Mostrando entradas con la etiqueta Dra. Carme Valls Llobet. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Dra. Carme Valls Llobet. Mostrar todas las entradas

martes, 26 de febrero de 2019

"Relatos de lo invisible" que sensibilizan sobre enfermedades emergentes

La obra recoge los relatos premiados y finalistas en el certamen convocado por la Fundación Científica Manuel González

Narrativa, ciencia, salud ambiental y derechos humanos confluyen en "Relatos de lo invisible", el libro que reúne las obras finalistas del certamen convocado por la Fundación Científica Manuel González junto a las colaboraciones de Carme Valls y Álvaro Lavandeira, en un volumen ilustrado por Violeta Sánchez Trexu.

Estas enfermedades emergentes tienen evoluciones dispares: unas se han hecho visibles gracias a la intervención del sistema sanitario, mientras que otras se mantienen invisibles o sin ningún tipo de reconocimiento. Los afectados por estas últimas no disponen desde la sanidad pública de un tratamiento que mejore su salud a pesar del esfuerzo de unos pocos profesionales y de las asociaciones de enfermos

El incremento de estas enfermedades es cada vez mayor y aunque la ciencia explora interpretaciones biológicas o bioquímicas y la medicina establece algunas definiciones sobre síntomas, causas o posibles tratamientos, la realidad de muchos afectados es la de un continuo peregrinar por diferentes especialistas, dilatándose así en el tiempo un correcto diagnóstico. Como consecuencia de esta falta de atención adecuada, se incrementa el riesgo de tratamientos erróneos y la cronicidad, lo que puede ir acompañado de una sobrecarga económica, la pérdida del trabajo, el deterioro de la vida social y la ausencia de planes para el futuro.

Uno de estos síndromes es el de Sensibilidad Química Múltiple, "una enfermedad adquirida por la que se pierde la tolerancia a los productos químicos que en la actualidad no tiene tratamiento curativo, por lo que evitar las exposiciones con un control ambiental estricto es la única medida eficaz", explica la doctora María Argentina Rey, afectada por este trastorno y miembro de la junta directiva de la asociación SQM Galicia.

"En España está infradiagnosticado -prosigue- por el desconocimiento de los médicos y la falta de unidades especializadas. El número de afectados no cesa de aumentar y el sistema sanitario no puede seguir mirando para otro lado; ha de formar a sus médicos e instaurar protocolos para su asistencia en los centros de salud y en los hospitales y desde las asociaciones debemos contribuir a informar a la población para ayudar a prevenirla".

"Relatos de lo invisible" refleja esta problemática, con piezas literarias en las que se prima la creación literaria, no necesariamente testimonial, pero que dejan entrever las vicisitudes de los afectados en su camino de superación.

La obra está disponible en: Librería Vigo (Vigo), La Voz de la Verdad (Lugo), La Librería (Ourense) y Arenas ( A Coruña). Se puede solicitar también por encargo a cualquier librería de España asociada a Bubok o adquirirla directamente online en


La fundación

La Fundación Científica Manuel González es una iniciativa que nace con el fin de impulsar la sensibilización sobre algunas enfermedades emergentes. Desconocido fuera de su entorno, Manuel González representa a quienes hicieron un gran esfuerzo para sobreponerse a una minusvalía en los difíciles tiempos de la posguerra y para superar las dificultades del estado precario que conlleva la enfermedad.

Entusiasta de la cultura (empedernido lector, escribió un libro -por publicar- donde defiende los valores del mundo rural) y de la investigación (registró una patente y propuso un proyecto de obtención de agua potable con el agua de mar), su fallecimiento sin un diagnóstico claro que avalase tal desenlace nos motivó a impulsar esta fundación que tiene como fines promover el conocimiento, la investigación y la divulgación de aspectos referentes a enfermedades emergentes y poco investigadas como son los diferentes síndromes de Sensibilización Central, que comprenden enfermedades para las cuales la medicina no dispone de herramientas claras de curación.

miércoles, 23 de mayo de 2018

Carme Valls: "Un gran error de la medicina es decirle a la mujer lo que tiene que hacer"

DESIGUALDAD MÉDICA DE GÉNERO

 La experta endocrinóloga alerta en su nuevo libro de la escasa investigación en medicina femenina y defiende una sanidad que atienda las diferencias de género en materias de salud
La autora de 'Medio Ambiente y Salud' durante una entrevista.

La debilidad no es un rasgo que define a la mujer, como recogía aquella terrible acepción de la RAE, sino del sistema científico al no intentar estudiar a fondo las diferencias hormonales y fisiológicas entre hombres y mujeres. En el apartado médico, la brecha entre ambos sexos sigue siendo enorme y es reticente a desaparecer. Así lo asegura la experta en endocrinología, Carme Valls Llobet, autora del libro 'Medio Ambiente y Salud. Mujeres y hombres en un mundo de nuevos riesgos', donde aborda esta problemática y ofrece tácticas para escapar de los elementos tóxicos presentes en la vida cotidiana que afectan gravemente a la salud, pero siempre desde una perspectiva de género,ya que como ella advierte numerosas veces, “la mujer es más vulnerable a los químicos".

“Uno de los mayores errores de la medicina es decirle a la mujer lo que tiene que hacer”, sentencia Valls. No es para menos. Un dato más que llamativo es que la mayoría de los estudios científicos hasta la década de los 90 no las incluían a ellas ni tampoco se valoraba si sus resultados afectaban de forma diferente a hombres que a mujeres. El principal problema de esta desigualdad radica en que la ciencia médica ha extrapolado los remedios farmacéuticos destinados al género masculino al femenino, con las graves consecuencias que eso conlleva, como la sobremedicación de los cuerpos de las mujeres, expuestos a dosis excesivas, los peligrosos efectos que tienen las partículas tóxicas suspendidas en el aire por la contaminación, así como las alteraciones en el sistema endocrino por causa de los químicos que contienen los alimentos.
Los anticonceptivos se recetan de forma sistemática y no sirven para regular el ciclo 
PREGUNTA. ¿Qué cuestiones medicas sobre los cuerpos de las mujeres todavía carecen de investigación?  

R. Especialmente, no se han tenido en cuenta las evoluciones de las enfermedades, prevalencias o incidencias. Hay muchas enfermedades que son más prevalentes en los cuerpos de las mujeres que en los hombres. No se ha investigado bien si tenemos los mismos síntomas, si la evolución es la misma y si los tratamientos son igual de adecuados. Se ha extrapolado que lo que va bien para un hombre va bien para una mujer, pero eso no es cierto porque incluso en el metabolismo hepático las enzimas que degradan los medicamentos lo hacen de forma diferente en mujeres y hombres. El problema está en que no existe una ciencia que estudie la diferencia en las facultades de las ciencias de la salud.

P. ¿Cree que existe un grave desconocimiento sobre la menstruación y como esta, así como el resto del ciclo, afectan a los cuerpos y vidas de las mujeres?

R. La información y el conocimiento están, el problema es que se ha considerado un tema menor y poco importante. Mejor disimularla con anticonceptivos que ponernos a estudiar a fondo cómo podríamos regularla de una forma mejor y más clara. Por tanto, falta una buena docencia del manejo del ciclo menstrual que la puedan hacer los médicos de atención primaria, ya que hasta que no tienes un problema muy complejo de la menstruación no se pone especial énfasis en el caso. Hay mucha información, quizás demasiada, lo que pasa es que falta que se haya transformado en docencia médica y práctica asistencial.
Los efectos de la menstruación, como la anemia, se han minimizado y excluido de la comunidad médica
P. ¿Qué efectos depara que la menstruación tenga connotaciones tan negativas de cara a la sociedad como algo que hay que tapar/disimular?

R. La menstruación ha sido tabú desde tiempos antiguos, cuando algunos pueblos primitivos expulsaban a las mujeres fuera de la comunidad cuando tenían la regla y no podían volver hasta que esta acababa. Era como una mancha. Como una exclusión, en aquellos días muchas mujeres incluso no podían tocar alimentos, salsas ni vinos porque decían que se estropeaban, y en el fondo era una forma implícita de humillar a la mujer en una cosa tan fisiológica y real como es el ciclo menstrual, aquel que permite que en algún momento puedan albergar vida. En definitiva, se las excluía de la vida cotidiana. En el apartado de la docencia médica se ha hablado muy poco de la menstruación y se la ha relacionado poco con posibles alteraciones que la mujer pueda tener. Se han minimizado sus efectos secundarios cuando la anemia es consecuencia de una menstruación que pierde más de 80 centímetros cúbicos en el mes. Se minimiza y se excluye a la vez, y es algo que continúa pasando.

P. Marta Parra y Angela Müller son dos arquitectas visionarias que han diseñado paritorios alternativos a los tradicionales con bañeras y muebles personalizados para que las embarazadas se sientan más cómodas. ¿Qué le parecen este tipo de iniciativas y de la visión médica que existe en torno al parto visto como una operación quirúrgica al uso?

R. En los últimos años se ha extendido la necesidad y posibilidad de que no se utilicen estas prácticas tan agresivas propias de una operación quirúrgica. En principio, todo lo que sea humanizar el parto y que no se convierta en un mero acto médico quirúrgico es bueno. Hay una asociación de mujeres españolas llamado El Parto Es Nuestro que tratan de humanizarlo y de que exista un ambiente cálido y afectuoso. El respeto que piden va más allá del trato cariñoso y educado del quirófano. También implica respeto a sus cuerpos, a los recién nacidos y a la fisiología propia del parto.
Muchas intervenciones en el cuerpo de la mujer rayan lo violento. El parto debe humanizarse
P. Se ha hablado de que puede que la mejor postura para dar a luz no sea tumbada boca arriba en una camilla sino que es posible que sea mejor hacerlo en cuclillas, o incluso, bajo el agua ¿que opina sobre esto?

R. Me parece adecuado que podamos utilizar otros métodos. Tampoco obligaría a las mujeres a hacerlo así; quiero decir, uno de los problemas genéricos en la medicina femenina es decirle siempre lo que tiene que hacer. La forma natural de parir mejor es en cuclillas que no estirada, boca arriba y con las piernas separadas. Por tanto, cuando se sigue la forma natural, las mujeres paren en casa o prefieren un parto más humanizado en el hospital dando pie a otras técnicas que no sean del tipo agresivas que antes se utilizaban. Me parece un gran avance.

P. He escuchado el testimonio de mujeres afectadas por infecciones urinarias poscoitales recurrentes que son tratadas sistemáticamente con antibióticos. Además, acuden al médico y reciben la consabida frase de "no se puede hacer nada" como respuesta. ¿Cree que es consecuencia de la falta de investigación?

R. Es complejo lo que preguntas. Ahora se han comenzado a crear asociaciones para luchar contra esta violencia, porque se ha demostrado que hay muchas intervenciones en el cuerpo de las mujeres que ya rayan lo violento. En el tema infecciones, hay que investigar más porque es muy fácil decir: “Esto viene de aquí”, pero no se atiende a cómo está de defensas o qué relación tiene con su sistema hormonal… La respuesta rápida para esta pregunta compleja es que sí, sin duda alguna, falta más investigación.
No habrá una píldora anticonceptiva masculina, y si la pudiera haber, nadie estaría por la labor de sacarla adelante
P. ¿Las mujeres están sobremedicadas porque las dosis de los medicamentos están pensadas para los cuerpos masculinos?

R. Definitivamente sí, porque el hígado de la mujer metaboliza de forma diferente los medicamentos. Muchas veces no se necesita la misma dosis. Con solo la mitad de una dosis normal haríamos el mismo efecto. En cambio, a la mujer se le aplican más dosis, lo que provoca que esté sobremedicada. Habría que tener en cuenta estas diferencias para tratarlas adecuadamente.

P. ¿Cree que las sustancias tóxicas localizadas en los alimentos, en especial la comida basura, afectan muchísimo más a las mujeres que a los hombres?

R. Sí, sobre todo los insecticidas solubles en grasas. Dado que el cuerpo de la mujer contiene un 15% más de materia grasa que el hombre, no porque reporte más casos de obesidad, sino porque tiene que fabricar leche en el momento de parir y alimentar al recién nacido. Ese 15% de materia grasa hace que las sustancias que se disuelven aguanten más tiempo en el cuerpo de la mujer, por lo que es más vulnerable a los tóxicos ambientales.

Además, estos productos ambientales, llamados disruptores endocrinos, alteran el equilibrio hormonal; y el cuerpo de la mujer es muy hormonal, ya que posee ciclo menstrual. Este ciclo, si se le altera, afecta de forma significativa: o bien tiene mucha menstruación, o tiene poca o muchas más alteraciones en el útero o en la mama, consecuencia de la exposición ambiental a tóxicos que no estaban anteriormente en la historia de la humanidad. Empezamos a colocar insecticidas en los alimentos desde 1945. Estas sustancias tóxicas pertenecen a una clase de productos que pueden alterar la función endocrina y hormonal de los cuerpos, sobre todo de las mujeres, ya que los hombres no tienen ciclo.
La pastilla anticonceptiva no regula el ciclo, solo provoca una menstruación que no es real, ya que es una hemorragia de deprivación
P. ¿Para cuándo se extenderá y generalizará el uso de la pastilla anticonceptiva masculina? ¿Por qué hay tanto retraso?

R. Creo que no se aplicará nunca. Es algo totalmente injusto para las mujeres. La mayoría de laboratorios que lo estaban investigando lo han abandonado. ¿Por qué? Primero, porque aunque cualquier intervención para eliminar el número de espermatozoides afecta a las hormonas igualmente que a la mujer, se tiene entendido que los anticonceptivos regulan el ciclo, y es mentira. No regulan nada, provocan una hemorragia de deprivación, quiero decir, que no tienes una menstruación real. Por tanto, lo único que sucede es que alteras las propias hormonas. La mujer lo aceptó al principio para poder decidir los embarazos pero luego se descubrió que afecta a sus propias hormonas. Estoy segura que no habrá una píldora masculina, y si la pudiera haber, nadie estaría por la labor.

P. Las mujeres han estado más expuestas que los hombres a las sustancias tóxicas de los químicos debido a que tradicionalmente se han ocupado de las tareas de limpieza tanto en el trabajo como en casa, así como a los cuidados de los hijos. ¿Cree que esta situación ha comenzado a cambiar y los hombres están más integrados en este tipo de empleos y funciones dentro del seno familiar?

R. Yo diría que ha empezado a cambiar, pero solo entre la franja de jóvenes de los 25 a los 40 años. Todavía hay una resistencia en los más mayores que han sido educados también por madres que no les han dejado realizar ninguna tarea doméstica, por lo que se perpetúan los roles, pero es algo que está empezando a cambiar entre la juventud. Yo creo que sí, no con la rapidez que me gustaría, pero al menos la situación se ha revertido. 
El rol de mujer de la limpieza se ha perpetuado en hijos mayores a los que sus madres no dejaron realizar ninguna tarea doméstica
P. ¿Cómo ve alguien como usted, que ha dedicado años de estudio a las desigualdades de género, esta reciente explosión feminista en la que el problema por fin se ha visibilizado mediáticamente y ha comenzado a salir a las calles?

R. Con una alegría inmensa. Estoy muy contenta de que tantas mujeres hayan decidido no callarse ante las agresiones, sean del tipo que sean, y que todo esto que se mantenía en el más puro silencio se haya podido empezar a hablar. Ha sido un éxito que muchas mujeres sometidas a maltrato físico o psicológico ahora se atrevan a denunciar. Es cierto que todavía hay una gran cantidad de mujeres que siguen muriendo a manos de sus parejas, pero al menos el problema se ha visibilizado y generalizado. El valor de la causa está en ser capaces de decir: “A mí también me ha pasado y no tiene por qué volverme a pasar jamás”. Gracias a esto, las jóvenes se van a sentir menos obligadas a seguir perpetuando estos roles tan dañinos. Es algo que viene de muy atrás, hace 15 años que empezamos a hablar de poder hacer una huelga el 8 de marzo y este año es la primera vez que se ha conseguido a nivel nacional. España ha sido todo un ejemplo por sus índices de seguimiento y se ha extendido al mundo entero. El movimiento se ha contagiado a todos los países, que ya empiezan a reivindicar esta igualdad de derechos, pero a su vez, para que también sean vistas sus diferencias.
La debilidad no es propia de la mujer, sino del sistema científico, el cual no ha estudiado a fondo las diferencias
P. Hasta hace poco una de las acepciones de “mujer” en la RAE era “sexo débil”. Algunos estudios sociológicos sostienen que el dolor en otros momentos de la historia o sociedades no tenía las connotaciones que tiene ahora. Precisamente porque en nuestra sociedad el dolor inhibe la continuidad de la producción, de ahí que se intente paliar y reducirlo a toda costa para que pueda seguir produciendo y se receten analgésicos de forma sistemática. ¿Ve esta relación?

R. No sé si la debilidad se atribuye solo al dolor. Lo del “sexo débil” lo matizo con una pregunta: “¿Qué sexo vive más años?” Para una especie como la nuestra que tiene como único valor la vida, ¿cuál de ambos géneros vive más tiempo? Efectivamente, la mujer, con 8 o 10 años más que los hombres. Por lo tanto, como especie, no somos el sexo débil. Por otro lado, el dolor es un tema muy importante, pero yo lo separaría del concepto de “debilidad”. La mujer tiene más enfermedades crónicas dolorosas que el hombre. Esto es debido a que dispone de más defensas contra las infecciones y esto hace que tenga más tendencia a desarrollar enfermedades autoinmunes, aquellas que producen dolor y cansancio. Son precisamente este tipo de enfermedades las menos estudiadas por la medicina. La debilidad no es de ellas, es del sistema científico, que no ha estudiado a fondo estas diferencias.

P. Ante todo el aluvión de contenidos sobre sanidad en los medios y la sobreexposición de enfermedades como el cáncer, ¿cree que vivimos en una especie de estado de emergencia sociosanitario que ralentiza cualquier intención real de cambio en favor de un miedo que paraliza y que solo atiende a la impresión o la emoción?

R. Creo que los titulares sensacionalistas no ayudan a crear una mejor conciencia de los riesgos. La obesidad, la diabetes, la sensibilidad química múltiple, la fatiga, la fibriomialgia… son consecuencias de exposiciones laborales a tóxicos ambientales. Por tanto, los medios no deberían incurrir al sensacionalismo en enfermedades mortales, sino en aquellas que tengan que ver con la calidad de vida que podemos perder si no tomamos las medidas necesarias para prevenir estas exposiciones a agua, aire y alimentos. Es el momento de conocer los riesgos para poder prevenir, no para asustarnos o bloquearnos. No debemos obsesionarnos con un solo riesgo, mucha gente cree que solo con vigilar la alimentación estás llevando una vida sana; lo que respiras también es parte del problema. Entonces, si tú llevas a cabo una alimentación sobresaliente pero luego sales a la calle y estás en contacto con los hidrocarburos de los coches... Yo utilizo una frase de María Neira, representante asturiana de la OMS en materia de Salud y Medio Ambiente: “Esto puede parecer el Apocalipsis. Vamos a intentar que toda la información de la que disponemos sea una oportunidad para el cambio”.

martes, 26 de mayo de 2015

Carme Valls-Llobet: "El estrés nos hace más vulnerables a los tóxicos"

La endocrinóloga tiene una larga trayectoria diagnosticando enfermedades causadas por sustancias nocivas para la salud | La vicepresidenta del Centro de Análisis y Programas Sanitarios (CAPS) también hace pedagogía sobre las diferencias que existen entre hombres y mujeres en materia de salud

Sanidad | 26/05/2015
RAQUEL QUELART 
Cómo debe la medicina tratar a la mujer - La doctora 
especialista en endocrinología Carme Valls explica cuáles 
son las principales diferencias en salud que tienen las 
mujeres respecto a los hombres

“Falta ciencia de la diferencia”, asegura la especialista en endocrinología Carme Valls-Llobet (Barcelona, 1945), que desde hace 20 años dirige el programa Mujer, Salud y Calidad de Vida en el Centro de Análisis y Programas Sanitarios (CAPS). Valls-Llobet es también vicepresidenta de esta ONG científica, que tiene como objetivo investigar las diferencias de género en la salud y facilitar el acceso de las mujeres a la información y los recursos para mejorar sus condiciones de vida. La médica, que también es conocida por su labor política –fue diputada del Grup Socialistes-Ciutadans pel Canvi en el Parlament de Catalunya entre 1999 y 2006-, denuncia que la investigación y la medicina han marginado durante décadas al género femenino. “Solo el 38% de publicaciones de mortalidad cardiovascular incluye a mujeres”, comenta. También alerta del aumento de enfermedades, como el cáncer, derivadas del exceso de tóxicos que llegan al cuerpo humano a través del medio ambiente y la alimentación. Recientemente, en un congreso de sindicatos celebrado en Bruselas ha exigido que se vigilen los productos químicos a los que los trabajadores están expuestos en sus lugares de trabajo. Valls-Llobet es autora de diversa bibliografía, entre la que destaca Mujer, Salud y Poder (Cátedra).

- ¿Qué investigaciones destacadas está llevando a cabo en el CAPS?

- Estudiamos la morbilidad diferencial, patologías de predominio femenino, que al considerarse menores o poco importantes no han sido bien investigadas por la ciencia médica oficial. Obtuvimos una beca para estudiar si la carencia de hierro podía provocar alteraciones, cansancio, dolor y malestar en las mujeres, aunque no tuvieran anemia; también investigamos la deficiencia de tiroides, de vitamina D y otras carencias de minerales y vitaminas que también han condicionado mucho la vida de las mujeres.

- Además, usted estudia los efectos que los tóxicos causan en las féminas.

- Un grupo de pacientes afectadas por una fumigación en un centro sanitario llegó al CAPS en 1996 para que decidiéramos si sufrían alguna enfermedad. En el hospital les habían dicho que era una reacción histérica, pero resultó que habían colocado insecticida de manera masiva y no las dejaron mover del lugar de trabajo. Estas mujeres desarrollaron una sensibilidad a los olores muy grande, cansancio y dolor. Consiguieron que las indemnizaran. Una tercera línea que estamos trabajando es si podemos prevenir la alta incidencia de cáncer de mama en la sociedad industrializada, en parte consecuencia de los estrógenos ambientales.

- ¿A través de dónde nos llegan estas hormonas?

- Del agua, del aire y los alimentos, que pueden estar incorporados en forma de insecticidas. Y también están en los cosméticos con parabenos, que imitan en el cuerpo de la mujer el efecto de los estrógenos. Recomiendo a las mujeres cuyos familiares hayan sufrido cáncer de mama que no utilicen cremas con parabenos. La doctora Philippa Darbre, de Reino Unido, demostró que en las ratas produce cáncer de mama y que, más que injeridos, es a través de la piel que generan unos cambios metabólicos endocrinos.

- Pero, si son tan peligrosos, ¿por qué no se prohíben?

- En la Comunidad Europea se han establecido normas para limitarlos, pero todavía no se han prohibido.

- Entonces, ¿este tipo de tóxicos afectan más a las féminas que a los varones?

- Claro, porque la mujer ya tiene estrógenos, aunque a los hombres les atrofian los testículos. De hecho, el exceso de esterilidad masculina y femenina en la sociedad industrial es fruto de la contaminación del medio ambiente: los testículos no pueden generar espermatozoides hábiles y las mujeres no ovulan bien.

- Sin embargo, ¿por qué muchas investigaciones experimentales sobre el uso de los parabenos en cosméticos no han sido concluyentes?

- Hay dos razones. La primera es que tenemos tantos tóxicos en el medio ambiente y tantos circulando en sangre que es difícil demostrar la relación causa – efecto. Pero, precisamente, ya hay trabajos que demuestran la existencia de un cóctel de este tipo de subproductos en el cuerpo humano, incluso del DDT, prohibido desde 1972, que se ha estado utilizando hasta hace poco en España porque es más barato. Se compraba de estraperlo.

- ¿Y la segunda razón?

- Hay intereses económicos. La industria cosmética escribió un artículo sin firmar contra Philippa Darbre que concluía que no era verdad lo que ella sostenía en su estudio. Lo recogí en un capítulo de mi libro Mujer, Salud y Poder, donde planteé: qué relaciones de poder puede haber en la medicina para que una doctora explique sus investigaciones y le conteste la industria a través de un estudio anónimo.

- ¿No teme asustar a la población con este tipo de mensajes?

- Pienso que lo más importante es decir la verdad: el susto ya se lo llevarán las personas cuando empiecen a diagnosticarles cánceres de páncreas y linfomas no hodgkinianos, que son derivados de exposición a tóxicos, o cáncer de mama, cuya incidencia está aumentando desde el año 1945, año en que empezamos a utilizar el DDT masivamente. Además, hemos usado anticonceptivos hormonales, terapia hormonal sustitutiva, todo estrógenos, estrógenos, estrógenos… en un cuerpo de mujer que ya viene trabajado por muchos otros excesos ambientales.

- Usted aboga por regular el ciclo menstrual sin anticonceptivos. Explíquese.

- Manejar el ciclo menstrual quiere decir tratar los trastornos para ver cómo se puede equilibrar. Sabemos que en una sociedad estresada y con exceso de estrógenos las mujeres van a tener más cantidad de menstruación y ciclos más cortos, con lo cual tendrán más menstruaciones y perderán más hierro. El ciclo se puede equilibrar recetando vitaminas y progesterona natural, pero no ha habido formación en estos temas.

- ¿Por qué las mujeres están más expuestas a productos tóxicos?

- Porque son las que limpian. También hay profesionales muy ligadas a la vida cotidiana: maestras, médicas, enfermeras, auxiliares de clínica y las mujeres empleadas en tareas de limpieza, y éstas últimas suelen enfermar después de haber puesto un insecticida sin normas de seguridad. Nadie les informa de que se tienen que poner careta, guantes y ventilar la habitación.¡Cuántas mujeres han utilizado salfumant y lejía para que el váter quede como los chorros del oro y han visto que las ahoga!

- Quizá creían que limpiarían mejor aplicando estos productos.

- Aquí sale el modelo de perfección: tiene que tener la casa limpia, ha de ser perfecta porque esto es lo que es una buena mujer, estereotipos de género que también nos han perjudicado. Es un tema de trabajo social: las trabajadoras de limpieza fundamentalmente son mujeres. Los hombres a los que trato eran aplicadores de insecticida sin protección y estos han quedado cansados, con Sensibilidad Química Múltiple y fibromialgia.

- ¿Por qué la fibromialgia y el Síndrome de Sensibilidad Química Múltiple han generado tanta controversia?

- Porque no se habían encontrado las causas que los provocan y todo lo que en medicina no puedes demostrar que produzca una alteración es subjetivo. He buscado en personas que sufren fibromialgia qué problemas y carencias tenían que no habían sido visibilizadas. Hay como unas 30 causas de dolor que pueden imitar al dolor de la fibromialgia y que se podrían diagnosticar con otros protocolos. Tratando estas carencias mejoraría la fibromialgia. No estoy de acuerdo con que sea una enfermedad desconocida de la cual no se saben las causas, sino que no las estamos investigando. La Sensibilidad Química Múltiple (SQM) es mucho más compleja.

- ¿Qué puede provocarla?

- Productos como disolventes y desinfectantes, que en los hospitales se utilizan mucho para esterilizar. Las emanaciones que producen perjudican más o menos dependiendo de cómo la persona se encuentre de estresada y qué carencias tenga.

- ¿El estrés nos hace más vulnerables a los tóxicos?

- Sí. Esta es mi tesis actual y lo he podido comprobar en profesionales sanitarias afectadas que estaban muy estresadas: les faltaba hierro, vitaminas y, encima, estaban en contacto constante con productos muy potentes.

- ¿Qué síntomas presentan?

- La SQM altera el sistema nervioso central, la mitocondria y la función que transforma lo que comemos en energía. Los afectados tienen problemas en la mente y en el cuerpo, y sufren confusión mental cuando entran en contacto con insecticidas y productos de este tipo. A veces quedan sensibilidades electromagnéticas a largo plazo y eso también genera otros problemas. Con pruebas objetivas, neurológicas y químicas, se puede saber si la mitocondria de un paciente está afectada, por lo tanto, en lo que no estaría de acuerdo, aunque he oído a profesionales de hospitales de alto nivel decirlo, es en que no sabemos la causa.

- ¿Qué aconseja a los afectados por SQM?

- Que utilicen productos lo menos abrasivos posibles y que las que ya están afectadas no sean las que limpien, aunque pueden hacer la comida y otras actividades. También se pueden hacer muchas cosas con dos gotas de vinagre en el agua: ¡el parquet queda perfecto!

- ¿Qué es lo que más le preocupa en relación al exceso de tóxicos?

- Somos una especie que desde 1945 estamos usando químicos de forma desordenada. Ya de pequeños estamos en contacto con muchas sustancias de las que no se saben las consecuencias para la salud, por lo que no nos ha de sorprender que haya enfermedades que vayan en aumento. La causa de una parte de los cáncer de pulmón que se diagnostica no es el tabaquismo, sino las partículas pequeñas que están en el ambiente y que actúan como disruptores endocrinos. En estos momentos el reto de la humanidad es disminuir la exposición a este tipo de sustancias. La reglamento REACH de la Unión Europea obliga a analizar el efecto cancerígeno de los productos que están en el mercado, pero no su efecto como disruptores endocrinos.

- ¿A pesar de que a la larga puedan provocar cáncer?

- Claro que sí. Y en el camino alterarán el ciclo menstrual, producirán esterilidad femenina y masculina…

- Y provocarán pubertad precoz…

- Exactamente, que es lo que está pasando. Al lado de las incineradoras de Montcada i Reixac y Vilafranca del Penedès hay más dioxinas y habrá más pubertad y menopausia precoz.

- ¿Se sabe cuántos casos se diagnostican al año en estos municipios y en sus alrededores?

- No se hacen estudios epidemiológicos bien hechos para saberlo.

- También hay la creencia de que los niños se desarrollan antes porque comen mejor.

- Sí, eso en parte es verdad, pero una cosa es tener la menstruación a los nueve años y medio y otra que a los seis años ya salga vello en el pubis. Y, actualmente, esto está pasando en Catalunya y es cada vez más frecuente.

- Por culpa de los tóxicos.

- Sí, en principio es debido a un exceso hormonal ambiental o alimenticio: los pollos que comemos están llenos de estrógenos, que se ponen en los piensos para que los animales generen más grasa y puedan ir antes al matadero.

- Si es perjudicial para la salud, ¿por qué no se prohíbe?

- Se limita, pero el control también depende de Sanidad, que ha recortado el dinero que destina a salud pública. Por eso yo siempre digo que, antes que nada, invertiría en salud pública, que tiene que vigilar el contenido de estrógenos en los alimentos, que el jamón dulce sea jamón dulce y no una amalgama de patata de color rosa y me gustaría que los resultados fueran públicos. ¡Yo haría como un Ibex-35 de la calidad del agua, del aire y los alimentos!

martes, 6 de enero de 2015

Dra. Carme Valls Llobet

4 de enero de 2015

Dra. Carme Valls Llobet: materiales.

La Doctora Carme Valls es Licenciada en Medicina y Cirugía en el año 1968 por la facultad de Medicina por la Universidad de Barcelona y se dedica a la asistencia en Medicina Interna y Endocrinología.

La Doctora Valls se ha especializado en medicina de género, habiendo dirigido el programa Mujer, Salud y Calidad de vida del CAPS (Centro de Análisis y Programas Sanitarios) de Cataluña. Dicho programa está dedicado a la investigación y docencia sobre temas de salud, mujeres y género, desde que el año 1990 se celebrase el Simposio Internacional sobre "Mujer y Calidad de vida".

Carme Valls denuncia y explica cómo el cuerpo la mujer ha sido objeto histórico de un tipo de discriminación cultural que denomina cómo "patologización del cuerpo femenino":

“El cuerpo de las mujeres ha sido considerado culpable de los males sociales y personales en casi todas las culturas. Los fenómenos fisiológicos como la menstruación han sido tabú para muchos pueblos primitivos. La salud física y mental de las mujeres no ha sido investigada por la medicina androcéntrica. La separación de cuerpo y mente, dando prioridad a la primera, ha considerado como patológico cualquier manifestación de los síntomas en el cuerpo, y se han medicalizado acontecimientos naturales como la menstruación o la menopausia. El malestar de la mujer, fruto de las condiciones de vida y trabajo, sometida al doble o el triple de jornada, se ha querido atribuir a la ansiedad y depresión, sin considerar los efectos que el estrés físico y mental causan en el cuerpo humano. La salud de las mujeres aún permanece INVISIBLE PARA LA MEDICINA, y su cuerpo es objeto de la mercadotecnia cosmética y de la cirugía estética”.

Hoy en día nos parecen normales cosas que no lo son en absoluto. En concreto, y desde la medicina, están ocurriendo situaciones como estas:
  • el 85% de los psicofármacos (ansiolóticos y antidepreseivos) recetados en España se administran a mujeres. El dolor físico y los síntomas que manifiesta una mujer se infravaloran y se la trata mentalmente
  • se invisiviliza la menstruación y se recetan con alegría anticonceptivos hormonales para cualquier dolencia y edad tapando el síntoma
  • se trata de eliminar la menstruación (info)
  • se mitifican los anticonceptivos hormonales sin advertir de sus efectos secundarios (info)
  • se medicaliza e interviene excesivamente en partos normales (palabra de la OMS)
  • no se estudia adecuadamente las nuevas enfermedades autoinmunes por exposiciones ambientales que afectan en mayor medida a las mujeres (info)
  • se discrimina a las mujeres en enfermedades coronarias
  • solo el 38% de las investigaciones médicas incluyen a mujeres
Desde el CAPS, ha sido organizadora de numerosos eventos:

- Workshop sobre Mujeres, Trabajo y Salud, Barcelona, 1993.

- Forum de Mujeres, Trabajo y Salud con expertas y asociaciones de mujeres, Barcelona 1995.

- Primer Congreso Internacional Mujer, Trabajo y Salud, Barcelona, 1996.

Con la participación de sesenta países, este congreso inauguró una línea que tuvo continuidad en el II Congreso en Rio de Janerio 1999, III Congreso en Estocolmo 2002, IV Congreso en Nueva Delhi 2005, V Congres en Zacatecas, México 2008.

Dentro de esta línea de investigación y trabajo, la Doctora Valls comenzó a interesarse por el estudio de las enfermedades ambientales vinculadas al género femenino. Os enlazó su artículo "Contaminación ambiental y salud de las mujeres", que comparto del blog de María José Moya, Mi Estrella de Mar.

CONTAMINACIÓN AMBIENTAL Y SALUD DE LAS MUJERES. Dra. Carmen Valls-Llobet (2010) by María José Moya (Mi Estrella de Mar)

Otra de las líneas de investigación de la Dra. Valls dentro de la medicina ambiental es la de la Electrohipersensibilidad.

Ponencia: "Cambios fisiopatológicos y terapias frente a los campos electromagnéticos."  

Asimismo, la Doctora Valls ha escrito dos libros sobre la especificidad de las enfermedades en la mujer: "Mujeres invisibles" y "Mujeres, salud y poder".
Podéis leer el capítulo XV de Mujeres, salud y poder titulado "La invisibilidad de las mujeres en los tratamientos" AQUÍ.

Por último, aquí tenéis un artículo en el que se estudian los riesgos de padecer Sensibilidad Química Múltiple que tiene la mujer.

Riesgo Químico Un Enfoque de Género-Valls-llobet by M Del Mar Rosa