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jueves, 29 de septiembre de 2011

Farmacéuticas. El negocio de la enfermedad

Punta de un gran iceberg de corrupción, que destapa la perversidad del actual orden de cosas que deja en sus manos buena parte de las posibilidades de sanar a millones de personas en el planeta

Berna Gómez Edesa | 27-9-2011


\"En la formación de los doctores 
estaba la clave del negocio. Los
médicos ya no tendrían que
pensar; una industria lo haría
por ellos\" (Miguel Jara)
Farmacéuticas. El negocio de la enfermedad

Berna Gómez Edesa.

Trabajador del Hospital de Galdakao/Osakidetza

Según hemos sabido estos días atrás, la farmacéutica Roche, argumentando la deuda que se le debe, deja de suministrar medicinas a hospitales griegos y da un aviso al estado español.

Como si de una familia más de la camorra se tratara, una empresa de producción y suministro de un bien de primera necesidad como el medicamento, con todos los matices y criticas que se le pueda hacer a la medicina convencional basada en el mismo, se cree con el suficiente poder sobre los estados y las gentes como para cortar el suministro de medicinas. 
¿Cómo es posible que hayamos llegado a esta situación, a que algo tan primordial como la salud pueda estar condicionada por una empresa privada que tiene poder para decidir cómo, cuando y a quién suministra sus productos? ¿Cómo es posible que una buena parte de la estructura sanitaria pública dependa de los avatares de las multinacionales farmacéuticas? En una palabra, ¿Cómo se puede dejar el derecho a la salud del que debe gozar todo ser humano, esa gran parte de lucha contra la enfermedad que en la actualidad suponen los medicamentos y otros fundamentales suministros de estas empresas, en manos de entes cuyo objetivo final es la obtención de beneficios y sobre los que la cosa pública, representantes de la ciudadanía incluidos, no tiene control?

La Industria Farmacéutica es hoy día, según el informe de desarrollo de la onU, el tercer sector económico a nivel mundial tras la armamentística y el narcotráfico.

Si bien no se puede meter en el mismo saco a todas las empresas del sector, estamos hablando de una Industria muy cuestionada por sus presiones y malas artes de cara a mantener el nivel de beneficio, punta de un gran iceberg de corrupción que destapa la perversidad del actual orden de cosas que deja en sus manos buena parte de las posibilidades de sanar a millones de personas en el planeta.

He aquí algunas de las informaciones que en este último año han venido apareciendo al respecto.

La compañía Servier está en el centro de un escándalo sanitario en Francia, donde diversos estudios responsabilizan al Mediator -que se comercializó desde 1976 hasta su retirada 2009- de la muerte de entre 500 y 2.000 personas en el país.

Según un estudio del British Medical Journal (BMJ), un informe clave de la OMS ocultó los vínculos financieros entre sus expertos y las farmacéuticas Roche y Glaxo, fabricantes de Tamiflu y Relenza, los fármacos antivirales contra el virus H1N1. Ese fue el informe que instó a los Gobiernos a apilar reservas de esos medicamentos.

La mayor multinacional farmacéutica, la estadounidense Pfizer, negoció en abril de 2009 con el Gobierno de Nigeria un acuerdo para evitar un juicio por la muerte de 11 niños en el país africano y las secuelas causadas en decenas de ellos en el ensayo clínico de un medicamento llamado Trovan. La compañía pagó 57 millones de euros para indemnizar a las familias y evitar así que la causa criminal que había comenzado en los tribunales llegase a prosperar.

En Italia 4.713 personas fueron procesadas acusadas de pertenecer a una red encargada de favorecer la venta de los productos de GlaxoSmithKline. El trato "personalísimo" entre promotores de ventas y doctores incluía becas para sus hijos, ingresos bancarios "fortuitos" o viajes a parajes exóticos de India o Brasil. Durante el periodo 1999/2002 GlaxoSmithKline en Italia dedicó más de 228 millones de euros a "corromper médicos", según palabras de la policía italiana.

“Es constante el trasvase de políticos sanitarios, consejeros y directores generales a la industria farmacéutica. Un ejemplo paradigmático de ello es el de Bernat Soria, ex ministro de Sanidad, que fichó por el laboratorio Abbot para hacer un informe sobre las carencias del Sistema Nacional de Salud y el papel de la Industria Farmacéutica..”

Richard J. Roberts, Nobel de Medicina en 1993: “Es habitual que las farmacéuticas estén interesadas en líneas de investigación no para curar sino sólo para convertir en crónicas dolencias con medicamentos cronificadores mucho más rentables que los que curan del todo y de una vez para siempre. “Se han dejado de investigar antibióticos porque son demasiado efectivos y curaban del todo”.

Thomas Steitz, Nobel de Química en 2009: “Muchas de las grandes farmacéuticas han cerrado sus investigaciones sobre antibióticos porque curan a la gente y lo que estas empresas quieren es un fármaco que haya que tomar toda la vida”. “Nos resulta difícil encontrar una farmacéutica que quiera trabajar con nosotros, porque para estas empresas vender antibióticos en países como Sudáfrica no genera apenas dinero y prefieren invertir en medicamentos para toda la vida”.

En la web de Farmaindustria, la gran patronal de las empresas farmacéuticas en el estado español, se puede leer, con fecha de Agosto de 2011: “las medidas aprobadas por el CISNS conducen a la industria farmacéutica a una situación límite y no solucionan los problemas financieros del SNS. La generalización de la prescripción por principio activo, que es inadmisible, limita la autonomía del médico y puede tener consecuencias negativas para los pacientes”. Es decir, la industria farmacéutica presiona al conjunto del sistema sanitario público cuestionando el uso de genéricos y poniendo como ariete a los médicos y a los propios pacientes. Por cierto, Farmaindustria dispone en su web de un apartado propio para “promocionar” la actividad de las asociaciones de pacientes.

Uno de los frentes de incursión más potentes de las farmacéuticas en el sector sanitario se sitúa en la prescripción de fármacos, es decir, en el colectivo médico. En el mismo mes de Abril de este 2011 han aparecido publicados dos libros sobre el papel que muchos médicos juegan a la hora de permitir e incluso participar de manera activa en prácticas de presión y soborno por parte de los laboratorios. Sus autores trabajan en dos mundos bastante distantes, pero coinciden a la hora de analizar esta cuestión. Uno, José Ramón Germá Lluch es médico oncólogo actual Jefe del Servicio de oncología Médica en el Instituto Catalán de oncología y profesor titular de oncología Médica de la Universidad de Barcelona, entre otros. Es decir, un reputado profesional de la medicina convencional. En su libro novelado “Dioses de Bata Blanca” refleja “hechos reales sobre la ética, la ambición y las turbias maniobras de la industria farmacéutica”. En un potente párrafo del libro, y a modo de resumen final de lo que en él denuncia, se puede leer: “Describía la relajación progresiva de las agencias reguladoras con respecto a la aprobación de medicamentos para ser comercializados mundialmente, denunciaba la manipulación de efectos adversos que algunas compañías esconden en el dossier de presentación para la posterior aprobación de su nuevo producto, en ocasiones de escasa actividad y toxicidad mal estudiada y, finalmente, revelaba la creación y posterior potenciación de líderes médicos de opinión, que encabezan la punta de lanza de la propaganda del nuevo medicamento y que asesoran a algunas compañías farmacéuticas en diseño de su campaña de presentación de resultados y su marketing posterior sin preocuparse de realizar, muchas veces, una revisión a fondo del desarrollo del fármaco en cuestión”.

El otro es periodista, autor de varios libros relacionados con el tema presente. Miguel Jara concentra en su libro “Laboratorio de Médicos, viaje al interior de la medicina y la industria farmacéutica” una auténtica bomba de denuncia documentada, llena de datos y pruebas, basadas fundamentalmente en testimonios y documentos aportados por (ex)representantes comerciales de la propia industria, que pone sobre la mesa de la opinión pública algo que casi todo el mundo conoce y muchos asumen con normalidad: la compra de voluntades de muchos profesionales por parte de los “visitadores médicos” para la prescripción de medicamentos.

Para esta actividad, los laboratorios disponen de la información que a elevados precios les ofrecen empresas de marketing farmacéutico. En la web de una de éstas, Close-Up, se puede leer: "Conscientes de la necesidad y requeremientos de la Industria Farmacéutica, ponemos a disposición del Mercado el servicio único y de alto valor agregado: Prescriber´s, por el cual los Representantes y Gerentes de Distrito podrán revisar los perfiles prescriptivos de sus médicos visitados y no visitados, todas las informaciones de interés del médico prescriptor: datos completos del médico padronizado y normalizado, perfil descriptivo del médico, con las informaciones del Potencial y la Productividad de cada médico en los mercados de selección". ¿Saben ésto los médicos?

Material de escritorio, entradas para eventos deportivos en palcos privilegiados, comidas y cenas, libros, inscripciones a congresos y jornadas, reuniones “científicas”, equipos informáticos (hardware y software), cámaras de fotos, viajes, alojamientos en hoteles de lujo, cursos científicos y de farmacovigilancia, ensayos clínicos, e, incluso como caso más grave si cabe, dinero contante y sonante son algunas de las dádivas del extendido trapicheo en torno al negocio de los fármacos.

Se calcula que en el Estado tan solo un 10% de los médicos se niega a recibir a los visitadores. No quiere decir esto que sea una mayoría la que cae en el juego del soborno o la seducción inducida por los laboratorios, ni que quienes lo hacen están al mismo nivel de corrupción y de falta de ética. Algunos ya han comenzado no solo a alzar la voz de la protesta ante esta realidad, sino a organizarse para luchar contra la corrupción y proponer alternativas acordes a los intereses generales de la población y del sistema sanitario público. También señalar la valentía y el nivel ético de esos trabajadores de estas empresas que, enfrentándose al riesgo de las represalias, se niegan a desarrollar el juego sucio de éstas e incluso, como se recoge en el trabajo de Miguel Jara, a denunciar a las mismas.
En toda esta maraña de presión e incluso en muchos casos de corrupción se echa en falta la actuación de las instituciones públicas, tanto sanitarias como de investigación judicial en la dirección de prevenir y perseguir todas estas actividades denunciadas, así como la falta de atención e intervención política de los “representantes de la soberanía popular”.

Pues eso, empezaba estas notas a propósito de la información de que la multinacional farmacéutica suiza Roche corta el suministro de fármacos a Grecia, y las finalizo también con la información de que el actual Gerente Ejecutivo de la compañía, Severin Schwan, tenía en 2008 un salario de 4,5 millones de dólares americanos. De escándalo ¿verdad?

lunes, 19 de septiembre de 2011

Las amenazas de la farmacéutica Roche a Grecia y España


Publicado por Miguel Jara el 18 de septiembre de 2011
Ha sido Teresa Yusta, periodista de radio Euskadi quien me llamó esta mañana para recoger mi valoración del tema para su programa. Según publica El País, la multinacional farmacéutica Roche deja de surtir medicinas a hospitales griegos y avisa aEspaña. Lo primero que me ha llamado la atención es que esta empresa ya no entrega medicamentos destinados a curar el cáncer y otras enfermedades. Hombre, me parece muy ambicioso escribir “curar” el cáncer. De momento a Roche hace unos años durante los ensayos clínicos de Avastin, un medicamento para e cáncer colorrectal, se le murieron cuatro personas, alguna de ellas aquí en España. Así que no sé a qué medicamento en concreto se refiere la firma pero a lo mejor los griegos hasta se alegran de que no les agasajen con dicha oferta.
Me parece que los laboratorios que amenazan a los estados con dejar de suministrar medicamentos son muy desagradecidos, no hay que olvidar que la Administración sanitaria pública en su principal cliente. Y como el dinero de todos parece que no es de nadie estas empresa, Roche la primera, aprovechan para hacer caja a costa del erario público. Por ética las deudas hay que pagarlas pero no vale forrarse a costa de los estados y luego llorar que no te pagan. Creo que las administraciones deberían crear comités de ética que analizaran rigurosamente cómo han ganado mucho, muchísimo dinero, ciertas compañías, como Roche, en cada país. Quizá deberíamos hacer una revisión completa del portfolio de medicamentos de esta empresa (y de las que amenacen) y que la sanidad pública sólo financie aquellos demostradamente eficaces y seguros y cuyo coste-beneficie sea positivo, claro. Todos nos llevaríamos sorpresas. Ese es el auténtico recorte a realizar por las administraciones ¿no estamos en crisis? Pues aunque no lo estuviéramos.
Hay laboratorios que se lucran engordando artificialmente la factura sanitaria de las administraciones (y estas lo están consintiendo). Exagerando factores de riesgo como la osteoporosis o convirtiendo en enfermedad digna de ser tratada con fármacos algo natural como la menopausia. Roche ha comercializado un medicamento llamado Bonviva en colaboración conGlaxoSmithKline (GSK), otra enorme farmacéutica, para prevenir la osteoporosis que puede producirse tras la llegada de la menopausia en las mujeres. Como narra uno de los visitadores médicos de GSK en mi libro Laboratorio de médicos, haciendo densitometrías  (pruebas para medir la densidad de los huesos) en centros públicos en mujeres adultas para luego mandarlas al médico en busca del medicamento que ellas fabrican. Una manera de engordar la factura sanitaria.
Cabe preguntarse ya que Roche se queja de que no le pagan, si griegos o españoles pueden vivir sin que el Estado financie medicamentos como Roacutan, para el acné, que pueden producir malformaciones fetales y está clasificado como de Especial Control Médico. O ketorolaco, para el dolor, que Alemania retiró hace tiempo. ¿Si algún se retiran en España Roche debería pagar una indemnización por el posible daño causado?
Quizá las autoridades sanitarias -la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios- deban ser más exigentes a la ahora de aprobarle fármacos a esta o a otras muchas farmacéuticas. El producto de Roche Guaxan, un antinflamatorio,estuvo en el mercado español hasta que debió retirarse de manera “cautelar” pero los beneficios económicos que obtuvo la multinacional no se les retiraron y daño hubo de causar sin que pagara por ello (o beneficiándose de ello). También Lariam, su fármaco para prevenir la malaria se relacionó con suicidios y la agencia estadounindense del medicamento, la FDA, obligó a Roche a modificar su ficha técnica para mencionarlo.
Roche se queja de que en Grecia le deben dinero pero en Brasil, un país en vías de desarrollo mantuvo precios imposibles de pagar por su población en fármacos para el Sida. La organización no gubernamental Médicos sin Fronteras advirtió además que no cumplió con la prometida rebaja de precios para esos medicamentos. Todo ello ha supuesto enormes beneficios económicos al gigante suizo de la farmacia.
La casa ha sido multada en diversas ocasiones, por ejemplo por el gobierno de Estados Unidos, por ponerse de acuerdo con otras empresas, como la alemanaBASF, para fijar precios de vitaminas en todo el mundo, lo que infringe las leyes de la competencia. La citada FDA obligó a la farmacéutica a retirar publicidad de su píldora antiobesidad Xenical por ser engañosa. Estas prácticas también han hecho grande en términos económicos a Roche.
Y llegamos al gran negocio de la no pandemia de gripe A. Roche adquirió la petente de su fármaco antiviral Tamiflu a la empresa Gilead cuyo famoso accionista era Donald Rumfseld, ministro de Defensa estadounidense que, como el gobierno de EE.UU., no dudó en utilizar el marketing del miedo para vender este producto (primero con la campaña de la gripe aviar y luego con la gripe A). Los responsables de la sanidad española eligieron adquirir este medicamento en vez de uno mucho más barato y eficaz, la amantadina, lo que sin duda suposo un gran negocio para la firma.
De modo que la compañía que amenaza a Grecia y España ha hecho su fortuna así, con falta de ética, multas varias, fomentando el tráfico de enfermedades, vendiendo medicamentos poco eficaces y peligrosos, explotando a las poblaciones empobrecidas o siendo beneficiada por las mismas administraciones públicas a las que ahora importuna. Cría cuervos que te sacarán los ojos. Quizá ha llegado la hora de estudiar bien qué y a quién financiamos entre todos.