viernes, 13 de febrero de 2026

Indignación en un centro científico europeo tras la destitución de su director tras un estudio sobre el glifosato

Un importante instituto europeo de seguridad química ha destituido al director de su centro de investigación del cáncer después de que este dirigiera un extenso programa de pruebas sobre la seguridad del pesticida glifosato, lo que generó inquietudes sobre la influencia de la industria química en lo que ha sido una institución de investigación independiente.

El Dr. Daniele Mandrioli se unió al Instituto Ramazzini en Bolonia, Italia, en 2012 y ha dirigido el Centro de Investigación del Cáncer Cesare Maltoni del Instituto desde 2020. El centro de investigación realiza estudios toxicológicos sobre una variedad de sustancias ambientales para determinar su carcinogenicidad y otras posibles implicaciones para la salud.

El Dr. Daniele Mandrioli se desempeñó como director del Centro de Investigación del Cáncer Cesare Maltoni del Instituto Ramazinni desde 2020 hasta su reciente despido.

El Dr. Daniele Mandrioli se desempeñó como director del Centro de Investigación del Cáncer Cesare Maltoni del Instituto Ramazinni desde 2020 hasta su reciente despido.

El trabajo del instituto se ha utilizado para fundamentar la toma de decisiones regulatorias y la elaboración de políticas sobre diversas sustancias químicas, como el cloruro de vinilo, el benceno y el formaldehído. El grupo afirma colaborar con el Programa Nacional de Toxicología de EE. UU., así como con el Instituto Nacional de Ciencias de la Salud Ambiental de EE. UU. En su sitio web, promociona "50 AÑOS DE INVESTIGACIÓN INDEPENDIENTE" y menciona a la Organización Mundial de la Salud como socio.

Pero el despido de Mandrioli y la sospecha de que esté vinculado a su trabajo sobre el glifosato ha agitado los círculos científicos.

En una carta del 21 de enero dirigida a la presidenta del Instituto Ramazzini, Loretta Masotti, el Dr. Philip Landrigan, epidemiólogo ambiental y pediatra estadounidense que dirige el programa de salud pública global del Boston College y también preside el Comité Asesor Científico Internacional del Instituto Ramazzini, describió a Mandrioli como un "científico excepcional" y se quejó de que no se había consultado al comité sobre el despido. La decisión pareció deberse a presiones de la industria, según la carta.

“El Dr. Mandrioli… ha sido objeto de feroces ataques por parte de la industria química debido a que los hallazgos de la investigación independiente del Instituto han costado dinero a estas empresas y han perjudicado sus resultados financieros”, escribió Landrigan. “Los ataques contra el Dr. Mandrioli se han intensificado en los últimos meses desde la publicación de los resultados del Estudio Global sobre Glifosato, que reveló que el glifosato causa aumentos relacionados con la dosis en el cáncer en múltiples localizaciones anatómicas en animales de experimentación, especialmente aumentos en la leucemia”.

“Estamos profundamente preocupados de que su decisión pueda marcar el fin de la independencia de la investigación del Instituto Ramazzini”, afirma la carta.

Al ser consultada sobre las preocupaciones, Masotti afirmó que la relación con el Dr. Mandrioli se terminó de mutuo acuerdo y no por presiones de la industria química. Aseguró que los estudios sobre el glifosato continuarán.

“Nuestros valores de investigación independiente nunca han sido cuestionados. El Centro de Investigación del Cáncer del Instituto Ramazzini es un centro de excelencia reconocido internacionalmente, reconocido por sus numerosas y excepcionales contribuciones a la investigación ambiental, y reconocido por su integridad e independencia científicas”, afirmó Masotti.

Bajo la dirección de Mandrioli, el centro de investigación se ha centrado recientemente en el estudio de los múltiples posibles impactos en la salud del glifosato, el herbicida más utilizado en el mundo. Es conocido como el ingrediente principal de las marcas Roundup, popularizadas por Monsanto, empresa que ahora pertenece al conglomerado alemán Bayer.

Muchos estudios científicos a lo largo de los años han vinculado el glifosato y el Roundup con el cáncer, y en 2015 la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer de la Organización Mundial de la Salud clasificó alpesticida como probablemente cancerígeno para los humanos.

Cerca de 200.000 personas demandaron a Monsanto y Bayer en Estados Unidos alegando que sus cánceres se deben a la exposición a herbicidas basados en glifosato.

Pero Monsanto y posteriormente Bayer sostienen que no existe ninguna ciencia válida que vincule el glifosato con el cáncer y han luchado furiosamente contra los científicos y otras personas que cuestionan esa posición, incluidos los de la Organización Mundial de la Salud.

El verano pasado, Mandrioli y el centro de investigación publicaron los resultados de un estudio de dos años que, según Mandrioli, mostraba «evidencia científica sólida e independiente de la carcinogenicidad del glifosato y los herbicidas a base de glifosato». El estudio halló, entre otras cosas, que los coformulantes en herbicidas a base de glifosato pueden aumentar su carcinogenicidad, especialmente en el caso de la leucemia.

La investigación fue parte de un “Estudio global sobre glifosato” en el que participaron científicos del Boston College, la Universidad George Mason, el King's College de Londres, la Escuela de Medicina Icahn del Monte Sinaí, el Centro Científico de Mónaco, la Universidad de Bolonia, el Instituto de Biología Agrícola y Biotecnología del Consejo Nacional de Investigación de Italia, el Instituto Nacional de Salud de Italia y el Comité Nacional de Seguridad Alimentaria del Ministerio de Salud de Italia.

En 2022, el grupo publicó hallazgos previos que mostraban efectos adversos del glifosato en dosis que actualmente se consideran seguras.

Bayer respondió acusando al Instituto Ramazzini de tener un largo historial de declaraciones engañosas sobre la seguridad de diversos productos. La empresa no respondió a una solicitud de comentarios sobre el despido de Mandrioli.

Mandrioli dijo en una entrevista que ha sido objeto de “una increíble cantidad de ataques” debido al estudio del glifosato.

“Desafortunadamente, mi experiencia es similar a la que están viviendo cada vez más muchos científicos independientes”, dijo.

El centro de investigación está finalizando cuatro nuevos manuscritos sobre pruebas de pesticidas. Se desconoce su fecha de publicación.

Los miembros del Collegium Ramazzini, una academia científica de médicos y científicos de 45 países, dijeron en una declaración que el proceso de despido de Mandrioli fue “no transparente” y “secreto”, y no ofrecieron ninguna explicación racional más allá de decir que era parte de una “reorganización”.

El grupo dijo que el estudio sobre glifosato de 2025 fue “el estudio toxicológico internacional más grande jamás realizado sobre glifosato y herbicidas a base de glifosato” y que “los ataques y campañas difamatorias” contra Mandrioli “aumentaron dramáticamente” después de que se publicó el estudio de 2025.

Los ataques buscaron “socavar su credibilidad y la credibilidad de los hallazgos de la investigación independiente de su equipo sobre la toxicidad de los productos químicos peligrosos”, escribió el grupo.

Francesco Forastiere, científico del Consejo Nacional de Investigación en Palermo, Italia, y profesor visitante en el Imperial College de Londres, dijo que el despido “carecía de justificación y fue abrupto”.

“No hubo transparencia en la operación”, dijo Forastiere, quien forma parte de un comité asesor del Instituto. “Estoy asombrado”.

La imagen destacada es del Centro de Investigación del Cáncer Cesare Maltoni, obtenida del centro.

Fuente: https://www.thenewlede.org/2026/01/outrage-at-ramazinni-glyphosate/

domingo, 8 de febrero de 2026

Meritxell Espona: "Para hacer esta entrevista, he tenido que reposar dos días"

Esta santcugatense tardó más de 14 años en obtener el diagnóstico del Síndrome de Sensibilización Central (SSC)
Meritxell Espona en el sofá de su casa, en el que pasa gran parte del día / Foto: Cugat Mèdia
La taquicardia, el mareo, la niebla mental, la migraña, el colon irritable, la debilidad extrema, la alta sensibilidad y el dolor facial inespecífico son algunos de los síntomas con los que convive Meritxell Espona y miles de mujeres que han sido diagnosticadas con el síndrome de sensibilización central (SSC). “Un saco en el que cabe todo”, según Meritxell, infradiagnosticada y muy poco investigada. "Necesitamos de forma urgente biomarcadores objetivos en sangre para diagnosticar con precisión y rapidez si realmente tenemos el síndrome de sensibilización central", reivindica.

¿De qué enfermedades tienes el diagnóstico y de qué sospechas que deberías tenerlo?

Para la Seguridad Social tengo el combo de síndrome de sensibilización central (SSC), es decir, la sensibilidad química múltiple, la fibromialgia y la encefalomielitis miálgica (antes, mal dicho, fatiga crónica). Por la privada, el Lyme crónico y otros comorbitados que se añaden a las anteriores, como la electrohipersensibilidad, el síndrome de activación mastocitaria y la inestabilidad craneocervical.
Todo esto me hace sospechar que, además, tengo una enfermedad minoritaria llamada síndrome de Ehlers-Danlos, que es un trastorno genético hereditario del tejido conectivo causado por un defecto del colágeno. También sospecho de los síndromes compresivos vasculares y de algún tipo de disautonomía.

¿Cuáles son los síntomas que más te condicionan?

Lo más limitante es el malestar postesfuerzo (PEM), que es el incremento de todos los síntomas después de realizar pequeños esfuerzos como vestirte, comprar o cocinar. Debido al PEM, los síntomas se me disparan hasta tener que encamarme durante horas, días o semanas. Esto me obliga a escoger qué puedo hacer y qué no puedo hacer todos los días. Es como el precio que pago por vivir. Por ejemplo, para realEsta santcugatense tardó más de 14 años en obtener el diagnóstico del Síndrome de Sensibilización Central (SSC)izar esta entrevista, he tenido que hacer reposo durante dos días, y sé que después tardaré varios días en recuperarme.

¿Cuándo empezaron los primeros síntomas?

Hacia los 13 años, pero hasta los 27 no tuve el diagnóstico de SSC. Esto provocó que normalizara los síntomas, sin saber que cada año que pasaba sin diagnóstico, mi calidad de vida empeoraba.

¿Cómo recibiste el diagnóstico?

Muy mal. Yo no quería tener una patología considerada psicosomática para muchas personas. Avergonzarte de una enfermedad es algo que nunca debería ocurrir. En la Seguridad Social te dicen que no hay nada que hacer: que acabarás con una silla de ruedas y con un deterioro cognitivo importante, y que cuanto antes lo aceptes, mejor. ¿Te imaginas el impacto emocional que tiene esto?

En la Unidad del SSC consideran que no es tan importante de dónde te viene sino los síntomas que tienes. ¿Qué piensas?

Sí y no. Sí que es verdad que necesitamos un tratamiento paliativo por los síntomas que ahora nos afectan, pero si no se tiene en cuenta la causa, no obtendremos los tratamientos adecuados para cada caso. El síndrome de sensibilización es un estado, una consecuencia de otras causas de origen, sea un Lyme crónico, sea un síndrome de Ehlers-Danlos, una intoxicación, una exposición a hongos, a infecciones víricas como la mononucleosis o la Covid, etcétera. Estas causas sólo las tratan médicos privados o clínicas privadas.

¿Has oído en algún momento que alguien minimizaba tus síntomas?
Sí. La gente cree que el cansancio que siente es similar al que sentimos nosotros. Nada tiene que ver con ir a trabajar después de una noche de fiesta. Y lo que nosotros sentimos es como un estado gripal agudo sin fin. Nuestras sensibilidades no son molestias, nos provocan síntomas que nos enferman al instante.
Sufrimos una enfermedad invisible y multisistémica que nos obliga a dar muchas explicaciones, y esto es agotador. También es dinámica: un día necesitas una silla de ruedas, otro día, no. Por eso necesitamos pruebas objetivas que midan nuestras dolencias. Ya existen decenas de estudios científicos que demuestran las alteraciones orgánicas que tenemos, pero las pruebas pertinentes no se realizan a nivel hospitalario y, por la vía privada, nos salen carísimas.

¿Tienes la sensación de que estas enfermedades todavía están muy estigmatizadas socialmente?

Si una figura de autoridad, como es el médico, se ha pasado décadas diciendo que era psicosomático, ¿qué crees que la familia y la sociedad piensan? Y es cierto que en los últimos años, gracias a la evidencia de las alteraciones biológicas que se van encontrando, ha habido un cambio y voces más comprensión y sensibilización, pero todavía falta mucho trabajo por hacer.

¿Qué impacto ha tenido todo esto en tu vida laboral?

Pues total. No puedo trabajar desde hace 12 años. El diagnóstico tardó tanto en llegar que mi cuerpo colapsó. Yo logré la discapacidad, pero, a día de hoy, la mayoría de enfermas crónicas siguen pasando un calvario para demostrar que su enfermedad es invalidante y conseguir una discapacidad.

Y a nivel personal y familiar, ¿qué es lo que más ha cambiado?

Pasé de vivir sola a ser una persona dependiente. Perdí el trabajo y la pareja, y toda la familia tuvo que adaptarse a mi nueva situación. Con el tiempo hemos aprendido a fijar la atención en lo que sí puedo hacer en vez de ver lo que me limita. He dejado de pensar en el futuro, ahora vivo un día a la vez.

¿Qué estrategias te funcionan mejor para manejar el dolor y la fatiga?

Mira, pocas, a excepción de la meditación, para reducir el estrés de un sistema nervioso ya estresado crónicamente. La experiencia con las terapias alternativas no ha sido buena. La psicoterapia, sí, porque te enseña a escuchar a tu cuerpo, a parar, a trabajar la exigencia, a aceptar, a modificar comportamientos que te dan bienestar.

Y, a mí, me ha ayudado mucho encontrar mi dieta. Para mí ha sido básico descubrir a los antinutrientes, especialmente a los oxalatos, que es un veneno en forma de cristales que tienen las plantas y acumulamos a lo largo de la vida tejidos, articulaciones y órganos. Eliminarlos de la dieta ha supuesto una mejora muy significativa y se está viendo que tienen un papel muy importante. Llevo una dieta 80% carnívora.

¿Cómo llevas la convivencia con esa incertidumbre de tener una enfermedad crónica que de momento no cuida?

Muchas veces con tristeza y desesperanza. No tengo confianza en el sistema, pero sí en las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial. Estas herramientas, junto con el reciente reconocimiento del Lyme crónico y la Covid persistente, han abierto vías de investigación que de rebote nos ayudarán a nosotros. Pero por el momento somos invisibles dentro del sistema sanitario. Necesitamos urgentemente una medicina integrativa, feminista, humanista y accesible para todos.

¿Qué mensaje le darías a una persona que ahora mismo está empezando ese camino de síntomas, pruebas y dudas?

No pierdas la esperanza: puedes ser feliz teniendo una enfermedad crónica invalidante.
Aparte de ir al médico, investiga por tu cuenta y únete a las asociaciones, así encontrarás a los médicos adecuados y te ahorrarás un periplo de años.
No te conformes con el primer diagnóstico.
Aprende a escucharte y respetarte, confía siempre en ti misma y no minimices lo que te ocurre.
Crea una red de gente bonita, que no ponga en duda lo que te ocurre. Si lo necesitas, pide mi contacto en Cugat Mèdia.

https://www.cugat.cat/noticies/meritxell-espona-per-fer-aquesta-entrevista-he-hagut-de-reposar-dos-dies

viernes, 15 de agosto de 2025

Detectan vínculo entre sustancias tóxicas en alimentos y enfermedades como el cáncer y el Alzheimer


Publicado el 14 de agosto de 2025

Según un informe, los efectos de los químicos tóxicos se subestiman y su impacto en el cáncer podría igualar al del consumo de cigarrillos

Las sustancias químicas tóxicas presentes en el aire, los alimentos y el agua están fuertemente vinculadas a una gran cantidad de problemas ambientales y graves afecciones de salud, entre ellas el cáncer, la obesidad, la demencia, la infertilidad y el TDAH.

A través de un nuevo informe, un grupo de investigadores describe la toxicidad como “la amenaza más subestimada a la que se enfrenta la humanidad” y advierte que “la contaminación del cuerpo humano es endémica”.

Según el documento, los riesgos para la salud humana y del planeta están “ampliamente subestimados” y el impacto del uso de plaguicidas en las tasas de cáncer podría ser comparable al del tabaquismo.

En el estudio también se detectó más de 3.600 sustancias químicas sintéticas en el cuerpo humano, provenientes de materiales que están en contacto con los alimentos, como envases y pesticidas. Al menos 80 de estas sustancias se consideran especialmente peligrosas para la salud.

Sustancias químicas conocidas como PFAS (sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas) fueron detectadas en casi todas las personas analizadas. En Europa, el 14  % de los adolescentes presentaron niveles en sangre lo suficientemente altos como para representar un riesgo grave para la salud.

Entre los hallazgos más alarmantes del estudio está la relación entre el uso de pesticidas y enfermedades como la leucemia, el linfoma no Hodgkin y los cánceres de vejiga, colon e hígado. Incluso se sugiere que la exposición prenatal a pesticidas podría aumentar en más del 50 % el riesgo de que los niños desarrollen leucemia o linfoma.

En el informe también se reunió evidencia que muestra que los químicos sintéticos a los que están expuestas las personas han contribuido al descenso global en la cantidad de espermatozoides. Por ejemplo, se ha encontrado que los hombres con altos niveles de ciertas sustancias PFAS presentan menos de la mitad del conteo normal de esperma en comparación con quienes tienen niveles bajos.

En un contexto de aumento en las tasas de cáncer, caída de la fertilidad y alza de enfermedades crónicas, el equipo detrás del informe advierte que el enfoque internacional actual para gestionar los químicos sintéticos es “inadecuado” y “mal entendido”. Por ello, piden una acción más coordinada a nivel global y una mejor estandarización para proteger tanto a las personas como al planeta.

El informe, titulado ‘El tsunami invisible’, fue elaborado por el equipo científico de Deep Science Ventures en colaboración con la Grantham Foundation for the Protection of the Environment. Surgió tras una investigación de ocho meses que incluyó el análisis de estudios científicos revisados por pares, además de entrevistas con investigadores, líderes de organizaciones sin fines de lucro, emprendedores e inversionistas.

Según los investigadores, la economía industrial ha generado más de 100 millones de sustancias químicas nuevas, y actualmente unas 350,000 se utilizan de forma comercial. Desde la década de 1950, su producción se ha incrementado 50 veces. Advierten que la exposición a químicos tóxicos, a través del aire, el agua y los alimentos, tiene su origen en compuestos derivados de combustibles fósiles, como el petróleo y el gas natural, que son la base de muchos productos industriales.

El equipo advirtió que la producción de sustancias químicas persistentes, un grupo de compuestos tóxicos que permanecen en el ambiente durante largos períodos, ha crecido tanto que ya se sobrepasó un “límite seguro para el planeta”. Como ejemplo, señalaron que las PFAS han “contaminado todo el planeta”: se han detectado niveles en el agua de lluvia que superan los límites seguros para el consumo humano y estas sustancias están presentes en la sangre de casi toda la población mundial.

La contaminación no persistente también está presente en casi todas partes. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 99 % de la población mundial respira aire con niveles de contaminación que superan los límites recomendados.

El equipo señaló que el informe presenta vínculos “fuertes”, tanto causales como correlativos, entre la exposición a sustancias tóxicas y una amplia variedad de problemas graves de salud humana, como cáncer, obesidad, Alzheimer, complicaciones en el embarazo, TDAH, infertilidad, enfermedades cardíacas y respiratorias.

Más allá del impacto en la salud humana, advirtieron que los químicos tóxicos también están causando daños “visibles y generalizados” en los ecosistemas, afectando la biodiversidad y el equilibrio natural de medio ambiente.

“En esta investigación, que recopila trabajos revisados por pares, se demuestra que la humanidad está enfrentando una exposición química masiva, y ampliamente subestimada, a través de los alimentos, el aire y el agua”, señaló Adam Tomassi-Russell, director de Clima en Deep Science Ventures.

“El problema es de gran escala y la evidencia muestra que necesitamos un cambio profundo en cómo entendemos, financiamos e innovamos para enfrentar esta crisis”, advierten en el informe.

Fuente: https://kaosenlared.net/detectan-vinculo-entre-sustancias-toxicas-en-alimentos-y-enfermedades-como-el-cancer-y-el-alzheimer/

jueves, 19 de junio de 2025

Veneno en la comida

SILVIA RIBEIRO

El dióxido de titanio, conocido como E171, es un aditivo alimentario tóxico de uso común con una lista de riesgos graves a la salud

Un nuevo estudio científico muestra que el aditivo alimentario dióxido de titanio (TiO2), ampliamente usado en productos de consumo frecuente, como dulces, pastelería, sopas y cremas, tienen la capacidad de alterar el sistema endocrino y la respuesta hormonal a los alimentos, desregular los niveles de azúcar en sangre y causar diabetes, obesidad y otros problemas de salud (https://doi.org/10.1016/j.fct.2025.115504).

En el estudio, liderado por investigadores de la Universidad de Jiaxing Nanhu de China, los autores destacan los efectos perjudiciales de las nanopartículas de dióxido de titanio como disruptores endocrinos intestinales.

Los alimentos ultraprocesados tienen en general ese tipo de efectos perjudiciales sobre las hormonas que intervienen en la digestión, pero no hay comprensión detallada de por qué causan este efecto. Esta nueva investigación señala posibles vías de acción de esos productos, indicaron los autores al periódico The Guardian (6/6/2025 https://tinyurl.com/yhvmyf74).

El estudio se basó en la comparación de los efectos del aditivo en la salud intestinal de tres grupos de ratones de laboratorio: un grupo fue alimentado con nanopartículas de dióxido de titanio; otro grupo recibió dióxido de titanio, pero en partículas más grandes, y un tercer grupo no lo ingirió.

El primer grupo de ratones alimentados con TiO2 en nanopartículas mostró niveles significativamente bajos de varios tipos de hormonas intestinales que intervienen en la digestión, por ejemplo, las que dan al organismo la sensación de estar satisfecho después de comer y regulan los niveles de glucosa. Ese mismo grupo de roedores mostró también niveles mucho más altos de glucosa o azúcar en sangre que el segundo grupo, que fue alimentado con micropartículas, que siendo pequeñas son hasta 10 mil veces más grandes que las nanopartículas.

Las hormonas secretadas por las células enteroendocrinas en el intestino juegan un rol crítico en regular la demanda de alimentos energéticos y en mantener los niveles de glucosa. Las nanopartículas de TiO2 interrumpen el desarrollo de esas células y reducen su número. Esa deficiencia está asociada a desarrollar resistencia a la insulina y diabetes tipo 2 (https://tinyurl.com/yhvmyf74).

El dióxido de titanio es usado para blanquear o dar más brillo al color de diversos productos; se identifica generalmente como E171. Es un aditivo al que se atribuye toxicidad y una lista de riesgos graves a la salud, por lo que ha sido objeto de controversias sobre su regulación y prohibición, particularmente en su formulación en nanopartículas.

La Unión Europea lo prohibió para su uso alimentario en 2022, luego de analizar los reportes que lo señalaron como potencial neurotoxina, inmunotoxina, causante de lesiones intestinales y potencial daño genético. Ese año, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, por sus siglas en inglés) concluyó que el dióxido de titanio ya no puede considerarse seguro como aditivo alimentario porque no se puede descartar la genotoxicidad tras el consumo de esas partículas. La EFSA señaló también que pese a que tras su ingestión la absorción del dióxido de titanio es baja, éste se acumula en el organismo.

No obstante, EEUU lo mantiene en el consumo y ni siquiera hay obligación de informarlo en la lista de ingredientes. Se estima que está presente en 11 mil productos en ese país, por ejemplo, en marcas muy conocidas de golosinas. En México y otros países de América Latina está permitido en productos alimentarios y otros. Se puede encontrar este aditivo en lácteos, golosinas, chicles, galletas, panadería, chocolates, sopas, caldos y salsas comerciales, cremas y helados, y también como revestimiento de cápsulas de vitaminas o farmacéuticas, pasta de dientes, productos de protección solar, cremas y diversos cosméticos.

Un estudio científico publicado en 2024 hizo una revisión de reportes de toxicidad, y encontró que el TiO2 en nanopartículas –que puede llegar al organismo por vía oral, dérmica o intragástrica– se acumula en diferentes órganos del cuerpo: bazo, tracto digestivo, sistema nervioso central, hígado, riñones, sistema reproductivo y músculo cardiaco, en los que puede formar aglomerados con potencial carcinogénico. Las nanopartículas de TiO2 también pueden atravesar la barrera hematoencefálica y producir muerte celular (apoptosis) en las neuronas del cerebro (https://doi.org/10.1016/j.dwt.2024.100025).

El estudio ahora publicado agregó a esta lista la disrupción en los intestinos de hormonas claves para el proceso digestivo, ligada al surgimiento de obesidad, diabetes y problemas inmunes.

El uso de TiO2 como aditivo aumentó notablemente al formularlo en nanopartículas, en parte porque de esta forma ya no es blanco, sino que puede ser transparente y otorgar otras propiedades que la industria considera atractivas para la venta, aunque no aportan nada a la nutrición. Ser causa de diabetes y obesidad se agrega a una lista de riesgos sumamente graves, lo cual debería motivar su prohibición.

Queda claro también el grave déficit regulatorio sobre la ingesta y exposición de nanopartículas de cualquier elemento, ya que más allá de la sustancia que las compone, ese tamaño burla la barrera hematoencefálica y el sistema inmunológico.

Texto completo en: https://www.lahaine.org/mm_ss_mundo.php/veneno-en-la-comida

lunes, 22 de abril de 2024

Seis millones de muertos en vida en España

Publicado el 22 de abril de 2024

Antes de la pandemia, en España, éramos unos 4 millones de personas padeciendo Fibromialgia, Encefalomielitis miálgica, Síndrome químico múltiple e Hiper sensibilidad electromagnética que irrumpieron en nuestras vidas por algún virus o infección que padecimos. Hoy somos más de seis millones y medio por la incorporación de los Long Covid o Covid persistente a quienes no se les atribuye aún, o con mucha reticencia, los nombres de Fibromialgia o Encefaliomelitis mialgica para no aumentar las duras estadísticas de estas enfermedades que siempre se han querido negar por las autoridades sanitarias y políticas, al parecer por temas económicos.

Asombrosas estadísticas que demuestran que, como lo publicaba el Heraldo Salud en 2023, este tipo de enfermos están más sujetos a tentativas de suicidio que otras personas cualquieras a consecuencia del dolor crónico que padecen. A pesar de las campañas para proteger a los enfermos del suicido nunca ningún estamento se acercó a los enfermos crónicos incapacitados para apoyarles.

Tampoco hubo acercamiento, reunión o planteamiento de parte de los gobiernos para subvencionar la investigación, ayudar materialmente o moralmente a dichos enfermos. A pesar que la OMS reconociera parte de dichas enfermedades como orgánicas, y no psicosomáticas como desearían muchos sanitarios que ignoran aún que miles de investigadores están buscando los marcadores de estas señaladas y dramáticas patologías.

¿Cómo viven dichos enfermos? ¿O mejor dicho como malviven esta muerte en vida sufriendo dolores desmedidos, reacciones inconcebibles a ciertos productos, perdidas de equilibrio, remisión de la cognición, mareos, perdidas de conocimiento …? No podemos nombrar todos los síntomas porque son demasiados. Pero si subrayaremos la incapacidad para desarrollar un oficio, el estigma y la humillación por parte de la sanidad, la justicia, el aislamiento social, la indiferencia de todos frente a unas personas que enfermaron y otras que sufrirán la misma suerte porque estas demoledoras dolencias le tocan a cualquiera.

Y ustedes pensarán: mientras no les toque a mis hijos, a mi familia, no me importa. Opinan lo mismo que los altos dirigentes. Sólo las padecen seis millones y medio de personas en España y cuando mueran problema resuelto. No el problema nunca se resolverá, es una espiral que va aumentado y devorando a las personas de a pie.

Y antes de que estas enfermedades hurguen en su familia, los enfermos quieren volver a gritar su repulsa a un sistema que les empuja hábilmente al silencio y a la muerte.

Este 12 de mayo les esperan en Alicante para exigir que aprueben una propuesta de ley que llevan años presentando sin que nadie se inmute. Los enfermos pretenden que se respete la constitución que dice ampararles. Quieren una vida digna.

Harmonie Botella.

Fibro Protesta Ya

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Fuente: https://kaosenlared.net/seis-millones-de-muertos-en-vida-en-espana/

domingo, 21 de abril de 2024

La extrema gravedad e injusto ninguneo del síndrome de fatiga crónica

Incapacitante, sin marcadores para el diagnóstico, sin tratamiento y sufrida en su mayoría por mujeres. Tiene todas las papeletas para ser invisibilizada por el sistema de pensiones. El número de casos podría llegar a 1,7 millones en España.

Como en Magdalena, óleo de Eva Bonnier, más del 80% de las afectadas por esta dolencia incapacitante son mujeres.  

MADRID 20/04/2024 21:31

LAURA G. DE RIVERA

"Muchos lo consideran todavía una patología banal, cuando estan severa como la esclerosis múltiple en cuanto a los síntomas y discapacidad que genera", señala a Público la doctora Eva Martín, especializada en encefalomielitis miálgica en el Hospital de Manises (València).

También conocida como síndrome de fatiga crónica (EM/SF), nos referimos a una dolencia multisistémica -puede afectar al sistema inmunitario, el neurológico, el cardiovascular y el endocrino-. Crónica y debilitante, está clasificada como trastorno del sistema nervioso por la OMS. Hace que cualquier actividad cotidiana sencilla, tanto física como cognitiva, resulte extenuante: desde leer un libro a abrir una persiana.

No solo incapacita para trabajar, sino que las afectadas pueden verse postradas en una cama o enclaustrados en casa, privadas de relaciones sociales. Y decimos "las" porque son, en su mayoría, mujeres. Una investigación reciente de la Universidad de Edimburgo realizada con 17.000 pacientes fija el porcentaje en un 83,5%.

Aumento exponencial de EM tras la covid-19

En este contexto, el número de casos se ha multiplicado tras la pandemia, asociados a la covid persistente. En uno de cada tres pacientes el desencadenante es una infección viral, como es el caso del SARS-CoV19, nos dice Martín. En los otros dos tercios, los detonantes son difusos, desde una intervención quirúrgica, tras un parto, una situación de estrés agudo.

En cifras, estamos hablando de que si había una estimación de 337.050 casos en España antes de la covid-19, hoy el número podría superar los 1.700.000, según datos de una declaración institucional de posicionamiento de las Cortes de Castilla la Mancha. Solo en Madrid, de acuerdo con cifras de la asociación de pacientes SFC/SQM, se habría pasado de 84.000 afectados antes de la pandemia a más de 200.000 en la actualidad.

No es "cosa de histéricas”

"Los afectados están sufriendo mucho, está siendo muy injusto por parte del sistema en su conjunto. Nadie toma la responsabilidad. Cuando piden la incapacidad, les dicen que no les pasa nada. Maltrato institucional, lo llaman los pacientes", denuncia la doctora Martín, que lleva diez años especializada en esta problemática.

En su opinión, uno de los problemas es que "los médicos no estamos bien formados, pero ya no podemos seguir escudándonos en que no se conoce la enfermedad, porque hay mucha investigación".

En este sentido, todavía siguen haciendo daño ideas erróneas y anquilosadas, como las que recoge un artículo británico publicado en 1970 sobre el aumento de casos de EM tras una epidemia vírica en 1955: "Existe poca evidencia de que sea una enfermedad orgánica del sistema nervioso central; la histeria es una explicación mucho más plausible", dice. Aunque con los años se han ido refutando y dejando en evidencia los métodos y los prejuicios de este estudio, las pacientes todavía siguen sufriendo sus secuelas.

El mismo daño que han hecho tres creencias infundadas, pero profundamente arraigadas: "mejora sola con el tiempo", "es un trastorno psicológico" y "es recomendable el ejercicio físico". Nada de esto es cierto.

De hecho, el elevado peaje que se cobran estas falacias queda patente en estudios como el publicado el pasado mes de febrero en la revista Cell, realizado en la Universidad de Basilea (Suiza) que analiza las causas que disparan los pensamientos de suicidio en quien padece EM. La primera, "que el médico les diga que su dolencia es solo psicosomática".

Cuando el médico no sabe qué hacer contigo

Son un grupo de pacientes "incómodos" en la consulta. "Tienden a ser rechazados porque dan mucho trabajo. No hay protocolos de tratamiento. Como médico, tienes que aceptar que estás ante alguien con una enfermedad crónica grave e incapacitante para la que no tienes tratamiento", nos confía Martín.

Hasta el momento, solo se pueden abordar los síntomas: el dolor, los problemas digestivos, trastornos del sueño y del estado de ánimo, disautonomías.

Encima, tampoco es fácil de diagnosticar, lo que hace que se minimice e infravalore o, peor aún, que se la tilde como un problema psicológico, sobre todo, en los casos menos severos. Entonces, el enfermo se cansa de ser puesto en duda, "deja de ir a consulta porque no le aporta beneficio y porque le cuesta un esfuerzo inmenso desplazarse hasta allí", nos cuenta Martín.

"Cuando el médico no tiene una formación en EM, los síntomas le parecen difusos, parecen no tener sentido. En la analítica ves que todo es normal, que nada explica lo que indica el paciente. Cuando describen su fatiga, solo si sabes escuchar y conoces la enfermedad, te das cuenta de que no es cansancio normal de no haber dormido bien y de estar estresado", apunta Martín.

"A nivel de investigación, hay marcadores inflamatorios, pero no se aplican en la clínica", nos aclara Martín. Es decir, las personas de a pie todavía no se pueden beneficiar aún de ellos en la consulta.

Por eso, las asociaciones de afectados piden que se ponga en práctica una Resolución Europea que, ya en 2020, solicitaba mayor investigación, así como formación para los profesionales de atención primaria y especialistas en medicina interna, reumatología, neurología, inmunología, digestivo y pediatría.

Sin trabajo y sin pensión de incapacidad

"La covid persistente nos dio la esperanza de que por fin se visibilizaría la EM, pero de pronto parece que ha sido silenciada de nuevo", observa Martín. ¿Será porque no hay dinero para pagar la incapacidad a tantas personas que han enfermado a raíz de la covid?

Como aventura esta experta, tristemente, "la visibilidad se logrará el día que llegue un laboratorio farmacéutico con un tratamiento que le interese promocionar y vender".

Fuente: https://www.publico.es/ciencias/extrema-gravedad-e-injusto-ninguneo-sindrome-fatiga.html#md=modulo-portada-bloque:2col-t4;mm=mobile-medium

miércoles, 27 de marzo de 2024

Francisco Westermeier, científico: “La fatiga crónica puede también ser gatillada por virus, uno de ellos el SARS-COV-2”


Es bioquímico y académico  la U. de Ciencias Aplicadas FH Joanneum en Graz, Austria. Desde hace tres años se dedica a estudiar el síndrome de fatiga crónica. Recién publicó un artículo en la revista Scientific Reports, de la prestigiosa editorial Nature, donde expone la importancia de estudiar este síndrome, fuertemente asociado a las infecciones virales, incluyendo el virus causante del COVID-19: el temido SARS-COV-2.

Estudió Bioquímica en la Universidad Austral, en Valdivia, para luego especializarse en Fisiología en la Universidad Católica, donde obtuvo un magíster y un doctorado. Luego de realizar un post-doctorado en la Universidad de Chile, se radicó en Graz, Austria, ciudad en que hoy vive junto a su familia. Allí es profesor e investigador de la U. de Ciencias Aplicadas FH Joanneum.

En el inicio de su carrera, Francisco Westermeier se interesó en estudiar las consecuencias cardiovasculares de la diabetes y la obesidad; y ahora investiga las del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC), una enfermedad multisistémica compleja y debilitante, que consiste en un agotamiento persistente, deterioro cognitivo y dolor crónico que puede empeorar con el tiempo.

Dificultades para concentrarse, problemas de memoria, mareos, incapacidad de mantenerse en pie o incluso hablar son algunos de los síntomas que enfrentan los pacientes que presentan esta enfermedad, también conocida como Encefalomielitis Miálgica. Según Westermeier, elemento clave es que los pacientes diagnosticados presentan fatiga por más de 6 meses. Para conocer mejor lo que padece un paciente con fatiga crónica, recomienda el documental Unrest, de Netflix, sobre la historia de una estudiante que comenzó a padecer las consecuencias de este síndrome, dejándola postrada en cama.

Decidió comenzar a investigar el tema hace tres años atrás, con el fin de descubrir nuevas piezas del complejo rompecabezas de esta enfermedad, que afecta al menos a 25 mil personas en Austria y entre 65 y 78 millones de personas en el mundo, según la Dra. Maureen Hanson, experta en alteraciones metabólicas en fatiga crónica. “Cuando me propusieron estudiar esto, me di cuenta de que no había nada, cero investigación en Austria. Vi en esa falta de evidencia una súper buena oportunidad para hacer algo desafiante conectando lo que había aprendido antes en otras patologías”, dice Westermeier.

En mayo de este año, la revista Scientific Reports de la editorial científica Nature publicó un estudio liderado por él sobre el potecial impacto vascular de la fatiga crónica, que es la primera investigación centrada en esta enfermedad en Austria. Según explica el bioquímico, los hallazgos de este estudio sentaron las bases de su nuevo proyecto que plantea la necesidad de tomar en cuenta el papel de las infecciones virales en el desarrollo de esta enfermedad y de reforzar la necesidad aumentar el financiamiento para estudiarla más en profundidad.

¿Cómo se caracteriza la fatiga crónica?

-Este síndrome es una extrema fatiga que no se alivia con descanso, ese es un punto muy importante. Además, los pacientes que cursan con esta enfermedad no pueden realizar ningún tipo de actividad física ni tampoco esfuerzo mental. Por mi área de investigación, he tenido la oportunidad de estar en contacto con varios de ellos y, en algunos casos, no pueden mantener una conversación como la que estamos teniendo nosotros, necesitan parar, porque les genera mucho cansancio mental. Esa es la gran diferencia de la fatiga cotidiana o el concepto que tenemos del cansancio. Estos pacientes también sufren mucho estigma.

¿Por qué?

-Porque lo primero que uno escucha o lo que piensa cuando escucha fatiga es que esta persona está cansada solamente y no es así. Hay un tema social terrible relacionado a que lo que sufren estas personas es mero cansancio o flojera. Eso se asocia también con que estas personas no tienen el apoyo de los sistemas de salud, porque esta condición no es tan conocida.

¿Cuáles son sus causas?

-La causa exacta no es está clara hoy, lo que sin duda es un problema. Sin embargo, hay sólida evidencia que asocia este síndrome con alteraciones a nivel metabólico con fuerte impacto a nivel del sistema inmune y nervioso autónomo. Cuando no conoces la causa, es difícil estratificar a estos pacientes, porque es un grupo super heterogéneo. Eso sí, muchos de estos pacientes presentan una infección viral previa como el inicio o el causante de la enfermedad. Entonces, este síndrome puede ser gatillado también por distintos virus, uno de ellos el SARS-COV-2.

¿Cómo se trata esta enfermedad? ¿Tiene cura?

-Lamentablemente, hoy el tratamiento está solo enfocado en remediar los síntomas. Esta es una enfermedad multisistémica, lo que implica que el tratamiento depende de cada paciente y sus síntomas. Por ejemplo, si en algunos pacientes se asocia mucho al dolor, es darle medicamentos para sobrellevarlo. Hablar de cura, lamentablemente hoy es súper difícil. Mi sensación es que quizás, con todo lo que está pasando con el COVID-19, probablemente va a llegar a un punto de fusión entre estas condiciones y la cantidad de evidencia que se va a generar en los próximos años va a llevar a que luego se trabaje en el tratamiento, pero hoy no hay absolutamente nada.

“Eso sí, hay cierta evidencia que necesita confirmarse respecto a que, como se conoce en este caso que el long COVID es causado por el SARS-COV-2, virus que genera el COVID-19, hay pacientes que han reportado una mejoría en sus síntomas luego de recibir la vacuna. Si eso yo lo pienso en retrospectiva con los pacientes de fatiga crónica infectados por otros virus, habría que identificar en ellos cuál fue el virus gatillante y ahí intentar buscar alternativas de tratamiento. El problema es que son muchos virus, incluso enterobacterias también. Hay que tener súper claro que la fatiga crónica involucra una serie de gatillantes, entonces encontrar una cura va enfocada en determinar primero cuál fue la causa del problema.


¿Qué relación tiene este síndrome con el COVID-19?

-La conexión de ésta con el long COVID, que es lo que se conoce como las secuelas que puede generar la infección con este virus, es que ambas condiciones están súper relacionadas por los síntomas de debilitamiento y fatiga. Ambos grupos de pacientes desarrollan síntomas muy parecidos y lo más probable es que aquí viene un problema súper grande respecto a cómo vamos a manejar una gran cantidad de personas que no van a poder trabajar, que no van a estar en condiciones de hacerlo y van a estar postrados.

“Uno de cada cuatro pacientes de fatiga crónica no es capaz de levantarse de la cama. Es decir, están asistidos 24 horas al día por sus familias y no están cubiertos por los sistemas de salud, porque al ser una enfermedad poco conocida, suele quedar fuera de la cobertura y no sólo en Chile, sino que también en Austria y otros lugares de Europa. Es tremendo, porque estas personas es como que desaparecieron del mundo. Muchos de ellos están postrados en cama sin poder moverse, ni pararse de su cama ni poder ir a un médico o hacerse exámenes de sangre”.

¿Cómo puede afectar a la fuerza de trabajo?

-Es un tema, porque es un hecho que las mujeres lamentablemente están más propensas a desarrollar este tipo de síndromes de fatiga post-infección viral. Como hoy no están cubiertos, hay un vacío enorme. Creo que el punto de partida es poner este tema sobre la mesa, porque es un tema súper complejo y delicado que debe ser tratado y que nos va a pegar fuerte en todo el mundo. Es gente que no se puede levantar ni tiene la posibilidad de trabajar y hay que buscar la forma de informar sobre esta condición.

¿Qué panorama enfrentan hoy estos pacientes que presentan secuelas post-infecciones virales en cuanto a su rehabilitación?

-En cuanto a la rehabilitación, como es multisistémico, va a depender de los síntomas del paciente, porque en algunos casos son gente que no se puede levantar de la cama. En otros casos más moderados, la gente puede hacer algún tipo de actividad en su casa, pero pasan ciertos periodos en los que tienen que volver a la cama de nuevo y no se pueden levantar. He escuchado a muchos de ellos durante este tiempo de pandemia que nos comentan que mucho de este encierro que hoy vivimos todos durante esta pandemia, ellos lo llevan experimentando 10 ó 20 años.

“Para ellos, estar en una pieza o una casa sin poder moverse, sin poder salir es algo que han vivido un montón de tiempo entonces esto de alguna manera ha ayudado a visibilizar a muchos de estos pacientes que han sido negligenciados por años por una enfermedad que, lamentablemente, el nombre no le ayuda mucho, porque si hablas de fatiga lo primero que te dicen es ‘descansa, duerme, sólo es cansancio’. Pero va mucho más allá de eso”.

¿Crees que el tema de los secuelados post-covid va a conformar un problema sanitario a futuro?

-Sin duda. Los datos que nosotros teníamos sólo en Austria, un país pequeño que tiene casi 9 millones de habitantes, según algunos datos que manejamos concluimos que alrededor de 25 mil personas estaban afectadas con fatiga crónica antes de la pandemia. Es una alta proporción de la población. Ahora, con este virus dando vuelta, es lamentable el tema porque la cantidad de personas que hoy están desarrollando este síndrome o secuelas post-infección viral asociadas a fatiga va a ser altísimo. Nos vamos a enfrentar a un problema grande y la pregunta es: ¿están los sistemas de salud preparados para manejar esta cantidad de pacientes hoy? Va a depender de cada sistema de salud en particular.

¿Y cómo es la situación de las personas secueladas por Covid-19 allá en Austria?

-Acá, en Austria y en Europa en general uno podría pensar que es otro sistema muy diferente y sí, en muchas cosas lo es, pero en este caso en particular no. Probablemente ahora las cosas comiencen a cambiar un poco, pero hay un vacío enorme aquí también. Es un panorama complejo, porque sin duda que hay formas de paliar de alguna manera los síntomas, pero el gran problema es que no esté reconocida ni cubierta por los sistemas de salud. No es como la diabetes y el cáncer, donde puedes acceder a un seguro o un plan. Son secuelas, síntomas post-infecciones viral, pero aún no posee una entidad clara.

“Por ahora, hay agrupaciones de pacientes que lideran una iniciativa en el parlamento europeo para que esta enfermedad sea cubierta por los sistemas de salud. Estas agrupaciones de pacientes son súper fuertes acá en Europa. Son personas que se conectan por internet y dicen ‘mira, mis síntomas son parecidos, yo tengo lo mismo’ y comienzan a generar estos grupos. A través de ellos, empiezan a conectar investigación y a enfocar políticas que los puedan beneficiar”

¿Qué medidas crees que se podrían tomar al respecto?

-Creo que tenemos que ver la manera de asistir a esos pacientes que hoy están postrados y estar mejor preparados para eso en cuanto a la atención médica domiciliaria asociado también a la toma de exámenes y muestras. También la asociación de pacientes es importante. Sería bueno considerarlo como una vía para conseguir mejoras en paralelo a las vías burocráticas clásicas, a través del Estado. Acá es increíble su organización, uno publica un trabajo y ellos están rápidamente leyendo los papers y te llegan correos haciendo preguntas super atingentes.

“Eso también me ha ayudado mucho a replantearme tanto personal como profesionalmente la forma de hacer investigación que creo, sin duda, debe incorporar al paciente como un elemento central. Ellos están ávidos de leer información y agradecidos también porque en el fondo uno está trabajando en algo que no es tan conocido hasta ahora. Pero con todo este tema de la pandemia, vino a tomar fuerza este síndrome que por años ha estado súper negligenciado”.

Fuente: https://www.theclinic.cl/2021/06/16/francisco-westermeier-cientifico-la-fatiga-cronica-puede-tambien-ser-gatillada-por-virus-uno-de-ellos-el-sars-cov/

sábado, 16 de julio de 2022

Cristina Maestre promueve un proyecto piloto sobre la encefalomielitis miálgica y el síndrome de sensibilidad química múltiple que consigue el respaldo de todos los grupos políticos

Dos millones de personas en la UE padecen encefalomielitis miálgica para la que aún no existe ninguna prueba de diagnóstico aprobada por la EMA

La eurodiputada socialista Cristina Maestre ha conseguido el respaldo de todos los grupos políticos en la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo a su propuesta de proyecto piloto «Investigación para el desarrollo de pruebas de diagnóstico y tratamiento de la encefalomielitis miálgica y el Síndrome de Sensibilidad Química Múltiple». El objetivo de este proyecto es la formación especializada del personal sanitario sobre estas patologías; desarrollo de pruebas de diagnóstico para su aprobación y reconocimiento por parte de la EMA; fomento de la investigación sobre estas enfermedades y sus tratamientos; y desarrollo de campañas para sensibilizar a la población sobre sus consecuencias.

Maestre señala que ambas enfermedades tienen un problema común, que es la falta de conocimientos especializados por parte de las y los profesionales sanitarios, que “no tienen herramientas ni los conocimientos necesarios para poder atender adecuadamente a los pacientes”. Además, para la encefalomielitis miálgica, “no existe ninguna prueba de diagnóstico biomédico aprobado por parte de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA), lo cual hace imposible que puedan acceder a un tratamiento”, señala la eurodiputada. “En el caso de la sensibilidad química múltiple el problema es aún más grave, ya que no todos los Estados de la Unión reconocen esta patología como una enfermedad, como sí sucede en países como España, Alemania o Dinamarca”, y “quienes la padecen pueden llegar a ser completamente invisibles de cara al sistema sanitario”.

La propuesta de Cristina Maestre hace hincapié además en la brecha de género, “dado que son enfermedades que afectan mayoritariamente a las mujeres, lo que pone de manifiesto la necesidad de dotar a la investigación médica y científica de una perspectiva de género”.

Tras el voto en la Comisión de Peticiones, el proyecto piloto pasará a la Comisión de Presupuestos del Parlamento para su aprobación final.

Fuente: http://www.socialistas-parlamentoeuropeo.eu/cristina-maestre-promueve-un-proyecto-piloto-sobre-los-sindromes-de-fatiga-cronica-y-de-sensibilidad-quimica-multiple-que-consigue-el-respaldo-de-todos-los-grupos-politicos/

lunes, 9 de mayo de 2022

Nicolás Olea: “Las embarazadas no deberían usar cosméticos con disruptores endocrinos”

La Comisión Europea acaba de arrancar un proceso para restringir el uso de miles desustancias químicas presentes en productos cotidianos, entre las que se encuentran varios disruptores endocrinos, que alteran el equilibro hormonal. Nicolás Olea (Granada, 67 años) lleva más de tres décadas estudiando el efecto de estos compuestos en el organismo, que van desde obesidad y diabetes a infertilidad y problemas en el aprendizaje. Este catedrático de Medicina de la Universidad de Granada sabe que la futura prohibición tendrá que ser acordada con los Estados miembros de la UE y puede tardar años, pero considera que ya no hay marcha atrás. “Llevamos 30 años denunciándolo y ahora parece que al fin las Administraciones empiezan a escuchar”, resume.

Pregunta. ¿En qué productos están presentes los disruptores endocrinos?

Respuesta. Muchos objetos cotidianos los tienen, sobre todo embalajes de plástico, pero también cosméticos, ropa y hasta alimentos.

P. ¿Qué efectos producen sobre la salud?

R. Los disruptores endocrinos hackean el mensaje hormonal y producen efectos como déficit neuroconductual, problemas en el aprendizaje, e incluso están relacionados con la incidencia de síndromes como asperger y autismo. Otros efectos son la endometriosis y la mala calidad seminal, que se traduce en aumento de la infertilidad. De hecho, cada vez hay más clínicas de reproducción asistida en todas nuestras ciudades. También producen disrupción metabólica, que conlleva obesidad, hipertensión y diabetes tipo 2, y que pueden generar muchos problemas de salud y un gasto sanitario enorme para el país.

P. ¿Esa exposición es igual para todas las personas?

R. Los efectos más perjudiciales se producen por exposiciones tempranas a disruptores endocrinos en las primeras etapas de la vida (embrión, feto y primera infancia). Las exposiciones que ocurren en ese momento tienen consecuencias tardías, la gente más expuesta es la joven. El medio en el que se desenvolvía la infancia en los años cincuenta y sesenta era de madera, mármol y vidrio, pero a partir de entonces fue de plástico, y eso está teniendo efectos negativos. Además, las pruebas de seguridad de estas sustancias nunca tienen en cuenta el efecto combinado de disruptores endocrinos.

P. ¿Qué aconsejaría entonces que evitaran embarazadas y bebés?

R. Muchos cosméticos y perfumes llevan disruptores endocrinos, así que habría que evitar todos los que los lleven: hay que buscarlos sin dimeticona, canfeno y fenoxietanol. Este último se encuentra también en el gel hidroalcólico para las manos. También hay que alejarse de aquellos que lleven benzofenonas, parabenos y filtros ultravioletas. En alimentación, mejor no comeratún, mero y otros pescados grandes que tienen mucho mercurio, y también las cabezas de las gambas, que llevan cadmio. Si puedes, come de cercanía, de temporada, no procesado y ecológico: con eso evitas el procesado y, muchas veces, el envasado, que también suele aportar disruptores endocrinos. Hay que cuidarse de las exposiciones cosméticas y alimentarias porque llegan a la leche materna en 12 horas.

P. ¿Qué le parece la hoja de ruta de la UE para prohibir miles de estas sustancias?

R. Es una iniciativa muy buena, porque por fin la Comisión Europea asume que la disrupción endocrina existe. Es la puntilla definitiva para los perfluorados, que hacen que el papel y el cartón sean impermeables a la grasa y al agua, así que están presentes en muchísimos envases alimentarios. Unos 800 tipos de ellos tienen acceso directo al organismo, así que tendrán que retirarse del mercado cuando se confirme la prohibición. El documento también menciona los PVC, que son plásticos muy contaminantes y con un sistema de reciclado pésimo, pero además en ellos se usan los ftalatos, que permiten convertir un PVC duro en un elemento flexible como el vinilo y que también son disruptores endocrinos. La hoja de ruta también habla de suprimir los bisfenoles, y no solo el bisfenol A, que tiene 432 primos [sustancias similares] de los cuales 43 son disruptores endocrinos (como el bisfenol F o el bisfenol S).

© Santi Burgos (EL PAÍS)Dvd 1096 03.03.22 Nicolas Olea, catedrático de Medicina por la Universidad de Granada, experto en disruptores endocrinos. Fotografiado en Madrid Foto : Santi Burgos  

P. ¿Algunas de estas sustancias se han prohibido ya?

R. En 2011 se prohibieron los productos de bisfenol A (BPA) para bebés aplicando el principio de precaución, pero antes se usaban para los biberones. En 2020 la UE ya reguló los tiques de caja con bisfenol A, que manejaban muchas mujeres jóvenes, pero se siguen usando otros bisfenoles, que tienen el mismo efecto sobre el organismo. Además, en los últimos meses se ha prohibido el nonilfenol en productos de limpieza, el clorpirifós (insecticida), el mancozeb (funguicida)... También se han prohibido juguetes con ftalatos, un material que flexibiliza el plástico, que sin embargo está presente en suelos de guarderías hechos con PVC, y también en guantes de plástico y cortinas de ducha. En cuanto a los perfluorados, que también se usan en aislantes térmicos como el goretex, la Comisión ha prohibido ya siete, pero el catálogo tiene unos 4.700. Todos estos productos han estado más de 30 años en el mercado, y de pronto un día son malos. ¿Quién asume la responsabilidad de todos esos años de exposición?

P. ¿Qué falta por regular?

R. La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria [EFSA, en inglés] puso el dedo en la llaga en febrero al someter a consulta la reducción del bisfenol A en las aplicaciones alimentarias en 100.000 veces, algo que se espera que llegue a final de año. La evidencia es apabullante para que desaparezcan de los productos de aplicación humana, pero es imperdonable que tarden 30 años en hacerlo. La hoja de ruta de la Comisión, por su parte, habla mucho de productos industriales, pero habla menos de cosméticos y perfumes, así que no mencionan benzofenonas, parabenos y filtros ultravioletas. Hay como 1.500 disruptores endocrinos y todavía queda mucho por hacer. La acción es valiente, pero muy lenta.

P. ¿En qué notaremos estos cambios en nuestra vida diaria?

R. Los platos de un solo uso de los restaurantes suelen llevar perfluorados; los cubiertos de plástico, ftalatos; las latas de conserva, bisfenoles; y las botellas de agua, ftalatos. Así que en el futuro habrá menos plásticos en envases y aplicaciones alimentarias, lo que reducirá la exposición humana a disruptores endocrinos y también los residuos. Habrá que volver a los recipientes reutilizables en los restaurantes. La nueva ley de residuos ya habla de que hay que eliminar los plásticos de un solo uso y de impulsar el agua del grifo. En cuanto a las resinas epoxi, fuente de bisfenol a, están presentes en el interior de las latas de conserva, así que será necesario buscar otro material para ellas.

Fuente: https://elpais.com/clima-y-medio-ambiente/2022-05-08/nicolas-olea-las-embarazadas-no-deberian-usar-cosmeticos-ni-perfumes-con-disruptores-endocrinos.html#:~:text=embarazadas%20y%20beb%C3%A9s%3F-,R.,gel%20hidroalc%C3%B3lico%20para%20las%20manos.

miércoles, 24 de noviembre de 2021

La enfermedad misteriosa - Fatiga Crónica - Documental - Documentos TV

“La enfermedad misteriosa” Una de las enfermedades crónicas incurable más desconocida e invalidante, cuya gravedad ha sido ignorada durante mucho tiempo por los propios facultativos: la encefalitis miálgica / síndrome de fatiga crónica. El Covid ha despertado el interés en el ámbito de la investigación por los síntomas similares que presentan algunos pacientes meses después de haber contraído el coronavirus.

   

https://kaosenlared.net/video-la-enfermedad-misteriosa-fatiga-cronica/

lunes, 11 de mayo de 2020

El confinamiento permanente de las enfermas de SFC-SQM

Por Ana Molina Publicado el Mayo 11, 2020

El 12 de mayo se celebra el Día Internacional de la Fibromialgia (FM), Encefalomielitis MIálgica/ Síndrome de Fatiga Crónica (EM/SFC) y Síndrome de Sensibilidad Química Múltiple (SQM), todas ellas pertenecientes a la familia de los denominados Síndromes de Sensibilización Central. Son enfermedades emergentes e infradiagnósticadas, multisistémicas, crónicas, poco conocidas aún, que presentan gran complejidad y para las que no existe en la actualidad ningún tratamiento curativo. Dolor crónico, fatiga intensa, fiebre continua, hipersensibilidad a multitud de sustancias, perturbaciones del sueño, alteraciones gastrointestinales, infecciones y un largo etc. forman parte de nuestro día a día, en diferentes intensidades según el grado de afectación.

La SQM, que a menudo va asociada al SFC, es una patología que en los casos más severos condena a un aislamiento extremo debido a que no toleramos sustancias que actualmente están por todas partes: colonias, suavizantes, productos de limpieza, ambientadores… Tenemos que seguir un estricto protocolo de control ambiental que hace imprescindible, en numerosos casos, el uso de mascarilla para salir fuera de casa. La situación temporal de aislamiento y uso de mascarilla que está viviendo toda la población a causa del COVID-19, es la realidad que a diario viven las personas que sufren en su grado máximo esta enfermedad invisible. Este año, el 12 de mayo se celebra enmarcado en la dramática situación actual de pandemia y de confinamiento mundial.

Para la mayoría de las personas está siendo una experiencia muy difícil, como es normal, pero quizá esta vivencia de encierro sirva para repensar la vida, para darnos cuenta de todo lo que no valorábamos y, tal vez, para desarrollar la empatía y la conciencia que nos permita después caminar hacia la construcción de un mundo mejor y más justo para la humanidad y el planeta. El 12 de mayo, cuando hablemos de aislamiento social y mascarillas, quizá mucha gente ahora sí nos entenderá, nos verá, sabrá por lo que pasamos y a lo que hemos tenido que renunciar las personas enfermas de SFC-SQM.

Este confinamiento para muchas de nosotras no ha supuesto apenas cambios en nuestra rutina ya que pasamos la mayor parte del tiempo en nuestra casa. Hemos tenido que aprender a vivir así, en un confinamiento impuesto por nuestros cuerpos, porque duelen, porque se agotan, porque no pueden respirar cerca de productos químicos, porque son muchas las ocasiones en que no nos permiten demasiada o ninguna actividad, ni la asistencia a reuniones sociales, ni salidas a sitios públicos, incluso en los ingresos hospitalarios tenemos problemas por la falta de cumplimiento de los protocolos que necesitamos para nuestro bienestar.

Las pérdidas son grandes en estas enfermedades, y no son temporales como el confinamiento pandémico que vivimos, pasará el estado de alarma y, sin embargo, muchas personas enfermas de SFC-SQM seguirán en una especie de confinamiento; en numerosos casos sin apoyos, sin ayudas, en una situación de abandono y negación por parte de las Instituciones y de la sociedad.

El denominador común en todas estas patologías es, por una parte, el importante deterioro que supone en la calidad de las vidas de todas las personas que las padecemos; y, por otra parte, el cuestionamiento social y médico, e incluso familiar, al que nos hemos visto sometidas en muchos casos debido al desconocimiento de nuestras enfermedades.. Cuestionamiento que ha puesto en duda la veracidad de nuestros síntomas o, cuando menos, los ha minimizado, haciendo más difícil de llevar aún la enfermedad por la falta de comprensión y apoyos hasta en los entornos más cercanos.

A pesar de que son enfermedades reconocidas por la OMS o por consenso de expertos, pese a que en la actualidad ya hay evidencias científicas de que tienen una base orgánica y no son psicopatológicas como algunos sostenían, aún nos encontramos con personas en el ámbito médico que nos niegan, por tanto la sociedad también lo hace.

La doctora Carmen Valls, especialista en endocrinología y medicina con perspectiva de género, exponía en uno de sus trabajos de divulgación el resultado de un estudio sobre SQM. En esa investigación, a través de un spect cerebral, se constató que al acercar un producto químico al olfato de una mujer que padecía esta enfermedad se producía una alteración fisiológica en el flujo cerebral en determinadas zonas del cerebro. ¿Por qué hay quien sigue rechazando estas enfermedades? ¿Tendrá algo que ver que más del 85 por ciento de este colectivo seamos mujeres? Me pregunto qué ocurriría si se invirtiera este porcentaje y la mayoría de enfermos fueran hombres. ¿Se daría este mismo cuestionamiento por parte del mundo médico y de la sociedad? ¿Se pondrían en duda sus palabras, sus síntomas? ¿Les llamarían “quejicas” y “maniáticos”? ¿Les recetarían los médicos antidepresivos antes de escucharlos? ¿Les negarían la realización de pruebas de diagnóstico? ¿Seguiría siendo tan escasa la financiación para la investigación de estas patologías?

Mucho me temo que se trate de un sesgo de género y que la práctica clínica haya ignorado y negado, en demasiadas ocasiones, los síntomas y la realidad de las mujeres. Ahora ya se sabe que no enfermamos igual ni tenemos los mismos síntomas que los hombres, pero durante siglos la medicina no ha tenido en cuenta a las mujeres, ha mantenido una perspectiva exclusivamente masculina, hecha a la medida del hombre, las mujeres hemos sido invisibles también para la ciencia médica a lo largo de la historia, prácticamente no hemos participado en los ensayos clínicos a partir de los cuales se determinaba qué era y que no era enfermedad, solo se estudio el cuerpo de los hombres. Ahora es tiempo de que nos incluyan y de que se estudien estas patologías de abrumadora mayoría femenina.

Los llamados síndromes de sensibilización central, han sido enfermedades silenciadas y no reconocidas socialmente como debieran. Necesitamos que se nos vea, que se nos escuche y que sean reconocidos derechos básicos de protección, porque prácticamente la totalidad de las solicitudes de incapacidad laboral son sistemáticamente denegadas por el INSS. Nos vemos sometidas a la valoración de tribunales médicos que desconocen o niegan nuestra enfermedad, a pesar de las evidencias actuales, teniendo que recurrir a la vía judicial para lograr el reconocimiento de la incapacidad laboral. Pero la realidad es que muchas de nosotras no podemos afrontar económicamente estos procesos judiciales y nos vemos expuestas a despidos o a la imposibilidad de trabajar, quedando totalmente desprotegidas sin ningún tipo de ayuda.

Quizá este 12 de mayo, que se encuentra sumergido en el confinamiento motivado por el COVID-19, sirva para nombrar estas enfermedades de otra manera, para hacerlas no solo visibles sino también cercanas. Tal vez, ahora la sociedad, debido a la experiencia generada por la pandemia, pueda ser más permeable a la realidad que vivimos día a día muchas de las personas enfermas con EM/SFC Y SQM