viernes, 3 de mayo de 2013

Rajoy, cruel con los débiles, asesta un hachazo de muerte a los dependientes andaluces

Con este recorte del PP de 1.108 millones en ayudas se deja caer un derecho para 183.000 dependientes andaluces

ELPLURAL/ANDALUCÍA | 03/05/2013

Susana Díaz: “Nos hemos sorprendido porque 
tras el Consejo de Ministros no se informó 
de nada y ayer, un día de fiesta, se conocen 
los recortes en un documento remitido por el 
Gobierno a la Unión Europea  
La consejera andaluza de Presidencia e Igualdad, Susana Díaz, ha denunciado hoy que el Gobierno está “dejando caer” con sus recortes presupuestarios el derecho de los dependientes a la aplicación de esta ley, y ha criticado el fondo y la forma en que ha dado a conocer el último ajuste presupuestario.

Los recortes de Rajoy se conocen en un día de fiesta

En declaraciones a los periodistas, Díaz ha rechazado de esta forma el hecho de que las medidas decretadas por el Gobierno para “ahorrar” en dependencia, que comenzaron el año pasado, suponen la pérdida para el sistema de 1.108 millones de euros, según los cálculos que el Ejecutivo ha comunicado a la UE. “Nos hemos sorprendido porque después del pasado Consejo de Ministros no se informó de nada y ayer, un día de fiesta, se han conocido los recortes a través de un documento que el Gobierno ha remitido a la UE”, ha indicado.

No son formas”, según Susana Díaz

La consejera ha esgrimido que “no son las formas” y que se necesita “más transparencia” para este tipo de decisiones, aunque no ha dudado en señalar que lo que hay de fondo es que el Gobierno está “dejando caer un derecho que es la aplicación” de la ley de Dependencia, lo que en Andalucía supone dar cobertura a unos 183.000 usuarios. ”Rajoy ya dijo el pasado noviembre que la Ley de Dependencia era inviable y cada una de las decisiones que está tomando vienen a corroborar esta afirmación con la que cerró la campaña de las elecciones generales”, ha criticado.

Aumentará el copago para dependientes con escasos recursos

En la práctica esos decretos supondrán una reducción de más de 800 millones de euros que se sumarían a los 1.100 que ya ahorrará el gobierno con la aplicación de los recortes del año pasado. Por eso la Junta entiende que esta reducción es inasumible. Jesús Huertas, director gerente de la Agencia de Servicios Sociales y Dependencia de Andalucía alerta del aumento del copago para dependientes con escasos recursos.

Dificultades para la Junta

El gobierno ha pasado de pagar el 50% de la factura de la ley de dependencia en 2007 a pagar el 26%. Así que la Junta tiene cada vez más difícil hacerse cargo de la cuenta. Nuevo capítulo de una ley que tuvo la mala suerte de nacer el mismo año que la crisis.

jueves, 2 de mayo de 2013

Una reflexión sobre los transgénicos en el Estado español


La voz de un agricultor
Juan Carlos Simón
Revista ‘Soberanía alimentaria, biodiversidad y culturas’

Iniciar una reflexión sobre los transgénicos en el Estado español, y en particular en las comarcas de Aragón, no puede ser de otro modo que denunciando la situación de incertezas que existe al respecto. Las y los agricultores nos vemos sumidos en un mar de datos sesgados y manipulados tanto por las empresas de semillas como por los gobiernos central y autonómicos que contrastan con las informaciones de nuestro sindicato o de organizaciones ecologistas.

Los ogm que dividen el campo

Recuerdo cuando en 1998 se empezó a introducir el maíz transgénico llamado Bt176 de Novartris (luego Syngenta), sin que prácticamente nadie en el campo supiéramos de qué se trataba ni hubiésemos dado nuestro parecer y mucho menos nuestro consentimiento. En ese momento no teníamos herramientas para saber qué saco de semilla era transgénico y cual no. No sabíamos lo que sembrábamos. Igual de sorprendente fue la retirada de este maíz en el año 2005 que cedió el paso a las variedades MON810 de Monsanto autorizadas desde el 2003. Nadie explicó el por qué, aunque bien supimos después1 que su polen afectaba a poblaciones protegidas de mariposas, que existía el riesgo de propagar a las bacterias su gen de resistencia a los antibióticos, que tenía efectos tóxicos sobre otros insectos beneficiosos para la agricultura y que en algunos países se había relacionado con terribles problemas alergénicos.

Pienso que tal desinformación puede ser hoy la responsable de que, en las zonas más productoras de maíz transgénico, muchos maíces tradicionales no híbridos, los conservados por agricultores y agricultoras mayores en pueblos aislados y que se resembraban para las gallinas o cerdos de la casa, estén contaminados por genes transgénicos, siendo muy difícil la recuperación y limpieza de estas valiosas semillas. De la misma manera, hoy me preocupa que repetidamente el Ministerio autorice en diferentes comunidades autónomas experimentaciones en campo abierto con otro maíz, el NK603 x MON810, modificado con dos manipulaciones genéticas: la resistencia a insectos (taladro) y la tolerancia a herbicidas derivados del glifosato. Esa preocupación aumenta conociendo las graves denuncias sobre efectos del glifosato y de sus preparaciones sobre la salud de la población y los crecientes problemas de aparición de malezas resistentes a ese herbicida en campos transgénicos en EEUU.

Fueron las presiones de nuestro sindicato agrario, de la mano de organizaciones ecologistas, las que lograron que las normativas obligaran a las empresas semilleras a identificar con claridad qué llevaban sus sacos, y que informaran sobre cómo sembrar, riesgos, resistencias, etc. Pero lamentablemente, las malas informaciones que nos rodean y los intereses económicos de la industria semillera han sido responsables de generar en nuestra tierra graves conflictos entre las personas que siembran OMG y las que no. Por un lado es triste pensar que muchas de las primeras no saben a ciencia cierta qué significa cultivarlos. Por otro, muchas de las personas agricultoras afectadas por contaminación transgénica se han planteado si se puede denunciar a las y los vecinos de toda la vida arriesgándose a enfrentamientos indeseados. Nuestra posición es la prohibición de los transgénicos, pero mientras no se consigue, urge una normativa clara para resolver y evitar estas situaciones.

La mentira para engañarnos

Quienes diseñan las semillas OMG olvidan por completo cuál es el verdadero problema de la gente del campo y también de quienes cultivamos maíz: su mala rentabilidad. Hasta el año 2006 se nos pagaba los mismos precios que 20 años atrás, mientras que los costes en ese periodo habían subido un 450%. Y esto ya sabemos que no ocurre sólo con el maíz. Los años posteriores a 2006 el precio de venta del maíz ascendió notablemente, sobre un 40% más de lo habitual, pero tal espejismo duró muy poco y respondió a puros movimientos especulativos. Me consta que fue una estrategia para animar así al sector agrícola español a sembrar más hectáreas de maíz. Sin embargo, no son estos los elementos que debemos tener en cuenta, no aceptamos miradas solo productivistas o crematísticas.

Nos deben preocupar otras razones. ¿No está demandando la sociedad otra agricultura? ¿No demanda alimentos más sanos? Personalmente, creo que las respuestas a estas preguntas las dan los datos de la disminución de la siembra de maíz, -transgénico y no- que se ha dado en Aragón en los últimos años. Las agricultoras y los agricultores estamos recuperando la importancia de relacionar, lo más directamente posible, nuestro trabajo y nuestros cultivos con la alimentación de la población, y no con los intereses de la industria de piensos.

La productividad

Aún si solo nos centramos en el parámetro de la productividad, también ahí el engaño está presente. Las informaciones que nos facilitan las compañías de semillas no son claras. Es habitual que al presentarnos las bondades de las semillas transgénicas nos den datos de productividad basados en estudios realizados con las semillas híbridas equivalentes (isogénicas).Y, ciertamente, si el valor añadido del transgénico es la incorporación del gen BT para combatir la plaga del taladro, sólo pueden existir significativas diferencias en la producción en casos de circunstancias climáticas que permitan ataques masivos de taladro, problema solucionado ya solamente adelantando la época de siembra.

Si repasamos los datos que la Consejería de Agricultura de Aragón nos ofrece en diferentes campañas y sobre fincas de ensayo, la conclusión se repite: la producción entre variedades convencionales y variedades transgénicas no tiene diferencias significativas.  Una información clara al respecto sería importante para poder ejercer ‘el derecho a decidir’ a la hora de comprar una semilla u otra, sobre todo si tenemos en cuenta que a igual índice productivo la semilla híbrida cuesta 120 euros menos por hectárea que su equivalente transgénica.

Problemas con los cultivos transgénicos

Las modificaciones genéticas a las que se han sometido las semillas del maíz, pueden protegerlas de un problema, el taladro -que con un buen manejo no es relevante-, pero también tienen otras consecuencias inesperadas. En los últimos años estamos observado que “el sol quema” y que el maíz se seca antes de tiempo. Y, según mi observación, esto está sucediendo principalmente en los cultivos transgénicos, previsiblemente por el aumento de lignina que tienen. También hemos visto auténticos desastres en parcelas transgénicas por culpa de los ataques del virus del enanismo, de la araña roja e incluso de ambos simultáneamente y aunque hay pruebas que lo constatan, éstas no aparecen en las estadísticas más que como un hecho común y no como un efecto producido por la introducción de transgénicos. Que el maíz resistente al taladro tenga estos problemas ‘ocultos’ es fácil de entender, puesto que los cambios genéticos alteran de forma imprevisible el comportamiento de la planta. Además, los efectos del insecticida producido pueden perturbar el funcionamiento de todo el ecosistema, favoreciendo la proliferación de otros insectos plaga.

Por otro lado se prevé en el futuro inmediato problemas con las patentes. Así, recientemente hemos leído en los periódicos que, los compañeros y compañeras citrícolas de Valencia que injertaron una variedad patentada de mandarinas sin permiso de la empresa están siendo juzgados por no respetar la propiedad privada. Esto es exactamente lo que persiguen los transgénicos, que con la patente del gen modificado se adueñan de las semillas y de toda la planta, es decir de la esencia de la vida. Esto es muy grave, y como repite Vandana Shiva, se debe luchar por la eliminación total de cualquier patente genética, puesto que “las semillas son la fuente de la vida y la primera pieza de la cadena alimentaria. El control de las semillas en manos de monopolios significa el control sobre nuestras vidas, sobre nuestra alimentación y sobre nuestra libertad”.

Cómo actuar

Con este sencillo análisis de quien vive del y en el campo y observa atento y respetuoso la vida y la naturaleza, digo con rotundidad:

- En España todos los cultivos transgénicos deben de ser eliminados. Se ha demostrado que no sabemos nada de sus consecuencias a largo plazo; lo único que sabemos es que contaminan y dañan al resto de las especies. En buena lógica debemos también prohibir la importación de granos transgénicos cultivados en cualquier otra parte del mundo. Si esta prohibición no es posible, el principio de precaución –sentido común, le dicen en mi pueblo – nos obliga a imponer una prohibición en forma de moratoria. Al detener temporalmente los transgénicos mejoraríamos la imagen de los productos agrícolas en general respecto a nuestro mercado europeo y aumentaría la renta agraria en cuanto a los cereales ya que el precio del maíz y soja convencional va siempre por encima del transgénico. La proteína animal la podríamos producir con varios tipos de leguminosas en España, como el altramuz dulce, habas, camelina, etc.…

- Incentivar a los laboratorios nacionales y universitarios para la certificación, recuperación y mejora de las semillas autóctonas con la voz campesina presente, participando así en el asesoramiento de lo que hoy demanda la agricultura del futuro y requiere el campo.

Pero si la prohibición se demora, al menos algunas medidas son necesarias, a saber:

- Asegurar con leyes pertinentes la obligación de un etiquetado de los productos alimentarios que indique siempre y de forma clara cualquier contenido o traza de presencia transgénica, incluso en el caso de productos derivados de animales alimentados con vegetales transgénicos.

- La nueva ley sobre los OMG, dice claramente que los estados miembros deben de comunicar todo tipo de incidencias, contaminaciones y problemas socioeconómicos, etc. A su vez se deben habilitar seguros de responsabilidad civil a agricultores y empresas productoras de transgénicos por su contaminación. Se debe aplicar esta legislación sin demora ni manipulaciones a la baja en el Estado español.

- Ante la próxima reforma de la PAC, y de nuevo a la espera de una prohibición, se debe solicitar que ninguna experimentación o cultivo transgénico reciba subvenciones o apoyo de la Unión Europea.

Para finalizar quiero decir bien alto que la defensa de la Soberanía Alimentaria pasa por que toda semilla debe producirse en cada territorio, por la propia gente agricultora, por cooperativas agrícolas o por entidades públicas.

Nota:

1 ver el cuaderno “Buenas razones para retirar las variedades de maíz MON 810 cultivadas en España” de Ecologistas en Acción http://www.ecologistasenaccion.org/IMG/pdf/cuaderno_mon810_2011.pdf

Juan Carlos Simón agricultor de siempre, científico rural. Delegado de naturaleza UAGA Aragón- COAG

El autor está abierto a cualquier debate, información o exposición de este tema y si alguien lo desea puede mandarles estudios del mismo. jsimonvalencia@gmail.com


Fuente: http://noticiasdeabajo.wordpress.com/2013/04/28/una-reflexion-sobre-los-transgenicos-en-el-estado-espanol/

martes, 30 de abril de 2013

La mayoría de los países de la UE apoya la prohibición parcial de los plaguicidas tóxicos para las abejas

Ahora, la Comisión Europea debe actuar e imponer la prohibición

Reportaje - abril 29, 2013

Una clara mayoría de los países de la UE [1] han apoyado la propuesta de la Comisión Europea para prohibir temporalmente tres plaguicidas que se ha demostrado científicamente que son perjudiciales para las abejas. Estos plaguicidas son el imidacloprid y la clotianidina, producidos por la empresa química Bayer, y el tiametoxam, producido por Syngenta.
"La votación de hoy deja perfectamente claro que el apoyo científico, político y público a la prohibición es abrumador. Los países que se oponen a la prohibición han fracasado. Ahora, la Comisión debe sacar la única conclusión y detener de inmediato el uso de estos plaguicidas,como primer paso para proteger la producción de alimentos y los ecosistemas europeos. Cualquier retraso significaría ceder a la poderosa presión de Bayer y Syngenta", ha afirmado Marco Contiero, director de Política Agrícola de la UE de Greenpeace.

Estos tres plaguicidas son neonicotinoides, un tipo de insecticidas que recubren las semillas antes de la siembra, y que se pueden utilizar directamente en el suelo o ser pulverizados sobre las plantas.

En los informes científicos publicados por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, por sus siglas en inglés) a principios de este año afirmaban que los neonicotinoides plantean "riesgos agudos elevados"para las abejas. Estos informes desencadenaron la propuesta de la Comisión. Además, una amplia investigación científica, revisada por pares, ha vinculado incluso la exposición a dosis bajas de neonicotinoides con daños neurológicos y otros daños fisiológicos en las abejas, así como alteración del patrón de pecoreo y daño del sistema inmunológico [2]. La Agencia Europea de Medio Ambiente también publicó recientemente un informe alertando sobre las consecuencias de no actuar respecto a los plaguicidas que afectan a las abejas [3].


Haciendo caso omiso de la evidencia científica sobre la toxicidad de estos plaguicidas, empresas como Syngenta y Bayer han puesto en marcha una campaña pública y de presión política muy intensa con la intención de retrasar su prohibición [4]. Otros plaguicidas producidos por estas empresas también plantean una grave amenaza para las abejas y otros polinizadores.

Un informe reciente de Greenpeace, El declive de las abejas, identificó siete plaguicidas tóxicos para las abejas que son producidos por Syngenta, Bayer, BASF y otras empresas,cuatro de los cuales no son neonicotinoides. Greenpeace puso en marcha una campaña para eliminar estos plaguicidas del mercado como un primer y crucial paso para iniciar el abandono de la agricultura industrial en Europa.

Prohibiciones parciales de neonicotinoides ya están en marcha en Italia, Francia, Alemania y Eslovenia, sin impactos negativos significativos en la producción agrícola.

"El declive de las abejas es uno de los efectos más evidentes y visibles de un fallido modelo de agricultura industrial, que contamina nuestro medio ambiente y destruye los mejores aliados naturales de los agricultores, los polinizadores. Los responsables políticos europeos deberían alejar la financiación de la agricultura química intensiva y promover la agricultura ecológica", ha concluido Lus Ferreirim, responsable de la campaña de Agricultura de Greenpeace.

Notas:

[1]. 189 votos a favor, 125 contra y 33 abstenciones.

Países a favor: Francia, Alemania, Holanda, España, Bulgaria, Bélgica, Estonia, Chipre, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Malta, Polonia, Eslovenia y Suecia.

Países en contra: Reino Unido, Hungría, Austria, República Checa, Rumanía, Eslovaquia, Portugal e Italia.

Abstenciones: Irlanda, Grecia, Finlandia y Dinamarca

[2] Science: Neonicotinoid Pesticide Reduces Bumble Bee Colony Growth and Queen Production, A Common Pesticide Decreases Foraging Success and Survival in Honey Bees; Nature: Combined pesticide exposure severely affects individual- and colony-level traits in bees.

[3] Agencia Europea de Medio Ambiente, enero de 2013, Late lessons from early warnings: science, precaution, innovation II, Capítulo 16, Seed?dressing systemic insecticides and honeybees.

[4] Corporate Europe Observatory, Plaguicidas contra los polinizadores; Cartas privadas revelan la presión agresiva de Syngenta y Bayer contra las medidas de la UE para salvar a las abejas", 11 de abril de 2013.

Syngenta sigue poniendo en riesgo a las abejas con sus plaguicidas

Greenpeace asiste a la asamblea general que cada año celebra la empresa Syngenta en la ciudad de Basilea (Suiza). El objetivo es alertar a los accionistas sobre el papel de esta empresa en la disminución global de las poblaciones de abejas y pedir a los accionistas que desafíen al presidente de la Junta de Syngenta para detener la comercialización de estos productos tan dañinos. 

Activistas y apicultores se manifiestaron fuera de la asamblea de accionistas, mientras que representantes de Greenpeace y de la Coordinación Europea de Apicultura preguntaron a la junta de Syngenta sobre el riesgo al que se enfrenta la empresa en cuanto a su reputación y riesgos financieros a la vista de la probable prohibición de algunos de sus productos. Recordemos que el mes pasado, la Comisión Europea presentó una propuesta para prohibir tres plaguicidas muy tóxicos para las abejas y cuyas empresas fabricantes son Syngenta y Bayer.

A pesar de que estudios científicos revisados por pares afirman que varios factores llevan al descenso de la población de las abejas (cambio climático, enfermedades, parásitos, monocultivos, pérdida de hábitat y uso generalizado de plaguicidas), Syngenta sigue tratando de hacernos creer que las poblaciones de abejas se pueden recuperar si luchamos principalmente contra uno de los factores: el ácaro Varroa. Según Syngenta, “no hay una correlación directa entre el uso de los neonicotinoides y la mala salud de las abejas, y sin embargo sí hay una correlación entre las pérdidas de abejas y la presencia del ácaro Varroa”. 

El descenso de las poblaciones de las abejas es un tema complejo y todos los factores que contribuyen deben ser abordados.

¿Por cuánto tiempo seguirá negando el Sr. Martin Taylor, presidente de Syngenta, las evidencias científicas que muestran que el insecticida Tiametoxam, producido por su empresa, está relacionado con la disminución de abejas a nivel mundial? Así lo afirman estudios científicos y se está agotando el tiempo para las abejas.

Un primer paso crucial, en estos momentos, es la prohibición de los plaguicidas tóxicos para las abejas. El 15 de marzo, la mayoría de los países de la UE respaldaron una propuesta de la Comisión para prohibir tres plaguicidas neonicotinoides (incluyendo tiametoxam de Syngenta y la clotianidina y el imidacloprid de Bayer). En la votación no se logró alcanzar la mayoría cualificada necesaria, de manera que el 29 de abril los Estados miembros de la UE, a través de sus representantes permanentes, votarán por segunda vez esta propuesta en el Comité de Apelación. Si de nuevo, la votación no alcanzara la mayoría cualificada, la Comisión Europea tiene el poder de poner en marcha la prohibición.

La prohibición podría entrar en vigor en julio de 2013, una vez que la propuesta haya sido aceptada por los Estados miembros de la UE o puesta en marcha por la Comisión. La industria de los plaguicidas está orquestando una campaña de presión muy agresiva, para evitar la prohibición y proteger su beneficios a costa de las abejas y la polinización. Sin embargo, este comportamiento está en contra de los intereses a largo plazo de los accionistas de Syngenta y por supuesto, de todos los seres humanos, ya que nuestra producción de alimentos depende en gran medida de los servicios de polinización que proporcionan abejas y otros polinizadores.

Greenpeace pide a los Estados miembros de la UE que voten a favor del proyecto de la Comisión, que es un primer paso para hacer frente a los efectos nocivos de los plaguicidas en las abejas. Sin embargo, la Comisión también ha de aprobar planes de acción ambiciosos de ámbito europeo para prohibir todos los plaguicidas que son perjudiciales para las abejas y otros polinizadores vitales. La Comisión también debe cambiar la financiación destinada a la agricultura intensiva basada en productos químicos y promover la agricultura ecológica.

Mientras que las multinacionales agrícolas como Syngenta y Bayer sólo tienen interés en salvaguardar sus beneficios, sus plaguicidas ponen a las abejas y a otros polinizadores en grave peligro.Sin abejas y sin la polinización natural, la producción mundial de alimentos se vería seriamente dañada.

El último informe de Greenpeace, El declive de las abejas, identifica siete plaguicidas que deberían ser prohibidos por su efecto tóxico sobre las abejas. La lista incluye el imidacloprid y la clotianidina de Bayer, el tiametoxam de Syngenta, el fipronil de BASF y el clorpirifos, el cipermetrin y el deltametrin producidos por otras empresas.

La eliminación de estos productos tóxicos para las abejas es sólo el primer paso en la protección de las abejas y de la agricultura en Europa. La única solución a largo plazo es el abandono de la agricultura intensiva totalmente dependiente de productos químicos y caminar hacia las prácticas agrícolas ecológicas. Greenpeace.

El herbicida RoundUp vinculado con cáncer, Párkinson, autismo y infertilidad, según MIT

Se encuentran en los principales elementos de
la dieta como azúcar, maíz, soja y trigo, y el
impacto negativo en el cuerpo es insidioso,
generando cáncer, diabetes y autismo.  
Redacción - Un nuevo estudio presentado por investigadores de la universidad estadounidense, MIT relaciona el uso de RoundUp con graves problemas de salud como cáncer, enfermedad de Párkinson, infertilidad, y austimo. El estudio demuestra evidencias de que el glifosato, componente químico de este herbicida, se ha encontrado en los alimentos. RoundUp es fabricado por la empresa multinacional, Monsanto.

Científicos sostienen que las declaraciones oficiales de la firma Monsanto, que afirman que los productos herbicidas Roundup no son tóxicas para los humanos no corresponden a la realidad de los estudios. Pero el estudio de MIT (Massachusetts Institute of Technology) - reconocido como uno de los mejores universidades en los Estados Unidos, sino el mundo - dice exactamente lo contrario.

“El glifosato, es el ingrediente activo de Roundup, el herbicida más popular que se usa en todo el mundo. La industria afirma que es mínimamente tóxico para los humanos, pero aquí (el estudio) nos sostiene lo contrario”, destaca la investigación realizada por Anthony Samsel, científico consultor independiente, y Stephanie Seneff del Laboratorio de Inteligencia y Ciencias de la Computación de MIT, publicada el 18 de abril. (Descargar estudio)

Según el informe, el glifosato inhibe las enzimas citocromo P450 (CYP), las cuales “juegan un papel crucial en la biología, al desintoxicar xenobióticos”. De esta manera, se transforma en un componente altamente tóxico para los mamíferos.

Los residuos tóxicos del Glifosato del Roundup se encuentran en los principales alimentos de la dieta occidental, compuesta principalmente de azúcar, maíz, soja y trigo.

Al bloquear las enzimas, “el glifosato aumenta los efectos dañinos de los alimentos transmitidos por otros residuos químicos y toxinas ambientales”.

“El impacto negativo en el cuerpo es insidioso y se manifiesta poco a poco en el tiempo, con la inflamación que va dañando los sistemas celulares de todo el cuerpo”.

En el estudio se detalla cómo hace interferencia con las enzimas CYP y actúa sinérgicamente con la interrupción de la biosíntesis de aminoácidos aromáticos por las bacterias del intestino, así como el deterioro en el transporte de sulfato de suero.

“Las consecuencias son la mayoría de las enfermedades y condiciones asociadas con una dieta occidental, que incluyen trastornos gastrointestinales, obesidad, diabetes, enfermedades del corazón, la depresión, el autismo, la infertilidad, el cáncer y la enfermedad de Alzheimer”.

La capacidad que tiene este producto a nivel de residuos en los alimentos, para inducir la enfermedad, “nos muestra que el glifosato es un 'ejemplo de libro' sobre la entropía semiótica exógena: la perturbación de la homeostasis por las toxinas ambientales", destacan los investigadores.

Otro estudio publicado recientemente, que se desarrolló junto con observar los efectos de los transgénicos, también producidos por Monsanto, demostró que los herbicidas por si solos, a largo plazo en roedores, mostraron disfunción hepática y renal y un riesgo mucho mayor de cáncer, con esperanza de vida más corta.

Monsanto es un promotor de los alimentos transgénicos, que son alimentos modificados al nivel genético, en la mayoria de los casos por empresas con fines de lucro. El presidente de Ecuador, Rafael Correa, recién cambió su posición sobre los alimentos transgénicos a una en favor de su legalización en el país, que es actualmente prohibido por la misma constitución que él promovió en 2008.