viernes, 27 de abril de 2012

Plastificados

LOLA HUETE MACHADO 3 ABR 2011

Nuestro mundo sería muy distinto sin plástico, un material con poco más de un siglo de vida que se ha hecho imprescindible y omnipresente. Pero su uso excesivo y algunos de sus aditivos se están convirtiendo en amenaza para el medio ambiente y la salud. El austriaco Werner Boote lo cuenta en el impactante filme 'Plastic Planet'.

Con un globo terráqueo de plástico en la mano, Werner Boote recorrió15 países en busca de su composición y efectos. Descubre que el consumo se ha extendido en Occidente y Oriente, en casas ricas y pobres, en productos para niños y adultos. Sus efectos se aprecian en tierra, mar y aire. Hasta que llegó a Qin Xu, en China, donde se fabricó su balón con compuestos prohibidos en la UE /THOMAS KIRSCHNER
La escena es corta. El director austriaco Werner Boote se sienta en el despacho de la entonces vicepresidenta de la Comisión Europea, Margot Wallström, y le lanza un balón, un globo terráqueo inflable, y le dice: "Vivimos en un planeta de plástico". "Sí", responde ella al cogerlo, "está en todas partes... conocemos el aumento de alergias, de cáncer, de problemas endocrinos... Es un hecho científico. Pero, ¿sabe usted?, en los últimos 10 años hemos podido probar la existencia de riesgo en 11 sustancias... Once. De las 100.000 que deberían ser analizadas... El sistema no funciona. Y en tanto en cuanto no tengamos información completa... la industria puede decir: '¿Ven ustedes? No pueden probar que esto es peligroso'. Por tanto, se pueden seguir produciendo...".

Y ahí queda dicho. Y grabado. En Plastic Planet, la película de Boote, un puñetazo al estómago de fabricantes, políticos y consumidores que se estrenó en 2009 y ahora en EE UU y Francia. Impacta. Igual que el libro homónimo, un completo documento sobre el tema del periodista Gerhard Pretting con capítulos de título ilustrativo: El plástico se instala en la casa; se entierra, se quema, amenaza el mundo animal, envenena a los hombres, la industria cambia, el material cambia, el pensamiento cambia, el hombre cambia...

"De las 100.000 sustancias que deberían ser analizadas, solo en 11 hemos podido probar la existencia de riesgo"

Se ha pasado de una producción de un millón de toneladas en los años sesenta a 230 millones en 2009

"Si tienes mucho bisfenol A en la sangre, difícil que puedas procrear", advierte uno de los investigadores

Plástico. Desde hace cien años mejora y aligera nuestra existencia. Sin él nada sería igual. Su producción define un tiempo ("el siglo sintético", llaman al XX) y un tipo de gustos en el consumo: ha pasado del millón de toneladas en los años sesenta a 230 millones en 2009 (el 25% en Europa; de ellos, un 1,5% en España). "Sin darnos cuenta, lo hemos convertido en el material de los materiales", dice Boote por teléfono. Y el exceso mismo es el problema, no el plástico en sí. "Sin él no se puede vivir; sin él no habríamos ido a la Luna, y ¿que habría sido del sida sin jeringuillas...? No. Es el exceso y los compuestos peligrosos que se usan". Sobre todo en Asia. Una amenaza para la salud y el medio ambiente, advierten los ecologistas desde hace años.

Tan habitual es que ya casi ni lo vemos. Basta mirar alrededor. Está en lo que captan nuestros ojos y en lo que no, por lo microscópico y lo camaleónico que puede llegar a ser. Omnipresente, sin ser ni Dios, ni aire. Hablar de plástico es hablar de esa "amplia gama de materiales sintéticos o semisintéticos que se usan en un enorme y creciente abanico de aplicaciones: del envasado a la construcción de edificios, de vehículos a dispositivos médicos, ropa, ordenadores...". Así lo cuentan en PlasticsEuropa (www.plasticseuropa.com), voz de los fabricantes europeos (50.000 transformadores, más de mil fabricantes de maquinaria, millón y medio de empleados).

Dicen que el término viene del griego plastikos, que significa "apto para el moldeado". Maleable, permite ser moldeado, prensado o extrusionado en variedad de formas: películas, fibras, placas, tubos, botellas, cajas... Una suerte de maná para todo: moquetas, cortinas de ducha, gafas, móviles, bolsos... Los chinos han hecho de su uso arte: consiguen introducir sus productos replicados hasta en los mercados de antigüedades.

Termoplásticos y plásticos termoestables (así se dividen, unos pueden refundirse y otros no), en sus variadas formas, conforman nuestra vida... Y han cambiado la de este hombre, Werner Boote, que no solo nació en un mundo sustentado económicamente por su manufactura, sino que lleva una década haciendo penitencia por su culpa. Tal cual. Veamos. El abuelo de Boote fue parte de la industria. Alto cargo de la firma austriaca Interplastik, contribuyó a expandir el producto por Alemania y el mundo. "Plástico era palabra mágica en mi familia", dice. Y su nieto (él, que se dedicaba antes a grabar vídeos de Andrea Bocelli, afirma), acostumbrado a la monada de juguetes que traía el abuelo Schuster, se compró un día, ya adulto, ese globo inflable citado. Nostalgia de la infancia. Y en sus viajes encontró otro aquí y allá... Iguales. Producidos en la misma empresa. Qué gran trabajo el del abuelo, tan ligero, bonito y usado, con tanta historia...

Un material creado primero de nitrato de celulosa por John Wesley Hyatt en 1869 en EE UU, y luego, en 1907, por el belga Leo Baekeland. Baquelita, el primer sintético, gran invento: hizo posible la electrificación del mundo (aislante eficaz), la proliferación de teléfonos, radios, cámaras... Fabricado con derivados del petróleo desde los treinta, con él se fue edificando un mundo nuevo, moderno, el American way of life:las primeras vajillas de cocina; las medias de nailon (de las que solo en Alemania se vendieron 30 millones en 1951); los tupperware, esa revolución publicitaria casera; la vivienda de PVC...

El plástico era pop. Se dejó querer por filósofos (como Roland Barthes), arquitectos (como Charles y Ray Eames), por el cine: "El plástico es el futuro", decía Mr. McGuire en El graduado. Así hasta convertirse en el material más usado del mundo a mitad de los setenta y en la tercera industria en EE UU (www.plasticsindustry.org) hoy. Y sin dejar de crecer, ha tenido vaivenes en su reputación. "Tras la guerra, y quizá entre otros con la implicación de la industria química alemana con el nazismo y la tendencia a lo natural del movimiento hippy, su imagen viró hasta convertirse en sinónimo de barato, desechable, poco importante...". Imagen que tiene mucho que ver con su derroche hoy. Pero con el gusto último por el revival, el neón, el látex, el bolso de pvc de marca, se ha recuperado.

El vintage sintético unido al high tech se ha hecho cool... ¿Y ahora? "La mayoría de consumidores se ha habituado al envase usual, ligero y barato, se conforma si acaso con el sello verde y no indaga demasiado. Se consume con gusto todo y se ignoran los ingredientes. El marketing ha hecho que la frontera entre artificial y natural se difumine", dice Pretting. Sea como sea, los nombres de los plásticos son parte de la vida cotidiana: resinas de epoxi o poliéster, poliuretano (PU), polietileno (PE), polipropileno (PP), policarbonatos, PET (polietileno tereftalato), PVC (policloruro de vinilo), las nuevas poliamidas (de tercera generación), los polietilenos más resistentes actuales... Y también algunos de sus aditivos: antioxidantes, antimicrobianos, estabilizantes, lubricantes, retardantes de llama, plastificantes... Los vemos en las etiquetas (si es que se ven). Y ya.

En 1999, la infancia juguetera feliz de Boote se empezó a desmoronar. Supo por un periódico de una especie de peces en peligro de extinción por esterilidad a los que se había descubierto en sangre una sustancia usada en la fabricación de plásticos. La duda se le hizo carne. La obra del abuelo era grande... pero tanta y con tanta química, quizá no tan ideal. Y empezó a indagar, a leer, a preguntar a científicos, a escribir cartas a los productores... Una noticia aquí sobre plásticos que afectan a osos polares en Groenlandia, otra allá de cómo las bolsas de plástico son un gran problema de salud en África (campan a sus anchas, y los animales, sustento de las familias, los engullen y mueren), otra sobre el efecto de las botellas (PET) en el fondo del océano o las montañas de desechos en basureros donde viven poblaciones enteras (como en Calcuta, en las imágenes).

Plástico por la mañana, tarde y noche fue su vida. Plástico en el sueño y en la vigilia. Y así nació Plastik Planet (primero en alemán), la crónica de una investigación paso a paso casi en formato televisivo, en la que el protagonista es el mismo realizador, una suerte de Michael Moore a la austriaca (comparación que él agradece,pero rechaza: "Yo no tengo tesis, me dejo llevar por la película"). Boote agarra su globo terráqueo y se va por 15 países tras su origen, su fórmula, la manera de reciclarlo, su impacto en el medio.

Lo primero que hizo fue analizar la pelota en cuestión. ¿Y qué encontró? Muchas sustancias químicas. Y una prohibida en la UE en 2004 en productos infantiles: ftalatos, plastificantes usados como disolventes y para fabricación de plásticos más flexibles y resistentes como el PVC. Se encuentra en juguetes, envases de alimentos, suelos de vinilo, detergentes, esmaltes de uñas y hasta en las videoconsolas (ver Greenpeace y Eroski Consumer), y son "probada causa de desórdenes reproductivos y, según se sospecha, también de cáncer".
Están en el polvo, la leche materna, la sangre... Los respiramos. Se huelen: ese olor característico en los comercios con mucho artículo de plástico o en los coches nuevos... "Prohibir los ftalatos en juguetes y artículos de puericultura es un gran paso adelante en la protección de los niños", informaba la CE. "No podrán comercializarse juguetes y artículos de puericultura que contengan concentraciones superiores al 0,1% de ftalatos... clasificados como tóxicos para la reproducción". ¿Cómo podía ser que su balón infantil contuviera un químico peligroso? Obsesionado, el austriaco analizó chupetes, biberones..."Allí estaban siempre; escandaloso".

Boote buscó hasta en su interior. Se hizo analizar la sangre (y la de todo su equipo, 40 personas) para descubrir en ella otra sustancia polémica, el bisfenol A, junto a restos de todo tipo de sustancias tóxicas con las que tenemos contacto. "La carga corporal", lo llaman. "Mucho bisfenol A, problemas de fertilidad", le suelta un investigador. "Está dentro de nosotros", dice. "Está en la comida". Las respectivas agencias nacionales de seguridad alimentaria, ojo avizor, incluyen apartados relacionados con "plásticos en contacto con alimentos". El tema no es banal. La regulación europea se mueve con nuevas investigaciones. Lo último: adiós a los biberones que contienen bisfenol A ante el peligro de que, al calentarse, pase a la leche y afecte al sistema nervioso, entre otros. El pasado marzo se ha prohibido su fabricación; desde el 1 de junio, su venta. Si antes eran aceptables y ahora no, ¿cómo estar seguros de que lo que usamos ahora lo es? Gran pregunta. Ante "la preocupación y el alto índice de riesgo de cara al consumidor, al trabajador y al medio ambiente", entró en vigor en 2007 la directiva REACH sobre sustancias químicas, un avance en el necesario registro, evaluación, valoración, admisión y restricción de esas 100.000 citadas al inicio.

En el transcurso de su vida-película, Boote reunió 700 informes científicos con evidencia de efectos adversos de algunos plásticos, los metió en su maleta y se fue a entregarlos en mano al presidente de la industria europea en una acción muy cinematográfica. Como lo fue coger un megáfono e interpelar a los clientes de un gran supermercado. Ni uno ni otros se inmutaron. "Es un lobby muy poderoso. Y solo se les puede quitar la palabra con el conocimiento de lo que pasa, mostrándolo... y es entonces también cuando pueden y deben actuar los políticos, como ha pasado con el bisfenol A y pasará con los ftalatos y con tantos otros". Si tuvo éxito o no en su objetivo, hay que verlo en el filme. "Pero yo parezco ya más un político que un director de cine", dice, por la cantidad de conferencias a las que ha sido invitado en universidades, escuelas, en Bruselas, en la última Cumbre del Clima de Cancún. "Algo ha cambiado, porque hasta la industria que nos rechazaba al principio, ahora se acerca...", asegura.

En los contenidos de sus webs (la europea, la americana, la de los industriales españoles) se aprecia preocupación: hay información sobre directivas y prohibiciones de la UE y otras sobre búsqueda de materiales y productos con menos impacto, más biodegradables, fabricados con biocombustibles (como ya ensayan dos grandes marcas de refrescos), una apuesta por el reciclado y por aligerar los envases para reducir el gasto energético... "Este es un problema de todos. Hay medidas urgentes que tomar", sigue Boote. Y da ejemplos: en una ciudad austriaca se proyectó el filme. La alcaldesa y su hijo fueron a verla. "Al salir, el niño le dijo: 'Mamá, tú eres política, haz algo'. Ella prohibió el uso de bolsas de plástico al poco. Otro: los Emiratos Árabes. "Tras la rueda de prensa vino a verme el ministro de Medio Ambiente a preguntarme: '¿Por dónde empezamos?'. Dios, no soy experto. Pero lo mejor es lo básico: 'Bolsas de plástico', le dije, sin creer demasiado en que lo haría. A la semana las prohibieron". Y la CE en Europa está en ello ante su consumo disparado: 800.000 toneladas al año. "Las tendencias en la industria de embalaje de plástico no son sostenibles".

¿Alternativas? ¿Vuelta al cepillo con cerdas naturales? Lo planteaba elNew York Times en el artículo Plastic: too good to throw away [plástico, demasiado valioso para tirarlo], que es el eslogan de una campaña reciente del gremio para sensibilizar sobre su uso y tratar de recuperar el valor perdido. Quizá no. La cuestión de consumo general debería ser no solo el está hecho de qué sino el está hecho para qué. "El consumo monumental de productos de un solo uso solo tiene sentido si son jeringuillas o botellas de agua en caso de urgencia como ahora en Japón".

Pero ¿qué hay de las botellas de plástico y los envases que van a dar a la mar, las bolsas, los platos, cucharas y vasos de los cumpleaños felices...? O como expone Pretting: "Un envase de yogur que alarga la vida de su contenido varias semanas necesita 500 años para degradarse. Y una bolsa de plástico que quizá solo se va a usar media hora ensuciará el medio ambiente durante un par de cientos de años". Absurdo. ¿Vivir entonces sin plástico como ha intentado la familia Krautwaschl en Austria? "Paso a paso, fuimos primero renunciando a envases, luego a juguetes, a lo electrónico, uf... ¿Lo más duro? No encontrar patatas fritas que no estuvieran en plástico...", se reían en una entrevista (ver su diario en www.keinheimfuerplastik.com).

"En un mundo de 7.000 millones de almas, no se trata de alimentarnos, vestirnos y vivir de la madera y la piedra, necesitamos el plástico porque requiere menos energía que otros en fabricación y transporte. Quizá sea el material del siglo XXI, pero repensando su fabricación excesiva y eliminando los hábitos de derroche". Y entonces Boote podrá descansar, dejar atrás a su abuelo y dedicarse a ese otro tema secreto que tiene en mente ya.

'Plastic Planet', de estreno en Francia; también en DVD. 'Plastic Planet, el lado oscuro del plástico', libro de Gerhard Pretting y Werner Boote. Editorial Orange Press.

jueves, 26 de abril de 2012

Nuevas pistas sobre el síndrome de la fatiga crónica

Publicado 25/04/12 15:00 - Por Maureen Salamon, Reportero de Healthday

Unos escáneres cerebrales muestran menos actividad en un área relacionada con la respuesta de recompensa, informan investigadores

MARTES, 24 de abril (HealthDay News) -- Los cerebros de pacientes de síndrome de fatiga crónica, una afección que con frecuencia se comprende mal y que se caracteriza por una fatiga sin explicación y debilitadora, no responden a las recompensas de la misma forma que los cerebros de las personas sanas, sugiere un estudio reciente.

Los investigadores realizaron IRM funcionales de los cerebros de 18 personas que sufrían de síndrome de fatiga crónica (SFC) y de 41 voluntarios sanos, y hallaron que los que tenían fatiga crónica experimentaban significativamente menos cambio en el flujo sanguíneo a los ganglios basales en respuesta a ganar un sencillo juego de cartas que buscaba estimular los sentimientos de recompensa.

Investigaciones anteriores han mostrado que los ganglios basales, una región en la base del cerebro que se asocia con la actividad motriz y la motivación, se ven afectados en las enfermedades asociadas con la fatiga. Los participantes con la fatiga crónica más grave experimentaron los cambios más pequeños en la actividad de los ganglios basales, mostró el estudio.

"No sabemos si estos cambios tienen que ver con la causa del SFC o si se hallan como resultado del SFC", señaló la autora del estudio, la Dra. Elizabeth Unger, jefa de la rama de enfermedades virales crónicas de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. "Todos los estudios científicos cuidadosamente controlados sobre el SFC ayudan a aumentar la credibilidad de esta enfermedad tan compleja. Aunque nuestros hallazgos son preliminares... respaldan una [teoría] biológica sobre esta enfermedad".

El estudio fue presentado el martes en San Diego en la reunión Biología Experimental 2012, una conferencia patrocinada por seis sociedades científicas.

Se calcula que un millón de estadounidenses sufren de SFC, también conocido como síndrome de fatiga crónica y de disfunción inmune (SFCDI). La afección no cuenta con una causa conocida, una prueba diagnóstica ni un tratamiento universalmente eficaz. Los síntomas de fatiga crónica son más comunes en las mujeres, y pueden durar al menos seis meses e incluir dificultades con el sueño, problemas de memoria y concentración, y dolor articular y muscular.

Durante el experimento, que se considera preliminar dado que aún no ha sido revisado por profesionales ni publicado, Unger y su equipo dijeron a los participantes que se sometieron a los escáneres del cerebro que ganarían una pequeña cantidad de dinero si adivinaban correctamente si una carta preseleccionada era roja o negra. Tras elegir, se les presentó la carta mientras los investigadores medían el flujo sanguíneo a los ganglios basales en las manos en que ganaban y perdían.

Los participantes con SFC experimentaron significativamente menos cambios en el flujo sanguíneo a los ganglios basales entre las manos en que ganaban y las que perdían que los voluntarios sanos. Los resultados respaldan investigaciones previas que también demostraron diferencias biológicas entre los pacientes de SFC, dijo Unger.

"Es lo que necesitamos, la validación de las bases biológicas del SFC", aseguró Suzanne Vernon, directora científica de la Asociación Americana de SFCDI (CFIDS Association of America) en Charlotte, Carolina del Norte. "Estos estudios de imágenes son difíciles porque solo muestran una correlación, lo que no necesariamente se traduce en causalidad, pero es agradable ver validación y una variedad de estudios que apuntan [a esta área del cerebro]".

Unger apuntó que se necesitan estudios adicionales, pero esperaba que los resultados actuales atraigan a otros científicos que se interesen en investigar el SFC.

"Un punto fuerte del estudio es que usamos una de las tecnologías más nuevas disponibles para observar la función de regiones del cerebro que podrían tener que ver con el SFC", apuntó. "Esperamos que el impacto de nuestro estudio anime a más investigación en ciencia básica sobre el SFC".
Más información

Para más información sobre el síndrome de fatiga crónica, visite la Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.
Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com
© Derechos de autor 2011, HealthDay

miércoles, 25 de abril de 2012

La Electrosensibilidad

ALERGIA A LA ELECTRICIDAD, LA PLAGA DEL SIGLO XXI

CARLOS M. REQUEJO
Arquitecto interiorista
El origen de la electrosensibilidad parece ser la exposición crónica y habitual a campos electromagnéticos de alta o baja frecuencia.

Basta escuchar a los médicos que firman el Llamamiento de Friburgo, entre otros muchos, para darse cuenta de la proliferación de muchas dolencias ligadas a la electrosensibilidad, como comprobamos cada día en nuestra pràctica profesional en la Bioconstrucción, al tener que realizar el blindaje electromagnético de muchas viviendas para ayudar a sobrevivir a los afectados.

El llamado Síndrome de Electrosensibilidad (SE) ha sido definido por los expertos de la Unión Europea (1997) como una Hipersensibilidad a los Campos Electromagnéticos (HCEM). Según estudios realizados en países del norte de Europa, las personas electrosensibles pueden representar entre el 20 y el 25% de la población, o sea, una de cada cuatro o cinco personas.

Desde 2002, en Suecia se reconoce la electrosensibilidad como causa de incapacidad laboral (invalidez física), según verifica el Dr. Olle Johansson (Departamento de Neurociencias, Instituto Karolinska, Stockholm), y amenaza en convertirse en la plaga del siglo XXI.

Esta proliferación inalámbrica afecta a todos los seres vivos, y se ha observado que hormigas, murciélagos, ratas e incluso el ganado son afectados por las radiaciones electromagnéticas.

Recientemente, un estudio británico informa de la muerte de más de diez millones de pájaros en el entorno de las antenas de telefonía móvil.

Esta exposición radioeléctrica es involuntaria, indeseada e inadvertida, permanente y además indiscriminada, pues en grados diferentes afecta en la práctica al 100% de la población.

EFECTOS SANITARIOS DE LA CONTAMINACIÓN ELECTROMAGNÉTICA (CEM)

Se pueden producir efectos neurológicos a corto y medio plazo: insomnio, somnolencia matinal, estrés, angustia, ansiedad, pérdida de memoria, cefaleas, mareos, vértigo, fatiga crónica, atonía, desinterés, depresión, etc.

A largo plazo, pueden aparecer otros efectos biológicos, como patologías cardiovasculares, reumáticas y respiratorias. Algunos investigadores establecen relación causa-efecto con patologías degenerativas como Alzheimer, Parkinson, esclerosis, leucemia y cáncer (OMS).

La electrosensibilidad se relaciona con la permanencia en las cercanías de fuentes eléctricas artificiales, como líneas de alta tensión,transformadores, motores, antenas de telefonía, teléfonos móviles e inalámbricos, iluminación fluorescente, alarmas, ordenadores, electrodomésticos, máquinas, herramientas y redes eléctricas domésticas, principalmente.

Hasta ahora, la dificultad de los médicos para diagnosticar el síndrome de la electrosensibilidad hace que en España estos pacientes sean derivados al psiquiatra, cuando se trata de una enfermedad orgànica que afecta a un sector creciente de la población. Este error de diagnóstico, con frecuencia agrava el cuadro sintomático, pues el sujeto permanece expuesto largos años al agente causal, se retarda el tratamiento correcto y mientras tanto se le trata inadecuadamente con ansiolíticos y/o tranquilizantes.

Por otro lado, el afectado sufre rechazo familiar, social y laboral y se le acusa de alarmista, vago, quejoso o inadaptado laboral o socialmente.

Una de las pocas cosas que pueden hacer las personas afectadas es apagar los aparatos eléctricos de su vivienda (no con el mando), no tener inalámbricos DECT o similar (emiten de forma parecida a una antena de telefonía móvil pero dentro de casa) y utilizar el teléfono móvil con menor frecuencia.

Ante todo esto, hay que exigir urgentemente a nuestros gobernantes el reconocimiento por ley del potencial riesgo sanitario de los campos electromagnéticos, también la aplicación generalizada del principio de precaución y la redacción de un reglamento de prevención CEM, siguiendo el ejemplo de Suecia, Suiza, Italia, Rusia y otros países.

La segunda exigencia debe ser el reconocimiento médico de la electrosensibilidad como una enfermedad orgánica que puede afectar ya al 20% de la población, y el establecimiento de un protocolo médico de diagnóstico, tratamiento y prevención.

La tercera exigencia es el establecimiento de zonas CEM cero, libres de electropolución, donde esté prohibida toda emisión electromagnética, de alta o baja frecuencia, en particular prohibiendo el uso del teléfono inalámbrico y el móvil por los niños.

Usualmente está reconocido que es necesario proteger guarderías, colegios, asilos y hospitales, pero según la Domobiótica debemos añadir la exigencia urgente de proteger todos los dormitorios (melatonin risk).

Esta petición se ampara en los Derechos Fundamentales de la Constitución Española, como el principio de inviolabilidad del domicilio, y más aún del cuerpo humano y del cerebro, que deben declararse expresamente fuera del ámbito del espacio público radioeléctrico usado por las compañías. Es vital vivir en una casa sana, sin radiaciones ni materiales tóxicos, según la Bioconstrucción, porque todos somos sensibles a los factores ambientales, y potencialmente electrosensibles. Por lo tanto todos, hombres, mujeres y niños, estamos afectados en un grado u otro.

VIVIR SIN CEM

Precauciones de la máxima importancia para las personas electrosensibles:
  • No usar más de 30 seg. el teléfono móvil, excepto para las emergencias (accidente, incendio, etc.)
  • No usar en ningún caso el teléfono inalámbrico (DECT), eliminarlo e instalar un teléfono fijo
  • Identificar los equipos eléctricos de sus entornos doméstico y laboral (ordenadores, telecomunicaciones, electrodomésticos, etc.).
  • En los puestos de larga permanencia (sofá, despacho, cama, cuna), tomar una distancia de seguridad a cualquier fuente CEM, mínimo un metro.
  • Eliminar el vestuario, calzado y materiales aislantes en construcción y decoración (dieléctricos).
  • Respirar aire limpio, fresco e ionizado negativamente (aire de montaña). Si es preciso, usar un ionizador- purificador de aire en casa o el trabajo.
  • Beber mucho agua, mínimo tres litros diarios, preferentemente de manantial (agua corriente vitalizada, no de botella).
  • Comer diariamente productos naturales frescos (frutas, verduras), preferentemente de cultivo biológico certificado.
  • Evitar los largos periodos de sedentarismo y hacer ejercicio físico intenso, mínimo una hora al día (mejor al aire libre).
  • Caminar descalzo, mínimo media hora al día, sobre césped o arena, para descargar a tierra el electroestrés (voltaje corporal).

Discapacitados y enfermos crónicos, grandes víctimas de la reforma sanitaria ignoradas por los medios

Posted on abril 25, 2012 by basta156

A partir de ahora los pacientes pagaremos la mitad del precio de la ambulancia- acudir a la diálisis podría suponer 650€ al mes por no hablar de las quimioterapias, etc.- y muchos discapacitados se quedarán sin cobertura sanitaria

En los medios se ha comentado mucho el 10% del copago en medicinas para los ancianos, hasta un límite del 18€ (que es injusto, ineficaz y perjudicial para la salud) pero se ha omitido otras medidas de gran relevancia, por citar algunas que nos han llamado la atención:
  • Pagar el transporte en ambulancia cuando sea en casos no urgentes, pero sí necesarios.
  • Las personas con discapacidad menor del 65% estarían sin cobertura sanitaria tras cumplir los 26 años, si antes no han podido cotizar.
Según la nueva reforma sanitaria el transporte en ambulancia, cuando sea por petición médica, será abonado por el enfermo si no es urgente, en los porcentajes de copago (repago) de: 40%, 50%, 60% o 10% dependiendo del nivel de renta o del tipo de pensión, etc.

En otras palabras: supongamos un precio de transporte en ambulancia, calculado a la baja, que podría ser en torno a unos 130-150€ * (En otros países de Europa, así como en EE.UU y Australia variarían desde unos 250€ a 800€).


En el caso de los pensionistas, quedaría por determinar si se aplica el mismo límite que en el copago farmacéutico, pero en cualquier caso un paciente no pensionista deberá pagar en torno a 50-65€ por ambulancia y sin que exista ni un sólo límite al respecto.

(omitimos el último escalón, porque sólo menos del 4% de las personas poseen unas rentas de más de 8.300€, según la Agencia Tributaria.). De igual manera que más del 80% de las pensiones reciben menos de 1.500€ (ni comentar de los 8.300€ mensuales en este caso).

Así pues, en algunos casos como los enfermos que necesiten de tratamientos de hemodiálisis, muchos de ellos deben acudir a tratamiento 3 veces por semana y aunque algunos pueden gestionar el transporte por ellso mismo, un gran porcentaje necesita de transporte médico para ello, por lo que podrían pagar entre 650- 780 € al mes.

De forma similar pasaría con los enfermos de cáncer que por cada desplazamiento para recibir tratamiento, etc. deberían de abonar esa cantidad.


O las personas con movilidad limitada, etc. ancianos, enfermos crónicos… Una larga lista de personas que necesitan de esos servicios, no es puro capricho, sino prescripción médica.

Las reformas se ceban con los discapacitados

Para finalizar, no es sólo que los mayores de 26 años se queden sin asistencia sanitaria si no están parados o cotizando como estipula la reforma sanitaria (por ejemplo becarios) sino que las personas con una discapacidad que sea moderada o grave, una vez que superen esa edad también se quedarían sin cobertura sanitaria, siendo algo vital por definición.

Esto afectaría a gran parte de los discapacitados, pues 2 de cada 3 están fuera del mercado laboral (datos de la UE y de la ONU) y más del 95% de las personas con discapacidad superan esa edad.

Actualmente hay 3,8 millones de personas discapacitadas en España.

Si relacionamos la discapacidad con el desplazamiento en ambulancia, en torno a 2,5 millones de personas con discapacidad tienen problemas de movilidad. Por lo que independientemente de su edad, si necesitasen de algún desplazamiento importante es muy posible que tuviesen que utilizar la ambulancia con el coste que eso supone. Así pues muchas personas se verán gravemente perjudicadas por estas dos medidas, poniendo en riesgo su salud y dignidad.


Como vemos las medidas del Gobierno, aparte de que ineficientes en su base – pues el anunciado ahorro se verá más que superado por el “efecto rebote” que poseen los sistemas de copago (repago) sobre la financiación de la sanidad, incrementado finalmente su gasto al perjudicar el estado de salud de la población – supondrá un gran empobrecimiento de lo más necesitados: los enfermos.

Y, concretamente dentro de los enfermos, a los grupos que más necesitan estos servicios: discapacitados, enfermos crónicos, pensionistas, etc.


Impuesto a la enfermedad, que se multiplica exponencialmente si usted posee alguna enfermedad crónica y/o discapacidad.

No hay excusa financiera ni crisis que pueda contemplar semejantes medidas que ataquen con tanta saña a los más necesitados y , para colmo, no se logrará ningún de los anunciados como positivos resultados por el Gobierno.
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Fuentes

* Se ha puesto la renta de forma mensual para que sea más gráfica, pero realmente los tramos son anuales (18.000€ y 100.000€)

Precios de ambulancias:
  1. Gobierno del Condado de Frederick, Estado de Maryland (EE.UU) de 300 $ a 700$ dependiendo del caso, más 10$ por milla http://frederickcountymd.gov/faq.aspx?TID=61
  2. Gobierno de Australia, Departamento de sanida de Victoria (http://www.health.vic.gov.au/ambulance/fees.htm#2011AmboFees) Precios: 980$ por transporte urbano de emergencia + 280 $ por asistencia pero no transporte.
  3. Informe de la Oficina de Inspección general de la Seguridad Social de EE.UU. (1.998). Losprecios varían de un mínimo de aproximádamente 100$ a 600 $ http://oig.hhs.gov/oei/reports/oei-09-95-00411.pdf

Científicos españoles hallan la molécula que propaga el VIH, clave para crear nuevos fármacos


  • Un hallazgo que facilitará la creación de nuevos fármacos.
  • Estas moléculas llamadas gangliósidos, son las responsables de penetrar en las defensas del organismo.
  • "La excelencia en la investigación que aún tiene España no se ha hecho en dos días, pero se puede echar por tierra en dos días", según el director de IrsiCaixa.
EFE / VÍDEO: ATLAS. 25.04.2012

Científicos españoles han identificado la molécula que utiliza el VIH para propagarse por el organismo, un hallazgo que facilitará la creación de nuevos fármacos más eficaces para frenar la acción del virus y que supone también un paso más en el desarrollo de la vacuna para erradicar el sida.

Sida
El doctor Martínez Picado (i) y el doctor
Bonaventura Clotet (d) explican el hallazgo
durante la rueda de prensa ofrecida en
Barcelona. (TONI GARRIGA / EFE)
El estudio de científicos del Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa, que publica este martes la revista internacional Plos Biology, demuestra que el virus del VIH tiene en su cubierta unas moléculas, llamadas gangliósidos, que utiliza para penetrar en las células dendríticas.

Este tipo de células son las responsables de capturar y trocear los virus

Como si de un Caballo de Troya se tratara, en las infecciones del sida el VIH se esconde en las células dendríticas y cuando estas células llegan a los ganglios, el virus destruye el sistema inmunitario, atacando concretamente a los linfocitos T CD4.

"Con este hallazgo hemos logrado acotar la interacción molecular entre el VIH y las células dendríticas", ha explicado en conferencia de prensa el coordinador del estudio, Javier Martínez-Picado, que es el investigador de la Institución Catalana de Investigación y Estudios Avanzados (ICREA) y del IrsiCaixa.

Los investigadores no sólo han identificado la función de esta molécula clave en la propagación del virus, sino que han demostrado que eliminando los gangliósidos del VIH se evita que las células dendríticas puedan internalizarlo.

Nuevos fármacos

Siguiendo esta nueva diana terapéutica, los investigadores del IrsiCaixa, instituto impulsado por la Obra Social La Caixa y por la Generalitat, trabajarán en fórmulas para crear fármacos que bloqueen la interacción entre el virus y las células dendríticas y que serían complementarios a los tratamientos ya existentes.

El director del IrsiCaixa, Bonaventura Clotet, ha augurado que estos nuevos fármacos serían más eficaces y estables que los tratamientos actuales porque serían menos vulnerables a las mutaciones del virus. Asimismo, el hallazgo supone un paso más en el desarrollo de la vacuna en la que trabaja el IrsiCaixa a través de su proyecto HIVACAT con el fin de erradicar la enfermedad, un hito por ahora imposible.

Los investigadores están "esperanzados"

Los tratamientos actuales con antirretrovirales sólo frenan la acción del VIH, pero no lo destruyen del todo, porque resiste en algunos reservorios del cuerpo humano, como los ganglios.

Gracias al estudio publicado este martes, en el que han participado investigadores del Consejo Superior de Investigación Científicas (CSIC) y la Universidad de Heidelberg de Alemania, se vislumbra la vía por la que se pueden hacer entrar los inmunógenos y los fragmentos de microbios desactivados de la vacuna hasta el sistema inmunológico para que éste desarrolle resistencias y se entrene para poder destruir definitivamente el virus.

Clotet ha destacado que los investigadores están "esperanzados" en poder definir los primeros inmunógenos en un periodo de tres años y ha revelado que, desde hace tres meses, se están haciendo las primeras pruebas en ratones. Sin embargo, para poder llegar a comercializar tanto fármacos como una vacuna a partir del nuevo hallazgo pasará al menos una década, según los expertos.

Inversión en investigación

Clotet subraya la importancia de invertir en investigación porque, si se logra una vacuna, se ahorrarán los millones de euros que se dedican a los fármacos que deben tomar los enfermos durante toda la vida. En este sentido, Clotet ha considerado que es "poco razonable" la decisión del Gobierno de reducir hasta un 30% la dotación del Plan Nacional de Investigación, lo que ha comprometido la financiación del IrsiCaixa.

Este instituto está financiado en un 40 por ciento por fondos del Estado y europeos, mientras que el resto lo aporta la Obra Social La Caixa, la Generalitat y la farmacéutica Esteve.

Desde hace tres meses se están haciendo las primeras pruebas en ratones

Con 34 millones de infectados en todo el mundo, el sida continua siendo una enfermedad muy extendida, que sigue matando en los países más pobres por la falta de acceso a los tratamientos.

En España, el sida ya hace años que no es letal y se ha convertido en una enfermedad crónica, con una esperanza de vida equivalente a la de la población no infectada, pero el ritmo de contagios ha aumentado un 17 por ciento en la última década y, además, uno de cada cuatro infectados no sabe que vive con el virus.