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El ex primer ministro de Islandia, Geeir H. Haarde. (EFE) |
- Geir H. Haarde está acusado de violar la ley sobre la responsabilidad de los ministros y de desoír las advertencias sobre la crisis de los bancos islandeses.
- La defensa se centrará en que Haarde no podía intervenir la actividad de los bancos y la Fiscalía debe demostrar que sus decisiones llevaron al crac bancario.
- La celebración del juicio estuvo en el aire hasta que el pasado jueves se tumbó una propuesta de los conservadores para volver a votar que Haarde fuera procesado.
- MICROSCOPIO: Tres años después de la rebelión, la alternativa anticrisis de Islandia empieza a dar frutos.
EFE.
04.03.2012
El
ex primer ministro islandés
Geir
H. Haarde
afronta
desde este lunes un juicio por su presunta actuación
negligente en el colapso bancario sufrido
por su país en octubre de 2008 y en el que se arriesga a una pena de
dos años de cárcel.
El
conservador Haarde, de 61 años y primer ministro entre 2006 y 2009,
está acusado de violar
la ley sobre la responsabilidad de los ministros y
de desoír las advertencias que recibió en su momento acerca de una
inminente crisis de los principales bancos islandeses.
En
las vistas previas celebradas el año pasado, así como en otras
declaraciones públicas, Haarde ha insistido
en su inocencia y
en calificar de "farsa" el juicio, que considera un proceso
"político".
Un
juicio discutido
La
celebración del juicio estuvo en el aire hasta que el jueves pasado,
el Althingi (Parlamento islandés) tumbó
por 33 votos contra 27 una
propuesta del líder conservador, Bjarni Benediktsson, para volver a
votar de nuevo si Haarde debía de ser procesado.
El
Althingi había dado
luz
verde en
septiembre de 2010 a que Haarde fuese llevado a los tribunales,
siguiendo el consejo de la comisión parlamentaria de investigación,
aunque no hizo lo mismo con otros tres exministros de su gabinete,
dos socialdemócratas.
El
Gobierno
de izquierda,
al mando desde 2009, había tratado de impedir que la moción de
Benediktsson fuera discutida, presentando una contrapropuesta
hace
un mes, pero varios diputados rompieron entonces la disciplina de
partido y votaron con la oposición.
Benediktsson
justificó su derrota por las supuestas presiones
a sus propios diputados del
Gobierno, que no se podía permitir un revés que evidenciaría más
aún su frágil mayoría, reducida al mínimo tras el abandono de
varios parlamentarios en los últimos meses, aunque en esta votación
contó con el apoyo del opositor Movimiento de Izquierda Verde.
Entre
quienes pretendían inicialmente echar abajo el proceso contra Haarde
figuraban el ministro del Interior, el "rojiverde"
Ögmundur
Jónasson,
a quien la primera ministra, la socialdemócrata Jóhanna
Sigurdadóttir, sugirió hace semanas que dimitiese.
Haarde
también cuenta con el
respaldo
del obispo de Islandia,
Karl Sigurbjörnsson, quien en su sermón de Año Nuevo calificó el
juicio de "desgracia" para el país.
El
apoyo de los islandeses al juicio
Y
el apoyo popular al proceso parece haber disminuido:
hace un año dos de cada tres islandeses se mostraban a favor, pero
los últimos sondeos reflejan un empate
entre
partidarios y opositores.
Que
Haarde sea el
único
político procesado
ha
generadocríticas
a
ambos lados del espectro político, así como el polémico papel de
los socialdemócratas, que formaban parte de su coalición de
gobierno y ahora dirigen el país junto con el Movimiento de
Izquierda Verde.
La
primera condena vinculada a la crisis no fue a banqueros ni
políticos: fue a 4 ciudadanos que entraron ilegalmente en el
parlamento
Algunos
señalan también a David
Oddsson,
primer ministro conservador entre 1991 y 2004 y principal impulsor de
la política neoliberal que acabó colocando a Islandia al borde la
bancarrota.
Y
aunque el fiscal especial ha abierto decenas
de casos por corrupción contra
directivos (como la cúpula del que era el primer instituto
crediticio del país, el Kaupthing), los dueños de los bancos no se
han visto afectados.
El
día que el Althingi tumbaba la moción de Benediktsson, la Autoridad
de Supervisión Financiera destituía a su director,
Gunnar Andersen, por no haber informado de la creación de filiales
del Landsbanki en un paraíso fiscal cuando era uno de sus
directivos.
Gunnar
Andersen,
al que también se acusa de conseguir de forma ilegal información
sobre un exministro, niega
todo y
dice que su destitución la han impulsado personas que quieren evitar
ser objeto de las investigación del organismo que dirigía hasta
hace tres días.
Pese
a las investigaciones y los procesos en marcha, la primera
condena vinculada
a la crisis no fue a banqueros ni políticos: un tribunal sentenció
el año pasado a cuatro
ciudadanosapenas
menores por
entrar de forma ilegal en el Althingi en
las protestas populares de fines de 2008, que provocaron la caída
del Gobierno de Haarde.
El
proceso contra el antiguo primer ministro reunirá a algunas de las
principales figuras políticas del país: entre los cerca de 60
testigos
figuran
Jóhanna Sigurdardóttir, el ministro de Finanzas y líder
"rojiverde", Steingrímur J. Sigfússon; y el propio
Oddsson, que ha dicho que hará todo lo posible por ayudar a su amigo
Haarde.
El
tribunal que lo juzga es el Landsdómur, una corte especial que nunca
antes había actuado
La
defensa
se
centrará en que Haarde no
podía intervenir en la actividad de los bancos
y
que la Fiscalía debe demostrar que efectivamente sus decisiones
llevaron al crac
bancario.
El
tribunal que lo juzga es el Landsdómur,
una corte especial para procesos que afecten a miembros del Gobierno,
creada en 1905 y que nunca
antes había actuado.
El
juicio se desarrollará en un clima
político enrarecido,
mientras el Gobierno negocia la adhesión a la Unión Europea (UE), a
la que se oponen cerca de dos tercios de la población, y con las
elecciones generales de 2013 en el horizonte.