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sábado, 12 de mayo de 2018

Los productos Weedkiller son más tóxicos que su ingrediente activo, según las pruebas

Después de más de 40 años de uso generalizado, nuevas pruebas científicas muestran que los herbicidas formulados tienen mayores tasas de toxicidad para las células humanas
Los herbicidas formulados, como Roundup ampliamente utilizado por Monsanto, dejan
residuos en los alimentos y el agua, así como en los espacios públicos. Fotografía: Rene
van den Berg / Alamy Foto de archivo
Carey Gillam Martes 8 de mayo de 2018

Investigadores del gobierno de EE. UU. Han descubierto pruebas de que algunos productos populares de eliminación de plagas, como Roundup ampliamente utilizado por Monsanto, son potencialmente más tóxicos para las células humanas que su ingrediente activo en sí mismo.

Estos herbicidas "formulados" se usan comúnmente en la agricultura, dejando residuos en alimentos y agua, así como en espacios públicos como campos de golf, parques y áreas de juegos infantiles.

Las pruebas son parte del primer examen del Programa Nacional de Toxicología de los Estados Unidos (NTP, por sus siglas en inglés) de formulaciones de herbicidas hechas con el ingrediente activo glifosato, pero que también incluyen otros químicos. Si bien los reguladores han requerido previamente pruebas exhaustivas de glifosato en forma aislada, los científicos del gobierno no han examinado por completo la toxicidad de los productos más complejos que se venden a consumidores, agricultores y otros.

Monsanto presentó su marca Roundup basada en glifosato en 1974. Pero es ahora, después de más de 40 años de uso generalizado, que el gobierno está investigando la toxicidad de los "herbicidas a base de glifosato" en las células humanas.

Las pruebas NTP fueron solicitadas por la Agencia de Protección Ambiental (EPA) despues de que la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) en 2015 clasificara el glifosato como un probable carcinógeno humano. La IARC también destacó las preocupaciones sobre las formulaciones que combinan glifosato con otros ingredientes para mejorar la efectividad de la eliminación de malezas. Monsanto y sus rivales venden cientos de estos productos en todo el mundo en un mercado valorado en aproximadamente $ 9bn.

Mike DeVito, jefe interino del Laboratorio Nacional del Programa de Toxicología, le dijo a The Guardian que el trabajo de la agencia está en curso, pero sus primeras conclusiones son claras en un punto clave. "Vemos que las formulaciones son mucho más tóxicas. Las formulaciones mataban las células. El glifosato realmente no lo hizo ", dijo DeVito.

Un resumen del trabajo de NTP indicó que las formulaciones de glifosato disminuyeron la "viabilidad" de las células humanas, alterando las membranas celulares. La viabilidad celular fue "significativamente alterada" por las formulaciones, afirmó.

DeVito dijo que los resultados de la primera fase del NTP no significan que las formulaciones estén causando cáncer o cualquier otra enfermedad. Mientras que el trabajo muestra una mayor toxicidad de las formulaciones, y muestran que matan las células humanas, el NTP parece contradecir un hallazgo de IARC que indica que el glifosato y/o sus formulaciones inducen estrés oxidativo, una posible vía hacia el cáncer. El gobierno aún debe hacer otras pruebas, incluido el examen de cualquier impacto tóxico en el material genético de una célula, para ayudar a comprender mejor los riesgos, según DeVito.

El trabajo del NTP informa de un debate global sobre si estas combinaciones químicas de herbicida a base de glifosato ponen en peligro a las personas que están expuestas. Más de 4.000 personas están actualmente demandando a Monsanto alegando que desarrollaron cáncer debido al uso de Roundup, y varios países europeos se están moviendo para limitar el uso de estos herbicidas.

"Esta prueba es importante, porque la EPA solo ha estado investigando el ingrediente activo. Pero son las formulaciones a las que las personas están expuestas en sus céspedes y jardines, donde juegan y en sus alimentos", dijo Jennifer Sass, científica del Consejo de Defensa de los Recursos Naturales.

Un problema con el que se han topado los científicos del gobierno, es el secreto corporativo sobre los ingredientes mezclados con glifosato en sus productos. Los documentos obtenidos a través de las solicitudes de la Ley de Libertad de Información muestran incertidumbre dentro de la EPA sobre las formulaciones de Roundup y cómo esas formulaciones han cambiado en las últimas tres décadas.

Esa confusión ha continuado con las pruebas NTP.

"No sabemos cuál es la formulación". Esa es información comercial confidencial", dijo DeVito. Los científicos del NTP obtuvieron algunas muestras de los estantes de las tiendas, recogiendo productos que la EPA les dijo eran los más vendidos.

No está claro cuánto sabe Monsanto sobre la toxicidad de las formulaciones completas que vende. Pero los correos electrónicos internos de la compañía que datan de hace 16 años, que surgieron en un caso judicial el año pasado, ofrecen un vistazo a la opinión de la compañía. En un correo electrónico interno de la empresa de 2003, un científico de Monsanto declaró: "No se puede decir que el Roundup no es carcinógeno ... no hemos hecho las pruebas necesarias en la formulación para hacer esa afirmación. Las pruebas en las formulaciones no están ni cerca del nivel del ingrediente activo". Otro correo electrónico interno, escrito en 2010, decía:"Con respecto a la carcinogenicidad de nuestras formulaciones, no tenemos esas pruebas directamente en ellas". Y un correo electrónico interno de Monsanto desde 2002 declaró: "El glifosato está bien, pero el producto formulado ... hace el daño".

Monsanto no respondió a una solicitud de comentarios. Pero en un informe de 43 páginas, la compañía dice que la seguridad de sus herbicidas cuenta con el respaldo de "una de las bases de datos ambientales y de salud humana más extensas jamás compiladas para un producto pesticida".

Carey Gillam es periodista y autor, e investigador de interés público para Right Right Know, un grupo de investigación de la industria alimentaria sin fines de lucro.

miércoles, 10 de enero de 2018

Cae otro mito transgénico: el "arroz dorado" atrofia los cultivos

Silvia Ribeiro

El llamado arroz dorado es uno de los mitos más caros de la industria biotecnológica para intentar cambiar el rechazo generalizado a los transgénicos

Lo presentan como el arquetipo del transgénico bueno porque es un arroz que expresa un precursor de la vitamina A, cuya falta es una deficiencia importante para muchas personas que padecen malnutrición y que en casos extremos puede llevar a la ceguera. Sus promotores no han logrado probar que en la práctica realmente sirva para aportar vitamina A. Además, en 2017, científicos en India dieron cuenta de un experimento de campo que mostró que al integrar ese constructo transgénico al arroz, cayó el rendimiento y la calidad del cultivo de tal modo que la cosecha fue inservible.

El llamado arroz dorado ha sido usado abundantemente como arma de propaganda. Una carta –nada científica– firmada por un ciento de Premios Nobel en 2016 fue quizá el ejemplo más ilustrativo de la manipulación que ha hecho la industria de los transgénicos con este arroz. La carta está plagada de falsedades, que deberían avergonzar a quiénes la firman y a quiénes siguen citándola como si fuera un documento serio. (https://tinyurl.com/y9742ang)

Este tipo de campañas no sorprende por parte de la industria agro-biotecnológica, en la que se cuenta empresas como Monsanto, de la que se ha probado hasta casos de corrupción para aprobar sus productos, por ejemplo en Indonesia. Lo sorprendente en este caso es que el arroz dorado no existe funcionalmente, ya que ni los científicos que lo promueven ni Syngenta, que lo tiene patentado, han logrado hasta ahora producir una línea estable de arroz dorado que cumpla con los beneficios que le atribuyen.

A esto se sumó en 2017 que en experimentos de campo realizados en la India, el constructo transgénico transferido a una de las mejores variedades de ese país dañó significativamente la productividad y calidad del arroz. Un equipo de científicos hizo un estudio introduciendo los rasgos transgénicos para hacer arroz dorado con la variedad Swarna, una variedad muy productiva de la India. El arroz resultante expresó provitamina A, pero el rendimiento bajó drásticamente, con plantas enanas, hojas pálidas, muy pocos granos y raíces laterales anormales.

Luego de análisis detallados, el equipo concluyó que la atrofia de las plantas se debió a la interferencia del constructo transgénico del arroz dorado con la producción de auxinas, hormonas vegetales propias del arroz que promueven su crecimiento. (Bollinedi et al, 2017 https://tinyurl.com/y94t6bjp)

Al respecto, la Dra. Allison Wilson reflexiona en un artículo en Independent Science News en octubre 2017, que con impactos imprevistos de tal gravedad, es hora de decir adiós a este costoso y fallido experimento. (https://tinyurl.com/yb74o8d4)

Los que promueven los transgénicos aseveran que si este arroz no pudo llegar a comercializarse, fue por la oposición de organizaciones ambientalistas a los transgénicos, lo cual habría impedido a los niños del tercer mundo acceder a él. La realidad, afirma Wilson, es que después de dos décadas y pese a una cantidad enorme de recursos, tiempo y apoyo financiero inusitadas para cualquier investigador público, queda claro que son problemas intrínsecos al desarrollo de OGM lo que ha impedido su comercialización. Según el Dr. Jonathan Latham, director de Bioscience Resource Project y citado en el mismo artículo, “el arroz dorado de Syngenta causó un colapso metabólico [en el arroz de India] … Las críticas clásicas a la ingeniería genética en el desarrollo de cultivos se basan por una parte en que el ADN foráneo introducido perturba las secuencias genéticas nativas y por otra en que habrán interferencias imprevisibles del metabolismo normal de las plantas. La experiencia con el arroz dorado ejemplifica ambas fallas a la perfección”.

Esto es el problema fundamental de la ingeniería metábolica, afirma Wilson. Parece ser más fácil alterar artificialmente el metabolismo de las plantas –por ej, para que produzcan el precursor de la vitamina A– que controlar que no ocurran alteraciones imprevistas al mismo tiempo, con efectos negativos para el desarrollo de los cultivos.

El denominador común de los experimentos con ingeniería genética, transgénicos y la ahora llamada edición genómica es el enfoque extraordinaria e intencionalmente estrecho para apreciar tanto los problemas que se supone quieren solucionar, como los medios para conseguirlo.

Por ejemplo, se enfoca sólo en la deficiencia de vitamina A, aislándola de la situación general de pobreza y malnutrición (que provoca muchas otras deficiencias) de quienes la padecen. En Filipinas –país donde se desarrolla el arroz dorado– las campañas para mejorar la alimentación, volviendo a integrar verduras y arroz tradicionales en la dieta, han dado excelentes resultados para cubrir la deficiencia de vitamina A de forma durable, con un costo muchísimo menor. Ya ni siquiera se considera un problema de salud pública.

La solución tecnológica propuesta por la industria y biotecnólogos, ignora además (u obvia intencionalmente) la complejidad de los genomas y sus interacciones dentro de los organismos y en la co-evolución con los agro y ecosistemas, produciendo aberraciones como sucedió con una de las más productivas variedades de arroz de la India.

Por todo ello es absurdo que empresarios-biotecnólogos en México, como F. Bolívar Zapata, Luis Herrera Estrella y A. López Munguía, usen el mito del arroz dorado como ejemplo para defender la siembra de maíz transgénico en México. No convencen a nadie –o quizá a algún desinformado– pero le sirven bien a Monsanto y Syngenta. (https://tinyurl.com/y8auu5qq)

Investigadora del Grupo ETC
La Jornada

viernes, 11 de agosto de 2017

Residuos de plaguicidas en los alimentos

Nota descriptiva Julio de 2017

Datos y cifras
  • Los plaguicidas se utilizan para proteger los cultivos de los insectos, las malas hierbas, los hongos y otras plagas.
  • Pueden ser tóxicos para el ser humano y causar efectos tanto agudos como crónicos sobre la salud, en función de la cantidad y del modo de exposición.
  • Algunos de los plaguicidas más antiguos y baratos pueden permanecer durante años en el suelo y el agua. Su uso en agricultura se ha prohibido en los países desarrollados, pero se continúan utilizando en muchos países en desarrollo.
  • La exposición a estos productos conlleva mayores riesgos para las personas que entran en contacto con ellas en su trabajo, su domicilio o su jardín.
  • Los plaguicidas son muy importantes para producir alimentos, ya que mantienen o aumentan el rendimiento de las cosechas y el número de ellas que se recogen por año en el mismo suelo, algo especialmente importante en los países que sufren escasez de alimentos.
  • Para proteger a los consumidores de los efectos perjudiciales de los plaguicidas, la OMS examina los datos científicos disponibles y establece límites máximos de residuos que son aceptados a nivel internacional.
Introducción

En el mundo se utilizan más de 1000 plaguicidas para evitar que las plagas estropeen o destruyan los alimentos. Cada plaguicida tiene propiedades y efectos toxicológicos distintos. Muchos de los plaguicidas más antiguos y baratos que ya no están protegidos por patentes, como el diclorodifeniltricloroetano (DDT) y el lindano, pueden permanecer durante años en el suelo y el agua. Estas sustancias han sido prohibidas en los países signatarios del Convenio de Estocolmo de 2011, un acuerdo internacional cuyo objetivo es eliminar o restringir la producción y la utilización de contaminantes orgánicos persistentes.

La toxicidad de un plaguicida depende de su función y de otros factores. Por ejemplo, los insecticidas suelen ser más tóxicos para el ser humano que los herbicidas. Además, el mismo producto puede causar efectos distintos en función de la dosis, es decir, la cantidad a la que está expuesta la persona. Otro factor importante es la vía por la que se produce la exposición, ya sea la ingestión, la inhalación o el contacto directo con la piel.

Ningún plaguicida cuyo uso en alimentos comercializados a nivel internacional ha sido autorizado causa efectos genotóxicos (es decir, no dañan el ADN de modo que puedan producirse mutaciones o cáncer). Los efectos adversos de estos plaguicidas solo se producen a partir de determinado nivel de exposición. Cuando una persona entra en contacto con grandes cantidades de uno de estos productos, puede presentar una intoxicación aguda y sufrir efectos adversos a largo plazo, entre ellos cáncer y trastornos de la reproducción.

Alcance del problema

Los plaguicidas son una de las principales causas de muerte por intoxicación voluntaria, sobre todo en los países de ingresos intermedios y bajos.

Debido a que son intrínsecamente tóxicos y se aplican deliberadamente para que se propaguen en el medio ambiente, su producción, distribución y utilización debe regirse por un control y una reglamentación estrictos. Además, es necesario hacer un seguimiento regular de sus residuos en los alimentos.

La OMS tiene dos objetivos en relación con estos productos:
  • hacer que se prohíban los plaguicidas más tóxicos para el ser humano y los que permanecen durante más tiempo en el medio ambiente;
  • proteger la salud pública mediante el establecimiento de límites máximos de residuos de los plaguicidas en los alimentos y el agua.
¿Quién está expuesto a riesgo?

Las personas que corren más riesgo son las que están directamente expuestas a los plaguicidas, como los trabajadores agrícolas que aplican estos productos y las personas que se encuentran en zonas próximas en el momento en que se propagan o poco después.

La población general que no se encuentra en la zona donde se utilizan los plaguicidas también está expuesta a estos productos, si bien a cantidades muy inferiores, porque pueden estar presentes de forma residual en los alimentos y el agua que ingieren.

Prevención y control

Nadie debería estar expuesto a cantidades peligrosas de plaguicidas.

Las personas que aplican estos productos en cultivos, en los hogares o en jardines deberían protegerse adecuadamente, y las que no participan directamente en esas actividades deberían alejarse de la zona durante la aplicación y en el periodo inmediatamente posterior.

Los alimentos que se venden o donan (como los de la ayuda alimentaria) deben cumplir con los reglamentos sobre plaguicidas, sobre todo con los límites máximos de residuos. Las personas que cultivan para el autoconsumo deben seguir las instrucciones de uso de los plaguicidas y protegerse con guantes y máscaras siempre que sea necesario.

Los consumidores pueden reducir la ingesta de residuos de plaguicidas pelando o lavando las frutas y hortalizas, lo cual reduce también otras fuentes de peligro, como las bacterias patógenas.

Impacto mundial

La División de Población de las Naciones Unidas ha calculado que, en 2050, la población mundial será de 9700 millones de personas, un 30% más que en 2017, y que la gran mayoría de este crecimiento se producirá en los países en desarrollo.

De acuerdo con las previsiones de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el 80% del aumento de la producción de alimentos necesario para hacer frente a este crecimiento demográfico en los países en desarrollo se obtendrá gracias al mayor rendimiento de los cultivos y al aumento de las cosechas anuales en el mismo suelo. Por tanto, solo el 20% del crecimiento de la producción de alimentos provendrá de la expansión de las tierras de cultivo.

Los plaguicidas se continuarán utilizando porque permiten evitar pérdidas importantes de las cosechas. Sin embargo, sus efectos sobre las personas y el medio ambiente son una preocupación permanente.

El uso de plaguicidas para producir alimentos, tanto para el consumo local como para la exportación, debe cumplir con las prácticas agrícolas correctas con independencia de la situación económica del país. Los agricultores no deben aplicar más cantidades de estos productos que las necesarias para proteger sus cultivos.

Por otro lado, en determinadas condiciones también es posible producir alimentos sin necesidad de plaguicidas.

Respuesta de la OMS

La OMS, en colaboración con la FAO, se encarga de evaluar los riesgos de los plaguicidas para el ser humano —ya sea por exposición directa o a través de los residuos presentes en los alimentos— y de recomendar medidas de protección adecuadas.

El órgano responsable de la evaluación de los residuos de plaguicidas en los alimentos es el Comité Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios (JECFA), un grupo internacional e independiente de expertos científicos. En las evaluaciones se tiene en cuenta todos los datos presentados para solicitar el registro de plaguicidas en todos los países, así como todos los estudios científicos publicados en revistas arbitradas. Tras evaluar el nivel de riesgo, el JECFA establece límites para la ingesta sin riesgos de residuos de plaguicidas en los alimentos de modo que una persona pueda ingerirlos en el transcurso de su vida sin que su salud se vea perjudicada.

Los gobiernos y los organismos internacionales encargados de gestionar los riesgos, como la Comisión del Codex Alimentarius (un organismo internacional de normalización en la esfera de los alimentos) se basan en la ingesta diaria admisible para establecer los límites máximos de residuos de plaguicidas en los alimentos. Las normas del Codex son la referencia para el comercio internacional de productos alimenticios, de modo que los consumidores de todo el mundo tengan la seguridad de que los alimentos que ingieren cumplen los criterios convenidos de inocuidad y calidad, con independencia de su lugar de fabricación. El Codex ha establecido normas para más de 100 plaguicidas distintos.

La OMS y la FAO han elaborado conjuntamente el Código Internacional de Conducta para la Gestión de Plaguicidas. Este marco de carácter voluntario, cuya edición más reciente se publicó en 2014, guía a las autoridades gubernamentales de reglamentación, el sector privado, la sociedad civil y las demás partes interesadas sobre las mejores prácticas en el manejo de los plaguicidas durante su ciclo de vida, desde su producción a su eliminación.

martes, 18 de abril de 2017

La agricultura ecológica de las grandes distribuidoras crece gracias a la explotación laboral.


La agricultura ecológica en la trampa de la gran distribución

por Sophie Chapelle 10 de diciembre de 2012

Los productos ecológicos han aparecido en los estantes de los supermercados. Pero detrás de la etiqueta de “ecológico” también hay enormes explotaciones que contratan trabajadores muy mal pagados y sin derechos, y que se exportan a todo el mundo. Dentro de la etiqueta “ecológico” también se encuentran productos químicos y otras muchas cosas. El periodista Philippe Baqué, en su libro Lo ecológico, entre la visión de empresa y un proyecto de sociedad, ha denunciado las derivas de la Industria de lo ecológico.

Basta!: Hay cada vez más productos ecológicos en los supermercados. Pero la superficie agrícola que se destina al cultivo ecológicos sigue estancada en los mismos niveles de hace unos años, en Francia (3%). ¿Cómo explicar este contrasentido?

Philippe Baqué [1]: Se asiste desde hace 15 años a un desarrollo fulgurante de la agricultura ecológica. Habría unos 40 millones de hectáreas de cultivo ecológico en todo el mundo, según la Agencia de Cultivo Ecológico (o su equivalente en Alemania y Suiza). Los dos tercios de esta superficie son praderas que pertenecen a grandes explotaciones, donde se alimentan rebaños, la mayoría de los cuales no se venden como ecológicos. Es el caso de Argentina, donde el 90% de los 4,4 millones de hectáreas etiquetadas como ecológicas son tierras destinadas a la cría de ovejas que pertenecen a inmensas explotaciones.

Aparte de estas áreas de cultivo, la mayoría de las superficies de cultivo ecológico certificado pertenecen a grandes explotaciones, especializadas en monocultivos de exportación: soja, aceite de palma, maíz o quinoa. Esta agricultura ecológica certificada está creciendo sobre todo en América Latina (el 26% entre 2007 y 2008), en Asia (10%), África (6%), allí donde la gente consume muy poco de lo que produce. Estos países exportan a Europa. Japón y América del Norte. Este modelo de Agricultura Ecológica reproduce el modelo Agrícola Industrial, con los agricultores del Sur al servicio de los consumidores del Norte, haciéndoles más dependientes.

¿Cuál es la estrategia de negocio de las empresas Bio?

Es una verdadera OPA de los supermercados, que han visto en lo ecológico un mercado emergente que hay que explotar a cualquier precio. Hoy en día, en Francia, el 50% de los productos ecológicos se venden en los supermercados. ¡Es una cantidad enorme! Los supermercados basan su estrategia en la “democratización” de los productos ecológicos. Desarrollan importantes campañas publicitarias, como los supermercados Auchan, que ofrecen 50 productos por menos de 1 euro. Esto lleva hacia la Agricultura Industrial Intensiva, con la importación de grandes cantidades de estos productos a precio reducido. Francia se ha convertido en el principal importados de productos ecológicos, después de haber sido un país exportador.

En el terreno de las frutas y las verduras ecológicas, los grandes distribuidores reproducen en lo ecológico lo mismo que hacen en el sector convencional. Hay zonas que se especializan en una determinada producción: la provincia de Almería se ha especializado en el tomate, el pimiento, el calabacín y la berenjena; en la provincia de Huelva, las fresas. Pero encontramos los mismos productos en la llanura de Agadir en Marruecos, o en el sur de Italia. Los productores de cultivos ecológicos están en plena competencia en toda la cuenca mediterránea. Si el coste del tomate es muy alto en Almería, lo buscan en Marruecos. El único coste que se puede ajustar es el de la mano de obra agrícola, a la que se explota, en su mayoría inmigrantes y con pocos derechos.

¿Esta estrategia de marketing no está en conflicto con la legislación europea? ¿La legislación laboral no se aplica en la agricultura ecológica?

El nuevo reglamento de la UE sobre la agricultura ecológica, que entró en vigor el 1 de enero de 2009, ha sido adaptado para apoyar el desarrollo de esta Agricultura Industrial Intensiva, y la competencia con otras áreas de producción. Se reduce a principios agronómicos, a técnicas y no establece criterios sociales. No se tienen en cuenta las condiciones de trabajo, ni el tamaño de las explotaciones.

El problema del transporte no se tiene en cuenta. El hecho de que los tomates o las zanahorias procedan de Andalucía o Israel, y se distribuyan mediante camiones por toda Europa no entra en contradicción con la normativa europea. Citemos por ejemplo el caso de la soja ecológica importada desde Brasil, que proviene de enormes explotaciones de 5.000 a 10.000 hectáreas sustraídas de los bosques primarios en el estado de Mato Grosso. El reglamento europeo no prohíbe que los productos ecológicos se cultiven en tierras deforestadas. Lo mismo ocurre con el aceite de palma que importa en grandes cantidades desde Colombia, donde los campesinos fueron desalojados de sus tierras a fin de poner en marchas este tipo de cultivos.

¿No hay riesgo para los consumidores, engañados por estos “productos ecológicos?

Si se sigue en esta línea, la gente no sabrá cuál es una cosa y cuál otra. Se está muy lejos del espíritu de la Carta de 1972 de la Organización Internacional de Agricultura Ecológica (IFOAM), que contenía fuertes principios agronómicos, ambientales, sociales y políticos. Era una cuestión de transparencia, de justicia en el precio, de solidaridad, de no explotación de otros países, de cooperación con el Sur, de diversidad y proximidad en el consumo. Hoy en día, las especificaciones de lo ecológico han escapado totalmente de la mano de los campesinos, aunque los colegios profesionales estén invitados en las discusiones. Al final, son los técnicos de Bruselas, sometidos a presión por los lobbies, los que definen las reglas. Prohíbe a los Estados adoptar reglas más estrictas. Existe el peligro real de que lo ecológico pierda totalmente su sentido.

Afortunadamente algunas marcas tienen unas especificaciones más estrictas que las normas europeas. Tal como ocurre con Naturaleza y Progreso, Demeter, BioBreizh o Bio Cohérence, que apuestan claramente por la Industria ecológica. Algunos productores no quieren la certificación europea y han desarrollado sistemas alternativos de garantía: una revisión basada en la confianza, en presencia del consumidor y el productor. Si detectan que algo funciona mal, ayudan al agricultor a mejorar sus prácticas. Es una lógica de intercambio y solidaridad.

Explica usted que no quiere diabolizar esos agricultores. Los que estan en este sistema de la agricultura ecológica industrial pueden cambiar y salir de este sistema?

Los agricultores se convierten en subcontratistas. Están obligados con las todopoderosas cooperativas agrícolas. La cría intensiva de pollos ecológicos está dominada por cooperativas como Terre du Sud, MaïsAdour o Terrena, ilustrando esta tendencia. En Lot-et-Garonne, por ejemplo, Terre de Sud ha contratado recientemente a los productores, a menudo endeudados, para la cría del pollo ecológico. Se les garantiza un contrato con los grandes distribuidores y los servicios de restauración. La cooperativa les busca financiación, instalaciones, equipos, asesoramiento técnico. Por su parte, el productor firma un contrato por el que se compromete a comprar los pollos para su cría, la alimentación que van a recibir, los productos químicos y otros tratamientos sanitarios [2]. Debe vender toda su producción a la cooperativa, que es la que determina los precios.

Un ejemplo: un productor que firma para la cría de 40.000 pollos. Debe invertir 250.000 euros. La Cooperativa le puede subvencionar con 50.000 euros, el resto lo obtiene mediante un préstamo de un banco. Endeudado desde el principio, el granjero está sometido completamente a la voluntad de las cooperativas, pudiendo decidir que debe producir otra cosa si considera que el pollo ecológico no es lo bastante rentable.

¿En cada uno de estos sectores industriales, pollo, soja, café, aceite de palma, frutas y verduras, existen alternativas ecológicas locales?

Sea cual sea al país que vayamos, nos damos cuenta de que la agricultura no tiene otra salida con el actual sistema agroindustrial, ya sea ecológica o no. He tenido relación con un productor de Almería, lugar donde se concentran la mayor cantidad de invernaderos de todo el mundo. Sus padres se vieron atrapados en este ciclo de producción de frutas fuera de temporada para la exportación. Durante varios años se ha negado a ampliar el negocio. Ha viajado mucho para conocer a otros agricultores ecológicos. Hoy en día, en medio de este mar de plástico, con dos hectáreas de invernaderos y dos hectáreas a campo abierto, sólo obtiene productos ecológicos, emplea variedades locales de semilla y sólo vende a los consumidores de Andalucía. Las formas de resistencia son abundantes: cooperativas agrícolas familiares, comunidades o grupos, cultivos asociados, sistemas agroforestales, permacultura, etc.

¿Un cambio en las prácticas no supone también una reflexión sobre la distribución?

El sistema AMAP (Asociación para el Mantenimiento de la Agricultura Local) alentó las prácticas de miles de agricultores franceses. También se desarrollaron de forma espectacular los grupos de consumo. En Lot, por ejemplo, los beneficiarios de la RSA decidieron unirse para consumir productos ecológicos locales. Con una crítica bastante radical de la distribución a gran escala, tienen una relación directa con los productores. En el Aveyron, un grupo ayudó a uno de sus miembros a establecerse como productor local. Planteamientos más amplios sobre los alimentos están comenzando a establecerse.

¿La cuestión del precio es algo esencial?

Con unos precios más asequibles se asegura una competencia contra los grandes distribuidores. Pero nunca hablamos del precio real de los productos convencionales. De un tomate convencional producido industrialmente en España, nunca hablamos de los costes del transporte, el coste medioambiental, las subvenciones que recibe y que pagamos todos. Y aún menos se habla de los problemas de salud ocasionados por los plaguicidas. Teniendo en cuenta todo esto, con los márgenes de los intermediarios y de los supermercados, el precio del tomate ecológico se acerca al precio del tomate convencional. No es normal que quienes paguen la certificación sean los productos ecológicos. El que contamina es el que debe pagar. Y los horticultores que trabajan 14 horas al día, seis o siete días a la semana, es esencial que reciban un precio justo por su trabajo.

¿La agricultura ecológica debe conllevar un proyecto social?

La agricultura ecológica no es un fin es sí mismo. Es parte de un movimiento más general basado en el respeto al hombre y la naturaleza. Hay discusiones entre los expertos de si la agricultura ecológica pude alimentar al mundo en el año 2050 o no. La agricultura ecológica no puede alimentar al mundo si no cambiamos el sistema político; si no detenemos las emigraciones masivas a los barrios pobres de las grandes ciudades; si no dejamos de emplear la tierra para los monocultivos industriales para alimentar a los países ricos y a los vehículos; si no acabamos con el capitalismo financiero, el más salvaje que jamás haya existido.

Lo ecológico nos debiera llevar a considerar una sociedad más justa que en la que vivimos. En la actualidad existe un amplio movimiento social, aunque no muy organizado, pero que es portador de una nueva visión de la sociedad, muy extendidas por todo el territorio de nuestro país. La agricultura ecológica no puede existir sin los campesinos. Si no se acaba con la Agricultura Industrial, sólo estaremos acelerando la desaparición del mundo campesino.

martes, 13 de diciembre de 2016

La escasa convicción por el modelo ecológico

"No consiste en desarrollar medidas proteccionistas sino en desplegar las bondades de un desarrollo social y económico armónico y cohesionado"  
Francisco Casero 09/12/2016

La superficie, el número de productores, el volumen de facturación del sector ecológico crece a buen ritmo. Al menos es ese el mensaje dominante. Ahora bien, debemos siempre reflexionar si nos sentimos satisfechos, si cada uno de los agentes sociales, públicos y privados estamos haciendo lo suficiente y necesario para que el modelo de producción y consumo ecológico ocupe el lugar económico y social que debería. El modelo agroecológico es el único que da respuesta a los retos del siglo XXI, pero aún no ocupa el lugar en la sociedad que debiera.

El consumo de productos certificados como ecológicos sigue siendo demasiado reducido, la superficie cultivada, el número de productores, transformadores y comercializadores, tiene que seguir creciendo de manera significativa. Según los últimos datos publicados, en el Estado español 1.968.570 hectáreas están en producción ecológica, 37.870 operadores trabajan en el sector, 34.679 como productores primarios, 3.492 como transformadores y comercializadores.

La Fundación Savia ha dirigido diversos informes a las administraciones públicas solicitando que fijemos como objetivo común para el año 2030 que el 30% de la superficie, la producción y el consumo sea con criterios ecológicos. Y aún a algunos les resulta muy ambicioso. Mínimo exigible diría yo, tenemos que revisar nuestras escalas y varas de medir.

Es una cuestión que va más allá de la propia salud. Apostar por el modelo ecológico es asumir una responsabilidad propia y con el futuro, es ser honestos con nosotros mismos, con el prójimo y con las generaciones futuras.

Ahora no la estamos asumiendo. No existen políticas públicas transversales que reflejen una convicción por el modelo. Es por eso por lo que vemos que no existe una apuesta clara por la compra pública responsable, que recoja criterios de sostenibilidad y proximidad, no se impulsa de manera decidida la alimentación ecológica y sana en los comedores públicos y sociales, no se está respaldando al sector productivo mediante medidas públicas que incentiven a agricultores, ganaderos y empresarios.

Andalucía está poniendo en marcha el III Plan Estratégico de Producción Ecológica. La Junta de Andalucía no es capaz de hacer frente a las demandas del sector, similar circunstancia se está produciendo en Castilla-La Mancha donde se está dejando fuera de los incentivos a miles de solicitudes y a la vez se sigue con una alegre política de creación de centros comerciales y de ocio donde abundan los establecimientos de comida basura.

Más allá de cortinas de humo en forma de páginas de periódico o anuncios generalistas que, está probado, no calan en la población, no se están poniendo en marcha acciones específicas que hagan crecer el mercado. Por el camino, seguimos aumentando el consumo de carne, la importación de alimentos producidos a miles de kilómetros en detrimento de la producción local.

Mejorar la cadena de valor del mercado de alimentos

No consiste en desarrollar medidas proteccionistas sino en desplegar las bondades de un desarrollo social y económico armónico y cohesionado. Son las empresas locales las que crean riqueza y empleo en el territorio, son las empresas ecológicas las que tienen demostrada una mayor vinculación con el lugar y la sociedad en la que desarrollan su actividad.

Resulta fundamental seguir mejorando la cadena de valor del mercado de alimentos, la producción local y en ecológico ofrece muchas respuestas, muchas mejoras a la misma. El 80% de los alimentos que encontramos en nuestros platos procede de la agricultura familiar. Otorgar transparencia al mercado, mejorar la información suministrada a los consumidores permitiría trasladarles mayor conciencia y responsabilidad. Muchos deberíamos saber, del precio que pagamos por un alimento, cuánto recibe un productor o cuánto tiene que ir destinado a medidas que palíen la contaminación generada en la producción, transporte y reciclaje de residuos. A buen seguro que el modelo de producción ecológico mejoraría su posición competitiva a los ojos de los compradores.

El actual descontento del sector productivo sobre la política de asignación de ayudas no es más que la punta del iceberg. Ayudas, que, además, van escasamente ligadas al compromiso real y duradero de los beneficiarios.

Una parte menos visible de las acciones públicas y privadas esconde, un nulo sentido crítico hacia las directrices de la PAC, la incapacidad de reconocer la inviabilidad de ciertos cultivos, destructores de recursos, el absoluto fracaso de las acciones de concienciación, la falta de ejemplo en las conductas y prioridades de las administraciones públicas. En definitiva, una, en el fondo, falta de convicción en el modelo de producción ecológico que puede pasarnos una factura impagable.

La responsabilidad tiene que ser compartida. El sector privado tiene que ser más dinámico, más eficiente, más acorde con la disponibilidad y calidad de los recursos, tiene que territorializar su actividad, ejerciendo de agente social, aplicando prácticas respetuosas con el entorno.

Igualmente, resulta imperioso impregnar de manera trasversal las políticas públicas de conceptos y principios de la ecología social, sólo así, podremos seguir manteniendo un desarrollo y calidad de vida aceptable en el futuro. Redefinir políticas como la Política Agraria Común (PAC) hacia un claro y contundente compromiso medioambiental, revertir el proceso de migración hacia las ciudades y la costa, apostar de forma clara y contundente por un modelo productivo agroecológico que permita la generación de riqueza y empleo de manera sostenible y sostenida, tiene que ser el camino.

lunes, 5 de octubre de 2015

La Unión Europea rechaza el cultivo de los alimentos transgénicos

Por Redacción el 03 de octubre de 2015
Cultivos transgénicos. / FAO  
Las superficies plantadas con transgénicos se sitúan principalmente en Estados Unidos (63%), Argentina (21%), Canadá (6%), China (4%), Brasil (4%) y Sudáfrica (1%).

¿Son los alimentos transgénicos dañinos para la salud? No hay una respuesta definitiva con respecto a esto. Lo que sí hay es una posición clara desde la Comisión Europea la cual ha fallado el rechazo a los cultivos transgénicos en la UE bajo la nueva legislación comunitaria.

En el resto del mundo, las superficies plantadas con transgénicos se sitúan principalmente en Estados Unidos (63%), Argentina (21%), Canadá (6%), China (4%), Brasil (4%) y Sudáfrica (1%).

Los alimentos transgénicos, aquellos modificados genéticamente, que más priman en Europa son el maíz y la soja. Según la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO), “en los países en los que se han introducido cultivos transgénicos en los campos no han observado daños notables para la salud o el medio ambiente. (…)Sin embargo, que no se hayan observado efectos negativos no significa que no puedan suceder.”

El amplio consenso es que los efectos medioambientales de las plantas transgénicas deberían ser evaluados a través de procedimientos de evaluación de base científica, analizando cada cultivo individualmente a través de una comparación con sus homólogos convencionales.

Está incertidumbre sobre los beneficios o peligros de los alimentos transgénicos se extienden a la salud humana. Hay quienes apuntan a que estos alimentos pueden mejorar la calidad nutricional, pero no hay estudios definitivos. De hecho, hasta el momento, once países de la UE (Austria, Croacia, Francia, Grecia, Hungría, Letonia, Lituania, los Países Bajos, Polonia, Alemania y Chipre) y cuatro administraciones regionales (Valonia, Bélgica y Escocia, Gales e Irlanda del Norte, en el Reino Unido) han notificado formalmente a la Comisión su intención de prohibir los cultivos transgénicos bajo las nuevas normas de la UE.

Según Greenpeace, España es el único Estado miembro que permite el cultivo de transgénicos a una escala importante (unas 132.000 ha 2014 según las estimaciones del MAGRAMA y unas 83.000 ha según la información de las CCAA) lo que le aleja cada vez más de la tendencia dominante en la UE en esta materia. Sin embargo, comunidades autónomas como el País Vasco, Asturias, Islas Canarias, Islas Baleares y Galicia aprobaron en el pasado resoluciones para prohibir el cultivo de transgénicos y otras, como Cantabria y Castilla y León (la primera productora de maíz de España), siguen sin sembrar este tipo de maíz.

Para los agricultores, uno de los efectos positivos de cultivar este tipo de semillas transgénicas es que son más resistentes, lo que les permitiría una mejor producción. Además, el uso de pesticidas también se reduje con las semillas modificadas.

Matias Llorente, secretario general de Ugal-Upa, declaró a leonnoticia.com que "Estados Unidos produce toda la carne con combluterol y antibióticos prohibidos en Europa. Entrarán a un coste más inferior. Y luego después todos los productos que tienen maíz, cereales y transgénicos, que están prohibidos en nuestro país. Estamos haciendo un convenio de mercado con Estados Unidos para que esto pueda llegar libremente a nuestros puertos en los próximos años. ¿A qué jugamos?".

Según información publicada en el periódico The New York Times, más del 90% del maíz, la soja y el algodón cultivados en Estados Unidos son modificados genéticamente a través de procesos biotecnológicos.

Mientras tanto, desde Greenpeace, abogan por la prohibición de cultivos transgénicos en España pero aún no se habla de la llegada de estos productos del extranjero. “De cara a las próximas elecciones generales, animamos también a que los partidos políticos incluyan la prohibición de cultivos transgénicos y una apuesta decidida por la agricultura ecológica en sus programas electorales”, ha declarado Luís Ferreirim, responsable de agricultura de Greenpeace España.

domingo, 11 de enero de 2015

Monsanto factura un 34% menos

POR RAUL MANNISE · 10/01/2015

Muchos están preocupados tras la debacle financiera de una de las principales compañías Norteamericanas; hablamos de Monsanto la transnacional líder en transgénicos y herbicidas que envenenan al mundo para hacer miles de millones de dolares, esta sufriendo un fuerte revés en sus ventas.
La empresa entrego su primer trimestre fiscal 2014/2015 en que se denota una caída del 34% en sus ventas.

Esto aunque la empresa lo niegue se debe a que el mundo ya no quiere estos transgénicos y a que sus “soluciones tecnológicas” que mas bien deberían llamarse semillas vende herbicidas no funcionan a largo plazo, degradan los campos, no resisten bien la sequías demandan mayor inversión y no son bien recibidas por los consumidores.

La gente se esta cansando de comer veneno y eso se nota, América del sur uno de los principales clientes esta comprando menos maíz transgénico entre otras cosas para proteger las variedades locales de la contaminación transgénica que les impediría exportar a Europa.

Cada vez mas gente protesta, se organizan marchas y se activan en medios sociales contra esta tecnología sin sentido alguno mas que el de hacer mucho dinero, sin importar el daño ambiental.

Parece ser que los transgénicos ya no son negocio y por esto mucha gente anda preocupada tanto es así que el propio Barack Obama quien en el pasado blindo a la empresa asegurándole un prospero futuro con su famosa enmienda que libra a esta y otras empresas similares de juicios a causa de posibles daños ocasionados a la población por sus transgénicos: http://ecocosas.com/eg/la-ley-de-proteccion-de-monsanto-divide-el-ongreso-estadounidense/.

También en Estados Unidos son muchos lo granjeros que hartos de presiones y costos elevados abandonan esta tecnología, quienes crían animales están dejando de darles de comer trangénicos a los mismos debido al notorio aumento de muertes y enfermedades.

Aunque todavía no es suficiente y la lucha debe continuar las acciones de Monsanto ya comienzan a bajar y de mantenerse esta tendencia el resto del año la baja sera importante.


Noticia de la baja:

miércoles, 13 de agosto de 2014

Alimentos que curan y podemos plantar en casa (segunda parte)


Si te gusto la primera parte de: Alimentos que curan y podemos plantaren casa no te podes perder esta segunda entrega, con mas información e ideas de plantas que podes cultivar hasta en tu cocina y te ayudaran a tener una dieta mas sana.

Al igual que en la primera entrega son cosas comunes que podemos plantar en nuestro patio, jardín o hasta dentro de la casa o en una terraza si no tenemos mas espacio.

Zanahorias

Como se plantan:

Necesitan mucha luz y la tierra no puede tener piedras o escombros a la raíz para crecer sin obstáculos, al plantar en macetas ver que drene bien y que tenga una buena profundidad.

Usos:

Trastornos hormonales, combate los resfriados y tiene efectos en el funcionamiento del intestino: es antidiarreico, pero en exceso, termina teniendo el efecto contrario.

Hierba de gato

Como se planta:

La planta crece mejor en climas fríos y no necesitan muchas horas de sol al día, en macetas no necesita mucha profundidad.

Usos:

Si tenemos gato, este se pondrá muy contento pero también podemos aprovechar porque masticar las hojas ayuda a aliviar el dolor de muelas y reducir la fiebre. La infusión se puede utilizar como calmante.

Ajo

Como se planta:

Gusta de la luz natural y un suelo bien drenado. Se puede plantar casi en cualquier época pero si se planta en invierno produce bulbos mas grandes. Si quieres plantar ajo es fácil visita nuestra completa ficha que te ayudara a tener éxito: Cultivar Ajos (Ficha)

Usos:

El ajo actúa como anticoagulante, antibacteriano y antioxidante además de combatir la congestión nasal y ayudar a prevenir el cáncer del tracto digestivo. Muchos médicos recomiendan comer dos dientes de ajo al día para reducir el colesterol.

Diente de león

Como se planta:

Crece de forma natural en muchos jardines, es mas muchos ignorantes le dicen mala hierba, pero lo que mucha gente no sabe es que su flor es dulce y las hojas más jóvenes son muy sabrosos en las ensaladas, es un planta comestible desde la raíz a la flor y con muchas propiedades, para conseguirla podemos usar las semillas quitandolas de los pompones y se puede sembrar en cualquier suelo y condición es un planta muy resistente.

Usos:

El diente de león hoja tiene más hierro y calcio que las espinacas. Tiene muchas propiedades tal vez la más conocida es la estimulación de la actividad hepática. La infusión de diente de león ayuda a que el metabolismo del hígado, eliminando toxinas más fácilmente, aumenta el flujo de bilis, y ayuda en la digestión de las grasas.

CUIDADO: No utilizar el diente de león, si usted está embarazada o llevando un tratamiento con antibióticos, anticoagulantes, o fármacos protectores gástricos que contengan litio.

Apio

Como se planta:

Prefiere climas más cálidos y tierra con muchos nutrientes se puede plantar en maceta.

Usos:

El apio aporta muchas ventajas: tiene acción diurética, sirve para combatir el estreñimiento, alivia la acidez estomacal, es una fuente de calcio, disminuye el colesterol (debido a que aumenta la secreción de ácidos biliares), repone los electrolitos perdidos en la actividad física, tiene propiedades anti- inflamatoria e incluso ayuda para prevenir el cáncer de ovario.

Bardana

Como se planta:

Necesita tierra profunda, debido a que sus raíces crecen mucho (y justo esta es la parte que se usa de la planta), no soportan bien el trasplante, tierra floja y abonada, gusta de la semisombra, se puede cultivar en maceta bien profundas.

Usos:

Tiene propiedades diuréticas y antibacterianas y es ideal contra problemas de la piel, durante el priemer año se puede cosechar su raiz y comerla como hortaliza.

Orégano

Como se planta:

Es muy fácil de cultivar: Crece en climas cálidos o fríos, sólo necesitan un suelo húmedo fértil. Gusta de la luz pero tolera la sombra también se propaga rápido y crece bien en macetas.

Usos:

Su té alivia la tos, indigestión, calambres musculares y dolores de cabeza, y es antifúngico.

Ajenjo (Artemisa amarga)

Como se planta:

Necesita media sombra, tierra arcillosa plantarlo solo en maceta puede ser tóxico para otras plantas, las semillas son pequeñas por lo que hay que aclarar luego de unas semanas, no tolera las heladas.

Usos:

El ajenjo ayuda a combatir el mal aliento, dolores menstruales, ardor de estómago e incluso anemia. También es una gran repelente de insectos, incluyendo los piojos.

Arnica

Como se planta:

Le gusta la luz, tierra arcillosa, plantar en zona aislada o en maceta fuera del alcance de niños o mascotas ya que es tóxico.

Usos:

Es un potente anti-inflamatorio generalmente se ha usado por vía tópica para el tratamiento de hematomas , esguinces , inflamaciones causadas por picaduras de insectos y en enfermedades reumáticas.

Para usarlo, preparar los siguientes ingredientes: una parte de árnica fresca, cinco partes de alcohol de grano (disponibles en farmacias, es alcohol que se puede beber sino usar vodka) y cinco partes de agua. Picar la planta mezclar con los demás ingredientes. Dejar reposar durante al menos 15 días (pero se puede almacenar hasta un año) y hacer compresas con una porción de la mezcla diluida en nueve partes de agua con sal.

Espero les guste y puedan tener alguna de estas plantas en casa si te perdiste la primera parte acá esta el enlace: Alimentos que curan y podemos plantar en casa

Puedes ver la primera parte en: