martes, 20 de enero de 2015

Fumigaciones tóxicas a la vuelta de la esquina

GLIFOSATO Y AGROTÓXICOS EN ESPAÑA

Organizaciones ecologistas y ciudadanas advierten de la permisividad del uso de glifosato.

Las fumigaciones con herbicidas de graves consecuencias para la salud, como el glifosato, es 
habitual en parques y paseos urbanos en España. / STOP HERBICIDAS MADRID   
Las organizaciones Amigos de la Tierra y Ecologistas en Acción manifiestan su preocupación por el uso de herbicidas como Roundup. Este herbicida tiene como principio activo el glifosato y es elaborado por la multinacional Monsanto. El motivo de alarma es un estudio elaborado por Amigos de la Tierra entre marzo y mayo de 2013 en el que se llevaron a cabo análisis de orina a ciudadanos de 18 países europeos. En este estudio se puso de manifiesto que hasta un 40% de las muestras de orina de ciudadanos españoles contenían glifosato. Aunque este porcentaje está por debajo de los promedios de países como Alemania, con un 70% de muestras con glifosato, Ecologistas en Acción advierte de que la legislación española es la más permisiva con el uso de esta sustancia.

Según un estudio de Amigos de la Tierra hasta un 40% de las muestras de orina de ciudadanos españoles contenían glifosato

La organización también señala que uno de los principales problemas del uso de herbicidas con glifosato son las irregularidades que se cometen. En este sentido también se ha pronunciado Simón Cortés, fitosanitario y miembro de la Asociación para la Recuperación del Bosque Autóctono (ARBA).

Según informa Simón Cortés, la violación de los protocolos de actuación en las fumigaciones es constante. También alega que “es muy común que se fumigue por parte de trabajadores que carecen de permisos y formación adecuada”. Asímismo, trabajadores fitosanitarios señalan que el material utilizado es insuficiente y su uso entraña riesgos para la salud.

Sin embargo, las irregularidades no sólo se restringen al ámbito laboral. Desde ARBA se advierte de que los períodos de aislamiento en zonas fumigadas son pasados por alto. La plataforma comunicaba a Diagonal que “el tiempo de acción del glifosato oscila entre los ocho y los diez días y, sin embargo, es usual ver zonas fumigadas que no están señalizadas ni aisladas”. En este sentido, la plataforma Stop Herbicidas ha denunciado las fumigaciones llevadas a cabo en primavera en el municipio de Rivas Vaciamadrid y en zonas urbanas de Madrid capital. Durante estas fumigaciones no se informó a los ciudadanos del uso del herbicida Roundup ni se cerraron las zonas debidamente.

También ha llamado la atención de varias plataformas el uso de glifosato en localidades próximas a la ribera del río Jarama, lo que, según informaba Simón Cortés, “entraña un gran peligro para la fauna por la contaminación del agua”.

Stop Herbicidas ha denunciado las fumigaciones llevadas a cabo en primavera en el municipio de Rivas y en zonas urbanas de Madrid capital

Valladolid y Guadalajara han sido dos provincias en las que se han producido fumigaciones sin previo aviso. En varias localidades vallisoletanas se detectó el uso de Roundup sin conocimiento de los vecinos. Mientras tanto, vecinos de la provincia de Guadalajara y de la sierra oeste madrileña denuncian fumigaciones indiscriminadas en campo abierto.

Riesgo para la salud

“El problema para la salud que plantea el glifosato es la alteración extrema de las funciones y los ciclos de vida de los microbios”, afirma David Ortega, licenciado en Biomedicina. Esto, unido a la inhibición de enzimas que desintoxican compuestos químicos extraños, contribuye a aumentar los efectos dañinos de las sustancias químicas a las que está expuesto el cuerpo humano.

Varias investigaciones han estudiado los problemas que puede generar la inhibición de enzimas y la alteración de los microbios. Algunos expertos internacionales como Stephanie Seneff o Anthony Samsel, del Instituto Tecnológico de Massachussetts, han analizado las posibles enfermedades que el contacto con glifosato puede generar. Entre otras, se considera que la desaparición o afección de las bacterias presentes en el sistema digestivo puede ser la causa de diarrea crónica, colitis y enfermedad de Crohn.

Por otro lado, la descomposición del glifosato por ciertos microbios puede ser causa de la inflamación cerebral que puede acarrear alzheimer o autismo. También se contempla que la depresión, enfermedades cardiovasculares, algunos tipos de alergias, el párkinson, la infertilidad, la esclerosis múltiple o varios tipos de cáncer pueden ser consecuencia de una exposición continuada al herbicida.

Estudios alternativos llevados a cabo en países como Argentina o Paraguay evidencian la toxicidad del glifosato en las células de embriones y placenta. En concreto, un estudio en Paraguay demostró que los bebés que nacían en un radio de un kilómetro de la fumigación del glifosato tenían el doble de malformaciones.

La posible aprobación por parte de la Unión Europea de 14 cultivos transgénicos ha puesto al glifosato en el punto de mira de grupos ecologistas. Numerosos colectivos se han sumado al rechazo de estos cultivos de manera sistemática por el riesgo que conllevan. Entre los peligros se contempla un uso desmesurado de glifosato, debido a la resistencia de estas plantaciones a los herbicidas.

Entre los cultivos transgénicos que utilizan glifosato, destacan la soja y el maíz, señalan desde ARBA. Recientemente varios países europeos limitaron o restringieron las importaciones de maíz, tras descubrirse campos cultivados de maíz transgénico no autorizado en Oregón (EE UU).

Glifosato, el peligro del herbicida total

El glifosato –útil para la eliminación de hierbas y arbustos– es el principio activo de Roundup, un producto creado por Monsanto cuya patente expiró en 2000. Su uso se ha extendido desde los 90 en los monocultivos transgénicos. Es el caso de la soja en toda Sudamérica. La soja transgénica, también patentada por Monsanto, es resistente al glifosato, por lo que el Roundup elimina todo salvo la soja, creando un “desierto verde”. Las consecuencias para la salud de las poblaciones rurales y urbanas han sido devastadoras.

Territorios libres de contaminación con glifosato

La actividad de las plataformas ecologistas de varias comunidades autónomas ha dado lugar a la restricción del glifosato en varias regiones y municipios españoles. De esta manera, localidades canarias como Buenavista, El Rosario, El Tanque, Santiago del Teide y el Cabildo de la Gomera se han declarado libres de este tipo de herbicida, gracias a la recogida de firmas. En Andalucía, la localidad malagueña de Mijas también decía no al uso de glifosato, prohibiendo su uso en espacios públicos.

domingo, 18 de enero de 2015

"El 90% de los productos alimenticios que se anuncian por televisión deberían estar prohibidos"

Javier Guzmán, director y portavoz de VSF Justicia Alimentaria Global

Si sois usuarios de la red de metro de Barcelona, seguramente os habrá llamado la atención un anuncio que desde hace algunas semanas se proyecta en las pantallas: una mujer bebe leche “enriquecida” con nueces y omega-3 pero cuando lee la letra pequeña de la etiqueta del producto se da cuenta que el preparado de nueces en polvo no supera el 0,05%. “Mentira podrida!”, denuncia el anuncio.

Hoy conversamos con Javier Guzmán, responsable de la campaña y director y portavoz de VSF Justicia Alimentaria, sobre las carencias y las peligrosas trampas del sector de la publicidad alimentaria en nuestro país.
- ¿Qué es "Mentira podrida"?

Es una campaña que quiere denunciar y manifestar el fraude que existe en el ámbito de la publicidad alimentaria. En los últimos años, la publicidad está cogiendo los atributos de una alimentación saludable y más cercana, que se acerca al concepto de soberanía alimentaria. Las empresas se han apoderado de estos conceptos, los han vaciado, y los están utilizando para vender productos industriales que impactan en los consumidores, que piensan que están comprando productos naturales, artesanos, ecológicos, sanos, etc. Y también tiene un gran impacto en los agricultores y los artesanos de verdad que están haciendo bien las cosas y que no pueden llegar a los mercados. Además de la barrera administrativa con la que se encuentran para poder producir de forma artesanal, también tienen el problema de que la publicidad ha sido robada por las industrias.

La campaña cuenta la investigación que hemos hecho y cómo nos falta un marco regulador de este ámbito que otros países europeos sí tienen, sobre todo cuando hablamos de publicidad dirigida a los niños.

“Tenemos una publicidad engañosa, nos hace falta una regulación estatal, el etiquetado no es claro y el sistema de control es inexistente” 

- ¿Qué eco está teniendo?

Hemos tenido muy buena acogida, hemos hecho tres vídeos virales, de contrapublicidad, con humor, para que la gente entienda bien la historia. Nos está viendo mucha gente desde el canal Metro de Barcelona; es como un anuncio. La gente se sorprende mucho porque cuesta aceptar que se trate de estafas tan descaradas, pero cuando lo cuentas con ejemplos y números, sale la indignación de descubrir todas estas mentiras; sobre todo la de los que han confiado en los alimentos milagrosos.

- O los términos inventados como L-Casei, etc.

Sí, y la gente los compra porque cree que está comprando defensas para sus hijos, aunque eso no es verdad, como bien demostró la Agencia deSeguridad Alimentaria Europea hace cuatro años cuando dijo que no funcionaba. Pero, sin embargo, se mantiene esta publicidad. Lo más grave es que ni el Estado ni la Generalitat hacen nada, miran hacia otro lado. La gente se da cuenta de que realmente en la publicidad de la alimentación no hay ningún control.
- ¿Es muy perverso utilizar figuras públicas como reclamo?

¡Por supuesto! Julia Otero, Susana Griso, Pedro Piqueras, Carmen Machi, Bertín Osborne, Karlos Arguiñano, etc. ¡Hay muchos! Nosotros estamos haciendo una parodia del anuncio de Bimbo de Eduard Punset. Si unes la credibilidad de cualquiera de estos personajes a un eslogan publicitario, ¡te lo crees!. Parece muy sencillo pero detrás de todo esto hay estrategias de marketing muy potentes.

- ¿Y los productos light?

Hay muchos productos light a los que se ha quitado la grasa y se ha sustituido por azúcar; ¡así que poco acabamos ganando!

- ¿Habéis tenido ninguna respuesta por parte de estas marcas?

No. Nosotros tenemos esta campaña, que complementa otra que se llama “25gramos”, sobre el tema del azúcar y el afán de regulación de este tema. A nivel europeo e internacional hay una campaña muy fuerte para controlar los niveles del azúcar. La OMS está intentando rebajar la cantidad de azúcar que ingerimos, ¡y en España tenemos que bajar de 114 a 25 gramos!. Es una campaña muy focalizada en la publicidad infantil y demostró que en España no existe una regulación pública, sólo hay una privada que han hecho las empresas, que se han inventado el “código Paos”, y se han inventado también un jurado formado por miembros de las mismas empresas. Y, evidentemente, el veredicto es que siempre lo hacen todo bien. En esta campaña se denunció Nutrexpa y Danone por incumplir su propio código. Después de varios artículos en medios de comunicación de larga tirada se consiguió que estas dos marcas retiraran su publicidad. Lo que demostramos con esto es que las grandes empresas no están dispuestas a hacer nada porque detrás hay un gran vacío legal y político a favor de las empresas de gran consumo.
- ¿Cuando dices publicidad infantil, te refieres a productos para niños o a que la publicidad se hace pensando en los niños y no en los padres?

Por un lado, hay productos para niños. Y, por otro, se debe tener en cuenta que el 80% de la publicidad está focalizada en los niños para que los pequeños condicionen la compra de los padres. No sólo en cuanto al tema de la franja horaria; también tiene que ver con los contenidos, la invención de personajes, etc. En muchos países de Europa está prohibido porque a veces los niños no saben distinguir la ficción de la realidad; mi hijo, por ejemplo, hace mucho más caso a Dora la exploradora que a mí. Y las empresas juegan con ello, con el poder enorme que hay detrás de un producto. El 90% de los productos que se anuncian por televisión deberían estar prohibido.

El 80% de la publicidad está focalizada en los niños porque ellos condicionan la compra de los padres.

- Aquí se produce una paradoja porque, por un lado, estos alimentos no son saludables, pero precisamente lo que se vende es que sí lo son. ¿Esto nos indica que el modelo de alimentación está cambiando porque la gente cada vez está más preocupada por la salud?

Sí. Por un lado, los agricultores quieren producir y ofrecer un tipo de alimentación y, por otra parte, los consumidores cada día quieren una alimentación más cercana, artesanal y saludable. Un modelo que no tiene nada que ver ni con los supermercados ni con las industrias. Las empresas se aprovechan para confundir a la gente. Hay casos muy evidentes, como los patés, que los anuncios dicen que llevan mucho hierro.

- Hierro, entre otras muchas cosas ...

¡Claro! Hierro además de mucha grasa y mucho azúcar. No es un alimento saludable, pero se vende como si fuera una gran fuente de hierro. Toda la publicidad está basada en el concepto de salud. Uno de cada cuatro anuncios de alimentos nuevos utiliza el atributo “natural” o “sano”. Y es mentira, claro.
- Hay mucha gente que cree que la publicidad no le afecta.

¡La publicidad afecta muchísimo! Tiene un impacto altísimo porque cuando llegas a un supermercado ya vas muy condicionado por lo que has visto en la tele, en los periódicos, en las revistas, en internet … En Catalunya, las empresas de alimentación hacen una inversión de mil millones de euros anuales en publicidad. Y como consumidores, necesitamos mucha información para darnos cuenta de las mentiras que nos cuentan, ¡deberíamos ir con una calculadora al supermercado! Como tenemos poco tiempo, si vemos que una bolsa de patatas fritas es “artesanal”, nos lo acabamos creyendo o, como mínimo, no desconfiamos. Pensamos que estamos llenando el carro con salud y no es así.

- ¿Cómo debería ser una etiqueta correcta?

La etiqueta que ha salido con el reglamento nuevo la han vendido en los medios como un gran paso adelante, pero se trata de una batalla perdida de los consumidores. En Inglaterra, por ejemplo, hay un etiquetado de semáforo, las cantidades nutricionales son intuitivas, y se marcan en rojo, naranja o verde según sean más o menos saludables. Una buena etiqueta debe tener todo esto en la parte frontal del producto, con un cuerpo de letra que se pueda leer fácilmente. La gran batalla ha sido la cantidad diaria recomendada.

- A menudo, esta cantidad se calcula con porciones.

Sí, y aquí está el engaño. Lo ideal sería que los porcentajes se hicieran sobre cien gramos, porque sería mucho más fácil de interpretar que con porciones, porque las porciones que te indican los fabricantes siempre son más pequeñas de las que acabamos consumiendo. La información está pero camuflada, y esto hace que suponga un esfuerzo llegar a entender lo que se está comiendo.
- ¿Por lo tanto, no tenemos acceso a la información?

No. Tenemos una publicidad engañosa, nos falta regulación estatal, un etiquetado que no es claro y un sistema de control inexistente. En resumen, un ultraje a medida para grandes empresas que, lógicamente, silencia los pequeños productores que intentan apostar por otro sistema de consumo y producción.

- ¿Y en el sello ecológico podemos confiar, o también hay fraude?

Tenemos dos formas básicas de saber si un producto es ecológico o no: la primera, el sello, que es el certificado más estricto del mercado. Hay muchísimas trabas para la producción ecológica y esto quiere decir que si se logran superar todas y obtener el sello, podemos estar seguros de que ese producto ha pasado controles muy severos de sanidad. Y la segunda es la certificación participativa, que es nuestra comunicación directa con cooperativas de consumo o agricultores o artesanos. Cuanto mayor es la cadena alimentaria que va desde el productor hasta el consumidor final, más intereses económicos y más riesgos sanitarios habrá.
- ¿Qué podemos hacer como consumidores?

Primero, despertarnos y abrir los ojos. Debemos analizar lo que compramos e intentar cambiar los hábitos de consumo, apostar por una producción mucho más local, con cooperativas de consumo, tiendas del mercado o de barrio. Y, sobre todo, presionar a la administración pública para que establezca un marco regulador en este campo. En Francia y en Italia, la venta directa del productor llega al 20%. En España, en cambio, no llega al 3%. Estos dos países vecinos tienen la suerte de tener promociones a favor de la producción local y a nosotros todavía nos queda mucho camino por recorrer.

viernes, 16 de enero de 2015

¡¡ Ni un euro para Gilead !!: India rechaza la solicitud de patente para el Sovaldi

La Oficina de patentes de India ha rechazado la solicitud de Gilead Sciences Inc. para su fármaco contra la hepatitis C Sovaldi (Sofosbuvir), facilitando el camino para que las farmacéuticas locales puedan producir versiones genéricas más baratas de la medicina.

La demanda contra la patente había sido realizada por un laboratorio de genéricos indio (Natco Pharma Ltd) y el grupo “Initiative for medicines, Acces &knowledge” (I-MAK) de Nueva York, con el argumento de que los “cambios menores producidos en la molécula no representaban realmente una innovación”.

Previamente Gilead había firmado un acuerdo con 8 compañías de India para fabricar el medicamento y distribuirlo en 91 países pobres o “de ingresos medios”, pero evidentemente los acuerdos estaban cargados de restricciones que impedían exportarlo al resto del mundo, donde Gilead imponía precios astronómicos, para continuar “llevándose la mayor parte del pastel”.

Con esta decisión, el sofosbuvir podrá ser fabricado por cualquier laboratorio de India libre de cargas de propiedad intelectual a un precio de entre 100 y 200 euros para un tratamiento de 12 semanas. Es decir, otras empresas que no habían firmado la “licencia voluntaria” ofrecida por Gilead, podrán producir libremente el medicamento, lo que generará una competencia abierta y por tanto, una drástica y rápida bajada de precios, lo que romperá el monopolio de la multinacional norteamericana, y permitirá ampliar el tratamiento a todas las personas que lo necesiten en el mundo entero. Esta decisión abre la puerta a la fabricación como genérico del medicamento y la posibilidad de importaciones por parte del resto de los países del mundo.

India se está convirtiendo en un centro mundial para la fabricación de medicamentos genéricos, tras una serie de sentencias que están frustrando los intereses de las multinacionales, en un país donde la mayoría de la gente vive con menos de 2 dólares al día y los seguros de salud son escasos.

Con anterioridad, Médicos Sin Fronteras se había mostrado muy crítica con la políticas de precios de Gilead, y había mostrado su satisfacción cuando India recurrió la inscripción de la patente de sofosbuvir, dado que esta molécula fue patentada previamente como un medicamento contra el cáncer, y se podría demostrar la ausencia de una innovación que justificara la patente actual.

Las organizaciones Medicos Sin Fronteras, “Initiative for medicines, Acces &knowledge” (I-MAK), la “Delhi Network of positive People” (DNP+) y el equipo del Dr. Andrew Hill, (investigador de la universidad de Liverpool cuyo estudio permitió establecer el coste de producción del tratamiento), han contribuido a este logro.

El negocio de Gilead con la comercialización de este medicamento, estaba siendo espectacular en términos económicos para ellos y desastroso en términos de salud para los pacientes. Según David Hammerstein de Trans-Atlantic Consumer Dialogue (TACD) “esto puede ser un golpe mortal para Gilead”.

Durante estos meses ha sido evidente el apoyo del gobierno español y el de otros estados europeos a los intereses de la multinacional Gilead, en detrimento de las necesidades de atención de los infectados de hepatitis C, por lo que desde CAS insistimos en la necesidad de mantener la lucha en la calle y continuar con la defensa activa y social de nuestros derechos, y la reivindicación del acceso a este y cualquier otro tratamiento necesario de forma universal, el rechazo a la primacía del interés económico de las empresas y la lucha por la creación de sistemas “públicos” de investigación, fabricación y distribución de medicamentos desde los centros sanitarios.

CAS Madrid, enero de 2015.

martes, 13 de enero de 2015

"El aire contaminado que respiramos afecta a nuestra salud, sería aberrante negarlo"

  • La investigadora Ana Santurtún explica cómo afecta el dióxido de nitrógeno que hoy asfixia el aire de Madrid o Barcelona al aumento de ingresos hospitalarios por trastornos cardíacos
  • "Habría que alertar a la población de los picos de contaminación para que pudieran prevenir efectos nocivos en sus cuerpos"
  • La polución tiene un coste "en salud pero también en gasto sanitario, en las cosechas o en horas de trabajo perdidas", asegura la científica
Raúl Rejón 12/01/2015
Ana Santurtún, investigadora sobre contaminación en la Universidad de Cantabria.  
Madrid está en medio de un nitrogenazo. Días de altos niveles de dióxido de nitrógeno (NO2) acumulado en el aire. Tanto, que cuatro estaciones de medición ya han rebasado el número máximo de superaciones de concentración de este contaminante para todo el año. Este agente proviene sobre todo de los tubos de escape. En Barcelona, la Generalitat tuvo que poner la semana pasada en acción un protocolo en el área metropolitana por circunstancias similares. Paralelamente, las autoridades alegan que este gas proviene en gran medida de los motores diésel que han copado el mercado. Ese boom del gasoil estuvo favorecido en buena medida por los incentivos fiscales de las autoridades.

En medio de esta vorágine atmosférica, la doctora Ana Santurtún, investigadora en la Unidad de Medicina Legal y Toxicología en la facultad de Medicina de la Universidad de Cantabria, explica la relación innegable entre este gas y el empeoramiento de las enfermedades cardiacas, además de avisar de que esta acumulación puede llevar aparejados otros contaminantes dañinos como son las partículas en suspensión. "Hay que alertar" cuando se prevén picos de polución, pide la científica. Y existe la técnica para predecir buena parte de estos nitrogenazos.

Para empezar, ¿por qué es malo el dióxido de nitrógeno?

Nosotros hemos comprobado que, a medida que sube el NO2, se producen más arritmias cardiacas. Estudiamos los datos en nueve ciudades españolas durante seis años tomados por las estaciones de medición de fondo urbano que son las que mejor reflejan el aire que está respirando la población en su día a día. Núcleos con mayor y menor densidad poblacional, de costa y de interior. Y en todas se repetía este patrón.

En estos días se están superando las acumulaciones de este contaminante marcadas como límite por la ley. Pero ¿hay un nivel no perjudicial a la hora de respirarlo?

Una de las cosas que descubrimos en nuestro estudio es que lo que realmente afecta son los cambios de nivel. Parece que hay menos efecto cuando el dióxido se mantiene estable que cuando varía. Como si al organismo le costase adaptarse a esos cambios.

¿Se acepta ya como innegable, desde un punto de vista científico, que el aire contaminado es un factor de riesgo sanitario?

Estudios como el nuestro que cruzan los datos de polución con los ingresos en hospitales lo demuestran. Es evidente que exponerse a contaminantes tiene efectos en determinadas partes del cuerpo. Los estudios para determinar cómo afecta en un nivel genético o si multiplica un determinado tipo de cáncer tienen que tener en cuenta muchos más factores, pero está claro que el aire contaminado que respiramos afecta a nuestra salud, sería aberrante negarlo.

Comprendo que tomar medidas directas contra la contaminación es complicado porque implica aspectos económicos o de transporte  

Episodios como los que están viviendo en el comienzo de este año Madrid o Barcelona, ¿pueden prevenirse?

Una emisión puntual de gases que haga crecer el nivel de este contaminante en el aire –como pudiera producir una industria– no es controlable. Pero sí hay otros factores que son más predecibles: por ejemplo, también hemos demostrado que, epidemiológicamente, la población es más vulnerable a los efectos del NO2 en determinadas épocas del año como el otoño y el invierno (quizá asociado a otros factores que ayudan a acentuar patologías). Al mismo tiempo sabemos que la estabilidad atmosférica, los anticiclones, favorecen la acumulación de contaminantes. Si, además, existen ahora unos buenos modelos y posibilidades de predicción atmosférica, pueden anticiparse episodios de alta concentración contaminante en momentos de alta sensibilidad de las personas.

Como ocurre actualmente con un anticiclón prolongado en época invernal.

Igual que existe la Agencia Estatal de Meteorología podría existir una entidad similar para la polución. No que se diga "ayer hubo mucha contaminación" sino "mañana seguro que hay altos niveles de NO2. Tenga cuidado".

Unas alertas sobre el fenómeno para, por ejemplo, no salir de casa esos días si se tiene una afección cardiaca o con niños pequeños.

Hay algunos canales como páginas web sobre calidad del aire, pero los datos se dispersan mucho: ayuntamientos, comunidades autónomas, trabajan con series diferentes. Hay que alertar a la población para que puedan tomar precauciones cuando se den estos picos de alta contaminación.

Ahora se ha puesto el foco sobre el dióxido de nitrógeno. En el verano se habla del ozono troposférico. ¿La contaminación va por estaciones?

Cuando respiramos metemos todo en los pulmones. De hecho, es posible que el mismo aire que ahora está saturado de NO2 también contenga mucho material en suspensión.

Las llamadas PM10 y PM2,5.

Eso es. Además, para las micropartículas más pequeñas, las PM2,5, también se sabe que las situaciones atmosféricas que favorecen el dióxido favorecen igualmente ese material. Estas partículas suspendidas en el aire se acumulan sobre las ciudades y, por su tamaño, son capaces de traspasar la zona de la tráquea y pasar a los pulmones y alcanzar los alveolos. De ahí pasan a la sangre. Las PM 2,5 tienen su origen en la actividad humana: el 80% en la industria y el 20% en el transporte. Su acción se relaciona con el aumento en los ingresos hospitalarios por procesos respiratorios como el asma.

¿Cree que la política medioambiental recoge suficientemente la importancia de los efectos de la contaminación?

Comprendo que tomar medidas directas contra la contaminación es complicado porque implica aspectos económicos o de transporte. Pero también debería meterse en esa ecuación los costes de la polución. En primer lugar la salud de la población, que deriva directamente en el gasto en sanidad. Pero también hay daños a los cultivos o miles de horas de trabajo que se pierden por bajas laborales.