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miércoles, 17 de octubre de 2012

Los tóxicos a los que estamos expuestos en nuestro hogar

Alquilfenoles, bisfenol A, metales pesados o compuestos orgánicos volátiles son algunas de las sustancias presentes en productos cotidianos

Día 16/10/2012
ELENA CARRERAS
Ftalatos, retardantes de llama, compuestos perfluorados, alquilfenoles, bisfenol A, metales pesados o compuestos orgánicos volátiles son algunas de las sustancias presentes en productos tan cotidianos como los de aseo personal, cosméticos, limpieza, alimentos, muebles o menaje, «al amparo a veces del secreto comercial que permite a la industria un etiquetado sin demasiados detalles, denunció este martes la Fundación Vivo Sano.
Para concienciar a los ciudadanos sobre la composición de los productos que usan a diario, esta fundación ha puesto en marcha la campaña «Hogar sin tóxicos», dirigida por el experto en temas ambientales Carlos de Prada y respaldada por Greenpeace.

Detergentes, geles de baño, lociones y cremas hidratantes, ambientadores, desodorantes, perfumes, friegasuelos, sprays, pesticidas domésticos, alimentos elaborados… «Todos vienen etiquetados y eso da una falsa sensación de seguridad, porque las etiquetas no son detalladas», explica Carlos de Prada.

Para apoyar sus palabras, De Prada muestra toda una batería de etiquetas de productos que están a la venta ahora mismo en cualquier supermercado. «Donde pone tensioactivos no iónicos puede haber, por ejemplo, alquilfenoles, entre los cuales hay sustancias que pueden ser tóxicos reproductivos. Y raro será encontrar una etiqueta donde se alerte de la presencia de sustancias tan preocupantes como los ftalatos, los éteres de glicol basados en el etileno, el 1,4 dioxane, los compuestos perfluorados, etc, y eso a pesar de que infinidad de investigaciones científicas asocian estas sustancias a problemas sanitarios incluso a niveles muy bajos de concentración. Sin embargo, a diferencia de lo que sucede con el tabaco, no se nos informa debidamente ni se nos alerta de estos riesgos», critica el director de la campaña.

La responsable de la campaña de contaminación de Greenpeace, Sara del Río, denuncia la «falta de transparencia industrial» que permite que tengamos al alcance, dispersemos por nuestro hogar o incluso apliquemos directamente sobre nuestro cuerpo sustancias químicas tóxicas de manera totalmente inconsciente. «El volumen de sustancias químicas producidas por el hombre se ha multiplicado extraordinariamente, pasando desde el millón de toneladas anuales que se producían en 1930 a los centenares de millones de toneladas que se producen anualmente hoy en día. Algunas están estudiadas, pero muchísimas no y, lo que es peor, pueden provocar efectos combinados que desencadenan un "efecto cóctel" de consecuencias imprevisibles y que sólo veremos con el paso de los años si ninguna administración responsable pone remedio», advierte.

El científico Jesús del Mazo, del Centro de Investigaciones Biológicas del CSIC, señala que existen estudios epidemiológicos y ambientales sobre el incremento de alteraciones en el ámbito de la reproducción y el desarrollo gonadal, tanto en humanos como en animales. «En nuestro entorno cotidiano existen sustancias, llamadas disruptores endocrinos por su potencial efecto adverso en nuestro sistema hormonal, que parecen estar relacionadas con el actual aumento de cánceres testiculares, malformaciones genitales, disminución de la calidad y cantidad espermática, etc. Son sustancias particularmente activas en etapas embrionarias e incluso pueden tener un efecto transgeneracional, por lo que es urgente aumentar la investigación sobre sus potenciales efectos que permita dictar normas que nos protejan a nosotros y a las generaciones futuras», afirma.

Un ejemplo muy estudiado de una sustancia química a la que nos exponemos en la vida cotidiana es el bisfenol A. Cientos de investigaciones científicas lo asocian a problemas sanitarios como la alteración de nuestro sistema endocrino y trastornos hormonales. Recientemente la Unión Europea prohibió su uso en biberones infantiles. «Sin embargo, el bisfenol A sigue presente en el interior de un alto porcentaje de latas de comida sin que nadie lo impida. Ni siquiera se informa de ello a los consumidores, lo cual viola su derecho a la libre elección de a qué riesgos quieren exponerse o no. Esto, evidentemente, limita nuestra posibilidad de proteger nuestra salud», comenta Carlos de Prada. 

Para poner coto a esta situación, los organizadores de la campaña han enviado misivas a los responsables de Sanidad y Medio Ambiente del Gobierno central y de las comunidades autónomas, así como a las comisiones de Sanidad y Medio Ambiente del Congreso y el Senado, reclamándoles que tomen cartas en el asunto y promuevan medidas que pongan fin a esta amenaza para la salud pública.

sábado, 7 de julio de 2012

Detectados altos niveles de perfluorados en el agua de España y Alemania

Estos compuestos son muy habituales en objetos de uso cotidiano como sartenes antiadherentes con teflón y en tejidos que repelen agua, aceite o manchas

Medio ambiente | 03/07/2012

Barcelona. (Efe).- El Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA), del CSIC, ha detectado en el agua de España y Alemania altos niveles de compuestos perfluorados (PFCs o PFASs), en un estudio presentado en unas jornadas sobre detección de contaminantes orgánicos en alimentación y medio ambiente.

Los perfluorados son muy habituales en objetos de uso cotidiano como sartenes antiadherentes con teflón, tejidos que repelen agua, aceite o manchas, y en algún tipo de envoltorios y envases, y sus principales vías de entrada en el organismo humano son la inhalación, la ingesta de alimentos y el consumo de agua.

El trabajo, según ha informado el IDEAE, se ha realizado con muestras de distintas redes hídricas europeas, y aunque el uso de algunos de los compuestos ha sido limitados en la industria, los resultados revelan que las sustancias perfluoroalquílicas (PFASs o PFCs) están presentes en todas las aguas estudiadas.

También se ha puesto de manifiesto que en algunas muestras procedentes del área metropolitana de Barcelona se superan los niveles máximos de seguridad establecidos recientemente por la EPA, para una ingesta puntual.

Según los expertos, la presencia de estos compuestos podría estar relacionada con los contenedores de agua o con los tubos de conducción del agua utilizados en esta población.

A nivel toxicológico, hay una carencia referente a los efectos que pueden causar en una exposición prolongada (toxicidad crónica), como es el caso de su presencia en aguas de bebida, así como la combinación de diferentes sustancias perfluoroalquíliques (PFASs) .

Para el estudio se han analizado más de 90 muestras de agua y sedimentos, 36 muestras de diferentes especies de peces de agua dulce, 25 de leche humana y 40 de diferentes tipos de carne tomadas durante el período entre 2010 y 2012.

Los datos revelan que en las muestras de río los niveles más elevados de estos componentes se han encontrados en las aguas superficiales y de salida de las depuradora, y que todas las muestras de aguas para beber presentaban niveles cuantificables de PFASs.

Se da la circunstancia de que la Agencia de Protección Medioambiental (EPA) de EE.UU. ha decretado el control de seis perfluorados en las aguas de bebida por riesgo sanitario, pero Europa no cuenta con ninguna legislación específica sobre PFCs en el agua para beber.

Las jornadas han reunido a más de un centenar de científicos de agencias gubernamentales y de la industria de todo el mundo, para evaluar las técnicas de investigación en la detección de contaminantes orgánicos en muestras ambientales y alimentarias.