Domingo
01 de Abril de 2012 00:00 | Por Cristina Hernáiz - vivalebio.com

Para
responder a estas y a otras muchas preguntas que los consumidores nos
hacemos a menudo, la Asociación
Santé Environnement France (ASEF),
que
reúne a más de
2.500
médicos expertos en nutrición,
ha publicado la
Guía Verde de la Alimentación Bio.
Una pequeña brújula (gratuita) para orientarnos en el camino hacia
una dieta respetuosa con nuestra salud y nuestro entorno, que ofrece
consejos básicos y recomendaciones sobre cómo comprar y elegir los
alimentos, cómo conservarlos y cocinarlos
Aquí
recogemos algunos de ellos....
EN EL MERCADO
Según
el estudio ´´Bio
versus Discount`` realizado
por la ASEF y France 3 en Junio de 2010, las personas que comen
habitualmente de ´´oferta`` presentan una tasa elevada de ácido
hipúrico,
asociado a la absorción de conservantes
alimentarios
-la gama que va desde el E210
hasta
el
E219-
incluidos en los alimentos industriales más comunes, como refrescos,
caramelos, chicles, lácteos, bollos, patés y cremas de untar,
platos precocinados, etc. Estos conservantes se consideran también
hoy la causa de diversos trastornos
en el desarrollo neurológico infantil,
como la hiperactividad o los problemas de atención y concentración.
Asimismo,
en las personas que consumen alimentos industriales de oferta se
observan altos niveles de ácido
palmítico,
presente en el peligroso aceite
de palma,
tan utilizado en la industria agroalimentaria por su bajo coste.
(Puedes reconocer su presencia por la mención ´´aceite
vegetal``o´´grasas
vegetales``,
sin especificar el tipo de vegetal). Además de destruir los bosques
tropicales con los monocultivos de palma de aceite y de implicar la
muerte de cientos de miles de orangutanes (ver el artículo "Di
NO al aceite de palma"),
según la ASEF, el ácido
palmítico del
aceite de palma está asociado a mecanismos de resistencia
a la insulina,
como la diabetes
de tipo 2 en
los animales, la obesidad
y
trastornos
cardiovasculares. Para
colmo, inhibe los síntomas de saciedad, provocando una adicción
que
conduce a comer
más.
La
comida
rápida o
basura no sólo contamina gravemente el planeta con el despilfarro de
energía, agua, embalaje y plásticos que supone, sino también
nuestro cuerpo.
Evitando
los platos
industriales prefabricados protegemos
nuestra maquinaria de estas bombas cargadas de sal, colorantes,
potenciadores del sabor y, sobre todo, de ácidos grasos saturados,
causa directa de obesidad,
colesterol
alto y
sus trastornos
cardiovasculares asociados.
Teniendo
en cuenta que todo consumo es contaminante, no hay duda de que
consumir
productos Bio o ecológicos (también
llamados orgánicos
en
América) es la opción
más sostenible y menos contaminante posible,
pero, eso sí, siempre
que sean locales y de temporada.
Muchos productos bio que se suelen
encontrar a la venta en las grandes superficies llegan de países
remotos donde su producción y manufacturación sale más barata. (Es
decir, que las grandes empresas de la agroalimentación ya están
importando sus formas y maneras de negocio al sector ecológico, ante
lo cual debemos estar alerta).
Es
por ello que la ASEF recomienda mirar detenidamente el origen y poner
en cuarentena lo « Bio » de largo recorrido. En primer lugar,
porque al tener que hacer largos
trayectos,
estos productos dejan una importante huella
ecológica (por
contaminación en el transporte, pérdida y despilfarro de parte de
la producción, etc.). Y, en segundo, porque después de viajar
largas horas, muchos
alimentos frescos pierden gran parte de sus cualidades nutritivas y
organoléptica
Por
último, y aunque este problema se está superando a marchas
trepidantes con la homologación del etiquetado bio en los diferentes
continentes, hay que tener en cuenta que no todos los países del
mundo tienen la misma reglamentación para la obtención de la
certificación ecológica.
A
menudo nos quejamos de no encontrar tal o cual producto en nuestro
supermercado, pero la ASEF nos recuerda que nuestras
elecciones cotidianas como consumidores determinan directamente los
productos que los establecimientos nos ofertan.
Por
ejemplo, comprando un kilo de manzanas ecológicas y locales,
apoyamos a los pequeños agricultores bio de nuestra zona y ayudamos
a que el establecimiento vuelva a encargar su producto. Del mismo
modo, cuando
los consumidores rechazamos un producto, los proveedores no tardan en
retirarlo del mercado, como se ha podido ver en el caso de los
biberones con Bisfenol A, que
han dejado de ser comercializados por muchas grandes marcas ante la
negativa de los consumidores europeos a comprarlos.
Otro
ejemplo muy significativo es el de los transgénicos,
cuyo rechazo por los ciudadanos de numerosos países europeos
(Alemania, Francia, etc) ha obligado a las grandes empresas
agroalimentarias (Nestlé, Unilever, etc.) a prescindir de ellos en
dichos países, mientras siguen comercializándolos –incluso en los
alimentos y potitos infantiles- en países como España, donde los
consumidores no presentan objeciones.
Una
buena manera de abaratar nuestra compra bio y a la vez apoyar a los
agricultores ecológicos de nuestra zona es comprar directamente en
los mercados ecológicos que van empezando a extenderse por todas
nuestras ciudades (ver nuestra
agenda de ecomercados del Estado Español y el Sur de Francia)
o bien apuntarnos a Cooperativas
de Productores y Consumidores Ecológicos.
En
esta última modalidad, el consumidor suele pagar una cuota o hacer
un pedido por adelantado de lo que consumirá en un determinado
período de tiempo y recibe periódicamente una cesta de alimentos
frescos, bio y locales directamente de la granja o la huerta. Esta
fórmula permite al productor asegurar la venta de su producción y
al consumidor ahorrarse los costes de intermediarios, además del
derroche de energía y contaminación provocado por embalajes,
transportes, etc.
CONSERVANDO
LOS ALIMENTOS
La
mayoría de los revestimientos de los botes
y latas de conservas contienen
Bisfenol
A (BPA),
un perturbador endocrino potencialmente cancerígeno, además de
aluminio,
altamente neurotóxico. En Octubre de 2011, la Asamblea Nacional de
Francia votó una proposición de ley para prohibir el Bisfenol A en
los envases alimentarios a partir de 2014.
Numerosos
tupperwares y recipientes alimentarios de plástico contienen
Bisfenol
A (BPA)
que, bajo
el efecto del calor, « migra » desde el contenedor al contenido,
de forma que los consumidores acabamos ingiriendo una buena parte al
comer! Es por ello que los expertos nutricionistas de la ASEF
recomiendan priorizar al máximo los platos, tuppers y envases de
vidrio.
EN
LA COCINA…
La
principal toxicidad del microondas procede de que no está
herméticamente cerrado y emite ondas electromagnéticas en su
entorno. Si bien el riesgo de permanecer cerca de él cuando está en
marcha no ha sido lo suficientemente evaluado, la ASEF recomienda no
utilizar el microondas para cocinar los alimentos, sino únicamente
para recalentar bebidas, agua, sopas o platos ya cocinados.
Qué
ocurre si se mete plástico en el microondas?
Tanto
si se trata de un plato como de un envase, sólo los productos
plásticos oficialmente declarados compatibles con el microondas
pueden ser utilizados. Pero incluso así, la ausencia de toxicidad
nunca es segura! En todos los casos, se aconseja optar por los platos
y envases de vidrio.
Es también preferible usar un plástico de campana adecuado en el
microondas que láminas o films de plástico.
Cuales
son los mejores métodos de cocción ?
Toda
cocción a temperatura excesiva destruye los ácidos grasos
esenciales, como los omega-3, así como dos tercios de las vitaminas
(en el caso de la parrilla y barbacoa). Además, la cocción a altas
temperaturas produce compuestos de carbono tóxicos y potencialmente
cancerígenos (hidrocarburos policíclicos, aminas heterocíclicas,
reacción de Maillard, acrilamida ...). Sólo
la cocción a baja temperatura (vapor) garantiza el respeto máximo
de las propiedades del alimento.
Para
compartimentar o envolver alimentos en el horno (la fórmula que los
franceses llaman "papillots") , es preferible usar papel
sulfurizado (papel de horno o vegetal) en vez de papel de aluminio,
ya que, al calentarse, el aluminio puede migrar a los alimentos,
sobre todo si se añaden elementos ácidos como el limón.
Puedo
hacer barbacoas sin riesgo?
Para
las barbacoas, la Agencia Nacional de Seguridad Sanitaria de Francia
recomienda utilizar carbón
vegetal purificado con
más de 85% de carbono en lugar del carbón ordinario.
Las
placas de inducción emiten campos
magnéticos de
frecuencia media (20 a 100 Hz). Varios estudios han demostrado que es
posible que estos últimos tengan un impacto en los marcapasos.
Asegúrate
de emplear sartenes o cacerolas adaptadas y de mantenerte al menos a
10 o 15 cm de las placas!
Y
los utensilios de aluminio?
Cocinar
o hervir alimentos en cacerolas
o placas de aluminio dañadas o rayadas puede
suponer un riesgo para la salud, ya que el
aluminio puede migrar a los alimentos,
especialmente si son ácidos. Para evitarlo, se recomienda cuidar y
cambiar periódicamente el menaje de cocina. El aluminio también
está presente en el envasado y embalaje de alimentos (latas, botes
...), por lo que se aconseja no
almacenar alimentos ácidos en
estos recipientes.
ELIGIENDO
EL MENU
Un
informe de la Dirección General de la Competencia, el Consumo y el
Control del Fraude de 2009 estimó que el
52,1% de las frutas y verduras analizadas en Francia en 2007
contenían residuos de plaguicidas,
y que el
7,6% sobrepasaban los niveles permitidos.
Cada comida que se consume en Francia contiene 21 pesticidas! Según
la ASEF, se trata de restos de plaguicidas, entre ellos, posibles o
probables carcinógenos, tóxicos para el desarrollo y la
reproducción, disruptores endocrinos o, incluso, neurotóxicos.
Un
estudio realizado por las Universidades
de Harvard y
Montreal
en
mayo de 2010 demostró también la relación
entre la hiperactividad y la exposición infantil a pesticidas.
La investigación, realizada en 1.139 niños de entre 8 y 15 años,
concluyó que los niños expuestos a altas concentraciones de
pesticidas en su dieta muestran alteraciones de la atención. Según
la Academia Americana de Ciencias, la principal fuente de exposición
infantil a los pesticidas es la dieta. Entre el 3 y el 7% de los
niños en edad escolar que asisten a la escuela en los Estados Unidos
sufren de hiperactividad. Además, esta produce efectos persistentes
sobre el sistema nervioso y provoca trastornos de atención - causa
de los déficits cognitivos.
Ten
en cuenta siempre estos consejos a la hora de comprar frutas y
verduras:
-
Ver la etiqueta
de certificación bio o ecológica
(orgánica,
en América).
-
Consumir productos de temporada.
-
Prioriza los productos
locales,
que son más interesantes a nivel nutricional.
-
Privilegia lo bio
en
la medida de lo posible.
-
Si consumes productos no bio, lávalos muy bien para eliminar
los pesticidas.
Al
margen de las objeciones éticas que cada día más consumidores
plantean al consumo de animales, la ASEF recuerda en su guía que el
carnivorismo es, según numerosos estudios, la causa de diversos
trastornos de salud. En concreto, las
aves de corral (pollos, pavos, gallinas) y los conejos no
procedentes de la ganadería ecológica presentan altas
tasas de antibióticos,
que van a parar al consumidor al comerlos.
En
cuanto a los cerdos
y
el ganado bovino, está demostrado que su consumo
en exceso conduce al desarrollo de cáncer.
En 2005, el estudio EPIC
realizado
por el profesor Elio
Riboli de
la Agencia
Internacional para la Investigación contra el Cáncer demostró
que el
riesgo de padecer cáncer colon rectal es tres veces mayor entre los
consumidores regulares de al menos dos porciones diarias de carne
roja y embutidos (salchichas, etc.) que en aquellos que sólo comían
una ración a la semana.
Por
supuesto, otro grave problema asociado al excesivo consumo de carne
es el calentamiento
global y la contaminación que provoca la ganadería industrial.
De hecho, la ganadería intensiva es la segunda mayor fuente mundial
de gases de efecto invernadero, responsables del cambio
climático que
estamos padeciendo en esta era industrial.
Producir
un
solo kilo de carne de vacuno supone emitir 14.8 kilos de CO ²,
tanto como recorrer 121 km en coche. Además, el ganado requiere de
una producción intensiva de cereales para alimentarse, lo que
conduce a una creciente deforestación.
El forraje o pienso es tratado con muchos tratamientos de
plaguicidas,
y, para contrarrestar la falta de higiene y de medidas sanitarias en
las granjas industriales, los animales son tratados con antibióticos,
que favorecen la aparición de cepas
bacterianas resistentes. Todo
esto repercute en el agua,
en
particular, a través de las heces de los animales.
Es
por todo ello que la ASEF recomienda seguir dos
consejos básicos a la hora de consumir carne:
Priorizar
las carnes
magras,
como la del pavo y el pollo, y siempre procedentes de la ganadería
ecológica, bio u "orgánica" (que
es tres veces menos grasa que la convencional y supone un trato más
respetuoso con los animales y el medio ambiente).
-
Consumir
menos de 300 gramos de carne por semana (según
el Fondo Mundial de Investigación contra el Cáncer).
Con
nuestro carrito de la compra también podemos hacer algo muy
importante por las especies
marinas amenazadas,
como el atún
rojo,
tan de moda hoy con el consumo de sushi, y otros tantos ejemplos. A
este respecto, la guía bio de la ASEF recomienda decantarse por
especies
menos demandadas y
procedentes de la pesca
sostenible (etiquetada
con el sello MSC), fresca y local.
El consumo de pescado tampoco es inocuo
para nuestra salud. En Francia, los peces de agua dulce (ríos y
lagos) pueden estar contaminados por PCB's, tóxicos orgánicos
persistentes prohibidos desde 1987 pero aún presentes en nuestras
aguas.
Dada la toxicidad de los metales
pesados y de los PCB, la ASF recomienda a los consumidores en general
y a las mujeres embarazadas en particular no comer más de una ración
semanal (150 gr) de especies depredadoras (como el rape, el
emperador, el atún, la trucha, el pez gato..), que son las más
contaminadas, y, sobre todo, diversificar lo más posible las zonas
de aprovisionamiento: mar, río, lago, etc.
-
Evita
consumir más de una vez a la semana peces de agua dulce o de
especies depredadoras.
-
Evita
las especies de moda,
como el atún rojo, en vías de extinción.
-
Prioriza los productos que lleven la etiqueta
MSC y
asegúrate de que estén sellados para evitar fraude), garantía de
pesca sostenible.
LAS
BEBIDAS
Es
segura el agua del grifo?
Se han detectado trazas de medicamentos
y de plaguicidas en el agua potable. La contaminación del agua que
entra en nuestras casas proviene, por una parte, de la propia orina y
las heces humanas y otros productos tóxicos (lejías, amoníacos,
detergentes, suavizantes, etc.) que evacuamos por el alcantarillado.
Y por otra, de los vertidos de la industria química y farmacéutica,
las granjas industriales y piscifactorías (antibióticos y hormonas
de crecimiento), además de los hospitales, cuyos vertidos son
particularmente preocupantes, debido a que contienen anticancerígenos
y productos radiactivos, moléculas tóxicas, poco degradadas y
persistentes en el medio ambiente.
La
presencia de pesticidas en el agua potable procede, principalmente,
de la agricultura industrial, y por lo tanto, es mayor en las zonas
agrícolas donde no se cultiva de forma ecológica. ( En Francia,
puedes acceder a los resultados de la calidad del agua de tu
comunidad, visitando la web del Ministerio de Salud:
www.sante.gouv.fr.)
Las depuradoras y plantas de
tratamiento no están preparadas para eliminar todas estas moléculas,
y algunos compuestos no se degradan apenas. Incluso a dosis bajas,
algunos perturbadores endocrinos (medicamentos, plaguicidas, desechos
industriales) pueden afectar a la reproducción y el crecimiento.
El
agua embotellada plantea problemas desde el punto de vista de su
impacto medioambiental. Cada francés consume una media de 142 litros
de agua mineral al año, lo que genera unas 170 000 toneladas de
envases de plástico, cuya fabricación, transporte y recogida no es
ninguna broma... Pero, como veíamos, el agua del grifo también
tiene su dosis de contaminación. Lo
ideal
sería, pues, consumir agua embotellada en vidrio retornable y
reutilizable,
como ya se hace en países como Alemania.
Si
consumes agua del grifo, atención a los sistemas y aparatos
de filtrado.
Un reciente estudio ha puesto en duda la eficacia de algunos en la
eliminación de contaminantes como los nitratos y pesticidas y ha
descubierto que las sales de plata contenidas en los cartuchos pueden
ser liberadas al agua. Asegúrate de que no
lleven sales de plata.
Durante
mucho tiempo hemos sabido que el consumo de bebidas
gaseosas azucaradas provocaba
obesidad
y
diabetes,
como han demostrado numerosos estudios. Pero ahora los informes
médicos están comenzando a arrojar datos muy preocupantes sobre las
bebidas
light,
en especial sobre las que contienen aspartamo
(E951),
un aditivo alimentario altamente neurotóxico que también se
encuentra en los chicles sin azúcar, los cereales para el desayuno,
los yogures desnatados de sabores, los sustitutos en polvo del
azúcar... Su uso ha sido asociado también a hiperactividad
infantil,
síndrome de piernas inquietas, fibromialgia
y
problemas neuromusculares varios.
Un
estudio realizado en marzo de 2008 sobre 40 vinos franceses de
distintos precios y modalidades - 34 de ellos, elaborados con uvas de
agricultura convencional o intensiva, y otros 6, elaborados con uvas
de agricultura ecológica- concluyó que el
100% de los vinos convencionales analizados
estaban contaminados
de pesticidas.
Es más: Los niveles de contaminación eran 5.800
veces más altos que en el agua potable! Sin
embargo, el
vino ecológico analizado
pasó triunfador el test y demostró estar libre
de pesticidas,
a excepción de uno de ellos, que había sido contaminado por la
fumigación de un cultivo convencional cercano.
Conclusión?
No es un peligro tomarse un vinito convencional de una gran cosecha
de vez en cuando, pero, sin duda, para
el consumo diario es
recomendable pasarse a los vinos
ecológicos,
que, además de tener ya unos precios muy asequibles en el mercado
(puedes encontrarlos a partir de 4 euros o incluso menos), han
alcanzado unos niveles de calidad altísimos, como pudo verse en la
última
edición del Premio
Internacional del Vino Ecológico Mundus Vini BioFach, donde
los
caldos
bio españoles resultaron triunfadores.
LOS
DESECHOS
Aparte
de reciclar selectivamente los desechos y envases de plástico,
papel, cartón, pvc, metal, etc como ordena la normativa de nuestro
municipio, una buena forma de reducir
nuestras basuras orgánicas es
la fabricación
de compost casero,
consiguiendo así un humus
de
alta calidad 100% gratuito y mejor que cualquier fertilizante químico
para tu jardín o huerto. Pero, atención, porque no todos los
desechos orgánicos son óptimos para compostar...
NO
debemos compostar:
Carne,
pescado, huesos, materias grasas animales o vegetales, lácteos,
plásticos y latas.
SI
podemos compostar:
Cáscaras,
pieles y restos de frutas y verduras (excepto las demasiado ácidas,
como los cítricos o los plátanos), cáscaras de huevos, de mariscos
y de frutos secos, bolsitas de té, posos de café, cajas de huevos
(sólo las de cartón!!), papel de wc y de cocina.
Traducción
y adaptación: Cristina Hernáiz © VivaLeBio MaGazine.
Fuente:
"Le Petit Guide Vert de la Bio-Alimentation" de la
Asociación Santé Environnement France (ASEF).