viernes, 6 de octubre de 2017

Descubren las bases genéticas de la fatiga crónica en enfermos de cáncer de próstata sometidos a radioterapia

La investigación, realizada por la Universidad de Oviedo en colaboración con Harvard y Instituto Nacional de Salud de Washington, permite identificar los genes cuyo funcionamiento anómalo provoca el síndrome

C. J. / Oviedo 26.09.2017 | 13:08

Descubren las bases genéticas de la fatiga crónica 
en enfermos de cáncer de próstata sometidos a 
radioterapia  
Científicos internacionales, con participación del Grupo de Problemas Inversos, Optimización y Aprendizaje Automático de la Universidad de Oviedo, han descubierto las bases genéticas de la fatiga crónica en enfermos de cáncer de próstata sometidos a radioterapia. Los investigadores han logrado detectar los genes que no tienen un nivel de expresión o de regulación óptimo, y que por tanto provocan disfunciones relacionadas con la actividad neuronal, inmunológica, mitocondrial, muscular o metabólica.

Con este avance se demuestra que hay unas bases genéticas para la fatiga crónica. Es decir, existen una serie de genes involucrados que, si estuvieran bien regulados o se pudiesen regular mediante medicamentos, posiblemente se lograría la desaparición del síndrome. "Una vez que se conoce la causa del problema, se abre el camino para actuar", afirma el profesor Juan Luis Fernández-Martínez, director del Grupo.

El estudio reveló la presencia de genes de reparación del ADN y de ciertos genes relacionados con la sensibilidad a la radiación. Otros genes están relacionados directamente con el cáncer de próstata y explicarían una sensibilidad variable a la radioterapia, según el paciente.

El trabajo, desarrollado en colaboración con Sepher Hashemi de la Harvard Medical School, el Dr. Leorey Saligan del National Institute of Health en Washington, y del Dr. Stephen T. Sonis, investigador del Dana-Farber Cancer Institute de la Universidad de Harvard, acaba de ser publicado en la revista Journal of Pain and Sympton Management.

Aunque las conclusiones deberían ser confirmadas mediante otro tipo de modelos clínicos, este trabajo abre la puerta al estudio de las bases genéticas implicadas en la fatiga crónica y su conexión con distintos tipos de cáncer y también con algunas enfermedades neurológicas. El profesor Juan Luis Fernández afirma que "los modelos matemáticos son necesarios para entender las funciones de genes que están deficientemente estudiados, así como sus interacciones. Los genes trabajan en equipo. Si somos capaces de descubrir dichas sinergias, estaremos mucho más cerca de la cura de dichas enfermedades". Fernández asegura que para ello "se hace preciso simplificar la complejidad, haciendo que el big data sea pequeño. De hecho, nosotros siempre hablamos de Little Big data".

El síndrome de fatiga crónica es una enfermedad aún no del todo conocida y compleja que se caracteriza por la fatiga persistente y la presencia de dificultades cognitivas, y que puede venir acompañada de episodios de fiebre, dolor muscular y en las articulaciones, dificultades de concentración y pérdida de la memoria reciente o desorientación espacial, etc.

En 2014, el equipo dirigido por Juan Luis Fernández, profesor de la Universidad de Oviedo, diseñó un algoritmo capaz de pronosticar la fatiga crónica en pacientes con cáncer de próstata sometidos a radioterapia, analizando sus datos de expresión génica antes de recibir dicho tratamiento. Dicho algoritmo permitió conocer de antemano qué grado de fatiga crónica podría padecer el paciente, lo cual permite a los médicos poder personalizar en mayor medida los tratamientos y mejorar la calidad de vida de los enfermos. "Este nuevo trabajo es fruto de aquel primer análisis tres años más tarde. Nunca nos rendimos, pero todo lleva su tiempo", afirma el científico asturiano.

Actualmente el grupo de Problemas Inversos de la Universidad de Oviedo impulsa el proyecto "Finisterrae", que versa sobre el estudio de las enfermedades raras, neurodegenerativas, y diferentes tipos de cáncer a partir de datos genéticos, con el objetivo de encontrar nuevas dianas terapéuticas, la búsqueda de tratamientos huérfanos y el reposicionamiento de fármacos. También se trata de valorizar el dato hospitalario para el diseño de sistemas de ayuda a la decisión. Se espera que resultados sobre la Fibromialgia, el Alzheimer, el Parkinson, la Esclerosis Múltiple, la Miositis por cuerpos a inclusión, la Sarcopenia o el cáncer de mama triplemente negativo, aparezcan próximamente.

Enfermos de sensibilidad química piden no ser discriminados por el Sergas

Denuncian que el colectivo carece de médicos de referencia
VIGO / LA VOZ 5/10/2017

Un grupo de afectados por sensibilidad química múltiple de diferentes lugares de Galicia se reunieron recientemente en Vigo para iniciar la andadura de una asociación creada con los objetivos de dar apoyo, información y defender los derechos de los afectados por esta enfermedad tanto a nivel médico como jurídico y laboral.

Está presidida por Amelia Paderne y desde esta entidad quieren hacer hincapié en la necesidad de que se preste atención a un colectivo «que está totalmente ignorado por el Sergas y que carece de médicos de referencia», así como el deseo de recibir «un trato no discriminatorio»

Se trata de dar visibilidad a una patología que se incluye dentro de las llamadas enfermedades emergentes, es decir, que han pasado de tener una baja incidencia entre la población a ser padecidas por un número cada vez mayor de personas.

Síntomas

Esta dolencia consiste en un tipo de trastorno neurológico que se caracteriza por una intolerancia adquirida a toda clase de productos químicos presentes en la vida cotidiana, como pueden ser perfumes, desodorantes, cosméticos, productos de limpieza, pinturas, barnices, etc. Estos productos generan en los enfermos una variada sintomatología, ya que afectan a múltiples sistemas nerviosos.

lunes, 2 de octubre de 2017

FIBROMIALGIA, UN SÍNTOMA DE ENVENENAMIENTO.

LAURA D. ROSADO

Estamos viviendo la época de la humanidad (documentada) donde mayor contaminación respiramos, bebemos, comemos y pisamos. ¿Sabes que los tóxicos se depositan en la grasa de los animales? En la humana también. ¿Sabes que se transmiten al feto y que, por eso, cada generación nace más envenenada, sensible y débil? ¿Sabes que tu carga tóxica aumenta según lo que comes, bebes o respiras?

Cotidianamente se están usando toneladas de biocidas, cuyo término significa que mata la vida. Entre ellos están los insecticidas, raticidas, herbicidas, etc. Si matan a una vida “pequeña” como una planta o una cucaracha (mucho más resistente que un humano), ¿por qué negar que causan graves daños a todos los seres vivos?

El primer efecto de los biocidas es similar al abrasamiento del Sistema Nervioso Central, SNC. Cuando matas a una cucaracha con insecticida y patalea boca arriba, se está muriendo de un “ataque de nervios”, porque su SNC está siendo quemado. En cuerpos más grandes sucede lo mismo en proporción a la masa corporal y a la cantidad de veneno. Este ataque al SNC provoca lesiones celulares y hace que nuestros límites o valores sensoriales disminuyan, provocando graves problemas para tolerar los estímulos exteriores “normales”. Por ejemplo, el cuerpo duele “exageradamente” y los sentidos se alteran. En vez de sentir caer un alfiler, nuestro SNC intoxicado, puede percibir como si cae una biga gigante, por ilustrarlo de alguna manera y en muy diferentes grados. Se produce una lesión en las fibras nerviosas que afecta a las células y sus funciones, provocando graves distorsiones sensitivas y limitando más o menos la actividad de la persona afectada. De ahí que para alguien que no lo sufre parezca exagerado, pero para quién lo padece es una verdadera tortura sensorial.

El segundo problema que resulta de una alta carga tóxica acumulada en nuestra grasa, es que daña a nuestro sistema inmunológico, nuestro sistema de defensas. O bien se vuelve contra sí, (apareciendo enfermedades autoinmunes) o confunde los peligros o no funciona protegiendo al cuerpo. Es como perder la puerta de casa sin darnos cuenta, dejando que entre cualquiera. Nuestras alarmas quedan dañadas y al perder nuestra capacidad de autodefensa somos presa de cualquier problema de salud.

Es decir, llegando a cierta carga tóxica, en nuestros cuerpos se da una intoxicación que provoca diversos daños que pueden ser más o menos graves. Debemos disminuir los tóxicos que comemos, bebemos y respiramos, porque estas son las vías de intoxicación. Incluso la OMS reconoce que al menos un 33% de las muertes están provocadas por la contaminación. Y que por ella van en aumento problemas como hipersensibilidades, alergias, tumores, problemas endocrinos, nerviosos, de reproducción, hiperactividad, etc.

Estas son las bases de las enfermedades emergentes: exceso de tóxicos que produce intoxicaciones por bajas dosis, inadvertidas, de un cóctel de cientos de sustancias distintas que, al mezclarse en nuestra grasa producen efectos complejos y mayormente desconocidos aún por la toxicología.

Si tenemos en cuenta que la mayor parte de los venenos son persistentes, o sea, que duran cientos de años, el resultado no puede ser más que un creciente número de personas envenenadas.

En todo el mundo aumentan los casos en que se sufren dolores musculares catalogados como fibromialgia (FM). La FM está siendo tratada como si su origen fuese psicológico, relacionado a las mujeres y por “carácter débil, ganas de llamar la atención, enfermedad mental, imaginaria o rentista”.  La realidad señala que, lejos de eso, se trata de un síntoma más de un cuadro de envenenamiento, propio de los SÍNDROMES DE SENSIBILIZACIÓN CENTRAL, (SSC), (1). Los SSC se dividen en: Fibromialgia, (FM) Síndrome de Sensibilidad Química Múltiple, (SQM), Síndrome de Fatiga Crónica o Encefalomelitis Miálgica, (SFC/EM) e Hipersensibilidad Electromagnética (EHS).

Los SSC son la respuesta de un organismo vivo ante un exceso de veneno químico y electromagnético. El cuerpo se protege alertando de  la cercanía de los productos y radiaciones agresoras. Así pues, los SSC, fibromialgia incluida, son en realidad síntomas variables de un proceso de envenenamiento, causado por la exposición a los cientos de miles de productos tóxicos que hoy día es imposible sortear. Se calcula que los SSC afectan en algún grado a entre un 4 y un 30% aproximado de población norteamericana y entorno a un 12% de la española, siendo los casos graves en torno a un 0,5 %. (2)

Es decir, lo que llaman “fibromialgia”, es en realidad una sensibilización que nos provocan los tóxicos habituales en nuestra alimentación y consumo de cosméticos, detergentes, biocidas, etc. Los más de 100.000 compuestos químicos que nos rodean, generan problemas en los sistemas de alarma de nuestros cuerpos y dolores insoportables e invalidantes. Puede llegar un momento en que hasta la brisa o el peso de tu ropa te duelan y si sigues teniendo por ej. ambientador por toda la casa, nunca vas a mejorar.

La mala noticia es que no solo se siente dolor, si no se descansa y se realiza una detoxificación integral, aumentan los problemas, hasta la posible rotura de las fibras musculares.

Lo peor que se puede hacer es compensar con fármacos porque aumentan la carga tóxica y no se afronta ni frena el origen del problema. Y peor aún es creer que las causas de la FM son mentales o psicológicas. La FM se produce por exceso de veneno de todo tipo y es necesario conocer los SSC y su causa tóxica para realmente prevenir y sanar. Sin menospreciar que existen venenos emocionales que debemos “limpiar” todas las personas y de los que también debemos protegernos. Pero el juicio de “enfermas mentales” no es más que una falacia para eludir la responsabilidad empresarial y social de prevenir y atender a las miles de personas afectadas en nuestro país, principalmente mujeres. Lo que es difícil es conservar la salud emocional y mental padeciendo un envenenamiento que te deja en una situación miserable, violenta, de pérdida de autonomía física, dependiendo de otras personas, con tu cuerpo y vida destrozándose y siendo tratado/a con desprecio como un/a enfermo/a mental y una carga indeseable.

La fibromialgia ni es psicológica ni es una enfermedad de por sí, en mi opinión y por mi experiencia después de más de 20 años sobreviviéndola y acompañando a otras personas a recuperarse, es uno de los síntomas de un exceso de carga tóxica en tu cuerpo. Te avisa de que estás envenenado/a y te pide que limpies tu ambiente de tóxicos. Es lo que las autoridades sanitarias no hacen ni advierten. Si desarrollas fibromialgia o empiezas a sentir molestia ante perfumes, olores, te sientes más sensible, es que estás llegando al límite de tu carga tóxica y necesitas una higiene integral, por dentro y por fuera. Tanto de tóxicos químicos en tu alimentación y ambiente, como de relaciones tóxicas, pues no solo somos lo que comemos, también lo que respiramos y pensamos, sentimos. Cada poro de nuestra piel absorbe lo que le rodea. Las relaciones, emociones y sexualidad son partes muy dañadas en nuestra sociedad y los venenos químicos también los podemos crear con nuestros pensamientos de rabia, celos, miedo. Los tóxicos que consumimos nos sensibilizan y dañan de tal manera que aumentan los conflictos internos (por dañar las hormonas y zonas del cerebro que se encargan de la sensación de bienestar y protección, entre otros) y al generar dependencia, dolor, necesidad, genera también mucha violencia para las personas afectadas. Conoce tu carga tóxica y mantén la dieta y hábitos que te pide. Mejorarás tanto que no volverás a consumir igual.
Si tienes fibromialgia, necesitas comprobar tu exposición a sustancias tóxicas, tanto en casa como en tu alimentación y llevar a cabo una Higiene o Control Ambiental. Se trata de sustituir y reducir el uso de productos tóxicos en casa. Se trata de eliminar, sustituir y dosificar los productos de droguería, limpieza y aseo como ambientadores, perfumes, detergentes, lejías, hasta consumir lo más natural posible. Los cambios en la alimentación pueden mejorar hasta un 80% el bienestar y la salud, siendo necesario evitar la ingesta de productos tóxicos, es decir, comida industrial y química. Tu salud y tu entorno te lo agradecerán, también los cambios sociales que originarás con ello. Por la salud y la ecología común, (osea por la felicidad integral), difunde, gracias.

jueves, 28 de septiembre de 2017

Unas proteínas en sangre se vinculan con el síndrome de fatiga crónica

La inflamación subyace a la afección, que con frecuencia es debilitante
Autor: Mary Elizabeth Dallas MedlinePlus  
El síndrome de fatiga crónica no tiene cura y no se han encontrado todavía unos tratamientos efectivos, pero una nueva investigación lo vincula con cambios en 17 proteínas de señalización del sistema inmunitario llamadas citocinas.

Esto sugiere que la inflamación tiene un rol en la enfermedad, que puede persistir durante años, según investigadores del Centro Médico de la Universidad de Stanford. Dijeron que sus hallazgos podrían ayudar a los médicos a diagnosticar la fatiga crónica y a medir su gravedad.
También se conoce como encefalomielitis miálgica, o SFC/EM.

"Ha habido mucha controversia y confusión sobre la SFC/EM, incluso sobre si es una enfermedad real", dijo el autor principal del estudio, el Dr. Mark Davis, en un comunicado de prensa del hospital. 
"Nuestros hallazgos muestran con claridad que se trata de una enfermedad inflamatoria, y ofrecen una base sólida para un análisis sanguíneo diagnóstico".

Davis es director del Instituto de Inmunidad, Trasplantes e Infección de la Stanford.

El síndrome de fatiga crónica afecta a más de un millón de personas en Estados Unidos. Las mujeres se ven afectadas con mayor frecuencia que los hombres, y la afección muchas veces aparece por primera vez en la adolescencia, y luego otra vez en la treintena, dijeron los autores.

"El síndrome de fatiga crónica puede convertir una vida de actividad productiva en una de dependencia y desolación", comentó en el comunicado de prensa el autor principal del estudio, el Dr. José Montoya. Montoya es profesor de enfermedades infecciosas en el centro médico.
Algunas personas se recuperan en un plazo de un año, sin tratamiento. Pero en la mayoría persiste durante décadas.

Además de una fatiga debilitante que el descanso no alivia, el síndrome de fatiga crónica puede provocar síntomas gripales, además de confusión mental o "niebla cerebral". Algunas personas también desarrollan problemas cardiacos, diarrea, estreñimiento o dolor muscular. Los variados síntomas hacen que para los médicos diagnosticarlo resulte difícil.

"He visto los horrores de esta enfermedad, multiplicados por cientos de pacientes", dijo Montoya. "Se ha observado y se ha hablado al respecto durante 35 años, a veces con la desventaja de ser descrita como una afección psicológica. Pero el síndrome de fatiga crónica no es un producto de la imaginación, en lo absoluto. Es real".

Los antivirales y antiinflamatorios han ayudado a aliviar los síntomas, y los medicamentos que se dirigen al sistema inmunitario también han tenido cierto éxito.

Con la esperanza de precisar un posible desencadenante de la afección, los investigadores de la Stanford analizaron muestras de sangre de 192 personas con fatiga crónica y de 392 personas sanas. 
Los pacientes con fatiga crónica habían afrontado los síntomas durante más de una década, en promedio.

Los investigadores tomaron en cuenta cuánto tiempo habían estado enfermos los pacientes, y la gravedad de sus síntomas. Entonces analizaron los niveles de 51 citocinas.

De esas proteínas, 17 se vinculan con la gravedad de la enfermedad y 13 son proinflamatorias, según el estudio. Proinflamatorio significa que actúan para empeorar la enfermedad.

Los investigadores anotaron que una de las proteínas es más común en la sangre de las mujeres que en la de los hombres, lo que podría aclarar por qué la fatiga crónica es más común en las mujeres. Los autores dijeron que sus hallazgos se podrían usar para mejorar el diagnóstico y el tratamiento de la enfermedad.

"Durante décadas, el diseño de estudio de 'casos frente a controles sanos' ha funcionado bien para hacer que nuestra comprensión de muchas enfermedades avance", aseguró Montoya. "Pero es posible que en ciertas patologías humanas, el análisis según la gravedad o la duración de la enfermedad quizá ofrezca más información".

El estudio fue publicado en la edición del 31 de julio de Proceedings of the National Academy of Sciences.


sábado, 23 de septiembre de 2017

NOTA DE PRENSA: EQSDS/PECCEM

Más de 180 científicos piden a la UE una moratoria para las redes 5G por sus riesgos para la salud
  • Esta es la segunda petición que en los dos últimos años la comunidad científica eleva a una alta institución para que se aplique sin demora el principio de precaución según las crecientes evidencias científicas actuales
  • Las investigaciones independientes no dejan lugar a duda de que la radiación de los dispositivos inalámbricos de uso cotidiano y los campos electromagnéticos de las telecomunicaciones son perjudiciales para los seres humanos y el medio ambiente
  • Los límites actuales de su exposición responden a los intereses de la industria y no protegen adecuadamente la salud
  • Colectivos vecinales, ecologistas, de consumidores, de defensa de salud, y de personas electrosensibles denuncian que la Unión Europea no haya tenido en cuenta los efectos en la salud para la población
La Plataforma Estatal Contra La Contaminación Electromagnética (PECCEM) y la asociación Electro Químico Sensibles por el Derecho a la Salud (EQSDS), apoyan el nuevo llamamiento de científicos expertos en bioelectromagnetismo dirigido a la Comisión Europea y solicitan a las instituciones crear los cauces de participación necesarios para atender a las alegaciones que realizaron en los diferentes procesos consultivos para la implantación de la 5G, tanto a nivel europeo como estatal.

Más de 180 científicos y médicos afirman que los efectos nocivos por la exposición a campos electromagnéticos de radiofrecuencia (CEM-RF) están suficientemente demostrados, que la evidencia científica actual confirma que son perjudiciales para los seres humanos y el medio ambiente, y que los "obsoletos" límites de exposición están hechos a medida de la industria.

Los científicos firmantes consideran que la expansión de la 5G atenta contra el Principio de precaución reconocido por la Unión Europea y que puede incumplir el código de ética médica de Núremberg. Asimismo resaltan que la Agencia Europea del Medio Ambiente lleva tiempo alertando sobre los riesgos de la radiación de los dispositivos inalámbricos de uso cotidiano.

Mencionan efectos de los CEM-RF que "incluyen aumento del riesgo de cáncer, estrés celular, aumento de los radicales libres dañinos, daños genéticos, cambios estructurales y funcionales del sistema reproductivo, déficit de aprendizaje y memoria, trastornos neurológicos e impactos negativos en el bienestar general de los seres humanos". No afecta solo a los humanos "ya que hay evidencia creciente de efectos nocivos tanto para los animales como para las plantas".

Asimismo los firmantes instan a la Unión Europea a: tomar medidas para detener la expansión de las redes 5G, aplicar las recomendaciones de la Resolución 1815 del Consejo de Europa a sus Estados miembros para tomar "todas las medidas razonables para reducir la exposición a los campos electromagnéticos, especialmente a las radiofrecuencias" (reducir los límites legales de exposición, favorecer telecomunicaciones a través de cable sobre las inalámbricas, informar acerca de los riesgos para la población en general así como en los ámbitos de la salud y la enseñanza,...), crear un grupo de trabajo de científicos independientes para evaluar los riesgos en base al conocimiento científico actual, evitar que la influencia de los lobbies de la industria determine las decisiones de las instituciones europeas.

Con la llegada de la 5G se prevé que se crearán entre 10 y 20 mil millones de nuevas conexiones. Los firmantes del llamamiento alertan de que con este incremento de fuentes de emisión "nadie va a poder evitar la exposición". Instituciones europeas como el Parlamento Europeo (2009), el Consejo de Europa (2011) y la sección TEN del Comité Económico y Social Europeo (2015) solicitaron una "protección adecuada e igualdad de oportunidades" a las personas electrosensibles o "medidas especiales" que faciliten su acceso a los espacios públicos e incluso al interior de sus propios hogares. La asociación EQSDS denuncia que ahora con la 5G empeorará su estado de salud y que aumentará su nivel de exclusión social.

EQSDS y la PECCEM remarcan que los científicos y médicos aseveran que un aumento adicional en los niveles de contaminación electromagnética por las redes 5G supondrá un incremento de enfermedades y problemas de salud relacionados con los campos electromagnéticos y que es preciso tomar medidas urgentes para proteger el medioambiente y la salud de los ciudadanos europeos.

Ver la carta enviada por científicos y médicos a la Comisión europea con el llamamiento en:


Acerca de:
* La Plataforma Estatal Contra la Contaminación Electromagnética (PECCEM) se compone de Confederaciones y federaciones de asociaciones vecinales (como CEAV, FRAVM, CAVA,...), colectivos ecologistas y ambientalistas (como los más de 300 grupos que componen la confederación de Ecologistas en Acción u organizaciones de implantación local como la APDR), asociaciones de padres y madres, de consumidores (como FACUA de Castilla y León), de personas afectadas de síndromes de sensibilización central como la electrosensibilidad y la sensibilidad química múltiple (como EQSDS y SOS EHS-EASC) y de colectivos y asociaciones, en general, preocupadas por los efectos para la salud de la creciente contaminación electromagnética (como la asociación pionera AVAATE)