jueves, 29 de septiembre de 2016

La energía solar en Europa, tan potente como 100 nucleares

El continente rompe el techo del centenar de gigas fotovoltaicos
Vista aérea de la planta solar fotovoltaica de Cestas, Francia REGIS DUVIGNAU / REUTERS  
CARLOS FRESNEDA Corresponsal Londres 29/09/2016

Europa ha roto el techo de los 100 gigavatios de energía solar, mientras España se descuelga del carro de la fotovoltaica y sigue bajando enteros. «El viejo continente es la primera región en el mundo que alcanza esa cifra», recalca James Watson, director ejecutivo de Solar Power Europe. «Ninguna otra tecnología ha crecido tan rápido. Europa ha marcado el camino, pero Asia viene pisando muy fuerte y recogerá pronto el testigo». El nuevo récord de la solar equivale a la potencia de 100 centrales nucleares como la de Trillo, la más potente de España.

El viejo continente contaba en 2008 con apenas 5 gigavatios de energía solar. España se salió literalmente del mapa ese año y rondó el 40% de la potencia instalada en Europa, hasta llegar a codearse con el entonces campeón del mundo Alemania (superada el año pasado por China).

Ocho años después, la contribución total de nuestro país se queda en el 5%. De segunda potencia europea hemos pasado a ser quintos, superados (por este orden) por Italia, Reino Unido y Francia. La potencia instalada en las islas británicas, gracias en gran parte al know how español, supera ya los 10 gigavatios y prácticamente duplica los 5,4 de nuestro país, casi inalterables desde la arrancó la marcha atrás de las renovables.

«España sigue teniendo un grandísimo potencial y nos llegan noticias de una reactivación comercial del sector», asegura James Watson, que hoy encabezará en Bruselas la celebración del hito europeo. «Pero todo depende de la inestabilidad política... Esperamos que España se vuelva a subir al carro de la solar y contribuya a alcanzar la meta de los 200 gigavatios en un tiempo récord, posiblemente en el 2022».
A la energía fotovoltaica, que contribuye al 5% de la tarta energética europea, le quedas sin embargo aún un largo camino para alcanzar a la eólica, que supone en torno al 11%. Watson prevé que el sorpasso se producirá en el 2030 con una política favorable. «Creo firmemente que el 2040, la energía solar será la principal fuente global de energía», sostiene el director ejecutivo del SolarPower, que no oculta los bandazos que ha sufrido el sector en varios países europeos.

En los dos últimos años, el crecimiento europeo ha sido posible gracias sobre todo al tirón del Reino Unido. El país de la nubosidad invariable tocará previsiblemente techo este años, tras el recorte a los subsidios, pero por detrás viene Francia apretando el acelerador con la meta de 20 gigavatios en el 2022, triplicando su potencia actual.

Italia se ha recuperado tras el mazazo de la crisis y contribuye a cerca del 20% de la tarta solar europea, por detrás de Alemania, que sigue representando el 40%. Portugal, que el abril pasado logró el milagro de cuatro días consecutivos funcionando con renovables, se ha propuesto multiplicar por cuatro su potencia actual y llegar a los 2 gigavatios, mientras que las nueva ley de renovables en Grecia se ha fijado la meta de 2,6 gigavatios.

En España, entre tanto, seguimos sumidos «en la parálisis decretada hace tres años por un Gobierno que se ha plegado a las exigencia del oligopolio fósil y nuclear», según denuncia Rodrigo Irurzun, portavoz de la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético. «El parón ha sido tal que hará que sea muy difícil que cumplamos los objetivos de la UE para el 2020 en la lucha contra el cambio climático», asegura.

Irurzun califica de «indignante» la situación de España en el contexto europeo. «Desde la Plataforma, que nació hace ya cuatro años como iniciativa ciudadana, celebramos el avance de la fotovoltaica a nivel mundial y en Europa. Las señales de que el modelo está cambiando son claras, pues gran parte de la nueva potencia instalada en muchos países lo es en modo de autoconsumo. Estamos convencidos de que la situación de España será temporal: es urgente un cambio en la política energética para establecer un marco normativo claro y para permitir el desarrollo de la fotovoltaica y de las energía limpias, frente a un modelo contaminante, peligroso, opaco y obsoleto», sentencia Irurzun.

domingo, 25 de septiembre de 2016

Un municipio catalán solicita paralizar la instalación de los contadores de Endesa

Es la primera vez que organismos oficiales solicitan la suspensión temporal de la instalación de los contadores de energía eléctrica. La multinacional dice que aplica la normativa
Los nuevos contadores por horas. (EFE)  
AGUSTÍN RIVERA. MÁLAGA 24.09.2016

El Ayuntamiento de Santa Perpetua de Mogoda de Barcelona, con mediación de la Diputación de Barcelona y el Ayuntamiento de Barcelona, ha solicitado a la Generalitat y al Gobierno que ordenen la paralización provisional de la instalación de los nuevos contadores telegestionables de Endesa. A finales de 2017, Endesa tiene previsto que todos los contadores de su parque sean telegestionables, los ingresos por alquiler superarán los 10 millones de euros mensuales.

¿Cuáles son los motivos alegados para la paralización de estos contadores? Un presunto incumplimiento de la normativa europea: los tres organismos solicitantes alegan que las compañías eléctricas han incumplido el plan de sustitución de contadores establecido en la Orden IET 290/2012, pues a 31 de diciembre de 2016 no habrá sido sustituido el 70% del parque de contadores electromecánicos, como establece la Directiva 2012/27/UE, relativa a la eficiencia energética.

Multazo de la Junta contra Endesa: sanción de 400.000 € por el fraude de los contadores


La multinacional eléctrica también sufrirá el comiso del beneficio ilícito obtenido durante 2014, que se cifra en 1,39 millones de euros. Los hechos los denunció Antonio Moreno Alfaro

También denuncian falta de protección de los datos personales: alegan que la Agencia Española de Protección de Datos, en su informe de fecha 22 de junio de 2015, recoge un dictamen del Grupo de Autoridades de Protección de Datos en el que este "considera que el tratamiento de los datos referidos a la curva de carga horaria resulta especialmente sensible en cuanto que implica el acceso a otras informaciones ajenas al mero dato del consumo energético”. Así, se muestran “los hábitos de comportamiento del consumidor y permitiendo la elaboración de perfiles relacionados con su conducta, que exceden del mero conocimiento de los sus consumos por afectar su esfera más privada", por lo que “el acceso a la información debería fundarse en el consentimiento inequívoco del afectado".

Hay otras dos razones: la supuesta afectación de la salud de las personas por la presencia de los campos electromagnéticos y las restricciones de Endesa a la libre competencia: “ya que impide instalar en su red de distribución contadores que no sean de Enel, empresa pública italiana propietaria de Endesa, lo cual da a ésta el monopolio sobre el 43% del mercado español de contadores telegestionables”.

La Junta de Andalucía sancionó a Endesa con 400.000 euros y el comiso del beneficio ilícito obtenido en 2014, de 1,39 millones de euros, por el fraude

Trece millones de usuarios

Las citadas restricciones, que están expresamente prohibidas en los artículos 101 y 102 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE), afectan a 13 millones de usuarios en Cataluña, Andalucía, Aragón, Extremadura, Baleares y Canarias, los cuales no pueden ejercer su derecho a comprar o alquilar el contador en un mercado de libre competencia. Los usuarios además “son obligados a aceptar que la sustitución del contador electromecánico por el contador de ENEL sea realizada sin que les sea comunicada previamente el día y la hora de la operación, lo cual les impide comprobar si los kWh indicados por Endesa en la factura posterior coinciden con los marcados por dichos contadores en el momento de la sustitución”.

Los contadores telegestionables de Enel también presuntamente incumplirían el Mandato 441/2009, de 12 de marzo de 2009, de la Comisión Europea, pues no son interoperables, es decir, “no son intercambiables con contadores de otros fabricantes, debido a que el protocolo de comunicaciones utilizado por Endesa y E-ON (protocolo Meters & More) solo permite la telegestión de los contadores de Enel, a diferencia del protocolo de comunicaciones utilizado por el resto de las compañías distribuidoras (protocolo Prime), que permite la telegestión de contadores de numerosos fabricantes”.

Antonio Moreno Alfaro, en su domicilio. (Foto: Fernando Ruso)  
Según Antonio Moreno Alfaro, ingeniero jubilado sevillano experto en la factura de la luz, la falta de competencia permite a la multinacional “imponer al distribuidor de los contadores de Enel unos precios de venta al público que hacen antieconómica la compra del contador y obligan al usuario a alquilarlo a Endesa”. Para Endesa, el precio de costo del contador monofásico de Enel ronda los 20 euros. Dado que el precio de alquiler, fijado por el Gobierno, es 0,81 euros mensuales (+ 21% de IVA), Endesa obtiene un interés nominal mensual del 4,05% (TAE= 61,03%), lo cual le permite amortizar el contador en dos años.

“La obligación legal” de Endesa

Fuentes oficiales de Endesa expresaron a El Confidencial que la multinacional tenía la “obligación legal” de cambiar el parque de contadores antes de 2018. “Es lo que estamos haciendo. ¿Que alguna administración no quiere hacerlo? Tendremos que comunicarlo a las autoridades competentes. Nosotros aplicamos una normativa y ya está. El telecontador aporta valor y es mucho mejor para el cliente”, subrayó un portavoz de Endesa. Para la compañía eléctrica resulta mucho más económico alquilar un contador que comprarlo.

La semana pasada la Junta de Andalucía sancionó a Endesa con 400.000 euros y el comiso del beneficio ilícito obtenido durante 2014, que se cifra en 1,39 millones de euros, por el fraude de los contadores. Los hechos los denunció la asociación de consumidores Facua.

martes, 20 de septiembre de 2016

Ciencia vs. comercio en la OMS


Examen de la nueva resolución de la OMS “absolviendo” al glifosato del dictamen anterior como “probablemente cancerígeno”, tratando de desnudar los motivos, que no parecen para nada científicos, para tal resolución.

glifosato: la Organización Mundial de la Salud cede ante empresas

Hagamos un pequeño racconto: el glifosato es el herbicida de uso màs extendido hoy día. Se venía usando extensivamente, sobre todo para los abundantes céspedes de EE.UU., porque se había verificado que no tenía la virulencia de otros temidos herbicidas, con letalidad inmediata comprobada (el paraquat, el temido “Agente Naranja, por ejemplo, que es una mezcla de 2,3,7,8-tetraclorodibenzodioxina (TCDD) y 2-4-5-t. O un “primo” suyo de menor potencia pero aun altamente tóxico, el “abundante” y muy presente en campos argentinos 2-4-d y otros también temibles; atrazina, glufosinato, carbamatos…

El glifosato se multiplicó con la implantación de cultivos transgénicos, precisamente preparados para soportar glifosato que tiende a eliminar a los demás vegetales.

Por su baja letalidad inmediata, se lo consideró inofensivo. Estuvo durante muchos años considerado no tóxico, atóxico o como el lector prefiera piropearlo.

Sin embargo, investigaciones reiteradas de biólogos como el argentino Andrés Ca-rrasco, descubrieron y describieron preocupantes índices de intoxicación… con glifosato.

Gilles-Eric Seralini, francés, por ejemplo, retomó las experiencias de la “investigación” que Monsanto había hecho con conejillos de Indias y que le habían dado total inocuidad y así lo había publicado en revistas “científicas” y en comunicados emitidos, no por el laboratorio transnacional que podría considerarse parte interesada sino a través de organizaciones que proclaman ser “sin fines de lucro”, aunque precisamente están fundadas, montadas y financiadas por empresas, como es el ILSI, International Life Sciences Institute, que responde por entero a Monsanto, o Croplife International que está patrocinada, financiada, etcétera por Syngenta, Monsanto, Bayer, Basf, Sumitomo Chemical y otros entre los mayores laboratorios del mundo.

Séralini observó que los estudios de Monsanto se habían limitado a tres meses, exactamente. Entonces repitió exactamente la misma hoja de ruta (cantidad de glifosato administrado, mismo tamaño de los conejillos y el mismo tipo de encierro, de comida, etcétera pero lo prolongó después de los tres meses. Y pudo verificar que ya en el mismísimo cuarto mes empezaban a aparecer alteraciones en la salud de los animalitos de prueba, cada vez más patentes, como por ejemplo, enormes tumores. Las conclusiones sobre inocuidad del glifosato quedaban barridas, literalmente.

Entre 1996, momento de implantación de cultivos transgénicos (soja, fundamentalmente) y 2014, es decir durante casi dos décadas, la Organización Mundial de la Salud (OMS) aceptó como inocuo al glifosato pese a que sobre todo en el correr de los años del s. XXI, se empezaron a verificar preocupantes efectos contaminantes desde los campos “transgénicos”. Los ya mencionados hicieron sus verificaciones, Carrasco en 2009 y Séralini en 2012.

No fue, sin embargo, hasta 2014 momento en que finalmente, la OMS (a través de su Agencia Internacional para la Investigación sobre Cáncer, IARC) declaró al glifosato “probablemente cancerígeno”. Durante los años previos su latiguillo había sido que ”no estaba suficientemente probado”.

2014 se presenta así como condena de muerte para Monsanto. Como dicen los jóvenes, “se les vino la noche”; a Monsanto, Syngenta y a todos los laboratorios comprometidos con la quimiquizaciòn de los campos.

Monsanto, por ejemplo (que es el laboratorio con mayor participación en los “negocios transgénicos” del mundo entero) obtenía unos cinco mil millones de dólares anuales por la venta de glifosato (bajo su marca Round Up Ready).

Monsanto, y seguramente todo el pool de laboratorios con el mismo enfoque y administración de agroquímicos, se dedicaron a cuestionar e invalidar el resultado asumido por IARC. Observe el lector que el IARC se había tomado su tiempo para el dictamen que invalidaba el uso y abuso de glifosato.

Pero la ciencia es hoy día más compleja. O al menos más complicada sus relaciones con los intereses… empresariales.

Hemos mencionado a la OMS, al IARC, que es una institución dependiente de la OMS (diríamos una de sus reparticiones); hemos mencionado a ILSI y a CropLife que no son sino pantallas empresariales, naves de campaña de empresas que optan por no presentar sus intereses a través de propaganda sino escondiendo sus intereses a través de sedicentes “organizaciones sin fines de lucro”.

Como dice la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad y la Naturaleza de América Latina (UCCSNAL), “A través de un ejército de ejecutivos de la industria, profesionales de relaciones públicas y científicos de algunas universidades públicas, la empresa despliega su trabajo contra el IARC y sus resultados sobre el glifosato”. (Revista Biodiversidad, nro. 89, julio 2016). La empresa es Monsanto, faltaba más.

Así llegamos a una reunión en mayo de 2016 de JMPR en que le vuelve al alma al cuerpo a Monsanto y demás cultores de la transgenetización de los campos.

Porque la JMPR declara: “Es poco probable que haya riesgo de que el glifosato sea carcinógeno para los seres humanos, en una exposición a través de la dieta”.

Pero ¿qué es JMPR? Es la sigla de Joint Meeting FAO-WHO of Pesticide Residues (Reunión Conjunta FAO/OMS sobre Residuos de Plaguicidas).

Como reza su folletería en internet: “La JMPR desempeña funciones de asesoramiento científico para establecer los límites máximos para residuos que pudieran producirse como resultado de la utilización de los plaguicidas”.

Y abunda: Examina los datos toxicológicos y conexos. Estima las ingestas diarias admisibles (IDA) de plaguicidas para las personas.”Aquí estamos entrando a un terreno resbaladizo. Cuando se hace “de necesidad virtud”. Los laboratorios no sólo emplean, y abundantemente, tóxicos para ofrecernos alimentos sino que nos quieren hacer creer que eso es saludable.

Solo así se explica el término “admisible”. Ingesta diaria resultado de una determinada forma de producir alimentos, que puede ser discutible, que si fuere necesaria habría que reconocer que es tóxica pero que mediante Public Relations nos quieren hacer creer que es admisible.

Esta comisión JMPR asesora a la FAO, a la OMS y a sus estados miembros. Ahora empezamos a entender porqué costó tanto tiempo referirse a la toxicidad del glifosato.

Tal vez lo más significativo esté en cómo se integra la JMPR.

Dice su folletería oficial en internet: “Selección de los miembros. Los expertos desempeñan sus funciones a título personal, y no como representantes de su país u organización. ”En una palabra, no responden sino a su interés personal, que es seguramente muy, pero muy bien atendido por laboratorios que ganan miles de millones de dólares anuales. Constituido entonces por una casta de profesionales cooptados.

Y observe el lector cuáles son las funciones que la misma JMPR presenta como propias; “Establece las IDA y las dosis agudas de referencia tomando como base los datos toxicológicos y la información conexa disponible;

Recomienda límites máximos para residuos de plaguicidas […]”.

Cuando declaran que “es poco probable que haya riesgo… en una exposición a través de una dieta” ignoran a los que trabajan con dicha sustancia, ignoran a los miles de campesinos que se han suicidado (especialmente en India) con menos de un vaso de glifosato. Está claro: se trata de una comisión organizada desde el mundo empresario, con profesionales adictos, pero investida de autoridad a través de las redes de la ONU como para que se presenten como “ciencia” y se dedica a calibrar cuanto veneno, cuántos tóxicos podemos ingerir… sin caer fulminados tan de inmediato como para que se rastree fácilmente la causa.


viernes, 9 de septiembre de 2016

Comunicado de prensa: LOS ELECTROSENSIBLES VALORAN POSITIVAMENTE EL RECONOCIMIENTO DE LA ELECTROSENSIBILIDAD POR TRIBUNALES ESPAÑOLES Y DENUNCIAN EL TRATAMIENTO INFORMATIVO EN ALGUNOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN


La información científica demuestra que la electrosensibilidad es una alteración orgánica por exposición a campos electromagnéticos

Es necesario debatir abiertamente sobre los problemas de salud relacionados con la contaminación electromagnética

Ante la reciente noticia sobre la sentencia que concede el reconocimiento de incapacidad permanente total por síndrome de Electrosensibilidad por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid a un ingeniero de Telecomunicaciones.

Desde la asociación Electro y Químico Sensibles por el Derecho a la Salud (EQSDS) consideramos como un avance los fallos judiciales que reflejan y recogen la realidad de las personas que padecen este síndrome de intolerancia a Campos Electromagnéticos No ionizantes de origen artificial. Valoramos y respetamos el veredicto de los jueces que toman sus decisiones basándose en las pruebas presentadas y apoyados en valoraciones de médicos y expertos en la materia.

La Sensibilidad Química Múltiple y la electrosensibilidad son problemas de salud asociados al progreso y los factores ambientales. La Sensibilidad Química consiste en una pérdida de tolerancia a sustancias químicas de uso habitual, principalmente sintéticas y en general con algún grado de carga tóxica. En el caso de la electrosensibilidad es la exposición a los campos electromagnéticos la desencadenante de los síntomas. A pesar de una cobertura sanitaria aún deficiente, la Sensibilidad Química cuenta con el reconocimiento en varios países como España. Sin embargo la falta de reconocimiento oficial de la electrosensibilidad supone una dificultad añadida para los afectados que chocan con la incomprensión del entorno y con la ausencia de asistencia por parte de las instituciones públicas y sanitarias. Algunas de estas personas, incapacitadas para trabajar pero a las que se les deniegan las ayudas no tienen más remedio que acudir a la justicia para hacer valer sus derechos. Es cuando se producen sentencias favorables para estos afectados que los medios de comunicación se hacen eco de la noticia. Hace unos meses en Francia se produjo una sentencia favorable para Marine Richard, afectada de electrosensibilidad, y ahora hemos conocido que el Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha dado la razón a Ricardo de Francisco, un ingeniero de telecomunicaciones afectado de electrosensibilidad, en su demanda contra el INSALUD por el reconocimiento de su Incapacidad laboral. A raíz de estos hechos han aparecido en algunos medios de comunicación ciertos artículos e informaciones que como Asociación de personas afectadas por sensibilidades química y electromagnética queremos puntualizar:

Aunque somos conscientes de que la existencia de la electrosensibilidad viene a poner en duda la seguridad de la telefonía móvil, un negocio que mueve en el mundo dos billones de dólares al año, no deja de causarnos sorpresa y estupor el tratamiento tendencioso que, desde un supuesto punto de vista científico, se ha dado a la noticia en algunos medios de comunicación. Medios que presumen de realizar un periodismo de calidad publican artículos en los que se niega la existencia de la hipersensibilidad electromagnética y se desacredita a las personas que la padecen, omitiendo la base científica que la avala y dificultando las medidas a tomar para su adecuado tratamiento.

Nos hemos encontrado con titulares como “La electrosensibilidad usada por un tribunal para dar una incapacidad no existe según los científicos” o “Sanidad culpa a las ondas electromagnéticas de una enfermedad que no causan” y con afirmaciones como: “la electrosensibilidad es una trastorno psicológico”. Este tipo de informaciones suponen un perjuicio para un colectivo de personas enfermas que están luchando por mejorar su salud, conseguir reconocimiento y ayudas para su supervivencia y que precisan de la comprensión de su entorno para alcanzar las adaptaciones necesarias a su condición de discapacidad.

Llama la atención que este tipo de artículos periodísticos sistemáticamente elude ofrecer el punto de vista de los médicos e instituciones que reconocen este síndrome y que están alertando del problema de salud que representa la contaminación electromagnética.

Queremos dejar claro que los principales expertos que tratan e investigan este síndrome descartan cualquier origen psicosomático y que hay suficiente información científica que demuestra que la electrosensibilidad es una alteración orgánica en respuesta a los campos electromagnéticos. Los médicos que tratan habitualmente a personas EHS de forma sistemática y con los protocolos adecuados ven como los pacientes mejoran cuando consiguen vivir en un entorno con niveles muy bajos de contaminación. También hemos observado como algunos médicos que se dedican a opinar sobre este tema no han tratado a personas con electrohipersensibilidad y algunos incluso no se dedican a la práctica clínica.

Actualmente hay decenas de miles de investigaciones que encuentran efectos biológicos en los niveles de exposición a los que estamos expuestos en la actualidad. Cientos de investigadores de todo el mundo expertos en bioelectromagnetismo alertan de posibles riesgos. Omitir esta información además de no consultar o mencionar el punto de vista de la fuente principal de la noticia (los afectados) son indicadores de gran parcialidad periodística.

Desconocemos los motivos porque estos periodistas actúan con este sesgo. En el mejor de los casos pudiera ser que por ignorancia utilicen fuentes ya sesgadas. Lo cierto es que objetivamente este conjunto de deficiencias es signo de una mala práctica profesional.

Sabemos que la situación seguirá siendo complicada para las personas afectadas por electrosensibilidad. Un porcentaje elevado de las investigaciones científicas están financiados por la industria de telefonía móvil y los resultados de estas investigaciones coinciden con sus intereses. Algunas instituciones internacionales de referencia están en el punto de mira por denuncias de conflictos de interés, al estar sus decisiones muy mediatizadas por la industria. Los gobiernos son reacios a aplicar medidas de precaución que pudieran suponer un freno a la actual y rápida expansión de las tecnologías inalámbricas, así como a aumentar el gasto socio-sanitario en nuevas enfermedades. Los grandes medios de comunicación no parecen interesados en debatir sobre las implicaciones para la salud de las nuevas tecnologías inalámbricas. Sin embargo el problema va a requerir nuestra atención: cada vez son más las personas que se dirigen a nuestra asociación para buscar información que les ayude a manejar adecuadamente este síndrome/discapacidad. 

Especialmente preocupante nos resulta el aumento de casos en menores. Por todo esto desde aquí felicitamos a los medios de comunicación que tratan este tema con ecuanimidad y rigor periodísticos en aras al derecho de información.

Creemos que la sociedad tiene que tener acceso a toda la información científica disponible sobre los riesgos de la exposición crónica que padecemos en la actualidad para poder realizar un consumo consciente y trazar las políticas más convenientes en salud pública.

Afortunadamente existen investigadores independientes, y jueces dispuestos a reconocer sus derechos a trabajadores y trabajadoras damnificados por la otra cara de este progreso, un tipo de contaminación que no se ve pero que tiene demostrados efectos en la salud.

EQSDS. Electro y Químico Sensibles por el Derecho a la Salud.


sábado, 13 de agosto de 2016

Químicos en nuestros cuerpos: la amenaza silenciosa de los tiempos modernos

Los productos químicos industriales lanzados en el ambiente entran subrepticiamente en la 
cadena de alimento. (Romeo Gacad/AFP/Imágenes Getty)  
El trigo es, por mucho, la planta más cultivada en el mundo y de hecho es la base de la civilización occidental, además de que ha sido cultivada por más de 7,000 años en todos los continentes, a excepción de la Antártida. Es probable que en cien años o algo así, la gente mire el período desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta el inicio del siglo XXI y sacuda sus cabezas con incredulidad por la manera en que contaminamos nuestro medio ambiente y la cadena alimenticia con una cantidad creciente de productos químicos.

En el futuro se preguntarán cómo nos permitimos seguir ese camino cuando existía la evidencia de que los productos químicos a los cuales nos expusieron no eran inofensivos sino que podrían potencialmente aumentar nuestro riesgo de enfermedades.

También se cuestionarán sobre nuestra ingenuidad al no esperar ninguna consecuencia del tratamiento de nuestra agua potable con productos químicos que producen sustancias potencialmente cancerígenas, sumado a las otras sustancias con propiedades que agreden el sistema endócrino y a los materiales usados para empaquetar nuestros alimentos, nuestra ingenuidad al fertilizar nuestras cosechas con fertilizantes que se saben contienen sustancias con el potencial de causar daño, al rociar nuestras cosechas con pesticidas con efectos dañinos sobre la función del cerebro y al no comprender que los productos químicos industriales lanzados en el ambiente pueden -y de hecho, entran- en la cadena alimenticia. No hay dudas de que muchos contaminantes químicos están presentes en nuestros alimentos.

En el futuro se preguntarán cómo nos permitimos seguir ese camino cuando existía la evidencia de que los productos químicos a los cuales nos expusieron no eran inofensivos sino que podrían potencialmente aumentar nuestro riesgo de enfermedades  
  
Hasta los gobiernos dan fe de esto. Tales son los casos de Australia (a través de Food Standards Australia, uno de sus entes reguladores) y Nueva Zelanda, que reportaron la presencia de una gran variedad de insecticidas, fungicidas y metales pesados contaminantes como el mercurio, plomo y arsénico en los alimentos.

Incluso han aconsejado a las mujeres embarazadas y a mujeres que intentan quedar embarazadas que no coman las grandes cantidades de los pescados más grandes, como los peces espada, debido al contenido de mercurio.

Se han realizado muchos informes en reconocidas revistas científicas y/o médicas acerca de los plásticos utilizados en el empaquetado de los alimentos, y sobre productos químicos industriales como PBCs y retardantes (substancias que limitan la rapidez de las reacciones químicas) que terminan en nuestra comida.

Por supuesto, hay también una gran variedad de otros productos químicos como los aditivos alimenticios, agregados deliberadamente a nuestros alimentos. Podemos pretender que el hecho de que estas cosas estén en nuestro alimento no significa que están también en nuestros cuerpos, pero hay demasiados otros informes que demuestran muy claramente la presencia de agentes contaminantes en diversas partes de nuestros cuerpos incluyendo la sangre, grasas corporales y el pelo. Sabemos que esa contaminación de nuestra comida con cantidades superiores a las normales de residuos industriales como el mercurio y los PBCs, y fármacos promotores del crecimiento del ganado, como el clenbuterol, han causado enfermedades en el pasado.

Algunos aditivos alimenticios son dañinos para algunas personas, y que las grasas transformadas por el proceso de aceites para hacer la margarina pudieron también haber contribuido a la enfermedad cardíaca en algunas personas. Lo que no sabemos es si las cantidades minúsculas de pesticidas, plastificantes, subproductos de la desinfección del agua con cloro y de otros productos del proceso alimenticio también han aumentado nuestro riesgo de enfermedades, pero hay indicadores de que esto también es posible. Hay recomendaciones en relación a que los efectos de cantidades minúsculas de sustancias individuales se pueden amplificar por sinergia, donde dos o más sustancias trabajan juntas con mucha más eficacia de que lo harían individualmente.

También sabemos que alguna gente, debido a su genética, enfermedad preexistente, edad o estilo de vida, puede ser más susceptible, pero no podemos predecir con algún grado de certeza quiénes son. La única cosa que podemos hacer es reducir nuestra exposición a estos contaminantes tanto como nos sea posible. Podemos también instar a los gobiernos a hacer algo sobre «la amenaza silenciosa» que todos enfrentamos.

El profesor Alfred Poulos es profesor asociado de la Universidad de Adelaide y Director de Biolipids Pty Ltd.