sábado, 29 de septiembre de 2012

Fatiga crónica, el síndrome del cansancio extremo

Fatiga crónica, el síndrome del cansancio extremo (Foto: Revista Nueva/VANGUARDIA LIBERAL)
La lista de las que podríamos llamar “enfermedades contemporáneas” se amplía cada vez más. El Síndrome de Fatiga Crónica es una de ellas. Propia de finales del siglo XX, está atacando principalmente a las mujeres. ¿Cuándo consultar al médico?

¿Recuerda cuando el estrés no era considerado una enfermedad y quienes lo padecían pasaban por locos? Pues bueno, algo similar empieza a ocurrir con los pacientes cuyos síntomas básicos están relacionados con el cansancio extremo.

Ellos pueden padecer Síndrome de Fatiga Crónica (SFC), el cual es considerado como una patología contemporánea, que afecta con mayor frecuencia a mujeres entre los 30 y 50 años.
“Se trata de una sensación de cansancio o fatiga que experimenta un paciente y que no se alivia con el reposo… y que no tiene explicación. Los síntomas asociados son tan fuertes, que incluso pueden incapacitar a la persona”, explica el siquiatra Rodolfo de la Hoz, especialista en el tema.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha codificado este padecimiento en el capítulo de las Enfermedades del Sistema Nervioso Central, y se asegura que afecta aproximadamente al 0,3 por ciento de la población mundial.

Su causa no ha sido establecida, pero se le relaciona con algunos virus como el de Epstein Barr y el Herpes tipo 6. Otro nombre con el que se reconoce es el de encefalitis miálgica.

En cuanto a las causas del SFC, estas siguen siendo desconocidas, aunque se han sugerido diversas hipótesis, incluyendo factores inmunológicos, virológicos, psicológicos y siquiátricos. Lo que sí tienen claro los especialistas, es que este síndrome no se puede prevenir.

¿Estoy cansado o enfermo?”

Confundir un simple cansancio con una enfermedad ha sido uno de los mayores retos de los especialistas. Para poder dar con un diagnostico acertado, las personas deben tener muy claros sus síntomas a la hora de asistir al médico.

Lo más importante es saber que la primera alarma es una sensación de cansancio extremo, que no mejora con el descanso y que suele durar muchos meses.

Otros síntomas que se asocian al SFC son dolores musculares y articulares, pero sin inflamación de las articulaciones. Además, el paciente puede tener pérdida de memoria, falta de concentración y tornarse irritable. En algunos casos es posible que sufra de fiebre no muy alta -usualmente no sobrepasa los 38°C- , crecimiento y dolor de los ganglios (en las axilas y el cuello) y dolor intenso de garganta y de cabeza.

Las señales se amplían a trastornos del sueño, tales como la incapacidad para quedarse dormido y una sensación de desasosiego al levantarse.

Una aclaración clave: no todos los afectados del SFC presentan todos los síntomas, pues algunos pacientes tienen “brotes” periódicos en los que algunos indicadores se intensifican más que otros. Por eso es necesario que una vez se inicie el tratamiento, este no se abandone aunque se sienta mejoría.

Incurable, pero tratable

Hasta el momento el SFC no tiene cura. Y su tratamiento es complejo y obliga a la combinación de diferentes modalidades. El objetivo es que el dolor se alivie y que el paciente pueda llevar una vida normal.

En el tratamiento médico se emplean medicamentos que disminuyen el dolor. Como esta enfermedad se asocia también a la depresión, puede ser útil emplear algunos ansiolíticos suaves.

Los especialistas generalmente recomiendan hacer una actividad física moderada, repartir las tareas grandes en unas más pequeñas y, básicamente, no hacer esfuerzos innecesarios. Como esta enfermedad se asocia también a la depresión, puede ser útil emplear algunos ansiolíticos suaves.

“También sirven mucho las técnicas de relajación y el yoga, y una alimentación adecuada. Es necesario que el paciente exprese sus emociones y sentimientos, pues como la enfermedad se asocia con depresión, la tendencia a aislarse podría empeorar la enfermedad”, asegura el doctor de la Hoz.

Relájese, respire profundo…

Algunas terapias alternativas son una buena opción como coadyuvantes del tratamiento médico del SFC, pues sirven en cuanto a la relajación y la mentalización sobre la enfermedad.

El yoga, el Pilates, la programación neurolingüística, los ejercicios de respiración y la meditación, son prácticas comunes para controlar el dolor y aprender a vivir con los síntomas de SFC.

Así mismo, hay importantes experiencias desde la acupuntura y la homeopatía, disciplinas que logran controlar y regir gran parte del sistema nervioso central de manera natural.

Lo recomendable es que en medio del tratamiento normal exista un espacio para estas medicinas alternativas, las cuales equilibran la mente y permiten que otros tratamientos evolucionen de manera más fácil.

¡Que no se acabe el sexo!

Por supuesto, la sexualidad es también una de las principales áreas de la vida que se afectan cuando se padece el SFC. La libido baja, el deseo se acaba y algunos medicamentos pueden interferir, por ejemplo, en la lubricación femenina.

De acuerdo con los sexólogos, siquiatras y médicos, la clave está en hablar. Hablar con su pareja y mantener una comunicación abierta y sincera, de tal manera que los dos entiendan el porqué suceden esos síntomas y busquen cómo solucionar los pequeños inconvenientes.

El uso de aceites, de posiciones que no impliquen un esfuerzo que pueda provocar dolor y de muchas caricias antes, durante y después, son aspectos que permitirán seguir disfrutando de una vida sexual normal.

Es muy importante que el paciente no se permita desmotivarse por la falta de deseo. En su cabeza debe estar la idea de que el sexo es terapéutico y que permite combatir el dolor causado por el SFC.

Fibromialgia, la hermana indeseable

Siempre que se habla de SFC, inmediatamente se asocia con la fibromialgia. Pues bien, esta es otra enfermedad, de características muy similares, pero con otras particularidades.

La fibromialgia es una enfermedad crónica del sistema nervioso central que ocasiona a quien la padece  dolor generalizado y un cansancio persistente. El síntoma más importante es el dolor. Éste es difuso, y afecta los músculos, provocando una sensibilidad anormal. Tanto, que el paciente no soporta ni siquiera una suave presión con los dedos sobre zonas anatómicas específicas de su cuerpo.

Así como el SFC, también está asociada con la depresión, y en muchos pacientes aparece después de rupturas sentimentales, accidentes traumáticos y duelos importantes.

Un dato: es mucho más común que el SFC, pues que según la OMS, afecta a cerca del 4 por ciento de la población mundial. Un paciente puede presentar las dos enfermedades, pero eso solo lo define un especialista.

Vitaminas: imprescindibles

Aunque no hay una dieta específica para las personas que padecen síndrome de fatiga crónica, los especialistas recomiendan el consumo de determinadas vitaminas y minerales. 

Aquí, algunos que pueden ser de utilidad para reforzar el tratamiento convencional.

- Vitamina B12: necesaria para reforzar los niveles de energía. Está presente en las carnes de aves y pescados, en los huevo, los mariscos, y en menor cantidad en la leche y productos lácteos.

- Vitamina C: recomendada por su efecto antiviral. Presente en naranja, limón, toronja, piña, mora, tomate y vegetales verdes.

- Magnesio: ataca la debilidad y la fatiga. Su fuente principal son carnes, mariscos y frutos secos. Allí encuentra altas dosis de magnesio.

- Coenzima Q10: alivia los síntomas de la fatiga. Esta enzima está presente en alimentos como el pescado (atún, salmón y sardinas), frutos secos, espinacas y aceite de soya.

10 tips sobre SFC

1. No es un trastorno psiquiátrico, es una enfermedad física.

2. El ejercicio físico moderado ayuda al tratamiento.

3. Los pacientes de SFC deben programar varios momentos de descanso durante el día.

4. Los cambios bruscos de estado de ánimo no son recomendables. Una vida equilibrada permite manejar mejor la enfermedad. ¡Relájese!

5. El sueño es vital. Nada puede alterar o modificar este tiempo. Deje las preocupaciones lejos de su cama.

6. Es importante hacer ejercicios de memoria. Llene crucigramas, lea.

7. La buena alimentación constituye gran parte del tratamiento. Evite los excesos y prefiera alimentos ricos en las vitaminas y minerales de los cuales le hablamos en el recuadro respectivo.

8. Hablar sobre la enfermedad es saludable. En las redes sociales hay muchas organizaciones y foros donde se puede compartir con otros pacientes.

9. Todos los días hay nuevas noticias sobre esta enfermedad. Es mejor mantenerse informado para poder actuar.

10. El paciente de SFC no es un inválido. Usted puede realizar todas las labores que se proponga, siempre y cuando esté bajo tratamiento médico.

Conozca más sobre SFC

- La fatiga crónica puede durar más de seis meses consecutivos. Este es uno de los síntomas más importantes y el paciente tiene que identificar que esta no sea consecuencia del ejercicio físico y que no presente alivio después del reposo.

-Si coinciden cuatro o más síntomas, a parte de la fatiga, de manera persistente o con recaídas durante seis meses consecutivos es necesario visitar al médico.

-Aun cuando practique ejercicio físico frecuente, recuerde que el cansancio no puede ser superior a 24 horas.

- El SFC es de difícil diagnóstico y es importante que el médico descarte otras enfermedades que pueden producir síntomas similares y que sí tienen un tratamiento específico.

- No hay ninguna evidencia científica que diga que el SFC se pueda contagiar. Sin embargo, estos pacientes no deben ser donantes de sangre ni de órganos.

- Algunos investigadores sugieren que el SFC, es una forma de depresión mayor. Según una publicación de la revista Annal Internal of Medicine los factores siquiátricos están relacionados en un 40 por ciento de los casos de SFC.

DESTACADOS

El sueño es vital para un paciente con SFC. Asegúrese de que nada alter o modifique este tiempo. Deje las preocupaciones lejos de su cama.

Los especialistas recomiendan programar varios momentos de descanso durante el día.

Este síndrome es muy raro en los niños. Usualmente, mientras más joven es el paciente, menos tiempo le durará la enfermedad.

Los síntomas asociados son tan fuertes, que incluso pueden incapacitar a la persona.

Algunas terapias alternativas son una buena opción como coadyuvantes del tratamiento médico del SFC, pues sirven en cuanto a la relajación y la mentalización sobre la enfermedad. Se recomiendan yoga, Pilates y programación neurolingüística.

Aunque no hay una dieta específica para las personas que padecen síndrome de fatiga crónica, los especialistas recomiendan el consumo de alimentos con vitamina B12 y C.

viernes, 28 de septiembre de 2012

El 25S ha triunfado

Víctor Sampedro Catedrático de Opinión Pública y Comunicación Política en la Universidad Rey Juan Carlos

Apenas nadie parece haberse dado cuenta. Esperan a poder contabilizar manifestantes. Unos para relatar la épica de la desobediencia civil y otros para alabar como éxito el amedrentamiento y la represión que se vienen aplicando. Ojalá seamos muchos, muchísimas en las calles. Pero me temo que nunca bastaremos.

Unos dirán que éramos decenas de miles y otros que, apenas unos centenares. Los primeros cantarán victoria por los “desbordamientos” de la multitud y los segundos por la siempre ejemplar contención de la policía.

Me temo que nadie agradecerá a la Plataforma ¡En Pie! y a la Coordinadora del 25S sus enormes logros. Los han conseguido y brindado a toda la sociedad, como corresponde a un movimiento social en toda regla. Señalo siete y me quedo corto.

(1) Gracias por desmarcarse de las operaciones fascistas que ya clamaron ante el Parlamento sin capacidad de convocatoria alguna. Tanto éxito ha tenido el desmarcaje del golpismo, que Cristina Cifuentes, Delegada del Gobierno en Madrid, alude a la presencia de nazis infiltrados. Con su ayuda estaremos más seguros. Nadie mejor que ella y gente de su partido para revelar la identidad de los ultras y apartarlos preventivamente de nuestro recorrido. Lo hacen con los hinchas. ¿Podrían hacerlo en nuestras próximas convocatorias? ¿Y legalizarlas aunque no lo hayamos solicitado, como con el 25S?.

(2) Gracias, porque lo anterior ha arrebatado a la (extrema)derecha el monopolio de la crítica frontal al Régimen de la Transición. El turnismo pactado entre el PP y el PSOE o el fruto de sus mayorías absolutas son criticados ahora como rasgos antidemocráticos. Como solución se pide más democracia. Se impugna el desmantelamiento del muy precario Estado de Bienestar y la precarización de la fuerza de trabajo que comparten ambos partidos. Y se critican los giros pendulares que impiden la continuidad de políticas centrales para una sociedad (sanidad, educación, organización del estado…). Por mucho que lo sigan intentando, Tejero nunca más servirá de mordaza para ahogar las críticas estructurales del Régimen que padecemos.

(3) Gracias por exigir la dimisión de un Gobierno que ha incumplido todo su programa electoral. La rendición de cuentas y el cambio noviolento de los gobiernos falaces son dos rasgos esenciales de los cargos democráticos. El tercero, la receptividad a la ciudadanía, habrá que exigírsela y ganársela a los siguientes gobiernos. Llevan año y medio acosando como antisistema a un 15M que recaba las simpatías de siete de cada diez votantes. Pero a partir del 25S saben que podrían caer con la resistencia y la desobediencia noviolentas de la población a la que han traicionado.

(4) Gracias también por exigir un nuevo contrato social y normalizar la demanda de un proyecto constituyente que renueve esta democracia. Por primera vez en nuestra historia la Constitución muestra sus costuras y esta vez las hacen saltar los demócratas y no los fascistas. Es la ciudadanía la que quiere participar, con nuevas reglas de juego. La única reforma de la Constitución ha sido unilateral y puntualmente adoptada por el bloque político gobernante: para anteponer las cuentas del Estado al bienestar, las finanzas a los derechos sociales. Por eso, el 25S hará llegar sus demandas como peticiones al Congreso.
Escojan el formato para enviarles sus peticiones a sus señorías. Pueden cambiar el disco de esta democracia (se propone lanzar discos voladores) y/o presentar un escrito a favor de un Parlamento 4.0: siempre complementario y simbólico, reflejando lo que votaría la población en caso de contar con una ley electoral proporcional. Solo como referencia, para evidenciar su distancia y encastillamiento. Si no les atienden, habrá sido la Administración la que incumpla con la constitución. Habrá quedado claro, otra vez, que después de votar la ciudadanía no puede pedir nada, menos aún exigir.

(5) Gracias, una vez más, por haber abierto la convocatoria y haber reformulado los lemas y la estrategia para hacerlos más inclusivos. De “tomar” el Congreso se pasó a “ocuparlo” y de ahí a “rodearlo” y, por fin, a “rescatarlo”. Ni hacerse con el poder, ni ocuparlo temporalmente, ni someterlo siquiera a un ultimátum. “Rescatarlos”: a ellos, a los parlamentarios que ocupan sus escaños presos de la disciplina de partido y de los Consejos de Administración. El proceso constituyente se ha iniciado en forma de “cumbres sociales” de sindicatos, “congresos” de partidos o surgimiento de plataformas, posibles embriones de Siryza en los próximos comicios autonómicos. Representantes de partidos y sedes parlamentarias acudirán a las concentraciones. Jueces por la Democracia, semillero de ministros y hasta de una vicepresidenta, ha salido en favor de los manifestantes. Hacen faltan más auto-inculpaciones y más equipos jurídicos de partidos y sindicatos, en reciprocidad con el apoyo que han recibido del 15M, para que la democracia viral pase de la calle a las instituciones

(6) Gracias porque el diálogo y la movilización con base digital han abierto el código democrático otra vez. El anonimato inicial de la convocatoria, por miedo a la represión, y los recelos que despertaba se han superado poniéndole mil voces y presentando otras tantas caras. Así ha resultado más plural e incluyente. El centralismo se ha eliminado multiplicando las sedes políticas a “rescatar”, al sumar parlamentos autonómicos y ayuntamientos. La retórica ha pasado de una “batalla final” a iniciar un proceso de cambio estructural. No por imparable será rápido. Les tomó muchos años arrebatarnos la democracia. Nos llevará también muchos recuperarla y reinventarla.

Pero no se preocupen hace tiempo que estamos en ello. Nunca Máis demostró que había que limpiar más despachos que playas. El 13M que la España de 2004 ya no era la de 1981 y que la gente esta vez salía a parar el golpismo mediático que quiso dar Aznar. V de Vivienda denunció la buburja que hoy nos asfixia. El 15M recuperó e innovó todas esas experiencias, las aliñó con más tecnopolítica digital y echó raíces en el tejido social contra los ajustes.

(7) Gracias, en fin, por no haber amenazado al 15M arrogándose su nombre. Se han evitado rupturas y escisiones que el bloque de poder explotaría a su favor. El 15S y el 25S, sumados, podrían perfilarse como dimensiones distintas de un mismo artefacto político-social novedoso e innovador. El 25S ha sacado al 15M de las “atmósferas” y los “climas” que lo entendían como “contra-hegemonía” (un cambio cultural y ético, no tanto de poder político-económico, para que se entienda). El movimiento de consenso, expresivo y de largo aliento, se completa con el de protesta que logra impactar el curso político. Ante la agresión y la represión de las políticas públicas actuales no bastan la auto-exaltación exhibicionista ni la parodia autocomplaciente. Esto último parece ser lo único que aprendieron los sindicatos mayoritarios con su convocatoria del 15S. 
¿Quién se acuerda de que exigían un referéndum? A lo mejor pueden improvisar un Bloque Crítico en las siguientes (auto)convocatorias ciudadanas. Por coherencia y por reciprocidad al apoyo recibido, digo.

Ojalá seamos muchos, muchísimas quienes acompañemos el 25S. Conste que cualquiera que sea nuestro número, acudiremos porque hemos recuperado la protesta pacífica como derecho cívico que se ejerce y que obtiene reconocimiento (no permiso) administrativo. Porque la crítica a la Transición y a la Constitución ya no hacen el juego a la derecha; al contrario, denuncia su uso patrimonialista, casi guerracivilista, del patriotismo constitucional. Porque la reforma constitucional ya no se limitará a procesos federalizantes (la escapada electoral de las elites regionales y la coartada socialdemócrata). El nuevo contrato social deberá recoger la voz de los dos tercios de ciudadanos actuales que no pudieron votar el texto de 1978. Y porque, aunque no se les reconozca cuando cuajen, de todo esto y para entonces habrá nacido una nueva institucionalidad y contaremos con más espacios de auto-organización y autonomía ciudadanas.

Carta de una persona enferma de Fibromialgia sobre la atención medica que recibió Alonso Lujambio

Una persona enferma de fibromialgia, encefalomielitis miálgica-Síndrome de Fatiga Cronica, le mando esta carta al doctor Ernesto Villanueva, colaborador de Proceso y Subdirector de Derecho a la Información del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM:

"He leido con atención su artículo Alonso Lujambio. Como enferma no puedo sino sentirme ofendida por el trato preferencial que el gobierno le profesa y por el abandono en el que estamos sumidos millones de enfermos para quienes solo hay diclofenaco. Padezco fibromialgia y encefalomielitis miálgica muy severa. Prácticamente vivo ya en un estado de postración vitalicio. La fatiga crónica se ha vuelto una fuerza aterradora que rellena cada recoveco de mi anatomía. No da tregua. Es implacable y mortífera. 

Además de esto sufro el dolor convertido en tortura, síndrome del intestino irritable, anemia, intolerancia ortostática, mareos, naúseas, vómitos, convulsiones, infecciones recurrentes, entre centenares de síntomas más. Y soy madre soltera de un niño con TDAH. Es el caso promedio de una enferma, de lo que se ha declarado una Epidemia en México y una crisis humanitaria, invisible. Nuestras biografías están convertidas en kilométricas historias médicas, están abortados nuestros derechos humanos más elementales, vivimos una espiral de violencias ad infinitum, pues no se nos cree y ninguna autoridad médica convalida nuestra agonía..

La ausencia de médicos especialistas me llevó a investigar científicamente el tema. Tenemos una calidad de vida equivalente a padecer VIH fase terminal, uso de quimioterapia y esclerosis. En España se están entregando pensiones por invalidez permanente absoluta. El Instituto Nacional de Cáncer de EEUU equipara nuestra fatiga con la que padecen enfermos de cáncer. A mi inicialmente me dieron el mismo diagnóstico que a Alonso Lujambio.

Pero nosotros no tenemos la compasión incondicional, ni las prebendas por haber sido funcionario, menos aún gozaremos de un sueldo de Senador Nadie nos aplaude o nos llama héroes. Todo lo contrario: somos locas, flojas, depresivas.

En mi largo peregrinar con diputados, senadores, comisionados, activistas, feministas (es una enfermedad feminizada,en gran medida como consecuencia de haber vivido Violencia de Género) - e incluso un alto mando del Sector Salud - me confesó cuando me entrevisté con él "que desconocían toda la información que yo había recopilado en más de 5 años". Y me conminó a colaborar con ellos. Decenas de llamadas y mails y el silencio me hizo intuir la ausencia de interés.

Nada ha cambiado desde hace una década cuando enfermé. No hay médicos, especialistas, investigación, políticas públicas. Ellos arguyen que por falta de presupuesto. En mi lucha encontré que la U. Anáhuac se interesara en que desarrolláramos una Cátedra de Investigación en Neuro-inmunología (especialidad inexistente en nuestro país)y está a la vez serviría para tratar a los enfermos y generar educación médica. Nunca hubo presupuesto, nadie tenía la facultad de pronunciarse en el tema. De nada sirvió un pronunciamiento de AI Londres en mi favor como activista y que habla de que el Estado debe hacerse cargo de los enfermos por los tratados internacionales signados en materia de discapacidad. Empeoré a causa de tanta insistencia. 

Seguramente con lo que el Sr. Lujambio ha gastado en su estancia en el vecino país y su búsqueda de todo lo habido y por haber se hubiera podido darle atención a millones de enfermos que tienen su vida rota, destazada. Pero nuestras autoridades ni siquiera quieren decir la verdad respecto a este flagelo -ahora que se ha oficializado su existencia-. Insisten en medios de comunicación que es una enfermedad inócua, inofensiva, que se controla con pensamiento positivo y neurolépticos y que hasta fortalece!.

Por cierto Lic Villanueva, también se nos ha violado el derecho a conocer a cabalidad lo que entraña padecerlas. Me han entrevistado y nunca permitieron que saliera la verdad a la luz. Mis dichos fueron tijereteados a conveniencia. Incluso hasta vetaron un programa de tv que grabé, donde fui invitada. Se nos viola el derecho a la libertad de expresión y de información. Concluyendo lo que vivimos es un reality de supervivencia, la profanación de la vida. Quién fuera Alonso Lujambio."

[Redacción | Verònnica Escutia]

Para mayor información: 

jueves, 27 de septiembre de 2012

Julio Anguita: “Cuando la gente estalle ya veremos lo que pasa”

A.Alba
Julio Anguita González (Fuengirola, Málaga, 1941) ha vuelto. El miércoles, presentó desde Córdoba el nacimiento del Frente Cívico-Somos Mayoría, un colectivo social en el que espera aglutinar a todos los ciudadanos afectados por la crisis y que quieran cambiar las cosas. En Córdoba, en el bar de su calle que donde le sirven el café sin preguntarle, recibe a El Confidencial. Tiene 70 años y a pesar de su delicado estado de salud rebosa vitalidad. Es consciente de su edad y siempre repite que ahora sí: el Frente Cívico, dice, es “lo último que puedo hacer por mi país”.

El Frente Cívico no es un partido, como usted ha repetido una y otra vez. ¿Es imposible cambiar las cosas desde dentro, ganando unas elecciones?


Metafísicamente imposible. La vía de cambio es la vía democrática que implica elecciones, pero más cosas. La vía electoral jamás conseguirá un cambio en la sociedad. ¿Estoy negando que haya elecciones? No. Digo que además de las elecciones, la lucha en la sociedad, la lucha de ideas, el cambio cultural, la organización de la gente... Todo eso también vía democrática. Eso sí. Pero simplemente por ir a votar, nunca. Porque el votar se transforma en un acto que depende de unas campañas en la que algunos tienen más dinero, las leyes electorales y un largo etcétera. En España, por ejemplo, sería imposible que la izquierda, la que sea, eh, pudiera ganar con esa Ley Electoral tramposa. Así que afirmo rotundamente que vía electoral es imposible. Vía democrática, sí. Que implica por supuesto la vía electoral, pero la supera.

El pasado miércoles usted dijo que “los partidos han envejecido” y que “todo el andamiaje de la Transición se ha venido abajo”. ¿El Frente Cívico plantea un nuevo sistema electoral o una nueva concepción de partidos políticos?

El Frente Cívico está empezando, está balbuceando, y no se plantea grandes debates. Si de mí dependiera, no. ¿Por qué no observamos todo el mundo que bulle? Colectivos ecologistas, de izquierdas, el 15M... Otro mundo es posible. ¿Se ha dado usted cuenta de que no salen del mismo núcleo? Convoque usted la manifestación y allí hay 300 siglas y tres personas. ¿Por qué? Porque es más cómodo. El problema es que quien tiene que hacer los cambios es la inmensa mayoría, que a veces no quiere. Por tanto el Frente Cívico se dirige a esa mayoría. Por eso hemos eludido utilizar las palabras derecha/izquierda, y no porque no lo seamos, sino porque sustituyendo los iconos verbales hemos colocado una propuesta que afecta a la gente, lo concreto, lo inmediato.
 Lo nuestro es dirigirnos a la inmensa mayoría, que tiene castaña: es contradictoria, gente de derechas, son pasivos, hay gente que se mueve y no sabe cuáles son sus intereses, están divididos electoralmente. Esa es nuestra tarea. Frente Cívico trata de dialogar con la mayoría y decirle qué medidas vamos a tomar para intentar liberarnos, concretas, inmediatas. Soy muy enemigo de que en el Frente Cívico se inicien grandes debates sobre modelos del Estado. Si se inician, porque la gente lo decida, bueno. Pero desde luego por mi impulso no.

¿Qué le pasa a la izquierda en España? ¿Es tímida, timorata o también ha envejecido?


Primeramente vamos a preguntar qué es izquierda. Porque si usted me pregunta que si la izquierda es los partidos, por sus carnés le diré: no existe. Lo que ocurre es que la izquierda ha caído en la rutina, está esclerotizada. El pensamiento de izquierdas, por su propia definición, es un pensamiento vivo. Pero cuando la izquierda cosifica sus postulados se transforma en su adversario. ¿La izquierda ahora mismo qué está haciendo? Defendemos a la clase obrera y la clase obrera se defiende o no. Porque claro, cuando se dice que se defiende a la clase obrera, hay que decirle: espabila. Es que entonces no me votan. Pues que no te voten. Es decir, ha perdido esa fuerza que tenía el discurso profético. Que hay que cambiar de vida, que hay que vivir de otra manera, que hay que dar ejemplo con la cotidianeidad. Eso lo ha perdido la izquierda. Se ha transformado en otro aparato electoral, como otro cualquiera. Con otros clientes, digamos, que además le son bastante infieles.

El pasado miércoles durante la presentación del Frente Cívico no se vieron muchos cargos o militantes de IU. ¿Cómo son sus relaciones ahora con ellos? ¿Están molestos? ¿Los echó de menos?


No. Pero no por menosprecio. Tuve al día siguiente la grata sorpresa de que el coordinador de IU en la provincia de Córdoba [Pedro García] recomendó que la gente de IU trabajase en el Frente Cívico. Ellos saben perfectamente a quién me estoy dirigiendo y lo que estoy proponiendo. Nosotros nos definimos: en el fondo lo que queremos es pesar en un lugar de la historia. A veces hay que negarse. Tenemos que conseguir a esa mayoría, que es la única capaz de cambiar esto. El resto son discursos un poco narcisistas.

El miércoles, usted dejó su carnet de Izquierda Unida sobre la mesa...

Mi carnet del PCE, que es más importante (risas). No abjuré de mis principios ni renegué de mi partido. Dije que lo dejo aquí para que se vea que hago un gesto de desnudarme, para que la gente también entre. Desnúdate tú de eso de Todos los partidos son iguales. Eso te lo quitas. Claro, esto es una provocación, un reto. Decís que lo que hay que hacer es tocar los problemas concretos, venga, vamos allá. Claro, uno se encuentra que después en el fondo la gente encubre su adscripción política con esas cosas. Yo se las quiero quitar.

La historia se repite, primero como tragedia y después como farsa. ¿Está de acuerdo? ¿En qué fase estamos?

Ni si quiera en la farsa. La farsa es un género literario que tiene una cierta calidad. Hay autores, por ejemplo Muñoz Seca o Jardiel Poncela, que tenían una enjundia. Estamos ante algo que no tiene calidad ninguna. Es una especie de sucedáneo. Pero de la nada, porque ni siquiera es un sucedáneo de algo. Es Twitter, más declaraciones, más urnas. Eso es lo que hay ahora.


Usted habla que vivimos una situación de “emergencia nacional”. La más grave en la Historia de España. ¿Todo puede ir a peor aún?

Sí, claro. Todo es perfectamente empeorable.

¿Hasta dónde?

Pues a que haya vagabundos en las calles, más todavía. A que surja nuevamente la caridad de los conventos. A que el mercado lo solucione todo. Que la gente con dinero tenga guardias personales, como en la Edad Media, porque la Policía, diríamos oficial, ya no sirve. A que se privaticen las cárceles, que hay por ahí un proyecto para eso. Pues sí, eso es peor. Pero en eso estamos. Estamos llegando ya mentalmente. La gente a veces lo dice y no se está dando cuenta de lo que está diciendo. La están conduciendo a que lo diga.


Es difícil ilusionar a la gente con esas perspectivas. ¿Qué ofrece el Frente Cívico para sumar a la mayoría? ¿Qué le promete?

Aparte de que el Frente Cívico tendrá su propio discurso, yo voy a decir el mío. Yo nunca he ofrecido nada. Esto es un puesto de lucha: ven. Sin más alharacas y sin más lenguaje florido.

¿Verá usted la III República con los méritos que están haciendo los Borbones?

No es un problema de los Borbones. El problema de la república no es la monarquía. La República no se define porque haya un jefe de Estado elegido. No. Esa no es su principal característica. Radicalidad democrática, sufragio universal, acceso a la propiedad, justicia social. Eso es la República. Y eso necesita de una sociedad de ciudadanos, con conceptos cívicos. Y a partir de ahí a la Monarquía no hay ni que sacarla. Se va. Por eso, tantos republicanos que están cada día atacando al Rey están gastando energías inútiles. O bien justificando su vagancia y embistiendo a algo que es una especie de monigote que cuando todo se vaya cambiando no dura ni cinco minutos. Como le pasó a Alfonso XIII. O como le pasó antes a Isabel II. Entonces, hombre, si el monarca hace ciertas cosas que no son correctas deben ser criticadas. Pero cargar todas las baterías contra el Rey hablando de la República francamente es una memez.

En ese caso, quedan pocas repúblicas en Europa, aunque lo sean sólo por su nombre...

Hombre, todas las que existen oficialmente sí las ponemos al lado de las monarquías, que son sistemas mostrencos. Porque si hay algo viejo es una monarquía. Digamos que formalmente son repúblicas. Y repito, incluso a nivel formal mejor que la monarquía. Pero después, en el sentido de república que yo hablo, no hay ninguna.

Usted habló en su intervención del 15M. Desde que dejó de ser coordinador general de IU había estado ocupando una segunda línea en conferencias y escritos. ¿El 15M ha provocado que usted dé el paso para conformar el Frente Cívico?

Yo dejé de ser coordinador general de IU creo que fue el 28 o el 29 de octubre del año 2000, en una asamblea. Convoqué a los medios de comunicación a una rueda de prensa y dije: en dos años voy a estar callado. Y cumplí. Y cambio de trinchera, pero no de lucha. Y seguiré luchando hasta que mi corazón lo permita, o mi salud, o mi vida. De modo que no ha sido volver como unos piensan. Me he adelantado hacia el proscenio en un momento pero con voluntad de retirarme enseguida. Así que no he cambiado lo que pensaba. He asumido que tenía que dimitir y ya está. En mi vida siempre he tenido que dimitir antes. Dimití de alcalde, tuve que dimitir de presidente de IU-CA, tuve que dimitir antes de coordinador de IU. De la misma manera que tuve que ir siempre apagando fuegos. Mi vida ha sido una permanente tensión y eso, después, lo va a pagar la salud. Pero bueno.

¿Esperanza Aguirre ha dimitido o la han dimitido?

Aunque a mí no me lleva mucho tiempo pensar en eso, es muy raro. Yo no creo que sean problemas de salud. En el fondo debe haber algo raro, de características de escándalo que no puedo calibrar, porque lo de que yo tengo que hacer el relevo. Hombre, yo eso lo he hecho. Pero lo he preparado. El relevo se prepara en unos meses, en unas semanas, se va hablando con la dirección del partido, se va anunciando. Esto ha sido por sorpresa. Algo se teme. No sé qué. Desde luego el mundo que la rodea no es un mundo para estar tranquilo. Es un mundo donde, como los buitres, los jueces están todo el día planeando.


El Financial Times ya ha publicado que el ministro de Economía, Luis de Guindos, está negociando el rescate total a España.

El secuestro total. Lo llaman rescate, pero es un secuestro.

Cuando eso ocurra, ¿se tiene que ir el Gobierno?


Se tiene que ir el Gobierno y la oposición. Los dos. Porque la política es la misma, con maticesHa hecho crisis todo el ilusionismo que surgió con Maastricht. Se ha ido al traste toda la serie de mentiras, de estupideces y de boberías de tanto europeísta en la inopia, que no leía sino las consignas de su partido. Maastricht es esto. El euro es el marco cambiado de nombre. Muchas alegrías, pero es incompatible una moneda única en países como Alemania y los llamados PIGS. O se van los PIGS, los echan, o se va Alemania. Salvo que cambie el concepto. No lo que ha dicho Durao Barroso, que habla de un Estado Federal, unas cosas muy raras. Por tanto, si nos rescatan habrá más vueltas de tornillo hasta que la gente estalle. Y cuando la gente estalle pues ya veremos lo que pasa.


¿Qué está pasando en Cataluña y el País Vasco?

Mire, eso sí que es una farsa.
 Yo diría que es una comedia de Muñoz Seca, que tenía cosas geniales. Lo de Cataluña ya es tremendo. Unos dirigentes que votan las políticas más reaccionarias porque son fieles a su tradición. La burguesía catalana ha sido la más traidora a la hora de haber cambiado el país. Pudo, pero le dio miedo. Ahora hacen lo mismo que hacía Cambó. Cambó amenazaba Madrid con la independencia para sacar la pela. Y eso es lo mismo. Lo que ocurre es que en la calle el tema de la independencia tiene una especie de eco porque es muy simple, y somos un país de simplezas. Creen que con la independencia se van a solucionar los problemas. Naturalmente, yo soy partidario de que el pueblo catalán decida. Y que después asuma su responsabilidad. Creo que por demócrata el pueblo tiene que decidir. Ahora, a partir de ahí, si resulta que las empresas catalanas... Ah amigos, ¿queréis volver entonces a formar parte? Pero esto lo ponía en claro el movimiento obrero si existiera, que no existe. Cuando hiciera de la lucha social el eje estos nacionalistas de derechas se esfumaban, porque siempre han vivido a base de estar engañando, chantajeando, pero después votando a los gobiernos de derechas en el Parlamento español. Han sido un tanto trabucaires, por utilizar una expresión catalana. Pero bueno, el problema es que la gente se lo crea. Y por tanto, hágase la voluntad del pueblo soberano. Y el pueblo soberano después que apeche con lo que decida.

¿Y en el País Vasco?

Hay elementos distintos, porque lo que acabo de decir es del PNV. Lo que pasa es que el PNV es un poco más avanzado que CiU. Y después está la izquierda abertzale. Donde hay izquierda y donde hacen de la lucha social el planteamiento de la lucha nacional. Vuelvo a decir que en un mundo globalizado no entiendo que la independencia pueda servir para cambiar la sociedad. No lo entiendo, aunque respeto la opinión. Pero tiene ese elemento de diferencia. Queramos o no, el Estado español ha sido este. Igual que hay nacionalismos hay un nacionalismo español, igual de trabucaire. El de banderita tú eres roja, etcétera, etcétera. En España ha faltado el siglo de la razón. Hemos sido un país de consignas, de grandes sentimientos, de emotividades. Muy poco de razón. Y fíjese que somos un país que no tiene miedo a ponerse delante de un toro pero ve un libro y se echa a temblar.

¿Por qué no quiere hablar de Carrillo?

Porque no, porque quiero ser fiel a mí mismo.

La represión policial como bárbara respuesta

Durante toda la manifestación la policía, obedeciendo órdenes del Gobierno, restringió derechos fundamentales de forma sistemática


Desde hace unas semanas el Gobierno ha venido incrementando la agresividad en su estrategia de criminalizar la protesta social, preparando así el terreno para la convocatoria del 25 de septiembre. Sin ir más lejos la semana pasada la policía identificó a todas las personas presentes en una asamblea en el parque del Retiro, en Madrid. Un día antes detuvieron a cuatro activistas simplemente por portar una pancarta que aludía a la mencionada manifestación. Incluso el Gobierno llegó a dar orden al fiscal para imputar preventivamente a ocho activistas por organizar una supuesta y futura actividad delictiva (que paradójicamente después fue legal). Ya la delegada del Gobierno lo había advertido al reconocer en televisión la existencia de listas negras con nombres -de hasta mil personas, aseguró- que iban a “casi todas” las manifestaciones.

En ese contexto era complicado imaginar cómo se desarrollaría una manifestación que, aunque legal y pacífica, no estaba exenta de controversia. La convocatoria había cambiado de formato y objetivo en varias ocasiones y ello generó bastante confusión incluso allí donde hubiera sido lógico un recibimiento muy positivo. Finalmente se acordó un programa muy sensato y en la línea de las conocidas movilizaciones del 15-M. Ello permitió que, muy a pesar de los intentos de criminalización, muchos colectivos y desde luego ciudadanos a título individual definitivamente se sumaran.

El objetivo más compartido por los manifestantes fue sencillamente el de exigir democracia. No es algo menor, pues se da precisamente en un momento histórico en el que nuestro gobierno se está limitando a obedecer el mandato de instancias no democráticas, como la troika, y con consecuencias que sufrimos duramente como ciudadanos.

" Además de diputados somos ciudadanos empobrecidos y estafados por el tándem formado por los distintos Gobiernos y el gran poder económico que se encuentra detrás"

Precisamente por compartir ese objetivo, en torno a las seis de la tarde todos los diputados del grupo de Izquierda Unida-La Izquierda Plural nos unimos a la manifestación. El recibimiento fue mayoritariamente favorable, con aplausos y abrazos, si bien también hubo algunas personas –que se identificaron posteriormente como militantes de UPyD- que nos pitaron. Y allí estábamos porque compartíamos las denuncias que hacía la convocatoria y también porque además de diputados somos ciudadanos empobrecidos y estafados por el tándem formado por los distintos gobiernos españoles y el gran poder económico que se encuentra detrás.

Fuera del Congreso comprobamos cómo durante toda la manifestación la policía, obedeciendo órdenes del Gobierno, restringió derechos fundamentales de forma sistemática. Compartimentó el centro de Madrid para separarnos a los manifestantes e intentar ponernos nerviosos; en muchos casos centenares de personas quedaban atrapadas por dispositivos policiales que no daban ninguna explicación de lo que estaba ocurriendo.

Finalmente y en torno a las ocho de la tarde llegaron decenas de furgonetas de la policía con objetivo de cortar las calles del centro de Madrid. Y se hizo con desproporcionada violencia. La policía nos empujaba bruscamente a todos con objeto de, según decían, “limpiar la calle”. No se salvaba nadie: manifestantes, periodistas, cargos públicos, turistas... todos fuimos expulsados de las calles del centro hacia el Paseo del Prado. Y ya allí la policía comenzó duras cargas con las que consiguió disolvernos del todo.

El balance final, desolador. Muchos heridos y detenidos en una manifestación que fue en todo momento pacífica, exceptuando algunos incidentes aislados de autoría confusa, y que reflejaba la frustración de una ciudadanía que sufrimos los efectos de la crisis y de unas políticas que no hemos validado a través de ninguna institución o mecanismo. El Gobierno ha decidido responder a un problema político con represión policial, y eso no es sino una injusta e ineficaz huida hacia delante que sólo conseguirá empeorar las cosas.

Alberto Garzón es diputado de Izquierda Unida-La Izquierda Plural