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domingo, 8 de abril de 2012

Área 2 de Salud identifica un nuevo factor que hace más eficaz el tratamiento de enfermedades autoinmunes inflamatorias

Foto: ÁREA 2 DE SALUD

MURCIA, 7 Abr. (EUROPA PRESS)

Un estudio realizado por un grupo de profesionales del Área 2 de Salud ha identificado un nuevo factor genético que permite mejorar la eficacia en el tratamiento de enfermedades autoinmunes inflamatorias crónicas, como la artritis reumatoide y psoriásica, según han informado fuentes sanitarias en un comunicado.

La investigación demuestra que los pacientes con una determinada variable genética en el gen TRAILR responden mejor a los tratamientos biológicos con actividad bloqueadora del factor de necrosis tumoral (TNF), molécula responsable del proceso inflamatorio de las articulaciones, también causante del daño en el cartílago y el aumento de la reabsorción ósea en el paciente.

De este modo, los resultados de la investigación, dirigida por el Grupo de Investigación en Patología Molecular y Farmacogenética del Hospital General Universitario Santa Lucía, serán publicados en la revista internacional especializada Joint Boine Spine.

El estudio ha contado también con la participación de los Servicios de Farmacia Hospitalaria, Reumatología, Hospital de Día Médico del Hospital de Santa Lucía y la colaboración del Servicio de Reumatología del Hospital Clinic de Barcelona.

Y es que, este novedoso estudio se encuadra dentro de los primeros trabajos que se realizan en farmacogenética en los que se evalúa la influencia de polifmorfismos en la respuesta al tratamiento con fármacos anti-TNF en pacientes con enfermedades autoinmunes inflamatorias.

Para esta investigación se tomó como muestra a 145 pacientes con artritis reumatoide y psoriásica que han recibido este tipo de tratamiento en el Hospital Universitario Santa María del Rosell desde el año 2007.

En este sentido, el método se ha basado en el análisis de la respuesta a la medicación en estos pacientes a los tres y seis meses desde el inicio del tratamiento, con el objetivo de evaluar la influencia de un polimorfismo en el gen TRAILR.

Así, según este trabajo de investigación, la proteína proapoptótica TRAILR desempeña un papel importante en la mejor eficacia del tratamiento de enfermedades autoinmunes inflamatorias crónicas, por lo que estos resultados pueden contribuir al desarrollo de una terapia más individualizada de estas dolencias en función del perfil genético de los pacientes.

La hipótesis de partida del trabajo del Grupo de Investigación en Patología Molecular y Farmacogenética del Hospital Santa Lucía es que los polimorfismos en genes que codifican para el TRAILR1 podrían estar relacionados con la respuesta interindividual a fármacos antagonistas del factor de necrosis tumoral (TNF) y, por tanto, ser potenciales marcadores farmacogenéticos que podrían predecir la respuesta a estas terapias, facilitando con ello el tratamiento más efectivo para cada paciente.

martes, 20 de marzo de 2012

Obesidad crece por no respetar genética humana

José Enrique Campillo asegura que nuestros genes de la "edad de piedra" no soportan la alimentación de la "era espacial"
La investigación asegura que los genes paleolíticos se
enfrentaron a nuevos alimentos refinados y artificiales, al
aumento de tóxicos y sustancias extrañas.(Foto: Archivo 
ELUNIVERSAL)

Sábado 17 de marzo de 2012EFE | El Universal15:48

La epidemia de obesidad seguirá creciendo si no adaptamos la alimentación a la evolución que ha sufrido la genética humana desde el Paleolítico, según el doctor José Enrique Campillo, que acaba de publicar el libro "¡Adelgaza! Sin que te tomen el pelo ni te quiten salud".

"Nuestros genes de la Edad de Piedra no soportan la alimentación ni la forma de vida de la Era Espacial" y, si no firman la paz, seguirá creciendo la obesidad y las enfermedades de la opulencia que destruyen al hombre moderno, según el catedrático de Fisiología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Extremadura.

En una entrevista este especialista en Medicina Darwiniana explica cómo muchas de las patologías que hoy padecemos se deben a "una incompatibilidad entre nuestro diseño evolutivo y el uso que de él hacemos".

Los seres humanos han pasado mucha escasez y hambre a lo largo de los tiempos y, como cualquier otro animal, han tenido que cazar o recolectar si querían comer, de modo que, subraya el especialista, "nuestros ancestros paleolíticos se dotaron de un 'genotipo ahorrador' que no se ha modificado en los últimos cien mil años".

Estas mutaciones, precisa Campillo, proporcionaban una gran eficiencia para acumular grasa en situaciones de abundancia y una gran capacidad de ahorro en condiciones de escasez.

Desde hace tres siglos, sin embargo, los avances tecnológicos han permitido desarrollar nuevas formas de alimentos y planificar la producción agrícola y ganadera, de tal forma que las sociedades desarrolladas han cambiado "la escasez por el exceso constante", surgiendo lo que este autor denomina "el mono obeso".

"Los genes paleolíticos se enfrentaron a nuevos alimentos refinados y artificiales, al aumento de tóxicos y sustancias extrañas, a los aditivos y a las máquinas que ahorran esfuerzos", argumenta.

Los principales errores de la "Era Espacial" o del siglo XXI, según el doctor, son la excesiva densidad calórica, las grasas saturadas y las "trans", los azúcares de absorción rápida, el embudo alimentario -cada vez comemos más de menos alimentos diferentes- y, por supuesto, el sedentarismo.

Campillo, premio nacional de Investigación de la Sociedad Española de Diabetes, comenta que las ventajas de vivir como hace miles de años se han podido verificar en comunidades como los nauruanos de la Polinesia y los indios pima de Norteamérica.

"Todos los animales, sin excepción, tienen que pagar un precio de gasto energético muscular para conseguir la energía de los alimentos", indica el nutricionista, quien suscribe que, "si todos los días comemos, todos los días tenemos que hacer ejercicio".

"No debemos olvidar que cuando vamos al gimnasio o salimos a correr, lo que hacemos es pagar la deuda de gasto muscular contraída por la energía ingerida en forma de alimentos a lo largo del día", sentencia.

Critica también que en la sociedad actual "nos atracamos de dulce", unos azúcares que prácticamente no existen en la naturaleza, exceptuando la miel y algunas frutas como uvas, plátanos e higos, y "nuestro organismo no está diseñado para esto".

En esta línea, esgrime que ocasionalmente el hombre del Paleolítico se encontraba con una colmena y "se ponía hasta arriba de miel", pero eso no volvía a repetirse en meses.

También defiende que la carne que consumían los antepasados no tenía la ingente cantidad de grasas y toxinas que acumulan los animales criados en explotaciones extensivas.

Todo este proceso culmina en obesidad, diabetes, dislipemia, hipertensión y aterosclerosis y, finalmente, en enfermedades cardiovasculares, principal causa de mortalidad del hombre moderno.

Campillo advierte de que no todas las personas tienen igual carga del "genotipo ahorrador" , lo que explicaría que unas engorden más que otras.

Las personas que porten en su genoma varias de estas mutaciones tienen una gran facilidad para desarrollar obesidad y el resto de las dolencias de la opulencia si no siguen una dieta saludable.

En su última obra, el profesor argumenta que todo esto es "lo lógico", pero la gente prefiere creer en dietas milagro o en extraños experimentos más que en algo tan evidente como en adaptar la alimentación a lo que se gasta y en moverse cuanto más mejor.