lunes, 15 de julio de 2013

La contaminación atmosférica mata cada año 2 millones de personas

Última revisión viernes 12 de julio de 2013
Las partículas finas suspendidas en el aire sería responsables de 2,1 millones de muertes anuales
Más de dos millones de muertes ocurren cada año como consecuencia directa de la contaminación del aire causada por los humanos, según concluye un nuevo estudio, publicado en Environmental Research Letters. Environmental Research Letters. En concreto, en el análisis se calcula que alrededor de 470.000 personas mueren cada año debido a los aumentos causados por el hombre en la capa de ozono y que cerca de 2,1 millones de muertes se producen anualmente por los incrementos provocados por la actividad humana en las partículas finas suspendidas en el aire (PM2.5), que pueden penetrar profundamente en los pulmones, causando cáncer y otras enfermedades respiratorias.

Uno de los autores de la investigación, Jason West, de la Universidad de Carolina del Norte (EEUU), destacó que «nuestras estimaciones señalan que la contaminación  del aire está entre los factores ambientales de riesgo más importantes para la salud. Muchas de estas muertes se calcula que se producirán en Asia oriental y Asia meridional, donde la población es alta y la contaminación del aire es grave».

Según el estudio, el número de estas muertes que se pueden atribuir a los cambios en el clima desde la era industrial es, sin embargo, relativamente pequeña. Se estima que un cambio climático daría como resultado 1.500 muertes por ozono y 2.200 fallecimientos relacionados con las partículas PM2.5 cada año.

Cambio climático

El cambio climático afecta a la contaminación del aire en muchos sentidos, provocando incrementos o disminuciones locales. Por ejemplo, la temperatura y la humedad pueden cambiar las velocidades de reacción que determinan la formación o la vida de un contaminante y la lluvia es capaz de fijar el tiempo que los contaminantes pueden acumularse, además de que las altas temperaturas también pueden aumentar las emisiones de compuestos orgánicos de los árboles, que pueden reaccionar en la atmósfera para formar ozono y partículas.

«Muy pocos estudios han intentado estimar los efectos de los cambios climáticos del pasado en la calidad del aire y la salud. Encontramos que los efectos de los cambios climáticos del pasado es probable que sean un componente muy pequeño de los efectos generales de la contaminación del aire», continuó West.

Ozono

Los investigadores utilizaron un conjunto de modelos climáticos para simular las concentraciones de ozono y PM2.5 en los años 2000 y 1850, con un total de 14 modelos de simulación de los niveles de ozono y seis modelos de simulación de los niveles de PM2.5. Se utilizaron estudios epidemiológicos previos para evaluar cómo las concentraciones específicas de contaminación del aire de los modelos climáticos están relacionadas con las tasas de mortalidad globales actuales.

Los resultados de los investigadores son comparables a los estudios anteriores que han analizado la contaminación del aire y la mortalidad, sin embargo, hubo alguna variación dependiendo del modelo climático utilizado.

jueves, 4 de julio de 2013

Medicina tradicional china y ¡pesticidas!

Entrada de blog por Eric Darier - julio 3, 2013 
China tiene una gran tradición en el uso de la medicina natural a base de plantas. Una tradición que se remonta a miles de años y que se basa en la capacidad de la naturaleza para prevenir enfermedades y restaurar la salud humana. En los últimos tiempos los productos herbales chinos se han convertido en un icono mundial debido a sus propiedades curativas y se incluyen en la dieta diaria (sopas, salteados e infusiones) por millones de personas de todo el mundo.

Desde 2009, China es el mayor exportador del mundo de este tipo de productos. Muchas personas los consumen porque consideran que son buenos para la salud, sin conocer que están expuestos a niveles peligrosos de pesticidas.

Así lo demuestra un estudio reciente de Greenpeace en Asia Oriental que ha publicado un informe en el que denuncia cómo China exporta su medicina tradicional con gran contenido de residuos de pesticidas.
Tras el lanzamiento del informe la semana pasada Productos herbales chinos ¿Elixir de salud o cóctel químico? (en inglés) se ha publicado una segunda publicación para explicar cómo se han encontrado estos residuos de plaguicidas en los productos exportados desde China.

Greenpeace realizó analíticas en 36 muestras de estos productos comprados en tiendas de Londres, Virginia (cerca de Washington DC), París, Amsterdam, Hamburgo, Milán, Toronto y Vancouver, con los siguientes resultados:
  • 32 muestras (¡casi el 90% de todas las muestras!) Contenían tres o más tipos de plaguicidas. El récord lo tiene Alemania y Canadá, donde las muestras de madreselva contenían 26 y 24 tipos diferentes de pesticidas, respectivamente.
  • Casi la mitad de todas las muestras (17) contienen plaguicidas enumerados como muy o extremadamente peligrosos por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
  • Unas 26 muestras presentaron niveles de residuos de pesticidas que excedían lo que las autoridades europeas consideran que el nivel máximo de seguridad (LMR).
Los pesticidas (herbicidas, insecticidas, fungicidas, etc) son sustancias tóxicas diseñadas para matar. El problema es que los pesticidas no sólo matan las plagas objetivo, también matan o afectan a otras formas de vida que pueden ser beneficiosos para la producción de alimentos o cumplir una función tan importante en los ecosistemas como la polinización. Nos referimos a las abejas y otros polinizadores.

Los seres humanos también pueden verse afectados por los plaguicidas tóxicos. Estudios científicos alertan que los pesticidas pueden causar envenenamiento y en algunos casos la muerte a corto plazo con altas dosis de las sustancias más peligrosas. También ocasionan graves efectos crónicos a largo plazo con la exposición aún a niveles muy bajos.

Los pesticidas están involucrados en graves problemas de salud, como la reducción de la fertilidad masculina, cáncer testicular y problemas del sistema nervioso, especialmente en los niños y niñas.

A nivel mundial, sin embargo, la venta anual de estos productos del sector químico se duplicaron entre los años 2000 y 2009, y la industria química mundial ha proyectado que sus ventas crezcan en un 3% por año hasta 2050. Una tendencia que no es sostenible desde el punto de vista ecológico ni para la salud de las personas. Es, literalmente, un callejón sin salida.

Este último escándalo confirma una vez más que el sistema de agricultura intensiva química está fuera de control. Greenpeace pide a los gobiernos que tome medidas, reduzca el uso de plaguicidas promoviendo la agricultura ecológica frente a la agricultura industrial intensiva con aplicación masiva de insumos químicos.

Greenpeace también quiere exigir una mayor financiación pública para investigar la agricultura ecológica y en particular sobre las alternativas no químicas para controlar las plagas. No esperemos que no haya abejas o que otros productos alimenticios se contaminen con sustancias químicas tóxicas.

Vamos a ayudar a los agricultores a cambiar rápidamente a la agricultura ecológica, que es la única opción viable. 

Post Eric Darier (@EDarier), responsable de la campaña de agricultura ecológica de Greenpeace Internacional.

La alimentación mundial, en riesgo por el declive de las abejas

La desaparición de los polinizadores puede vaciar las estanterías de las tiendas de comestibles 

Carlos de Prada, Madrid, 01/07/2013
Estos días un supermercado anglosajón hizo el ejercicio de fotografiar una parte de sus dependencias en dos momentos. Primero, tal y como están hoy en día. Después suprimiendo aquellos productos que no habrá el día que las abejas dejen de polinizar las plantas que los producen. El resultado es espectacular, tal y como puede apreciarse comparando unas y otras instantáneas. Habría muchos espacios vacíos. Los que hoy ocupan manzanas, cebollas, aguacates, zanahorias, mangos, limones, limas, melones, calabacines, berenjenas, pepinos, apio, coliflores, puerros, coles, brócolis,... que serían mucho más difíciles de encontrar si no existiesen los polinizadores.

El ejemplo visual, mostrado por la cadena de supermercados Whole Foods Market, no es más que ilustración de un hecho asumido: la producción de una parte importante de la agricultura caería brutalmente sin las abejas y otros polinizadores.

Las abejas son claves en la agricultura mundial

Según datos de la FAO de 100 cultivos que dan el 90% de los alimentos del mundo, 71 son polinizados por abejas. En Europa el 84% de las especies de 264 cultivos son polinizados por insectos. No hace falta tener mucha imaginación para percatarse del impacto brutal que la desaparición de los polinizadores tendría para la agricultura. Y lo mismo cabe decir del impacto que podría tener sobre la flora silvestre. Miles de especies vegetales existen gracias a los insectos. Nada menos que el 87% de las plantas con flores del mundo dependen de animales para la polinización.

Las pérdidas económicas que ocasionaría la pérdida de la polinización serían enormes

Es por cosas como estas que Albert Einstein, de una forma acaso un tanto exagerada, dijo que si las abejas desaparecieran al hombre le quedarían cuatro años sobre la tierra.

Las pérdidas económicas que ocasionaría la pérdida de la polinización serían enormes. Según la Comisión Europea el valor de la polinización en Europa sobrepasa los 22.000 millones de euros anuales. En el mundo la cosa llegaría a los 265.000 millones anuales.

Sin polinización un tercio de los cultivos perderían productividad (la productividad bajaría hasta un 75%). Y la polinización es esencial para obtener muchas frutas, verduras, leguminosas, frutos secos, cultivos forrajeros,... Los cultivos polinizados se cuentan entre los más valiosos. El valor por tonelada de los cultivos polinizados es un 500% (cinco veces) superior al de aquellos que no dependen de la polinización.

Se está dando una lamentable circunstancia. Que aunque la demanda de ésos cultivos dependientes de la polinización crece de día en día, en paralelo están cayendo las poblaciones de abejas y otros polinizadores. En especial en zonas como Norteamérica y Europa, aunque también en otras áreas como China o Egipto. En EE.UU. se habrían perdido entre el 30 y el 40% de las colonias desde 2006. En Europa, la media sería de un 20%. Europa Central habría perdido un 25% desde 1985. En el Reino Unido podría ser un 54%. Países como España, aunque no se hayan realizado cuantificaciones más o menos exactas, han sufrido también fuertes caídas de poblaciones en algunas zonas. Y España es el país líder de la UE en producción de miel y polen.

Insecticidas que perjudican a las abejas

¿Por qué están cayendo las poblaciones de abejas?. Las razones son diversas y actúan combinadamente, potenciándose unas a otras. Entre ellas algunas enfermedades y parásitos, como el ácaro Varroa o el microsporidio Nosema, que producen grandes estragos. También factores como el debilitamiento derivado de la falta de polen que traen aparejados los extensos monocultivos en torno a los cuales se han eliminado los linderos, llenos de flores, con maquinaria y herbicidas. Y, por supuesto, entre los principales factores que dañan a las abejas se cuentan una serie de insecticidas que están en el punto de mira de los científicos.

Entre los efectos que los más diversos estudios científicos han asociado a la exposición a diversos insecticidas se citan muchos, y van desde la muerte de las abejas, a la reducción de su capacidad de identificar las flores, o de recordar el camino de vuelta a la colmena, pasando por otros muchos que podrían venir a darse la mano en serios quebrantos a las poblaciones de abejas.

Han llegado a contarse hasta 17 pesticidas diferentes en una sola muestra de polen

Insecticidas y abejas congenian mal. Sin embargo, han llegado a contarse hasta 17 pesticidas diferentes (insecticidas, fungicidas, herbicidas, acaricidas,...) en una sola muestra de polen.

Greenpeace publicó hace poco un completo informe sobre "el declive de las abejas" que resumía el problema, pidiendo la eliminación de 7 pesticidas. Entre ellos estaban tres que la UE ha resuelto recientemente prohibir temporalmente para algunos usos, como el famoso imidacloprid, la clotianidina y el tiametoxam (pertenecientes a una familia de insecticidas que cada vez estás siendo más controvertida: los neonicotinoides). Los otros cuatro serían el fipronil, el clorpirifos, la cipermetrina y la deltametrina.

La lucha ecologista, que es a la vez la de muchos científicos y apicultores, se concentra en ampliar la prohibición y se ve respaldada cada vez con más fuerza. Lo último fue la aprobación de un informe de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) reconociendo los riesgos del fipronil usado en algunos cultivos. Luis Ferreirim, experto de Greenpeace en la materia lamenta "la excesiva lentitud con la que se están adoptando medidas, haciendo un llamamiento a las autoridades para que se actúe con celeridad en el caso del fipronil y de otras sustancias que se sabe que pueden representar una amenaza para los polinizadores". Veremos qué pasa con este insecticida y con los demás. De un lado está la conservación del medio y los servicios clave que representa la polinización. Del otro, los intereses de algunas pocas grandes empresas químicas: Bayer, Syngenta, Basf, ... capaces de mover muchos resortes.

La alternativa mejor, como comenta Greenpeace en su informe estaría clara: la agricultura ecológica, sin uso de pesticidas. También aumentar la diversidad florística en el entorno de los cultivos, huyendo del emprobrecimiento que suponen las grandes extensiones de monocultivos. Sería importante mantener lindes, barbechos, setos y áreas naturales, alrededor de las áreas cultivadas, que al favorecer la alimentación de los polinizadores haría crecer la productividad de los cultivos. Lo que sería mejor se sabe. Otra cosa será que lo mejor para todos se imponga a lo que es lo mejor para unas cuantas empresas. Está en juego uno de los procesos naturales más importantes: la polinización.

Carlos de Prada, Madrid. 01/07/2013

miércoles, 3 de julio de 2013

Heroicos y valientes defensores de la salud destruyen cultivos transgénicos de remolacha en EE.UU

Heroicos y valientes ciudadanos, defensores de la salud y la soberanía alimentaria, destruyen 6.000 cultivos de remolacha azucarera genéticamente modificada en Oregon, reporta NaturalNews.com.

“Pareciera que finalmente algunos estadounidenses estuvieran despertando a la cruda realidad de que llamar a los políticos o firmar peticiones no es suficiente para detener la marea perversa que hunde a este país alguna vez libre”, dice el director de Natural News, Mike Adams.

Mike Adams reflexiona que “Quizás por primera vez desde la introducción de los organismos genéticamente modificados (OGM) en la década de 1990, los activistas defensores de la soberanía alimentaria y luchadores por la libertad, literalmente destruyeron campos transgénicos, lo cual representa una declaración pública audaz: Que la gente ya tuvo bastante veneno de abominaciones genéticas”.

Según nuevos informes, un total de 6000 plantas de remolacha GM cultivadas en campos del sur de Oregon fueron arrancadas de raíz hace pocos días. El 8 de junio, se encontraron aproximadamente 1.000 remolachas azucareras transgénicas destruidas en campos arrendados y administrados por el sector privado, concretamente por la biotecnologica Syngenta con sede en Suiza, mientras que el 11 de junio otras 5.000 plantas destruidas se hallaron en un terreno diferente, también propiedad de Syngenta, justo tres días más tarde.

Dado que los cultivos eran transgénicos, la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) se involucró de inmediato en el caso, declarando a este valiente acto de conservación ecológica como “sabotaje económico”. Si los cultivos hubieran sido orgánicos el FBI de Monsanto jamás hubiera intervenido. Los que participan en la investigación se niegan a brindar mayores detalles, tienen miedo de impulsar la idea y que aparezcan “imitadores” los cuales podrían tomar medidas similares en otros campos transgénicos de Oregon y todo el mundo.

Hablando de “sabotaje económico”, la flagrante negligencia e inmoralidad del gigante de la biotecnología Monsanto es culpable del mayor sabotaje económico del año, habiendo contaminado con trigo transgénico experimental bienes privados, lo cual condujo a una contaminación generalizada del suministro general de trigo. La Unión Europea pidió la prohibición de importaciones desde Estados Unidos por culpa de Monsanto, cuando se descubrió trigo con una modificación genética ilegal que alteró rápidamente los mercados de exportación de trigo en los EE.UU. poniendo a miles de agricultores al borde de la quiebra.

Pero el FBI ni siquiera contempló la posibilidad de investigar y enjuiciar a los culpables de esta debacle. No, Monsanto y otras empresas del sector biotecnológico, que son responsables de la contaminación del planeta entero con sus atrocidades químicas y transgénicas, están protegidas de toda responsabilidad gracias a Obama. Y siguen cometiendo actos de sabotaje económico con total libertad. Mientras los combatientes por la salud y soberanía alimentaria que intervienen en nombre de la humanidad son relegados a la condición de terroristas.

“Cuando el viento sopla el polen transgénico contamina irreversiblemente los campos de agricultores orgánicos. Esto se llama bio contaminación. ¿Que hace la Justicia al respecto?”, escribió en un artículo reciente de GreenMedInfo.com.

La remolacha transgénica de la corporación suiza Syngenta es ilegal en Suiza

Una ironía importante en el caso Syngenta es que su remolacha azucarera frankenstein ni siquiera es legal en su propio país de origen, Suiza. Entonces Syngenta busca aumentar las tasas de cáncer en todo el planeta pidiendo leyes y legislaciones que lo permitan, mientras no puede hacerlo en Suiza, donde los ciudadanos están protegidos contra este asalto agrícola debido a una estricta regulación de los OMG.

“Syngenta comete actos criminales en su propio país, sin embargo, el gobierno de Estados Unidos invita a Syngenta a cometer actos criminales”, escribió un comentarista en OregonLive.com. “¡Estoy muy agradecido con los rebeldes!”, “Los felicito por su acción y su valentía.”

Las fuentes de este artículo son:


SQM SIN BARRERAS

Los expertos llaman "los canarios de la mina" o los vigilantes de la vida a los afectados por la Sensibilidad Química Múltiple (SQM) porque con su gran sensibilidad avisan al resto de los seres donde está lo realmente dañino para todos.

El 100% de los ciudadanos occidentales estamos expuestos a contaminantes tóxicos persistentes y a una suma de radiación excesiva.

En EEUU, el porcentaje de enfermos de SQM diagnosticados llega al 2,5%. En España los últimos estudios hablan de alrededor de un 0,5%.

Más de un 15% de la población general presenta mecanismos de respuesta excesiva frente a algunos estímulos químicos o ambientales. En un 5% de casos estos procesos son claramente patológicos y superan la capacidad adaptativa del organismo.

La SQM es una pérdida de la tolerancia a "dosis bajas" de sustancias químicas tóxicas presentes en el medio ambiente y que habitualmente son "toleradas" por otras personas.

Los síntomas son muy diversos y afectan al sistema nervioso central, músculo-esquelético, piel, mucosas, ojos, cardiovascular, respiratorio, gastrointestinal, genitourinario,... Además, suelen solaparse con otras enfermedades, como el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC), la Fibromialgia (FM), el asma o las alergias.

Alemania fue el primer país en reconocer oficialmente esta enfermedad, seguida por Japón. También lo está en otros como Austria.

Estados Unidos y Canadá es donde más se ha investigado.

En mayo de 2009 la Universidad de Washington publicó una compilación con más de 100 estudios científicos Peer-reviewed (revisados por otros expertos de la misma disciplina) que demuestran la base fisiológica de la SQM.
En España no está reconocida oficialmente por lo que se le da totalmente la espalda a todos lo niveles.

El Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad publica un DOCUMENTO DE CONSENSO SOBRE SQM en 2011. Un año después es ratificado por la Mesa de Sanidad Interterritorial por unanimidad junto a los protocolos para consultas blancas y atención hospitalaria libre de tóxicos decretados en octubre de 2012, y que a día de hoy siguen sin ser una realidad.

Las enfermedades ambientales, que están causadas por múltiples agentes tóxicos y cuya incidencia no para de crecer, representan un reto para la medicina tradicional y una amenaza para los intereses de las industrias químicas, lo que obstaculiza su reconocimiento.

Ante la ignorancia, el desconocimiento y la incomprensión, y en algunos casos porque se sienten desbordados, muchos amigos, familiares, instituciones abandonan a los enfermos a su suerte. Con frecuencia creen que es un problema psicosomático y les tratan como enfermos imaginarios. Se repiten insistente y erróneamente casos de intento de psiquiatrización forzosa e incapacitación por desconocimiento de la realidad orgánica de la SQM en profundidad.

Los vecinos muchas veces se niegan a colaborar lo que supone una agresión clara constante al organismo de los afectados.

Serias limitaciones para la vida cotidiana. Grandes dificultades o imposibilidad de accesibilidad para: Transporte público. Lugares públicos de obligada asistencia: Consultas médicas, hospitales, juzgados, tramites administrativos, ... Servicios y lugares de todo tipo: Supermercados, tiendas, cines, restaurantes, ... Aseos públicos. Asfaltado y obras en la vía pública. Fumigaciones de calles, parques y jardines. Caminar por la calle con muchas personas con perfumes y cigarros. Visitas a familiares o amigos si no se han adaptado.

El afectado por SQM tiene necesidad de utilizar productos especiales en todas las ramas de la vida: aseo personal, limpieza doméstica, alimentación, etc., así como utilizar mascarilla, purificador de aire y otros aparatos que les permitan no recibir el 100% del impacto de los tóxicos que se encuentran en el ambiente.

Hay diferentes grados de sensibilidad y brotes que pueden variar por momentos, horas, días, épocas.

Estudios, incluso del gobierno de Japón, confirman que el aire de los hogares es de 5 a 8 veces más tóxico que el aire más contaminado de una gran ciudad. Y eso está en nuestra mano cambiarlo. El aire de lugares públicos, incluso de lugares fundamentales como centros de salud, hospitales o juzgados, pueden ser aún más tóxicos.

Las enfermedades ambientales no son las únicas afectadas por el exceso de radiación y tóxicos. También lo están otras: Esclerosis múltiple, parkinson, alzheimer, síndrome de fatiga crónica, fibromialgia, asma, cáncer, epoc, etc.

Al final todos estamos o vamos a ser afectados en capacidades, salud y vida por el exceso tóxico y el masivo aumento de radiaciones en algún grado.

Para más información consultar con las asociaciones de afectados.