sábado, 13 de agosto de 2016

Químicos en nuestros cuerpos: la amenaza silenciosa de los tiempos modernos

Los productos químicos industriales lanzados en el ambiente entran subrepticiamente en la 
cadena de alimento. (Romeo Gacad/AFP/Imágenes Getty)  
El trigo es, por mucho, la planta más cultivada en el mundo y de hecho es la base de la civilización occidental, además de que ha sido cultivada por más de 7,000 años en todos los continentes, a excepción de la Antártida. Es probable que en cien años o algo así, la gente mire el período desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta el inicio del siglo XXI y sacuda sus cabezas con incredulidad por la manera en que contaminamos nuestro medio ambiente y la cadena alimenticia con una cantidad creciente de productos químicos.

En el futuro se preguntarán cómo nos permitimos seguir ese camino cuando existía la evidencia de que los productos químicos a los cuales nos expusieron no eran inofensivos sino que podrían potencialmente aumentar nuestro riesgo de enfermedades.

También se cuestionarán sobre nuestra ingenuidad al no esperar ninguna consecuencia del tratamiento de nuestra agua potable con productos químicos que producen sustancias potencialmente cancerígenas, sumado a las otras sustancias con propiedades que agreden el sistema endócrino y a los materiales usados para empaquetar nuestros alimentos, nuestra ingenuidad al fertilizar nuestras cosechas con fertilizantes que se saben contienen sustancias con el potencial de causar daño, al rociar nuestras cosechas con pesticidas con efectos dañinos sobre la función del cerebro y al no comprender que los productos químicos industriales lanzados en el ambiente pueden -y de hecho, entran- en la cadena alimenticia. No hay dudas de que muchos contaminantes químicos están presentes en nuestros alimentos.

En el futuro se preguntarán cómo nos permitimos seguir ese camino cuando existía la evidencia de que los productos químicos a los cuales nos expusieron no eran inofensivos sino que podrían potencialmente aumentar nuestro riesgo de enfermedades  
  
Hasta los gobiernos dan fe de esto. Tales son los casos de Australia (a través de Food Standards Australia, uno de sus entes reguladores) y Nueva Zelanda, que reportaron la presencia de una gran variedad de insecticidas, fungicidas y metales pesados contaminantes como el mercurio, plomo y arsénico en los alimentos.

Incluso han aconsejado a las mujeres embarazadas y a mujeres que intentan quedar embarazadas que no coman las grandes cantidades de los pescados más grandes, como los peces espada, debido al contenido de mercurio.

Se han realizado muchos informes en reconocidas revistas científicas y/o médicas acerca de los plásticos utilizados en el empaquetado de los alimentos, y sobre productos químicos industriales como PBCs y retardantes (substancias que limitan la rapidez de las reacciones químicas) que terminan en nuestra comida.

Por supuesto, hay también una gran variedad de otros productos químicos como los aditivos alimenticios, agregados deliberadamente a nuestros alimentos. Podemos pretender que el hecho de que estas cosas estén en nuestro alimento no significa que están también en nuestros cuerpos, pero hay demasiados otros informes que demuestran muy claramente la presencia de agentes contaminantes en diversas partes de nuestros cuerpos incluyendo la sangre, grasas corporales y el pelo. Sabemos que esa contaminación de nuestra comida con cantidades superiores a las normales de residuos industriales como el mercurio y los PBCs, y fármacos promotores del crecimiento del ganado, como el clenbuterol, han causado enfermedades en el pasado.

Algunos aditivos alimenticios son dañinos para algunas personas, y que las grasas transformadas por el proceso de aceites para hacer la margarina pudieron también haber contribuido a la enfermedad cardíaca en algunas personas. Lo que no sabemos es si las cantidades minúsculas de pesticidas, plastificantes, subproductos de la desinfección del agua con cloro y de otros productos del proceso alimenticio también han aumentado nuestro riesgo de enfermedades, pero hay indicadores de que esto también es posible. Hay recomendaciones en relación a que los efectos de cantidades minúsculas de sustancias individuales se pueden amplificar por sinergia, donde dos o más sustancias trabajan juntas con mucha más eficacia de que lo harían individualmente.

También sabemos que alguna gente, debido a su genética, enfermedad preexistente, edad o estilo de vida, puede ser más susceptible, pero no podemos predecir con algún grado de certeza quiénes son. La única cosa que podemos hacer es reducir nuestra exposición a estos contaminantes tanto como nos sea posible. Podemos también instar a los gobiernos a hacer algo sobre «la amenaza silenciosa» que todos enfrentamos.

El profesor Alfred Poulos es profesor asociado de la Universidad de Adelaide y Director de Biolipids Pty Ltd.

jueves, 4 de agosto de 2016

Monsanto declara la guerra al Ayuntamiento de Zaragoza: “Están politizando el glifosato”

  • La mayor multinacional del mundo en semillas transgénicas ha enviado una carta al Ayuntamiento de Zaragoza tras prohibir este el uso del glifosato en parques y zonas verdes
  • En la misiva, a la que ha tenido acceso eldiario.es, lamentan la “politización que se está haciendo en relación al glifosato, abandonando los criterios científicos”
  • Desde el Consistorio les han respondido recordando el “siniestro currículum de Monsanto, productora, entre otros, del agente naranja usado en Vietnam que causó cáncer a miles de personas”
Óscar F. Civieta 03/08/2016
Sede de Monsanto en Enkhuizen (Holanda).
El pasado 1 de agosto entró en vigor el decreto firmado por el consejero de Servicios Públicos y Personal del Ayuntamiento de Zaragoza, Alberto Cubero, que prohíbe el uso del glifosato en parques y zonas verdes de la ciudad. El principal argumento sobre el que asentaron la decisión fue la alerta de la Organización Mundial de la Salud (OMS), porque “hay pruebas convincentes de que el glifosato puede causar cáncer en animales y pruebas limitadas de carcinogenicidad en humanos (linfoma no Hodgkin)”.

La concejala de Medio Ambiente y Movilidad, Teresa Artigas, señaló que debía "primar el cuidado de la salud y del medio ambiente respecto a los intereses de las multinacionales, en este caso, Monsanto”. Esa referencia, además de la prohibición en sí, es la que parece haber impelido la reacción inmediata. Monsanto es, según datos de Greenpeace, “la empresa transnacional que controla alrededor de 90 % del mercado mundial de semillas transgénicas”. Y la decisión del Consistorio zaragozana no les ha sentado nada bien.

El pasado 19 de julio enviaron una carta al Ayuntamiento de la capital aragonesa, a la que ha tenido acceso eldiario.es, en la que critican la decisión y lamentan “la politización que se está haciendo del uso del glifosato, abandonando los criterios basados en el conocimiento científico, y que deben ser los únicos que dirijan la toma de decisiones en cuanto al uso de productos fitosanitarios”.

En la misiva, firmada por Carlos Vicente Alberto, director de Sostenibilidad de Monsanto para Europa y Oriente Medio, apuntan que el glifosato ha permitido a agricultores, jardineros, profesionales y usuarios domésticos controlar las malas hierbas (…) de forma rentable y sostenible durante más de 40 años”. Señalan, por añadidura, que la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) determinó, en noviembre de 2015, que es “poco probable que el glifosato suponga un riesgo carcinogénico para los humanos”. Además, aducen que otras cinco agencias reguladoras llegaron a la misma conclusión.

Indican también que asociar el uso de este producto “al cuidado del medio ambiente y la salud, solo puede crear alarma y confusión a los ciudadanos”. Continúan explicando que en Monsanto más de 20.000 trabajadores de todo el mundo dedican sus "esfuerzos al desarrollo de soluciones tecnológicas para ayudar a alimentar a una población en crecimiento, optimizando de manera eficiente el uso de recursos tan importantes como el agua, el suelo o la energía”. Finiquitan la carta explicando la labor de la empresa e invitando al consejero Cubero a reunirse con ellos.

“Su siniestro currículum hace escasamente creíble la información que nos transmite”

La respuesta no se ha hecho esperar. Partió del Consistorio zaragozano el pasado 29 de julio. En ella repiten los argumentos de la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer, dependiente de la OMS, señalando que se fían mucho más de este informe que de los mencionados por Monsanto.

Recuerdan diversos casos en los que “la justicia ha vinculado el uso de herbicidas químicos con graves afecciones a la salud humana": el del campesino francés Paul François, que ganó la batalla judicial contra Monsanto; o el de las Madres de Ituzaingó, que lograron demostrar el vínculo entre el número creciente de enfermos de cáncer y niños con malformaciones y los agroquímicos aplicados en las plantaciones de soja, entre ellos, explican, el glifosato de Roudup Ready de Monsanto.

En la réplica hacen referencia al “siniestro currículum” de la multinacional, que provoca que la información que se les transmite "sea escasamente creíble”. Listan varios casos en los que está implicada citando como fuente a Greenpeace: “Monsanto fue la productora y comercializadora del agente naranja usado en la guerra de Vietnam responsable de generar cáncer a miles de persona y que hoy está prohibido; produjo y comercializó el DDT y los PCB o askareles, químicos causantes de graves daños a las salud humana y al ambiente, ambos están hoy prohibidos; fue condenada, en Estados Unidos en 2010, a pagar 2,5 millones de dólares por más de 1.700 violaciones a normas de bioseguridad; y, en Francia en 2006, también fue condenada por publicidad engañosa sobre las falsas propiedades ecológicas del herbicida Round Up”.

Además, señalan que la multinacional fue condenada a pagar a 1,5 millones de euros por sobornar a las autoridades de Indonesia para introducir algodón transgénico en el país. El Consistorio aprovecha este punto para señalar que, además de luchar por la sostenibilidad ambiental y alimentaria, “el Gobierno de Zaragoza también tiene la lucha contra la corrupción como una de sus prioridades políticas”.

Con esta respuesta, termina la misiva, “entenderá que no aceptemos su oferta de mantener una reunión con usted”.

sábado, 30 de julio de 2016

El 95% de los inmuebles españoles requiere medidas para mejorar su eficiencia energética

  • La instalación masiva de contadores inteligentes desata la polémica entre asociaciones vecinales, que piden su paralización
La gran dificultad para ahorrar energía en el hogar radica en que los edificios son ineficientes. Por eso, un cambio de hábitos o la renovación de equipos electrodomésticos no siempre basta para reducir de manera significativa el consumo. El 95% de los edificios residenciales y de servicios existentes tienen una certificación energética por debajo del nivel C, lo que significa que deben incorporar medidas para mejorar su eficiencia, según datos del Ministerio de Industria. Las nuevas certificaciones energéticas de los edificios son obligatorias desde el 2013, y establecen una escala de la A a la G, de mayor a menor eficiencia. Los últimos datos en Catalunya (con edificios certificados a partir del 2014) indican que el 20% tienen categoría A o B, informa el Institut Català d’Energia.


“Tenemos un parque derrochador de energía. Los edificios se han hecho sin contar con sus costes energéticos”, dice Javier García Breva, experto en energía. García Breva destaca que el 50% del ahorro potencial se da en los elementos envolventes de la casas (puertas y ventanas, elementos de protección y aislantes…), mientras que otro 20% se puede conseguir con un buen uso de los equipos y un cambio de hábitos (cerrar luces, manejo del agua caliente, termostatos, stand by…).

“Estas son medidas de coste cero”, destaca. Otros ahorros complementarios se pueden lograr con dispositivos inteligentes (sensores y aplicaciones para supervisar los consumos de casa) y soluciones adicionales (radiadores de bajo consumo, calderas y luces de bajo consumo…).

Directiva comunitaria

Los expertos piden al gobierno que cumpla la directiva de la UE de eficiencia energética del 2010, cuya finalidad es lograr edificios de consumo energético casi nulo y capaces de generar electricidad in situ con fuentes renovables –su entrada en vigor es a partir del 2018 para los edificios públicos y a partir del 2020 para los nuevos edificios y las rehabilitaciones–.

Barreras al ahorro

También piden eliminar las barreras que impiden el ahorro de energía. La subida de la luz del 2013 elevó un 100% el término fijo de potencia en el recibo de la luz. “Se paga más por la potencia contratada que por la energía que realmente se consume, todo lo cual desincentiva el ahorro”, añade García Breva. Al subir la parte fija del término de potencia, la capacidad del usuario de incidir en el ahorro con su comportamiento es mucho menor. “¿Por qué tomar medidas para ahorrar electricidad si al final me siguen cobrando el término fijo de potencia a un precio caro?” es el razonamiento que se instala en el usuario.

Autoconsumo, asignatura pendiente

García Breva reclama anular las medidas que impiden el despegue del autoconsumo con energía fotovoltaica (incluido el ‘impuesto al sol’ para ciertas instalaciones) y que los contadores inteligentes sean un instrumento útil para los consumidores, que le ayuden a saber dónde se gasta la energía y cómo puede evitarlo, ya que “ahora, sólo son un instrumentos al servicio de las compañías eléctricas”.

Paralizar la instalación de contadores

Mientras tanto, la instalación de contadores telegestionables está resultando polémica entre los movimientos sociales y asociaciones vecinales que piden a la Generalitat y al Gobierno que paralicen el despliegue, al juzgar que el proceso actual no beneficia a los consumidores y no les ayuda a ahorrar energía, entre otras críticas; incluso apuntan que no están demostrada que no puedan causar daños en la salud.

La Confederació d’Associacions Veïnals de Catalunya (CONFAVC) y la Plataforma Stop contadores Telegestionables han animado a los ayuntamientos catalanes a seguir el ejemplo del de Barcelona, que aprobó en un pleno el pasado viernes la paralización de la instalación a propuesta de la CUP, con la única oposición de Ciudadanos, que apuntaba la falta de pruebas científicas que constaten este supuesto perjuicio en la salud (radiación electromagnética).

Los partidos que votaron a favor de la paralización se mostraron a favor de instalar contadores inteligentes pero también señalaron el riesgo del uso indiscriminado de la información que éstos proporcionan a las comercializadoras eléctricas. “Este despliegue de contadores inteligentes debe garantizar que no haya perjuicios ni desde el punto de vista de la salud ni desde el punto de vista de la privacidad, y ha de asegurar que se cumple la ley de protección de datos”, instó Eloi Badia, concejal de Agua y Energia de Barcelona en Comú. Asimismo, Daniel Mòdol (PSC) recordó que la directiva comunitaria “persigue que el contador refleje el coste diario de la electricidad” y que “la bajada de precios, con la entrada de las energías renovables, no está siendo apreciada por el consumidor”.

Las entidades reclaman el derecho de los vecinos a solicitar la restitución de los contadores hasta que se garantice el cumplimiento de la normativa europea, la libre competencia, la interoperabilidad en la red eléctrica y la protección de datos.

jueves, 28 de julio de 2016

¿Están los intereses de la industria química por delante de la vida de las personas?

Publicado: Martes, 26 Julio 2016 | Por: Truthout 

"A menos que la carga ambiental de hormonas sintéticas sea disminuida y controlada, una disfunción de la población a gran escala es posible."  

Declaración de Wingspread, 1991

La UE todavía no ha regulado el uso de los disruptores endocrinos (EDC), sustancias químicas con efectos colosales en la salud utilizados en muchos productos de consumo común. Sin embargo, los EDC son la fuente de muchos trastornos: defectos congénitos, cáncer, obesidad... Este retraso en su regulación, que acaba de ser condenado por la justicia europea, no se debe para nada a la casualidad. La industria química -fabricantes de pesticidas y plásticos- está presionando intensamente y obstaculiza cualquier avance normativo serio. La periodista Stéphane Horel descifra lo que está pasando en su libro Poisoning, the Lobby and Its Objectives (El envenenamiento, el Lobby y sus objetivo). La entrevistamos a continuación 
“Piensen en cuantos puestos de trabajo relacionados con la salud estamos creando”  
Su investigación cubre la regulación de los EDC, estas sustancias químicas omnipresentes en nuestra vida cotidiana y se sospecha que contribuyen a la explosión de las enfermedades modernas. ¿Cuál es el estado de la cuestión?

Los EDC son sustancias químicas que pueden interactuar con el sistema hormonal (endocrino significa hormonal).Estas sustancias no sólo afectan a los seres humanos sino también animales, como los osos polares, los gatos o los caracoles. Se ven afectadas varias categorías de seres vivos. La exposición del feto durante el embarazo presenta el mayor riesgo, a pesar de que la exposición sigue siendo problemática en otros períodos de la vida. La vida intrauterina es realmente un momento crucial, ya que son las hormonas las que hacen los bebés. Los efectos de la exposición en ese momento pueden ser visibles al nacer, con, por ejemplo, anomalías genitales inducidas químicamente, pero también 20 o 30 años más tarde, con la aparición de cáncer, diabetes, obesidad o problemas de infertilidad.

Los EDC están presentes en miles de objetos de uso cotidiano: desde los anillos de cortina de ducha a sofás y juguetes, pero también en bolsas de transfusión de sangre y catéteres. La mayoría de estos productos tienen una utilidad real: los ftalatos, por ejemplo, son EDC que suavizan plástico. Y el bisfenol A (BPA), uno de los más conocidos EDC, permite la fabricación de un forro dentro de latas para reducir la velocidad de corrosión del metal. En la actualidad, nadie ha encontrado un equivalente que sea tan eficaz a largo plazo. Es imposible hacer un inventario de todos los lugares donde se encuentran los EDC. Todos los sectores de la industria están involucrados. En la sangre, en la leche materna, en el aire, en el polvo, en la lluvia – los EDC están presentes en todas partes. Se estima que hay alrededor de 1.000 en circulación en el mundo, pero podría haber muchos más.

El reglamento europeo está en el proceso de planificación, pero los científicos nos alertaron sobre el problema con los EDC hace casi 25 años. ¿Por qué ha habido tanto retraso?

El momento Eureka para los científicos preocupados por los EDC fue 1991. Ese año, cerca de 20 científicos -toxicólogos, zoólogos, biólogos y endocrinólogos- se reunieron en un pequeño pueblo de Wisconsin, en los EEUU. Durante un seminario de tres días, estos científicos redactaron lo que se llamaría la Declaracion de Wingspread, el nombre del centro de conferencias donde se realizó el seminario. Esta declaración se lamenta por las alteraciones del desarrollo provocadas por los productos químicos. Los científicos hacen hincapié en los riesgos resultantes de la exposición intraútero, y ponen en duda la ecuación toxicológica que dice que la dosis hace el veneno. Para los EDC es más el tiempo el que hace el veneno. La Declaración de Wingspread también advierte: "A menos que la carga ambiental de hormonas sintéticas sea disminuida y controlada, una disfunción de la población a gran escala es posible".

Desde entonces, ha habido miles de publicaciones científicas que demuestran que estos productos suponen un problema. En la actualidad existe un consenso sobre su peligro. En 2013, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó un informe producido por unos 20 científicos de todo el mundo, todos ellos especialistas en EDC. Este informe insiste en el hecho de que los EDC representan "una amenaza global". En 2009, y después de nuevo en 2015, la organización académica de la Sociedad de Endocrinología dijo lo mismo. Hace sólo unas semanas, la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia exigía la regulación de los EDC, en alusión a "bebes pre-contaminados"

¿Qué industrias que utilizan EDC han organizado el lobby dirigido a dinamitar el plan para la regulación europea?

Son muy numerosas, dada la gran profusión de uso de los EDC. Para ejercer presión, las industrias se unen. En primer lugar está la industria química (el Consejo Europeo de la Industria Química o CEFIC), que es uno de los más poderosos en Bruselas, con 150 empleados y un presupuesto de 40 millones de euros. Este lobby reúne a pequeñas y medianas empresas, pero sobre todo a las grandes multinacionales como BASF, Syngenta, Bayer, Dow Chemical y DuPont. También está el lobby de la industria de pesticidas (ECPA, que por otra parte es también parte de CEFIC), industrias que están en la primera línea si hay una regulación de EDC. Por último, está la industria del plástico, y, en menor medida, Cosmetics Europe.

Entre las maniobras utilizadas por estos grupos de presión para bloquear cualquier regulación, te has topado con las estrategias de la duda y la negación, empleadas por primera vez por el lobby del tabaco?

¡En efecto! Para los EDC, la primera "fabricación de duda" se llevó a cabo en 2012, tras la publicación del informe sobre el Estado de la Ciencia acerca de los EDC solicitado por la Comisión Europea, una revisión del estado de la ciencia elaborada por el equipo del profesor Andreas Kortenkamp. Él es uno de los principales especialistas mundiales sobre EDC, independiente de la industria. Este informe concluye que "los EDC justifican un tratamiento igual que el que se aplica a sustancias tan preocupantes como carcinógenos, mutágenos y tóxicos para la reproducción, así como a productos tóxicos persistentes y bioacumulativos".

Su informe fue atacado de inmediato en la literatura científica. Pero esa crítica fue financiada por el lobby químico estadounidense. Fue escrito por dos empleados de Gradient Corporation -una empresa de consultores especializados que trabaja exclusivamente para la industria- y por científicos que trabajan en las industrias química y de pesticidas. Sus reproches son esencialmente metodológicos. Los autores le recriminan por omisiones de referencias y por la elección de términos, hilan muy fino acerca de detalles de escasa importancia. Es una verdadera operación de "lavado de la ciencia" que tiene como objetivo crear la ilusión de que hay una controversia científica. Ese enfoque es más presentable que abordar directamente el impacto en los negocios. La industria de los plaguicidas ha tratado de desacreditar a Andreas Kortenkamp mediante el envío de correos electrónicos a la Comisión a raíz de las declaraciones que hizo a la prensa británica.

¿Qué proponen las empresas para hacer frente al gran problema de salud pública que sus productos han creado?

La industria química ha perfeccionado un truco: sugieren tratar solo con los productos con los efectos más potentes. Eso es un engaño; se deshacen de los llamados “más peligrosos” y dejan todos los demás. Pero eso no tiene ninguna base científica, ya que los EDC pueden tener efectos a dosis muy bajas. Su toxicidad es tal que no es posible establecer una dosis por debajo de la cual no son peligrosos. Por otra parte, las personas están expuestas a docenas de EDC de forma simultánea. Un estudio en EEUU muestra que, de media, hay 43 EDC en cada mujer embarazada.¡Cuarenta y tres!¿Cuál es el resultado de la exposición a estos cócteles?

Es sobre todo a causa de estos hechos que la idea de "potencia" no tiene ningún sentido. Lo que no ha impedido a la Comisión considerarla como una cuestión válida!La Dirección General de Medio Ambiente de la Comisión, a quien se le había confiado el trabajo preliminar sobre la definición de los EDC, ha sido eliminada después de cuatro años de trabajo. Esto revela una grave disfunción de Europa. Son relegados tras cuatro años de trabajo simplemente porque las conclusiones desagradan a la industria.

Además de arrojar dudas sobre los estudios científicos independientes, los fabricantes atacan el principio de precaución...

En Europa, el principio de precaución está inscrito en los textos y tiene fuerza de ley, a pesar de que no exista una definición precisa. Para el TTIP [Tratado Transatlántico de Comercio e Inversión] es un principio que prohíbe ciertos compromisos, en particular con respecto a la regulación química. Se trata de nuestra única carta ética contra el todopoderoso mercado libre. Y esa es la razón por la que los fabricantes estadounidenses están decididos a hacerlo desaparecer durante estas negociaciones. Un grupo de reflexión financiado por empresas de la industria del tabaco, de químicos y de pesticidas, así como por las empresas petroleras, está tratando de sustituirlo por un "principio de la innovación. "El principio de precaución está inscrito en la Carta Constitucional de Medio Ambiente en Francia, y también ha habido intentos de su eliminación aquí. En octubre de 2014, el miembro de la Asamblea Nacional UMP, Eric Woerth, presentó un proyecto de ley para la sustitución del principio de precaución con el "principio de la innovación responsable". ¿No sabía que la idea vino de un oscuro grupo de reflexión oscura fundado y dirigido por el fabricante de Lucky Strike?

Un año antes, una carta firmada por 56 científicos de todo el mundo fue enviada a Anne Glover, principal asesor científico del presidente de la Comisión Europea en aquel momento, José Manuel Barroso. En esta carta, los científicos se lamentaban de los criterios de los EDC que la DG de Medio Ambiente había resuelto. Cabe destacar que maltrataban el criterio de precaución. Esa carta, junto con la publicación de editoriales en cerca de 15 revistas científicas, está lleno de generalizaciones. Pero, sin embargo, sirvió de coartada a la Comisión para detener el proceso de regulación de los EDC. He documentado que la gran mayoría de los científicos que firman esa carta están afiliados con la industria.

¿Por qué son los responsables políticos tan receptivos a esta presión?

Es sorprendente observar que los grupos de presión cuentan con un apoyo tan grande de los tomadores de decisiones. Hay varios factores que lo explican. En Bruselas las relaciones de poder son tales que el interés público está en minoría. La aplastante mayoría de los grupos de interés pertenece a los intereses comerciales. El diálogo con las partes interesadas, es decir, fabricantes, sustituye el debate democrático. Hay una proximidad muy importante entre el mundo de los responsables políticos y el mundo empresarial. Por otra parte, Bruselas permite una verdadera proximidad geográfica. Todo el mundo trabaja en el mismo lugar y se encuentran unos con otros en el curso normal de los acontecimientos en la burbuja de Bruselas. También hay una ausencia sorprendente de formación. Los mecanismos de presión y persuasión son ahora entendidos y bien documentados. Pero los burócratas europeos y los funcionarios elegidos no tienen formación.

En las instituciones públicas europeas hay una gran confusión entre el interés general y los intereses de las grandes empresas. Para justificar el retraso de dos años más allá de la fecha límite en su obligación de regular EDC, la Comisión está llevando a cabo un estudio de impacto: Se medirá el impacto negativo de una prohibición de los EDC sobre la economía y los negocios, pero no los efectos positivos de tales la prohibición de la salud y el medio ambiente! La vida de las personas han llegado a gozar de menos prioridad que la buena salud de las empresas.




martes, 19 de julio de 2016

Genocidio autorizado. La Comisión Europea propone continuar fumigándonos con disruptores endocrinos mientras los científicos nos analizan

Publicado: Domingo, 17 Julio 2016

La propuesta de la Comisión Europea (CE) de ayer sobre los criterios científicos que definen los disruptores endocrinos (EDC) es la última consecuencia peligrosa de un debate altamente tóxico. El lobby de la industria química, con el apoyo de ciertas facciones de la CE (en particular, la DG SANTE y el Secretario General) y algunos estados miembros (Reino Unido y Alemania), ha puesto obstáculos significativos en el camino hacia una regulación eficaz de la salud pública y el medio ambiente.

Hasta el último e intenso debate en el Parlamento Europeo, la mayor preocupación había sido una propuesta de un “criterio de potencia”, que podría haber eximido a un número significativo de productos plaguicidas de ser prohibidos. Sin embargo, como quedó claro ayer, la CE ha encontrado otra manera de complacer los intereses de la industria química, tal vez incluso más eficaz.

Los criterios presentados por el Comisario de Salud y Seguridad Alimentaria Andriukaitis estipulan una carga increíblemente alta de pruebas antes de cualquier posible prohibición de las sustancias químicas que actúan como EDC. La propuesta de la CE requiere una demostración de la causalidad entre un efecto adverso en los seres humanos y un modo de acción endocrina.

Como afirmaron Los Verdes en el Parlamento Europeo, esto va en contra de las prácticas de clasificación estándar para sustancias similares, tales como las que tienen efectos adversos sobre la reproducción. Si los criterios actuales no son respetados muchos, si no todos los presuntos EDC, escaparán a la prohibición.

Según la OMS, la literatura científica todavía no puede ofrecer una fuerte evidencia del tipo de relación causal deseada por la CE. Sin embargo, su más reciente evaluación del estado de la ciencia acerca de los EDC subraya que "hay pruebas suficientes para concluir que los efectos adversos de mediación endocrina han ocurrido en algunas especies de fauna silvestre", incluso si la evidencia de esos efectos adversos en la salud humana es débil.

Es probable que a los científicos les lleve mucho tiempo pasar de esta débil evidencia a una prueba de causalidad. Mientras tanto, muchos sospechosos EDC podrían ser admitidos en el mercado y, por defecto, en los cuerpos de la gente.

Leonardo Trasande, profesor asociado del departamento de Salud Publica de la Escuela de Medicina de la NYU, dice sobre esto:

"Las implicaciones de la espera de la evidencia perfecta de causalidad incluyen la enfermedad, la discapacidad y la pérdida de vidas en futuras generaciones de europeos. El costo de estos fracasos de las políticas en curso resonará mucho tiempo después [...] ".

Tanto Health and Environment Alliance(HEAL) como Pesticide Action Network han enfatizado análogamente esta amenaza a la salud humana planteados por una imposiblemente alto grado de evidencia.

Tampoco hay que olvidar que la DG Medio Ambiente ya había analizado el cuerpo más reciente de la literatura de los estudios toxicológicos y epidemiológicos relevantes sobre los EDC en 2013, y estaba listo para publicar criterios científicos para su definición. En ese momento, DG SANTE (entonces llamado DG SANCO) luchó del lado del lobby de la industria química para socavar el trabajo de la DG Medio Ambiente sobre esto, y fue recompensada por el presidente Juncker, poniendo a DG SANTE a cargo de los trabajos sobre la regulación de los EDC. Como ahora sabemos a ciencia cierta, DG SANTE ha destruido por completo una pieza clave de la legislación ambiental y la salud.

Ahora le corresponde al Parlamento Europeo y a los estados miembros de la UE rechazar la propuesta actual y apoyar firmemente el interés público en este tira y afloja regulatorio

Más sobre el proceso de regulación de los EDC en la UE: