viernes, 30 de mayo de 2014

OMS Nuevo informe sobre las sustancias químicas que perturban la función endocrina

Comunicado de prensa

19 DE FEBRERO DE 2013 | GINEBRA - Según un nuevo informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) acerca del estado de los conocimientos científicos sobre las sustancias químicas que perturban la función endocrina (State of the Science of Endocrine Disrupting Chemicals) muchas sustancias químicas sintéticas cuyos efectos sobre el sistema hormonal todavía están por investigar podrían tener importantes repercusiones en la salud.

En el informe conjunto se pide que se siga investigando para entender plenamente las relaciones entre esos denominados perturbadores endocrinos (PE) —presentes en muchos productos domésticos e industriales— y determinadas enfermedades y trastornos. El informe señala que estudios más exhaustivos y mejores métodos analíticos podrían reducir el riesgo de enfermedad y generar ahorros considerables para la salud pública.

Unas sustancias químicas pueden alterar el sistema endocrino

La salud humana depende del buen funcionamiento del sistema endocrino, que regula la liberación de hormonas esenciales para funciones tales como el metabolismo, el crecimiento y desarrollo, el sueño o el estado de ánimo.

Los PE pueden alterar el funcionamiento normal de este sistema hormonal y aumentar el riesgo de efectos adversos para la salud. Algunos PE son naturales, pero también hay PE sintéticos que se pueden encontrar en los pesticidas, los componentes electrónicos, los productos de aseo personal o los cosméticos, así como en los alimentos, ya sea como aditivos o contaminantes.
«Necesitamos urgentemente más investigaciones para obtener un cuadro más completo de las repercusiones sanitarias y ambientales de los perturbadores endocrinos.»

Dra. Maria Neira, Directora del Departamento de Protección del Medio Humano de la OMS  

El informe de las Naciones Unidas, que es el más completo sobre los PE realizado hasta la fecha, destaca algunas relaciones entre la exposición a los PE y diversos problemas de salud, en particular la posibilidad de que contribuyan a la criptorquidia (ausencia de descenso de los testículos) en los jóvenes, al cáncer de mama en la mujer, al cáncer de próstata en el hombre, a problemas de desarrollo del sistema nervioso y al déficit de atención/hiperactividad en los niños o al cáncer de tiroides.

Los productos químicos están cada vez más presentes en la vida moderna

Los PE pueden contaminar el medio ambiente sobre todo a través de los vertidos industriales y urbanos, los desagües agrícolas o la incineración y vertido de basuras. La exposición humana puede producirse por ingestión de alimentos, agua o polvo, por inhalación de gases o partículas presentes en el aire o por contacto con la piel.

«Los productos químicos están cada vez más presentes en la vida moderna y son importantes para algunas economías nacionales, pero su gestión irracional pone en peligro la consecución de objetivos de desarrollo fundamentales y un desarrollo sostenible para todos», dijo el Subsecretario General de las Naciones Unidas y Director Ejecutivo del PNUMA, Achim Steiner.

«La inversión en investigación y nuevos métodos analíticos puede contribuir a mejorar los conocimientos sobre los costos de la exposición a los PE, a reducir los riesgos, a maximizar los beneficios y a identificar alternativas más inteligentes que vayan en el sentido de la transición a una economía verde», añadió el Sr. Steiner.

Aumento de enfermedades y trastornos

Además de la exposición a las sustancias químicas, hay otros factores ambientales y no genéticos, tales como la edad o la nutrición, que podrían estar en el origen del aumento observado de algunas enfermedades y trastornos. Sin embargo, las grandes deficiencias de los conocimientos actuales hacen que sea extremadamente difícil señalar con exactitud las causas y los efectos.

«Necesitamos urgentemente más investigaciones para obtener un cuadro más completo de las repercusiones sanitarias y ambientales de los perturbadores endocrinos», dijo la Dra. Maria Neira, Directora del Departamento de Protección del Medio Humano de la OMS. «Los datos científicos más recientes revelan que la población mundial está expuesta a los PE y a los riesgos que conllevan. La OMS seguirá colaborando con sus asociados para establecer las prioridades en la investigación de los PE y sus repercusiones en la salud humana, a fin de mitigar los riesgos. La responsabilidad de proteger a las generaciones futuras nos incumbe a todos.»

El informe también señala problemas similares en relación con el efecto de los PE en la fauna salvaje. En Alaska, la exposición a los PE puede estar contribuyendo a las alteraciones reproductivas, a la infertilidad y a las malformaciones de la cornamenta observadas en algunas poblaciones de venados. La disminución de las poblaciones de algunas especies de nutrias y leones marinos también podría deberse, al menos en parte, a su exposición a diversas combinaciones de PE, al insecticida DDT, a otros contaminantes orgánicos persistentes y a metales como el mercurio. Por otra parte, las prohibiciones y restricciones del uso de PE se han relacionado con una recuperación de las poblaciones de diferentes animales salvajes y a una reducción de los problemas de salud.

Recomendaciones

El informe formula una serie de recomendaciones para mejorar los conocimientos mundiales sobre esas sustancias químicas, reducir los riesgos de enfermedad y recortar los costos conexos. Entre ellas se encuentran las siguientes:
  • Métodos analíticos: los PE conocidos representan solo la punta del iceberg, y son necesarios métodos analíticos más completos para identificar otros posibles PE, sus fuentes y las vías de exposición.
  • Investigación: se necesitan más datos científicos para identificar los efectos de diferentes combinaciones de PE (sobre todo de origen industrial) a los cuales están cada vez más expuestos tanto los seres humanos como los animales salvajes.
  • Notificación: muchas fuentes de PE son desconocidas porque la notificación e información sobre las sustancias químicas presentes en diferentes productos, materiales y bienes son insuficientes.
  • Colaboración: un mayor intercambio de datos entre los científicos y los países puede contribuir a corregir las lagunas existentes, sobre todos en los países en desarrollo y en las economías emergentes.
«En los últimos 10 años la investigación ha permitido grandes avances que revelan que las perturbaciones endocrinas pueden ser mucho más amplias y complicadas de lo que se creía en el decenio precedente», dijo el Profesor Åke Bergman de la Universidad de Estocolmo y redactor jefe del informe. «A medida que la ciencia sigue avanzando, es hora de abordar la gestión de las sustancias químicas que perturban la función endocrina y de proseguir las investigaciones sobre la exposición a ellas y los efectos que tienen en el ser humano y los animales salvajes.»

Para más información, puede ponerse en contacto con:

Nick Nuttall
Portavoz y Director de Comunicación del PNUMA (Nairobi)

Móvil: +41 79 596 5737 / +254 733 632 755
Correo electrónico: nick.nuttall@unep.org

Glenn Thomas
Responsable de Comunicación, OMS
Tel: +41 22 791 3983
Móvil: +41 79 509 0677
Correo electrónico: thomasg@who.int

Nada Osseiran
Responsable de Comunicación, Salud Pública y Medio Ambiente, OMS
Tel: +41 22 791 4475
Móvil: +41 79 445 1624

'Los celulares se deben tener lejos del cuerpo': Devra Davis

La epidemióloga estadounidense advierte sobre los efectos de los teléfonos móviles en la salud.
Foto: Nestor Gómez / EL TIEMPO
Según Devra Davis, el cerebro en desarrollo de los niños absorbe más radiación 
que el de un adulto.
Por: LAURA BETANCUR ALARCÓN
29 de mayo de 2014

Antes de comenzar su conferencia, Devra Davis, una de las expertas en prevención del cáncer más reconocidas en el mundo, sostiene un juguete para bebés en sus manos. Es un rasca encías que en la mitad tiene un espacio rectangular en el que encaja perfecto un iPhone.

“¿Para qué necesita un bebé un sonajero en el que pueda llevar su celular? ¿A qué extremos estamos llegando y cómo estamos exponiendo a nuestros niños”, cuestiona.

Davis es una de las científicas que más ha investigado la radiación de los teléfonos celulares y su efecto en la salud. Es doctora en ciencias de la Universidad de Chicago y posdoctora en epidemiología en la Universidad Johns Hopkins. Actualmente da clases en el Instituto de Cáncer de la Universidad de Pittsburg (EE. UU.).

En su reciente libro Disconnect, reconocido por la revista Time como una de sus mejores publicaciones, ofrece evidencia científica sobre los efectos de la radiación de los celulares en las células cerebrales.

Por ejemplo, argumenta que las personas que usan celular por más de 30 minutos al día, en promedio, durante 10 años, tienen un riesgo doble o más alto de contraer cáncer en el cerebro.

También sostiene que niños y jóvenes son los más afectados, debido a que las ondas de telecomunicación se absorben más durante el desarrollo cerebral. La revista IEEE Transactions on Microwave Theory and Techniques comprobó cómo en niños de 5 y 10 años la absorción es más profunda que en adultos.

Estudios realizados por la Escuela de Asuntos Ambientales de la Universidad de Bloomington (EE. UU.) y la Universidad de Campinas (Brasil) han compilado investigaciones que relacionan las radiaciones de baja frecuencia con daños oxidativos en las células, publicados en la revista Oxidants and Antioxidants in Medical Science.

“No tenemos pruebas definitivas de riesgo en relación a muertes, como los tenemos con el tabaco, pero debemos hacer algo por prevenir desde ya a la sociedad”, afirma.

En 2011, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés) clasificó las radiaciones electromagnéticas de los teléfonos celulares como posiblemente cancerígenas para los humanos, basada en un aumento del gliobastoma (tipo de cáncer maligno de cerebro).
Sin embargo, otros estudios como el del Instituto de Epidemiología de Copenhague en ese mismo año, que incluyó a 350 mil personas mayores de 30 años, entre las que había usuarios de móviles y otras que nunca habían tenido acceso a los celulares, concluyó que no existe conexión entre las radiaciones y algún tipo de cáncer, según se publicó en la revista British Medical Journal.

En conversación con EL TIEMPO, la investigadora explica cómo actualmente la industria de telecomunicaciones afronta esta polémica y cómo la clave no está en dejar de usar celulares sino en alejarlos del cuerpo. “La distancia es tu amiga”, enfatiza.

¿Son o no nocivos los celulares para la salud?

No hay evidencia científica definitiva de que lo sean o no. Pero he trabajado por más de 35 años en investigación. Esperamos demasiado para actuar en contra del tabaco, del asbesto, de la terapia de reparación de hormonas.

Se demoraron mucho tiempo logrando que las ratas o los perros fumaran para probar que el tabaco sí producía cáncer de pulmón, aun cuando se sabía desde el siglo XIX que era un causante.

Hoy, la mayoría del mundo está usando celulares, en especial los niños, y no hay estándares para su uso. Por eso, mi posición es que aunque no tenemos pruebas definitivas de riesgo en relación a estadísticas de mortalidad, como los tenemos con el tabaco, hay que empezar a prevenir.

Nuestra civilización ha madurado y se ha hecho más sofisticada, como para dejar de insistir en que los muertos son la única prueba que debe existir.

Pero entonces, en relación con los celulares, ¿qué pruebas existen?

En el caso de los celulares sí tenemos evidencia de peligro. Cada estudio que se ha hecho, bien diseñado, con grupos de personas que han utilizado los celulares con frecuencia durante los últimos 10 años o más, y que lo han comparado con gente que no lo ha hecho, han encontrado que hay un riesgo doble o más alto de contraer gliobastoma, incluso cuando el uso ha sido moderado: solo de media hora al día en promedio durante una década. Es algo común, lo que consumen hoy la mayoría de personas.

También tenemos evidencia científica en cultivos de células. Si tomas las células neuronales de un cerebro inmaduro, realmente son muy sensibles a este tipo de radiación; si tomas linfocitos maduros, que son células más viejas, no responden de la misma manera.

Específicamente, ¿cómo afecta la radiación de los celulares a las células del cuerpo?

Hay que ser claros: la radiación ionizante directamente daña los nucleotipos que mantienen al ADN junto, porque rompe estos vínculos. Aunque la radiación de los celulares no hace esto de esa manera, sí causa daño porque interfiere en la resonancia de la célula y debilita las membranas, lo que perturba la regulación de las células.

¿Con qué enfermedades se relaciona la radiación de los celulares?

Se ha encontrado que los hombres que usan teléfonos celulares de 2 a 4 horas al día tienen un 30 por ciento menos de espermatozoides que los que no los usan. Se ha demostrado que aumenta el cáncer de cerebro; también, un tumor en la zona del oído conocido como neuroma acústico, y además se relaciona con un raro tumor en la mejilla conocido como tumor de la parótida. En Israel, uno de cada cinco casos de esta enfermedad se presenta en personas de menos de 20 años.

¿Por qué a esta edad?, ¿cuál es la población más afectada por la radiación de los celulares?

El cerebro en desarrollo absorbe más radiación que el que ya está maduro. Estudios hechos por la industria demuestran mayor absorción de la radiación electromagnética en niños de 5 años, en comparación con los de 10 o un adulto. El doctor Om. P. Gandhi, quien realizó esta investigación, dejó de recibir patrocinio para sus proyectos tras la publicación de esta. Hacemos esfuerzos por cuidar el desarrollo cerebral en los niños; les damos cinturones de seguridad, cascos para cuando montan bicicleta... y jamás les daríamos un trago de whisky o un cigarrillo; ¿entonces, por qué les damos un celular cuando tenemos evidencia? En 2011, la Organización Mundial de la Salud (OMS) consideró la radiación de los celulares una posible causa cancerígena en la misma categoría que el DDT, uno de los plaguicidas más usados en el mundo para el control de mosquitos.

Entonces, según su visión, no se deben usar celulares. ¿O cómo debe ser el uso?

Yo no le estoy diciendo a la gente que no use celulares. Los celulares pueden salvar vidas y han mejorado nuestra habilidad para responder a las emergencias. Pero el 90% de la banda ancha en el mundo lo está utilizando el 10% de la población, y la están empleando para juegos, pornografía y videos. Desde el punto de vista de la industria, es una gran respuesta de consumo, pero tenemos que preguntarnos si esto es realmente lo que necesitamos hacer: ¿es necesario tener al lado de las ventanas de nuestro cuarto una gran antena para que todo el mundo pueda bajar una película? Por ejemplo, en Suiza es imposible vender un celular si no viene con auriculares; lo mismo, en Israel. Los audífonos reducen la exposición. El concepto es simple: la distancia es tu amigo. Sin importar qué tipo de celular que se tenga, no se debe portar en los bolsillos.

En Colombia el debate se concentra en la ubicación de las antenas, más que en el uso de los celulares. ¿Qué efecto tienen estas en la salud?

No es cuestión de que se ubiquen o no las antenas, sino que necesitamos que sean mejor diseñadas. Tendrían que haber más, pero más pequeñas y menos potentes. Por ejemplo, el gobierno Suizo y la industria telefónica, que tiene altos estándares de calidad, tienen de 100 a 1.000 antenas menos que Colombia. El software y el hardware tienen que estar de la mejor calidad y de la forma más segura. Actualmente así no se construyen. El gran problema es la ignorancia.

¿Cuáles son los obstáculos para hacer masiva esta información?

Yo he publicado casi 200 artículos científicos al respecto y 11 libros técnicos, pero no hice ninguna diferencia. Si vamos a cambiar la salud pública, hay que prevenir el cáncer; tenemos que parar de debatir si tenemos o no las pruebas suficientes y empezar a tomar pasos para disminuir nuestra posición. La razón por la que no tenemos casi progreso es porque la gente es ignorante, y mi trabajo es transferir este tema que me tomó siete años comprender. Las personas que instalan esas torres no saben nada de salud; lo que ellos quieren hacer es lograr que la señal sea la más fuerte de todas y hacerse más ricos.

Usted compara los efectos de las tabacaleras con los del sector de telecomunicaciones. ¿Qué opina de los esfuerzos de esta industria?

Creo que esta industria está dividida. Hay quienes me hablan y toman nota de mis advertencias; otros no. Yo doy conferencias en Stanford, en Sillicon Valley, y me pregunto por qué ellos, que son los grandes de la tecnología, no les dan celulares a sus hijos y los envían a las escuelas Waldorf, donde no tienen contacto con los computadores hasta que cumplen 12 años, y por qué no tienen ningún problema en hacer dinero a costa de otros niños.

¿Usted utiliza el celular?

Cuando empecé a escribir de este tema tenía tres. Andaba como un vaquero con dos en cada bolsillo. Era muy entusiasta con las tecnologías, y todavía lo soy. Utilizo celular, pero ahora mi equipo está en mi bolso en modo avión, excepto cuando quiero llamar a alguien. Yo reclamo mi espacio.

¡Cuidado! Pesticidas

mayo 26, 2014

La plataforma estadounidense de investigación medioambiental “Environmental Working Group (EWG)” ha publicado recientemente su clasificación anual de alimentos en base a la cantidad de pesticidas que contienen. Esta especie de informe viene a cubrir el vacío que deja la Agencia de Protección del Medio Ambiente (EPA), organismo que hace tiempo dejó de informar a los ciudadanos estadounidenses acerca de los riesgos de la exposición a pesticidas y la forma de evitar estas moléculas químicas en su dieta. Lo más alarmante son los restos encontrados en comida para bebés.
Pese a los esfuerzos llevados a cabo por la EWG para llevar ante el congreso de Estados Unidos el tema de los pesticidas y los peligros para la salud que conlleva la exposición a los mismos, especialmente en niños y mujeres, actualmente se encuentran restos de pesticidas altamente peligrosos en un 65% de los alimentos analizados. Es una mala noticia para una población que cada vez registra un mayor número de ciudadanos preocupados por el consumo de pesticidas.

El EWG, grupo de investigación medioambiental estadounidense acaba de publicar un informe en el que incluye una lista de las doce frutas y verduras con el contenido más alto en pesticidas. A la cabeza de la lista se encuentra la manzana. En efecto, la manzana es la fruta que necesita más tratamientos, practicamente 20 diferentes. Además, las manzanas se somenten a tratamientos de conservación después de la cosecha que agravan su contenido en químicos.

La fruta es la especie vegetal que más tratamientos químicos recibe.

Por otro lado, muchos pesticidas que fueron prohibidos, tanto en Estados Unidos como en Europa siguen apareciendo en los análisis de frutas y verduras. Esto es debido a que muchos agricultores se abastecen de productos químicos de importación conteniendo este tipo de pesticidas. El coste inferior de este tipo de productos químicos es la excusa para comprar en mercados exteriores. Si bien los grandes centros de distribución (supermercados) imponen las reglas europeas a sus proveedores, la falta de rigor en los controles hace que “pasen” a los mercados muchas sustancias prohibidas. Otro inconveniente es que, con el pretexto de “economizar” y de la crisis, se han suprimido plazas de funcionarios en las agencias de control de alimentos en toda Europa.
En Marruecos, los tomates se cultivan especialmente para venderlos en Europa, de esta forma los pesticidas prohibidos en el viejo continente no pueden ser usados en el cultivo destinado a la importación, pero sí abastecen el mercado interior.

Pesticidas en comida para niños

El control más reciente sobre pesticidas realizado por el Ministerio de Agricultura de Estados Unidos detectó centenas de restos de estas sustancias en compota de manzana, zanahorias y melocotones vendidos como comida para bebés. Y eso teniendo en cuenta que los alimentos para bebés se cocinan antes de envasarse y eso hace que la concentración de pesticidas descienda si la comparamos con los mismos alimentos crudos.

La comisión Europea fijó un límite máximo autorizado de presencia de pesticidas en la comida para bebés que no debe ser mayor de 0,01 partes por millón. Hay que tener en cuenta que los bebés son mucho más vulnerables a los efectos de los químicos que los adultos. Varias muestras de compotas de manzana y melocotón analizadas en Estados Unidos en 2012 sobrepasaban las 0,01 partes por millón. En contraste con la Unión Europea, Estados Unidos no cuenta con una reglamentación que limite la cantidad de pesticidas en los alimentos para bebés. Más de un tercio de los potitos de frutas comercializados en Estados Unidos serían ilegales en Europa.

Tanto los análisis llevados a cabo por la USDA y el EWG no reflejan la intensidad del uso del pesticida durante las etapas de cultivo, evaluar el impacto de los pesticidas durante dichas etapas en una tares extremamente complicada. El uso de pesticidas varía de año en año en función del tiempo, de la proliferación de plagas y de los esfuerzos que realice al respecto la Agencia de Protección del Medio Ambiente. Este año, el EWG enfocó sus investigaciones sobre dos alimentos: las bananas y el maiz tierno. Estos dos alimentos reciben duros tratamientos con pesticidas durante su producción pero muestran pocos residuos en los tejidos de la fruta.

En Estados Unidos, la ingeniería pretendía reducir, mediante la modificación genética de las plantas, el uso de pesticidas para combatir las enfermedades más comunes del maiz y la soja. Este es uno de los motivos por el que los cultivos de maiz en Estados Unidos son casi enteramente OGM. Los ingenieros agrónomos modificaron genéticamente dichos cultivos y los de soja para que sobrevivieran a las pulverizaciones con glisofato (Roundup de Monsanto). De esta forma, los agricultores podrían pulverizar sus cultivos con este peligroso herbicida y exterminar así las malas hierbas (weeds) sin temor a que la cosecha se viera afectada. Si embargo, esta practica a propiciado la aparición de una nueva especie de hierbas (super-weed) mucho más fuerte y resistente al Roundup, de tal forma que los agricultores se ven obligados a usar más cantidad de glisofato y otros potenten herbicidas para intentar acabar con estas “super malashierbas”. Por lo tanto no es de extrañar que científicos noruegos alertaran recientemente en un informe de la detección de niveles extremos de de Roundup en el soja OGM de Iowa.

Fuente

jueves, 29 de mayo de 2014

ASANACEM / EEKNE, NOTA DE PRENSA SESIÓN EN EL PARLAMENTO DE NAVARRA DE 28 DE MAYO DE 2014

En base a las resoluciones del Parlamento europeo de Junio de 2008 y Abril de 2009 y en aplicación del principio de precaución (Maastrich y Ley General de Salud de Pública de 2011) y basándonos en la evidencia científica acumulada hasta la fecha.

1. Solicitamos al Parlamento de Navarra apoye y asuma la resolución 1815 del Consejo de Europa y haga lo necesario para que el Gobierno de Navarra modifique de forma urgente la Ley Foral 10/2002 en base a los criterios de esa resolución. Porque La insuficiente Ley Foral 10/2002 está basada en una recomendación del Consejo de la UE de 1999 que el Parlamento europeo y el Consejo de Europa consideran obsoletas.

2. Hemos solicitado el apoyo de los grupos parlamentarios a nuestras alegaciones al Plan de Salud de Navarra 2014-2020. En dichas alegaciones exigimos que se tengan en cuenta las recomendaciones del Consejo de Europa. Según la OMS los contaminantes ambientales van a duplicar los casos de cáncer en las próximas dos décadas. La OMS en 2001 clasificó las frecuencias extremadamente bajas (líneas eléctricas) en el grupo 2B de agentes carcinogénicos y más tarde en 2011 las radiaciones de microondas (móviles, wifi, inalámbricos,etc.).

Por todo lo anterior solicitamos, al Parlamento de Navarra tome las siguientes medidas:
  •  Que se reduzcan los niveles de exposición de la Ley Foral 10/2002 para antenas de telefonía móvil a 0,1 microwatios/cm2 para toda la población.
  • Que ponga en marcha sistemas de medida y control de las emisiones en todo Navarra.
  • Que se ponga en marcha un organismo de participación ciudadana que permita informar a la población y establecer medidas de prevención en base a las recomendaciones de la resolución 1815 del Consejo de Europa.
  • Se sustituya el uso de sistemas inalámbricos (wifi,,wimax,DEC,etc.) en centros de enseñanza sustituyendo la conexión a internet por cable o fibra óptica.
  • Para conducciones eléctricas los valores recomendados por los estudios científicos limitan a 0,4 microteslas la exposición a la población. Prohibición de la instalación de transformadores en edificios habitados.
  • Reconocimiento de la Electrohipersensibilidad (EHS) como motivo de incapacidad.
3. Denunciamos la Ley de Telecomunicaciones aprobada por PP, PSOE y CIU. porque permite a las compañías de telecomunicaciones instalar antenas sin licencia municipal y autonómica, llegando a la posibilidad de la expropiación forzosade las azoteas  de las comunidades de vecinos.

4. Se anulan las competencias de las administraciones locales y autonómicas en materia de Salud Pública, Medio Ambiente y Ordenación del Territorio y se eliminan las licencias y procedimientos de control.

5. Denunciamos que responsables de instituciones públicas no están haciendo nada por proteger la salud de la población. Es perfectamente posible conjugar la aplicación y la gestión del principio de precaución con el uso razonable de esta tecnología.

6. El Colegio de los administradores de fincas de España está en contra de dicha ley, cosa que ha comunicado la pasada semana, mediante una nota de prensa.

ASANACEM/EEKNE, Pamplona/Iruña 28 de Mayo de 2014, desde la sala de prensa del Parlamento de Navarra

El síndrome de fatiga crónica está vinculado a cambios cerebrales que regulan la actividad motora y la motivación

lainformacion.com
lunes, 26/05/14
  • El síndrome de fatiga crónica se caracteriza por fatiga intensa que no mejora con reposo en la cama y que puede empeorar con el ejercicio o el estrés mental.
  • Los estudios actualmente en marcha en Emory están investigando aún más el impacto de la inflamación en los ganglios basales.
El síndrome de fatiga crónica, vinculado a cambios cerebrales  
(EUROPA PRESS). Un estudio de imágenes cerebrales muestra que los pacientes con síndrome de fatiga crónica pueden tener respuestas reducidas en una región del cerebro relacionada con la fatiga en comparación con personas sanas. Los hallazgos, que se publicarán en 'Plos One', sugieren que el síndrome de fatiga crónica se asocia con cambios en el cerebro que implican a circuitos cerebrales que regulan la actividad motora y la motivación.

En comparación con individuos sanos, los pacientes con síndrome de fatiga crónica presentaban una menor activación de los ganglios basales, tal y como se midió en las imágenes de resonancia magnética funcional. Esta disminución de la actividad de los ganglios basales también se relacionó con la gravedad de los síntomas de fatiga.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades estadounidenses, el síndrome de fatiga crónica es un trastorno debilitante y complejo que se caracteriza por fatiga intensa que no mejora con reposo en la cama y que puede empeorar con el ejercicio o el estrés mental.

"Elegimos los ganglios basales porque son los objetivos principales de la inflamación en el cerebro", explica el autor principal de este trabajo, Andrew Miller, profesor de Psiquiatría y Ciencias Conductuales de la Facultad de Medicina de la Universidad Emory, en Atlanta, Estados Unidos. "Los resultados de una serie de estudios previos sugieren que el aumento de la inflamación puede ser un factor que contribuye a la fatiga en pacientes con síndrome de fatiga crónica y puede incluso ser la causa en algunos de ellos", añade.

Los ganglios basales son estructuras profundas dentro del cerebro, que se cree que son responsables del control de los movimientos y las respuestas a las recompensas, así como de las funciones cognitivas. Varias enfermedades neurológicas implican una disfunción de los ganglios basales, incluyendo la enfermedad de Parkinson y la de Huntington, por ejemplo.

En anteriores estudios de investigadores de Emory se vio que las personas que toman interferón alfa como tratamiento para la hepatitis C, que puede inducir a la fatiga severa, también muestran una actividad reducida en los ganglios basales. El interferón alfa es una proteína producida naturalmente por el cuerpo, como parte de la respuesta inflamatoria a la infección viral, por lo que la inflamación también se ha vinculado con la fatiga en otros grupos, como los sobrevivientes de cáncer de mama.

"Varios trabajos previos han sugerido que las respuestas a los virus pueden ser la base de algunos casos de síndrome de fatiga crónica - dice Miller -. Nuestros datos apoyan la idea de que la respuesta inmunitaria del cuerpo a los virus podría estar relacionada con la fatiga, al afectar al cerebro a través de la inflamación. Continuamos estudiando cómo la inflamación afecta los ganglios basales y sus efectos en otras regiones del cerebro y la función cerebral".

Las implicaciones de estos nuevos conocimientos en el tratamiento pueden incluir la potencial utilidad de los medicamentos para alterar la respuesta inmunitaria del cuerpo mediante el bloqueo de la inflamación o el suministro de medicamentos que mejoran la función de los ganglios basales, apunta el principal investigador de este trabajo.

Los científicos compararon a 18 pacientes con diagnóstico de síndrome de fatiga crónica con 41 voluntarios sanos. Los 18 pacientes fueron reclutados en base a una encuesta telefónica inicial seguida de extensas evaluaciones clínicas, mediante las cuales se excluyó a las personas con depresión grave o que estaban tomando antidepresivos, menos aquellos con trastornos de ansiedad.

Para la parte de las imágenes cerebrales del estudio, se dijo a los participantes que iban a ganar un dólar si adivinaban correctamente si una tarjeta preseleccionada era de color rojo o negro. Tras su conjetura, se les reveló el color de la tarjeta y fue entonces cuando los investigadores midieron el flujo sanguíneo a los ganglios basales.

La medida clave era cómo de grande era la diferencia de actividad entre el acierto y el fallo. Los que padecían más fatiga crónica tenían los cambios más pequeños, sobre todo en el núcleo caudado derecho y el globo pálido derecho, las dos partes de los ganglios basales.

Los estudios actualmente en marcha en Emory están investigando aún más el impacto de la inflamación en los ganglios basales, incluyendo análisis con tratamientos antiinflamatorios para reducir la fatiga y la pérdida de la motivación en los pacientes con depresión y otros trastornos con inflamación, entre ellos el cáncer.