Hace
unos días elmundo.es
publicó
un vídeo en el que el Catedrático
de FísicaAntonio Ruiz de Elvira intentaba
justificar “por qué el wifi no hace daño a los bebés (ni a
nadie)”.
Según
algunos de los mejores especialistas
en
bioelectromagnetismo
de
España,
- el Dr. Ceferino Maestu Unturbe, Director del Laboratorio de Bioelectromagnetismo, Centro de Tecnología Biomédica, Universidad Politécnica de Madrid
- el Dr. Alejandro Úbeda Maeso, Investigador Jefe de la Sección de Radiaciones no Ionizantes del Hospital Ramón y Cajal, Instituto Ramón y Cajal de Investigaciones Sanitarias, Madrid
- la Dra. Mª Jesús Azanza, Catedrática de Biología Celular y Magnetobiologia en la Facultad de Medicina, Universidad de Zaragoza
es
necesario aplicar el principio de precaución para evitar los
posibles efectos negativos en la salud que numerosos estudios
científicos han demostrado están directamente relacionados con la
exposición de campos electromagnéticos en seres vivos,
especialmente en niños y bebés.
En
el vídeo del
Simposio
Europeo sobre Radiaciones no ionizantes,
que tuvo lugar en la sede de la Unión Europea de Madrid a finales
del 2011, podemos ver a estos tres especialistas hablando sobre el
peligro
de estas radiaciones que,
según el catedrático Ruiz de Elvira, son inocuas.
Podéis
descargaros sus ponencias
aquí.
Así mismo podemos encontrar numerosa información
científica, técnica y legal en
la web de Escuela
sin wifi.
No
solo numerosas organizaciones no gubernamentales están alertando de
los posibles peligros
del wifi,
sino que organismos públicos internacionales están exigiendo a los
gobiernos nacionales medidas
concretas para proteger a la población.
La
Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Agencia Internacional de
Investigación del Cáncer (IARC) clasifican los
campos electromagnéticos generados por móviles y wifis en la
categoría «2B», es
decir, posibles cancerígenos, lanzando una «alerta generalizada» a
escala internacional.
Advierten
del «posible» riesgo de cáncer cerebral en quienes están
expuestos a radiaciones
electromagnéticas provenientes
de los teléfonos móviles y tecnologías similares. La OMS y la
IARC, tomando todas las precauciones verbales y científicas de
rigor, alertan de que los teléfonos móviles generan campos
electromagnéticos que tienen efectos cancerígenos.
La
Comisión Internacional para la Seguridad Electromagnética (ICEMS)
en su Resolución de Benevento (2006) y en la Resolución de Venecia
(junio de 2008) ha manifestado su preocupación por los efectos de la
exposición a campos electromagnéticos en la salud humana. Dicha
organización, formada por científicos, médicos e ingenieros de
todo el mundo, ha confirmado “la existencia de efectos no térmicos
de los campos electromagnéticos sobre la materia viva, que parecen
ocurrir en todos los niveles de la investigación de la
epidemiológica hasta la molecular”.
“Nosotros,
que estamos a la vanguardia de esta investigación, deseamos fomentar
un enfoque ético en el establecimiento de las normas de exposición
que protejan la salud de todos, incluyendo a aquellos que son más
vulnerables”. “Las nuevas normas deben ser desarrolladas de forma
que tengan en cuenta diferentes condiciones fisiológicas, por
ejemplo, el embarazo, recién nacidos, niños y ancianos.”
La
Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria
del Parlamento Europeo expresó en 2008 su preocupación por los
resultados del Informe Bioinitiative (2007),
que explicaba con detalle los efectos negativos de los campos
electromagnéticos en la salud e insistió en la necesidad de poner
en práctica el principio de precaución.
La
Agencia Europea del Medio Ambiente basándose en el Informe
Bioinitiative, recomendó en septiembre de 2007 a los 27 estados
miembro la introducción de leyes que protejan al público general de
los campos electromagnéticos de forma más efectiva.
En abril de 2009 el Parlamento Europeo pidió una mayor financiación
para nuevos estudios sobre los efectos a largo plazo de la exposición
a campos electromagnéticos.
En septiembre de 2009 el director de dicha agencia señaló que la
evidencia de riesgos potenciales es lo suficientemente fuerte como
para justificar medidas encaminadas a reducir la exposición de los
ciudadanos a campos
electromagnéticos de radiofrecuencia,
e insistió en que los límites actuales de exposición tenían que
ser reconsiderados.
Si
queréis leer más, en el siguiente enlace encontraréis una relación
variada de estudios
científicos que
demuestran los efectos nocivos de este tipo de radiación.
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