sábado, 5 de mayo de 2018

"El wifi está alterando la biología de las personas"

La proliferación de redes inalámbricas está alterando la biología de las personas, dice el profesor Ceferino Maestú. Esta tecnología nos expone a todos.
Ana Montes

E1 doctor Ceferino Maestú Unturbe es uno de los científicos más relevantes que estudian en España el impacto de los campos electromagnéticos artificiales (CEM) en la salud humana.

Además de dirigir el Laboratorio de Bioelectromagnetismo del Centro de Tecnología Biomédica dependiente de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), es uno de los doscientos científicos firmantes del manifiesto internacional contra los CEM.

Piden a los gobiernos sensibilidad, precaución y mesura frente a la exposición exponencial electromagnética a la que los ciudadanos estamos cada vez más sometidos en esta sociedad súper tecnificada.

En su opinión, todos los efectos biológicos que la ciencia ha logrado reconocer hacen imperativo legislar para proteger la salud del ciudadano, algo que se ha negado a recoger la Ley General de Telecomunicaciones, que únicamente favorece el desarrollo de estas redes.

Entrevista a Ceferino Maestú

—¿Cuál es el objetivo del manifiesto internacional que usted suscribe?

—Es un llamamiento a las autoridades e instituciones públicas y al Parlamento Europeo para que adopten medidas más restrictivas frente al campo electromagnético.

Y es que los llamamientos que han hecho otras instituciones —como la Agencia Europea del Medio Ambiente y la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa— no han sido escuchados ni trasladados a ninguna normativa.

El Parlamento recomendaba en 2008 y 2009 que se limitara a 0,1 microvatios/cm2 pero en España la tasa actual para la frecuencia de 900 Mz está en 400 microvatios/cm2 (4.000 veces más).

Creemos que los estudios que se han hecho permiten afirmar que puede usarse la telefonía móvil con niveles de exposición mucho más bajos que los actuales sin exponer a la población a toda esta radiación.

—¿Cuál sería la tasa conveniente?

—Algunos piden hasta diez o cien veces menos. Todavía no sabemos cuál sería la tasa ideal, pero la creciente exposición media determinará la velocidad a la que irán apareciendo los problemas.

Muchos estudios han empezado ya a encontrar disfunciones fisiológicas en niveles inferiores a la normativa actual. Por eso se pide precaución y que proteja a la población reduciendo los niveles de exposición.

—¿Cuánto puede aguantar el sistema inmunológico humano?

—No lo sabemos, pero no tenemos capacidad de adaptación porque se necesitarían siglos, si esto fuera posible.

Si seguimos como estamos, agotaremos el aguante del sistema inmunológico y se verá obligado a responder de una forma aguda. El sistema de los electrohipersensibles está respondiendo antes que el de los demás, pero esto no quiere decir que el de los demás no vaya a hacerlo.

Los que están en contra creen que, si fuera cierto lo que decimos, más gente estaría reaccionando a los campos, pero esto no excluye que aparezcan más hipersensibles según vaya aumentando la tasa de exposición.

Electrohipersensibilidad y síndrome de sensibilidad central

—Según usted, ya hay 13 millones de europeos (un 3-5% de la población) electrohipersensibles en mayor o menor medida...

—Por eso no se trata de un problema pequeño. Los que hoy no son electrohipersensibles (EHS) pueden llegar a serlo, porque nadie ha nacido con este problema.

Los médicos de atención primaria reconocen que reciben a gran parte de la población con síntomas específicos de la electrohipersensibilidad, aunque estos coinciden con otras patologías, como la fibromialgia, por lo que deberíamos pensar que tienen un mismo origen.

Son síntomas como cansancio, pérdida de memoria a corto plazo, desconcentración, escozor de ojos, acúfenos, rigidez muscular, falta de libido, nerviosismo, alteraciones tiroideas...

En cambio los organismos públicos se resisten a considerarlo. La medicina necesita un nuevo concepto para enfocar este tema, porque el tradicional consiste en diagnosticar estas hipersensibilidades por separado.

—¿En qué se basaría ese enfoque?

—Muchos investigadores creemos que existe el síndrome de sensibilidad central.

Es una alteración en la actividad fisiológica a nivel cerebral que modifica la modulación de las señales que recibimos y que da lugar a nuevas patologías que tienen probablemente el mismo origen: electrohipersensibilidad, fibromialgia, síndrome químico múltiple, síndrome de fatiga crónica y posiblemente otros.

Los afectados por alteraciones del Sistema Nervioso Central son muchos. Una de cada cuatro personas (contando con las intolerancias alimentarias) tiene algún tipo de intolerancia ambiental y un 6o% son mujeres.

Estos cambios se producen a nivel molecular y tisular, que conocemos mal. Solo conocemos los procesos a nivel central.

—¿Qué ha producido esa situación?

—Entre los agentes externos, los productos químicos cotidianos, que están hipersensibilizando nuestro sistema, ciertos ingredientes o alimentos a los que el cuerpo empieza a responder y los campos electromagnéticos ambientales.

No existe un perfil puro de la persona hipersensible al campo electromagnético, sino que generalmente quien empieza a ser sensible a los CEM puede serlo a los químicos y también a los alimentos. Y a la inversa.

—¿Se puede tratar este problema desde el punto de vista médico?

—En medicina estamos en una posición de indefensión. No hay marcadores biológicos para la EHS y solo la clínica nos permite identificarla.

No tenemos instrumentos ni medicamentos para bloquear estas respuestas del organismo ni sistemas de detección automática para saber cuándo estamos expuestos o si nuestra patología está relacionada con esto.

Para curarnos, solo podemos evitar los desencadenantes ambientales y disminuir los tóxicos, porque esta respuesta parece producirse por una bioacumulación de diferentes elementos tóxicos: químicos, procesos infecciosos mal curados, metales en la boca y campos electromagnéticos.

Uno solo a lo mejor no hace nada, pero sí la suma de varios.

—La OMS no considera probado que esto sea una nueva patología.

—La OMS no ha aceptado esta clasificación porque no puede identificar siempre la misma sintomatología para la misma exposición.

Y esto es porque cada organismo responde de forma diferente ante diferentes procesos de exposición, frecuencias, intensidades... Incluso algunas personas responden a un tipo de frecuencias y no a otras. Esto dificulta los estudios epidemiológicos.

Pero es un grave error. Atribuye la enfermedad a personas emocionalmente desequilibradas y obsesionada Nada más lejos de la realidad: son personas que no lo han elegido, de toda condición, algunas muy luchadoras y vivas.

Demasiados campos electromagnéticos

—La radiación en las casas no para de crecer. ¿Se ha calculado cuál es el porcentaje de contaminación electromagnética que tenemos?

—En España, Enrique Navarro, catedrático de la Facultad de Físicas de Valencia, calculó que se había duplicado la radiación entre 1970 y 2000.

También la fundación IT'IS, con apoyo del gobierno suizo, establece una relación entre ciertas patologías y las tasas de exposición relativas. Pero hoy no sabemos cuánto ha crecido porque nadie lo mide.

Nuestros hijos se enfrentan desde la concepción a esta radiación. Van a estar expuestos a niveles miles de veces superiores a los que hemos tenido nosotros.

—El wifi reina por doquier escuelas, bares, bibliotecas, parques...

—El wifi actual es incompatible con el ser humano desde el punto de vista biológico.

El microondas usa la misma frecuencia: 2,45 gigaherzios, la frecuencia de resonancia del protón del agua al someterlo a una radiación que produce choques que generan el calentamiento.

Nosotros somos 80% agua y. cuando utilizamos wifi, estamos produciendo un calentamiento general en nuestro sistema. Si se buscaran mecanismos de comunicación con otras frecuencias y sistemas de intermodulación, que no correspondan a la actividad biológica del ser humano, sería más interesante.

—¿Interesa en España investigar los campos electromagnéticos?

—Solo se ocupan de esto unos 10 o 15 investigadores y 3 o 4 grupos de investigación.

En Europa hay más gente y están haciendo investigaciones de todo tipo, porque las variables que intervienen son muchas: frecuencia, tasa de exposición... Así evitamos generalizar resultados, porque lo que ocurre con unos parámetros no tiene por qué suceder con otros.

—¿Qué diría a los que dicen que no hay estudios suficientes sobre esto?

—Sí los hay: unos 20.000, contando con los epidemiológicos.

En los años 50 los investigadores pedían control sobre el desarrollo industrial para comprobar la compatibilidad biológica, en los 60 se hablaba de Radio Wave Sickness y en 1990 el doctor Olle Johansson estableció una relación y consiguió que Suecia reconociera la EHS.

Pero la industria va muy por delante de la investigación.
  • La información que circula por internet y otros medios sobre los riesgos de la contaminación electromagnética no puede ser más contradictoria.
  • En muchos casos está claramente orientada por la industria de las telecomunicaciones, y de ahí que sea tan remarcable la labor independiente de Ceferino Maestú, uno de los poquísimos especialistas en ingeniería biomédica y bioelectromagnetismo que hay en España.
  • Ha publicado múltiples estudios científicos sobre el tema y promueve el cambio de legislación española y europea para reducir la exposición de las personas a esta contaminación, como han hecho ya en Italia, Suiza y Luxemburgo.
El riesgo del wifi en las escuelas

La tecnología wifi pretende enlazar la enseñanza con internet, pero el Dr. Ceferino Maestú no cree que se deban usar solo conexiones inalámbricas: "La escuela 2.0 obvia la salud de los niños al no tener en cuenta los efectos de exponerles diariamente a tasas de radiación cuando, en principio, tienen menor capacidad de defensa que los adultos".

Los wifis de los colegios son industriales, no como los domésticos. Tienen más ancho de banda porque dan servicio a unos 30 ordenadores por aula.

En una hora de clase, la exposición de los niños es muy alta, porque están rodeados de las radiaciones de los ordenadores de sus compañeros, más el wifi interno de su PC y dispositivos como la pizarra digital, el móvil del profesor, los teléfonos inalámbricos, las antenas externas... Además de lo que el niño tenga en su hogar.

Su consejo es que "los colegios no utilicen wifi, que lo quiten, y en su lugar cableen el edificio como han hecho ya varias escuelas". Para el Dr. Maestú, la ventaja principal es que así no van a radiar a los niños y multiplicarán por mucho la capacidad de ancho de banda.

viernes, 4 de mayo de 2018

OLACANTABRIA ASTILLERO REGISTRA INICIATIVA CONTRA USO DE HERBICIDAS QUÍMICOS EN NO AGRARIAS

Parlamento de Cantabria 01 de Mayo de 2018 
La portavoz Beatriz Hazas considera importante que se apruebe dado que el Ayuntamiento redactará unos nuevos pliegos para adjudicar el servicio de Parques y Jardines

OlaCantabria en El Astillero ha registrado una moción en el Ayuntamiento para que se prohíba la utilización de herbicidas químicos en las actividades no agrarias, tanto en los espacios públicos, carreteras o redes de servicio, y solicita que los trabajos de eliminación de vegetación se realicen con métodos no químicos.

La portavoz Beatriz Hazas considera importante que se apruebe esta moción, dado que el Ayuntamiento redactará unos nuevos pliegos de condiciones para adjudicar el servicio de Parques y Jardines.

Beatriz Hazas señaló que el uso de herbicidas químicos tiene efectos muy tóxicos sobre la salud y el medio ambiente. “El glifosato, un herbicida que se emplea para matar hierbas y arbustos, se infiltra en el suelo, es muy soluble en el agua, y persistente en el suelo, de tal forma que contamina los acuíferos, es tóxico para la fauna acuática, los animales domésticos o el ganado, y se esparce sin control por el subsuelo”, remarcó.

OlaCantabria en El Astillero incide en que existen estudios científicos que relacionan el uso del glifosato con afecciones y enfermedades, como toxicidad subaguda y crónica, daños genéticos, trastornos reproductivos, aumento de la frecuencia de anomalías espermáticas, y carcinogénesis. 

Además, cada preparado herbicida que contiene glifosato viene acompañado de otras sustancias que facilitan su absorción y que son cancerígenos. “En la fauna, incluso el glifosato puede provocar la muerte de anfibios”, indicó Beatriz Hazas.

Beatriz Hazas señaló que existen diferentes estudios que demuestran que el glifosato, componente de los herbicidas de uso más extendido, tiene efectos muy tóxicos sobre la salud y el medio ambiente porque se infiltra en el suelo, es muy soluble en el agua, y persistente en el suelo. Contamina los acuíferos, es tóxico para la fauna acuática, los animales domésticos o el ganado, y se esparce sin control por el subsuelo.

También hay que tener en cuenta, apuntó Beatriz Hazas, que conforme a la directiva marco para un uso sostenible de los plaguicidas, aprobada por el Parlamento Europeo el 13 de enero de 2009, como al Real Decreto 1311/2012, de 14 de septiembre, que traspone dicha directiva al ordenamiento español, se debe de minimizar o prohibir el uso de plaguicidas y sustituirlos por métodos no químicos, en las carreteras, espacios utilizados por el público en general o por grupos vulnerables, como los parques, jardines públicos, campos de deportes y áreas de recreo, recintos escolares y campos de juego y los espacios cercanos a los centros de asistencia sanitaria.

Además, en la moción se insta al Ayuntamiento a que realice una campaña informativa en el municipio para evitar el uso doméstico de herbicidas.

Igualmente, exige a la empresa concesionaria del mantenimiento de Parques y Jardines que deje de utilizar herbicidas de ningún tipo en los trabajos de eliminación de vegetación y que sean acometidos con métodos no químicos.

“El uso de herbicidas como el glifosato debe ser sustituido por métodos no contaminantes que no dañen la salud ni al medio ambiente, incluyendo métodos mecánicos y térmicos que ya se aplican en la mayoría de los países de la Unión Europea”, comentó.

Para finalizar, la moción requiere al Ayuntamiento que solicite a la Consejería de Medio Ambiente del Gobierno de Cantabria y al Ministerio de Fomento, el abandono del uso de herbicidas en el tratamiento de las cunetas de la red viaria que pasa por El Astillero para que la protección de la salud de las personas y el medio ambiente sea realmente efectiva.

lunes, 30 de abril de 2018

Pacientes de sensibilidad química múltiple piden que los casos más graves sean reconocidos como incapacidad laboral

EUROPA PRESS 29.04.2018
  • La Asociación de Sensibilidad Química Múltiple de Galicia ha reclamado, con motivo de la celebración del Primero de Mayo, que los casos más graves de la patología que provoca la pérdida a la tolerancia a diversos productos químicos sea reconocida como un motivo de incapacidad laboral.
Así lo ha trasladado este colectivo en un comunicado emitido este domingo en el que recuerdan que la mayor parte de las casos se producen "en el ámbito laboral, por fumigaciones, vertidos de gasoil en los centros de trabajo o por desarrollar éste en edificios enfermos, mal ventilados, deficientemente construidos o en los que se utilizan materiales inadecuados".

La sensibilidad química múltiple es una enfermedad que provoca síntomas que afectan a diversos sistemas orgánicos al entrar en contacto con determinadas sustancias químicas. Así, la asociación recuerda que el día a día de las personas que lo padecen "no es fácil" en "un mundo rodeado de productos químicos", presentes, incluso, en los alimentos, el agua o la ropa.

Además, apuntan que, a esta situación, hay que sumar "el rechazo" de las mutuas que consideran estos casos como "un accidente laboral", las empresas que no adaptan los puestos de trabajo "cuando aún es posible" y "el empeño" del Instituto Nacional de la Seguridad Social en no conceder bajas e incapacidades a las personas que sufren esta patología.

De este modo, muestran su "preocupación" por que se les niegue la concesión de una incapacidad por sufrir sensibilidad química múltiple en los grados más altos, lo que provoca "nuevas recaídas a sabiendas de que no existe tratamiento y de que la única medida eficaz es evitar la exposiciones".

Así las cosas, la Asociación de Sensibilidad Química Múltiple de Galicia censura que el Estado "niegue" la asistencia médica que estos pacientes precisan y que tampoco impulse estrategias o estudios para conocer con mayor detalle "la magnitud" de este problema.

La fibromialgia que se visibiliza entre las páginas de un libro

El escritor Xan Eguía lleva a una novela la historia de Soledad Morales y Carmen Barrientos, que sufren la enfermedad
JAVIER BECERRA REDACCIÓN / LA VOZ 29/04/2018

Hay enfermedades visibles, que generan empatía y comprensión. Y hay otras que no son evidentes. Por lo general no encuentran ese mismo eco por esa falta de presencia en los ojos de los demás. Soledad Morales lo sabe perfectamente. Preside la Red Española para la Defensa de los Enfermos de Fibromialgia, Síndrome de Fatiga Crónica y Sensibilidad Química Múltiple. Ha encontrado un aliado para su causa en el escritor vigués Xan Eguía. «Hay muchos libros clínicos, pero no hay libros que cuenten una historia, con este humor y con esta humanidad», explica.

El libro se titula Inevitable como la vida. Y se subtitula Cuando el dolor se llama fibromialgia. «Quería hacer una novela no muy larga, muy accesible, que fuera fácil de leer y que reflejara el día a día, la parte mala, pero también la parte más optimista». Para ello se basó en la historia de Soledad y Carmen Barrientos, otra socia de la entidad, describiendo sus peripecias por Europa sin tener ni idea de inglés. Con su dolor, pero también con una sonrisa humanizadora.

El volumen, cuyos beneficios se destinan íntegramente a la asociación, se iba a quedar ahí. Pero ahora opta a un reconocimiento a nivel europeo. «Pertenecemos a la Alianza Europea del Dolor. El año pasado llevamos el libro a Malta. Allí se interesaron y nos propusieron llevarlo a otro encuentro para ver si lograba ser conocido con el premio a las buenas prácticas», indica Soledad.

El escritor ha conocido de primera mano los problemas de esas mujeres que no solo echan en falta un enfoque médico más adecuado, sino que se encuentran con un muro social. «Le dices a la gente fibromialgia y piensan que se trata de algo psicológico y que es una quejicas», dice Xan. «Normal, si el médico le resta importancia lo lógico es que quien va contigo haga caso al médico», añade otra socia que se une a la conversación.

Estos problemas, con los que conviven personas como Soledad o Carmen día a día, no se conocen. «En Galicia estamos muy atrasados», señala la primera. «Hemos recogido firmas para llevar al Parlamento de Galicia para lograr un centro específico que trate la enfermedad en todo su conjunto. Aquí eso no lo hay», añade. Se refiere a comunidades como Cataluña o Andalucía. Pero, más allá del caso gallego, existe otro lastre patrio que genera una cadena de despropósitos: «Como no hay investigación, no hay tratamiento y por tanto somos incómodos».

La edición de este libro supone un pequeño empujón en lo que ellos consideran que es una constante cuesta arriba. «Nos derivan al médico de atención primaria. Te dan antiinflamatorios y psicofármacos. Si ven que no funciona, te derivan al reumatólogo. Pero de ahí no te derivan a nada más», describe Soledad.

China desarrolla un sistema para fabricar lluvia que ocupa tres veces España

  • El proyecto aumentaría las precipitaciones en 10.000 millones de metros cúbicos al año. 
  • Están empleando tecnología militar de vanguardia para fabricar las cámaras de combustión en el Tíbet.
Paisaje del Monte Everest desde el Campamento Base en la cara norte del Tíbet.
GTRES
China necesita más agua y, por eso, está desarrollando un sistema sin precedentes: una red gigantesca para fabricar lluvia que ocuparía tres veces la superficie de España. Este proyecto podría aumentar las precipitaciones en la región hasta 10.000 millones de metros cúbicos al año, lo que equivale al 7% del consumo de agua en China, según ha publicado el periódico South China Morning Post.

Actualmente, la meseta del Tíbet dispone de unas cámaras que conforman la reserva más grande de agua fresca de Asia. Sin embargo, las simulaciones climáticas muestran la posibilidad de que la meseta tibetana experimente una sequía severa en las próximas décadas. El plan en el que ahora están trabajando propone construir decenas de miles de cámaras más hasta ocupar un área de 1,6 millones de kilómetros cuadrados, es decir, tres veces el tamaño de España.

Empleando tecnología militar de vanguardia, en las cámaras se quemaría combustible sólido para producir yoduro de plata, un agente que 'sembraría' las nubes de lluvia. A medida que el viento golpease contra la montaña y produjese corrientes, las partículas del yoduro ascenderían hasta las nubes. Con una brisa suave sería suficiente para transportar las partículas a 1.000 metros por encima de los picos de las montañas.

La desventaja de estas cámaras de combustión es que, si el viento no sopla o lo hace en dirección incorrecta, no funcionan. 

"[Hasta ahora] se han desplegado más de 500 quemadores en pendientes alpinas en el Tíbet, Xinjiang y otras áreas para uso experimental. Los datos que hemos recopilado muestran resultados muy prometedores", dijo un investigador que trabaja en el sistema al South China Morning Post.

El sistema está siendo desarrollado por la Corporación Científica de Ciencia y Tecnología Aeroespacial de China, un contratista propiedad del Estado que lidera otros proyectos nacionales como la exploración lunar y la construcción de la estación espacial de China.

China es el primer país que intenta aplicar la tecnología militar a gran escala. Estados Unidos intentó llevar a cabo pruebas similares, pero en sitios mucho más pequeños.

La red costaría relativamente poco: cada unidad de combustión cuesta alrededor de 50.000 yuanes (unos 6.500 euros), precio que incluye la construcción y la instalación. Además es probable que, con el paso del tiempo, el precio disminuyese debido a la producción en masa. Un avión de siembra de nubes, sin embargo, cuesta millones de yuanes y cubre un área mucho más pequeña.

Ma Weiqiang, un investigador del Instituto de Investigación de la Meseta Tibetana de la Academia China de Ciencias, ha advertido que es posible que Pekin no de luz verde al proyecto ya que modificar la humedad actual del cielo podría tener un efecto de arrastre y reducir las precipitaciones en otras regiones de China.