lunes, 5 de diciembre de 2016

“La industria farmacéutica lo compra todo”

  • Federico Relimpio, especialista en Endocrinología, publica una novela en la que explica cómo los laboratorios farmacéuticos crean líderes de opinión abonando así el terreno para multiplicar sus ventas en el sistema sanitario público.
  • El autor denuncia el control de foros y congresos médicos para que determinados estudios tengan más o menos peso en función de sus intereses.
Ramiro Navarro 03/05/2013

Federico Relimpio Astolfi es especialista en Endocrinología y Nutrición en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla. Acaba de publicar su primer libro, KOL Líder de Opinión (editorial Anantes), presentado la semana pasada en la capital hispalense. De sus páginas emana la realidad cotidiana de un sistema sanitario asfixiante pero, sobre todo, describe cómo la industria farmacéutica dirige, a través de la formación, los congresos y las revistas científicas, y la creación de líderes de opinión que posteriormente influirán en la autorización y prescripción de los nuevos medicamentos.

Según explica, no es una autobiografía pero está basada en hechos reales: "La ficción sólo es la forma en la que he reunido y combinado los hechos para exponerlos". Aunque sus páginas pintan estampas muy realistas del ámbito hospitalario, el epicentro de su novela es la industria farmacéutica y su relación con los profesionales médicos. Relimpio deja claro que la industria farmacéutica, como tal, "es benéfica y necesaria pues desarrolla medicamentos que han convertido procesos como infecciones graves, la diabetes o el sida, que eran sentencias de muerte, en problemas crónicos".

Salvado el concepto, Federico explica cómo desde la década de los 80 el poder del sector se multiplica y su radio de acción también. "La industria farmacéutica lo compra todo", resume. Así, "abarca cuotas de influencia, desde las sociedades científicas, las personas que la componen, los foros y las revistas de cada especialidad", afirma. En general, traslada esa sensación de haber vivido muchas batallas y verlas ahora con cierta perspectiva. Batallas científicas junto a laboratorios que llevaron su firma a Diabetes Research and Clinical Practice, New England Journal of Medicine, Clinical Nutrition o Diabetes Medicine.

Para Federico, esta relación se construye desde el principio de la vida profesional. "Una vez que dejas las aulas universitarias, la formación está encomendada en buena parte a la industria farmacéutica. Si vas a un congreso organizado por una sociedad científica cuya fuente de financiación es en gran medida dicha industria, comprobarás que el que paga manda y tiene una influencia impropia sobre conferenciantes, temarios, etc.". De este modo, "uno empieza confiadamente hablando de Ciencia y al final se acaba hablando de las bondades del producto que se quiere vender en ese momento", explica. Todo en paralelo al propio desarrollo como clínico.

"Desde que eres residente, te van a seleccionar y te promocionan. Te ponen en contacto con líderes de opinión del extranjero, vas a más charlas, participas en foros, conferencias, adquieres formación y vas cobrando por ello". Poco a poco, según explica, la relación se vuelve más explícita. "En un momento dado, cuando vas a dar una charla, los hombres de alpaca o las mujeres trajeadas te dicen que sería conveniente que tal trabajo fuera soslayado o que tal cuestión no es conveniente o que hay otros que son más interesantes...". Para Federico, ese fue el momento de línea roja: "Algo olía mal y yo me bajé ahí, pero muchos se quedaron".

Quizás la cuestión más importante no es la legitimidad de las relaciones corporativas con los profesionales de su entorno sino hasta qué punto esas relaciones se traducen en mordida directa en los presupuestos públicos de Salud. El autor cita un ejemplo de su ámbito, los tratamientos para la diabetes: "Hay una estrategia dirigida para introducir nuevas terapias cuya población diana es el 3% de la población". "Cuando te das cuenta de que el 80% del presupuesto para fármacos orales en diabetes en algunos servicios de salud se viene consumiendo en medicamentos de aparición reciente y dudosa ventaja comparativa, como son las gleptinas, te preguntas por obra de quién ha ocurrido eso". En el fondo no es corruptela pues el médico sólo ha ido a congresos de su especialidad. "El que realmente ha hecho de motor de todo esto es el líder de opinión, el que yo describo en la novela y que forma parte de una palanca mucho más grande: la industria farmacéutica".

Esos líderes de opinión firman artículos científicos de impacto y consensos que se presentan ante la Administración como la evidencia científica que sustenta o debe inducir la toma de decisiones. Diabetes, gripe A, vacuna del VPH son algunos ejemplos. Pero ¿cuestionar eso no es cuestionar la evidencia científica? Para Relimpio, "la evidencia científica debe incluir más datos". El endocrino no niega que la evidencia científica ha de seguir manejándose como tal; pero cree que "a la hora de ser utilizada como palanca de decisión en un Ministerio deberían incluirse otros elementos, máxime en tiempos de crisis". Y pone un ejemplo: "si yo para dar un medicamento tengo que prescindir de profesionales de enfermería especializados en diabetología o reducir servicios en atención primaria, quizás no esté haciendo un buen negocio".

Para Federico, es un círculo vicioso y complejo. "El Ministerio aprueba unos fármacos y posteriormente la legión de la industria farmacéutica va a moverse puerta por puerta a los consultorios, llevando a los médicos a viajes y actos de formación con el dinero de sus beneficios, procedente de tus impuestos. De hecho, esas labores se hacen en jornadas consideradas días libres para formación científica, pero ¿qué formación?, ¿financiada por quién? Por la industria, ¿Para conseguir qué?", se pregunta. Eso también determina la propia práctica de la medicina. Así, el mundo del medicamento, la prescripción y la farmacología es lo que copa la formación y la práctica del sanitario. Se ha convertido a la atención primaria en emisores de recetas. "No se ha movido un dedo para que el médico salga de su condición de oficinista y se prestigie verdaderamente frente a la población, encontrando un contrapunto al especialista y haciendo una medicina verdaderamente integral".

Prescripción de novedades

Quizás y parafraseando mantras cotidianos, se le ha dado a la industria un privilegio y un prestigio por encima de sus posibilidades. Según sus datos, "el porcentaje de prescripción de novedades terapéuticas de España frente a Alemania o Inglaterra es de vergüenza". Es decir, nos damos mucha prisa en incorporar lo nuevo, lo caro, pero no siempre lo más oportuno. En su opinión, "hay que sacar al médico de una mentalidad excesivamente farmacológica cuyos resultados son matizables, para darle aire a la asistencia personal y mejorar la enfermería comunitaria, que tienen que estar mejor coordinadas". Federico subraya: "aquí practicamos una medicina que se basa en la figura patriarcal del médico".

"Cuando yo entré de líder de opinión, se me recluta justamente para el lanzamiento de la repaglinida, que hoy es un fármaco menor, pero entonces se consideraba que iba a comerse el mundo". Tenía entonces treinta y pocos años y Federico en ese momento estaba satisfecho con su creciente labor. 

"De repente estás en todos lados y te reclutan para hablar sobre una nueva molécula, pero te dicen que quieren saber qué vas a decir y empiezan aconsejarte si es mejor decir algo de tal o cual manera, hasta incluso pedirte no citar un trabajo concreto", afirma, con otra sentencia añadida: "Yo ahí me bajé del carro". Es importante tener conciencia de lo que se gasta, de la sostenibilidad del sistema, de la conciencia de formar parte de una organización. Esa conciencia no es algo generalizado, según Relimpio. De hecho, recuerda cómo en un congreso reciente introdujo el debate sobre la sostenibilidad del sistema y la gestión del gasto farmacéutico y "un compañero, relevante jefe de Servicio, me dijo que eso excedía el campo de actuación clínica, a ser un problema político". "Claro -subraya el doctor Relimpio- él era un líder de opinión".

miércoles, 30 de noviembre de 2016

'Me-too' y marcas: la industria farmacéutica siempre gana

Se cumplen 20 años del nacimiento de los medicamentos genéricos, pero la industria emplea diversas estrategias para seguir dominando el mercado.

Gladys Martínez López, Diagonal 29/11/16
Hasta el 30 de diciembre de 1996, los medicamentos genéricos no suponían ninguna amenaza para la gran industria farmacéutica en España, simplemente porque no existían.

Veinte años después, la venta de estos medicamentos, cuyo principio activo y efectividad es exactamente igual al del fármaco de marca y que se producen una vez éste ha perdido la patente, supone el 40% del mercado en número de unidades.

Sin embargo, sigue estando muy por debajo de la media europea, que se sitúa en torno al 60%. Y es que la industria farmacéutica se ha armado de distintas estrategias para no perder un mercado que le reporta miles de millones en beneficios.

Aunque las encuestas de los últimos años muestran que un 80% de la población confía ya en los genéricos, las campañas de desprestigio han sido constantes, sobre todo desde que la Ley 29/2006 fomentara la prescripción por principio activo y el Real Decreto Ley 9/2011 impusiera su prescripción obligatoria, lo que obligaba a las farmacias a dispensar el medicamento más barato.

"Entonces empezó el ataque de la industria farmacéutica. Hasta entonces el genérico no era competencia para la industria porque la mayoría de médicos recetaba por marca", dice a Diagonal Abel Novoa, médico presidente de la plataforma NoGracias.

"Existe la idea de que los genéricos ‘no cumplen’ los mismos criterios de calidad que los medicamentos de marca, lo que es falso. Desde luego, gran parte de esa falsa creencia se debe a la presión constante de la industria de medicamentos de marca, que ve amenazado su monopolio de facto por los genéricos", dice Mercedes Pérez-Fernández, responsable de ética de la Red Española de Atención Primaria y miembro del Equipo CESCA.

Lo cierto es que un medicamento de marca y su genérico tienen el mismo principio activo, y que el "20% de variabilidad" por el que se los ataca no se refiere ni al principio activo ni a la efectividad, sino a la absorción. Una variabilidad que puede darse en genéricos pero también entre dos lotes del mismo fármaco de marca, y que no afecta a nivel clínico.

En 2014, un estudio realizado por la UNED concluía que existía en internet "una estrategia de comunicación explícita con un objetivo muy claro: generar percepciones de riesgo a su alrededor para frenar su aceptabilidad social".

Para ello, la industria ha utilizado a asociaciones de pacientes y consumidores, dice Novoa. Pero también, y sobre todo, a las sociedades médicas. "Casi todas las sociedades médicas dependen de las industrias farmacéuticas, alimentarias, de gestión y tecnológicas para sus actividades. En general, dichas industrias cubren el 90% y más de los presupuestos de dichas sociedades. Quien paga manda, y por ello las sociedades actúan de 'delegados comerciales ilustrados' de las industrias de medicamentos de marca. Son la voz de su amo, lo que nosotros llamamos 'suciedades' científicas", añade Juan Gérvas, profesor visitante en la Escuela Nacional de Sanidad, del Equipo CESCA y NoGracias.

"Además, los médicos no tienen por qué aprenderse los 'nombres de fantasía', y las industrias no tienen por qué 'ligar' ese nombre a la corrupción del pago de regalos, invitaciones, formación continuada y demás", añade este médico en referencia a los regalos y beneficios que los médicos reciben de las farmacéuticas con la intención de que prescriban sus medicamentos.

Pero a la industria no le basta con deslegitimar los medicamentos genéricos. Tienen diversas estrategias, como "pagar a las empresas de genéricos para que no saquen genéricos o para que los retrasen, y así pueden seguir explotando en exclusividad aunque haya caducado la patente", indica Novoa.

O, como añade Miguel Jara, del Bufete Almodóvar & Jara, especializado en análisis de medicamentos, "demandar por sistema a otros laboratorios que osen fabricar productos similares a los suyos, lo que ocurrió en India con el fármaco Glivec, aunque un tribunal dio la razón a los laboratorios que habían hecho la copia porque la ley india de medicamentos sólo permite patentar las verdaderas novedades". Pero una de sus principales estrategias en los últimos años, y la más silenciosa, ha sido la de 'alargar' la vida de las patentes, que tienen una duración de 20 años.

'Evergreening' y 'me-too'

Me-too, "yo también". Quizá no haya oído hablar de ellos, pero lo más probable es que los haya consumido o los vaya a consumir en algún momento, todo por el bien de la industria farmacéutica. "Ahora mismo la mayoría de los medicamentos son me-too –dice Abel Novoa–. Son el 60% de todos los medicamentos en el mercado y los más prescritos, más del 80% del gasto se va en ellos".

El problema de los me-too es que no curan más que los ya existentes, no suponen apenas innovación y son mucho más caros. "Cuando va a extinguirse la patente de un fármaco, la farmacéutica saca otro sin novedad terapéutica pero con algún cambio insustancial que las autoridades sanitarias les aprueban como si fuera nuevo, y por lo tanto bajo patente. Consiguen así 'alargar' la vida en monopolio del ya existente", dice Miguel Jara.

Forman parte, como denunciaba en mayo el Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina (CEEM), "del fenómeno de evergreening o reverdecimiento, que consiste en mantener bajo patente un compuesto de forma indefinida encadenando diferentes patentes sobre el mismo, ya sea a través de pequeños cambios químicos o adjudicándole nuevas indicaciones".

A menudo se trata de pequeñas modificaciones en la formulación: la versión bucodispensable o líquida de un fármaco en píldoras, por ejemplo. Otra son pequeños cambios en la molécula, como ocurre con el esomeprazol, patentado con la marca Nexium, que es la imagen especular de la molécula del protector gástrico omeprazol. "De hecho es omeprazol, pero cuesta 20 veces más. Nos gastamos 100 millones de euros al año en pagar medicamentos iguales que el omeprazol pero mucho más caros. Si lo prescribe un médico, como no tiene genérico, la farmacia tiene que dispensarlo", dice Novoa.

Gérvas mantiene que "son medicamentos me-too aproximadamente el 90% de los que se financian públicamente. Es decir, se podría ofrecer excelente medicina e innovación con el 10% de los medicamentos, y con la aprobación de las novedades que aportan beneficios para la salud de los pacientes. En 2014 sólo se aprobaron tres medicamentos que fueron verdadera innovación".

Además, como denuncia la asociación Farmacríticxs, los me-too, aunque no suponen una innovación, absorben la mayoría de los recursos en I+D a pesar de que "están dirigidos al 10% de la población mundial, es decir, a los países desarrollados que pueden permitírselos".

Desde CEEM denuncian que este modelo "ignora las principales cargas de enfermedad", ya que en la última década "sólo el 25% de los fármacos comercializados han presentado algún beneficio terapéutico con respecto a los existentes". Quedan olvidadas las epidemias que asolan los países más pobres, como sida, malaria, tuberculosis, etc., o las enfermedades raras, que no suponen beneficios para la industria.

Pelotazos

Así, aunque los genéricos cada vez ganan más peso y se calcula que su prescripción está ahorrando del orden de los mil millones de euros al año en España, son los medicamentos de marca, sean me-too o novedosos, los que se llevan una mayor tajada del presupuesto en sanidad.

El gasto público en recetas en 2015 fue de 10.106 millones de euros, casi 2% más que el año anterior, mientras que el gasto farmacéutico hospitalario fue de 6.668 millones, con un 26% de incremento. Este aumento vertiginoso se debe en parte a los casi 1.100 millones que se desembolsaron a la farmacéutica Gilead para tratar ese año a 60.000 pacientes con hepatitis C con el fármaco sofosbuvir, marca Sovaldi, que cuesta en nuestro país unos 13.000 euros por paciente (empezó en 43.000).

Licencias obligatorias

La OMS permite que los países emitan "licencias obligatorias", es decir, encargar a un laboratorio nacional la fabricación de un genérico, saltándose la patente de un medicamento, cuando se trate de una cuestión de salud pública.

Si el Gobierno español lo hubiera hecho, "habría permitido tratar a los 60.000 pacientes por 12 millones de euros, o a los 700.000 infectados que se calcula hay en el país por 140 millones", indican desde la Coordinadora Antiprivatización de la Sanidad (CAS Madrid).

Pero "España no se ha atrevido, porque Europa no nos ha dejado, porque la industria ha presionado muchísimo, etc., pero Marruecos sí lo ha hecho, y allí cuesta cien euros", dice Novoa.

Así, explica este médico, el elevado precio del producto en España hace que se hayan establecido condiciones restrictivas para el acceso al mismo: "Los estadios iniciales de cirrosis no entran en principio, sólo las cirrosis avanzadas. Esto ha provocado que muchos pacientes estén haciendo turismo a Marruecos y Egipto para que les pongan el tratamiento completo de sofosbuvir".

Sovaldi ha sido el gran negocio de Gilead, que en 2014 obtuvo 13.300 millones en beneficio, un 285% más que el año anterior, 10.000 de ellos por el fármaco anti-hepatitis C.

Aunque las farmacéuticas justifican el precio de los medicamentos por la "inversión en la investigación", "casi todas las patentes provienen de estudios financiados con dinero público en instituciones universitarias y de investigación que todos apoyamos con nuestros impuestos. En realidad, la industria farmacéutica ha dejado de innovar, se limita a comprar lo que hacen los demás, generalmente con financiación pública", dice Mercedes Pérez-Fernández.

Los últimos estudios apuntan a que los gobiernos financian el 84% de la investigación, frente a un 12% de los laboratorios. Además, en el caso del sofosbuvir, muchos ponen en duda la patente, ya que está basado en un anticanceroso ya existente.

Y el sofosbuvir no es el único con un precio exorbitante. Ocurre lo mismo con muchos nuevos medicamentos anticancerígenos, algunos de los cuales no muestran muchas mejoras con respecto a los ya existentes, indica Gérvas. "Desde luego, algunos medicamentos tienen un uso adecuado, pero los precios exorbitantes no se justifican en ningún caso", añade.

Un proceso oscuro

Aunque en España existe un sistema de precios de referencia, que establece el precio máximo que el Sistema Nacional de Salud va a pagar por un medicamento incluido dentro de un grupo, cada vez que un nuevo fármaco sale a la luz se produce una negociación entre la Comisión Interministerial de Precios de los Medicamentos y el laboratorio farmacéutico.

"Si el Estado es el máximo cliente, tiene capacidad de negociar, pero el proceso de negociación con las empresas es oscuro, muy poco transparente. Las empresas ponen el precio de una manera aleatoria, que no tiene que ver con lo que les ha costado desarrollar el medicamento", dice Novoa, que añade: "La industria juega sus cartas, de presionar, de convencer a los gobernantes de que necesitan que los medicamentos sean caros para poder seguir investigando, estas cosas que sabemos que no tienen que ver con la realidad, y consiguen que los gobiernos acepten precios que están muy por encima del valor del fármaco".

Por todo ello, indica Pérez-Fernández, "por filosofía y ciencia, por conciencia y economía, lo conveniente es un mercado fuerte de genéricos, y de ahí la necesidad de su utilización preferente".

domingo, 27 de noviembre de 2016

Premio Nobel de Medicina hace una denuncia alarmante que todos debemos saber

El Premio Nobel de Medicina Richard J. Roberts denuncia la forma en que el gran trabajo Farmacéutica dentro del sistema capitalista, prefiere los beneficios económicos a la salud, y detener el progreso científico en la curación de enfermedades, porque la curación no es tan rentable como la cronicidad.

Hace unos días, se reveló que las grandes empresas farmacéutica de los Estados Unidos gastan cientos de millones de dólares al año en los pagos a los médicos para promover sus medicamentos.

Para complementar, reproducimos esta entrevista con el Premio Nobel Richard J. Roberts , que dice que los medicamentos que curan no son rentables y por lo tanto no son desarrollados por las empresas farmacéuticas, que, a su vez, desarrollan drogas cronificadoras que se consumen en forma de serie.

Esto, dice Roberts , también hace alusión a que algunos fármacos que podrían curar una enfermedad no son investigados. Y la pregunta es ¿hasta qué punto es válido y ético que la industria para la salud se rija por los mismos valores y principios que el mercado capitalista, que viene a parecerse a la mafia?

¿La investigación se puede planificar?

Si yo fuera el Ministro de Salud o el Ministerio de Ciencia y Tecnología, buscaría a gente entusiasta con proyectos interesantes; darles dinero para que no tengan que hacer nada, en la que su única función sea investigar y dejar que ellos trabajaran diez años antes de que pudiéramos sorprender con curas extraordinarias.

Parece una buena política.

Se cree que, yendo demasiado lejos, tenemos que apoyar la investigación básica, pero si queremos resultados más inmediatos y rentables, tenemos que invertir millones…

¿Y no es así?

A menudo, los descubrimientos más rentables fueron hechos por preguntas muy básicas. Así nació la gigantesca industria biotecnológica mil millones de dólares EE.UU. , para la cual trabajo.

¿Cómo lo hizo?

La biotecnología surgió cuando gente apasionada comenzaron a preguntar si podían clonar genes y empezó a estudiarlos e intentar purificarlos.

Una aventura ¿no?

Sí, pero nadie esperaba hacerse rico con estas cuestiones. Era difícil obtener fondos para investigar las respuestas hasta que Nixon lanzó la guerra contra el cáncer en 1971 .

¿Ha sido científicamente productiva?

Permitió, con una enorme cantidad de fondos públicos, mucha investigación, como la mía, que no trabajan directamente contra el cáncer, pero fue útil para entender los mecanismos que permiten la vida.

¿Qué has descubierto?

Phillip Allen Sharp y yo fuimos recompensados por los intrones de descubrimiento en el ADN eucariótico y el mecanismo de empalme de genes (manipulación genética).

¿Para que sirve?

Este descubrimiento ayudó a entender la forma en que funciona el ADN y, sin embargo, sólo tienen una relación indirecta con el cáncer.

¿Qué modelo de investigación parece más eficaz, el estadounidense o el europeo?

Es obvio que la de EE.UU, donde el capital privado está activo, es mucho más eficiente. Tomemos por ejemplo el espectacular avance de la industria informática, donde el dinero privado financia la investigación básica y aplicada. Pero para la industria de la salud … Tengo mis reservas.

Entiendo

La investigación sobre la salud humana no puede depender únicamente de su rentabilidad. Lo que es bueno para los dividendos de las empresas no siempre es bueno para las personas.

Explíquese

La industria farmacéutica quiere servir a los mercados de capitales …

Al igual que cualquier otra industria.

No es cualquier otra industria: estamos hablando de nuestra salud y nuestras vidas y las de nuestros hijos y de millones de seres humanos.

Pero si son rentables, investigar es mejor.

Si sólo piensan en las ganancias, deja de preocuparte para servir a los seres humanos. por ejemplo… revisé el camino, en algunos casos, los investigadores dependientes de fondos privados encontraron medicamentos muy eficaces que han terminado completamente con una enfermedad …

¿Y se detuvieron para investigar?

Dado que las compañías farmacéutica a menudo no están tan interesados en la curación de la gente le gusta sacar dinero de ellos y, por lo tanto, la investigación, de repente, es desviada hacia el descubrimiento de fármacos que no curan bien, pero lo hacen de enfermedades crónicas y no sentir una mejoría que desaparece cuando deja de tomar el medicamento.

Es una grave acusación.

Sin embargo, lo habitual es que Pharmaceutical este interesado en líneas de investigación hay remedio sino para convertirse en enfermedades crónicas con fármacos cronificadores más rentables que los que curan una vez y por todas. Y lo que tiene que hacer más es seguir el análisis financiero de la industria farmacéutica para probar lo que digo.

Hay dividendos de matanza.

Es por eso que usted ha dicho que la salud no puede ser un mercado o puede ser visto sólo como un medio para ganar dinero. Y así, creo que el modelo europeo de capital público y privado mixto dificulta este tipo de abuso.

¿Un ejemplo de tal abuso?

De izquierda a investigar antibióticos por ser demasiado eficaz y sanar completamente. Como si no han desarrollado nuevos antibióticos, los microorganismos infecciosos se han vuelto resistentes y hoy la tuberculosis, que fue derrotado en mi infancia, está emergiendo de nuevo y el año pasado mató a un millón de personas.

¿No habla sobre el Tercer Mundo?

Este es otro triste capítulo: apenas se investigan enfermedades del Tercer Mundo, debido a que los fármacos serían poco rentables. Pero estoy hablando de nuestro Primer Mundo : la medicina que cura todo no es rentable y por lo tanto no se investiga.

¿Los políticos no intervienen?

No me hago ilusiones: en nuestro sistema, los políticos son meros empleados de los grandes capitales, invertir en lo que sea necesario para que sus niños sean elegidos y, si no, compran a los elegidos.

Hay de todo.

El capital sólo multiplica los intereses. Casi todos los políticos, y sé de lo que hablo, dependen descaradamente de estas multinacional farmacéuticas que financian sus campañas. El resto son palabras …

lunes, 21 de noviembre de 2016

Se cumplen 50 Mareas Blancas en defensa de la sanidad pública


La Quincuagésima Marea Blanca tuvo lugar el pasado domingo día 20 de noviembre con un recorrido desde el Colegio de Médicos de Madrid hasta el Ministerio de Sanidad. Después de cuatro años de lucha incansable, desde la MEDSAP-MAREA BLANCA, se invitó a toda la ciudadanía madrileña a manifestarse para Defender nuestra Sanidad Pública, a la que día a día el gobierno del PP está mermando Calidad y Universalidad.
Comunicado Marea Blanca

El 31 de octubre de 2012, el gobierno regional de Madrid aprobó el mal llamado Plan de medidas de garantía de la sostenibilidad del sistema sanitario público de la Comunidad de Madrid, según él con el objetivo de “ahorrar”. Fue entonces cuando la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid, llamó a los sindicatos, profesionales , asociaciones diversas y colectivos en defensa de la Sanidad Pública, dando lugar a la Mesa en Defensa de la Sanidad Pública de Madrid, naciendo así la Marea Blanca. La tarde del 27 de enero de 2014, un año y casi tres meses después, la oposición social, y la acción judicial tumban el plan que tenía adjudicada la gestión sanitaria de 6 Hospitales: de 1.149 camas hospitalarias, cuatro centros de especialidad, 92 municipios más dos distritos de la capital, 5.128 profesionales y… la sanidad de 1.151.588 personas a tres contratistas privados: Sanitas, Ribera Salud e Hima San Pablo; El presidente de Madrid, Ignacio González, daba por finiquitado el gran proceso de privatización de algunos puntos del maléfico Plan, por lo que hoy es mucho lo que tenemos que celebrar, No les dejamos mercantilizar la Atención Primaria, ni concentrar los Laboratorios de todos los hospitales públicos en solo cuatro de ellos, ni convertir el Hospital Universitario de la Princesa en un Geriátrico, ni cobrar el € por receta, ni algunos copagos; son muy importantes los logros de la MAREA BLANCA en favor de la SANIDAD PÚBLICA.

Pero no podemos dar NI UN PASO ATRÁS, pues es mucho lo que tenemos que recuperar: Primero y principal la Universalidad de nuestra Sanidad Pública, Las colectas externas de la sangre; Todos los Laboratorios de los Hospitales y Centros Públicos; el Hospital Carlos II; Terminar de una vez por todas con las derivaciones; las citaciones; la Lavandería; las cocinas; el Mantenimiento, etc.
Seguimos con la espada del PP sobre nuestra Sanidad Pública, a la que se suman nuevos peligros como son los Tratados de Libre Comercio con sus mecanismos de controversias, y sus tribunales privados a la carta, que son un punto de no retorno para la Sanidad Publica, y todos los Servicios Públicos.

Bajo el lema “Más de 5.500 millones de € son RAZONES suficientes para convocar la 50 MAREA BLANCA” alentamos a la Ciudadanía del peligro que nos acecha con los presupuestos para 2017, presupuestos que aún no conocemos, pero en los que , por experiencias anteriores, nos tememos que traigan grandes recortes en la Sanidad Pública, como han prometido a la Unión Europea. En la 50 MAREA BLANCA, exigimos al Consejero de Sanidad, a la Presidenta de la Comunidad de Madrid y a la Ministra de Sanidad, que dejen de descapitalizar la Sanidad Pública; no están justificadas las derivaciones de pruebas diagnósticas ni quirúrgicas a la sanidad privada, cuando nuestros Hospitales Públicos tienen camas cerradas y equipos parados, les recordamos que en años anteriores han elevado el presupuesto de la sanidad privada en detrimento de la Sanidad Pública, por lo que le decimos a la Ministra:

¡Ministra, los recortes en Sanidad Pública”Matan”!


"La esclerosis está creciendo y la única explicación son el estilo de vida y los tóxicos ambientales"

Entrevista al médico y presidente de la Sociedad Española de Neurología (SEN), Óscar Fernández

Victoria Salinas 18.11.2016

El médico malagueño asiste en Valencia a la 68ª Reunión Anual de la SEN que ha alertado, a través de su II Plan Estratégico Nacional, de las desigualdades regionales que existen en el tratamiento de las enfermedades neurológicas.

¿Qué espera conseguir la SEN de la administración con su segundo plan nacional para el tratamiento de las enfermedades neurológicas (Pentien II)?

La sanidad española es buena pero detectamos deficiencias, sobre todo diferencias regionales y eso no es razonable. En España lo que consideramos ideal es cinco neurólogos por cada 100.000 habitantes y ahora estamos en una media de 3,4 por 100.000, que no está mal. Pero, si vas a unas regiones la realidad es esa pero, si vas a otras, no. Lo que queremos es llamar la atención sobre esas diferencias regionales que hacen que las personas no reciban la misma asistencia según dónde viven

¿En qué tipo de enfermedades puede ser más peligrosa esta diferencia asistencial?

El tratamiento del ictus es el último avance que hay en nuestra especialidad. Es tan importante que no podemos dejar de tenerlo en todas partes. Necesitamos de manera urgente que todas las personas que tengan un ictus puedan ser tratadas con los métodos actuales, con los últimos avances, independientemente de donde vivan. ¿Eso se consigue en todo el país? No. Estamos seguros de que el nuevo Gobierno va a tener que oírnos.

Es duro decir que según si es usted vasco, por ejemplo, o andaluz, saldrá de un ictus andando y hablando o con secuelas.

Sí, es muy duro decir la realidad pero cuando uno la conoce ya no es inocente, tienes que decirlo. En Andalucía se dedican 1.000 euros por paciente y en el País Vasco se dedican 1.500 euros. Por eso pueden tener distinta atención. Hay que ver de dónde se obtienen los recursos pero todas las personas tienen que tener derecho a la misma asistencia de calidad.

Ha explicado que está probado que hay una relación directa en las unidades de ictus de los hospitales y la reducción de la mortalidad.

En el Hospital Regional Universitario de Málaga, con la unidad de ictus se redujo la estancia media en dos días en solo 6 meses. Para nuestro sorpresa también redujimos la mortalidad en un 3%. Cuando uno tiene una hemorragia cerebral y lo atienden bien y rápido resulta que los enfermos sobreviven y sobreviven mejor, con menos secuelas.

¿Han aumentado los casos de accidentes cerebrovasculares por nuestro tipo de vida?

No, realmente no hay más episodios. Pero sí hay algunas enfermedades neurológicas que están aumentando, como las autoinmunes y las neurodegenerativas. Las primeras no sabemos por qué, creemos que relacionado con estilos de vida, la dieta y otras causas, como los contaminantes del aire.

Las neurodegenerativas porque la supervivencia es mayor. Por ejemplo, la enfermedad de Alzheimer se asocia a la edad y a los 80 años prácticamente la mitad de las personas tienen alzheimer. Vamos a asistir a este tipo de cosas y esto también se aborda en el Pentien II. La pirámide poblacional está cambiando y lo que esperamos es que esos pacientes tengan muchas más enfermedades neurológicas crónicas debido a la edad.

¿Está preparado el sistema sanitario español para este aumento de la cronicidad?

Si fuera hoy no, pero ya hay propuestas en las que se aborda la cronicidad y cómo atenderla porque el modelo asistencial va a cambiar. Habrá que dotar a la asistencia primaria de muchos más recursos porque la cronicidad se va a atender, no en el área hospitalaria, sino en el área domiciliaria próxima a los pacientes.

Ciertas enfermedades tropicales que acaban de llegar a Europa y Estados Unidos como el virus zika llevan aparejados problemas neurológicos y consecuencias en fetos que no se conocían. ¿Es un patrón que puede volver a reproducirse?

Eso es adivinar el futuro. Probablemente vamos a acabar con ciertas enfermedades pero seguro que van a aparecer otras. Lo más preocupante para mí ahora es que tenemos cambios ambientales importantes que no estamos teniendo en cuenta. A veces, cuando hablan los ecologistas, parece que exageran pero probablemente son los únicos que se están dando cuenta de lo que está ocurriendo. Yo me dedico a la esclerosis múltiple y ahí claramente está aumentado la incidencia como en otras autoinmunes como la miastenia o las artritis reumatoides y la única relación con la que tropezamos son cambios en el ambiente y en el estilo de vida y factores tóxicos ambientales.

¿Y cómo se aborda esta nueva amenaza si no se conocen los factores desencadenantes?

Algunos los vamos detectando. Por ejemplo en la esclerosis múltiple y en alguna otra autoinmune hemos detectado un déficit de vitamina D. Lo hemos visto en los enfermos pero también en los sanos, que tienen unos niveles muy bajos. Casi con seguridad que vamos a tener que cambiar nuestro estilo de vida. El día que seamos capaces de eliminar los coches que usan gasolina, vamos a tener un gran avance. Tendremos que hacer grandes cambios en la forma de vida si queremos seguir adelante con muchas enfermedades que seguro que tienen que ver con el tipo de vida que llevamos.