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martes, 2 de octubre de 2012

Un 22 por ciento de españoles convive con niveles ilegales de aire contaminado

Foto: EUROPA PRESS
MADRID, 2 Oct. (EUROPA PRESS)

El 94 por ciento de la población española (44,3 millones de personas) respira habitualmente un aire contaminado por encima de los límites recomendados por la Organización Mundial de la Salud, aunque son el 22 por ciento quienes conviven con niveles por encima de los límites que marca la legislación, es decir, 10,4 millones de personas en España.

Así se desprende del informe anual sobre la calidad del aire en España elaborado por Ecologistas en Acción con las mediciones oficiales de 2011. Según explica, la situación, a pesar de su gravedad, se mantiene en unos niveles estables en los últimos años, lo que la organización atribuye especialmente al efecto de la crisis ya que según afirma, no se han tomado medidas orientadas a la mejora de la calidad del aire.

En este sentido, indica que al igual que en los años siguientes a 2007, en 2011 se registró una "pequeña reducción" de los niveles de contaminación, algo que para Ecologistas en Acción tiene que ver con "razones coyunturales" como la reducción de la movilidad originada por la crisis que refleja el descenso en el consumo de combustibles, la disminución de la actividad industrial y la evolución del parque automovilístico hacia vehículos más pequeños y eficientes.

El informe recuerda que, aún así, la principal fuente de contaminación en áreas urbanas --donde vive la mayor parte de la población-- es el tráfico rodado y concreta que los contaminantes que más problemas de salud originaron el año pasado fueron las partículas en suspensión (PM10 y PM2,5), el ozono troposférico (O3), el dióxido de azufre (SO2) y el dióxido de nitrógeno (NO2).

"La contaminación del aire es un asunto muy grave: estudios de la Comisión Europea cifran en 19.940 fallecimientos prematuros al año en España por esta causa. A pesar de ello, las Administraciones no están tomando las medidas necesarias para solucionarlo", denuncia la organización, para incidir en que la superación de los límites legales se repiten de forma sistemática en los últimos años.

Además, recuerda que España está a punto de ser llevada ante el Tribunal de Justicia Europeo por el procedimiento de infracción abierto en 2009 desde la Comisión Europea por el incumplimiento de la normativa sobre calidad del aire, denuncia que la información al ciudadano no es ni adecuada ni ajustada a la gravedad del problema y afirma que los Planes de Mejora de la Calidad del Aire y los Planes de Acción para reducir esta contaminación, obligatorios, en muchos casos no existen y en otros apenas si tienen efectividad por falta de voluntad política de acometer medidas estructurales.

lunes, 5 de marzo de 2012

Contaminación: más infartos, ictus y tumores por la suciedad ambiental en las grandes ciudades

Contaminación: más infartos, ictus y tumores por la suciedad ambiental en las grandes ciudades
El tráfico rodado y el humo de las industrias y del tabaco han generado cifras de contaminación nunca vistas. En las últimas semanas se han registrado niveles de hasta 60 microgramos por m3 de partículas tóxicas. Éstas penetran en los alveolos y las arterias provocando dolencias respiratorias y cardiovasculares.

3 Marzo 12 - - A. Jiménez - madrid

Es una masa de polvo con origen africano la que ha amenazado esta semana a la Península. Una incómoda visita que no hace sino aumentar los ya de por sí elevados niveles de contaminación atmosférica.  Sin embargo, es poco frecuente que aparezca en la estación invernal. Suele hacerlo cuando el tiempo está despejado, hace sol y las lluvias son escasas. Pero, curiosa y desgraciadamente, estas características ambientales coinciden precisamente este año con la estación que debería ser la más fría y lluviosa. Porque estamos presenciando el invierno más seco desde que hay cifras al respecto.

Si a eso se suma la contaminación del tráfico rodado, el humo de las fábricas y del tabaco, se llega a cifras como las alcanzadas estos meses en nuestro país. Se han registrado en las últimas semanas niveles de hasta 60 microgramos por m3 de partículas en comunidades como Madrid, Sevilla o Bilbao, cuando la normativa europea no permite rebasar los 40 microgramos. «Los cambios en las presiones hacen que los contaminantes permanezcan más tiempo en la capa que respiramos», explica Ramón Fernández Álvarez, coordinador del área de Enfermedades respiratorias y Medioambientales de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ).

Muertes indirectas
La «boina» de aire sucio que incrementa la polución es responsable, aunque indirectamente, de más de 16.000 muertes prematuras al año en España. Y todo porque las sustancias nocivas, como los óxidos de nitrógeno (NO y NO2), ozono troposférico, óxidos de carbono (CO y CO2), dióxido de azufre y partículas en suspensión, penetran y se depositan en los alveolos y arterias. De esta forma producen efectos tóxicos agudos que derivan sobre todo del carácter irritante y oxidante de las sustancias atmosféricas, dando lugar a dolores de cabeza, tos, irritación de los ojos y de las vías respiratorias (que favorece la aparición de rinitis y bronquitis), inflamación pulmonar, incluso infecciones pulmonares graves y daños cardiovasculares.

Respecto a estos últimos, Gregory Wellenius, investigador y profesor del Center for Environmental Health and Technology de la Universidad de Brown (Estados Unidos), explica a este semanario que «el riesgo de ataque al corazón puede medirse por, al menos, tres mecanismos. Estudios previos demostraron que los niveles más altos de partículas ambientales pueden afectar el sistema nervioso, que es el responsable de la regulación del ritmo cardiaco y de la tensión arterial».

Ictus
En segundo lugar, estas partículas ambientales también han sido vinculadas «a un aumento de la inflamación». El experto añade que «por último, existen pruebas que sugieren que pueden afectar a la capacidad de reacción de las arterias, esto es, pueden hacerse más grandes o más pequeñas para regular la tensión arterial y el flujo de sangre a las partes diferentes del cuerpo. Estos mecanismos, individualmente o en combinación, pueden aumentar el riesgo de infarto». En el último trabajo de Wellenius y su equipo, publicado hace unas semanas en «Archives of Internal Medicine», acaban de desvelar que la contaminación atmosférica, incluso a niveles generalmente considerados seguros por las autoridades, también incrementa el riesgo de accidente cerebrovascular en la nada desdeñable cifra de un 34 por ciento. 

Además, descubrieron que el máximo peligro tras la exposición a los aires nocivos se produce entre las 12 y las 14 horas antes de sufrir el ataque. «Este periodo de tiempo que observamos entre el incremento de los niveles de las particulas del aire y el aumento del riesgo de ictus nunca se había estudiado antes. Es un resultado interesante, porque sugiere que existe una respuesta fisiológica muy rápida», añade el investigador.

En el trabajo en cuestión los expertos analizaron a más de 1.700 pacientes que acudieron al hospital por un accidente cerebrovascular. Los científicos se centraron en las partículas denominadas PM2.5, que proceden de centrales eléctricas, fábricas, camiones y automóviles, entre otros, y que penetran con facilidad en los pulmones.

Corazón
Respirar aire tan impuro también puede asociarse a un riesgo mayor de sufrir un ataque al corazón. El motivo, dicen los científicos, puede hallarse la inflamación que provocan los ya mencionados contaminantes (entre ozono, monóxido de carbono, dióxido de nitrógeno, dióxido de azufre). Excepto el primero de ellos, un ensayo internacional mostró un incremento de posibilidades de sufrir daño cardiaco en aquellos expuestos a mayores concentraciones de tóxicos durante apenas una semana antes de un ataque cardiaco. Así lo reflejaron recientemente en el «Journal of American Medical Association» (JAMA).

A un plazo mucho más largo, estas sustancias pueden afectar a la mujer. Eso creen investigadores de la Universidad de Buffalo (Estados Unidos) han demostrado que la exposición a la contaminación del aire cuando una mujer da a luz a su primer hijo, puede alterar su ADN, y en consecuencia, sufrir cáncer de mama en la premenopausia.

La alteración genética se debe a que se incrementan los niveles de una proteína, la E-cadherina, y que juega un papel importante en el mantenimiento estable de las células y de los tejidos.«Es el primer estudio que examina la exposición a la contaminación del aire en los puntos clave en la vida de una mujer», dijo la investigadora principal, Katharine Dobson.

Asma
Y estos problemas son para los más mayores. Pero, ¿qué ocurre con los pequeños? Los lactantes «realizan  40 respiraciones  por minuto, frente a las 12 respiraciones de las personas adultas, por tanto, el aire que movilizan respecto al tamaño de sus pulmones es mucho mayor y proporcionalmente la contaminación también lo es», señala a este semanario el presidente de la Sociedad de Neumología Pediátrica (SENP), Manuel Sánchez-Solis.

El experto señala que «tienen más riesgo de sufrir asma y una disminución de la función pulmonar». Sánchez-Solis aclara que «los sistemas enzimáticos y de protección frente a las agresiones externas están en pleno desarrollo, por lo que se encuentran más indefensos».

En cuanto a la disminución de la función pulmonar, el presidente de la SENP considera que «es un riesgo indiscutible de EPOC. Son candidatos a sufrir esta enfermedad cuando sean adultos. Es algo que sospechamos vehementemente».

Lo único relativamente «bueno» es que los virus del invierno han aparecido tarde, por lo que «ha habido menos ingresos por estos virus respiratorios; su epidemiología depende de las condiciones atmosféricas».

Alérgicos
Enfermedades que aparecen y otras que se agravan. Como les ocurre a los pacientes alérgicos, que pueden ver dañados sus bronquios. A ello parece contribuir en gran medida la emisión de las partículas contaminantes que emiten los motores diésel, los cuales alteran la estructura del polen y aumentan su capacidad de inducir una respuesta alérgica en aquellas personas más susceptibles.

Francisco Feo Brito, coordinador del Comité de Aerobiología de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (Seaic) explica que «el motor diésel puede llegar a emitir hasta 100 veces más partículas que los motores de gasolina y otra la alta concentración de polen de cupresáceas de los meses de enero y febrero».

Para evitar en la medida de lo posible volvernos «grises», lo mejor es «evitar estar mucho tiempo al aire libre en los días de alta concentración de contaminantes, así como cerrar las ventanas y evitar hacer ejercicio físico al aire libre».

Y además... Engordan
Su nombre suena aterrador: químicos disruptores endocrinos (EDCs, por sus siglas en inglés). Son sustancias tóxicas que provocan una acumulación de grasa presente en alimentos y productos de uso corriente. Así lo explican desde El Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición, que están trabajando sobre ellas. Muchos, dicen, son solubles en las grasas y por ello se acumulan con facilidad.

Al grupo pertenecen especialmente los pesticidas e insecticidas. Lo que hacen, en concreto, es aumentar el riesgo de trastornos relacionados con la diabetes, como el síndrome metabólico y la resistencia a la insulina. Según explica Javier Salvador, del equipo del CIBERobn, «la obesidad visceral promueve la liberación de ácidos grasos libres que llegan al hígado y contribuyen a generar resistencia a la insulina, lo que favorece la diabetes».

Al nacer
Además, estos compuestos acumulados en la grasa se transmiten a los hijos durante la gestación y después de la lactancia. De hecho, un estudio realizado en hembras de roedor embarazadas mostró, tras ser expuestas a estos tóxicos durante 19 días (duración del embarazo de este mamímefro), cómo desarrollaron diabetes gestacional. Sus crías terminaron también siendo diabéticas a los seis meses de nacer. Otros trabajos revelan que los plásticos de policarbonato como el bisfenol A (utilizado en los «tuppers») podrían también contribuir en la aparición de diabetes al ser sometidos a altas temperaturas.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Ahorrar energía será más barato que afrontar epidemias, pandemias o desastres naturales

Publicado por Marta Rosés el 7 de febrero del 2012.

Dr. Aaron Bernstein
Aaron Bernstein es director del curso Human Health and Global Environmental Change de la Harvard School of Public Health , de la Harvard Medical School y pediatra del Children’s Hospital Boston.

Hablar del Dr. Aaron Bernstein no es hacerlo de un científico desconocido, ya que afortunadamente la Fundació Roger Torné ha tenido la oportunidad de poder contar con su colaboración inestimable y su presencia en más de una ocasión. Cabe recordar que tuvimos la suerte de poder escucharlo durante las II Jornadas de Salud Infantil y Medio Ambiente que tuvieron lugar en el mes de noviembre de 2010 en CosmoCaixa Barcelona y cuya entrevista puede leerse en nuestro blog.

Catorce meses después hemos vuelto a contar con su participación en la III Jornada de Salud Infantil y Medio ambiente, que en esta ocasión se celebró en CaixaForum Madrid el pasado 26 de enero. Y es por ello que Inspira no ha querido perder la oportunidad de volver a conversar con uno de los principales expertos mundiales en cambio climático y salud infantil, quien sigue afirmando, con total rotundidad, que el cambio climático ha comenzado a afectar a la salud de los niños y niñas porque afecta a la calidad del aire y a la disponibilidad de alimentos.

El Dr. Bernstein es un hombre cercano, amable y que se reconoce como amante del arte, de la arquitectura y un apasionado de su trabajo. Antes de contestar a nuestras preguntas se toma unos segundos de tiempo, pero cuando lo hace es con total seguridad y convicción: “En estos momentos una parte muy importante de mi labor es analizar la dimensión que está tomando, en la naturaleza, los efectos del cambio climático y cómo influyen en la salud humana. Creo que los científicos debemos mostrar y demostrar con cifras lo que está ocurriendo, pero también debemos ser positivos y explicar que las propias tecnologías y los avances científicos son elementos que pueden ayudarnos, tanto a nuestra adaptación a dichos cambios como a evitarlos en lo posible. Actualmente la tecnología nos permite crear instrumentos y productos que favorezcan el medio ambiente. En Estados Unidos, los datos demuestran que cuando los científicos intentamos explicar lo que ocurre, inmediatamente se generan tendencias de opinión de rechazo y anticientíficas, es un problema cultural, por tanto es mejor que nuestro papel a la hora de divulgar nuestros hallazgos sea el de mostrar que hay maneras de vivir y de crear riqueza sin incrementar la contaminación. Hay que demostrar que mejorar las emisiones de carbono puede ahorrar dinero y generar riqueza, porque es imprescindible que ahorremos energía”.

Aaron Bernstein durante su ponencia
En la primera entrevista que concedió a Inspira usted, a pesar de todo, se definía como optimista. ¿Después de la reunión de Durban sigue estándolo? ¿Considera que la crisis económica mundial es un elemento que no ayuda a que los Estados inviertan en controlar el medio ambiente?

Evidentemente el resultado de la reunión de Durban no ha sido positivo, pero insisto en que no se puede esconder la realidad, y esta demuestra que existe un serio riesgo para la producción de alimentos a escala mundial que provocará un aumento de la malnutrición. Así mismo, estamos cambiando la distribución de las temperaturas y la temperatura media del planeta está creciendo, provocando contaminación y deshidratación, que es un grave perjuicio para los niños y niñas con problemas de asma. También el incremento de CO2 en la atmósfera eleva el nivel de polen, lo que dispara las alergias. Cada vez se van incrementando más las probabilidades de olas de calor y, con ellas, enfermedades diversas. Está demostrado que los acontecimientos extremos como las sequias, inundaciones y olas de calor tienen efectos negativos sobre la salud humana, tanto física como psíquica, y ocurren un mayor número de homicidios y suicidios.

Tampoco la crisis económica favorece el control del medio ambiente, pero puede ser una oportunidad para que sectores del sistema productivo no contaminante puedan generar negocio y riqueza. Los gobiernos han de ser conscientes de que hay que modificar los planteamientos económicos en relación a las medidas de protección del medio ambiente, y darse cuenta de que ahorrar energía será más barato que afrontar cualquier epidemia, pandemia o desastre natural, factores que cada vez son más probables.

¿Como ve la situación medioambiental en España?

El año 2011 fue el más cálido en España desde que se registran las temperaturas. Así mismo, las previsiones indican que sequías como las que hubo en España en los años 2004 y 2008 serán más probables y comunes a finales de este siglo. Esto puede provocar escasez de agua dulce, enfermedades y desnutrición.

Hay que disminuir los niveles de contaminación de todas las ciudades, y no me refiero solo a España. Actualmente se pueden construir edificios con materiales y técnicas que contaminen menos y las ciudades deben tener el mayor número posible de espacios verdes. Hay que plantar árboles y plantas porque hacen bajar la temperatura. Insisto en que nuestra sociedad ha de saber compaginar la economía con el control del cambio climático, porque si no lo hacemos no seremos sostenibles. También debemos tener en cuenta que la capacidad de adaptación de la sequía, inundaciones, calor o cualquier efecto relacionado con el clima, es directamente proporcional a la riqueza, por tanto afectará más a las naciones más pobres.

Dr. Bernstein durante la entrevista
¿Cómo valora las jornadas sobre Salud Infantil y Medio Ambiente organizadas por la Fundació Roger Torné?

Creo que la Fundació Roger Torné está haciendo una gran labor de divulgación y de concienciación. Yo la valoro muy positivamente y tengo que decir que no he conocido ninguna otra fundación que sepa unir la parte científica, mediante jornadas como esta, entre otras cosas, y a la vez desarrollar toda una intensa labor para hacer llegar a la sociedad los conocimientos científicos que indican lo que está ocurriendo, en aspectos tan vitales como el cambio climático, la contaminación y las consecuencias de todo ello en la salud infantil. Uno de los aspectos que me parece muy positivo del trabajo que llevan a cabo es que ofrece a las familias argumentos, actitudes y soluciones que pueden aplicarse en la vida cotidiana. Creo que están desarrollando una buena labor social y espero que sigan haciéndola en el futuro.

Si me permite me gustaría terminar esta charla diciéndole que desgraciadamente la cultura occidental ha diferenciado nuestra vida de la naturaleza y la naturaleza nos recuerda que somos parte integral del tapiz de la vida. El cambio climático pone en riesgo la salud de todas las personas, pero especialmente la de los niños y niñas, y los gobiernos deben entender que la protección del clima de nuestro planeta tiene que ser la principal acción de prevención en el ámbito de la salud pública del siglo XXI.