Termómetro - Instituto de Tecnologías Educativas |
Fue descubierta en los años cincuenta.
A pesar de que existen evidencias científicas la OMS no la ha
reconocido. Actualmente el tratamiento es paliativo.
Su
diagnóstico
es
dificultoso debido a la variedad de síntomas con que puede
presentarse; a pesar de ello, es claro que se trata de una enfermedad
que afecta más a mujeres que a hombres. En España no existen
estudios sobre su incidencia, pero las estimaciones en EEUU indican
que el porcentaje de población que la sufre es de entre el 1% y el
12%.
Puede
originarse en los sistemas nervioso, respiratorio y
gastrointestinal... o en cualquier otro
Es
un trastorno fisiológico, adquirido y crónico; sus síntomas se
manifiestan en múltiples sistemas orgánicos en respuesta a una
escasa exposición a múltiples compuestos no relacionados
químicamente. Estos compuestos se encuentran en perfumes,
ambientadores, detergentes, tabaco, papel, e incluso alimentos.
Los
síntomas aparecen en varios sistemas orgánicos; frecuentemente las
primeras alteraciones aparecen en los sistemas
respiratorio,
gastrointestinal y en el sistema nervioso central, aunque también
puede originarse en cualquier otro. Comúnmente el primer síntoma
que se suele notar es percibir como insoportables olores que antes no
lo eran, pueden aparecer intolerancias a alimentos y/o medicamentos,
e intolerancias ambientales; al calor, frío, humedad, vibraciones...
Existen dos formas de desarrollar esta
enfermedad; mediante una exposición a altas concentraciones de un
agente químico o por continuas exposiciones a bajas concentraciones
de dicho agente.
Los
pacientes que sufren SQM pueden experimentar una gran incapacidad
para hacer vida normal
Esta
enfermedad se puede presentar en diversos grados, por lo que no todos
los afectados se enfrentan a los mismos problemas sociales. Los
principales síntomas según el sistema al que afecta son:
- Sistema nervioso central: dolor de cabeza, fatiga, irritabilidad, pérdida de memoria, insomnio, cambios de humor, ansiedad y depresión.
- Sistema músculo esquelético: entumecimiento, debilidad muscular, dolor y falta de coordinación.
- Sistema cardiovascular: dolor pectoral, taquicardia, hipertensión y palpitaciones.
- Sistema gastrointestinal: espasmo esofágico, náuseas, vómitos, diarrea recurrente, cambios de apetito, estreñimiento y anorexia.
- Sistema genitourinario: vaginitis, trastornos en la menstruación, dolor, retención urinaria, impotencia y disuria.
- Piel, mucosas y ojos: irritación, prurito, eczema, irritación cutánea, dolor de garganta, hinchazón facial e irritación y dolor ocular.
Los síntomas se desencadenan
automáticamente cuando el paciente se expone a determinados agentes
químicos, incluso cuando estos se encuentran en pequeñas
cantidades. Una vez finalizada la exposición los síntomas pueden
durar días o semanas.
No
existe tratamiento específico, pero sí para paliar los síntomas y
controlar el SQM
En este trastorno resulta
particularmente importante la prevención; hay que hacer un control
ambiental estricto para asegurar que el paciente no entra en contacto
con las sustancias a las que es hipersensible.
Esto
implica: ingerir exclusivamente alimentos
ecológicos,
utilizar para la alimentación y el aseo agua filtrada, utilizar
máscaras cuando entremos en contacto con atmósferas en las que
pudieran estar presentes las sustancias a evitar, usar purificadores
de aire, ingerir suplementos vitamínicos, etc.
Existen
multitud de estudios científicos que demuestran la realidad de esta
enfermedad; en septiembre de 2008 se publicó un estudio en la
revista Journal
of Nutritional & Environmental Medicine; en
mayo de 2009 las profesoras Anne C. Steinemann y Amy L. Davis de la
Universidad de Washington publicaron una compilación con más de 100
estudios científicos en los que se demuestran las bases fisiológicas
de este trastorno; en octubre de ese mismo año, el Hospital Vall
Hebrón publicó un estudio titulado Disfunción
Cerebral en la Sensibilidad Química Múltiple; en
abril de 2010 se publicó el estudio del IDI Institute de Roma:
Definición
biológica de la Sensibilidad Química Múltiple a partir del estado
redox y del perfil de las citocinas y no de los polimorfismos de las
enzimas metabolizadoras de los xenobióticos.
A
pesar de toda esta evidencia científica, la OMS todavía no ha
reconocido oficialmente esta enfermedad; en España
la
población que la padece se encuentra prácticamente desamparada, ya
que al tratarse de una enfermedad que oficialmente "no existe"
el sistema sanitario nacional no otorga ningún tipo de ayuda. Queda
patente una vez más que en ocasiones el sistema burocrático carece
de la agilidad y flexibilidad que la población necesita.
Copyright
del artículo: Francisco
José Noriega Zaragoza.
Contacta con el autor de este artículo para obtener su permiso y
autorización expresa para poder usar o publicar su contenido de
forma total o parcial.Francisco
José Noriega Zaragoza -
Nací en 1984 en el sur de España; desde pequeño mis inquietudes se
encaminaron más a las ciencias que a las..
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