viernes, 31 de agosto de 2012

REFLEXIONES SOBRE LA RENTA BÁSICA.



Miguel Luis Jiménez Atencia
Comisión Constituyente Frente Cívico-Somos Mayoría Málaga

     La Renta Básica (RB) la podemos definir como la remuneración económica a la que cada ciudadano tiene derecho por el mero hecho de ser ciudadano. Se trata pues de un derecho universal, similar al derecho al voto y tendría derecho todo ciudadano, mayor de 18 años, independientemente de su nivel de renta, raza, sexo o religión.

     Un paso intermedio en el camino hacia la RB es el Subsidio por Desempleo Indefinido en el tiempo (SDI). Este sería una RB que se perdería en el momento en que el ciudadano obtuviera un trabajo o unas rentas determinadas. Esta primera etapa en la consecución de la RB, presentaría determinadas ventajas: permitiría un mayor margen temporal para la búsqueda de los recursos económicos necesarios para la RB, sería una forma efectiva de determinar el salario mínimo interprofesional, ya que si este Subsidio por desempleo Indefinido (SDI) es de 1000€/mes, nadie trabajaría en nada por menos de esta cantidad y además, sería una forma de erradicar los núcleos de pobreza y exclusión social de muchos ciudadanos y al haber más dinero en circulación, la actividad económica en todos los sectores se vería incentivada.

     Pero en el momento en que se trata el concepto de Renta Básica, los detractores siempre se lanzan al ataque de esta idea esgrimiendo, básicamente, dos argumentos:
  • 1.- Con una RB o SDI nadie trabajaría.
  • 2.- La implantación de la RB o SDI es inviable económicamente.

     Sin embargo, lo que subyace a este argumentario, como veremos a continuación, son más razones de tipo ético que de tipo económico. Al final, el razonamiento nos lleva a ver si es ético romper el lazo que une los conceptos de trabajo y retribución. ¿Es posible que exista una retribución sin haber trabajo? Ésta, es, en última instancia, la pregunta a la que debemos responder.

     Técnicamente, la respuesta es clara: SI. Hoy en día, una persona, debido a la evolución tecnológica que han experimentado los medios de producción, es capaz de producir para varios miles de personas. Muchos expertos auguran que, en un futuro cercano, la inmensa mayoría de los medios de producción se encontrarán automatizados, siendo la intervención humana ínfima. En este escenario, si no hay retribución económica sin trabajo, tampoco existirá consumo, con lo que el sistema entrará en crisis. Por otro lado, está la vertiente ética en la que se basan los dos argumentos anteriores: sin necesidades económicas nadie trabajaría o no es posible dar derechos sin obligaciones o se crearan sociedades de vagos y holgazanes que vivirán como parásitos de una sociedad que les alimenta gratuitamente.

     Vamos a rebatir este argumentario clásico con datos concretos.

1.- Con una RB o SDI nadie trabajaría:

     Son varios los ejemplos que podemos encontrar en diferentes partes del planeta donde la implantación bien de una RB o bien de SDI no ha supuesto un incremento de los datos de paro como determinados creadores de opinión quieren hacernos creer. Igualmente no se han creado sociedades sin valores al existir derechos sin obligacioines. Por un lado tenemos un interesante ejemplo en los propios EEUU. En el estado de Alaska, en los años 60, Jay Hammond, alcalde de Bristol Bay, un pequeño pueblo de pescadores, observó como los grandes ingresos derivados de la industria pesquera no repercutían en la localidad que los propiciaba. De hecho, muchos de los habitantes de Bristol Bay en la década de los 60 eran pobres. Ante esto, propuso la creación de una tasa del 3% sobre la industria pesquera. Con este dinero se creó un fondo cuyo propietario eran todos los ciudadanos de Bristol Bay. 
Posteriormente, Jay Hammond fue elegido Gobernador de Alaska y en 1986, separó el 50% de los Royalty derivados de las explotaciones petrolíferas y creó otro fondo de inversión. Cada persona residente en Alaska, de cualquier origen, raza, sexo o edad, tiene el derecho a recibir anualmente un dividendo social cuyo monto es variable en función del rendimiento obtenido por el Permanent Fund Dividend Application, el organismo gestor. En 2006, el dividendo fue de 1.106.96 dólares anuales para una población entorno a los 700.000 habitantes.

     Igualmente, resulta muy interesante hablar del caso de Bélgica, donde los parados tienen un Subsidio de Desempleo Indefinido en el tiempo. A dicha remuneración económica tienen derecho aunque no hayan trabajado nunca. Dicha asignación es de 1099€ mensuales. ¿Hay alguien que trabaje en Bélgica? ¿Se ha creado una sociedad de vagos y vividores sin valores? La respuesta la podemos encontrar en sus datos de desempleo y en la productividad laboral. En el año 2011, en pleno apogeo de la crisis económica, la tasa de paro de Bélgica era del 7.2%. Por otro lado, según datos de 2011 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la productividad laboral de Bélgica es de las más altas del mundo. Como vemos, la ruptura del dipolo remuneración-trabajo no ha llevado a una sociedad desestructurada ni de holgazanes, muy al contrario, las personas se encuentran más motivadas en su trabajo, ya que pueden elegir con mayor libertad un trabajo que les gusta. Ello deviene en una mayor productividad y un mayor compromiso con su trabajo.

     Finalmente comentaremos el caso de Suiza, donde recientemente, el gobierno ha publicado en el Boletín Federal del país una propuesta bajo el título: Por un subsidio de base incondicional. Bajo este enunciado, se propone la creación de una asignación mensual, que oscilaría entre 1500 y 2000€, para todos los ciudadanos del país. La financiación de dicha medida vendrá dada por un aumento de los impuestos. Con esta medida, según Oswald Sigg, miembro del comité de la iniciativa "la gente no trabajará menos, sino que lo hará de otra manera, más de acuerdo con sus intereses personales, y los que quieran ganar más, trabajarán más". Por su parte, el economista Samuel Bendahan comenta que a su juicio "la gente trabaja por motivación intrínseca, por motivos sociales y no por dinero", por lo que la incitación al trabajo sería aún mayor gracias a esta prestación. Como podemos observar con estos ejemplos tan esclarecedores, el argumento nº1 en contra de la RB o del SDI queda vacío de contenido.

2.- La implantación de la RB o SDI es inviable económicamente.

     Para ver si una medida como esta es o no inviable económicamente, lo primero que necesitamos saber es de que cantidad económica estamos hablando, es decir, qué partida necesitamos introducir en los presupuestos generales del estado para hacer frente a una medida como esta. Para conocer dicha cantidad debemos fijar qué cuantía mensual se le daría a cada persona y cuantas personas tendrían DERECHO a estas retribuciones ciudadanas.

     Al objeto de estas reflexiones vamos a tomar como cantidad mensual 1000€. Siendo el fin último que todo ciudadano mayor de 18 años tenga derecho a dicha retribución, vamos a plantearlo como una operación en dos fases: primero, como un SDI y posteriormente, como una RB a la que tendrían derecho todos los ciudadanos independientemente de si trabajasen o no. Así pues, en esta primera fase, los beneficiarios serían los parados mayores de 18 años. 
A Junio de 2012, en España teníamos 4.615.269 parados, según fuentes del Ministerio de Empleo. Se asume que, una parte de las personas que están trabajando en condiciones de explotación, con sueldos inferiores a los 1000€/mes, o sencillamente que trabajan en lo que no les gusta, dejarían el trabajo. Es, por ello, que vamos a asumir el doble de parados, es decir 9 millones. Con estos datos, necesitaríamos 108 mil millones de € anuales. Igualmente, debemos considerar que esta cifra es un máximo ya que conforme nadie trabajara por menos de 1000€/mes, todos los empresarios que necesitaran contratar a personal tendrían que hacerlo por más dinero y con mejores condiciones laborales. Además, habría ciudadanos que podrían dedicarse a lo que realmente les gusta y terminarían encontrando su trabajo deseado. 
Por todo ello, estas cifras de paro irían bajando con el tiempo y por lo tanto, el esfuerzo financiero del Estado también. No cabe duda, igualmente, que con más dinero en la calle, la actividad económica aumentaría, el consumo interno subiría y en definitiva, los ingresos del estado por IVA, IRPF, etc, aumentarían en la misma proporción.

     Sin embargo, obviando todo esto, aún nos queda por buscar 108 mil millones de Euros. Según cálculos del Banco Mundial y de la GHESTA (Sindicato de técnicos del Ministerio de Hacienda) el fraude fiscal asciende a unos 240 mil millones de €. Esto ya es más del doble de lo que se necesitaría para la implantación del SDI. Por otro lado, según datos de Merryl Linch, en España hay más de 143.000 personas con más de un millón de Dólares en efectivo ( o que rápidamente pudiera hacerse líquido). Igualmente, existe un número indeterminado de grandes fortunas y un grupo de unas 3000 personas con más de 25,000 millones de €. Todos ellos, junto con diversos accionistas atesoran, unos 400 mil millones de €, los cuales se agrupan en las SICAV y cotizan al 1%. Ante tantas cifras, es necesario ponerlas en contexto, estos 400 mil millones de € es lo mismo que tienen los 17 millones de hogares que existen en España. No es necesario decir que un aumento de la presión fiscal sobre las SICAV nos reportaría también ingentes cantidades económicas. Pasar del 1% al 10% supondría un ingreso extra de 36 mil millones de €. La imposición de la Tasa Tobin a las transacciones financieras sería otra importante fuente de ingresos. Según un estudio de la Fundación Ideas, un impuesto del 0,05% de las operaciones llevadas a cabo en España supondrían unos 6300 millones de € anuales.

     Los paraísos fiscales son otro agujero negro. Según un estudio realizado por James Henry, experto en paraísos fiscales y exjefe economista de la consultora McKinsey, para la organización Tax Justince Network, los millonarios han evadido en el mundo unos 15 billones de €, es decir, unas 15 veces el PIB de España o la suma del PIB de EEUU y Japón. Complices necesarios de dichas evasiones fueron los bancos USB y el Credit Suisse y, como no, Goldman Sachs. Sólo ellos han gestionado 5 de los 15 billones de € (con b de barbaridad). Según la Tax Justice Network, la evasión fiscal en España sería de 107 mil millones de €. Dicha agencia sitúa a España como décima nación con mayores ratios de fugas impositivas.

     Por otro lado, también tenemos los 752 millones de € que deben los Clubs de futbol (que no son otra cosa que empresas privadas) a Hacienda o los 3000 millones de € que se ingresarían si la iglesia Católica pagara el IBI. En fin, ha llegado la hora de hacer la suma :
  • Fraude Fiscal 240 mil millones €
  • Evasión Fiscal 107 mil millones €
  • SICAV 10% 36 mil millones €
  • Tasa Tobin 6,3 mil millones €
  • IBI Iglesia Católica 3 mil millones €
  • Regulación Futbol 0,752 mil millones €
  • TOTAL 393 MIL MILLONES €

     Creo que sobran las palabras. El segundo argumento de inviabilidad económica no solamente es falso, sino que, con estas fuentes de financiación, el estado tendría cuatro veces más dinero de lo que se necesitaría para la implantación del SDI. Para que nos hagamos una idea de la cantidad tan astronómica de la que estamos hablando, según datos del Ministerio de Economía, el presupuesto de España para el año 2012 es de 312 mil millones de €, es decir, con estas medidas se podría, en muy poco tiempo, duplicar el presupuesto nacional. Vemos pues, que los argumentos esgrimidos en contra de la RB o SDI son desmontadas bajo el peso de los datos concretos y de las realidades existentes en otros lugares.

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