viernes, 7 de abril de 2017

"El acceso a la información ambiental es fundamental"

Anna Font insta a los ayuntamientos a compartir con la mayor antelación posible y mediante canales inclusivos la previsión de tratamientos fitosanitarios
Anna Font, en los jardines de Palau Robert, en Barcelona.  
LUIS BENAVIDES / BARCELONA JUEVES, 6 DE ABRIL DEL 2017 

El uso de tratamientos químicos para mantener los espacios públicos se debe informar con ocho días de antelación. El objetivo es reducir los riesgos de exposición a la ciudadanía y especialmente de los grupos vulnerables. Anna Font, psicóloga y especialista en Sensibilidad Química Múltiple y pesticidas, explica porqué esta información es tan importante.

–¿Cómo hay que comunicar esta información?

–Según el Llibre Blanc sobre Control de Plagues en Espais Verds, que amplia la infomación del Real Decreto de productos fitosanitarios del 2012, mediante carteles situados en lugares bien visibles y sobre un soporte estable, avisos a comunidades de vecinos, asociaciones u organismos, por medios electrónicos...

–¿Y según su experiencia, se hace así?

–No siempre. En algunas poblaciones ni siquiera se colocan carteles. Otras informan mediante la prensa o radio local, o bien a través de noticias en la web municipal, aunque a veces lo hacen mientras están teniendo lugar los tratamientos, o tras la finalización de los mismos, lo que no permite tomar suficientes medidas de precaución. Algunos ayuntamientos disponen de un listado interno de personas vulnerables y sensibles a avisar antes de las aplicaciones. Y hay varias administraciones pioneras que han habilitado una sección específica en la web o blog municipal con los avisos fitosanitarios.

–¿Qué datos ofrecen y qué utilidad tienen?

–Las fechas previstas de tratamiento, lugar, tipo de producto (insecticida, fungicida, herbicida), nombre, recomendaciones. En la web del Ayuntamiento de Barcelona las previsiones aparecen agrupadas por distritos y se indica la fecha de actualización de los datos.

–El Ayuntamiento de Barcelona informa en su web desde el 2014.

–Sí, y junto con Sabadell, es un gran referente para otras administraciones. De momento, en Catalunya ya hay 14 ayuntamientos, repartidos en 6 comarcas, con un apartado específico de información fitosanitaria en la página web municipal. En Barcelona ciudad, además del ayuntamiento, ahora también informa la Diputación -que gestiona 5 recintos en la ciudad, aunque sólo 3 con vegetación-, el Palau Robert -el primer jardín de la Generalitat en informar- y el Área Metropolitana -que gestiona 47 parques en 29 poblaciones. Esto es algo insólito. No ocurre en otras ciudades.

–¿Qué supone disponer de toda esta información?

–Esta información es de mucha utilidad para las personas con enfermedades que se agravan al exponerse a contaminantes ambientales y a productos químicos, como el asma, la sensibilidad química múltiple, fibromialgia, síndrome de fatiga crónica o electrohipersensibilidad, y para cualquier persona que quiera cuidar su salud.

–Para estas enfermedades relacionadas con sustancias nocivas presentes en el ambiente, ¿qué ventajas supone la reciente erradicación del glifosato en muchas poblaciones como Barcelona?

–Además de las mejoras para el medio ambiente, supone una reducción drástrica de la exposición a esta sustancia, pero no sólo para este colectivo, sino para toda la población, y también para los perros, ya que dejan de tratarse aceras, parques, jardines y alcorques, entre otros.

–Aunque el glifosato ya no se utiliza en Barcelona, sigue estando autorizado.

–Así es, pero autorizado no es sinónimo de inocuo.

–Supongo que la publicación en páginas web municipales es perfecto porque permite informarse sin necesidad de estar ‘in situ’.

–Exactamente. Estas páginas permiten conocer con antelación desde cualquier lugar qué, donde, cuándo y con qué se va a tratar, y poder tomar medidas de precaución, minimizar exposiciones y mantener un mejor estado de salud ciudadana.

–¿Se puede pedir más?

–Sí, claro. Tras las reivindicaciones de entidades ecologistas y de enfermos ambientales, cada vez más pueblos y ciudades se declaran libres de glifosato, pero todavía quedan muchos que lo utilizan en todo el ámbito municipal. Sería ideal gozar de un estado máximo de protección de la salud para toda la población en materia de pesticidas urbanos, utilizar técnicas de jardinería más adecuadas al entorno, optar por estrategias insecticidas y fungicidas inocuas, y disponer de canales de información inclusivos para personas con discapacidad intelectual o visual, electrohipersensiblilidad, edad avanzada, desconocimiento de la lengua u otras limitaciones.

–¿Cómo pueden ampliar la información los lectores interesados en esta materia?

–El acceso a la información medioambiental es fundamental, un derecho de la ciudadanía, y cualquiera puede ejercerlo solicitando los datos deseados a su ayuntamiento o a cualquier administración.

Páginas de información de la ciudad realizadas con la colaboración del Ayuntamiento de Barcelona.

GLIFOSATO: desgarradora carta antes de morir de una científica de la EPA “sí, causa cáncer”

Por Graciela Vizcay Gomez

La carta de la científica de la EPA Marion Copley, que falleció víctima de cáncer, fue descubierta en los documentos no sellados originalmente por el Tribunal del Distrito Norte de California, USA, en la “Acción Civil N° 16-MD-02741-VC Monsanto Company", sobre responsabilidad por el herbicida RoundUp”. La carta la dió a conocer el grupo anti-GMO ‘US Right to Know (USRTK), y fué publicado en el sitio Glyphosate.news.

En la carta, Copley le pide al científico Jess Rowland, llamado el “topo de Monsanto” dentro de la EPA, que “deje mentir sobre los peligros del RoundUp (Glifosato).


Marion Copley, una científica de la EPA con 30 años de carrera, con numerosos premios en su haber, escribió una carta a Rowland en marzo de 2013, dos años antes de que el debate público sobre la carcinogenicidad del glifosato comience en serio. La Dra. Copley fue toxicóloga principal en la División de Efectos de la Salud de la EPA y trabajó estrechamente con Rowland. Diagnosticada con cáncer terminal, tuvo que retirarse por razones de salud y falleció en enero de 2014. Antes de su muerte, expresó sus serias preocupaciones a Rowland sobre el manejo del glifosato por parte de EPA. Desafortunadamente, la Dra Copley murió un año después y antes de que la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC-OMS), el año siguiente, llegara a la misma conclusión sobre el herbicida: el glifosato es un carcinógeno.

La declaración moribunda de la Dr. Copley comienza nombrando no menos de catorce efectos del glifosato conocidos por la EPA, todos los cuales son mecanismos plausibles de acción que explican el aumento en el riesgo de linfoma.

-“Cualquiera de estos mecanismos por sí solos puede causar tumores, pero el glifosato causa todos ellos simultáneamente”. Copley señaló que el glifosato fue previamente clasificado por la EPA como un “POSIBLE carcinógeno humano”, y argumentó que, de acuerdo con los conocimientos de la EPA sobre el producto químico, la EPA debería re-clasificar el glifosato como “PROBABLE carcinógeno humano”.

En esta carta, Copley le pide a Jess Rowland que haga su trabajo y proteja al público en lugar de proteger los intereses de Monsanto, diciéndole : -“Por una vez en tu vida, escúchame y no hagas tu juego de connivencia política con la ciencia para favorecer a los registrantes. Por una vez haz lo correcto y no tomes decisiones basadas en cómo afecta a tu bono”. En dicha correspondencia, la toxicóloga cita pruebas de estudios en animales y escribe: “Es esencialmente cierto que el glifosato causa cáncer“.

Luego insiste en otro párrafo:

-“Jess, tú y yo hemos discutido muchas veces sobre el Comité de Revisión de la Evaluación de Cáncer de la EPA (CARC) . Usted discutió a menudo sobre temas fuera de su conocimiento, que es antiético. Su formación en 1971 en Nebraska, es muy anticuada, por lo tanto la ciencia CARC está a 10 años detrás de la literatura en los mecanismos”.

Y continúa diciendo: -”Los quelatos claramente interrumpen la señalización del calcio, una vía de señalización clave en todos los cellos y que media en la progresión del tumor. Se supone que Greg Ackerman es nuestro experto en mecanismos, pero nunca mencionó ninguno de estos conceptos en el CARC y cuando traté de discutirlo con él, me dejó fuera. ¿Greg está jugando tus juegos políticos también, es incompetente o tiene algún tipo de conflicto de intereses?”

Aquí hace referencia al científico Gregory Akerman, de la división Efectos en la Salud, Revisión sistemática y métodos de recopilación de datos, que sigue en funciones en la EPA.

También acusa a Rowland y a otra científica de la EPA, Anna Lowit , que todavía trabaja en la agencia, de involucrarse en tácticas de intimidación para obligar a los científicos y burócratas de la EPA a cambiar sus conclusiones a favor de Monsanto. -“Usted y Anna Lowit intimidaron al personal del Comité de Revisión de la Evaluación de Cáncer de la EPA (CARC) y cambiaron los reportes finales del Comité de Revisión de la Evaluación del Riesgo de la Agencia (HIARC) y del Comité de Ciencias y Política de Peligros (HASPOC) para favorecer a la industria”, dice Copley.

Esta táctica, por cierto, está alineada al 100% con la cultura corporativa profundamente malvada de Monsanto, que habitualmente se involucra en tácticas legales de intimidación a científicos y campañas de asesinato contra activistas anti-Monsanto.

Copley advierte y acusa que los científicos de la EPA son sobornados por Monsanto, diciendo: “Su colega de Nebraska recibió fondos de la industria, claramente tiene un conflicto de intereses. Simplemente prométeme que no dejará nunca a Anna (Lowit) en el comité del CARC, sus decisiones no tienen sentido racional. Si alguien en OPP está aceptando sobornos, es ella”.

Lo que es grave, es que esta científica a la que hace referencia la científica en su carta: Lowit, que además de trabajar en la EPA como asesora senior en la Oficina de Programas de Plaguicidas, es la Co-presidente del Comité Asesor Científico sobre Métodos Toxicológicos Alternativos (ICCVAM). La tarea de este organismo es:

“Establecer, siempre que sea factible, directrices, recomendaciones y reglamentos que promuevan la aceptación reglamentaria de pruebas toxicológicas nuevas o revisadas científicamente válidas que protejan la salud humana y animal y el medio ambiente, reduciendo, refinando o reemplazando ensayos con animales y garantizando la seguridad humana y la inocuidad de los productos. Eficacia”.

Es un comité permanente del Instituto Nacional de Ciencias de la Salud Ambiental (NIEHS), en el marco del Centro Interagencial Nacional de Evaluación de Métodos Toxicológicos Alternativos (NICEATM) del Programa Nacional de Toxicología. El ICCVAM está compuesto por representantes de 16 agencias federales de regulación y de investigación de los Estados Unidos que requieren, usan, generan o difunden información toxicológica y de pruebas de seguridad.

No solo existe un conflicto de intereses de parte de Lowit, también un trabajo fino dentro de los entes reguladores, a favor de Monsanto, una real mercenaria, cínica y sin respeto alguno por la salud de los seres humanos y del ambiente.

Los abogados de los demandantes se negaron a decir cómo obtuvieron la carta, que tiene fecha 4 de marzo de 2013. La fecha de la carta viene después de que Copley dejó la EPA en 2012 y poco antes de morir de cáncer de mama a los 66 años, en enero de 2014.

Ella acusa a Rowland de haber “intimidado al personal” para cambiar los informes para favorecer a la industria, y escribe que la investigación sobre el glifosato, el ingrediente clave del Roundup de Monsanto, muestra que el pesticida debe ser clasificado como “probable carcinógeno humano”.

Marion Copley firma con una súplica para la humanidad, sabiendo que ella está acercándose a la muerte, pero que quiere ayudar a liberar a la humanidad del producto químico tóxico “holocausto” que está siendo impulsado por Monsanto y una EPA criminal.

En otros párrafos de la carta, la científica sigue diciendo:

-“Desde que dejé la Agencia con cáncer, he estudiado extensamente el proceso del tumor y tengo algunos comentarios del mecanismo que pueden ser muy valiosos para el CARC basado en mis décadas de experiencia en patología:

*El glifosato fue originalmente diseñado como un “agente quelante” y creo firmemente que es el proceso idéntico involucrado en su formación de tumores, lo cual está altamente apoyado por la literatura.

*Los quelatos inhiben la apoptosis, el proceso mediante el cual nuestros cuerpos matan a las células tumorales

*Los quelatos son disruptores endocrinos, involucrados en la tumorigénesis

*El glifosato induce proliferación de linfocitos

*El glifosato induce la formación de radicales libres

*Los quelatos o secuestrantes, inhiben las enzimas de eliminación de radicales libres que requieren Zn, Mn o Cu para la actividad (es decir, SOD) superóxido dismutasa (antioxidante)

*Quelata el zinc, necesario para la función del sistema inmunológico

*El glifosato es genotóxico, un mecanismo clave contra el cáncer, (coincide con el Dr Robert Bellé)


-El quelato inhibe las enzimas de reparación del ADN que requieren cofactores metálicos

– Los quelatos unen Ca, Zn, Mg, etc. para hacer los alimentos deficientes de estos nutrientes esenciales

-Quelata el calcio necesario para la enzima calcineurina, para una correcta respuesta inmune

-Los quelatos a menudo dañan los riñones o el páncreas, como el glifosato, es un mecanismo para la formación de tumores

-La lesión del riñón / páncreas puede conducir a cambios en la química clínica para favorecer el crecimiento tumoral

– El glifosato mata las bacterias en el intestino y en el sistema gastrointestinal donde reside el 80% del sistema inmune

-Los quelatos suprimen el sistema inmune haciendo el cuerpo susceptible a los tumores

* Las células sanguíneas están más expuestas a quelantes, si cualquier estudio muestra proliferación de linfocitos, entonces es confirmatorio que el glifosato es un carcinógeno.

“Tengo cáncer y no quiero que estos problemas serios en MED pasen sin tratamiento antes de ir a mi tumba. He cumplido con mi deber.”

Firma : Marion Copley 4 de marzo de 2013

Rowland dirigió el trabajo de científicos que evaluaron los efectos en la salud humana de la exposición a plaguicidas como el glifosato y presidió el Comité de Revisión de la Evaluación del Cáncer (CARC) de la EPA que determinó que el glifosato “no es probable que sea cancerígeno para los seres humanos”.

Rowland dejó la EPA en 2016, poco después de que una copia del informe del CARC fuese filtrada y citada por Monsanto como evidencia de que la clasificación del IARC era defectuosa.

La EPA ha pasado los últimos años evaluando el perfil de seguridad sanitaria y ambiental del glifosato a medida que la controversia mundial sobre el producto químico ha aumentado. La agencia había planeado terminar su evaluación del riesgo de glifosato en 2015. Luego dijo que se completaría en 2016; Luego dijo que estaría terminado en el primer trimestre de 2017. Ahora la agencia dice que espera tenerla terminada a finales del tercer trimestre de 2017. Sigue dilatando un resultado, que ya es difícil de ignorar : El glifosato produce cáncer y lo saben desde hace años, pero lo ocultaron. 

La Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA) y la European Food Safety Authority (EFSA) también son culpables, insistiendo que “no es cancerígeno”, porque analizan el glifosato solo, sin los coadyuvantes de las formulaciones del RoundUp, tal como lo advirtió el Dr Rober Bellé hace dos décadas. Eso es ECOCIDIO.-

Zero Biocidas
Imágen: MomsAcrossAmérica

“Qué sentido tiene dañar a toda la infancia? Nada debería prevalecer sobre la salud”, José F. Caselles

JOSÉ CLEMENTE RUBIO GARCÍA
Foto: JESÚS MOLINA

Las Jornadas “UNA EDUCACIÓN PARA EL SIGLO XXI – Miradas desde las Ciencias y las Artes” organizadas, entre otros, por la Asociación de Personas Jubiladas y Pensionistas – La Intersindical y con la colaboración de numerosos Ayuntamientos y diferentes entidades, han organizado un total de 78 actividades y, de las cuales, 17 se han desarrollado en la comarca del Noroeste/Río Mula.

Una de ellas ha sido la denominada: “LA WIFI ES UN PELIGRO PARA NUESTRO ALUMNADO: POR UNA ESCUELA SALUDABLE CON INTERNET POR CABLE”, pronunciada por el Doctor D. José F. Caselles . Es profesor titular de la Facultad de Educación de la UMU, miembro del Equipo coordinador de la Plataforma Estatal contra la Contaminación Electromagnética (PECCEM) y miembro de la PECCEM-RM. Es electrohipersensible (EHS) y socio de la Asociación de Electro y Químico Sensibles por el Derecho a la Salud (EQSDS).

Muy amablemente acepta nuestra propuesta de entrevistarlo y contesta a nuestras preguntas:

¿Qué es la contaminación electromagnética?

Nos referiremos a los campos electromagnéticos (CEM) artificiales. Pueden enfermar y matar a personas y demás seres vivos (animales y plantas). Escapa a los sentidos. Atraviesa paredes. Es caro y difícil protegerse. Peor cuanto más cerca de la fuente. Puede ser ionizante o no ionizante, pulsante o continua. Algunas fuentes radiantes: antenas de telefonía, radares, satélites, repetidores, radioenlaces, líneas de alta tensión, transformadores, contadores telegestionados… Muchas las escogemos libremente, abusando de ellas frecuentemente: móviles, teléfonos fijos inalámbricos, Wifi, Bluetooth, GPS, microondas, radiodespertadores, juegos y videojuegos con mandos inalámbricos, monitores de bebé, cocinas de inducción, mandos a distancia, auriculares inalámbricos, sistemas de seguridad, pizarras digitales inalámbricas, wearables…

¿Cómo afecta a la salud?

Mayoritariamente, la investigación científica sobre radiación electromagnética advierte de sus peligros. Suelen ser informes y declaraciones independientes, desligadas de la industria y libre de conflicto de intereses. Destacan: ICEMS, Interphone, REFLEX, Céfalo, Declaración Médica de Friburgo, Comité Ruso para la Protección de la Radiación no Ionizante, Comité canadiense de Salud, Declaración de Bruselas, Llamamiento científico a ONU y OMS, Programa Nacional de Toxicología (EEUU)…

Igualmente destacan pronunciamientos institucionales aconsejando aplicar el Principio de Precaución, la protección infanto-juvenil, reconocer la electrohipersensibilidad, controlar los grupos de presión, educar a la población, retirar la wifi de centros educativos… Destacan: Agencia Europea de Medio Ambiente, Parlamento Europeo, y la Resolución 1815 (2011) del Consejo de Europa.

La OMS clasificó esta radiación no ionizante en el grupo 2B (posible carcinógeno humano). Pero numerosos especialistas exigen clasificarla como 2A (probable carcinógeno), incluso como grupo 1 (carcinógeno conocido).

No olvidamos uno de los grupos científicos más reconocidos: Bioinitiative. Su informe 2012 evidenció: cambios en actividad eléctrica cerebral y presión sanguínea, descenso de melatonina (glándula pineal), síndrome de fatiga crónica, afección del sistema inmunológico, tumores cerebrales (gliomas), cáncer infantil (leucemia), problemas cardíacos, riesgo en barrera hematoencefálica, efectos genotóxicos, daños en ADN (rotura de enlaces simples y dobles), aumento de peligrosidad en toxinas químicas, abortos, depresiones, insomnio, dolores de cabeza, cáncer (mama, oído, parótida), esterilidad, autismo, irritabilidad, alzheimer, proteínas de estrés en células… Otros estudios señalan daños en la piel, descompensación del calcio en células, agrupamiento de glóbulos en sangre, linfoma de Hodgkin, TDAH, alteración de procesos educativos…

Pueden consultarse estos informes en la Plataforma Estatal Contra la Contaminación Electromagnética (www.peccem.org), así como: http://cemyelectrosensibilidad.blogspot

¿Qué es la electrohipersensibilidad (EHS)?

Considerada enfermedad “centinela” y quienes la padecen “canarios de las minas”, advierte de que algo grave está pasando. Igualmente denominados “nuevos leprosos”, al tornarse imposible su vida social (no contagian nada). Causada por la exposición a la radiación artificial, se vuelve crónica y aditiva. Resultado de una terrible violencia estructural fundamentada en leyes injustas sostenidas desde la complicidad política e industrial, donde la protección de la salud y la opinión ciudadana (Convenio Aarhus) no cuentan. Según zona, se calcula afecta entre 1 y 10% de población. Su origen no es psicosomático ni resultado del efecto nocebo. Se conocen ya biomarcadores. Forma parte del Síndrome de Sensibilización Central. Algunos síntomas de EHS: dolor cabeza, sensación quemazón, dificultad concentración, dolor músculos y articulaciones, pérdida memoria, confusión mental, insomnio, palpitaciones, arritmias, mareos, náuseas, irritabilidad, hormigueos, hiperactividad, alteración reflejos, depresión, ansiedad, confusión y desorientación espacial/temporal, fatiga, debilidad/flojera, aceleración o disminución ritmo cardíaco, dolores pecho, temblores, espasmos musculares, dolores piernas y pies…

En España existe la Asociación de Electro y Químico Sensibles por el Derecho a la Salud (EQSDS) (www.electrosensiblesderechosalud.org)

¿Es la infancia especialmente vulnerable a la radiación?

Sí. Sus órganos en desarrollo, la fragilidad de su barrera hematoencefálica, su menor grosor craneal…, la hace muy vulnerable. En los fetos, la situación se agrava, especialmente si es niña, pues durante sus 100 primeros días de formación, sus óvulos en desarrollo son especialmente sensibles a la radiación, pudiendo dañarse genéticamente, con consecuencias fatales para las futuras generaciones.

¿Realmente es peligrosa la wifi para nuestros escolares?

Sí. Generalmente la wifi funciona a 2.4 GHz (la frecuencia del microondas), y suele emitir densidades de potencia superiores a 20.000 μW/m2. Bioinitiative 2012 recomendó que la infancia no estuviera expuesta a más de 6 μW/m2. El daño sería terrible tras 12.000 horas de exposición que suponen los 10 años de enseñanza obligatoria. La situación se agrava al introducir la wifi también en Infantil. Las autoridades saben que es un verdadero atentado contra la salud, pero lo consienten y promueven. Las aseguradoras no asumen los daños por radiación. Se puede acceder a Internet con cero radiación utilizando cable o fibra óptica, ¿qué sentido tiene dañar a toda la infancia? Nada debería prevalecer sobre la salud.

La escuela podría convertirse en una cantera de EHS (por efecto acumulativo de radiación) y ocasionar graves daños biológicos. Pero ya directamente se manifiestan alteraciones psicopedagógicas, según informes clínicos: pensamiento perturbado, hiperactividad, falta de concentración, ansiedad, irritabilidad, desorientación, distracción, trastorno del sueño, dolores de cabeza…

¿Cómo “defendernos”?

Reducir todo lo posible la radiación en cualquier ámbito. Adoptar usos responsables (recuperar el teléfono de cable frente al inalámbrico, reducir wifi y conectar cable o fibra, reducir al máximo el uso del móvil y su carga de información…). Concienciar del problema. Proteger grupos sensibles. Exigir leyes proteccionistas. Comprometerse con movimientos reivindicativos (PECCEM, EQSDS, PECCEM-RM)…

miércoles, 5 de abril de 2017

NOTA DE PRENSA, ecologistas en acción, charla-debate en Almadenejos (Ciudad Real)


NOTA DE PRENSA

El próximo día 8 de abril tendrá lugar una charla-debate en Almadenejos (Ciudad Real), para informar a los asistentes sobre la contaminación por mercurio que sufre esa localidad. Será en el Salón Cultural, a las 19 horas, y cuenta con la organización de Ecologistas en Acción-Ciudad Real y Ecologistas en Acción-Valle de Alcudia, además de con la colaboración de Izquierda Unida de Almadenejos.

En la charla, dirigida tanto a la población que padece los efectos de la contaminación, como a cualquier interesado, participarán tres mujeres, ampliamente preparadas y conocedoras de cada una de las parcelas de las que van a informar.

Las tres ponentes son:

- Pilar Castellanos -doctora en Biología-, con el tema: “Cómo afecta el mercurio a la salud. Neurotoxicidad”.

- Paula Herranz -afectada de sensibilización central-, vecina de Almadenejos, y que hablará de las “Consecuencias de la intoxicación por mercurio”.

- Leticia Baselga -responsable del área de trabajo del Mercurio de Ecologistas en Acción Confederal-, informará sobre la “Situación actual y propuestas de descontaminación de Almadenejos”.

Desde Ecologistas en Acción pensamos que la población de Almadenejos, en su mayoría, no tiene toda la información de lo que está pasando allí, desde hace siglos... concretamente desde que comenzó a extraerse este mineral en las minas de Almadén y se fueron vertiendo los escombros y deshechos de la actividad de la mina, a cielo abierto y sin ningún tratamiento, hasta la actualidad.

Con esos escombros se han asfaltado calles y carreteras, se han extendido en suelos agrícolas, dejando que los cerdos se alimenten de hierbas y raíces, supuestamente contaminadas, y que los vecinos recogiesen espárragos para su consumo alimenticio.

El agua también se presume contaminada, y los análisis realizados reconocen la rotura de tuberías y la no continuidad de la desinfección por cloro, además de tener análisis de cangrejos muy contaminados, que son consumidos por los seres humanos.

Las autoridades locales y autonómicas se atreven a decir que el nivel de contaminación no perjudica a la salud de sus habitantes, cuando hasta la fecha no se ha realizado ningún control a la población de analítica por contaminación de mercurio, por lo que sus enfermedades no se pueden saber, con absoluto rigor, si son originadas por la acumulación de derivados del mercurio, como el metilmercurio, o por otras causas.

MAYASA, que es la empresa que, supuestamente, debería haber realizado el control a la población y al entorno medioambiental y aplicar el principio de precaución, dice que “está ensayando en laboratorio las plantas que mejor absorban la contaminación para, posteriormente, aplicarlo en el terreno de Los Buitrones”. Eso puede dilatarse en el tiempo hasta el infinito. Además, añade la empresa, dice que no cuenta con presupuesto para llevarlo a cabo. Entonces ¿a qué están jugando? Éste es un problema muy serio; la salud de las personas y el medioambiente están en peligro y los responsables dicen estar experimentando a largo plazo, como si aquí no pasara nada.

Desde Ecologistas en Acción reclamamos a las administraciones públicas que se pongan a trabajar con urgencia y con rigor, para, lo antes posible, aplicar soluciones a este grave problema que sufre Almadenejos.

Ciudad Real, a 3 de abril de 2017
Ecologistas en Acción-Ciudad Real
Ecologistas en Acción-Valle de Alcudia

Contacto: Ángela Lajara (636-378-054)


Enlaces con información sobre el mercurio y sus daños






http://www.rtve.es/noticias/20110922/mercurio-metal-toxico-peligroso/463281.shtml Entrevista al Catedrático de la Escuela de Ingenieros de Minas de Almadén P. Higueras




http://www.gama-peru.org/jornada-hg/espanol.pdf último Médico de MAYASA, la empresa minera





https://www.change.org/p/jean-claude-juncker-let-s-ban-mercury-dental-fillings Petición presentada por una Europarlamentaria para PROHIBIR las AMALGAMAS en la UE









http://www.sessec.org/noticias/ Sociedad científica creada para estudiar la Sensibilización Central







Petición admitida a trámite en el Parlamento Europeo, respecto a la contaminación por mercurio, sus daños y la situación de absoluto abandono que sufrimos los MERCURIADOS. Puede adherirse a ella quien quiera, o si quiere, MEJORARLA. Toda ayuda será bien venida

Un a enferma grave de SENSIBILIZACIÓN CENTRAL… PUEDE SUCEDERLE A CUALQUIERA, pues todos estamos en el mismo barco. EL PLANETA TIERRA CADA VEZ MÁS INTOXICADO y convertido en un espacio HOSTIL A LA VIDA

Esta situación se repite cotidianamente en miles de hogares españoles

https://www.youtube.com/watch?v=P9kfdq9-QHQ&index=12&list=UU_U2M_ak7wabUb8-7Mbz El HOLOCAUSTO sumergido contra los ENFERMOS INVISIBLES Invisibles, pero ¡¡¡REALMENTE EXISTENTES Y DOLIENTES!!!

Por favor, DIVULGAD AL MÁXIMO, quien quiera acudir será bien venido

lunes, 3 de abril de 2017

Alérgicos en el siglo XXI

Un teléfono móvil, un wifi, una cocina por inducción, un perfume o un insecticida pueden enfermarnos, la electrohipersensibilidad y la sensibilidad química múltiple, son dos síndromes que afectan cada vez a mas personas en el mundo desarrollado. Son las primeras victimas de una sociedad donde la tecnológica y los productos de laboratorio se extienden a un ritmo frenético que hace imposible evaluar sus efectos
Isel tuvo que dejar su casa cuando noto los efectos de unos residuos químicos
abandonados por un vecino en una zona cercana y ha pasado los últimos meses
en refugios de montaña huyendo de los olores que le agreden.
Text: MAJO SISCAR / FOTO: EDU PONCES i RUIDO PHOTO 02/04/2017

Su apartamento es un búnker. Se entra a pie plano desde el garaje, y las mínimas estancias, sin ventanas, están cerradas. Sólo unas claraboyas al fondo de la sala señalan si es de noche o de día. La pintura de las paredes es especial y repele las radiaciones. La cámara, separada de las paredes del vecino por el lavabo y por el pasillo, está en el centro, justo donde no hay rastro de la señal de la red de internet. La cama tiene una toma de tierra para descargar la electricidad que absorbe el cuerpo.

No se oye nada. Ni siquiera lo hace María, a quien una presión parece que le vaya a reventar la cabeza cada vez que detecta microondas o un campo electromagnético.

María sufre de hipersensibilidad electromagnética (EHS), un síndrome que la hace enfermar ante niveles de radiaciones que, para la mayoría, pasan desapercibidos. Hablar por el móvil, cocinar con inducción o con un microondas, o detenerse en medio de una plaza con red wifi gratuita le produce mareos, ahogo, dolor de cabeza, ansiedad y desorientación. Si se sobreexpone -que puede ser, por ejemplo, si ha de acompañar cuatro horas a su hijo en el hospital, donde hay fluorescentes y cientos de teléfonos móviles emitiendo al mismo tiempo- puede sufrir fatiga crónica durante semanas, o se le puede descontrolar la tiroides.
"Somos las primeras víctimas, la alerta de una sociedad demasiado expuesta"
La energía electromagnética siempre ha existido en la naturaleza, pero durante los últimos cincuenta años ha aumentado de manera espectacular con el avance tecnológico. Algunos expertos ya hablan de electrosmog, y equiparan el wifi a la exposición al humo del tabaco en el siglo pasado. La Agencia Europea del Medio Ambiente estipula que las evidencias científicas sobre la contaminación electromagnética son suficientes para tomar medidas de prevención eficaces. Y en esta línea, el Parlamento Europeo ha recomendado varias veces -la última en el 2015- aplicar el principio de precaución y reducir las emisiones. El estado español cumple estas recomendaciones, y el último mapeo de la exposición electromagnética de la Generalitat establece que los niveles a los que se expone la ciudadanía en general en Catalunya son inferiores a los que señala la normativa.
Maria en el sofa de su casa, vive en un apartamento preparado en el garaje
aislada de su familia. Va descalza para descargar la electricidad de su cuerpo
y pide a las personas con las que convive que no usen productos químicos
para limpiar. / Edu Ponces / Ruido Photo
El Comité Científico de la Unión Europea sobre Riesgos Sanitarios Emergentes y Recientemente Identificados reiteró en 2015 que, dentro de estos límites, no hay evidencias científicas, de que los campos electromagnéticos tengan efectos perjudiciales para la salud. Tampoco se ha podido detectar una relación causa-efecto entre la exposición normal y los síntomas que algunas personas le atribuyen. La OMS se coge a estas conclusiones para no reconocer la electrosensibilidad como una enfermedad.

Coloquialmente, se ha popularizado como alergia al wifi y, según las organizaciones de afectados, en los países desarrollados la padecen cerca del 5% de la población, en mayor o menor grado. Si estas cifras fueran ciertas querría decir que en Catalunya habría 370.000 personas afectadas por la energía electromagnética. Es como si todos los habitantes de las ciudades de Girona, Lleida y Tarragona no pudieran soportar tener un teléfono móvil en la oreja o desarrollaran ansiedad por la presencia cada vez mayor de internet inalámbrico en plazas y edificios públicos.

Francisco Vargas, el director del Comité Científico Asesor en Radiofrecuencias y Salud, que trabaja para el Ministerio de Sanidad, minimiza las alarmas. "en los medios científicos no hay discrepancias, las frecuencias a las que nos exponemos son tan extremadamente bajas que no son nocivas para la salud. Ahora bien, esto no quiere decir que no tengamos que ser prudentes y tener un control exhaustivo de todas las emisiones ", recalca. Los estudios tanto del comité español, que se presenta el próximo martes, como del europeo recogen que las emisiones de los móviles, por ejemplo, podrían tener un componente cancerígeno bajo, al mismo nivel que el café. De la electrosensibilidad señalan que podría tener otras causas.

Pero María, cogida a su medallón de cobre que compensa un poco la carga electromagnética que aún le entra en el sótano, discrepa. "Nosotros sólo somos las primeras víctimas; la alerta de una sociedad sobreexpuesta y donde todo avanza demasiado rápido para que sepamos los efectos ", explica mientras camina como si fuera parte del suelo, deslizándose sobre unos patucos que le permiten ir descalza en invierno. El cuerpo humano es un conductor eléctrico y pisar el suelo sin zapatos ayuda a liberar electrones.

La electrosensibilidad va asociada a otra síndrome que muchas veces se desarrolla previamente, la sensibilidad química múltiple (SQM). Es decir, la intolerancia a químicos tan diversos y comunes como productos de limpieza, perfumes, disolventes o pesticidas. Por eso María calienta ahora agua en un fogón de gas. La infusión le ayudará a reducir el picor de garganta que le provocan el suavizante de la ropa que llevo y los restos de champú de mis cabellos. Yo ni siquiera noto el olor porque, conscientemente, no me he lavado para ir a verla. No utilizar colonia fue un requisito explícito.

"Uy, no, antes te habría tenido que recibir con mascarilla. Ahora hago una vida mucho más normalizada ", dice asertiva, pero reconoce que para convivir con gente debe seguir el" protocolo ", como ella lo llama. El "protocolo" significa lavarse la ropa con bicarbonato y utilizar jabones y cremas naturales, sin parabenos ni otros químicos.

Hace siete años María, que ahora tiene 61 años, consiguió una jubilación anticipada por enfermedad crónica. Desde 1976 era maestra. Recuerda que ya de pequeña no soportaba ciertos olores, hasta el punto que en el colegio de monjas donde estudiaba las otras niñas le decían "la olorosa". Desde los 9 hasta los 20 años vivió con sus padres sobre una fábrica de cerámica, con motores siempre encendidos y una exposición constante a partículas tóxicas. En la escuela donde ejercía de maestra había unas torres de alta tensión a menos de 15 metros de las aulas. Cuando llevaba una docena de años trabajando decidió especializarse en educación física para salir de debajo de los fluorescentes de las aulas, que sin tenerlo identificado notaba que le molestaban. Su marido la recuerda como una mujer hiperactiva que no paraba nunca quieta, hasta que a finales de los 90 sufrió un tiroidismo muy fuerte. Desde entonces una serie de síntomas diversos (ataques de ansiedad, migrañas, fatigas crónicas ...) la hicieron transitar de especialista en especialista, con diagnósticos y tratamientos cada vez más peregrinos, que no le apaciguaban el silbato constante que tenía en los oídos.
Oriol Badell fue el primer español diagnosticado de electrohipersensibilidad.
En su casa, en Barcelona, no hay teléfonos móviles, pero no puede evitar
recibir las ondas electromagnéticas del exterior, que le provocan mareos y
temblores. Sueña con vivir en la montaña, pero no tiene dinero para hacerlo.
/ Edu Ponces/ Ruido Photo  
El silencio llegó, un día de 2005, cuando visitó la Punta del Cuerno, el extremo más meridional del Parque Natural del Delta del Ebro, a kilómetros de cualquier antena de telecomunicaciones y donde sólo se puede llegar a pie, por un camino de arena. Bañarse y caminar en la orilla del mar son los desintoxicantes más efectivos para los afectados de EHS y SQM. Después de esta experiencia, se enteró de la existencia de estos síndromes, y en 2007 logró el diagnóstico de Joaquín Fernández Solà, doctor de medicina interna del Hospital Clínic de Barcelona y el principal experto catalán en enfermedades de sensibilización cerebral central.

Bajo este nombre se incluyen la fibromialgia y el síndrome de fatiga crónica, reconocidas internacionalmente como enfermedades, mientras que la electrosensibilidad y la sensibilidad química múltiple se denominan síndromes porque no han sido reconocidas todavía como tal. Todas tienen un origen neurológico y una respuesta que pasa por el sistema nervioso y afecta a todo el organismo, desde la regulación de hormonas hasta los neurorreceptores de los que dependen el sueño o el estado de ánimo.

Desde su despacho en el Clínico, Fernández Solà no duda un segundo en considerar la EHS y la SQM como enfermedades, y explica que la única diferencia es que estén incluidas o no en un catálogo en Estados Unidos, que se actualiza periódicamente según los avances y los intereses en disputa.

"Es la economía la que hace que la fibromialgia sea considerada una enfermedad y la hipersensibilidad no. Mientras sea un trastorno, la causa no está bien definida y, por tanto, no te obliga a revisar las causas que lo provocan. Es una cuestión de intereses. Obligaría a muchos gobiernos a reducir la emisión de ondas electromagnéticas o de radiofrecuencia, lo que no interesa en este momento ", sentencia Fernández Solà.
"Hay radiación en todas partes, incluso en lo mas alto de las montañas"
Pero mientras no se reconozca, los afectados por este síndrome viven bajo la suspicacia colectiva y sin ninguna regulación que los ampare. Suecia fue el primer país que aceptó la electrosensibilidad como causa de baja laboral. La UE ha pedido a los países miembros que sigan su ejemplo para garantizar los derechos de los afectados, pero tanto aquí como en Francia sólo se han reconocido vía tribunales.

En España la primera sentencia favorable llegó el año pasado, cuando el Tribunal Superior de Justicia de Madrid reconoció una prestación por incapacidad exclusivamente debido a la electrosensibilidad al ingeniero en telecomunicaciones Ricardo de Francisco. El Instituto Nacional de la Seguridad Social se lo negaba desde hacía dos años para que el síndrome no está reconocida como enfermedad. En Lleida ahora podría haber el segundo caso, después de que el 12 de enero quedara vista para sentencia la demanda de una funcionaria de la Generalitat por incapacidad permanente para el mismo síndrome. Ambos casos los ha llevado el abogado catalán Jaume Cortés, del Colectivo Ronda. Cortés supera la polémica y por el atajo: "Hay gente que manifiesta síntomas y problemas cuando está en contacto con ondas electromagnéticas, y esto es una realidad que los médicos reconocen en los informes de las bajas laborales. Perder un brazo no es una enfermedad y también te incapacita para hacer cierto tipo de trabajos. Quizás la electrosensibilidad no es una enfermedad, pero es una discapacidad y debe dar derecho a una pensión de invalidez ".

El primer diagnosticado

"Hay enfermos, pero no enfermedad", sintetiza José Oriol Badell con el gesto hosco que le ha ido creando el síndrome todos estos años. Badell fue la primera persona diagnosticada en Catalunya como electrohipersensible. Era en 2004, y después de cuatro años de pruebas continuas y tratamientos psiquiátricos ineficaces, se puso una bombilla a pocos centímetros del brazo durante unos minutos ante el médico. Las quemaduras en la piel no tardaron en aparecer y con ellas el diagnóstico. "No estamos locos, es una enfermedad objetivable. Yo me tuve que decir a mí mismo, para que la Seguridad Social sólo me enviaba al psiquiatra ", espeta. Sintió mucha rabia e impotencia hasta que consiguió una pre-jubilación de conserje escolar. Pero no tenía dinero para encontrar un piso alternativo a su ático, junto al cual habían instalado una antena de telefonía en 1999. Así que ahora, con 67 años, vive con su madre en un piso de la Barceloneta. "Nos estamos autodestruyendo como género humano con productos químicos, radiaciones ... y esto no lo para nadie. Hay radiación en todas partes, incluso en las montañas, están llenas de antenas. A nosotros el cuerpo en todo momento nos lo recuerda ", añade desde el comedor de casa, cerca de la playa, pero con afectaciones continuas.

Para María, lo peor es no poder hacer lo que quiere. "He perdido el 90% de mis relaciones sociales y es un suplicio incluso ir al supermercado", explica desde su bunker en el sótano de su casa de toda la vida, en una ciudad del cinturón industrial de Barcelona. Durante los últimos años, su método para mantenerse estable era pasar el invierno en un piso de alquiler en la playa de los Infantes. Allí, junto al mar y en una urbanización de veraneo desierta fuera de temporada, encontraba la limpieza necesaria para volver después unos meses con su marido, hijos y nietos en el Vallès. Ahora, sin embargo, la instalación de los nuevos contadores de luz que transmiten el consumo eléctrico mediante una red 4G como la de los móviles le ha trastornado la vida. Ha tenido que dejar el apartamento y volver a la ciudad, donde no se encuentra demasiado bien y donde también corre el riesgo de que la empresa presione para actualizar tu contador.

Como María, mucha gente emigra a áreas alejadas de las ondas electromagnéticas, pero estos reductos están en peligro de extinción o son muy exclusivos y no aptas para todos los bolsillos. Isel, por ejemplo, tuvo que dejar su casa y su marido y transita entre refugios de montaña con una auto-caravana. Ha pasado semanas enteras durmiendo en el bosque.

"Yo siento que nuestro organismo es como un vaso, que a lo largo de los años se va llenando de tóxicos y llega un momento que está lleno y derrama ante cualquier exceso, un olor, un teléfono móvil que suena ... Entonces se trata de tener el organismo medio vacío para tener una vida medianamente normalizada. Pero es una enfermedad de ricos, porque debes tener un poder adquisitivo alto para pagar terapias, medicamentos, acondicionar tu casa e ir siempre contra corriente en una sociedad que avanza en dirección opuesta ", sintetiza María. Ya es mediodía y sale del sótano para comer en el primer piso, con su marido y uno de sus hijos, que bordea la treintena y aún vive en casa. Hoy toca arroz salvaje, y un montón de melamina, otros minerales y oligoelementos que le compensen el efecto constante sobre su cuerpo de los campos electromagnéticos.