Mostrando entradas con la etiqueta Dolor crónico. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Dolor crónico. Mostrar todas las entradas

jueves, 25 de mayo de 2017

ME DUELE…

Hoy he leído una entrevista que me ha dolido. Era una entrevista en la que un psicólogo hablaba sobre el dolor, la fibromialgia y la fatiga crónica. Sí, me ha dolido, pero no como le duele la vida a una persona que sufre fibromialgia. No ha sido ese dolor sordo que les acompaña de noche y de día. No ha sido ese dolor cruel que espera pacientemente a que se pase el efecto del analgésico tomado con una mezcla de ilusión y desesperanza…

Me ha dolido que dijeran que el dolor es secundario a un estado de nerviosismo, ansiedad o tristeza; cuando la realidad es que el dolor crónico, aquel que te tortura cada día, es capaz de deprimirte, angustiarte, robarte la ilusión por la vida y de cambiarte el estado de ánimo. Trata de recordar tu peor dolor de cabeza, de barriga o de espalda y ahora trata de imaginarte que cada día del mundo lo estás sintiendo, de día y de noche. Trata de imaginarte que te duele el peso de la sábana, el peso de tu pelo y el solo hecho de estar de pie, sentado o tumbado. Trata de imaginarte que no hay manera de descansar y desconectar del dolor. ¿Acaso no estarías angustiado, deprimido o de los nervios?

Quizás algún día nos demos cuenta de que el estado psicológico que acompaña al dolor es consecuencia y no causa. Que un profesional de la psicología no lo entienda así y estigmatice a las personas que sufren dolor me duele.

Me duele que digan que hay personas que con dos semanas de tratamiento dejan de sentir dolor. No digo yo que no haya pasado, pero creo que tendríamos que matizar qué tipo de dolor sentían. Personalmente conozco a más de una persona que ha utilizado la fibromialgia, la fatiga crónica e incluso la depresión para hacer chantaje emocional y conseguir así captar la atención de las personas que tiene cerca.

Este tipo de simuladores, más o menos conscientes de su simulación, no pueden equipararse, ni eclipsar, ni mucho menos relativizar el sufrimiento de aquellos que no están simulando. Hace unas escasas semanas una “persona afectada de fibromialgia” se curó milagrosamente el mismo día que dejó a su pareja para unirse a otra persona. Permíteme que dude de su dolor, tanto como de su curación.

Me duele que se hagan negocios con el dolor. Con el dolor no se puede hacer nada más que compensarlo conscientes de que de momento no hay mucho que ataje el origen del mismo. Pero ello no supone que se olvide la investigación, más bien lo contrario, tenemos que redoblar esfuerzos para atajar este cancer silencioso y menospreciado que está matando en vida a millones de personas., destrozando su ilusión, su futuro y sus ganas de vivir.

Me duelen los diagnósticos frívolos y superficiales, prepotentes incluso, en los que un médico se precipita en sus conclusiones y fijándose únicamente en los síntomas más evidentes, concluye que ya no merece la pena seguir investigando en la causa de ese dolor. Me duele la mirada de superioridad e incredulidad con la que un médico escucha lo que un paciente afectado de fibromialgia tiene que explicar. La etiqueta ya está puesta, nada va a cambiar su opinión.

Me duele, mucho más, la crueldad con la que inspectores y tribunales médicos deciden que el dolor que sufre una persona no es para tanto y que seguro que puede trabajar de alguna cosa que no requiera esfuerzo físico, sin tan solo mirar a los ojos de su interlocutor para no tener que ver una mirada cansada, abatida y desesperada que les haga cuestionarse que un día juraron que lucharían contra el dolor, así como la ética de su praxis y al servicio de quién están.

Me duele que no se entienda que la vida de una persona afectada por dolor o fatiga crónica no es vida. Y me duele mucho más cuándo el que no lo entiende es un profesional de la salud que tendría que tener una sensibilidad especial. Aquel que crea que el origen del dolor es psicológico y que la mente puede controlarlo le propongo que realice un sencillo experimento. Si quieres comprobar cómo el dolor puede condicionar toda tu vida y cómo tu mente no puede hacer absolutamente nada para controlarlo, no tienes más que pellizcarte la oreja con una pinza de la ropa, apretarte dos ojales más el cinturón, ponerte unos zapatos de talla menor a la que utilizas o pincharte con una aguja cada diez minutos, durante todo un día. Al final del día trata de imaginarte que el resto de tu vida será así, cada día, cada noche… Y entonces, solo entonces, llegaras a imaginar lo que puede llegar a sentir una persona afectada por el dolor y la fatiga crónica…

Sí, solo imaginar, como la punta del iceberg que asoma por encima del mar, ya que nadie, absolutamente nadie que no lo haya vivido, puede tener una idea de la tortura que supone saber que tu vida estará empañada por el dolor y por la fatiga.

Me duele que la vida te duela. Me duele y me entristece.

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Cannabis, remedio prohibido

RAUL MANNISE · 13/12/2016
Pacientes, médicos, investigadores y familiares de personas enfermas, luchan por poder regularizar y acceder de forma normal a esta potente medicina.

El Cannabis es una alternativa real e incluso superior a los fármacos en muchos casos, sobre todo en aquellos como los padecimientos de dolor crónico, casos como la fibromialgía e incluso los ataques de parkinson se pueden mitigar rápidamente con esta potente planta.

El uso medicinal esta estudiado y avalado por la comunidad científica e incluso legalizado en varios países y algunos estados de USA, el uso medicinal nada tiene que ver con el recreativo, no se fuma se administra en forma dosificada bajo control medico como cualquier otra medicina.

No obstante la prohibición actual en España y otros países del cannabis hace muy difícil o casi imposible el acceso al mismo de quienes más lo necesitan, los enfermos a los que los remedios habituales no han podido ofrecerles solución. Enfermos que muchas veces ven su vida trastocada por los graves efectos colaterales de los fármacos convencionales.

Lo peor del caso que al no haber amparo legal, los médicos tienen las manos atadas, y los pacientes se ven obligados a conseguir información y métodos artesanales, en la cocina de caso sin mucha exactitud con información de amigos o sacada de Internet.

A este fin ya se han fundado en España varias Asociaciones con el afán de apoyar con recursos e información a los enfermos las mismas, son creado por aquellos que han encontrado solución a sus graves problemas de salud en el cannabis medicinal.

Recientemente varios médicos e investigadores españoles como Manuel Guzmán, Cristina Sánchez o Mariano García de Palau, Carola Pérez y muchos otros junto a las asociaciones ya existente fundaron el OECM (Observatorio Español de Cannabis Medicinal); cuyo fin es  promover, coordinar y realizar actividades y proyectos orientados al conocimiento de las propiedades y usos medicinales del cannabis y sus derivados.

Situación legal del Cannabis medicinal en Europa y el mundo.

El estado legal de la marihuana está en pleno proceso de cambio. Hay Varios países que mantienen programas de cannabis medicinal activos en Europa, como es el caso de Alemania, Francia, Italia, Finlandia o Macedonia. Fuera de Europa muchos Estados de EE UU, Canadá, Colombia o Uruguay también han legalizado el uso medicinal. Mientras, que países como Suiza, Polonia, Croacia, Australia o Nueva Zelanda se encuentran actualmente en proceso de legislar al respecto.

Diferencias entre Cannabis recreativo y medicinal.

El Cannabis posee 400 sustancias, una sola es la que ocasiona los efectos psicoactivos del uso recreativo la llamada THC. Esta sustancia en si no tiene efectos medicinales sino que son los llamados cannabinoides. Fácilmente podríamos medicar con cannabis evitando el THC y aprovechar todo el poder curativo de la planta.

Los enfermos que utilizan el cannabis como medicina quieren evitar la psicoactividad del THC, porque interfiere en su vida cotidiana o, directamente, porque no les sienta bien.

“Cuando presentaba mi estudio sobre el tratamiento con cannabidiol o CBD, uno de los compuestos químicos del cannabis, no psicoactivo, para tratar la asfixia neonatal que causa la muerte a un millón de recién nacidos al año en el mundo, algunos colegas me daban una palmadita y decían: ‘Qué, ¿les quieres dar porros a los bebés?’ Nadie te pregunta si vas a inyectarle heroína a un paciente cuando hablas de opiáceos”, dice Martínez Orgado. El ensayo preclínico de Martínez es tan prometedor que varios laboratorios se han interesado y el año entrante comienza una prueba con pacientes a cargo de la FDA en E.E.U.U.
Manuel Guzmán, es catedrático de bioquímica y biología molecular de la Universidad Complutense de Madrid y destacado investigador en cannabinoides según sus propias palabras; “los beneficios más relevantes de la planta y sus preparados son “la atenuación del dolor y de las deficiencias en coordinación y actividad motora de enfermedades neurodegenerativas como espasmos, tics y temblores. Es un inductor del apetito y un regulador eficaz del metabolismo, ayuda a disminuir la pérdida de peso en algunas enfermedades crónicas, aplaca convulsiones y epilepsias infantiles que son refractarias a otros medicamentos y puede ayudar en problemas asociados a enfermedades crónicas como depresión, insomnio y estrés”.

Ya se cuentan con mas de 600 estudios que comprueban los efectos terapéuticos del cannabis. En muchos países el uso de esta potente medicina ya es una realidad, esperemos que pronto lo sea en España, y todo el mundo que necesite de sus bondades pueda acceder a estas, de forma normal, asistida por un profesional, dosificada como corresponde y sin tener que arriesgar penas de cárcel por cultivar o verse obligada a recurrir a vías ilegales para hacer con su medicina.

Para poder entender mejor como es de potente podemos ver este hombre aquejado por una terrible enfermedad como el Parkinson, poder detener un ataque en segundos y llevar una vida normal gracias al cannabis medicinal.


Y este es solo un ejemplo, ya hay cientos de niños que hoy caminan y juegan gracias al cannabis medicinal, niños con epilepsia en los que ningún fármaco conocido funcionaba. Es por casos como estos que se hace necesario, legislar, reglamente, investigar y promover el uso del canabbis medicinal. El cannabis medicinal no es droga, es un remedio que cura.

martes, 13 de diciembre de 2016

Cosas que sólo entiende quien tiene dolor crónico……

Hasta un tercio de las personas sufren de algún dolor crónico. Si eres una de esas personas para las que el dolor de espalda, dolores de cabeza, artritis, o cualquiera de una larga lista, hace de la vida diaria una lucha, estas son tus nueve experiencias.

1. Levantarse en la mañana no es ninguna broma.

Y no sólo es el sonido de la maldita alarma!. Para las personas con dolor crónico, puede ser físicamente difícil, dice la escritora y activista de Jenni Prokopy, fundadora de ChronicBabe.com, un sitio web dedicado a las mujeres, enseña a vivir bien a pesar de la enfermedad. Cuando Prokopy, que tiene fibromialgia y otras enfermedades crónicas, dice todo duele cuando se despierta por la mañana, realmente significa todo!. “Mis pies, mis brazos, los hombros, el cuello y la espalda tienen un abrumador sentimiento de dolor, y cada paso que doy me duele”, dice ella. “Es un reto de todos las mañanas salir de la cama y comenzar el día”.

2. Costuras que molestan.

¿Alguna vez siente que no tiene nada que ponerse? Con algunas enfermedades, como la fibromialgia, el dolor puede ser tan malo que incluso las costuras laterales de los pantalones o una cintura elástica que presiona la piel y puede agravar el problema, comparte Prokopy. “Algunos días es un reto elegir que me pongo y para hacer todo lo pensado para ese día”, dice Prokopy, opta por vestidos holgados, sujetadores sueltos y zapatos que sean “holgados para el dolor del día”.

3. Desmoralizado es un eufemismo.

Las personas con enfermedades crónicas son más propensas a sufrir de depresión, y, el riesgo de suicidio casi se duplica en los pacientes con enfermedades crónicas dolorosas, dice el especialista en dolor Paul J. Christo, profesor asociado en la Escuela de Medicina Johns Hopkins y presentador del programa de radio Dolores y ganancias. Los estudios demuestran que los pacientes con dolor crónico se encuentran en un mayor riesgo de pensar, intentar, y de cometer suicidio. “El dolor crónico desmoraliza”, dice Christo. “Se pierde la capacidad de trabajar, socializar, hacer ejercicio, hacer cosas que hacen la vida digna de ser vivida.” El dolor crónico también puede hacer que los síntomas de una depresión existente empeoren. Es por eso que el trabajo con un terapeuta que entiende las necesidades de estos pacientes puede ser clave para mantener su salud mental, dice Prokopy. “Cuando el dolor es elevado y continuo, desaparece su confianza y ya no cree que todo va a estar bien”, dice ella. “Tengo días que estoy convencida de que así es cómo me voy a sentir el resto de mi vida”.

4. El sueño es difícil de conseguir.

El sueño puede tener un gran impacto en los síntomas del dolor crónico, y viceversa. Los síntomas pueden dificultar conciliar el sueño y tener un sueño reparador. Esto conduce a la mala energía durante el día y la imposibilidad de hacer las actividades diarias, dice. Para Prokopy, practicar una buena higiene del sueño es esencial. Sus rituales nocturnos incluyen la meditación y ejercicios de respiración, aceites esenciales de lavanda para ayudar a relajarse, tomar medicamentos para dormir, tapones para los oídos, dormitorio a la temperatura adecuada, no mirar a las pantallas electrónicas durante 30 minutos antes de acostarse . “Mucha gente me dice:” Yo trato de hacerlo. ‘ Pero yo, lo hago, no hay que intentarlo solamente!

5. Hacer las tareas del día.

Muchas personas con dolor crónico no admiten que ya no pueden hacer todo lo que está en su lista. A veces hacen mucho en un corto período de tiempo, y luego se sienten aniquilados y con mucho dolor los próximos días, debemos averiguar cuánto es demasiado.

6. ¿Quieres que me concentre?

Christo encuentra que muchos de sus pacientes tienen problemas para concentrarse. El dolor puede llegar a abarcar todo, por lo que es difícil concentrarse en otras cosas, como leer, hacer ejercicio, o incluso tener una conversación, dice.

7. Tener relaciones sexuales es una tarea difícil.

Si bien algunos tipos de dolor, como el dolor pélvico, obviamente, hacen que sea difícil mantener intimidad sexual con su pareja, incluso los nervios del dolor en el pie o dolores de cabeza crónicos pueden costar caro a su vida sexual.

No es sólo la pérdida de la intimidad sexual que provoca tensión en las relaciones. Otras personas tienen la tarea de conducir a su familiar a múltiples médicos, tienen que dejar de trabajar para hacerlo, o llevar a su ser querido a la sala de emergencia debido a que su dolor no está controlado adecuadamente. El dolor crónico limita el tiempo agradable juntos, dice Christo. “Otras personas, creo, son tolerantes al principio, pero después de el transcurso de 6 meses a un año o más que eso, puede ser duro tratar de conservar la paciencia, apoyo y amor”, dice.

8. Si usted no parece enfermo, las personas no pueden creer que lo esté.

A diferencia de otras enfermedades, el dolor es invisible, dice Christo, dejando a muchas personas con dolor crónico la sensación de que están solos o que no les creen. “No es como si tuvieras una herida”, dice. “Se puede ver a alguien usando un yeso o un aparato ortopédico, pero nuestro dolor es interno. Dentro del cerebro, la médula espinal, el cuerpo, y la gente no puede verlo.” Sentirse incomprendido es decepcionante, dice Christo. “Creo que conduce a una gran cantidad de ira por parte de la persona que tiene el dolor”.

9. Sus amigos probablemente no entienden.

El dolor crónico es algo que tienes que sentir para entenderlo. Por mejor intencionados que estén los amigos tratando de dar apoyo probablemente no lo consigan, dice Prokopy, y no se puede esperar esto de ellos. “Tengo amigos que nunca han tenido un dolor de cabeza y los amo con locura, pero no tienen idea de lo que es mi vida”, dice ella. Lo que importa es que tus amigos no te juzgen si tienes que cancelar los planes, y que traten de entender lo que está pasando, dice Prokopy. “Usted debe tomar decisiones, establecer límites más fuertes. Hay veces que he tenido que decir: “La gente simplemente no me entiende, no me quieren entender, y yo no puedo perder mi tiempo en ellos”.

domingo, 19 de abril de 2015

El dolor crónico ya es visible

R. I. / MADRID

Gracias a las técnicas de imagen PET/RM demuestran la activación de una proteína en el cerebro de las personas con esta condición
MARCO LOGGIA, PHD, MARTINOS CENTER FOR BIOMEDICAL IMAGING, MASSACHUSETTS 
GENERAL HOSPITAL
El dolor crónico puede dejar de ser invisible. Por vez primera se ha encontrado la evidencia de la existencia de neuroinflamación en regiones clave del cerebro de los pacientes con dolor crónico. Lo ha visto un equipo del Massachusetts General Hospital (MGH) gracias al empleo de escáneres PET/RM integrados y lo publican en la revista «Brain».

Y, como subrayan los autores del trabajo, el hecho de mostrar que los niveles de una proteína relacionada con la inflamación se encuentran elevados en estas regiones que se sabe están involucradas en la transmisión del dolor abre el camino para la exploración de posibles nuevas estrategias de tratamiento, pero también puede poner fin a una de las limitaciones más frustrantes en el estudio y tratamiento del dolor crónico: la falta de medir de forma objetiva la presencia o la intensidad del dolor.

«El hecho de identificar niveles elevados de esta proteína en regiones como el tálamo, la puerta de entrada sensorial del cerebro para el dolor y otros estímulos, es muy importante –enfatiza Marco Loggia-, ya que sabemos que esta proteína esté muy expresada en la microglia y los astrocitos, las células inmunes del sistema nervioso central, cuando se activan en respuesta a algún evento patológico». Según Loggia, al demostrar que hay activación en la glía causada por el dolor crónico se podrían emplear estas células como diana terapéutica para el tratamiento del dolor. Además, añade, «la consistencia con la que hemos encontrado activación glial en los pacientes con dolor crónico sugiere que nuestros resultados pueden suponer un paso importante hacia el desarrollo de biomarcadores para las enfermedades que causan dolor».

Proteína activada

Aunque numerosos estudios han asociado claramente la activación glial con el dolor persistente en modelos animales, ninguno lo había logrado en el cerebro de seres humanos con dolor crónico.

El estudio se ha llevado a cabo en 19 pacientes con dolor crónico de espalda baja y 25 participantes sanos como control. También se incluyó un subgrupo de 10 pacientes y 9 controles sin dolor. Los investigadores analizaron las obtenidas mediante escáneres PET / RM integrados que emplean un nuevo radiofármaco que se une a la proteína de translocador (TSPO). De esta forma encontraron que los niveles de dicha proteína presentes en el tálamo y otras regiones del cerebro eran superiores en los pacientes que en los controles. Según Loggia, la señal era tan evidente que era muy sencillo diferenciar a los pacientes de los controles con sólo mirar las imágenes, sin necesidad del análisis estadístico detallado de los datos. Otro hallazgo del estudio es que los niveles de la proteína medían el dolor.

lunes, 27 de octubre de 2014

Cuando el cuerpo duele

Con el dolor físico, cuando el cuerpo se rebela y se convierte en un enemigo que te maltrata y aprisiona

ROSA MONTERO 26 OCT 2014

Leo en un interesante libro de la psicóloga clínica Grela Bravo que casi el 10% de la población vive con dolor crónico de diversa intensidad. Ella misma forma parte de ese grupo de personas y el libro se titula Sobrevivir al dolor (Plataforma Editorial) y ha estado en las listas de más vendidos, cosa que no me extraña porque es un tema poco usual; como la misma Bravo dice, sobre el dolor pesa un tabú social. Desde luego sucede así con el dolor del corazón, con los duelos por la muerte de alguien, con la pena de vivir cuando la vida es penosa; pero sin duda, como bien apunta la autora, también ocurre con el dolor físico, cuando el cuerpo se rebela y se convierte en un enemigo que te maltrata y aprisiona.

El texto de Bravo habla del dolor en general, pero los apéndices tienden a centrarse en la fibromialgia, aunque desde luego ése no es ni mucho menos el único dolor crónico que existe. Hay infinidad de dolores de espalda, así como daños neuropáticos irrecuperables tras intervenciones quirúrgicas y accidentes. Por no hablar de la legión de jaquecosos y migrañosos o del casi 3% de enfermos de Parkinson, por ejemplo. Sí, puede haber mucho sufrimiento asociado al cuerpo a lo largo de la vida. Y lo asombroso es la capacidad que tiene el ser humano para sobrellevarlo y adaptarse.

No puedes ignorar ese dolor, tienes que adaptar tu vida a ello; pero no puedes rendirte

De esa capacidad es de lo que escribe Grela Bravo en su libro, que en principio tiene el formato de un texto de autoayuda, pero que es más poético que otra cosa. En cierto sentido echo de menos que la obra hubiera sido más testimonial, que hubiera hablado más de lo personal y lo concreto, pero comprendo que es un tema que se sitúa en la esfera de lo indecible y que hay que acercarse a él dando rodeos. El dolor, explica en primer lugar Bravo con formidable lucidez, es lo que el paciente dice que es. No hay manera de medir el dolor objetivamente; el facultativo tiene que escuchar y respetar lo que dice el enfermo. Y esto no siempre sucede. La clase médica tiende a desesperarse ante las enfermedades que no consigue curar y esa frustración suele descargarla con el paciente. Recuerdo ahora el caso de Pierre Curie, cuyos huesos se estaban deshaciendo a causa de la radiactividad y que sufría dolores terribles; sus médicos, que ignoraban los letales efectos del radio, vinieron a decir que lo que le pasaba a Curie es que estaba demasiado nervioso. La culpabilización del enfermo ha sido una constante en las dolencias poco conocidas. Hasta ayer mismo, las enfermas de fibromialgia han sido tratadas como histéricas empeñadas en llamar la atención; y todavía hay síndromes, como el de Sensibilidad Química Múltiple, que siguen sin ser plenamente aceptados. Qué terrible que tu dolor sea banalizado y considerado un síntoma de desequilibrio mental. Como si, igual que un niño caprichoso, te empeñaras en seguir sufriendo.

Esa falta de respeto y de apoyo médico empeora sin duda el aguante del dolor. Hace algunos años se hizo un experimento con un grupo de enfermos de ahora no recuerdo qué dolencia. Al 25% del colectivo no se le administró ninguna medicina; a otro cuarto se le dio el tratamiento correcto; el cuarto siguiente recibió un placebo, y los restantes, por último, tomaron también un placebo, pero sabiendo que lo era. Pues bien, los que más mejoraron fueron, naturalmente, los que recibieron la medicina adecuada y, después, los que ingirieron el placebo inconscientes de ello. Pero, para pasmo de los investigadores, resultó que los que tomaron a sabiendas las medicinas de mentira también mejoraron con respecto al grupo que no recibió ningún tratamiento. ¿Y por qué sucedió eso? Pues el trabajo no extraía conclusiones causales, pero yo creo que es evidente que los enfermos a los que nadie hacía caso siguieron encerrados en su dolencia, mientras que las personas que tomaron placebo de manera consciente por lo menos gozaban de la plena atención de los médicos y eran seguidos estrechamente en su evolución. Necesitamos que nos escuchen y que nos tengan en cuenta. Una buena relación con tu médico disminuye la percepción de tu dolor, y también hay estudios que demuestran esto.

Lo que más me ha gustado del libro de Grela es el camino que señala para atravesar el dolor, un difícil pero espléndido trayecto que exige, en primer lugar, asumir que no puedes ignorar ese dolor, que tienes que admitir tus limitaciones y adaptar tu vida a ello; pero, una vez hecho esto, hay que tener claro que no puedes rendirte. Tu vida es mucho más grande que tu dolor, y la actitud, explica la guerrera Grela Bravo, es lo que mide la diferencia entre el dolor y el sufrimiento. Y, como decía el neurólogo y psiquiatra Viktor Frankl, que sobrevivió durante tres años en los campos de concentración nazis de Auschwitz y Dachau, lo único que no te pueden quitar es la actitud.


martes, 16 de octubre de 2012

El sufrimiento en los enfermos de síndrome de sensibilización central SSC


Muchas dolencias provocan malestar o dolor, tal como suele ocurrir ante una simple extracción de un diente, ante un proceso infeccioso, o ante un accidente que ocasione la fractura de un hueso… etc.

Las personas que están afectadas de procesos crónicos, la situación es distinta puesto que es imposible permanecer de un modo inmune al sufrimiento, al no poder situar una fecha en su recuperación. Por este motivo pueden mostrar cuadros secundarios de ataques de angustia, pánico, crisis depresivas, temor a morir, desesperación, etc., etc.

El presente artículo “El sufrimiento en los enfermos de síndrome de sensibilización central SSC“, la necesidad de un nuevo modelo de atención, pretende realizar un análisis sobre las causas que han originado la desatención y la falta de reconocimiento de las enfermedades de SSC, valorando la necesidad de que se realice un nuevo modelo de atención.

Los afectados de SSC necesitan de los profesionales de la salud, que se abra un debate internacional sobre la quinta esencia (la autorregulación) de la profesión médica y de los profesionales de la sanidad, para iniciar reformas de actuación, importantes, antes de que sea demasiado tarde, consolidando nuevas maneras de actuación bajo equipos multidisciplinarios, en acorde a los conocimientos actuales, sin presiones políticas ni industriales.
Meditación sobre el sufrimiento en las enfermedades de SSC

Fuente: http://robertcabre.com/2012/10/01/el-sufrimiento-en-los-enfermos-de-sindrome-de-sensibilizacion-central-ssc/

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Se estima que tres por ciento de la población mundial padece fibromialgia

Al ser una patología poco conocida y difícil de 
diagnosticar suele confundirse con otras 
afecciones. ID
La enfermedad se caracteriza por la presencia de dolor generalizado

Esta enfermedad perjudica al sistema nervioso central provocando dolor extendido en articulaciones

CIUDAD DE MÉXICO (08/NOV/2011).-

Acompañada de fatiga intensa durante el día y dificultad para dormir por la noche, además de algunos padecimientos emocionales como ansiedad o depresión que pueden conducir a problemas familiares y laborales, la fibromialgia es una enfermedad que se caracteriza por la presencia de dolor generalizado, y que afecta principalmente a mujeres mayores de 40 años.

Sin embargo, en años recientes se han incrementado los casos en personas jóvenes. Datos estiman que 3 por ciento de la población mundial padece fibromialgia, y aunque afecta principalmente a mujeres de entre 40 y 50 años, aunque puede manifestarse en varones.

A decir de la doctora Betina Hernández, gerente médico del dolor de Pfizer en México y especialista en reumatología, esta enfermedad perjudica al sistema nervioso central provocando dolor extendido en articulaciones, músculos, tendones y otros tejidos blandos.

Dicha dolencia prevalece en forma quemante, punzante e involucra a todo el cuerpo, pero los síntomas aumentan conforme pasa el tiempo y existen recaídas vinculadas a la exposición del frío, al ejercicio, a infecciones, al estrés psicológico y la falta de sueño, indicó.

Quienes muestran estos síntomas o cualquier otro estímulo por muy ligero que sea; por ejemplo, el contacto con la ropa, la piel, el cabello e incluso el roce con objetos, pueden conducirlas a un dolor intenso y sostenido debido a una interpretación errónea de los neurotransmisores.

La reumatóloga explicó que al ser una patología poco conocida y difícil de diagnosticar porque suele confundirse con otras afecciones, un criterio para identificarla es mediante este dolor generalizado y prolongado durante más de dos o tres meses.

Sin embargo, enfatizó que el mayor problema de los pacientes mexicanos es que tardan en promedio dos años para asistir al médico y visitan alrededor de siete especialistas para ser diagnosticados con fibromialgia, lo que retrasa la prescripción y conduce a ansiedad y depresión que las orillan a pensamientos negativos o catastróficos.

Pero el mejor método de diagnóstico es mediante la exploración de 18 puntos sensibles, también llamados gatillo o hipersensibles, los cuales el especialista podrá localizar de manera bilateral en cuello, hombros, espalda, cadera, brazos y piernas.

Es de destacar que los pacientes con fibromialgia pueden tener una vida normal y con mucha calidad, siempre y cuando estén atentos a su cuerpo y tengan presente que el tratamiento integral será parte de su rutina.

Y aunque no hay cura específica, el tratamiento debe incluir ejercicio como Tai Chi, pilates sin pesas y de respiración; una dieta saludable y equilibrada, además de medicamentos indicados por un especialista y terapia psicológica que apoye a sobrellevar la enfermedad, y del soporte familiar para entender el padecimiento.

Ello debido a que la enfermedad tiene consecuencias severas como ausentismo laboral, impacto económico, familiar y de pareja.

Con información de la Agencia ID.


viernes, 28 de octubre de 2011

“Se trata el dolor en sí, sin tener en cuenta su origen ni sus causas”


Lunes, 24 de Octubre de 2011 11:46, Dori Nuñez

altLa Unidad del Dolor del Hospital Comarcal de Melilla es una unidad asistencial a la que llegan todo tipo de pacientes · La mayoría de los enfermos tratados, cerca del 90%, padece patologías relacionadas con el dolor de huesos y articulaciones.

¿Qué es la Unidad del Dolor del hospital Comarcal de Melilla? “Es una unidad asistencial que pertenece a la cartera de servicios de anestesia y que se encarga del tratamiento del dolor independientemente de la causa que lo produce”, indica el anestesista José Carlos Muñoz, acompañado de la enfermera Ana Krivochega. Estos dos profesionales sanitarios son actualmente los encargados de esta unidad específica del Comarcal, situada en la primera planta.

Las unidades del dolor nacieron para atender a los pacientes oncológicos, pero con el paso del tiempo se ha ido modificando este servicio, y actualmente, la mayor parte de los pacientes que se atienden en estas áreas padece una patología osteoarticular, como las hernias discales o la artrosis, hasta el punto que superan las 90% de las consultas, según destacó el doctor Muñoz. La fibromialgia es otra de las enfermedades que ha irrumpido con fuerza en estas unidades. Es una patología que ni los médicos pueden definir bien.

“En la Unidad del Dolor se trata del dolor en sí, sin tener en cuenta su origen ni sus causas. Considerándolo una enfermedad”, destacó.

Dolor crónico

Esta área se dedica a actuar sobre el dolor crónico, aunque en estos últimos años en algunas unidades de dolor también se ha comenzado a tratar el agudo y el postoperatorio, pero eso sólo se ofrece en determinadas zonas de España.

“El dolor agudo te avisa de que algo está mal en el organismo, en cambio el otro no tiene finalidad ni sentido, puedes llevar seis meses con un dolor, se sabe la causa que se puede tratar, pero éste persiste y te invalida. Te hace perder tu autonomía personal”, indicó el titular de la Unidad del Dolor de Melilla.

A esta área de tratamiento llegan todo tipo de pacientes. La mayoría suele venir de un especialista. En concreto, neurocirugía suele ser la especialidad que más paciente deriva a esta unidad, “porque entre el 60 y 70% de los pacientes, de forma única o de conjunto, tiene problemas de columna, bien es una artrosis, una hernia discal o similar”, comentó Muñoz. 

También reciben a enfermos de traumatología, medicina interna, reumatología y a algunos de Atención Primaria, una área en la que los médicos están muy saturados y los pacientes no vienen bien diagnosticados, según destacó este facultativo, por lo que acaban derivando a esta persona a un especialista para definir mejor su patología.

En este sentido, Muñoz aclaró que la mayoría de los pacientes que tratan, más del 90%, padece de dolor en los huesos o articulaciones.

La unidad de Melilla

En Melilla tan sólo se cuenta con un médico y una enfermera que se dedican a pasar la consulta de esta Unidad del Dolor, pero no a tiempo completo, porque se comparte esta responsabilidad con la de ser anestesista de guardia y de quirófano, tal y como apuntó Muñoz.

“La consulta crece exponencialmente porque la población envejece, por el aumento de patologías degenerativas y también por la divulgación de esta unidad”, comentó.

“Cuando viene el paciente, éste ha pasado por muchas consultas y nuestros compañeros no saben qué hacer para aliviarles el dolor”, destacó.

La Unidad del Dolor nació de la mano del doctor Pedro Bernard en los 90, un intensivista que llegó a tener unos 60 pacientes. Más tarde, el doctor Velázquez dio un gran impulso a esta consulta, llegado a los 500 enfermos atendidos. Y desde hace tres años, a excepción de unos meses, el anestesista José Carlos Muñoz es quien dirige esta unidad, que actualmente cuenta con unas 900 historias.

¿Cómo son las consultas en esta área? “Cuando el paciente llega a la primera consulta hay que explorarlo, historiarlo, explicar qué es esta unidad y el plan que vamos a seguir con él, porque no sólo son los medicamentos la forma de tratamiento, sino que podemos utilizar las infiltraciones y otros aparatos para aliviar el dolor. Esta primera consulta es más larga, de unos 30 minutos o una hora. Luego se le da una serie de citas para ver cómo va con el tratamiento y suele reducirse el tiempo a unos 15 minutos”, comentó Muñoz.

Hablar del dolor

¿Resulta complicado hablar del dolor con un paciente? “Como todo en medicina. Muchas veces son pacientes crónicos de mayor edad, con problemas sociales, de autonomía, y vienen a contar su penas, y a que les cuentes que lo suyo tiene también que ver, por ejemplo, con el tiempo. Le intentas explicar cómo puede convivir y que tú le vas a ayudar siempre. Una vez que abres la puerta de esta unidad siempre va a estar abierta. Nunca damos altas”, aseguró Muñoz.

Hay casos de pacientes que llegan con un dolor de rodilla y al operarse se elimina esta patología, pero el resto de enfermos sale con una cita de revisión que será a los tres o cinco meses, dependiendo de la presión asistencial que haya en esos meses en la consulta, según informó.

El doctor comentó que son muchos los melillenses que se acercan a él para comentarle el problema de algún familiar o que aparecen cuando hay consulta, porque saben que se les va a recibir.

“Se abre la puerta y encuentran a alguien de confianza, que les va a ayudar, aunque sea sólo para oírles, porque muchas veces no se puede hacer nada con su patología, pues necesitan medicaciones muy fuertes, que también tienen muchos efectos secundarios, y son enfermos con muchas patologías asociadas y no aguantan estos tratamientos”, explicó.

Mejorar la calidad de vida

La consulta de la Unidad del Dolor en muchas ocasiones no sólo trata al paciente en esta enfermedad, sino que le ofrece un espacio donde explicar qué le ocurre. De esta forma, el doctor Muñoz comentó que se trata de escuchar al paciente, de indicarle que los días de mal tiempo sufrirá más dolores y que el tratamiento le ofrecerá una mejor calidad de vida.

“Hay que convivir con el dolor y no hacer del dolor el centro de su vida”, aseveró.

Además, destacó que un grupo de sus pacientes, mujeres y hombres, tiene problemas sociales, es decir, que viven solos y tienen más dificultades que se suman a su situación, cómo que se tomen las pastillas. “Es una consulta especial. Se sale del estándar de las demás”, apuntó.
Por otro lado, la Unidad del Dolor participa en un gran número de estudios a nivel nacional sobre nuevos medicamentos y formas de tratamientos. Así, el doctor encargado de esta área destacó que en las revisiónes realizadas a los pacientes se les vigila la intensidad del dolor para aumentar o mantener la dosis de medicamentos.

Las últimas investigaciones se centran en la búsqueda de un tratamiento que alivie el dolor neuropático, ya que al 70% de las personas lo que les duele es el nervio.

Causa un gran número de bajas

La Sociedad Española del Dolor realizó una encuesta hace unos años en la que se reflejaba que uno de cada tres encuestados había tenido dolor el día anterior.

El 60% de estas personas sufre dolor de espalda. Además, el dolor crónico afecta a más del 20% de la población española y la mitad lo define como un dolor ‘severo’. En este sentido, el dolor es la causa de un gran número de bajas laborales, lo que supone un alto coste. No obstante, el doctor Rodríguez de la Unidad del Dolor de Málaga asegura que es más barato tratar el dolor que no hacerlo aunque tenga un coste elevado y los instrumentos que se puedan utilizar sean muy caros, según informó el doctor Muñoz, ya que peor es una baja laboral, cuyo total tiene un coste del 2,5% del PIB.

“No curamos a nadie”

“No curamos a nadie. Aquí se atienden a gente cuyo dolor se ha convertido en una entidad. Hay enfermedades que sólo tienen un problema, el dolor. Eso sí que es una enfermedad y sí los podemos curar, pero en general el dolor forma parte de otra patología. Una señora con artrosis de cadera necesita una prótesis, mientras tanto se pone tratamiento, como las infiltraciones, y otras medidas, para que pueda llevar su vida con normalidad, mientras que decide si se quiere operar. En la unidad se le pone un tratamiento hasta que tome esa decisión y también se le ofrece todo el apoyo que podamos”, comentó el doctor Muñoz, de la Unidad del Dolor del Comarcal.

Opiofobia

Una de las batallas de los profesionales de la Unidad del Dolor es luchar contra la opiofobia, ya que el doctor Muñoz aseguró que “a la gente le tiemblan las piernas” cuando les hablas de los parches de morcina. Los opioides son drogas que utilizadas en su justa medida y con la indicación correcta son inocuas. Sin embargo, “utilizamos alegremente los medicamenos de cocina, es decir, los paracetamol, ibuprofeno y antiinflamatorios, cuando tienen unos efectos secundarios imprevisibles”, apuntó.

El tiempo

El doctor Muñoz aseguró a ‘El Faro’ que sus pacientes pueden trabajar de meteorólogos, ya que saben por el aumento de la intensidad del dolor de sus huesos y articulaciones cuándo va a cambiar el tiempo y si va a llover o no. “Si hay humedad lo saben, pues lo notan en sus articulaciones”, aseguró.

Población joven

La mayor parte de la gente joven que acude a esta consulta ronda entre los 40 años, casos de menor edad a penas hay, a excepción de la fibromialgia, por ejemplo, que es una enfermedad de la que se desconocen sus causas. La mayor parte de las patologías por las que acuden personas jóvenes a esta unidad tiene que ver con la columna vertebral, como la hernia de disco

Crecimiento exponencial

En envejecimiento de la población, el aumento de las patologías degenerativas y la difusión de la existencia de esta consulta hacen que cada día tengan más pacientes.

domingo, 23 de enero de 2011

Factores que cierran la puerta del dolor

Factores que cierran la puerta del dolor

-Calma y relajación.

-Control de ansiedad.

-Aumentar el optimismo.

-Reducir la depresión.

- No centrar la atención en el dolor.

- Distracciones.

- Conocimiento acerca del dolor.

- Estrategias para el control del dolor

Factores que abren la puerta del dolor

-Gravedad de la herida.

-Tamaño de la herida.

-Tensión muscular.

-Ansiedad,nerviosismo.

- Ira, enfado.

-Depresión, tristeza.

-Preocupaciones.

-Atención hacia el dolor.

- Aburrimiento.

- Pensamientos negativos.

- Falta de control sobre el dolor.

Los cambios climáticos, estrés, depresión, ansiedad, exceso de ejercicio, son factores que abren la puerta del dolor y contribuyen a un empeoramiento de los síntomas.

FUENTE: http://fibromialgia2009.blogspot.com/2011/01/factores-que-cierran-la-puerta-del.html

viernes, 21 de enero de 2011

La Fibromialgia y el uso terapeutico del canabis

En los últimos años se ha detectado un creciente interés científico en los posibles usos terapéuticos del cannabis así como un incremento de la utilización de la planta de cannabis en forma de automedicación por parte de muchos pacientes en todo el mundo. Entre ellos, algunos afectados de fibromialgia en su inagotable búsqueda de un analgésico eficaz, refirieron que después de experimentar con cannabis obtuvieron una mejoría del dolor, del descanso nocturno y del cuadro clínico general.

En España la fibromialgia representa el 8% de las patologías donde se utiliza el cannabis con fines terapéuticos. Sin embargo, la planta de cannabis es una sustancia ilegal y no está disponible en el arsenal terapéutico, a excepción de algunos preparados farmacéuticos aprobados en otros países y para otras indicaciones, o disponibles en ensayos clínicos de uso compasivo.

Cannabis

El término cannabis proviene del nombre de la planta cannabis sativa, el conocimiento de la cual se remonta a más de 4.000 años de historia por sus propiedades terapéuticas, efectos psicoactivos y usos industriales. Se conoce también por el nombre de sus derivados más frecuentes: el hachís y la marihuana.

Hasta principios del siglo XX existían al menos 30 preparados farmacéuticos con cannabis disponibles en la farmacopea de muchos países. Sin embargo, la popularidad inicial comenzó a decaer cuando se empezaron a desarrollar los medicamentos modernos más selectivos para las indicaciones donde se aplicaba el cannabis. Y, por otra parte, en 1937 se aplicó a los Estados Unidos un impuesto a la marihuana (Marihuana Tax Act) mediante el que se imponen fuertes impedimentos para que se siga utilizando. Más tarde, coincidiendo con el apogeo de su uso recreativo durante los años 60 y una enorme presión política y social, se introdujo el cannabis en el Convenio de Sustancias Psicotrópicas, considerándola como una sustancia con gran potencial de abuso y nulo interés terapéutico, pasando desde entonces a ser ilegal.

A pesar de las enormes dificultades resultantes de su prohibición, el avance en la investigación renovó recientemente el interés en las aplicaciones terapéuticas del cannabis. En la planta de cannabis, además de muchas sustancias químicas diferentes, se encuentran al menos 66 cannabinoides que son únicos de la especie. Uno de ellos, el Δ9-tetrahidrocannabinol (THC), es el principal responsable de sus efectos farmacológicos. El resto de cannabinoides presentes en la planta, como el cannabidiol (CBD), cannabinol y Δ8-tetrahidrocannabinol, podrían interaccionar e influir en el efecto final del THC.

Marcó un hito el descubrimiento de los receptores cannabinoides en la década de los 90, señalando que el THC actúa en un lugar específico y que existen sustancias en nuestro organismo llamadas ligandos endógenos que se unen a estos mismos receptores. Esto implica además que deben tener una función en nuestro organismo. Los receptores cannabinoides, CB1 y CB2, están ampliamente distribuidos en el organismo y son como se ha dicho los que se une el THC para ejercer sus efectos. Los ligandos endógenos (anandamida [que en sánscrito significa felicidad] y otros) y los receptores cannabinoides constituyen el llamado “sistema endocannabinoide”. Este sistema parecería estar implicado en numerosísimas funciones fisiológicas, como el control del movimiento, funciones cognitivas, respuesta al estrés, regulación del dolor, del sistema inmunológico y regulación neuroendocrina, entre otros. Desde entonces numerosos grupos de investigación de todo el mundo se dedican al estudio de este sistema endocannabinoide y su implicación tanto en la etiopatogenia como tratamiento de diversas enfermedades.

Cannabis y dolor

La relación entre el uso de cannabis y el alivio del dolor aparece entre las primeras descripciones históricas del uso de cannabis con fines médicos. Así parece que se utilizó con éxito en casos de problemas reumáticos, el tétanos, el dolor (especialmente la migraña y los calambres menstruales), el asma y, como hipnótico / sedante, entre otras aplicaciones. El efecto analgésico de los cannabinoides se conoce desde los primeros estudios de investigación básica en animales. Hay pruebas suficientes que permiten afirmar que los cannabinoides disminuyen el dolor, tanto en modelos animales de dolor agudo como de dolor crónico, neuropático e inflamatorio. Los datos anecdóticos de pacientes, recogidos a través de encuestas en diferentes países, revelan que el cannabis es utilizado por un elevado porcentaje de personas que sufren dolor crónico. Coinciden casi todas ellas en indicar que el cannabis era utilizado después de no encontrar alivio del dolor con la farmacoterapia convencional o por haber experimentado efectos adversos inaceptables con los mismos. Los ensayos clínicos son el método a partir de los cuales se obtiene la mayor evidencia científica sobre la eficacia de un medicamento. El hecho de que el cannabis es una planta ha dificultado su utilización en este tipo de estudios. Como planta, puede tener riquezas distintas de principios activos y además posee una gran variedad de constituyentes químicos. Aunque las técnicas modernas de reproducción y cultivo resuelven el problema del control de calidad en el uso del cannabis herbario como medicamento, desde un punto de vista médico y científico se prefiere la utilización de preparados farmacéuticos en lugar de la planta en bruto. Para ello se han creado numerosas variaciones en la estructura molecular básica particularmente del THC, dando lugar a diferentes compuestos que son utilizados en investigación.

Los resultados de los ensayos clínicos realizados hasta la fecha son difíciles de interpretar en conjunto, debido a la variabilidad en los compuestos utilizados y metodología empleada pero, los resultados de algunos estudios indican una eficacia analgésica indudable. Una de las mayores limitaciones observadas en los ensayos clínicos con cannabinoides son los efectos psicoactivos, sin embargo, éstos no parecen ser más graves que los producidos por medicamentos utilizados con alta frecuencia en la práctica médica.

Actualmente existen tres preparados farmacéuticos derivados del cannabis comercializados en algunos países, Marinol ® (THC sintético), Cesamet ® (contiene nabilona, un análogo sintético del THC) y Sativex ®. Los dos primeros presentan considerables desventajas asociados a su uso mientras que, para el Sativex ® existen pruebas más favorables en la evaluación de su eficacia analgésica. El Sativex ® consiste en un extracto natural que contiene más del 90% de cannabinoides específicos (THC y CBD) y, el resto está formado por otros componentes de la planta. Se administra por vía sublingual y la relativa rapidez de sus efectos permite que cada paciente s’autodosifiqui según necesidad y tolerancia. El Sativex ® está aprobado en Canadá para el tratamiento coadyuvante del dolor neuropático y espasticidad en pacientes con esclerosis múltiple y, actualmente es evaluado en un ensayo clínico de uso compasivo en Cataluña donde se incluyen, entre otros, pacientes con dolor neuropático .

Cannabis y fibromialgia

El abordaje terapéutico de la fibromialgia es tanto farmacológico como no farmacológico y, se basa principalmente en el alivio sintomático del dolor y síntomas asociados y en la adecuada información al paciente sobre la naturaleza y curso de la enfermedad. El tratamiento del dolor crónico es un objetivo primordial ya que su control insuficiente resulta generalmente en otros síntomas somáticos y en cuadros ansiosos / depresivos. Todo ello se manifiesta en un deterioro progresivo de la esfera biológica, psicológica y social del paciente. La falta de tratamientos efectivos es, principalmente, debido al desconocimiento del mecanismo etiopatogénico de la enfermedad. Los analgésicos y antiinflamatorios no esteroides (AINEs) y los analgésicos opioides no suelen ser efectivos para tratar el dolor generalizado que se presenta en la fibromialgia, debido a que este dolor no es debido a daño o inflamación de los tejidos. Los resultados más consistentes indican que existe una alteración en el procesamiento central del dolor, ya sea como consecuencia de un proceso de sensibilización o disminución de la inhibición descendente del dolor, manifestándose un síndrome de dolor neuropático. Por este motivo el tratamiento farmacológico más efectivo es la administración de compuestos neuroactius (p. ej. Antidepresivos tricíclicos), capaces de incrementar las concentraciones de noradrenalina o serotonina en el sistema nervioso central. En este sentido, el mecanismo fisiopatológico propuesto tiene estrecha relación con el sistema endocannabinoide. Los receptores cannabinoides están presentes en áreas que modulan la transmisión dolorosa y, parecería que el sistema endocannabinoide tiene un papel crucial en la respuesta al dolor por varios mecanismos. Se ha propuesto incluso que la ausencia de esta regulación o una hipofunción del sistema endocannabinoide podría estar detrás el mecanismo fisiopatológico de la hiperalgesia y dolor crónico relacionado. La emergente evidencia científica sugiere que los cannabinoides podrían convertirse en agentes terapéuticos coadyuvantes para el tratamiento del dolor crónico. Su utilización en algunos pacientes aportaría la ventaja adicional de poder reducir la dosis y efectos indeseables de los otros medicamentos utilizados.

No existen hasta la fecha estudios publicados sobre fibromialgia y cannabis. Sin embargo algunos pacientes con fibromialgia utilizan el cannabis para aliviar el dolor y otros síntomas.

S’autoadministra la planta bruta obtenida del mercado ilegal o del cultivo, por vía fumada o por vía oral, y ajustando la dosis según su propia experiencia. Los efectos psicoactivos son dosis dependientes y en general pueden controlarse además que, en muchos casos son referidos como beneficiosos por los usuarios. En la mayoría de los casos este uso de cannabis se hace sin ningún tipo de respaldo médico y con la imposibilidad de acceder a la planta sin salir de los cauces legales. Parece por ello necesario, por un lado conocer cómo los afectados de fibromialgia utilizan el cannabis y sus efectos y por otro fomentar la posibilidad de iniciar estudios de máximo rigor científico para evaluar los efectos del cannabis o los cannabinoides en el tratamiento de los síntomas de la fibromialgia. En este sentido creemos conveniente realizar una primera aproximación a este grupo de pacientes a fin de recabar información que podría ser de utilidad para el establecimiento de futuras prioridades en investigación con cannabinoides. Por todo ello, estamos realizando un estudio observacional en el que queremos evaluar diferentes aspectos (dolor, calidad de vida, calidad de sueño) de personas con fibromialgia que utilizan cannabis en comparación con personas que no lo utilizan. Todos aquellos interesados en colaborar pueden ponerse en contacto para obtener más información.

La participación en el estudio se basa en el llenado de cuestionarios y no requiere ningún tipo de desplazamiento.

Jimena Fiz
Licenciada en Medicina
Becaria de investigación
Unidad de Investigación en Farmacología
Instituto Municipal de Investigación Médica

http://biorritmes.com/2010/12/la-fibromialgia-y-el-uso-terapeutico-del-canabis/#more-178