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jueves, 12 de abril de 2018

La crisis del plástico es más grave de lo que piensas: no basta con reciclar botellas

  • El plástico está en lo que comemos, bebemos y en el aire que respiramos y representa una amenaza cada vez más importante para la salud humana
  • En los años 50 el mundo producía dos millones de toneladas de plástico al año. Ahora son 330 millones de toneladas
  • John Vidal 07/04/2018
    Anillas de plástico para botes de cerveza se convirtieron en una prisión para esta tortuga. EFE  
    Oeste de Gales, hace dos fines de semana. Un viejo colchón que probablemente había estado en el mar durante meses antes de ser arrastrado por la marea yace ahora completamente empapado en una playa que de otro modo estaría limpia. Al colchón le falta un gran trozo y el resto se está desintegrando. Representa una amenaza para la fauna y flora del lugar, así que lo arrastramos hasta una parte de la playa donde no llegan las olas con el compromiso de volver para tirarlo cuando ya esté seco.

    Sin embargo, ¿cómo te desprendes de un viejo colchón formado por miles de millones de minúsculas partículas de plástico que van perdiendo formaldehído y otros productos químicos potencialmente peligrosos? ¿Lo quemas? ¿El fabricante debería desplazarse y recogerlo? Pueden enviar sus respuestas al ministro de Medio Ambiente, Michael Gove, que se ha comprometido a frenar la marea de desechos plásticos y ha anunciado una consulta sobre un programa de devolución de botellas de plástico en Inglaterra, cuyo objetivo es lograr que la gente recicle más.

    Hay que celebrar la iniciativa de Gove, pero es anecdótica y no tendrá ningún impacto sobre el grave y cada vez más importante problema del plástico. El programa está pensado para personas que están hartas de acumular basura y para los espectadores de Planeta Azul, horrorizados por las imágenes de pájaros tragando pajitas de plástico y tortugas ahogadas por bolsas de plástico. Es como si un fumador empedernido renunciara a un solo cigarrillo.

    Desde que empezamos a utilizar polímeros para fabricar productos de plástico a gran escala en los años cincuenta, este subproducto de la industria petroquímica, que utiliza alrededor del 6% de todo el petróleo que extraemos al año, se ha extendido a innumerables procesos de fabricación. En estos momentos el plástico es omnipresente y es imposible de evitar. Está en nuestra ropa, en los envases, en las botellas, en los productos electrónicos, en las bandejas de comida, en las tazas y en la pintura.

    Nuestros coches dependen de este material, así como nuestros ordenadores, nuestros tejados y las tuberías del desagüe. Es el material de embalaje preferido a nivel mundial. Dormimos sobre él, lo usamos, lo miramos, y estamos en contacto corporal directo con él de una forma u otra todo el día y la noche.

    Tal vez tenga grandes beneficios para nuestra sociedad pero lo cierto es que una vez está entre nosotros, el material más famoso de todos los que ha sido capaz de fabricar el hombre no desaparece durante siglos.

    Cuando se expone a la luz solar, al oxígeno o a la acción de las olas, no se biodegrada, sino que simplemente se fragmenta en pedazos cada vez más pequeños, hasta que partículas microscópicas o de tamaño nanométrico entran en la cadena alimenticia, el aire, el suelo y el agua que bebemos.

    La popular serie Planeta Azul de BBC y una serie de estudios científicos nos han hecho tomar conciencia de la contaminación que azota nuestros océanos, pero todavía nos falta información del impacto que muchos productos químicos sintéticos y aditivos que se usan para dar al plástico sus cualidades tienen sobre nuestra salud.

    En los últimos años, se han encontrado microplásticos y fibras diminutas, que miden el ancho de un cabello humano o mucho menos, en una extraordinaria gama de productos, como la miel y el azúcar, mariscos, agua embotellada y del grifo, cerveza, alimentos procesados, sal de mesa y refrescos.

    El 95% de los adultos que participaron en un estudio realizado en Estados Unidos presentaban bisfenol A en su orina. En otro, se descubrió que el 83% de las muestras de agua del grifo analizadas en siete países contenían microfibras de plástico. Un estudio publicado la semana pasada evidenciaba contaminación plástica en más del 90% de las muestras de agua embotellada, que eran de once marcas diferentes. Y a principios de este año se descubrió que el río Tame en Manchester tenía 517.000 partículas de plástico por metro cúbico de sedimento, casi el doble de la concentración más alta jamás medida en todo el mundo.

    Cuantos más estudios se llevan a cabo, más partículas de plástico encuentran los investigadores en el cuerpo humano. Los mismos científicos que hicieron saltar las alarmas sobre la contaminación del aire provocada por las mortíferas partículas emitidas por los vehículos diésel están encontrando ahora micropartículas de plástico que llueven sobre las ciudades y son lanzadas al aire desde automóviles y zonas de construcción, líneas de lavado y envases de alimentos.

    La contaminación por plásticos en lugares interiores podría ser todavía peor que en el exterior ya que un solo lavado de un equipo deportivo o de telas sintéticas hechas por el hombre liberan miles de microfibras en el aire.

    En unas jornadas que organizó recientemente en el Reino Unido el grupo Common Seas (Mares Comunes), treinta científicos, doctores y otros expertos compararon información y llegaron a la conclusión unánime de que el plástico está en lo que comemos, bebemos y en el aire que respiramos y representa una amenaza significativa y cada vez más importante para la salud humana.  

    Según los científicos, si podemos respirar estas partículas y fibras de tamaño micro y nanométrico, también es probable que entren en el torrente sanguíneo, en el tejido pulmonar y en la leche materna, o que se alojen en los sistemas intestinal y respiratorio. Tal vez algunas micropartículas pasen por nuestro cuerpo sin causar daño, pero otras pueden representar una amenaza para nuestra salud. Se sospecha que muchos de ellas son cancerígenos o pueden actuar como disruptoras de hormonas.

    Hay consenso de que existen grandes lagunas de conocimiento sobre cómo afectan los microplásticos a la salud humana, y que necesitamos estudios científicos más sólidos. Desconocemos el riesgo de beber agua embotellada o del grifo. No sabemos cuántos plásticos estamos ingiriendo o respirando o qué efectos puede tener para la salud haber estado expuestos durante años a partículas plásticas peligrosas. No sabemos qué concentraciones son seguras para los adultos, y mucho menos para los bebés. Existe una creciente preocupación de que las partículas microplásticas poco estudiadas sean una amenaza para la salud al presentar una fuente potencialmente importante de sustancias químicas tóxicas para el cuerpo humano.

    Aunque sabemos desde hace años que algunos de los aditivos utilizados para aumentar la flexibilidad, la transparencia y la durabilidad de los plásticos son químicamente peligrosos, pocos han sido probados en humanos. Algunos países han prohibido ciertos materiales pero no hay un criterio coherente y para las empresas del sector ha sido fácil esquivar esta normativa, ya que han encontrado sustitutos que probablemente sean igual de peligrosos.

    No basta con declarar la guerra a las botellas de plástico, las tazas de café o las microperlas que se encuentran en los cosméticos. Necesitamos con urgencia que el Gobierno diseñe un plan de acción para abordar la crisis del plástico de una forma exhaustiva.

    Prohibir las bolsas de plástico y los envases de un solo uso sería un buen comienzo pero tenemos que ir mucho más allá. Es necesario reducir la producción de plástico y fomentar alternativas menos nocivas. Es necesario que se prohíban grupos enteros de sustancias químicas nocivas, en vez de ir prohibiendo algunas sustancias una por una. Se debe ayudar a los consumidores a comprender a lo que están expuestos y explicarles qué se puede reciclar, compostar o quemar.

    En los años 50 el mundo producía dos millones de toneladas de plástico al año. Ahora la cifra ya es de 330 millones de toneladas anuales, y se prevé que se triplique en 2050. Devolver algunas botellas de plástico no será suficiente. Tampoco lo será sacar de la playa el viejo colchón.

    John Vidal fue jefe de la sección de Medio Ambiente de The Guardian

    Traducido por Emma Reverter

lunes, 26 de diciembre de 2016

Disruptores endocrinos: el discreto gran regalo al lobby de los pesticidas

Publicado: Domingo, 25 Diciembre 2016 20:17 | Por: S. Horel |

La Comisión Europea presentó el pasado día 21 su propuesta para la regulación de estas sustancias químicas. Una laguna legal podría mantener miles de toneladas de peligrosos pesticidas en el mercado de la UE

Es un párrafo que no parece ser nada, agregado al final del documento en el último minuto. Con una redacción farragosa e impenetrable, hace referencia a una excepción para los productos que actúan en la “muda y/o desarrollo de organismos nocivos”. Pero dicho en lenguaje común, no es ni más ni menos que una concesión de la Comisión Europea al lobby de los plaguicidas.

Hoy, unos días antes de navidad, con tres años de retraso, la Comisión debe someter a votación su propuesta de regulación de los disruptores endocrinos (EDCs), esos químicos ubicuos capaces de interferir con el sistema hormonal de los seres vivos, incluso a dosis mínimas. Se supone que esta propuesta debería establecer una estricta normativa europea sobre pesticidas: la prohibición de los pesticidas que sean reconocidos como EDCs.

Se trata de los criterios de identificación de EDCs que la Comisión ha elaborado de y que los representantes de los estados miembros deben adoptar o rechazar. La votación tendrá lugar en el Comité Permanente de la Cadena Alimentaria y Seguridad Animal, tras 6 meses de negociación.

Si el diablo se esconde en los detalles, ese párrafo insertado por la Comisión en el último minuto es cualquier cosa menos anecdótico. Mientras que la “regulación de pesticidas” exige la eliminación de los EDCs del mercado, ese párrafo crea una excepción para todo un grupo de pesticidas que tienen la particularidad de… ser EDCs.

De hecho algunos pesticidas eliminan insectos o plantas que son considerados como “plagas” para los cultivos actuando sobre su sistema hormonal bloqueando su muda o su desarrollo. En otras palabras, son pesticidas diseñados para ser EDCs. En lugar de utilizar estos conocimientos para identificarlos y prohibirlos, la Comisión propone que se mantengan.

SOLICITUD DE BASF, BAYER Y SYNGENTA

Esta excepción es en realidad una antigua solicitud de la industria de los pesticidas. Fue desarrollada por el trío de fabricantes de pesticidas que sería el más afectado por la regulación: el gigante alemán BASF ( líder mundial en química), Bayer (fusionada con Monsanto) y el grupo suizo Syngenta. En un documento de 2013, empleados de estos grupos argumentan una “excepción” para lo que ellos llaman “disruptores endocrinos por diseño”:
“En sentido estricto, estos compuestos cumplen con la definición de EDC, ya que sus mecanismos endocrinos y sus efectos adversos relevantes en la población han sido mencionados y bien descritos (…) Por consiguiente, debe definirse una excepción para estos productos químicos…”.

El nuevo párrafo recuerda de manera inconfundible al artículo escrito por los empleados de los fabricantes de pesticidas.

Pero esta excepción supone un problema para los seres vivos, que podrían verse afectados por estos pesticidas con capacidad de disrupción endocrina, desde plantas hasta mariquitas y ardillas -todos aquellos que la ley denomina “no objetivo” pero que también disponen de un sistema hormonal susceptible de ser alterado por estos productos.

HERBICIDA CLASIFICADO COMO “POSIBLE CARCINOGENO EN HUMANOS”

A pesar de que no se haya realizado una evaluación de las consecuencias de esta cláusula sobre los ecosistemas, tendrá sin duda un impacto positivo para la industria. Según la información recogida por Le Monde, esta excepción afectaría a 15 insecticidas y un buen número de herbicidas, entre ellos el 2,4-D, un herbicida que ha sido clasificado como “posible carcinógeno para los seres humanos” por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) en 2015.

De acuerdo con los cálculos realizados por la ONG Générations Futures, esta excepción afectaría, sólo en Francia, a 8.700 toneladas de productos al año. Francois Veillerette, portavoz de la ONG, se muestra indignado:
“Es aberrante en una regulación que pretende eliminar los disruptores endocrinos para proteger los ecosistemas”.

“Esta petición no viene de nosotros sino de las autoridades alemanas”, dijo Graeme Taylor, Director de asuntos públicos de la Asociación Europea de Protección de Cultivos (ECPA). Este lobby de la industria de los pestiicidas rechazó la propuesta de la Comisión en su totalidad, opinando que “no tiene amplitud suficiente”.

MAYORIA INCIERTA, UNA PROPUESTA PARTIDA EN DOS

Ante la escasa certeza de conseguir una mayoría, la Comisión Europea divide su propuesta en dos. La primera parte, científica, contiene un componente relacionado con el medio ambiente, en la que se incluye esta nueva excepción, y otro relacionado con la salud humana, también objeto de fuertes críticas por parte de la comunidad científica, ONGs y algunos Estados miembro, incluida Francia.

Todos ellos han denunciado lo inadecuado del texto para proteger a la población de enfermedades relacionadas con la exposición a EDCs (cáncer, problema en el desarrollo cerebral, infertilidad, diabetes, etc).

La segunda parte de la propuesta, sobre aspectos reguladores, también contiene una destacable excepción. De mantenerse, los riesgos planteados por los pesticidas que son EDCs serían evaluados caso por caso tras su comercialización, mientras que la ley exige su prohibición a priori. Esta parte no solo ha sido considerada ilegal por el Parlamento Europeo, ONGs y algunos países, sino que, como Le Monde reveló a finales de noviembre con documentos que apoya su afirmación, se basa en conclusiones redactadas de antemano por una agencia oficial europea.

“Estas propuestas son inaceptables y no responden a la creciente preocupación y movilización pública a favor de actuaciones reales que reduzcan la presencia de disruptores endocrinos en nuestra vida cotidiana”, dijo la coalición de ONGs EDC-Free Europe. Una petición online de SumOfUS solicitando el rechazo de la propuesta ha recogido más de 260.000 firmas.

En las más altas instancias de la política Europea, donde se considera que se ha hecho un “buen trabajo”, se argumentando que había que lidiar con una “controversia científica” sobre los EDCs. Sin embargo, un centenar de reconocidos científicos han advertido a los responsables políticos sobre la “fabricación de duda” financiada por la industria que ve amenazada sus intereses comerciales, del mismo modo que la industria petrolífera hace con el cambio climático (Le Monde, 30 de noviembre) -hechos que un funcionario europeo echa por tierra ya que se trata de “teorías conspirativas”.

Traduccion del articulo de Stéphane Horel Perturbateurs endocriniens: le cadeau discret mais majeur au lobby des pesticides, publicado en frances por Le Monde el 21/12/2016 y traducido al ingles por Environmental Health News

sábado, 13 de agosto de 2016

Químicos en nuestros cuerpos: la amenaza silenciosa de los tiempos modernos

Los productos químicos industriales lanzados en el ambiente entran subrepticiamente en la 
cadena de alimento. (Romeo Gacad/AFP/Imágenes Getty)  
El trigo es, por mucho, la planta más cultivada en el mundo y de hecho es la base de la civilización occidental, además de que ha sido cultivada por más de 7,000 años en todos los continentes, a excepción de la Antártida. Es probable que en cien años o algo así, la gente mire el período desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta el inicio del siglo XXI y sacuda sus cabezas con incredulidad por la manera en que contaminamos nuestro medio ambiente y la cadena alimenticia con una cantidad creciente de productos químicos.

En el futuro se preguntarán cómo nos permitimos seguir ese camino cuando existía la evidencia de que los productos químicos a los cuales nos expusieron no eran inofensivos sino que podrían potencialmente aumentar nuestro riesgo de enfermedades.

También se cuestionarán sobre nuestra ingenuidad al no esperar ninguna consecuencia del tratamiento de nuestra agua potable con productos químicos que producen sustancias potencialmente cancerígenas, sumado a las otras sustancias con propiedades que agreden el sistema endócrino y a los materiales usados para empaquetar nuestros alimentos, nuestra ingenuidad al fertilizar nuestras cosechas con fertilizantes que se saben contienen sustancias con el potencial de causar daño, al rociar nuestras cosechas con pesticidas con efectos dañinos sobre la función del cerebro y al no comprender que los productos químicos industriales lanzados en el ambiente pueden -y de hecho, entran- en la cadena alimenticia. No hay dudas de que muchos contaminantes químicos están presentes en nuestros alimentos.

En el futuro se preguntarán cómo nos permitimos seguir ese camino cuando existía la evidencia de que los productos químicos a los cuales nos expusieron no eran inofensivos sino que podrían potencialmente aumentar nuestro riesgo de enfermedades  
  
Hasta los gobiernos dan fe de esto. Tales son los casos de Australia (a través de Food Standards Australia, uno de sus entes reguladores) y Nueva Zelanda, que reportaron la presencia de una gran variedad de insecticidas, fungicidas y metales pesados contaminantes como el mercurio, plomo y arsénico en los alimentos.

Incluso han aconsejado a las mujeres embarazadas y a mujeres que intentan quedar embarazadas que no coman las grandes cantidades de los pescados más grandes, como los peces espada, debido al contenido de mercurio.

Se han realizado muchos informes en reconocidas revistas científicas y/o médicas acerca de los plásticos utilizados en el empaquetado de los alimentos, y sobre productos químicos industriales como PBCs y retardantes (substancias que limitan la rapidez de las reacciones químicas) que terminan en nuestra comida.

Por supuesto, hay también una gran variedad de otros productos químicos como los aditivos alimenticios, agregados deliberadamente a nuestros alimentos. Podemos pretender que el hecho de que estas cosas estén en nuestro alimento no significa que están también en nuestros cuerpos, pero hay demasiados otros informes que demuestran muy claramente la presencia de agentes contaminantes en diversas partes de nuestros cuerpos incluyendo la sangre, grasas corporales y el pelo. Sabemos que esa contaminación de nuestra comida con cantidades superiores a las normales de residuos industriales como el mercurio y los PBCs, y fármacos promotores del crecimiento del ganado, como el clenbuterol, han causado enfermedades en el pasado.

Algunos aditivos alimenticios son dañinos para algunas personas, y que las grasas transformadas por el proceso de aceites para hacer la margarina pudieron también haber contribuido a la enfermedad cardíaca en algunas personas. Lo que no sabemos es si las cantidades minúsculas de pesticidas, plastificantes, subproductos de la desinfección del agua con cloro y de otros productos del proceso alimenticio también han aumentado nuestro riesgo de enfermedades, pero hay indicadores de que esto también es posible. Hay recomendaciones en relación a que los efectos de cantidades minúsculas de sustancias individuales se pueden amplificar por sinergia, donde dos o más sustancias trabajan juntas con mucha más eficacia de que lo harían individualmente.

También sabemos que alguna gente, debido a su genética, enfermedad preexistente, edad o estilo de vida, puede ser más susceptible, pero no podemos predecir con algún grado de certeza quiénes son. La única cosa que podemos hacer es reducir nuestra exposición a estos contaminantes tanto como nos sea posible. Podemos también instar a los gobiernos a hacer algo sobre «la amenaza silenciosa» que todos enfrentamos.

El profesor Alfred Poulos es profesor asociado de la Universidad de Adelaide y Director de Biolipids Pty Ltd.

jueves, 28 de julio de 2016

¿Están los intereses de la industria química por delante de la vida de las personas?

Publicado: Martes, 26 Julio 2016 | Por: Truthout 

"A menos que la carga ambiental de hormonas sintéticas sea disminuida y controlada, una disfunción de la población a gran escala es posible."  

Declaración de Wingspread, 1991

La UE todavía no ha regulado el uso de los disruptores endocrinos (EDC), sustancias químicas con efectos colosales en la salud utilizados en muchos productos de consumo común. Sin embargo, los EDC son la fuente de muchos trastornos: defectos congénitos, cáncer, obesidad... Este retraso en su regulación, que acaba de ser condenado por la justicia europea, no se debe para nada a la casualidad. La industria química -fabricantes de pesticidas y plásticos- está presionando intensamente y obstaculiza cualquier avance normativo serio. La periodista Stéphane Horel descifra lo que está pasando en su libro Poisoning, the Lobby and Its Objectives (El envenenamiento, el Lobby y sus objetivo). La entrevistamos a continuación 
“Piensen en cuantos puestos de trabajo relacionados con la salud estamos creando”  
Su investigación cubre la regulación de los EDC, estas sustancias químicas omnipresentes en nuestra vida cotidiana y se sospecha que contribuyen a la explosión de las enfermedades modernas. ¿Cuál es el estado de la cuestión?

Los EDC son sustancias químicas que pueden interactuar con el sistema hormonal (endocrino significa hormonal).Estas sustancias no sólo afectan a los seres humanos sino también animales, como los osos polares, los gatos o los caracoles. Se ven afectadas varias categorías de seres vivos. La exposición del feto durante el embarazo presenta el mayor riesgo, a pesar de que la exposición sigue siendo problemática en otros períodos de la vida. La vida intrauterina es realmente un momento crucial, ya que son las hormonas las que hacen los bebés. Los efectos de la exposición en ese momento pueden ser visibles al nacer, con, por ejemplo, anomalías genitales inducidas químicamente, pero también 20 o 30 años más tarde, con la aparición de cáncer, diabetes, obesidad o problemas de infertilidad.

Los EDC están presentes en miles de objetos de uso cotidiano: desde los anillos de cortina de ducha a sofás y juguetes, pero también en bolsas de transfusión de sangre y catéteres. La mayoría de estos productos tienen una utilidad real: los ftalatos, por ejemplo, son EDC que suavizan plástico. Y el bisfenol A (BPA), uno de los más conocidos EDC, permite la fabricación de un forro dentro de latas para reducir la velocidad de corrosión del metal. En la actualidad, nadie ha encontrado un equivalente que sea tan eficaz a largo plazo. Es imposible hacer un inventario de todos los lugares donde se encuentran los EDC. Todos los sectores de la industria están involucrados. En la sangre, en la leche materna, en el aire, en el polvo, en la lluvia – los EDC están presentes en todas partes. Se estima que hay alrededor de 1.000 en circulación en el mundo, pero podría haber muchos más.

El reglamento europeo está en el proceso de planificación, pero los científicos nos alertaron sobre el problema con los EDC hace casi 25 años. ¿Por qué ha habido tanto retraso?

El momento Eureka para los científicos preocupados por los EDC fue 1991. Ese año, cerca de 20 científicos -toxicólogos, zoólogos, biólogos y endocrinólogos- se reunieron en un pequeño pueblo de Wisconsin, en los EEUU. Durante un seminario de tres días, estos científicos redactaron lo que se llamaría la Declaracion de Wingspread, el nombre del centro de conferencias donde se realizó el seminario. Esta declaración se lamenta por las alteraciones del desarrollo provocadas por los productos químicos. Los científicos hacen hincapié en los riesgos resultantes de la exposición intraútero, y ponen en duda la ecuación toxicológica que dice que la dosis hace el veneno. Para los EDC es más el tiempo el que hace el veneno. La Declaración de Wingspread también advierte: "A menos que la carga ambiental de hormonas sintéticas sea disminuida y controlada, una disfunción de la población a gran escala es posible".

Desde entonces, ha habido miles de publicaciones científicas que demuestran que estos productos suponen un problema. En la actualidad existe un consenso sobre su peligro. En 2013, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó un informe producido por unos 20 científicos de todo el mundo, todos ellos especialistas en EDC. Este informe insiste en el hecho de que los EDC representan "una amenaza global". En 2009, y después de nuevo en 2015, la organización académica de la Sociedad de Endocrinología dijo lo mismo. Hace sólo unas semanas, la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia exigía la regulación de los EDC, en alusión a "bebes pre-contaminados"

¿Qué industrias que utilizan EDC han organizado el lobby dirigido a dinamitar el plan para la regulación europea?

Son muy numerosas, dada la gran profusión de uso de los EDC. Para ejercer presión, las industrias se unen. En primer lugar está la industria química (el Consejo Europeo de la Industria Química o CEFIC), que es uno de los más poderosos en Bruselas, con 150 empleados y un presupuesto de 40 millones de euros. Este lobby reúne a pequeñas y medianas empresas, pero sobre todo a las grandes multinacionales como BASF, Syngenta, Bayer, Dow Chemical y DuPont. También está el lobby de la industria de pesticidas (ECPA, que por otra parte es también parte de CEFIC), industrias que están en la primera línea si hay una regulación de EDC. Por último, está la industria del plástico, y, en menor medida, Cosmetics Europe.

Entre las maniobras utilizadas por estos grupos de presión para bloquear cualquier regulación, te has topado con las estrategias de la duda y la negación, empleadas por primera vez por el lobby del tabaco?

¡En efecto! Para los EDC, la primera "fabricación de duda" se llevó a cabo en 2012, tras la publicación del informe sobre el Estado de la Ciencia acerca de los EDC solicitado por la Comisión Europea, una revisión del estado de la ciencia elaborada por el equipo del profesor Andreas Kortenkamp. Él es uno de los principales especialistas mundiales sobre EDC, independiente de la industria. Este informe concluye que "los EDC justifican un tratamiento igual que el que se aplica a sustancias tan preocupantes como carcinógenos, mutágenos y tóxicos para la reproducción, así como a productos tóxicos persistentes y bioacumulativos".

Su informe fue atacado de inmediato en la literatura científica. Pero esa crítica fue financiada por el lobby químico estadounidense. Fue escrito por dos empleados de Gradient Corporation -una empresa de consultores especializados que trabaja exclusivamente para la industria- y por científicos que trabajan en las industrias química y de pesticidas. Sus reproches son esencialmente metodológicos. Los autores le recriminan por omisiones de referencias y por la elección de términos, hilan muy fino acerca de detalles de escasa importancia. Es una verdadera operación de "lavado de la ciencia" que tiene como objetivo crear la ilusión de que hay una controversia científica. Ese enfoque es más presentable que abordar directamente el impacto en los negocios. La industria de los plaguicidas ha tratado de desacreditar a Andreas Kortenkamp mediante el envío de correos electrónicos a la Comisión a raíz de las declaraciones que hizo a la prensa británica.

¿Qué proponen las empresas para hacer frente al gran problema de salud pública que sus productos han creado?

La industria química ha perfeccionado un truco: sugieren tratar solo con los productos con los efectos más potentes. Eso es un engaño; se deshacen de los llamados “más peligrosos” y dejan todos los demás. Pero eso no tiene ninguna base científica, ya que los EDC pueden tener efectos a dosis muy bajas. Su toxicidad es tal que no es posible establecer una dosis por debajo de la cual no son peligrosos. Por otra parte, las personas están expuestas a docenas de EDC de forma simultánea. Un estudio en EEUU muestra que, de media, hay 43 EDC en cada mujer embarazada.¡Cuarenta y tres!¿Cuál es el resultado de la exposición a estos cócteles?

Es sobre todo a causa de estos hechos que la idea de "potencia" no tiene ningún sentido. Lo que no ha impedido a la Comisión considerarla como una cuestión válida!La Dirección General de Medio Ambiente de la Comisión, a quien se le había confiado el trabajo preliminar sobre la definición de los EDC, ha sido eliminada después de cuatro años de trabajo. Esto revela una grave disfunción de Europa. Son relegados tras cuatro años de trabajo simplemente porque las conclusiones desagradan a la industria.

Además de arrojar dudas sobre los estudios científicos independientes, los fabricantes atacan el principio de precaución...

En Europa, el principio de precaución está inscrito en los textos y tiene fuerza de ley, a pesar de que no exista una definición precisa. Para el TTIP [Tratado Transatlántico de Comercio e Inversión] es un principio que prohíbe ciertos compromisos, en particular con respecto a la regulación química. Se trata de nuestra única carta ética contra el todopoderoso mercado libre. Y esa es la razón por la que los fabricantes estadounidenses están decididos a hacerlo desaparecer durante estas negociaciones. Un grupo de reflexión financiado por empresas de la industria del tabaco, de químicos y de pesticidas, así como por las empresas petroleras, está tratando de sustituirlo por un "principio de la innovación. "El principio de precaución está inscrito en la Carta Constitucional de Medio Ambiente en Francia, y también ha habido intentos de su eliminación aquí. En octubre de 2014, el miembro de la Asamblea Nacional UMP, Eric Woerth, presentó un proyecto de ley para la sustitución del principio de precaución con el "principio de la innovación responsable". ¿No sabía que la idea vino de un oscuro grupo de reflexión oscura fundado y dirigido por el fabricante de Lucky Strike?

Un año antes, una carta firmada por 56 científicos de todo el mundo fue enviada a Anne Glover, principal asesor científico del presidente de la Comisión Europea en aquel momento, José Manuel Barroso. En esta carta, los científicos se lamentaban de los criterios de los EDC que la DG de Medio Ambiente había resuelto. Cabe destacar que maltrataban el criterio de precaución. Esa carta, junto con la publicación de editoriales en cerca de 15 revistas científicas, está lleno de generalizaciones. Pero, sin embargo, sirvió de coartada a la Comisión para detener el proceso de regulación de los EDC. He documentado que la gran mayoría de los científicos que firman esa carta están afiliados con la industria.

¿Por qué son los responsables políticos tan receptivos a esta presión?

Es sorprendente observar que los grupos de presión cuentan con un apoyo tan grande de los tomadores de decisiones. Hay varios factores que lo explican. En Bruselas las relaciones de poder son tales que el interés público está en minoría. La aplastante mayoría de los grupos de interés pertenece a los intereses comerciales. El diálogo con las partes interesadas, es decir, fabricantes, sustituye el debate democrático. Hay una proximidad muy importante entre el mundo de los responsables políticos y el mundo empresarial. Por otra parte, Bruselas permite una verdadera proximidad geográfica. Todo el mundo trabaja en el mismo lugar y se encuentran unos con otros en el curso normal de los acontecimientos en la burbuja de Bruselas. También hay una ausencia sorprendente de formación. Los mecanismos de presión y persuasión son ahora entendidos y bien documentados. Pero los burócratas europeos y los funcionarios elegidos no tienen formación.

En las instituciones públicas europeas hay una gran confusión entre el interés general y los intereses de las grandes empresas. Para justificar el retraso de dos años más allá de la fecha límite en su obligación de regular EDC, la Comisión está llevando a cabo un estudio de impacto: Se medirá el impacto negativo de una prohibición de los EDC sobre la economía y los negocios, pero no los efectos positivos de tales la prohibición de la salud y el medio ambiente! La vida de las personas han llegado a gozar de menos prioridad que la buena salud de las empresas.




sábado, 18 de junio de 2016

La Comisión Europea se pronuncia dos años tarde sobre los contaminantes hormonales de plásticos y cremas

  • Son productos químicos empleados masivamente por la industria en plásticos, cosméticos o plaguicidas y que la OMS considera una "amenaza global" para la salud pública
  • La CE presenta su informe sobre disruptores endocrinos tras una sentencia del Tribunal Europeo de Justicia por los retrasos injustificados y las críticas de los eurodiputados
  • "Está muy claro que bajo la presión de la industria, la Comisión ha intentado todos los trucos posibles para retrasar la decisión y basarla en criterios no científicos", afirma David Azoulay a eldiario.es
Teguayco Pinto 15/06/2016
Comisión europea / Sébastien Bertrand/Flickr  
La Comisión Europea ha presentado hoy los criterios científicos para identificar las sustancias químicas que actúan como disruptores endocrinos. Una presentación que llega con dos años de retraso, lo que le ha valido a la comisión una condena del Tribunal Europeo de Justicia y una moción por parte del Parlamento Europeo. Básicamente confirma los criterios científicos de la OMS, sobre los que ya existía un amplio consenso.

"Está muy claro que bajo la presión de la industria, la Comisión ha intentado todos los trucos posibles para retrasar la decisión y basarla en criterios no científicos", ha afirmado a eldiario.es David Azoulay, director del Centro de Derecho Ambiental Internacional, una organización no gubernamental que promueve la defensa del medio ambiente y de los derechos humanos.

Además, Azoulay también ha señalado las estrategias en las que se ha basado la industria para torpedear el proceso, "desde la contratación de científicos para sembrar dudas a amenazar con un apocalipsis económico y agrícola en caso de que se adoptaran criterios puramente científicos".

Una "amenaza global", según la OMS

Los disruptores endocrinos (EDC, por su siglas en inglés) son sustancias químicas que son capaces de alterar el normal funcionamiento del sistema hormonal de los seres vivos. Aunque este tipo de sustancias también existe en la naturaleza, son de especial importancia en la actualidad por utilizarse de forma masiva a nivel industrial, particularmente en productos de uso diario como plásticos, cosméticos o plaguicidas.

Según un informe del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente y la Organización Mundial de la Salud, elaborado en 2013, estos compuestos químicos son una "amenaza global" que hay que investigar en profundidad, ya que están vinculados a problemas reproductivos y pueden estar relacionados con cánceres de mama, de próstata y de tiroides.

Actualmente existen varias normas europeas que permiten regular aquellas sustancias químicas que resultan tóxicas para los seres humanos o el medio ambiente. Sin embargo, para aplicar la normativa es necesario establecer unos criterios que permitan la identificación de los disruptores endocrinos.

Para ello, en el año 2012 se encargó un informe científico que fue realizado por un consorcio de expertos liderado por Andreas Kortenkamp, investigador de la Universidad Brunel. En el informe se recomendaron una serie de criterios, pero el estudio fue discutido y dio inicio a un debate científico sobre los EDC y su posible regulación.

El debate científico no justifica el retraso

Sin embargo, la aparente falta de consenso científico no era tal, o al menos, no lo suficiente para retrasar la regulación. El pasado mes de abril un grupo de expertos que incluía tanto a partidarios de Kortenkamp como a opositores se reunió en Alemania para llegar a un consenso de mínimos. Una reunión que fue moderada por la bióloga Anne Glover, quien fue asesora científica del presidente de la CE entre 2012 y 2014.

El grupo publicó un documento con las conclusiones de la reunión, en el que aclaraban que "las diferencias de opinión" en cuanto varios aspectos de los EDC "no son un obstáculo para la definición de criterios científicos para su identificación" e hicieron hincapié en "que estas fuentes de incertidumbre no deben retrasar los esfuerzos actuales para regular los disruptores endocrinos".

Dos años de retrasos

La CE ha justificado sus retrasos en la necesidad de hacer una evaluación del impacto, algo que ha sido criticado por varios estados de la unión. Finalmente, Suecia presentó una denuncia ante en Tribunal Europeo de Justicia (TEJ), que el pasado mes de diciembre dictaminó que la CE no había sido lo suficientemente rápida en la "identificación y la prohibición de productos químicos potencialmente dañinos".

En su sentencia, el Tribunal considera que la CE tenía "una obligación clara, precisa e incondicional" de presentar "los criterios científicos para identificar las sustancias químicas que actúan como disruptores endocrinos y que eso debió haberse realizado el 13 de diciembre de 2013" y aclaró que ninguna disposición de la actual normativa europea obligaba a realizar una evaluación de impacto, con lo que rechazaba el argumento jurídico presentado por la comisión para justificar su retraso.

Presiones de la industria y de EEUU

En base a esta resolución judicial, los miembros del Parlamento Europeo aprobaron la semana pasada una moción, con 593 votos a favor, 57 en contra y 19 abstenciones, en la que se considera "inaceptable" que la comisión siguiera sin asumir sus obligaciones incluso después de la sentencia del TEJ y critica la realización de una evaluación de impacto, reiterando que la comisión "debe disociar cualesquiera intereses económicos de su obligación de establecer los criterios" científicos.

Además, los eurodiputados se mostraban "profundamente preocupados" por la información publicada por varias ONG, que achaca los retrasos a las presiones ejercidas tanto por representantes del sector industrial, como por responsables estadounidenses de asuntos comerciales en el contexto de la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (TTIP, por sus siglas en inglés).

A este respecto, la periodista francesa Stéphane Horel, que lleva más de tres años estudiando los retrasos de la CE, ha denunciado las presiones de los lobby para retrasar las nuevas restricciones. En un informe presentado el pasado mes de febrero, Horel denuncia cómo "una importante Iniciativa de Salud Pública de la UE ha sido bloqueada por lobos corporativos" y cómo "algunos funcionarios, a pesar de trabajar en servicios a cargo de la salud pública en la Unión Europea, parece que han servido a los intereses corporativos por encima de los intereses públicos".

viernes, 3 de junio de 2016

VENENOS EN EL CUERPO – INTOXICADOS POR TODAS PARTES…

VENENOS en el CUERPO – INTOXICADOS por TODAS PARTES y de MIL FORMAS y MANERAS
Toda la industria de la síntesis química derivada del petróleo: Es un programa de eugenesia y de muerte de la población mundial.

Al contaminarlo con una inmensidad de metales pesados, que están causando mutagenesis celular y aumento de canceres de una forma exponencial en el planeta

Desde hace décadas nos vemos expuestos directamente al consumo de innumerables agentes contaminantes a través de los alimentos que consumimos, el agua que bebemos, el aire que respiramos. Se ha demostrado que la presencia excesiva de metales en el cuerpo acidifican la sangre.

Muchos se preocupan de la forma de evitar los metales pesados en la alimentación, pero las partículas de metales pesados también son absorbidas por los poros de nuestra piel cuando nos bañamos o simplemente porque nuestra piel también respira.

Esta es una pequeña serie de posts acerca de los más importantes metales pesados y cómo nos enferman.

Los metales se depositan en la sangre y especialmente en los tejidos grasos. Encontramos metales pesados en la mayoría de los pescados y mariscos. Carnes bovinas y sus derivados como la leche. Se ha encontrado alarmantes índices de mercurio en personas que tienen dietas ricas en pescados.

Una gran cantidad de metales pesados se absorben por el aire contaminado que respiramos. El aire contaminado tiene gran cantidad de carburantes y metales pesados que no pueden ser eliminados con facilidad. Las partículas de metales pesados también son absorbidas por los poros de nuestra piel.

Cada vez es mayor la cantidad de metales pesados presentes en el aire, para mejorar la comunicación satelital y las telecomunicaciones, se esparcen diariamente químicos metálicos y otros compuestos en los chemtrails utilizados con este propósito, pero altamente tóxicos para la salud.
Efectos metales pesados en el cuerpo

Entre los 106 elementos (conocidos por el hombre) que necesitamos para sostener la vida, 84 son metales, por lo que no es de extrañar que las posibilidades de contaminación metálica en el ambiente sean numerosas.

Entre los metales pesados los más importantes en cuestión de salud son el mercurio, el plomo, el cadmio, el níquel y el zinc.

Algunos elementos intermedios como el arsénico y el aluminio, los cuales son muy relevantes desde el punto de vista toxicológico, se estudian habitualmente junto a los metales pesados.
  • Arsénico (As): Bronquitis; cáncer de esófago, laringe, pulmón y vejiga; hepatotoxicidad ; enfermedades vasculares.
  • Berilio (Be): Irritación de las membranas mucosas y de la piel; cáncer de pulmón.
  • Cadmio (Cd): Bronquitis, enfisema; nefrotoxicidad; infertilidad; cáncer de próstata; alteraciones neurológicas; hipertensión; enfermedades vasculares.
  • Cromo (Cr): Nefrotoxicidad; hepatotoxicidad; cáncer de pulmón.
  • Mercurio (Hg): Alteraciones neurológicas; afecciones del sistema respiratorio, Autismo, Depresión.
  • Plomo (Pb):Alteraciones neurológicas (disminución del coeficiente intelectual infantil); nefrotoxicidad; anemia; cáncer de riñón.

ALGUNOS METALES PESADOS PELIGROSOS

Aquí veremos una exposición rápida, cada uno será ampliado en posts particulares, ya que el material es mucho.

MERCURIO (Hg)
El mercurio está considerado dentro de los metales pesados como altamente tóxico. Puede estar presente de forma natural en forma de metal (como mercurio), o en forma de sales de mercurio. Es muy volátil y podemos respirarlo si está presente en el aire, siendo absorbido por los pulmones y la piel. El mercurio que se inhala es la forma más peligrosa de exposición, pues entra en el organismo y se acumula, permaneciendo durante mucho tiempo.

El mercurio es bastante común que esté presente en nuestro organismo debido a la amalgama o empastes de color de plata que contienen mercurio en su fórmula (entre otros elementos). Cuándo los alimentos entran en contacto con el empaste, se liberan pequeñas partículas de mercurio y entran en el sistema digestivo a través de la saliva, llegando a la sangre, siendo transformadas en óxido de mercurio. Una vez en el cuerpo, se acumula en algunos de los principales órganos como hígado, riñones, bilis y corazón. Al pasar mercurio a nuestra saliva, se dispersan vapores de mercurio que pueden llegar al cerebro y facilitan la entrada de otros tóxicos y metales pesados, que de otra manera no entrarían. Son tóxicos ajenos a la intoxicación por mercurio, pero que es éste el que facilita su entrada a nuestro organismo. Estas partículas de vapor de mercurio, pueden ser difundidos a través de las encías, las raíces dentales y de la mandíbula. Es decir, de los tejidos o estructuras que están en contacto con el mercurio a través de la amalgama (empaste). Dichos vapores pasan a la sangre y se fijan, ya no sólo en los órganos vitales, sino también, en los huesos y en las articulaciones.

Los síntomas de la exposición al mercurio pueden ser: depresión, diarreas, fatiga, catarros crónicos, irritabilidad, pérdida de memoria o amnesias, inflamación de las mucosas, etc.

Los síntomas del envenenamiento por mercurio son físicas y psíquicas: Disminución de capacidad de reacción, Temblores en las manos, Impotencia, Tensión alta, Sudor durante la noche, Fatiga, Herpes, Sabor metálico en la boca, Entumecimiento, Perdida de memoria, tendencias suicidas, negatividad, pérdida de confianza en sí mismo, pies y manos frías, pérdida de apetito, Ansiedad, Pasividad, Perturbaciones del sueño, Dolores crónicos de cabeza u otros.

¿CÓMO ENTRAMOS EN CONTACTO CON EL MERCURIO?

El mercurio es uno de los metales pesados presente en una enorme variedad de productos de uso cotidiano, aparte de estar en el aire y en la amalgama de los empastes dentarios. Está presente en los termómetros, en bombillas de alumbrado doméstico (ampolletas) fluorescentes, barómetros, etc. Aunque no constituye mayor peligro mientras se encuentra encerrado, el problema surge cuando se libera el mercurio. Puede llegar a ser divertido jugar con las bolitas que forma el mercurio. Es un mineral hermoso y curioso, pero terriblemente tóxico.

Una cosa a tener en cuenta es que el mercurio no debería estar de ninguna manera presente en la cadena alimentaria. No es un elemento natural en los alimentos, pero puede llegar a nuestro cuerpo a través del pescado, pues consumen grandes cantidades de mercurio ya que es uno de los metales pesados más presentes en las aguas del mar y de los ríos y a través del ganado y vegetales, puesto que el mercurio se moviliza, acumulándose en el suelo. Este mercurio procede de actividades humanas, como minería, fundición, combustión de residuos sólidos, fertilizantes para la agricultura y los vertidos de aguas residuales.

PLOMO (Pb)
El plomo ha sido un metal muy utilizado en instalaciones domésticas y en aleaciones metálicas, o químicas como tuberías, fabricación de pinturas, masillas y pesticidas. Es de los metales pesados que más fácilmente podemos contaminarnos.

El plomo es un metal muy manejable y moldeable y en la antigüedad ha sido muy utilizado en obras de arte como vitrales y como componente de algunas pinturas, pero hoy en día, no se puede utilizar en muchas de esas aplicaciones debido a su gran toxicidad en organismos vivos.

El plomo es tremendamente nocivo para la salud. De los metales pesados que más estragos ha causado entre la población. Entra en el organismo a través de vegetales, carnes, frutas, mariscos y el vino (entre otros muchos alimentos contaminados con metales pesados). El humo del tabaco también es un contaminante con una alta concentración en plomo.

CONCENTRACIONES ALTAS DE PLOMO PUEDEN CAUSAR:

Abortos, hipertensión arterial, problemas renales, Disminución en el aprendizaje y las habilidades motoras, alteración del sistema nervioso, daño en el esperma, daño cerebral, agresión, irritabilidad, hipersensibilidad, alteraciones en el comportamiento (sobre todo de los niños), etc.

Productos que Potencialmente Tienen Plomo:
  • Municiones
  • Antigüedades (debido al barniz, la pintura, etc.)
  • Baterías (especialmente para autos)
  • Cubiertas de cables
  • Pesticidas
  • Plástico
  • Pesas
  • Juguetes y productos importados de China y otros países.
  • Cerámica
  • Cigarros
  • Cristal y Vidrio (especialmente de la era de la depresión)
  • Combustible
  • Pintura (hecha en el extranjero o en su mayoría de baja calidad)
  • Cobertura para Rayos-X
CADMIO (Cd)
El cadmio proviene (en su mayoría) de la refinación del zinc. Es un producto residual o un subproducto del zinc.

El cadmio está presente principalmente en la corteza terrestre, puesto que se absorbe con mucha fuerza por la materia orgánica que forma el suelo. Este hecho en sí, conforma el mayor peligro, porque estos depósitos de cadmio absorbidos por la materia orgánica del suelo, pasa a las plantas y muchas son parte de la dieta humana o animal en forma de metales pesados peligrosos.

Los alimentos potencialmente más susceptibles de estar contaminados por cadmio son los champiñones, los mariscos, los peces de agua dulce, las algas secas, el agua potable, etc.

Los fumadores (activos y pasivos) están muy expuestos al cadmio. También personas que viven cerca de vertederos de basuras o fábricas que liberan cadmio a la atmósfera. Trabajadores de refinerías de metal también pueden estar expuestos al cadmio y a otros metales pesados.

EFECTOS DE SOBREEXPOSICIÓN AL CADMIO

El cadmio puede causar lesiones renales importantes. Es un metal pesado que lo transporta la sangre y se acumula en los riñones obstaculizando la filtración de tóxicos por este. También es capaz de dañar los pulmones de forma severa (sobre todo cuando se trata de un fumador). El cadmio afecta al sistema nervioso central (SNC), el sistema inmunitario y la integridad del ADN de las células.

Una alta concentración de cadmio provoca síntomas como diarreas, vómitos, dolores de estómago y debilidad en los huesos.


COBRE (Cu)
El cobre es un mineral muy importante para el desarrollo de la vida humana y se deben cuidar los aportes de este elemento,pero en su justa medida. Las dosis altas de cobre se consideran metales pesados y provocan serios desórdenes en la salud, como anemias, problemas estomacales, daño en los riñones y en el hígado.

Los síntomas de un exceso de cobre, puede ser irritación de nariz, boca y ojos, dolores de cabeza y mareos.

El cobre está muy presente en nuestros hogares en tuberías y en recipientes de cocina y por lo tanto, pasa al agua y/o a los alimentos cocinados. Es utilizado de forma masiva en la industria y es lo que ha hecho que la exposición al cobre sea mucho más alta de lo normal.

Un dato curioso es que el exceso de consumo de té, cuando no se ingiere cobre en la dieta, puede ser causante de déficit de cobre, lo cual provoca mucho cansancio.

CROMO (Cr)
El cromo es un metal pesado que está relacionado con el contacto de la piel con él. También se produce sobreexposición al cromo a través de la dieta y la respiración, aunque estas dos últimas sean más bajas.

El cromo VI (un cromato, derivado) puede alterar el material genético de las células y llegar a causar cáncer.

El cromo III (otro cromato, derivado) es un elemento esencial para la vida humana en cantidades pequeñas y la falta de cromo puede ocasionar trastornos metabólicos, problemas de corazón, diabetes, etc., pero cuando la concentración es elevada, por el contrario, puede llegar a producir problemas hepáticos serios, problemas renales, problemas en los tejidos nerviosos y circulatorios. También se suceden irritaciones en la piel y úlceras.

Los lugares de mayor concentración de cromo, está en el agua, alimentos vegetales y a aunque el cromo III es necesario para la vida, la forma de preparar la comida, o de almacenarla, puede alterar el contenido de cromo, aumentando su concentración, cosa altamente peligrosa para la salud pues se trataría de metales pesados.

CROMO – EXPOSICIÓN

El cromo es un metal pesado muy presente el organismo de personas que trabajan en la industria del textil, del acero y como no, en los fumadores.

NÍQUEL (Ni)
El níquel en su justa medida es un metal muy necesario para la vida, siendo un oligoelemento esencial para la formación de glóbulos rojos, pero cuándo lo inhalamos, ingerimos, o absorbemos en exceso, el níquel puede llegar a ser muy tóxico (dependiendo de la cantidad), afectando a pulmones, laringe y nariz y también puede comprometer a la próstata y al corazón.

El níquel es uno de los metales que se utilizan en la aleación del acero y está presente en cantidades muy bajas en el ambiente y en la cadena alimentaria. Para llegar a intoxicarse o contaminarse tendría que haber un consumo muy elevado de este elemento. La intoxicación por níquel suele suceder por alimentos que crecen en suelos muy contaminados pasando esas cantidades de metales pesados a la cadena alimentaria.

En la piel puede causar reacciones alérgicas y erupciones cutáneas sobre todo al contacto con joyas que contienen el metal.

SELENIO (Se)
El selenio es otro metal que se da en forma natural y que es muy importante que esté en nuestro cuerpo en su justa medida. En la comida, el selenio está en la carne y en los cereales y es un elemento fundamental para la vida. Generalmente la comida natural, contiene las cantidades que el cuerpo necesita para no sufrir carencias de este oligoelemento, las cuales pueden ser varias, entre ellas, las disfunciones eréctiles. Una sobreexposición a selenio puede considererarse una contaminación por metales pesados.

SOBRE EXPOSICIÓN AL SELENIO

Podemos estar expuestos a intoxicación por selenio al igual que con el resto de metales ingiriendo comidas que lo contengan en exceso por suelos y/o aguas contaminadas, por inhalación de aire contaminado con selenio, al ingerir agua o por la piel.

Las exposiciones por selenio más elevadas pueden darse en lugares donde se trabaje con pinturas, la industria del metal y se libera a la atmósfera como consecuencia de la combustión del carbón y del aceite.

Si las cantidades de selenio que se absorben son muy elevadas, o muy frecuentes, puede tener efectos muy nocivos como alteraciones pulmonares, respiratorias, asma, náuseas, dolor de cabeza, conjuntivitis, dolores abdominales, fiebre, halitosis, manchas en las uñas y dientes, debilitamiento del cabello, alteraciones cutáneas, irritación en los ojos, etc.


ALUMINIO (Al)
A veces también se habla de contaminación por metales pesados incluyendo otros elementos tóxicos más ligeros, como el arsénico o el aluminio.

El aluminio es un elemento que aunque en la tabla periódica su peso específico no es superior a 5 g/cm3 o que no tienen un número atómico por encima de 20 (no tiene la densidad para ser llamado “pesado”), por su toxicidad, es incluido como uno de los metales pesados en algunas listas de dichos tóxicos.

No olvidemos que el aluminio es un elemento muy abundante en la naturaleza, sólo aventajado por el oxígeno.

Está presente en muchos sitios en los cuales usted no espera encontrarlo. Claro, sabemos que el aluminio está en el papel, las latas y las baterías de cocina. Pero tal vez no sepa que se encuentra en los antiácidos, la medicina anti-diarreica, los atomizadores nasales y el queso procesado. Cosas tan rutinarias como el antitranspirante y las aspirinas contienen aluminio y no se eliminan tan fácilmente de los hábitos diarios debido a nuestra cultura de “quiero todo rápido y de prisa”. Unos cuantos de los productos que incluyen aluminio en su fórmula aparecen a continuación:
  • Antiácidos
  • Medicamentos Anti-diarreicos
  • Antiperspirantes
  • Astringentes
  • Polvo para Hornear
  • Aspirinas
  • Lápiz Labial
  • Atomizadores Nasales
  • Queso Procesado
  • Vacunas
  • Latas (alimentos y bebidas)
  • Batería de Cocina
  • Placas Dentales
  • Luces Artificiales
  • Papel Aluminio
  • Medicinas para las Hemorroides
  • Enjuagues Vaginales
  • Pasta Dental
ARSÉNICO (As)
El arsénico es la causa más común de intoxicación aguda por metales pesados en los adultos. Aunque el arsénico no es un metal, sino un metaloide (básicamente significa que tiene propiedades de metal y no metal), es liberado al medio ambiente por la industria de productos químicos y gafas, y llega a los suministros de agua en todo el mundo con la exposición de la vida marina.

El arsénico afecta a la sangre, los riñones y el centro nervioso, el digestivo y los sistemas de la piel, con consecuencias como: dolor abdominal, acrocianosis y necrosis, anemia, anorexia, apatía, ceguera progresiva cardiotoxicidad, cólicos, coriza, la muerte, la demencia, dermatitis, diarrea, mareos, somnolencia, edema, eccema, inhibidor de la enzima, fatiga, fiebre, pérdida de líquido, olor a ajo en el aliento o en las heces, el sistema gastrointestinal, el bocio, la pérdida del cabello, dolor de cabeza, la hemólisis, aumento de la pigmentación hiperqueratosis de palmas y plantas, el herpes, la hiperpigmentación, ictericia, daño o insuficiencia renal, leuconiquia, la disfunción del hígado, los pulmones y cáncer de pulmón y, deterioro mental, la coordinación motora, náuseas, trastornos nerviosos, palidez, parestesias, parálisis, enfermedades respiratorias, salivación excesiva perforación del tabique, sensorio neuropatía, shock, trastornos de la piel, espasmos, estupor, estomatitis, constricción de la garganta, vascular efectos de Raynaud, vértigo, y vómitos, etc.

¿CÓMO ELIMINAR METALES PESADOS DEL ORGANISMO?

Es sencillo comenzar a desintoxicar el cuerpo y nuestra sangre de metales pesados. Son dietas naturales que fortalecen el sistema inmunológico y que tienen cualidades de eliminación o quelación de metales.
. Carbón vegetal activo

En el caso de intoxicación química, envenenamiento alimentario o ingestión de otras sustancias nocivas, el carbón vegetal activado tiene la propiedad de absorber los ingredientes peligrosos y eliminarlos por vía intestinal. Se emplea en las salas de urgencia, para los lavados de estómago en casos de tentativa de suicidio por ingesta de medicamentos.

. Sílice

Este elemento permite igualmente absorber metales pesados (mercurio, plomo) y otros elementos tales como el aluminio o el flúor en sobredosis. También se encuentran en forma de comprimidos. Son una buena fuente de suplementos alimentarios. Las personas que sufren de úlceras de estómago o de perforaciones del tracto digestivo deberían abstenerse y consultar a un médico. La arcilla diluida en un poco de agua se puede aplicar sobre la piel. Produce un efecto beneficioso por la extracción de toxinas o impurezas y la neutralización de ácidos o de residuos químicos bajo la piel.

. Alga Chlorella

La chlorella tiene dos efectos: moviliza metales pesados y radioactivos y otras toxinas, como p. ej. dioxina, especialmente en los espacios extracelulares, para echarlas después del cuerpo con las heces.

. Cilantro

El cilantro es capaz de movilizar muchos tóxicos del espacio intracelular, especialmente de las células nerviosas y de los huesos. Estudios han demostrado que el cilantro efectúa una movilización rápida de aluminio y plomo, plomo del cerebro y del esqueleto, superior que con cualquier otro remedio.

. Aceite de piña de pino y de abeto

Los aceites de estas coníferas son excelentes para despejar los alvéolos y ayudar a descongestionar los pulmones, disolver ciertas resinas debidas al tabaco y otras sustancias.

. Ajo

El ajo silvestre protege las células rojas y blancas de la sangre contra daños por oxidación, provocados por los metales pesados en su camino hacia fuera.

También tiene propiedades de desintoxicación. Además el ajo silvestre contiene el mineral más importante en la protección contra la toxicidad del mercurio: el selenio bioactivo.

. Otros

Otros conocidos son los alimentos ricos en vitamina C, el ajo con su ingrediente activo, la alicina, es un aliado que hay que utilizar. Más aún si usted es un consumidor de carne.

Desintoxicar la piel

Podemos desintoxicar el cuerpo a través de la piel a través de simples baños de inmersión con sales minerales. El agua y el calor facilitan la absorción de nutrientes. Además de limpiar, relajar y purificar el cuerpo.

Se puede añadir todo lo que se quiera en el baño caliente: tonificantes como las hojas de aliso cogidas frescas (antiinflamatorio), de abedul (purificante y febrífugo), agujas de pino (pulmones).

Receta para eliminar metales pesados del cuerpo

Se ha demostrado que el cilantro puede disolver o disgregar los metales de nuestro cuerpo en un corto lapso de tiempo. La receta de Pesto de cilantro es un potente limpiador de tejidos: DETOX ANTI-NWO. Es excelente sobre pan tostado, patatas al horno y pastas. Dos cucharadas de café al día de este pesto durante tres semanas son suficientes para permitir eliminar de la sangre metales tóxicos como el mercurio, el plomo y el aluminio. Hagan esta cura durante alrededor de 3 semanas.