viernes, 28 de septiembre de 2012

Carta de una persona enferma de Fibromialgia sobre la atención medica que recibió Alonso Lujambio

Una persona enferma de fibromialgia, encefalomielitis miálgica-Síndrome de Fatiga Cronica, le mando esta carta al doctor Ernesto Villanueva, colaborador de Proceso y Subdirector de Derecho a la Información del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM:

"He leido con atención su artículo Alonso Lujambio. Como enferma no puedo sino sentirme ofendida por el trato preferencial que el gobierno le profesa y por el abandono en el que estamos sumidos millones de enfermos para quienes solo hay diclofenaco. Padezco fibromialgia y encefalomielitis miálgica muy severa. Prácticamente vivo ya en un estado de postración vitalicio. La fatiga crónica se ha vuelto una fuerza aterradora que rellena cada recoveco de mi anatomía. No da tregua. Es implacable y mortífera. 

Además de esto sufro el dolor convertido en tortura, síndrome del intestino irritable, anemia, intolerancia ortostática, mareos, naúseas, vómitos, convulsiones, infecciones recurrentes, entre centenares de síntomas más. Y soy madre soltera de un niño con TDAH. Es el caso promedio de una enferma, de lo que se ha declarado una Epidemia en México y una crisis humanitaria, invisible. Nuestras biografías están convertidas en kilométricas historias médicas, están abortados nuestros derechos humanos más elementales, vivimos una espiral de violencias ad infinitum, pues no se nos cree y ninguna autoridad médica convalida nuestra agonía..

La ausencia de médicos especialistas me llevó a investigar científicamente el tema. Tenemos una calidad de vida equivalente a padecer VIH fase terminal, uso de quimioterapia y esclerosis. En España se están entregando pensiones por invalidez permanente absoluta. El Instituto Nacional de Cáncer de EEUU equipara nuestra fatiga con la que padecen enfermos de cáncer. A mi inicialmente me dieron el mismo diagnóstico que a Alonso Lujambio.

Pero nosotros no tenemos la compasión incondicional, ni las prebendas por haber sido funcionario, menos aún gozaremos de un sueldo de Senador Nadie nos aplaude o nos llama héroes. Todo lo contrario: somos locas, flojas, depresivas.

En mi largo peregrinar con diputados, senadores, comisionados, activistas, feministas (es una enfermedad feminizada,en gran medida como consecuencia de haber vivido Violencia de Género) - e incluso un alto mando del Sector Salud - me confesó cuando me entrevisté con él "que desconocían toda la información que yo había recopilado en más de 5 años". Y me conminó a colaborar con ellos. Decenas de llamadas y mails y el silencio me hizo intuir la ausencia de interés.

Nada ha cambiado desde hace una década cuando enfermé. No hay médicos, especialistas, investigación, políticas públicas. Ellos arguyen que por falta de presupuesto. En mi lucha encontré que la U. Anáhuac se interesara en que desarrolláramos una Cátedra de Investigación en Neuro-inmunología (especialidad inexistente en nuestro país)y está a la vez serviría para tratar a los enfermos y generar educación médica. Nunca hubo presupuesto, nadie tenía la facultad de pronunciarse en el tema. De nada sirvió un pronunciamiento de AI Londres en mi favor como activista y que habla de que el Estado debe hacerse cargo de los enfermos por los tratados internacionales signados en materia de discapacidad. Empeoré a causa de tanta insistencia. 

Seguramente con lo que el Sr. Lujambio ha gastado en su estancia en el vecino país y su búsqueda de todo lo habido y por haber se hubiera podido darle atención a millones de enfermos que tienen su vida rota, destazada. Pero nuestras autoridades ni siquiera quieren decir la verdad respecto a este flagelo -ahora que se ha oficializado su existencia-. Insisten en medios de comunicación que es una enfermedad inócua, inofensiva, que se controla con pensamiento positivo y neurolépticos y que hasta fortalece!.

Por cierto Lic Villanueva, también se nos ha violado el derecho a conocer a cabalidad lo que entraña padecerlas. Me han entrevistado y nunca permitieron que saliera la verdad a la luz. Mis dichos fueron tijereteados a conveniencia. Incluso hasta vetaron un programa de tv que grabé, donde fui invitada. Se nos viola el derecho a la libertad de expresión y de información. Concluyendo lo que vivimos es un reality de supervivencia, la profanación de la vida. Quién fuera Alonso Lujambio."

[Redacción | Verònnica Escutia]

Para mayor información: 

jueves, 27 de septiembre de 2012

Julio Anguita: “Cuando la gente estalle ya veremos lo que pasa”

A.Alba
Julio Anguita González (Fuengirola, Málaga, 1941) ha vuelto. El miércoles, presentó desde Córdoba el nacimiento del Frente Cívico-Somos Mayoría, un colectivo social en el que espera aglutinar a todos los ciudadanos afectados por la crisis y que quieran cambiar las cosas. En Córdoba, en el bar de su calle que donde le sirven el café sin preguntarle, recibe a El Confidencial. Tiene 70 años y a pesar de su delicado estado de salud rebosa vitalidad. Es consciente de su edad y siempre repite que ahora sí: el Frente Cívico, dice, es “lo último que puedo hacer por mi país”.

El Frente Cívico no es un partido, como usted ha repetido una y otra vez. ¿Es imposible cambiar las cosas desde dentro, ganando unas elecciones?


Metafísicamente imposible. La vía de cambio es la vía democrática que implica elecciones, pero más cosas. La vía electoral jamás conseguirá un cambio en la sociedad. ¿Estoy negando que haya elecciones? No. Digo que además de las elecciones, la lucha en la sociedad, la lucha de ideas, el cambio cultural, la organización de la gente... Todo eso también vía democrática. Eso sí. Pero simplemente por ir a votar, nunca. Porque el votar se transforma en un acto que depende de unas campañas en la que algunos tienen más dinero, las leyes electorales y un largo etcétera. En España, por ejemplo, sería imposible que la izquierda, la que sea, eh, pudiera ganar con esa Ley Electoral tramposa. Así que afirmo rotundamente que vía electoral es imposible. Vía democrática, sí. Que implica por supuesto la vía electoral, pero la supera.

El pasado miércoles usted dijo que “los partidos han envejecido” y que “todo el andamiaje de la Transición se ha venido abajo”. ¿El Frente Cívico plantea un nuevo sistema electoral o una nueva concepción de partidos políticos?

El Frente Cívico está empezando, está balbuceando, y no se plantea grandes debates. Si de mí dependiera, no. ¿Por qué no observamos todo el mundo que bulle? Colectivos ecologistas, de izquierdas, el 15M... Otro mundo es posible. ¿Se ha dado usted cuenta de que no salen del mismo núcleo? Convoque usted la manifestación y allí hay 300 siglas y tres personas. ¿Por qué? Porque es más cómodo. El problema es que quien tiene que hacer los cambios es la inmensa mayoría, que a veces no quiere. Por tanto el Frente Cívico se dirige a esa mayoría. Por eso hemos eludido utilizar las palabras derecha/izquierda, y no porque no lo seamos, sino porque sustituyendo los iconos verbales hemos colocado una propuesta que afecta a la gente, lo concreto, lo inmediato.
 Lo nuestro es dirigirnos a la inmensa mayoría, que tiene castaña: es contradictoria, gente de derechas, son pasivos, hay gente que se mueve y no sabe cuáles son sus intereses, están divididos electoralmente. Esa es nuestra tarea. Frente Cívico trata de dialogar con la mayoría y decirle qué medidas vamos a tomar para intentar liberarnos, concretas, inmediatas. Soy muy enemigo de que en el Frente Cívico se inicien grandes debates sobre modelos del Estado. Si se inician, porque la gente lo decida, bueno. Pero desde luego por mi impulso no.

¿Qué le pasa a la izquierda en España? ¿Es tímida, timorata o también ha envejecido?


Primeramente vamos a preguntar qué es izquierda. Porque si usted me pregunta que si la izquierda es los partidos, por sus carnés le diré: no existe. Lo que ocurre es que la izquierda ha caído en la rutina, está esclerotizada. El pensamiento de izquierdas, por su propia definición, es un pensamiento vivo. Pero cuando la izquierda cosifica sus postulados se transforma en su adversario. ¿La izquierda ahora mismo qué está haciendo? Defendemos a la clase obrera y la clase obrera se defiende o no. Porque claro, cuando se dice que se defiende a la clase obrera, hay que decirle: espabila. Es que entonces no me votan. Pues que no te voten. Es decir, ha perdido esa fuerza que tenía el discurso profético. Que hay que cambiar de vida, que hay que vivir de otra manera, que hay que dar ejemplo con la cotidianeidad. Eso lo ha perdido la izquierda. Se ha transformado en otro aparato electoral, como otro cualquiera. Con otros clientes, digamos, que además le son bastante infieles.

El pasado miércoles durante la presentación del Frente Cívico no se vieron muchos cargos o militantes de IU. ¿Cómo son sus relaciones ahora con ellos? ¿Están molestos? ¿Los echó de menos?


No. Pero no por menosprecio. Tuve al día siguiente la grata sorpresa de que el coordinador de IU en la provincia de Córdoba [Pedro García] recomendó que la gente de IU trabajase en el Frente Cívico. Ellos saben perfectamente a quién me estoy dirigiendo y lo que estoy proponiendo. Nosotros nos definimos: en el fondo lo que queremos es pesar en un lugar de la historia. A veces hay que negarse. Tenemos que conseguir a esa mayoría, que es la única capaz de cambiar esto. El resto son discursos un poco narcisistas.

El miércoles, usted dejó su carnet de Izquierda Unida sobre la mesa...

Mi carnet del PCE, que es más importante (risas). No abjuré de mis principios ni renegué de mi partido. Dije que lo dejo aquí para que se vea que hago un gesto de desnudarme, para que la gente también entre. Desnúdate tú de eso de Todos los partidos son iguales. Eso te lo quitas. Claro, esto es una provocación, un reto. Decís que lo que hay que hacer es tocar los problemas concretos, venga, vamos allá. Claro, uno se encuentra que después en el fondo la gente encubre su adscripción política con esas cosas. Yo se las quiero quitar.

La historia se repite, primero como tragedia y después como farsa. ¿Está de acuerdo? ¿En qué fase estamos?

Ni si quiera en la farsa. La farsa es un género literario que tiene una cierta calidad. Hay autores, por ejemplo Muñoz Seca o Jardiel Poncela, que tenían una enjundia. Estamos ante algo que no tiene calidad ninguna. Es una especie de sucedáneo. Pero de la nada, porque ni siquiera es un sucedáneo de algo. Es Twitter, más declaraciones, más urnas. Eso es lo que hay ahora.


Usted habla que vivimos una situación de “emergencia nacional”. La más grave en la Historia de España. ¿Todo puede ir a peor aún?

Sí, claro. Todo es perfectamente empeorable.

¿Hasta dónde?

Pues a que haya vagabundos en las calles, más todavía. A que surja nuevamente la caridad de los conventos. A que el mercado lo solucione todo. Que la gente con dinero tenga guardias personales, como en la Edad Media, porque la Policía, diríamos oficial, ya no sirve. A que se privaticen las cárceles, que hay por ahí un proyecto para eso. Pues sí, eso es peor. Pero en eso estamos. Estamos llegando ya mentalmente. La gente a veces lo dice y no se está dando cuenta de lo que está diciendo. La están conduciendo a que lo diga.


Es difícil ilusionar a la gente con esas perspectivas. ¿Qué ofrece el Frente Cívico para sumar a la mayoría? ¿Qué le promete?

Aparte de que el Frente Cívico tendrá su propio discurso, yo voy a decir el mío. Yo nunca he ofrecido nada. Esto es un puesto de lucha: ven. Sin más alharacas y sin más lenguaje florido.

¿Verá usted la III República con los méritos que están haciendo los Borbones?

No es un problema de los Borbones. El problema de la república no es la monarquía. La República no se define porque haya un jefe de Estado elegido. No. Esa no es su principal característica. Radicalidad democrática, sufragio universal, acceso a la propiedad, justicia social. Eso es la República. Y eso necesita de una sociedad de ciudadanos, con conceptos cívicos. Y a partir de ahí a la Monarquía no hay ni que sacarla. Se va. Por eso, tantos republicanos que están cada día atacando al Rey están gastando energías inútiles. O bien justificando su vagancia y embistiendo a algo que es una especie de monigote que cuando todo se vaya cambiando no dura ni cinco minutos. Como le pasó a Alfonso XIII. O como le pasó antes a Isabel II. Entonces, hombre, si el monarca hace ciertas cosas que no son correctas deben ser criticadas. Pero cargar todas las baterías contra el Rey hablando de la República francamente es una memez.

En ese caso, quedan pocas repúblicas en Europa, aunque lo sean sólo por su nombre...

Hombre, todas las que existen oficialmente sí las ponemos al lado de las monarquías, que son sistemas mostrencos. Porque si hay algo viejo es una monarquía. Digamos que formalmente son repúblicas. Y repito, incluso a nivel formal mejor que la monarquía. Pero después, en el sentido de república que yo hablo, no hay ninguna.

Usted habló en su intervención del 15M. Desde que dejó de ser coordinador general de IU había estado ocupando una segunda línea en conferencias y escritos. ¿El 15M ha provocado que usted dé el paso para conformar el Frente Cívico?

Yo dejé de ser coordinador general de IU creo que fue el 28 o el 29 de octubre del año 2000, en una asamblea. Convoqué a los medios de comunicación a una rueda de prensa y dije: en dos años voy a estar callado. Y cumplí. Y cambio de trinchera, pero no de lucha. Y seguiré luchando hasta que mi corazón lo permita, o mi salud, o mi vida. De modo que no ha sido volver como unos piensan. Me he adelantado hacia el proscenio en un momento pero con voluntad de retirarme enseguida. Así que no he cambiado lo que pensaba. He asumido que tenía que dimitir y ya está. En mi vida siempre he tenido que dimitir antes. Dimití de alcalde, tuve que dimitir de presidente de IU-CA, tuve que dimitir antes de coordinador de IU. De la misma manera que tuve que ir siempre apagando fuegos. Mi vida ha sido una permanente tensión y eso, después, lo va a pagar la salud. Pero bueno.

¿Esperanza Aguirre ha dimitido o la han dimitido?

Aunque a mí no me lleva mucho tiempo pensar en eso, es muy raro. Yo no creo que sean problemas de salud. En el fondo debe haber algo raro, de características de escándalo que no puedo calibrar, porque lo de que yo tengo que hacer el relevo. Hombre, yo eso lo he hecho. Pero lo he preparado. El relevo se prepara en unos meses, en unas semanas, se va hablando con la dirección del partido, se va anunciando. Esto ha sido por sorpresa. Algo se teme. No sé qué. Desde luego el mundo que la rodea no es un mundo para estar tranquilo. Es un mundo donde, como los buitres, los jueces están todo el día planeando.


El Financial Times ya ha publicado que el ministro de Economía, Luis de Guindos, está negociando el rescate total a España.

El secuestro total. Lo llaman rescate, pero es un secuestro.

Cuando eso ocurra, ¿se tiene que ir el Gobierno?


Se tiene que ir el Gobierno y la oposición. Los dos. Porque la política es la misma, con maticesHa hecho crisis todo el ilusionismo que surgió con Maastricht. Se ha ido al traste toda la serie de mentiras, de estupideces y de boberías de tanto europeísta en la inopia, que no leía sino las consignas de su partido. Maastricht es esto. El euro es el marco cambiado de nombre. Muchas alegrías, pero es incompatible una moneda única en países como Alemania y los llamados PIGS. O se van los PIGS, los echan, o se va Alemania. Salvo que cambie el concepto. No lo que ha dicho Durao Barroso, que habla de un Estado Federal, unas cosas muy raras. Por tanto, si nos rescatan habrá más vueltas de tornillo hasta que la gente estalle. Y cuando la gente estalle pues ya veremos lo que pasa.


¿Qué está pasando en Cataluña y el País Vasco?

Mire, eso sí que es una farsa.
 Yo diría que es una comedia de Muñoz Seca, que tenía cosas geniales. Lo de Cataluña ya es tremendo. Unos dirigentes que votan las políticas más reaccionarias porque son fieles a su tradición. La burguesía catalana ha sido la más traidora a la hora de haber cambiado el país. Pudo, pero le dio miedo. Ahora hacen lo mismo que hacía Cambó. Cambó amenazaba Madrid con la independencia para sacar la pela. Y eso es lo mismo. Lo que ocurre es que en la calle el tema de la independencia tiene una especie de eco porque es muy simple, y somos un país de simplezas. Creen que con la independencia se van a solucionar los problemas. Naturalmente, yo soy partidario de que el pueblo catalán decida. Y que después asuma su responsabilidad. Creo que por demócrata el pueblo tiene que decidir. Ahora, a partir de ahí, si resulta que las empresas catalanas... Ah amigos, ¿queréis volver entonces a formar parte? Pero esto lo ponía en claro el movimiento obrero si existiera, que no existe. Cuando hiciera de la lucha social el eje estos nacionalistas de derechas se esfumaban, porque siempre han vivido a base de estar engañando, chantajeando, pero después votando a los gobiernos de derechas en el Parlamento español. Han sido un tanto trabucaires, por utilizar una expresión catalana. Pero bueno, el problema es que la gente se lo crea. Y por tanto, hágase la voluntad del pueblo soberano. Y el pueblo soberano después que apeche con lo que decida.

¿Y en el País Vasco?

Hay elementos distintos, porque lo que acabo de decir es del PNV. Lo que pasa es que el PNV es un poco más avanzado que CiU. Y después está la izquierda abertzale. Donde hay izquierda y donde hacen de la lucha social el planteamiento de la lucha nacional. Vuelvo a decir que en un mundo globalizado no entiendo que la independencia pueda servir para cambiar la sociedad. No lo entiendo, aunque respeto la opinión. Pero tiene ese elemento de diferencia. Queramos o no, el Estado español ha sido este. Igual que hay nacionalismos hay un nacionalismo español, igual de trabucaire. El de banderita tú eres roja, etcétera, etcétera. En España ha faltado el siglo de la razón. Hemos sido un país de consignas, de grandes sentimientos, de emotividades. Muy poco de razón. Y fíjese que somos un país que no tiene miedo a ponerse delante de un toro pero ve un libro y se echa a temblar.

¿Por qué no quiere hablar de Carrillo?

Porque no, porque quiero ser fiel a mí mismo.

La represión policial como bárbara respuesta

Durante toda la manifestación la policía, obedeciendo órdenes del Gobierno, restringió derechos fundamentales de forma sistemática


Desde hace unas semanas el Gobierno ha venido incrementando la agresividad en su estrategia de criminalizar la protesta social, preparando así el terreno para la convocatoria del 25 de septiembre. Sin ir más lejos la semana pasada la policía identificó a todas las personas presentes en una asamblea en el parque del Retiro, en Madrid. Un día antes detuvieron a cuatro activistas simplemente por portar una pancarta que aludía a la mencionada manifestación. Incluso el Gobierno llegó a dar orden al fiscal para imputar preventivamente a ocho activistas por organizar una supuesta y futura actividad delictiva (que paradójicamente después fue legal). Ya la delegada del Gobierno lo había advertido al reconocer en televisión la existencia de listas negras con nombres -de hasta mil personas, aseguró- que iban a “casi todas” las manifestaciones.

En ese contexto era complicado imaginar cómo se desarrollaría una manifestación que, aunque legal y pacífica, no estaba exenta de controversia. La convocatoria había cambiado de formato y objetivo en varias ocasiones y ello generó bastante confusión incluso allí donde hubiera sido lógico un recibimiento muy positivo. Finalmente se acordó un programa muy sensato y en la línea de las conocidas movilizaciones del 15-M. Ello permitió que, muy a pesar de los intentos de criminalización, muchos colectivos y desde luego ciudadanos a título individual definitivamente se sumaran.

El objetivo más compartido por los manifestantes fue sencillamente el de exigir democracia. No es algo menor, pues se da precisamente en un momento histórico en el que nuestro gobierno se está limitando a obedecer el mandato de instancias no democráticas, como la troika, y con consecuencias que sufrimos duramente como ciudadanos.

" Además de diputados somos ciudadanos empobrecidos y estafados por el tándem formado por los distintos Gobiernos y el gran poder económico que se encuentra detrás"

Precisamente por compartir ese objetivo, en torno a las seis de la tarde todos los diputados del grupo de Izquierda Unida-La Izquierda Plural nos unimos a la manifestación. El recibimiento fue mayoritariamente favorable, con aplausos y abrazos, si bien también hubo algunas personas –que se identificaron posteriormente como militantes de UPyD- que nos pitaron. Y allí estábamos porque compartíamos las denuncias que hacía la convocatoria y también porque además de diputados somos ciudadanos empobrecidos y estafados por el tándem formado por los distintos gobiernos españoles y el gran poder económico que se encuentra detrás.

Fuera del Congreso comprobamos cómo durante toda la manifestación la policía, obedeciendo órdenes del Gobierno, restringió derechos fundamentales de forma sistemática. Compartimentó el centro de Madrid para separarnos a los manifestantes e intentar ponernos nerviosos; en muchos casos centenares de personas quedaban atrapadas por dispositivos policiales que no daban ninguna explicación de lo que estaba ocurriendo.

Finalmente y en torno a las ocho de la tarde llegaron decenas de furgonetas de la policía con objetivo de cortar las calles del centro de Madrid. Y se hizo con desproporcionada violencia. La policía nos empujaba bruscamente a todos con objeto de, según decían, “limpiar la calle”. No se salvaba nadie: manifestantes, periodistas, cargos públicos, turistas... todos fuimos expulsados de las calles del centro hacia el Paseo del Prado. Y ya allí la policía comenzó duras cargas con las que consiguió disolvernos del todo.

El balance final, desolador. Muchos heridos y detenidos en una manifestación que fue en todo momento pacífica, exceptuando algunos incidentes aislados de autoría confusa, y que reflejaba la frustración de una ciudadanía que sufrimos los efectos de la crisis y de unas políticas que no hemos validado a través de ninguna institución o mecanismo. El Gobierno ha decidido responder a un problema político con represión policial, y eso no es sino una injusta e ineficaz huida hacia delante que sólo conseguirá empeorar las cosas.

Alberto Garzón es diputado de Izquierda Unida-La Izquierda Plural

martes, 25 de septiembre de 2012

Cata de aceite de oliva en Jaén: ¿por qué nos tienen engañados?

SOBRE EL AUTOR

Paco Nadal estudió Ciencias Químicas, aunque lo que más le gustaba desde pequeñito era recorrer el mundo y contarlo. Al final lo consiguió y ahora le pagan por viajar. Periodista especializado en viajes, escritor y fotógrafo, colabora con la Ser y con El Viajero, además de presentar series documentales en Canal Viajar.


Por: Paco Nadal
Estoy pasando unos días en Jaén, una provincia de interior que tiene un mar, pero de olivos.

En Jaén todo huele a aceite. La carretera que baja desde la meseta castellana cruza el puerto de Despeñaperros y nada más entrar en Andalucía se sumerge en ese mar verde-plata de oliveras que tapiza las suaves ondulaciones de la campiña jienense, como si a la tierra le hubieran ajustado una maillot de arlequín.

60 millones de olivos son muchos olivos. El hombre ha alterado y modificado el paisaje de tal manera que hay olivos por todos lados, desde lo alto de los cerros hasta el fondo de las cárcavas. Cualquier resquicio de terreno es válido en Jaén para plantar uno de los árboles más rentable, bellos y literarios del Mediterráneo. De Jaén sale el 25% de la producción mundial de aceite de oliva.

No es de extrañar que lo primero que me ofrecieran fuera una cata de aceites. Para mi sorpresa descubrí que, como el 99% del resto de mortales legos en esta materia, vivía engañado. ¿Por qué? Os cuento en tres líneas cómo elegir un buen aceite para que nunca más os den gato por liebre:

La calidad de un aceite depende de muchas cosas, pero sobre todo del momento en que se recoge la aceituna y de lo dañada que llega a la almazara.

Así que de la centrifugadora (ya no se usan prensas) salen tres tipos de aceite:

Aceite de oliva lampante: el de peor calidad, hecho con aceituna muy madura y dañada. Huele fuerte y rancio y tiene más de 2 grados de acidez. No es apto para el consumo humano

Aceite de oliva virgen: la primera calidad apta para el consumo. Un aceite con buenas cualidad organolépticas y sin mezclas.

Aceite de oliva virgen extra: el de mejor calidad, hecho con aceitunas recogidas los primeros días de cosecha y que no han empezado a fermentar antes de llegar a la almazara. Tiene la mejor cata: huele a puro fruto, a oliva.

Bien, pues el lampante se lleva a las refinerías donde a base de muchos productos químicos y mucho tratamiento físico se le eliminan las impurezas, pero también lo poco que tenía de sabor y color. El resultado es un líquido parduzco, inodoro e insípido que recuerda poco al aceite.

A ese refinado se la añade luego una pequeña porción de aceite virgen (no más del 20%) y se obtiene el aceite de oliva 1º (un grado) que nos venden en las tiendas como oro líquido, aunque en realidad lleva más química que aceite u oro. Si se le añade un poco más tenemos el aceite de oliva 0,4 grados. Es el aceite más vendido en España, pero ningún fabricante aclara que viene de un refino ni en qué proporción lo mezcla con el virgen. Ahora les han cambiado la denominación, para liarlo todo más, y lo que antes eran 0,4º y 1º les llaman suave e intenso. Mismo perro con distinto collar.

Por en medio caben todo tipo de experimentos, añadiéndoles aceites de semillas y cualquier cosa permitida por ley que estabilice y dé color a "eso". No hay más que ver las garrafas de supuesto aceite de algunos restaurantes, con un color y una densidad más próximas al detergente que al zumo de la aceituna. Para echarse a temblar.

En Jaén a nadie se le ocurre usar aceite de oliva a secas (en realidad debería de llamarse aceite REFINADO de oliva). Usan el aceite de oliva virgen o el aceite de oliva virgen extra. Incluso para freír.

Y a mí, a partir de ahora, tampoco se me ocurrirá.

PD: las catas de aceite se hacen en vasos opacos porque el color no es determinante. Estos están puestos en vasos de vino para que se aprecie el color en la foto. El virgen extra es el de la izquierda; el lampante, el de la derecha.

TRAILER Documental "SOS EHS-Todos somos Electrosensibles"

TRAILER Documental "SOS EHS-Todos somos Electrosensibles" from ALISH on Vimeo.

Trailer del documental "SOS EHS - Todos somos electrosensibles" realizado por Alícia Ninou para TimeForTruth.

En colaboración con:

IRUNE RUIZ
CARLOS REQUEJO
PEDRO CORES
NICOLÁS OLEA
ANTONIO FERNÁNDEZ
ALICIA SOLAVERA
ANA HUERTES


Trailer confeccionado por Lucía Martin produccionesdeluz.com