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miércoles, 4 de febrero de 2015

Golpe político a India por su “rebelión” de los medicamentos genéricos. Sovaldi-Hepatitis de fondo

La Agencia Europea de Medicamentos (EMA) ha suspendido de manera temporal la autorización de comercialización de un grupo amplio de fármacos genéricos. En España la decisión que está ejecutando la Agencia Española de Medicamentos afecta a 29 preparados. La entidades reguladoras acusan a sus fabricantes de manipular los ensayos clínicos. Es un palo sobre todo para la industria farmacéutica de India. ¿Qué hay detrás de operación?

La decisión de la EMA se ha tomado tras una inspección a la empresa GVK Biosciences en Hyderabad (India). Tras ella se demostró el incumplimiento de las normas de buenas prácticas clínicas en los estudios de bioequivalencia -aquellos destinados a garantizar que el genérico es “igual” al original- realizados en esta compañía. Según la EMA se han manipulado, aunque en un principio no se han detectado fallos en la eficacia o seguridad de los productos.

Yo lo que veo en esta operación, que calificaría de “política”, son varias cosas:

-A India se le considera la “farmacia de los pobres” y está en los últimos años en el punto de mira de Big Pharma porque fabrican y venden muchos fármacos genéricos (es una potencia mundial en ello), lo que representa un estorbo para la industria que se autodenomina “innovadora” (que producen medicamentos “nuevos”, protegidos por patente).

No tengo constancia de una operación de este tamaño en los catorce años que llevo investigando las prácticas de este sector. Llama mucho la atención que India esté en el punto de mira mundial porque ha sido el primer y único país en NO conceder patente para Sovaldi, el ya famoso medicamento para la hepatitis C que vende el laboratorio Gilead y que ha intentado venderlo en España por 60.000 euros pese a que producirlo cuesta unos 100 euros.

Ahora cualquier laboratorio de genéricos indio puede producir Sovaldi y ofrecerlo a precios que dejan en ridículo a Gilead y de paso a toda la industria farmacéutica especulativa -de innovadora tiene poco y quien no lo crea que lea sobre lo que son los medicamentos me too-.

Con su decisión, el Gobierno de la India ha recordado al mundo que según los acuerdos comerciales internacionales, es legal obviar la patente de un fármaco cuando existe una emergencia sanitaria y en el caso de la hepatitis C la hay.

India ha hecho lo coherente en un momento histórico crítico en el ámbito farmacéutico; nunca se había visto que en plena crisis laboratorios especulativos, sostenidos con fondos de inversión idem intentasen hacer un negocio de tal calibre con la salud de las personas, rehenes de su medicamento. Tampoco se había visto semejante “rebelión” entre los afectados, cuyo éxito ha sido abrir por fin este debate.

Matizar, eso sí, que algunos de los laboratorios censurados ahora cotizan en Bolsa. Por ejemplo, Mylan, el principal de los que operan en España (originario de USA) y que ha visto cómo quedaban afectadas ocho moléculas por la decisión de la EMA.

-La industria farmacéutica de las patentes está muy preocupada pues el debate se centra en el fracaso del sistema de patentes y su alternativas e India se ve como un ejemplo. Farmaindustria, el principal lobby de las farmacéuticas “innovadoras” en España ha intentado en las últimas semanas que no se perjudiquen sus intereses. Ese es el marco de la operación de la Agencia de Medicamento de Europa.

-La EMA está girando hacia el negocio con la salud humana desde la entrada en ella de un jefe de servicios jurídicos que ha estado en la industria y con el mandato del actual presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, que se vio obligado por la presión popular a no separar a la EMA de la Comisión de Salud e incluirla en Comercio como pretendía.

-Si se han manipulado las pruebas científicas de esos medicamentos hay que depurar responsabilidades con el mayor rigor, claro. Lo que me resulta paradójico es que se acuse sólo a los laboratorios indios de genéricos de haber defraudado en los ensayos clínicos pues es algo bien documentado que es práctica habitual en la industria farmacéutica. Es más podría darse que esos mismos medicamentos genéricos ahora suspendidos fueran fruto de ensayos manipulados cuando tenían patente.

Al respecto de la noticia, me comenta Germán Velásquez, que ha estado en la Organización Mundial de la Salud (OMS) durante más de veinte años, en el área de genéricos y es quizá la persona del mundo que más sabe del tema:
  • Me parece que hay cosas muy extrañas. Si se van a retirar medicamentos porque ‘la empresa encargada de realizar los ensayos clínicos previos a su autorización manipuló algunas pruebas’, van a tener que retirar todos los fármacos del mercado, no solo los genéricos… ¿Qué tiene que decir los demás países que los comercializan? El asunto no huele nada bien y todo esto muy probablemente está ligado a los recientes casos de aplicación de la ley de propiedad intelectual a algunas compañías occidentales”.

- Que la industria “innovadora” manipula de manera sistemática sus ensayos clínicos para que los fármacos parezcan más eficaces y seguros de lo que son, es algo que han documentado numeroso autores, como el médico Ben Goldacre en su libro Mala farma. Cómo las empresas farmacéuticas engañan a los médicos y perjudican a los pacientes o el también médico y especialista en ensayos clínicos Peter Gotzsche, en su obra Medicamentos que matan y crimen organizado.

Gotzche trabajó en el área de ensayos de la compañía AstraZeneca, a la que conocemos bien en el Bufete Almodóvar & Jara pues la estamos demandando por la muerte de una persona en una de sus pruebas de medicamentos, dadas las irregularidades que hemos documentado.

- Muchos medicamentos están causando daños que merecerían como mínimo una revisión de su seguridad, si no su retirada, por lo que parece cuando menos hipócrita lo que se está haciendo.

En resumen, que en todo esto hay más de castigo político a India y de advertencia para que no siga cuestionando el sistema de patentes -razón de ser de la gran industria farmacéutica- que de preocupación por la salud pública.

Parece que de lo que se trata es de sembrar la desconfianza en los genéricos entre el gran público.

viernes, 16 de enero de 2015

¡¡ Ni un euro para Gilead !!: India rechaza la solicitud de patente para el Sovaldi

La Oficina de patentes de India ha rechazado la solicitud de Gilead Sciences Inc. para su fármaco contra la hepatitis C Sovaldi (Sofosbuvir), facilitando el camino para que las farmacéuticas locales puedan producir versiones genéricas más baratas de la medicina.

La demanda contra la patente había sido realizada por un laboratorio de genéricos indio (Natco Pharma Ltd) y el grupo “Initiative for medicines, Acces &knowledge” (I-MAK) de Nueva York, con el argumento de que los “cambios menores producidos en la molécula no representaban realmente una innovación”.

Previamente Gilead había firmado un acuerdo con 8 compañías de India para fabricar el medicamento y distribuirlo en 91 países pobres o “de ingresos medios”, pero evidentemente los acuerdos estaban cargados de restricciones que impedían exportarlo al resto del mundo, donde Gilead imponía precios astronómicos, para continuar “llevándose la mayor parte del pastel”.

Con esta decisión, el sofosbuvir podrá ser fabricado por cualquier laboratorio de India libre de cargas de propiedad intelectual a un precio de entre 100 y 200 euros para un tratamiento de 12 semanas. Es decir, otras empresas que no habían firmado la “licencia voluntaria” ofrecida por Gilead, podrán producir libremente el medicamento, lo que generará una competencia abierta y por tanto, una drástica y rápida bajada de precios, lo que romperá el monopolio de la multinacional norteamericana, y permitirá ampliar el tratamiento a todas las personas que lo necesiten en el mundo entero. Esta decisión abre la puerta a la fabricación como genérico del medicamento y la posibilidad de importaciones por parte del resto de los países del mundo.

India se está convirtiendo en un centro mundial para la fabricación de medicamentos genéricos, tras una serie de sentencias que están frustrando los intereses de las multinacionales, en un país donde la mayoría de la gente vive con menos de 2 dólares al día y los seguros de salud son escasos.

Con anterioridad, Médicos Sin Fronteras se había mostrado muy crítica con la políticas de precios de Gilead, y había mostrado su satisfacción cuando India recurrió la inscripción de la patente de sofosbuvir, dado que esta molécula fue patentada previamente como un medicamento contra el cáncer, y se podría demostrar la ausencia de una innovación que justificara la patente actual.

Las organizaciones Medicos Sin Fronteras, “Initiative for medicines, Acces &knowledge” (I-MAK), la “Delhi Network of positive People” (DNP+) y el equipo del Dr. Andrew Hill, (investigador de la universidad de Liverpool cuyo estudio permitió establecer el coste de producción del tratamiento), han contribuido a este logro.

El negocio de Gilead con la comercialización de este medicamento, estaba siendo espectacular en términos económicos para ellos y desastroso en términos de salud para los pacientes. Según David Hammerstein de Trans-Atlantic Consumer Dialogue (TACD) “esto puede ser un golpe mortal para Gilead”.

Durante estos meses ha sido evidente el apoyo del gobierno español y el de otros estados europeos a los intereses de la multinacional Gilead, en detrimento de las necesidades de atención de los infectados de hepatitis C, por lo que desde CAS insistimos en la necesidad de mantener la lucha en la calle y continuar con la defensa activa y social de nuestros derechos, y la reivindicación del acceso a este y cualquier otro tratamiento necesario de forma universal, el rechazo a la primacía del interés económico de las empresas y la lucha por la creación de sistemas “públicos” de investigación, fabricación y distribución de medicamentos desde los centros sanitarios.

CAS Madrid, enero de 2015.

martes, 26 de agosto de 2014

Crecimiento Milagroso: Agricultores Indios Rompen Registros De Producción De Cultivos Sin OGMs

Por Gustavo Aldunate

¿Y si la revolución agrícola ya ha sucedido y no nos dimos cuenta de ello? En esencia, esa es la idea en este informe de The Guardian sobre un grupo de pobres agricultores indios, cuyas cosechas de papas y arroz, rompieron un record mundial en rendimiento. Lo mejor de todo: lo hicieron completamente sin OGM o productos químicos de cualquier tipo.
[Sumant] Kumar, un agricultor joven y tímido, en el distrito de Nalanda de Bihar, estado más pobre de la India, tenía – utilizando sólo estiércol de granja y sin ningún tipo de herbicidas – crecido un asombroso 22,4 toneladas de arroz en una hectárea [~ 2.5 acres] de tierra. Este fue un récord mundial y con el arroz, el cual es el alimento básico de más de la mitad de la población mundial de siete mil millones, una gran noticia.
No sólo batió las 19,4 toneladas alcanzados por el “padre del arroz”, el científico-agrícola chino Yuan Longping, sino también, a los científicos financiados por el Banco Mundial, en el Instituto Internacional de Investigación del Arroz, en Filipinas y a cualquier cosa lograda por la semilla más grande de Europa, América y compañías de GM. Y no fue solamente Sumant Kumar. Krishna, Nitish, Sanjay y Bijay, sus amigos y rivales en Darveshpura, todos registraron más de 17 toneladas, y muchos otros lograron lo mismo en los pueblos de los alrededores.

Otro agricultor de Bihar, rompió el récord Indio de cultivo de trigo el mismo año. Lograron todo esto sin OMG o híbridos de semillas avanzadas, fertilizantes artificiales o herbicida. En su lugar, utilizaron una técnica llamada Sistema de Arroz Intensificado (SRI). Es una técnica desarrollada en Madagascar en el 1980 por un jesuita francés, luego identificados y promulgada por el político-cientista de Cornell y especialista en desarrollo internacional, Norman Uphoff.
Norman Uphoff y su equipo 
El SRI para el arroz, incluye iniciar con un menor y ampliamente espaciado número de plantas; usando menos agua; gasear activamente el suelo; y la aplicación de una gran cantidad de fertilizante orgánico. Según el sitio web del Instituto SRI, los agricultores que utilizan fertilizantes sintéticos con esta técnica obtienen rendimientos más bajos que los que cultivan orgánicamente. ¿Cómo está eso para una agradable ironía?

La amplitud de los resultados en Bihar han llamado la atención internacional. The Guardian informa que el economista Joseph Stieglitz, premio Nobel y aficionado al desarrollo internacional, visitó la zona el mes pasado. Después de ver sus sorprendentes resultados, declaró a los agricultores ser “mejor que los científicos”.
Hermanos Singh en los campos de Bihar 
Dejando de lado los grandes elogios, la técnica no está exenta de detractores. La mayoría de los gobiernos occidentales y los científicos agrícolas siguen siendo escépticos de la práctica: Muchos cuestionan que los rendimientos reportados no se han verificado, hay insuficiencia científica detrás de la técnica, y les preocupa que no se puede escalar a las grandes explotaciones.

Achim Dobermann, director adjunto y abanderado del Instituto Internacional de Investigación del Arroz (IRRI) en todo el mundo, desestimó la técnica en sus declaraciones a The Guardian:
“El SRI es un conjunto de prácticas de gestión y nada más, muchas de las cuales se conocen desde hace mucho tiempo y se recomiendan las mejores prácticas … Científicamente hablando, yo no creo que haya ningún milagro. Cuando las personas de forma independiente han evaluado principios de SRI, el resultado ha sido, por lo general, muy diferente de lo que se ha informado sobre las evaluaciones agrícolas llevadas a cabo por organizaciones no gubernamentales y otros que lo impulsan. La mayoría de los científicos han tenido dificultades para reproducir las observaciones”.

Dada la escasez – o ausencia total – de pruebas independientes realizados sobre los OGM y pesticidas desarrollados por empresas como Monsanto y Syngenta, es irritante leer científicos reclamando que “no hay suficiente evidencia revisada por pares alrededor SRI” y que “es imposible obtener tales rendimientos”.

Aquí es donde los potenciales conflictos de interés aumentan: El IRRI está actualmente involucrado en el desarrollo de arroz OMG como un componente central de una campaña para aumentar el rendimiento en todo el mundo. Esto no invalida por completo su posición sobre SRI, pero apunta a la división ideológica en la agricultura entre los que creen en la tecnología como la única solución para “alimentar al mundo” y los que ponen fe en técnicas no tecnológicas, agro-ecológicos para lograr el mismo.

(También vale la pena señalar que las regiones de la India que han invertido fuertemente en las semillas de algodón OMG Round Up Ready de Monsanto, están colapsando en sus rendimientos; Monsanto culpa la pérdida de cosechas a los agricultores. Grist informó recientemente sobre la tragedia, aún más profunda, que muchos de estos agricultores están experimentando..)

Gran parte de esta brecha proviene de la creencia entre muchos científicos, y la mayoría de los gobiernos occidentales, que los países en desarrollo deben adoptar técnicas industriales ag de estilo occidental, con el fin de producir alimentos suficientes. Pero ese punto de vista es una fantasía: Incluso hoy en día, como el artículo de The Guardian observa, el 93 por ciento de 100 millones de habitantes de Bihar son agricultores de subsistencia.

Es ilusorio esperar que Bihar y las vastas poblaciones de África, Indonesia, y China se transformen en economías de estilo occidental con distribuciones poblacionales de estilo occidental. Miles de millones de personas en todo el mundo seguirán siendo los agricultores de subsistencia en el futuro; lo que requieren son técnicas en agricultura que pueden mejorar el rendimiento, incluso modestamente. Forzar regiones que no cuentan con caminos transitables (mucho menos de electrificación) a confiar en la gracia de las organizaciones multinacionales para suministrar semillas, fertilizantes y productos químicos, parece ser criminalmente absurdo.

SRI parece ofrecer una alternativa aceptable para una variedad de cultivos, como el arroz, las patatas, el trigo, el maíz, las habas, berenjenas, cebollas, zanahorias, caña de azúcar, e incluso los tomates.

Para muchos occidentales, incluyendo a muchos periodistas occidentales, es difícil separar el concepto de “progreso” de su modificador inevitable “tecnología”. SRI puede no estar basada en la tecnología, pero es basada en la ciencia y sofisticación. Está también continuamente probando y mejorando el campo a través de la propia retroalimentación de los agricultores. Es exactamente el tipo de sistema flexible, sensible que se exige de cualquier agricultura verdaderamente sostenible – en oposición a la aplicación regimentada, de arriba hacia abajo de los enfoques a químicos y basados en la biotecnología.

El viejo y simple esnobismo occidental no debe descartarse tampoco. Como el agrónomo Anil Verma puso en el artículo de The Guardian:
Si cualquier científico o una empresa se acerca con una tecnología que garantiza un aumento del 50% en los rendimientos sin costo adicional, recibirían un premio Nobel. Pero cuando los jóvenes agricultores Bihariense hacen esto, no consiguen nada.
Campos en India 
¿Necesita SRI más investigación? Absolutamente. ¿Se puede adaptar a la agricultura de monocultivo a gran escala? Probablemente no. Pero eso es exactamente el tipo de agricultura que nos está fallando y necesita ser reevaluado por completo.

¿A dónde va SRI desde aquí? En la India, por lo menos, Bihar solo está invirtiendo $ 50 millones en la ampliación de la adopción. Sin embargo, The Guardian informa que “los gobiernos y fundaciones occidentales se están frenando, prefiriendo invertir en investigación de alta tecnología.

Mientras tanto, Monsanto no muestra signos de desaceleración: Hay indicios de que va a ganar su caso de la patente ante el Tribunal Supremo y hacerse con el control prácticamente total de sus semillas. Esto le permitirá seguir cobrando precios inflados por una tecnología que ofrece modestos aumentos en el rendimiento, si es que, y sin duda, nada cerca del 30 por ciento de aumento que muchos agrónomos oran por.

Siempre es posible que despertemos y el éxito de los pioneros este en las manos de los sujetos improbables - los agricultores de subsistencia en el lejano oriente. Hasta entonces, la tecnología impulsada por la visión de Monsanto de la agricultura es ganar aquí en el oeste.

lunes, 1 de abril de 2013

India falla a favor de sus genéricos contra el cáncer, diez veces más baratos que los de Novartis

El Tribunal Supremo deniega la patente de un medicamento contra el cáncer a la farmacéutica suiza, cuyo fármaco costaba 2.600 dólares por paciente al mes frente a los 200 de la versión genérica

AGENCIAS Nueva Delhi 01/04/2013

El abogado de la Asociación de Ayuda a Enfermos de 
Cáncer Anand Grover (d) muestra un envase de un
medicamento contra el cáncer de  fabricación india 
durante una rueda de prensa en Nueva Delhi. - EFE
El Tribunal Supremo de la India dictó este lunes una sentencia favorable a los fabricantes indios de medicamentos genéricos ante la demanda de la farmacéutica multinacional suiza Novartis, informó una fuente de la defensa.

El juicio debía resolver si se concedía una patente en la India al medicamento anticancerígeno Glivec de la multinacional, actualmente reemplazado en el mercado por versiones indias mucho más baratas.

El Tribunal rechazó la patente de Novartis por el mesilato de imatinib (medicamento anticancerígeno comercializado como Glivec) al considerar que es una modificación de un producto anterior y sus propiedades no han cambiado, según un abogado de la defensa, Anand Grover.

La fuente aseguró que esta sentencia da la razón a los derechos de los pobres de la India y también beneficia a los pacientes del mundo en desarrollo, pues el fármaco de Novartis costaba 2.600 dólares por paciente al mes, y las versiones genéricas 200 dólares.

De acuerdo con Grover, Novartis tendrá que cargar con los costes del juicio, aunque la compañía suiza dispondrá de 90 días para apelar la sentencia.

"Revés para los pacientes"

El director general de Novartis en la India, Ranjit Shahani, mostró a través de un comunicado su desacuerdo por la sentencia y aseguró que las patentes "deben ser reconocidas" para "fomentar la inversión en innovación médica, en especial, en necesidades médicas no tratadas". "Este fallo es un revés para los pacientes, pues entorpece el progreso médico para enfermedades sin opciones de tratamiento eficaces", sentenció Shahani.

Novartis también ha señalado que la denegación de la patente clarifica la limitada protección de la propiedad intelectual en el país y desincentiva la innovación.

Sin embargo, Médicos Sin Fronteras (MSF), que trabaja con genéricos indios, había criticado que si Novartis "tiene éxito, las patentes se concederán más ampliamente en la India, algo que bloqueará la competitividad entre productores que hace que bajen los precios".

Según MSF, la concesión dela patente a Novartis restringiría "el acceso a medicinas asequibles a millones (de personas) en la India y el mundo en vías de desarrollo", afirmó la organización humanitaria en un comunicado difundido la semana pasada.

Según diversos analistas, una sentencia favorable a Novartis habría tenido un efecto dominó con la concesión de más patentes, lo que habría puesto en peligro el papel de la India como principal proveedor de medicamentos baratos a los países en desarrollo.

La India dejó en 1970 de conceder patentes de medicamentos, pero la ley fue enmendada en 2005 para cumplir la normativa de la Organización Mundial del Comercio (OMC), de la que el gigante asiático es Estado miembro.

Nueva Delhi se abrió entonces a admitir el registro de medicamentos pero estableció el merecimiento de la patente en función de que el fármaco presentase una innovación significativa.

La ley de Patentes india contiene la cláusula 3d que específica que solo se concederán patentes a las innovaciones, para evitar que las compañías farmacéuticas modifiquen ligeramente un medicamento y alarguen la patente para impedir la producción de genéricos.

En el caso de Novartis, que lleva más de seis años inmerso en una batalla legal en la India, diferentes tribunales del país asiático habían considerado, al igual que hizo hoy el Supremo, que su fármaco no representa una innovación.