia de corrientes de agua subterránea, fracturas geológicas y otros elementos distorsionadores de la radiación natural habitual en una determinada zona.

Esto no quiere decir que por el mero hecho de no estar sobre estas zonas alteradas podemos estar sometidos a radiaciones o a productos tóxicos, si no que el organismo tendrá mayor capacidad de defensa al no estar bajo la influencia debilitante e inmunodepresora de estas variaciones geofísicas, si no que sus efectos tóxicos serán, en muchos casos, menores.

Cuando la persona vive y sobre todo duerme en este medioambiente agresivo va deteriorando la capacidad de respuesta del organismo para defenderse, y paulatinamente abre la puerta a otros síntomas y enfermedades.

GEOBIOLOGÍA

La Tierra emite constantemente energía de diversos rangos y frecuencias. También del Cosmos nos llegan otras radiaciones que cubren prácticamente todo el espectro electromagnético. De esta interacción energética ha surgido, de hecho, la vida sobre la Tierra; sin embargo, cuando algún elemento, como una corriente de agua subterránea, una fisura geológica, minerales cristalizados, materiales magnéticos, bolsas subterráneas de agua o de aire, etc., distorsiona la resultante de la energía cosmotelúrica, aparece una zona perturbadora para la mayoría de los procesos biológicos, lo cual repercute de forma fehaciente en el desarrollo de muchas especies vegetales y animales y, sobre todo, en el ser humano.

Al entrar en un edificio o en una vivienda a veces notamos una sensación de agobio o de malestar; en otros casos, sin embargo, nos encontramos relajados y tranquilos. En el primer caso es probable que se trate de una casa con radiaciones nocivas ante las que nuestro organismo adopta una actitud defensiva, tensándose muscularmente y segregando inmediatamente sustancias internas –como las endorfinas– para contrarrestar el impacto negativo de dicha agresión. Cuando la permanencia en el lugar perturbado se prolonga, nuestro sistema inmunológico, desbordado por la intensidad y/o por el tiempo de exposición, comienza a perder eficacia.

Esto nos hace más sensibles a cualquier elemento patógeno que en circunstancias normales sería contrarrestado, pero que en estas condiciones puede resultar altamente perjudicial.

Las perturbaciones geofísicas más significativas en relación a la salud son las corrientes de agua subterránea y las fracturas geológicas en las que en su vertical suelen encontrarse importantes variaciones medibles con respecto al entorno geofísico: del campo magnético local, del potencial eléctrico del aire, de la radiación natural de microondas, de la conductividad del suelo y del aire, de la radiación infrarroja y de los rayos gamma, etc. Los sistemas moleculares de los diversos organismos –seres humanos, animales o plantas– se encuentran en constante interacción con las radiaciones electromagnéticas ambientales a través de las leyes físicas de absorción y de resonancia. Estas radiaciones electromagnéticas actúan asimismo sobre los procesos microbiológicos que se desarrollan en el interior de las células de los organismos.

MEDICINA DEL HÁBITAT

Aunque estas variaciones se pueden detectar con magnetómetros (incluso en ocasiones con una simple brújula), geiger, ionómetros, etc., la radiestesia es la mejor forma, y la más rápida y segura, de obtener una información global de la calidad biótica de un lugar. La radiestesia es el uso práctico de la intuición, y uno de los aspectos más importantes dentro de la geobiología, gracias a ella podemos determinar los niveles de salubridad de un lugar, que en muchos casos se puede confirmar posteriormente con aparatos de medición que nos indicarán si las constantes naturales de la zona están o no alteradas en un lugar concreto. Efectivamente, es posible determinar los niveles de radiactividad o las variaciones del campo magnético natural (entre otros parámetros) existentes en un punto mediante un detector geiger o un magnetómetro, aunque sólo la radiestesia nos permite conocer su estado global, imposible de averiguar, por otra parte, con otros sistemas de medición, ya que sólo sirven para evaluar un determinado parámetro, dándonos una visión parcial de la realidad y, por tanto, de la posible problemática.

Desde hace años cada vez más médicos comienzan a considerar los riesgos de los campos electromagnéticos y las variaciones geofísicas como un elemento de riesgo de suma importancia a la hora de establecer un diagnóstico clínico y especialmente a la hora de prescribir la terapia adecuada.

En muchas ocasiones, los trastornos desaparecen simplemente con cambiar la ubicación de la cama; en otras, es necesario una determinada terapia de apoyo para restablecer las constantes normales, siempre y cuando la persona haya salido de la zona afectada.

La geobiología es una auténtica medicina preventiva, paliativa y curativa. Por lo tanto, es importante para cualquier persona realizar un estudio geobiológico de la vivienda, pero más aún lo es para las personas electrosensibles para comprobar que los lugares de estancia prolongada estén en un lugar favorable, especialmente la cama.