miércoles, 8 de febrero de 2012

INGREDIENTES QUIMICOS TOXICOS en COMIDA de MCDONALDS

Posted on 8 febrero, 2012

Este artículo presenta una muestra más de los venenos químicos que nos introducen las multinacionales alimentarias en sus productos, tanto a mayores como a niños, quizás esto nos ayude a comprender un poco mejor por qué cada día más personas se ven afectadas con todo tipo de enfermedades crónicas y mortales desde la infancia.

Adicionalmente, el vídeo final muestra la crueldad sin límites con la que operan las industrias ganaderas que soportan a estos mercados.

DESPERTARES
mcdonalds, ingredientes tóxicos
McDonalds ha cedido recientemente a las exigencias del consumidor para poner fin a la utilización de carne chatarra llamada ‘pink slime’ (baba rosa) recubierto con hidróxido de amonio en sus hamburguesas y sándwiches de pollo.
  • El hidróxido de amonio es una solución utilizada para matar bacterias, la cual algunos llaman “baba rosa”. La “baba rosa”se produce tratando deshechos de carnes con el producto químico, que de otra manera serían no comestibles.
El anuncio destaca el hecho de que hay muchos aditivos peligrosos para salud dentro del menú de McDonald y la razón por la que sus hamburguesas causan estragos en el cuerpo realmente tiene poco que ver con sus altos niveles de calorías y grasas. De hecho, McDonalds está totalmente encantada cuando los profesionales de la salud se olvidan de mencionar los ingredientes tóxicos ocultos en sus alimentos.

El cambio se hizo posible principalmente por Jamie Oliver, un reconocido chef que ha lanzado recientemente una campaña contra el gigante de comida rápida.

Tras una gran difusión del hecho de que McDonald estaba usando ‘Baba Rosa’ tratadas con hidróxido de amonio, los activistas de los alimentos comenzaron a tomar acción.

Sin embargo, el cambio no significa que las opciones de comida de McDonald’s son mucho mejores para usted — en realidad, todavía son muy perjudiciales para su salud. El mismo Oliver lo explica:
  • “Básicamente, estamos tomando un producto que se vende en la forma más barata para perros y después de este proceso se lo podemos dar a los seres humanos,” dijo el chef de la TV.
Una breve repaso a los aditivos de McDonalds

Este no es el único aditivo conocido en los alimentos de McDonald’s que han suscitado polémica. Anteriormente fue revelado que McNuggets de McDonald’s contienen un ingrediente igualmente inquietante, ayudando a establecer la reputación del peor alimento del planeta. Se podría pensar que los ingredientes para los nuggets de pollo consistiría en pan y pollo, quizás un poco de condimento para el sabor.

Pero ¡NO!. al contrario, los McNuggets contienen 7 ingredientes diferentes, muchos de los cuales contienen sub-ingredients. Entre estos se incluyen sustancias que conforman la ‘carne’ de los McNuggets. En lugar de utilizar carne real, la lista de ingredientes pasa por el fosfato de sodio, aceite de cártamo, almidón de trigo, dextrosa y una sustancia particularmente peligrosa conocido como extracto de levadura autolizada. El extracto de levadura autolizada es similar al glutamato Monosódico, un potenciador del sabor artificial que se ha vinculado a la obesidad y otras condiciones de salud.

Es más, los McNuggets contienen otra amplia lista de ingredientes amenazantes como el dimetilpolisiloxano, un tipo de silicona utilizado en implantes mamarios y plastilina.

El dimetilpolisiloxano es utilizado como un agente anti espumante en los nuggets.

Es evidente que incluso ignorando la “baba rosa” en los productos alimenticios de McDonalds, estos comidas sintéticas siguen siendo una amenaza muy real para su bienestar general.

Un vídeo sobre el sistema de ganadería que soporta McDonald. Si quieres hacerles un favor a tus hijos; no les regales un día de “Menú McDonald”:
Enviado por semillasysalud

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Sensibilidad química múltiple: ¿víctimas del progreso?

Jueves, 02 Febrero 2012

Sensibilidad química múltiple: ¿víctimas del progreso?La sensibilidad química múltiple no es fácil de describir por la persona afectada, ni tampoco para el médico resulta fácil de identificar. Todavía son pocos los países que reconocen como enfermedad este síndrome, que a la complejidad de su etiología y presentación añade un claro sesgo de género. El Ministerio de Sanidad acaba de elaborar un documento de consenso que recoge la evidencia científica sobre este tema.

Las sustancias de síntesis que la industria emplea en una multitud de productos están presentes en todos los ámbitos de nuestra vida, desde la ropa a los alimentos, en el hogar, en la calle o el lugar de trabajo. Se trata de un riesgo con el que no contaban las generaciones anteriores a nuestros abuelos. Una exposición de bajo nivel a los agentes químicos del entorno puede ser suficiente para sensibilizar a determinadas personas, en las que origina una enfermedad poco conocida hasta ahora: la sensibilidad química múltiple.

Se trata de un síndrome cuya referencia en la literatura se remonta apenas unas pocas décadas atrás. Se describió por primera vez en 1950, pero no fue hasta 1987 cuando M. Cullen lo denominó sensibilidad química múltiple, o SQM, aunque el autor utilizó inicialmente el plural (en inglés Multiple Chemical Sensitivities, o MCS) para acentuar la complejidad de su etiología y manifestaciones clínicas. En la actualidad, el uso de este término en singular ha prevalecido sobre otras denominaciones.

La SQM es objeto de estudio y debate en la comunidad científica ya que aún se desconocen sus bases fisiopatológicas y los síntomas son muy variados, con diversos mecanismos de toxicidad e implicación de múltiples sistemas y órganos. No se han descubierto biomarcadores para el diagnóstico y todavía no se ha desarrollado un tratamiento específico, sino que se utilizan diferentes recursos para el control de los síntomas, pero a pesar de estas lagunas, las personas afectadas reclaman un protocolo de atención y el reconocimiento de la enfermedad, que por ahora solo se produce en un escaso número de países.

En 1999, un grupo de expertos clínicos e investigadores con experiencia en la sensibilidad química múltiple suscribieron en Estados Unidos un consenso internacional sobre este síndrome (http://www.mcs-america.org/mcsconsensus.pdf), que adquirió cierta notoriedad pública al verse afectados miles de veteranos de la primera Guerra del Golfo que estuvieron expuestos a la contaminación de los pozos de petróleo incendiados en Kuwait durante el conflicto. El petróleo y sus derivados pueden encontrarse entre los agentes causales de una enfermedad que no afecta sólo a unos miles de soldados veteranos, sino a millones de personas en todo el mundo, en su mayoría mujeres, que han desarrollado sensibilidad a una amplia variedad de sustancias. El documento de 1999 trató de establecer seis criterios básicos en la definición de SQM:
  • Los síntomas son reproducibles con la exposición química repetida.
  • La condición es crónica.
  • Niveles bajos de exposición ocasionan manifestaciones del síndrome (dichos niveles son más bajos que los usuales o previamente tolerados).
  • Los síntomas mejoran o se resuelven cuando los incitantes son eliminados.
  • Las respuestas se presentan a múltiples sustancias sin relación química.
  • Los síntomas implican múltiples sistemas orgánicos.
Clasificación

Por ahora, la Organización Mundial de la Salud no contempla la SQM como una entidad nosológica en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE), y sólo algunos países han integrado el término sensibilidad química múltiple en un código preexistente, como Alemania y Austria, donde se contempla como «alergia no especificada», y Japón, que hace referencia genéricamente a «efectos tóxicos de sustancias no específicas». En 2003, las autoridades sanitarias de Australia constituyeron un grupo de expertos en la materia, en lo que ha sido un precedente de la iniciativa adoptada en España por el Ministerio de Sanidad para elaborar un documento de consenso sobre sensibilidad química múltiple que es pionero en Europa.

En febrero de 2010, a petición de una amplia representación de asociaciones de personas afectadas por sensibilidad química múltiple (SQM), el Ministerio de Sanidad decidió crear un grupo de trabajo que estudiara este problema de salud y su atención sanitaria. Dicho grupo estaba integrado por expertos de diferentes especialidades y fue coordinado desde el Observatorio de Salud de las Mujeres (OSM) de la Agencia de Calidad del Sistema Nacional de Salud, con participación de otros departamentos como Salud Pública, Sanidad Ambiental y Salud Laboral, Alta Inspección y Cartera de Servicios, la Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias del Instituto de Salud Carlos III, y representantes de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria y la Sociedad Española de Toxicología.

El resultado de este trabajo fue presentado el pasado 30 de noviembre y se puede consultar en su integridad en la página web del Ministerio de Sanidad, en el apartado del Plan de Calidad, dentro del espacio del Observatorio de Salud de las Mujeres.

El documento recoge la evidencia científica disponible hasta el momento y se justifica, como asegura el propio Ministerio de Sanidad, en «las lagunas existentes sobre las causas de la SQM, su origen y mecanismos de acción, lo que ha dificultado el desarrollo de una base clínica científica que permita su diagnóstico y tratamiento. Estas dificultades han motivado que las personas afectadas por SQM a menudo se enfrenten a situaciones en las que sus síntomas son confundidos, siendo derivadas a diferentes especialistas con el consecuente retraso en el diagnóstico, lo que unido a la no existencia, en la actualidad, de un tratamiento adecuado tiene consecuencias físicas, psicológicas y sociales tanto para las personas afectadas por SQM como para sus familias».

Aportar conocimiento

El objetivo es aportar un mayor conocimiento de la SQM para facilitar al personal sanitario la toma de decisiones sobre el diagnóstico, el abordaje terapéutico, la prevención y otros aspectos relacionados con la SQM, y avanzar en unas pautas comunes de actuación. El documento contribuirá a mejorar la atención integral y multidisciplinar a las personas afectadas por SQM, ayudará a la sensibilización de la sociedad sobre este problema y actuará como instrumento de mejora de la información, calidad y equidad en la atención de las personas afectadas, por lo que se encuadra en el Plan de Calidad para el SNS.

El documento se estructura en tres partes que recogen la descripción metodológica, el análisis de las características de este síndrome en aspectos como los síntomas, etiopatogenia, comportamiento, epidemiología, manifestaciones y abordaje clínico y terapéutico, y un amplio apartado de conclusiones consensuadas por el grupo de expertos respecto al diagnóstico, tratamiento e investigación, así como las recomendaciones dirigidas a la formación de profesionales en esta materia, acceso a información sanitaria de calidad sobre la enfermedad y coordinación multisectorial.

Los expertos consideran que la medida más eficaz es evitar la exposición a las sustancias o situaciones que se identifican como desencadenantes del cuadro clínico, y dado que no existe por ahora un tratamiento curativo, las intervenciones terapéuticas deben estar dirigidas a controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida. En cuanto a la atención sanitaria de estos pacientes, el documento recomienda un manejo terapéutico multidisciplinar e insiste en la importancia que tiene que el personal de medicina, enfermería, trabajo social y el resto de los servicios sanitarios (auxiliares, personal de limpieza, etc.) conozca las características especiales que exige el manejo de pacientes con SQM y su entorno, y con este fin también ofrece un algoritmo de actuación sanitaria. Entre otros aspectos, se recomienda facilitar al paciente un informe médico o documento sanitario que recoja el diagnóstico de SQM, y que dicho diagnóstico figure claramente visible en la historia clínica. 

Documento de consenso sobre SQM

1. Definición de caso

1.1 Persona que con la exposición a agentes químicos ambientales diversos a bajos niveles* presenta síntomas reproducibles y recurrentes que implican a varios órganos y sistemas, pudiendo mejorar su estado cuando los supuestos agentes causantes son eliminados o se evita la exposición a ellos.

*A concentraciones menores de las que se consideran capaces de causar efectos adversos a la población general.

2. Criterios diagnósticos

2.1 La persona sufre síntomas recurrentes al exponerse a agentes químicos diversos a concentraciones menores de las que se consideran capaces de causar efectos adversos a la población general.

2.2 El síndrome SQM tiene un curso crónico.

2.3 Algunos síntomas pueden mejorar o desaparecen cuando cesa la exposición.

2.4 Los síntomas pueden aparecer con sustancias previamente bien toleradas.

2.5 Los síntomas son variables en cuanto a gravedad, frecuencia y duración.

2.6 Los síntomas no se limitan a un único órgano o sistema.

2.7 La disfunción orgánica puede ser objetivada en alguno/s de los siguientes sistemas: cardiovascular, endocrino, hepático, inmunológico, psicológico, neurocognitivo, neurológico, ginecológico, andrológico y en piel y mucosas.

2.8 La persona presenta dificultades para mantener los hábitos y actividades de la vida diaria y para acceder a los servicios sanitarios, así como una reducción de su calidad de vida.

2.9 Algunas personas afectadas de SQM pueden no tolerar bebidas alcohólicas y algunos medicamentos que previamente eran tolerados.

La sensibilidad química múltiple deja de ser anónima

Jueves, 02 Febrero 2012

La sensibilidad química múltiple (SQM) es el término más empleado para referirse a una enfermedad nueva, descrita a finales del siglo XX, aunque probablemente la génesis se remonta muchas décadas atrás, cuando la industria comenzó a utilizar masivamente la síntesis química en una multitud de productos con los que nos hemos acostumbrado a convivir. Como muestra de que nuestro conocimiento sobre esta patología aún está lejos de ser completo, la SQM ha sido denominada con otros términos tanto en literatura científica como en los reportajes de prensa que han tratado de describir estos extraños casos: síndrome de hipersensibilidad química, sensibilidad alimentaria y química, alergia cerebral, enfermedad ambiental, enfermedad del siglo XX, síndrome de respuesta a las sustancias químicas, o incluso enfermedad ecológica.

El progreso, al que nadie parece dispuesto a renunciar, se cobra también un peaje en salud que, en el caso de la sensibilidad química múltiple, adopta la forma de un síndrome complejo de origen multifactorial en el que están implicados diversos mecanismos de toxicidad, órganos y sistemas a nivel molecular, bioquímico, estructural y fisiológico. Así se define la SQM en las conclusiones de un documento de consenso con el que se da un paso adelante para sacar del anonimato a esta enfermedad. El documento ha sido elaborado por un grupo de expertos coordinado por el Ministerio de Sanidad, en una iniciativa pionera en Europa, y recoge toda la evidencia científica conocida acerca de esta enfermedad hasta el presente, desde la epidemiología y etiopatogenia a sus manifestaciones clínicas, diagnóstico, abordaje terapéutico y prevención.

Los pacientes con SQM han tenido hasta ahora todas las papeletas para que se les etiquetara con cualquier otra cosa menos con la enfermedad real que padecen, incluida una comorbilidad no menos complicada de reconocer, como la fibromialgia o la fatiga crónica. Lo que hace un documento de consenso como el que se ha publicado en España es tratar de sentar las bases para que esta enfermedad sea reconocida como tal y no como una invención de los pacientes, empezando por la propia definición de caso. Se desconocen los mecanismos biológicos que la originan, se sospecha de una multiplicidad de factores implicados, se han descrito síntomas muy diversos que implican múltiples sistemas y órganos, no existen biomarcadores específicos para el diagnóstico y tampoco hay un tratamiento etiológico o específico, tan solo sintomático. Con este balance, resulta complicado hacer una estimación de la prevalencia, entre el 0,2 y el 4% de población según diversos autores. Además, entre los afectados hay un claro predominio de mujeres. Todas esas características juntas han encarrilado en muchas ocasiones a estos pacientes hacia una consulta de salud mental, o directamente a un diagnóstico erróneo.

Este documento de consenso debe representar el principio del fin de una situación de atención inadecuada que tiene consecuencias físicas, psicológicas y sociales tanto para las personas afectadas por SQM como para sus familias. Por ello, no sólo se recomienda que el diagnóstico de SQM figure en la historia clínica, sino que hay un extenso apartado final en el que se reclama la apertura de líneas de investigación básica, clínica y aplicada que incremente el conocimiento sobre su epidemiología, etiología y fisiopatología, y que en todas ellas se tengan en cuenta los condicionantes de género que pueden estar influyendo en la presentación y manifestación de la SQM.

martes, 7 de febrero de 2012

El colmo del cinismo: el PSOE anuncia que va a pedir la revisión de la Ley 15/97, del Concordato con la Santa Sede....

Piden desde la oposición lo que se negaron a hacer cuando gobernaban

2012-02-06

El ex secretario general de Sanidad y futuro nuevo portavoz sanitario del PSOE en el Congreso de los Diputados, José Martínez Olmos, ha anunciado que “su partido político está en contra del copago y la privatización de la sanidad y, en este sentido, ha confirmado que van a pedir la revisión de la Ley 15/97 de Nuevas Formas de Gestión en la Sanidad porque, no toleramos que se privatice la sanidad”.

Finalizado el 38 Congreso del PSOE, todo parece indicar que no ha cambiado absolutamente nada dentro de ese partido, ya que siguen considerando al conjunto de la población, y sobre todo a los sectores que se están movilizando desde hace años contra la privatización de la sanidad, como deficientes mentales.

Afirmar a estas alturas que el PSOE “va a pedir la revisión de la 15/97 porque no toleran que se privatice la sanidad” es simplemente reírse de todo el mundo, ya que como es bien sabido el PSOE dispuso de dos legislaturas con mayoría parlamentaria para cambiar la Ley citada y no lo hizo. Es más, en noviembre de 2009 votó a favor de la “toma en consideración” de una Proposición de IU para modificar dicha Ley, pero durante 2 años, semanalmente, el PSOE se dedicó a solicitar ampliación de plazo con la finalidad de “ganar tiempo” y llegar a la disolución de las Cortes sin presentar sus propuestas para modificar la Ley en cuestión. Ahora, con la mayoría absoluta del PP (y los previsibles apoyos de CiU, PNV y CC), tiene la desfachatez de sostener públicamente que va a pedir la revisión de la ley para impedir el avance de la privatización.

Rubalcaba tiene razón: “la respuesta está en la calle, que es justo donde hay que estar”. En CAS siempre hemos tenido claro que la lucha estaba en la calle, pero frente a las sedes del PSOE denunciando su responsabilidad en el deterioro y la privatización de la sanidad. Una vez más queda meridianamente claro que los políticos nunca han defendido los intereses generales, sino que además se ríen en nuestra cara.



Comprar, comer, aprender

COMERCIO. UN TRES EN UNO | PROPUESTAS LUNES. 6. 2. 2012

El Woki Organic Market fusiona sus vitrinas de supermercado, con sus cazuelas de restaurante, bajo el sello ecológico. Los lunes enseñan a comer y a cocinar.

Lunes, 6 de febrero del 2012
PATRICIA CASTÁN
BARCELONA

Más que un tres en uno es un círculo perfecto. Si la bolsa de la compra apunta tanto al sabor como a la salud, y los platos que sirven en sus mesas tienen el mismo sello orgánico, parecía de cajón que lo que tocaba ahora en Woki Organic Market era mostrar y enseñar el poderío de su producto. Y qué mejor manera que hacerlo con un maestro de lujo: el estrellado chef Xavier Pellicer (ahora al mando de Can Fabes), que esta tarde y el próximo lunes 20 protagonizará dos talleres gratuitos de ecotapas.

Vista general del Woki Organic Market, con el súper a un lado y los puestos de comida y restaurante al fondo.
Vista general del Woki Organic Market, con el súper a 
un lado y los puestos de comida y restaurante al fondo. 
MAIRA VILLELA
El lema de la casa es el mismo que el del chef colaborador (la calidad y la sostenibilidad de los ingredientes), así que la iniciativa pretende fomentar «una alimentación buena por dentro y por fuera», explican en Woki, primando la materia de temporada y de proximidad, de cultivos ecológicos, como todo lo que se despacha en la tienda.

El bonito local de la ronda Universitat lleva un año en marcha y corona los tres negocios que sus propietarios abrieron previamente en la Barceloneta, Gràcia y el Born. En este caso se fusiona la parte de súper con la de restaurante, estructurado en forma de paradas de mercado. En una se preparan woks variados, en otra carnes, en otra sushi, en otra pastas... Siempre de procedencia artesanal, bio o con elaboraciones o cría sin sustancias químicas.

El chef Xavier Pellicer prepara sus ecotapas de los lunes.
l chef Xavier Pellicer prepara sus ecotapas de los 
lunes. MAIRA VILLELA
Carnes del Pirineo, comida vegetariana, vinos ecológicos, fruta de payés, mermeladas naturales, cereales, quesos... todo puede ir a la cesta de la compra o devorarse in situ. Pero como el cliente no siempre tiene imaginación para entender o saber vestir los platos, sus instigadores quieren incitar a descubrir los secretos de la buena alimentación, sin caer en los dogmas. De hecho, su público se nutre tanto de adeptos a la vida sana como a los locales con encanto, donde el mobiliario y la luz crean ambientes especiales.

Pellicer enseñará con pericia hoy (previa inscripción gratis info@wokimarket.com) 10 ecotapas -de la col eco con panceta y trufa al ravioli de calabaza bio con gruyère-, pero la casa seguirá organizando catas (muy pronto de cafés) y talleres a lo largo de todo el año.