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lunes, 29 de abril de 2019

Europa pone un alto a los disruptores endocrinos

28/04/2019

El Parlamento Europeo acaba de aprobar una resolución en la que se pide que la UE adopte más medidas en relación con las sustancias químicas que alteran el sistema endocrino, las cuales son perjudiciales para la salud de las personas.

Con esta medida, el Parlamento se compromete a proteger al público de la exposición a los interruptores endocrinos o disruptores hormonales.

Estas sustancias se encuentran en productos infantiles, productos de higiene, cosméticos, envases de alimentos, pesticidas, muebles, entre otros productos.

Disruptores Endocrinos: La química que engorda y daña nuestra salud

Los disruptores endocrinos son sustancias que interfieren en el funcionamiento normal de las hormonas esteroideas. El probema principal es que aun en dosis muy bajas tienen graves consecuencia sobre nuestra salud.

Esta resolución orienta a la Comisión Europea hacia una legislación para junio de 2020 sobre los compuestos químicos que alteran el sistema endocrino que se incluyen en varios productos de consumo.

Estos compuestos representan un peligro para la salud, similar al peligro de los carcinógenos, que causan mutaciones genéticas y producen toxinas reproductivas, por lo que deben recibir el mismo tratamiento legal.

Las sustancias químicas alteradoras endocrinas generan graves problemas de salud entre los más importantes:
  • Diabetes
  • Trastornos del desarrollo neurológico
  • Problemas reproductivos e infertilidad
  • Enfermedades degenerativas y dañan el desarrollo de los bebés durante el embarazo, los niños y los adolescentes.
La resolución del Parlamento subraya la necesidad de desarrollar mejores pruebas y estrategias para identificar las sustancias químicas alteradoras endocrinas y pide a la Comisión Europea que promueva la investigación sobre estos compuestos con el fin de comprender plenamente su impacto en la salud pública.

Los compuestos químicos que desregulan nuestro sistema hormonal

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), hay unos 800 compuestos químicos sospechosos de alterar nuestro sistema hormonal, la mayoría de los cuales están siendo investigados.

La Comisión Europea ya ha confirmado que 66 de ellas interfieren de forma perjudicial con el sistema endocrino. Estos compuestos incluyen el bisfenol A (BPA), dioxina, atrazina y varios ftalatos (BBP, DEHP, DOP y DBP) que se encuentran en varios productos de consumo.

La Sociedad Endocrina, que llevaba tiempo reclamando este tipo de regulación, recibió la noticia de esta resolución con entusiasmo y elogió la acción del Parlamento Europeo.

El Dr. Ángel Nadal, presidente del Grupo Asesor de la EDC de la Sociedad y profesor de Miguel Universidad de Hernández en Elche, España, dio la bienvenida a esta resolución, diciendo:
«Este voto de bienvenida muestra que todos los principales grupos políticos del Parlamento están comprometidos a proteger a las generaciones actuales y futuras de la amenaza a la salud pública que representan las sustancias químicas que alteran el sistema endocrino (SAE).

La adopción de la resolución refleja años de promoción por parte de la Endocrine Society como autoridad científica que exige una regulación de las SAE basada en la evidencia.
Aplaudimos esta resolución al enviar una fuerte señal política basada en la ciencia más reciente de que ya es hora de que la UE tome medidas serias para abordar el impacto acumulativo de nuestra exposición diaria a las mezclas químicas en la salud pública».
Que este importante paso que se ha dado en Europa se extienda a todo el mundo, para que la salud humana esté protegida de los efectos nocivos de estas sustancias.

miércoles, 17 de octubre de 2018

"Estamos orinando plástico: se han detectado fenoles en toda la población"

ENTREVISTA | Miquel Porta (Epidemiólogo)
  • Miquel Porta, experto en Epidemiología y Salud Pública, relata en una entrevista cómo los tóxicos están presentes en la vida cotidiana y los ciudadanos
  • "Una cosa es que detectemos estos contaminantes en todos los habitantes de España y otra cosa es que es los niveles detectados sean peligrosos", puntualiza
  • "La administración va tan retrasada con respecto al conocimiento científico que hay mucha gente que se está adelantando a la legislación"
Teguayco Pinto 15/10/2018
Miquel Porta, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la UAB SÒNIA CALVÓ  
A finales de los años ochenta un real decreto limitó la cantidad de plomo que podía llevar la gasolina. Más de tres décadas después diversos estudios demostraron cómo los niveles de plomo en las ciudades españolas habían descendido espectacularmente y cómo esto había provocado una disminución de las concentraciones de plomo en la población infantil española. La medida sirvió como ejemplo del impacto positivo que puede tener la limitación de un contaminante ambiental. Sin embargo, no todos los contaminantes tienen un efecto tan evidente en la salud como en el caso del plomo, ni son tan fáciles de eliminar.

En lo que llevamos de siglo, diversos estudios han mostrado cómo los seres humanos y la población animal están impregnados de no menos de un centenar de productos químicos de síntesis diferentes, algunos de ellos tóxicos y persistentes. A pesar de su prohibición hace varias décadas, algunos compuestos como el DDT (empleado en insecticidas) siguen apareciendo en los análisis de la población en gran parte del mundo, mientras que otros, como los PCB (usado en aislantes, equipos eléctricos o plaguicidas), no solo aparecen sino que ponen en riesgo la supervivencia de algunas especies.

Hablamos con el investigador Miquel Porta, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Autónoma de Barcelona y que recientemente ha publicado el libro Vive más y mejor. Reduciendo tóxicos y contaminantes ambientales (Grijalbo, 2018).

Parece que las prohibiciones no siempre tienen un efecto evidente en la salud de la población ¿a qué se debe esto?

Las prohibiciones han funcionado parcialmente. No sería correcto decir que han fracasado, pero desde luego no han sido un éxito. Cuando quitas el plomo de la gasolina, como la vida media del plomo es relativamente corta, enseguida ves un efecto en el aire de las ciudades. También sucede lo mismo con otros compuestos, como los plaguicidas organoclorados, cuyas concentraciones en humanos han bajado de una forma muy importante desde su prohibición, pero las de los PCB, por ejemplo, están estancadas desde hace tiempo.

Los PCB son los policlorobifenilos ¿cuál es el problema con estos contaminantes?

El problema con los PCB es que proceden de productos industriales como los transformadores y en España hay miles de transformadores y otros aparatos eléctricos que nunca han sido bien reciclados. Durante el primer gobierno de Zapatero se intentó hacer un inventario para saber dónde estaban todos los transformadores con PCB, pero en muchas comunidades autónomas el recuento era imposible.

Entonces ¿la prohibición es inútil?

No exactamente, pero en estos casos el impacto que tiene la prohibición es extraordinariamente lento, porque seguimos detectando PCB en la totalidad de la población, aunque las concentraciones sean un poco más bajas.

Un estudio reciente ha determinado que los PCB están poniendo en peligro la supervivencia de las orcas ¿qué le parece?

Cuando vi lo de las orcas, lo primero que pensé fue que a veces nos preocupamos más por las ballenas y los delfines que por nosotros mismos, porque los PCB se encuentran en gran parte de la población humana. No te puedo decir en toda, porque hay poblaciones sobre las que no se han hecho estudios, pero en España todos tenemos concentraciones de PCB en el cuerpo. La gente cree que esto solo afecta al mundo animal y a las orcas que viven en zonas exóticas, pero no es así. Todo lo que hay en el mundo animal termina afectándonos a nosotros.

¿Qué efectos tienen este tipo de contaminantes en la salud humana?

Sabemos que los policlorobifenilos son cancerígenos e inmunosupresores, también que deprimen y dificultan el desarrollo psicomotor, al igual que el mercurio o el plomo, o que son muy tóxicos para el tiroides y pueden causar hipotiroidismo. También sabemos que son tóxicos para el páncreas y, aunque no sabemos si producen cáncer en este órgano, sabemos que generan problemas asociados a la diabetes y aumentan el riesgo de esta enfermedad.
"Se podría decir que todos estamos orinando plástico", M. Porta SÒNIA CALVÓ  
¿Qué otros contaminantes ambientales se detectan en los seres humanos?

Muchos, constantemente detectamos en el cuerpo humano sustancias nuevas, como el caso de los retardantes de llama, que no se habían detectado hasta hace poco. En la población se han detectado ftalatos, plaguicidas organofluorados, fenoles… Se podría decir que todos estamos orinando plástico. Es un titular muy claro, pero también es objetivo, porque en todo el mundo se detecta bisfenol A.

Pero no todos son peligrosos

Aquí hay que precisar, que tampoco quiero que esto parezca el Apocalipsis, porque no lo es. Una cosa es que detectemos PCB, bisfenol A o ftalatos en todos los habitantes de España y otra cosa es que los niveles detectados sean peligrosos.

Entonces ¿la situación no es preocupante?

Preocupantes son, especialmente las concentraciones altas, y también hay mucha evidencia acumulada de que algunas sustancias con acciones hormonales tienen efectos adversos para la salud incluso a concentraciones bajas. Además, también tenemos el efecto cóctel que es un gran problema. En cualquier caso, lo que no hay que hacer es dejarse llevar por el miedo.

¿Qué es el efecto cóctel?

Muchas veces las sustancias tóxicas actúan por mecanismos similares, con lo que el efecto de cada una de ellas se suma al anterior. Esto es lo que se conoce como efecto cóctel y aún está por ver si los efectos son aditivos o multiplicativos, pero está demostrado que están ahí.

Sin embargo, la regulación solo actúa sobre compuestos individuales

Sí, y es algo que me parece un claro ejemplo de inoperancia, inmovilismo y falta de respuesta. Esto lo sabemos desde hace décadas y me impresiona que en 2018 aún estemos discutiendo si hay que hacer algo o no. Incluso la EFSA [Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria], que es una institución que está bajo mucha presión política, reconoce el problema.

En su libro muestra cómo algunos ciudadanos y empresas están tomando medidas ¿cree que sirven de algo?

El mundo ya no es el que había tras la segunda guerra mundial, en el que las medidas solo las tomaban las agencias institucionales o no las tomaba nadie. Hoy en día la administración va tan retrasada con respecto al conocimiento científico que hay mucha gente que se está adelantando a la legislación. Por ejemplo, hay empresas que están empezando a quitar ftalatos de sus productos, porque se dan cuenta de que son tóxicos, y en los supermercados ya se ven productos cosméticos sin ftalatos o sin parabenos, pese a que no son ilegales.

Hay quien opina que este tipo de movimientos fomentan un miedo irracional a los productos químicos de síntesis, una especie de quimiofobia ¿qué opina?

Yo creo que quienes hablan de quimiofobia se han inventado un espantapájaros. Es un truco muy viejo que ya utilizó la industria del tabaco y que continuamente utilizan los mercenarios de la duda. Lo primero que hacen es inventarse un enemigo que no existe, en este caso, la quimiofobia
.
¿Realmente cree que no existe la quimiofobia?

Bueno, no digo que no exista, digo que es algo extremadamente residual. En mi libro constantemente estoy hablando de los beneficios de muchos productos químicos sintéticos, pero no se puede negar que algunos de ellos nos están pasando factura.

miércoles, 10 de octubre de 2018

Coca-Cola, Pepsi y Nestlé, las firmas que más contaminan los océanos con plástico

A partir de la iniciativa 'Break Free from Plastic' se recogieron alrededor de 187.000 piezas. Más del 65% correspondían a envoltorios de productos de grandes corporaciones mundiales.
Más de 1.000 voluntarios llevaron a cabo 239 acciones de limpieza de plásticos - Web de 
'Break Free from Plastic'  
MANILA 09/10/2018

Las multinacionales Cola-Cola, Pepsi y Nestlé son las firmas que más contribuyen a la contaminación de los océanos con plásticos de un sólo uso, según un estudio de la iniciativa 'Break Free from Plastic', que ha limpiado las costas de 42 países en todo el mundo.

"El informe demuestra de forma irrefutable el papel de las grandes corporaciones en perpetuar la contaminación mundial de plástico", señaló el coordinador global del movimiento 'Break free from Plastic', Von Hernandez, en el lanzamiento del estudio hoy en Manila.

Más de 10.000 voluntarios llevaron a cabo ente el 9 y el 15 de septiembre 239 acciones de limpieza de plásticos en costas y otros entornos naturales de 42 países como Filipinas, Tailandia, Vietnam, la India, Indonesia, Australia, Chile, Ecuador, Brasil, México, Estados Unidos, Canadá, Marruecos o España.

En total recogieron más 187.000 piezas de plástico, de las que más del 65% correspondían a envoltorios de productos de grandes corporaciones mundiales, con Coca-Cola, Pepsi y Nestlé a la cabeza.

Les siguen en el ranking de empresas más contaminantes: Danone, Mondelez, Procter & Gamble, Unilever, Perfetti van Melle, Mars Incorporated y Colgate-Palmolive, todas multinacionales relacionadas con la alimentación, la higiene y los productos del hogar.
En el ranking les sigue Danone, Mondelez y Procter & Gamble
"Estas compañías tienen que elegir, pueden ser parte del problema o de la solución. Si se empeñan en seguir utilizando para sus productos envolturas innecesarias de plástico, seguirán alentando su fabricación y por tanto la contaminación", apuntó Hernandez.

Alrededor de las 100.000 piezas o porciones de plástico recolectadas eran de materiales que son imposible o muy difíciles de reciclar, como el poliestireno, el PVC (cloruro de polivinilo), PET (tereftalato de polietileno) -usado sobre todo en botellas- o el filme de plástico de un sólo uso.

En la actualidad, la producción de plástico ha alcanzado las 320 millones de toneladas métricas al año y en la próxima década está previsto que crezca en un 40%, lo que aumentará exponencialmente la liberación de gases invernadero, ya que el 90% de los plásticos se producen a partir de energías fósiles y contaminantes.

"Debemos exigir a las corporaciones detrás de estas marcas de consumo masivo que dejen ese mal hábito de sobreempaquetar sus productos y revertir la demanda de más plástico", indicó Hernández, que lidera este movimiento global tras ejercer como director de Greenpeace en el sudeste asiático entre 2014 y 2018.

El informe reseña que estas grandes corporaciones deben asumir su responsabilidad en la contaminación del entorno a varios niveles, ya que la producción de plásticos expone a sustancias nocivas a las comunidades que viven cerca de las fábricas, pero también contaminan los alimentos y productos contenidos en los envoltorios de plástico.

"La población está acumulando en sangre ftalatos y otros químicos que alteran el sistema endocrino, además de pagar con sus impuestos el elevado coste de la gestión de los desechos de plástico", advierten desde 'Break Free from Plastic'.

El 80% de las 8.300 millones de toneladas métricas de plástico producidas desde 1950 todavía perdura en el medio ambiente, fundamentalmente en los océanos, según estudios recientes citados en el informe presentado hoy.

Desde entonces, solo el 9% de esa cantidad de plástico ha sido reciclada adecuadamente y el 12% incinerada.

La iniciativa 'Break Free from Plastic' nació en 2016 con el propósito de abogar por un futuro libre de plásticos, ya que durante el largo proceso de su desintegración liberan gases invernadero, sobretodo metano, que contribuyen al cambio climático.

Este movimiento cuenta ya con el respaldo de unas 6.000 personas y más de 1.300 organizaciones y grupos defensores del medio ambiente como Greenpeace, GAIA o Zero Waste

martes, 20 de junio de 2017

La Unión Europea reconoce al fin los daños del bisfenol, un químico tóxico cotidiano

Por Miguel Jara 19 de junio de 2017

La Agencia Europea de Sustancias Químicas (ECHA por sus siglas en inglés) ha reconocido oficialmente que el bisfenol A es un químico tóxico que altera nuestro sistema hormonal. Esto se sabía desde hace años por cantidad de estudios científicos pero aunque tarde llega el reconocimiento, lo que implicará la toma de medidas reguladoras de la sustancia, muy usada en tiquets de compra, juguetes infantiles, botellas de plástico o latas de conservas.

La decisión de reconocer de manera oficial que el bisfenol A (BPA) es lo que se denomina un “disruptor endocrino” fue adoptada por unanimidad en el seno del comité de la ECHA, que se reunió la semana pasada en Helsinki. Esta sustancia interfiere en el normal desarrollo de las glándulas, en las funciones cognitivas y en el metabolismo.

El bisfenol A es una de las muchas sustancias químicas contaminantes con las que estamos en contacto a diario y que una vez dentro de nuestro organismo modifican el equilibrio de las hormonas. Éstas son mediadoras químicos que conectan un órgano con otro, que los comunican.

La normal actividad de las hormonas puede ser amplificada o disminuida por los disruptores endocrinos que en ocasiones llegan a impedir la actividad de la hormona generando enfermedades.

La iniciativa ha partido de Francia que había propuesto que el bisfenol A se catalogado como tóxico para la reproducción y se incluya en una lista de sustancias extremadamente preocupantes (SVHC) de la ECHA, lo que ha provocado intensos debates en el Comité de los Estados miembros de dicho organismo.

Todo esto se produce produce después del reconocimiento de cuatro sustancias de la familia de los ftalatos (usadas para modelar con facilidad los plásticos), también hayan sido reconocidas como disruptores endocrinos para los seres humanos.

Para la ECHA era fundamental establecer unos criterios claros de identificación de los disruptores endocrinos, algo que puede servir también en las discusiones que en paralelo se llevan a cabo en el contexto de la ley sobre los plaguicidas. Como explica Natacha Cingotti, responsable de las políticas de Salud y Sustancias Químicas, de la Alianza de Salud y Medio Ambiente, una de las organizaciones civiles a las que la Unión Europea ha consultado por este tema:
"Aunque los efectos adversos del BPA están muy bien documentados, las dificultades para que fuese reconocido como un disruptor endocrino nos recuerda la importancia de establecer unos criterios claros sobre los EDC que sirvan de guía en el Comité sobre Plaguicidas de la UE, que se reunirá en las próximas semanas”.

El bisfenol A, muy utilizado en la producción de los plásticos de policarbonato y en revestimientos de las latas en las que se envasan alimentos y bebidas, puede tener consecuencias adversas para la salud reproductiva, el sistema nervioso, el sistema inmunológico e incluso provocar cáncer, de mama por ejemplo, así como interferir en el metabolismo y la salud cardiovascular.

Hasta ahora la UE sólo lo había reconocido como una sustancia preocupante por sus efectos sobre la reproducción. Así que asistimos a un importante avance.

Está claro que los intereses en torno a las sustancias químicas dañinas para la salud humana son muchos.

La principal legislación europea sobre químicos tóxicos, el Reglamento REACH (acrónimo de Registro, Evaluación, Autorización y Restricción de sustancias y mezclas químicas), tiene un elevado potencial para proteger la salud y el medio ambiente, pero requiere una aplicación y desarrollo efectivos.

Ya se han cumplido diez años desde que se implantó tras una dura pelea que llevó años y años por las trabas que pusieron los lobbies industriales. La Oficina Europea de Medio Ambiente (EEB, en inglés) afirma que todavía queda mucho trabajo para conseguir que la normativa se aplique adecuadamente.

REACH ha ayudado a muchas empresas a comunicar mejor los riesgos de sus productos aunque las compañías siguen reticentes a tratar el tema por la mala imagen que puede acarrearles. Hace dos años se publicó el informe BISFENOL A: Una sustancia tóxica en las latas de comida. ¿Qué están haciendo las empresas alimentarias en España?

Hay empresas que lo han eliminado de sus envases o están en ello pero son las menos, por desgracia. De las más de 100 compañías encuestadas sólo siete declararon explícitamente haberlo retirado de todas sus latas y envases o hacerlo a lo largo de 2015, cuando se hizo el trabajo.

La buena noticia es que un porcentaje importante de las que contestaron, más de un 60%, sí afirmaron estar tomando medidas para eliminar el bisfenol A o al menos estar estudiándolo.

No obstante, más del 70% de las empresas rehúsan informar sobre la presencia de bisfenol A en sus latas y envases.

Esperemos que el nuevo reconocimiento de los daños de esta sustancia conduzca a las industrias a prescindir de ella.

jueves, 1 de junio de 2017

Tóxicos textiles: Lo que esconden tus prendas de ropa


Alicia Carrasco Rozas | Miércoles, 31 Mayo 2017

Alrededor del 2,5 por ciento de las tierras cultivables del mundo se utilizan para plantaciones de algodón que consumen, a su vez, el 25 por ciento de los pesticidas utilizados a nivel global. Un dato que, lejos de crear indiferencia, pone de manifiesto la gran cantidad de químicos tóxicos que son utilizados día tras día para fabricar tejidos y prendas de ropa de algodón.

En el caso del resto de tejidos, la realidad no mejora ya que miles de sustancias químicas son utilizadas en las diferentes fases y procesos de producción textil, tanto en tejidos naturales como sintéticos. De esta forma, químicos como los etoxilatos de nonilfenol, ftalatos, metales pesados, alquilfenoles, formaldehído Aminas, etc. se convierten en componentes habituales presentes en las prendas de ropa que utilizamos a diario.

La mayoría de estos productos químicos se encuentran dentro de la tintura y procesamiento de los textiles. “Algunas de estas sustancias pueden ser peligrosas, liberarse al entorno a través de la producción, consumo y desecho de los tejidos y tener efectos sobre el medio ambiente y la salud de las personas” explica Sara del Río, portavoz de Greenpeace España, quien concreta que “entre las sustancias químicas peligrosas que se pueden encontrar en la producción textil están algunos metales pesados, los alquilfenoles (usados durante el lavado y teñido), los ftalatos (vinculado al uso del PVC por ejemplo en estampados) o las sustancias perfluoradas (en los tratamientos finales como anti-manchas o impermeabilizante)”.

En este sentido, Karen Hausel científica medioambiental, técnico de materiales peligrosos y creadora de Sustainable Daisy especifica además que “tóxicos como el cromo VI (también conocido como cromo hexavalente, reconocido cancerígeno) se utilizan concretamente en el curtido de cuero; el formaldehído, por su parte, se usa para conseguir resistencia a las arrugas, y las aminas, funcionan como compuestos de azo para ayudar a hacer tintes super brillantes y coloridos”.

Consecuencias inevitables para la salud y el medio ambiente

Frente a esta realidad, la primera cuestión de fondo que se plantea es el efecto que el uso continuado de este tipo de químicos tóxicos puede tener sobre la salud de las personas y el entorno. Por el momento, existen medidas como la norma europea REACH cuyo objetivo es regular y limitar la exposición a ciertos químicos considerados muy tóxicos. Así por ejemplo, “se ha conseguido prohibir las importaciones de algunas sustancias químicas como los etoxilatos de nonilfenol, uno de los productos químicos más comunes utilizados en moda para conseguir impermeabilidad en los tejidos” apunta Hausel.

Sin embargo, aún no existe una regulación global estricta sobre el uso de ciertas sustancias químicas tóxicas, lo cual hace que debido a la dinámica de producción en masa, las inmensas cadenas de producción que existen en la industria textil y la falta de regulación en los propios países productores, se sigue perpetuando una situación de control muy limitado sobre cómo se están produciendo realmente las prendas de ropa.

De esta forma, “el uso de sustancias químicas durante la fabricación y su presencia en los productos textiles finales hace que la contaminación química del sector se extienda globalmente puesto que dichas sustancias se continúan liberando durante todo su ciclo de vida, incluso cuando una prenda se convierte en residuo” comenta del Río.

Un ejemplo claro de este problema medioambiental asociado a la industria textil es la liberación continuada de microfibras de origen sintético cuya degradación es muy lenta, como los plásticos que acaban contaminando el entorno y entrando en la cadena alimentaria.“Como los materiales sintéticos normalmente no pueden ser digeridos eficazmente por organismos vivos, permanecen en el ecosistema durante siglos. Este problema lejos de controlarse está aumentando acompañado de la creciente producción textil y del aumento del uso de materiales sintéticos, como el poliéster” argumenta la portavoz de Greenpeace.

Por su parte, “dependiendo de la materia prima y de cómo haya sido tratado el tejido, las sustancias que son usadas en el proceso de producción textil pasan a nuestra piel cuando las vestimos. Algunas consecuencias pueden ser dermatitis por contacto, alergias, cada día más frecuentes, o incluso más graves, en determinados casos, como la sensibilidad química múltiple” explica Àngels Biosca creadora de la plataforma de moda sostenible Slowear Project.

Prevenir el uso de tóxicos

A día de hoy algunas empresas se han comprometido a ir eliminando paulatinamente de su proceso productivo la utilización de ciertas sustancias químicas tóxicas. Por ello, mirar las etiquetas es un acto necesario para conocer la composición de las prendas y obtener así información respecto a su naturaleza y cómo ha sido tratada la materia prima.

“Los tejidos naturales orgánicos sin teñir son los que pueden darnos mayor tranquilidad. En cambio y los colores oscuros o brillantes nos indican el uso de metales pesados. Como consumidores, podemos preguntar a los fabricantes y ser activos buscando información general en blogs o publicaciones sobre moda sostenible que van haciendo pedagogía sobre la sostenibilidad” aconseja Biosca.

Aunque de momento no hay certificaciones específicas que informen exclusivamente sobre los químicos tóxicos contenidos en las prendas de ropa, sí que existen algunos sellos que garantizan la sostenibilidad en ciertos procesos de la cadena de producción como por ejemplo, Blue Sign, Textile Exchange o GOTS, entre otros, siendo la primera la más específica para la regulación de sustancias nocivas.

En este sentido, la campaña Detox de Greenpeace, ha puesto de manifiesto desde hace varios años, la necesidad de un cambio en la forma de producir moda, sobre todo haciendo hincapié en las consecuencias que esos productos tóxicos están teniendo a nivel medioambiental y de salud. “Una revisión del sector que ha evidenciado, sin embargo, que el uso de sustancias químicas es solo una parte del problema y su eliminación será solo una parte de la solución. El principal problema a solucionar es que el ciclo de producción, uso y reutilización de materiales, se cierre y ralentice para reducir la extracción de nuevos recursos naturales, la emisión de gases de efecto invernadero, la contaminación química y la generación de residuos” concluye del Río.

Foto: Lance Lee, Greenpeace Detox Campaign

viernes, 3 de marzo de 2017

Los compuestos químicos que están en casi todas partes y pueden interferir con nuestras hormonas

Redacción BBC Mundo
Se llaman "disruptores endocrinos", interfieren en nuestro sistema hormonal y es virtualmente imposible escapar de ellos.

Pueden estar escondidos en el plástico, en los perfumes, en el maquillaje y en las latas de comida.

Hay cerca de 800 compuestos químicos conocidos que son sospechosos de ser capaces de interferir con nuestras hormonas, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Aunque la gran mayoría no han sido analizados, el año pasado la Comisión Europea identificó 66 compuestos químicos que mostraban "una clara evidencia de actividad endocrina perturbadora", como parte de una propuesta para la regulación de su uso.
Mira aquí la lista de compuestos

Y concluyó que "los humanos tienen probabilidad de estar expuestos a 60" de ellos, entre ellos bisfenol A (BPA), dioxin, atrazine y varios ftalatos.

Cada vez más estudios vinculan contaminantes como estos a daños para nuestra salud que van desde la infertilidad a un mayor riesgo de cáncer, según evidencias probadas científicamente en estudios con animales.

Pero a falta de pruebas en humanos, la gran mayoría de esos compuestos sigue presente en cientos de productos que usamos a diario.

En juguetes para niños, en la comida y en la pintura de uñas
Campbell comenzó a buscar alternativas para reemplazar el binofenol A en 201. 
THINKSTOCK 
El grupo de los ftalatos se usa por ejemplo en productos tan variopintos como juguetes para niños, suelos de vinilo, detergentes y productos de limpieza, envoltorios y envases de comida, juguetes sexuales, productos de belleza e higiene como pintura de uñas, lacas para el pelo, lociones para el afeitado, jabones, champús, perfumes y otros productos con fragancia.

Entre las 66 sustancias identificadas como de riesgo por la Comisión Europea están varios ftalatos (BBP, DEHP, DOP y DBP).

Uno de ellos, el DBP, es el que "históricamente se ha usado más en productos cosméticos", según la Food and Drug Administration de Estados Unidos (FDA por sus siglas en inglés). La industria lo usaba como un plastificador en productos como la pintura de uñas para hacerlos menos quebradizos.

Según la FDA este tipo de ftalato ahora se usa menos, pero hay otros, como el DEP que sigue siendo de uso común.

Otro de los grandes sospechosos es el bisfenol A (BPA), presente en envases de alimentos como botellas de plástico o latas, y en cosméticos, juguetes, CDs y hasta hace poco biberones.
Qué es el bisfenol A, el químico vínculado al cáncer que Campbell´s dejará de usar en sus sopas enlatadas

El hecho de que algunos contaminantes hormonales ya no se usen tanto o estén prohibidos no garantiza que no estemos potencialmente expuestos a su efecto nocivo porque según la Organización mundial de la Salud algunos producen consecuencias que pueden afectar a la descendencia de varias generaciones.

¿Cuál es el riesgo para nuestra salud?

Tanto animales como humanos tienen una mayor vulnerabilidad a estos productos químicos durante períodos críticos de desarrollo, como dentro del útero de la madre o durante la pubertad.

Según la OMS, los efectos de una exposición temprana se pueden manifestar en cualquier momento de la vida, en enfermedades como el cáncer de mama y de próstata, infertilidad, pubertad precoz, obesidad, trastornos metabólicos y diabetes de tipo 2.

Las advertencias sobre el daño potencial de estos compuestos químicos se basan en el hecho de que los sistemas endocrinos son muy parecidos en todas las especies vertebradas.

Según un informe de la OMS de 2012, "los efectos vistos en la vida salvaje o en experimentos con animales pueden también ocurrir en humanos si están expuestos a disruptores endocrinos en un momento vulnerable y en una concentración que pueda alterar la regulación endocrina".
Mira aquí el informe de la OMS

¿Cómo podemos minimizar la exposición?
Los juguetes con ftalatos están prohibidos en muchos países. GETTY IMAGES. 
Por un lado es muy difícil saber cual es la composición exacta de los productos que consumimos. En 2015 la Agencia Química Sueca analizó 112 juguetes en el país y halló que el 15% contenían sustancias químicas prohibidas.

En el caso de los productos cosméticos y de higiene, los fabricantes no tienen por qué incluir entre los ingredientes la lista completa de compuestos y con frecuencia los ftalatos están "escondidos" detrás de la palabra fragancia.
  • Escoger cremas, detergentes y productos que son libres de fragancia puede ayudar a reducir la exposición a los ftalatos.
  • También priorizar materiales alternativos al plástico, como la madera, al escoger juguetes para los niños.
  • En el caso de los envases de comida priorizar el cristal sobre las latas, que suelen estar forradas con BPA, y los plásticos.
Pero según expertos hay poco que podamos hacer a título individual. Los mayores cambios deben darse a nivel de regulación en la industria, para desplazar progresivamente el uso de los compuestos químicos nocivos y buscar alternativas.

lunes, 30 de enero de 2017

Los disruptores endocrinos o alteradores hormonales que debes evitar #consumosostenible


FACUA.org España - 30/1/201

La presencia de disruptores endocrinos que alteran el equilibrio hormonal del organismo en multitud de productos para el hogar, para el cuidado personal, o en alimentos, causan graves problemas de salud en la población. Pero, como personas consumidoras, podemos tomar medidas para evitar estar expuestas a estas sustancias que las personas expertas ya han demostrado que son causantes de varias enfermedades metabólicas.

Estas son cinco de las sustancias que hay que buscar en las etiquetas de composición de los productos que adquirimos, si queremos evitar estos alteradores hormonales.

Bisfenol A (BPA)

Es sin duda el mayor disruptor endocrino que hay en el mercado. Se trata de un producto químico utilizado en la industria de los plásticos, latas de alimentos o bebidas, recibos de compras, extractos bancarios, CDs, DVDs. e, incluso, biberones.

En 2011, se prohibió en la Unión Europea la utilización del Bisfenol A en los biberones. Asimismo, se prohibió la comercialización de productos que contuvieran este componente.

COV (Compuestos Orgánicos Volátiles)

Se trata de hidrocarburos gaseosos a temperatura ambiente normal o muy volátiles a esa temperatura. Tienen un origen tanto natural, como antropogénico (evaporación de disolventes orgánicos, quema de combustibles fósiles, transporte,…).

La presencia de COV está, fundamentalmente, influenciada por actividades donde se utilicen disolventes orgánicos: pinturas y barnices, industria siderúrgica, de la madera, cosmética y farmacéutica.

Algunos son extremadamente peligrosos para la salud como el benceno o el dicloroetano, y otros lo son para el medioambiente como el acetaldehído. Producen daños a la salud por vía respiratoria, irritación de los ojos o garganta, efectos psiquiátricos y efectos cancerígenos como el benceno. Estos compuestos también pueden entrar a través de la piel.

Ftalatos

Se usan como plastificantes para dar flexibilidad a determinados productos, incluidos juguetes, pero también en la composición de algunas cortinas plásticas de baño y en muchos productos de vestir, en pegamentos, ambientadores, envases.

La UE prohibió su uso en chupetes, tetinas o mordedores, pero no en otros productos. Estar expuestos a ftalatos podría causar asma o alergias infantiles entre otros problemas.

Estos ftalatos entran a través de la piel, por la vía respiratoria o digestiva y acceden al torrente sanguíneo. En el etiquetado la composición no vamos a encontrar Ftalatos, sino que debemos buscar alguna de estas siglas: dietil hexil ftalato (DEHP), el di-isononil ftalato (DINP), el di-iso-decil ftalato (DIDP) el dimetil ftalato (DMP), el dietil ftalato (DEP), el dibutil ftalato (DBP).

Parabenos

Muchos productos infantiles mantienen en su composición esta sustancia usada como conservantes antimicrobianos en cosmética, alimentación y farmacia desde 1.930, porque son baratos y eficaces contra microbios y bacterias.

Lo podemos encontrar en productos cosméticos, jarabes, supositorios, colirios, etc. y en alimentación, en aperitivos a base de patata, patés y frutos secos recubiertos.

Su principal efecto nocivo más inmediato es la dermatitis por contacto. Pero su efecto a medio y largo plazo, como el de todos los disruptores endocrinos, lo convierte en un ‘veneno silencioso’ con más incidencia en los bebés y embarazadas.

Triclosán

Es un agente antibacteriano y fungicida. Se puede encontrar en productos de cuidado personal como jabones, desodorantes, enjuagues bucales, pastas de dientes y en productos cotidianos como juguetes, alfombras y textiles o productos para limpieza del hogar.

También en instalaciones sanitarias y médicas, productos de atención médica y de cría de animales. Algunos estudios científicos ya han establecido una relación entre esta sustancia y el desarrollo de determinadas alergias. Puede, asimismo, producir efectos a nivel muscular, cardíaco y disrupción hormonal.

Busca siempre la información de los productos que componen las cosas que adquieras y decide antes de comprar cuáles quieres evitar

miércoles, 25 de mayo de 2016

Bájate la nueva guía “Eliminación de contaminantes hormonales” para administraciones locales

23 MAYO, 2016 by ECOLOGISTAS EN ACCIÓN

Las administraciones locales ya no tienen excusa para no proteger a su población y a su medio ambiente frente a los contaminantes hormonales. Ecologistas en Acción publica una nueva guía con información y medidas sencillas que permitirán una reducción drástica de la exposición a estos tóxicos.

Los contaminantes hormonales, también conocidos como disruptores endocrinos (EDC, Endocrine Disrupting Chemicals en inglés), son sustancias químicas sintéticas capaces de alterar el funcionamiento normal del sistema hormonal de humanos y animales.

Las administraciones locales tienen un gran potencial para reducir la exposición a los contaminantes hormonales de sus trabajadores y trabajadoras, de toda la población y de su medio ambiente.

Por esta razón, Ecologistas en acción presenta hoy la guía “Eliminación de los contaminantes hormonales. Guía para las administraciones locales”, como herramienta para facilitar a las administraciones la elección de alternativas sin contaminantes hormonales, de bajo coste, y con gran repercusión en la salud y el medio ambiente.

Las áreas de actuación en las que se centra la guía son:

Mantenimiento de jardines y zonas verdes:

Es enorme el impacto positivo que esta sola medida puede tener, al reducir la exposición a tóxicos de los trabajadores que aplican los plaguicidas y de las personas y entorno de las zonas de aplicación.

La guía ofrece un completo listado de los plaguicidas a evitar por ser contaminantes hormonales (como por ejemplo, el famoso glifosato), pero que aún así, siguen siendo utilizados para el tratamiento de plagas y plantas adventicias por las administraciones locales en cunetas de carreteras o jardines de colegios. Al mismo tiempo, la guía ofrece toda la información necesaria sobre las alternativas existentes.

La guía propone criterios para los pliegos de compra y contratación de productos y servicios con la empresa subcontratada encargada del mantenimiento de los jardines de la localidad. Así, se facilita al organismo público las cláusulas necesarias para que el servicio no se realice con productos tóxicos para la salud o el medio ambiente y la forma de asegurar el control del desempeño ambiental, entre otras.

Control de plagas, limpieza y desinfección de edificios

De la misma forma que para el mantenimiento de jardines, la guía da información y alternativas para la limpieza y desinfección de edificios públicos.

Comedores colectivos

La alimentación es la principal vía de exposición a los contaminantes hormonales. Cada día, multitud de niños y personas enfermas se alimentan en comedores de escuelas y hospitales públicos, para los que la guía ofrece multitud de alternativas sin contaminantes.

Obras públicas y equipamientos de edificios públicos

Los contaminantes hormonales están presentes en multitud de materiales de construcción, mobiliario y equipamiento. La guía proporciona amplia información sobre qué materiales se deben evitar y cuáles son saludables.

Información y sensibilización ciudadana y profesional

Por último, la guía recomienda a las administraciones que informen a sus ciudadanos sobre las opciones a su disposición para reducir la exposición a tóxicos y recomienda la formación de los profesionales (técnicos, profesores, personal sanitario, periodistas) sobre qué riesgos plantean los contaminantes hormonales y cómo prevenirlos.

Mociones y proposición no de ley

Esta guía facilita el cumplimiento de las mociones presentadas a ayuntamientos y Comunidades Autónomas, que pueden encontrarse en sus anexos.

Precisamente hoy, Ecologistas en Acción registra, en el Ayuntamiento de Madrid, una moción para reducir la exposición de la población y el medio ambiente a los contaminantes hormonales, junto a varios ejemplares de esta guía, para que los trabajadores del consistorio comprueben que la reducción de los contaminantes hormonales es posible y puede suponer un gran beneficio para la salud de la población madrileña.


Esta moción ya se ha aprobado en los municipios de Lizarra (Navarra) y Anglès (Girona). También Aragón y La Rioja han aprobado Proposiciones No de Ley por las que se comprometen a solicitar a sus gobiernos un plan para reducir la exposición de su población a los contaminantes hormonales.




*La moción al ayuntamiento de Madrid ha contado con el apoyo de Fundación Vivo Sano, Fodesam, Fundación Alborada, la Asociación Española de Educación Ambiental y la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid.