viernes, 2 de octubre de 2015

¿Qué tiene que ver el escándalo de Volkswagen con el TTIP?

  • Ahora se comprenden las presiones de ciertos lobbies para que se reduzcan los controles de emisiones de CO2
01/10/2015

Una multinacional ha admitido que ha engañado a la agencia de Estados Unidos encargada de la protección del medio ambiente. Da igual si además es la mayor constructora de automóviles del mundo o si los 11 millones de vehículos sobre los que ha cometido el fraude ascienden a la misma cifra de coches que EE UU producen en un año. De fondo, tras el escándalo mediático, está la impunidad con la que operan las corporaciones en el mercado. La evidencia más clara de que quienes se encargan de generar la riqueza -que debería desembocar en bienestar- se dedican a anteponer sus beneficios delante de la salud humana y la protección del clima. Es también el fin del argumento liberal establecido, por el cual, hacer el bien para uno mismo sin que nadie intervenga en la economía es positivo para todos.

¿Hacia dónde conducimos nuestra sociedad si permitimos que los que la destruyen marquen las reglas de juego? Buena parte de los desmanes que cometen a diario nuestras empresas se pueden asociar sencillamente con el TTIP, porque ésta es la más nueva de las herramientas para hacer que las corporaciones sigan campando impunes a sus anchas.

La negociación del tratado de libre comercio (es la palabra que usa el capitalismo para definir la desigualdad) no es un fenómeno ad hoc que haya nacido de la nada. Es obvio, pero hace falta decirlo. El TTIP es la rama que se extiende aún más en un árbol cuyo tronco ha sido plantado, regado y consolidado por el poder de las grandes empresas desde hace tiempo.

Para tratar de alejar esta crítica de la demagogia habitual con la que se erigen las voces discordantes contra el TTIP, cabe señalar que aún no hay nada escrito. Todo son conjeturas y filtraciones. Por lo tanto, la única forma de desmontar este Tratado Neoliberal es exponer hacia dónde nos ha llevado hasta ahora el modelo que se quiere perpetuar.

Del fraude a la mesa de negociación del TTIP

Qué duda cabe de que los intereses de Volkswagen están bien representados en el TTIP. La Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA, por sus siglas en inglés), de la que VW forma parte, es una de las voces con más autoridad en la mesa de negociación. De hecho, es la cuarta asociación de lobby que más reuniones ha tenido con la Comisión Europea para tratar aspectos relacionados con el tratado: 16. La segunda, si excluimos a lobbies de carácter transnacional como Business Europe o el Transatlantic Business Council, en cuyas filas también se encuentra VW. Aquí ya se han expuesto algunas de las normativas sobre emisiones de CO2 que Business Europe ha tratado de bloquear, ahora sabemos que en beneficio de marcas como la alemana.

Volkswagen no es un caso aislado, a pesar de que la ACEA tratara de negarlo en una nota de prensa de septiembre. El lobby de la industria del automóvil forma parte de un entramado mucho grande de sectores que presionan en favor del TTIP. Como evidencian los datos del imprescindible Corporate Europe Observatory, por cada 100 reuniones que la Comisión tuvo con lobbies de la industria durante el 2014, sólo 10 se produjeron con grupos que representan a la sociedad civil.

Es preocupante que la Comisión Europea, encargada de negociar el TTIP con EE UU, pida consejo para cerrar un Tratado que involucra a 800 millones de consumidores a los representantes de las empresas que les venden coches de forma fraudulenta.

En 2014, la ACEA pidió a Estados Unidos y la Unión Europea “un acuerdo comprensible en relación al TTIP”. En el diccionario empresarial, esto se resume en no “poner más trabas” y hacer la vista gorda en emisiones de C02. La ACEA trató de demostrar la equivalencia en el nivel de seguridad de los vehículos a ambos lados del Atlántico. Algo que ya parecía difícil tras el escándalo de General Motors por el que la marca estadounidense tuvo que retirar del mercado 11 millones de coches tras un fallo en sus sistemas de seguridad que provocó la muerte de decenas de personas. Ahora, aún más.

El fraude de Volkswagen pone en jaque las negociaciones del TTIP

Los argumentos de la industria automovilística europea para defender el TTIP también carecen de validez desde que Estados Unidos identificó el fraude de Volkswagen, y no la Unión Europea. “Las normas de seguridad a ambos lados del atlántico han demostrado con sus resultados ser equivalentes.
Por ello debemos ser capaces de ponernos de acuerdo sobre el reconocimiento mutuo y aspirar a la armonización”, decía la ACEA a principios de año.

En realidad dicha afirmación no es cierta. En la UE, la Comisión Europea establece las normas generales de emisión y los fabricantes de automóviles, a continuación, envían sus coches a un organismo de homologación nacional de su elección. Una vez certificado , el coche puede ser enviado al distribuidor y nunca se prueba de nuevo. En los EEUU, los coches son sometidos a tres pruebas más estrictas.

Precisamente en el marco del TTIP, el Pew Research Center hizo una encuesta sobre la posibilidad de armonizar regulaciones. El resultado genera más división aún. Sólo 2% de los alemanes afirma confiar en los estándares ambientales americanos y el 96% se opone también a las normas de seguridad de sus coches.

Regulaciones ambientales a la baja

No sólo en lo que respecta a la seguridad de los vehículos hay división, también en la armonización de regulaciones ambientales que proponen Estados Unidos y la Unión Europea en el marco del TTIP. La UE dice que no cederá y que su posición en relación al clima es “ambiciosa”, pero el país encabezado por Obama tiene otra idea de lo que significa esa palabra.

Por ejemplo, en el marco de las negociaciones sobre la conferencia mundial del clima que se celebrará en París en noviembre, el choque entre la UE y EEUU es abrumador.

La Unión Europea se ha comprometido para 2030 a reducir sus emisiones en un 40 por ciento en comparación con los niveles de 1990. Además, quiere reflejar su ambición con un acuerdo que sea jurídicamente vinculante. No obstante, EEUU no ha podido prometer nada más que una reducción de sus emisiones en un 26 por ciento, pero en relación a los niveles de 2005, cuando sus emisiones eran un 40% superiores a 1990.

Parte de legislación europea en relación al clima, a Estados Unidos le parece una “barrera comercial” que abolir; lo dijo en un informe de 2014.

La justicia no es igual para todos

El Departamento de Justicia de Estados Unidos podría llevar a cabo una investigación criminal sobre Volkswagen por su fraude. También Alemania y otros países estudian abrir una investigación contra la marca. Los juicios, por supuesto, se desarrollarían en cortes nacionales o europeas. Algo muy distinto a lo que ocurriría si Volkswagen o cualquier otro inversor decidiera demandar a un Estado a través del mecanismo de ISDS que quiere incluir el TTIP.

El ISDS, por muchos cambios de nombre que haga la Comisión, plantea tribunales de arbitraje internacionales paralelos a los juzgados nacionales o europeos. Se trata de dotar a las corporaciones de mayores ventajas a la hora de reclamar daños sobre sus inversiones que a los ciudadanos a la hora de denunciar, por ejemplo, el escándalo de Volkswagen.

¿Hay algún tribunal específico que permita a los ciudadanos afectados por el fraude de VW demandar a la compañía en una instancia judicial privada sin posibilidad de recurso y sin hacer público el proceso judicial? No, en cambio, una compañía que esquiva los controles medioambientales en 11 millones de vehículos diésel de todo el mundo, si podría utilizar el arbitraje privado para demandar a un Estado si cree que ha legislado en contra de sus beneficios.

El escándalo de Volkswagen, como señalaba el portavoz de los verdes Florent Marcellesi, muestra que las corporaciones no dudan en saltarse la ley si es necesario. La salud de los ciudadanos y la protección del medio ambiente no puede ser una barrera comercial que abolir.

ACCESO A LA SENTENCIA DEL JUZGADO SOCIAL Nº 12 DE BARCELONA: LAS PENSIONES DEBEN REVALORIZARSE SEGÚN EL IPC.

Fuente: Simon Cunningham  
viernes, 25 de septiembre de 2015

Excelente noticia la publicada en lo smedios!!! Por fín, dejando de banda la retroactividad del RD Ley 28/2102 y la "fantástica" sentencia del TC que negó a los pensionistas su derecho a revalorizar las pensiones, ya que entendía que era una mera "expectativa de derecho", una recientesentencia de la Magistrada Amaya Olivas Díaz, titular del Juzgado delo Social nº 12 de Barcelona, que adjunto en este post para poder descargarla, ha señalado que aquella norma vulnera la normativa internacional -ojo, que no comunitaria como dice algún medio de comunicación de forma errónea-, y especialmente la Carta Social Europea, el Convenio OIT nº 102 y el Código Europeo de Seguridad Social. Como dice mi amigo Domiciano Sandoval, "si España no va a respetar los tratados internacionales, que no los firme". Pero estos están firmados, y ratificados. Y en esta sentencia se nos recuerda que sus mandatos son de obligado cumplimiento por todas las autoridades......

En una muy breve aproximación a la sentencia -es magnífica y hay que leerla- se señala:

- Para resolver el debate el Juez nacional está obligado a aplicar la normativa internacional invocada, que forma parte del ordenamiento jurídico nacional. Así lo entiende la doctrina científica y diversas resoluciones judiciales, incluso del TC y de la TJUE. Cabe destacar, como muy cualificado, el estudio al respecto del magistrado del Juzgado de lo Social nº 3 de Barcelona, Xavier Gonzàlez de la Rivera. Y me permito recordar los estudios al respecto de la profesora Carmen Salcedo.

- La doctrina científica ha sido muy contundente, no ya solo contra la congelación de las pensiones del RD Ley 28/2012, sino también contra el factor de revalorización de la Ley 23/2013 que desvincula definitivamente la adecuación de las pensiones a la fluctuación del IPC. Aquí se hace mención del interesante artículo de la profesora de la UV Mireia Llobera, "La Ley 23/2013 en el marco del procedimiento de déficit excesivo y de rescate de la banca", Revista de Derecho Social nº 70. Se afirma en dicho artículo que "desvincular el incremento de las pensiones del IPC es negar el derecho a la seguridad social....".

- Se relacionan las decisiones del Comité Europeo de Derechos Sociales, que resolvió sobre las reclamaciones de diferentes asociaciones de pensionistas y sindicatos en Grecia, por los recortes en materia de pensiones, llegando aquel organismo a entender vulnerado el derecho a "un nivel satisfactorio de seguridad social" previsto en el art. 12 CSE, ya que la crisis no es justificación suficiente para reducir el derecho allí consagrado. Y, especialmemte, no debe conducir ni debe permitir la precarización o pauperización de la población protegida......

- Además, con mención expresa a la doctrina científica más especializada en seguridad social (entre otros, los catedráticos Juan López Gandía y Joaquín Aparicio), e incluso a informes de la OCDE, se llega a una triste conclusión: nuestras pensiones son mínimas -en consonancia con la precariedad salarial que vivimos- y ya no solo insuficientes, es que un porcentaje altísimo de nuestros pensionistas son POBRES. Y la desvinculación del IPC redunda aún más en esa situación de precarización y pauperización de las pensiones.

En fin, sentencias como ésta y estudios específicos como los enumerados en el cuerpo de la resolución reflejan la situación real de nuestro sistema de pensiones....Y, no nos olvidemos, los efectos más perversos de la Ley 27/2011 y el factor de sostenibilidad están por llegar....o lo detenemos, o será imposible revertir el deterioro progresivo de las pensiones.

Por eso, el trabajo de la Marea Pensionista, de compañeros como Domiciano Sandoval, y de la profesora Carmen Salcedo y el catedrático Carlos Luís Alfonso Mellado son los pilares de la defensa de los derechos sociales consagrados en la Carta Social Europea. Y esta sentencia puede ser la punta de lanza.


Fuente: http://miguelonarenas.blogspot.com.es/2015/09/acceso-la-sentencia-del-juzgado-social.html

Vitoria se 'cura en salud' frente al wifi

Unos niños usan sus teléfonos móviles. EL MUNDO  
  • El Ayuntamiento de la capital alavesa aprueba limitar las zonas wifi en los espacios públicos
  • Restringirá la red completamente, de forma paulatina, en aquellos lugares en los que son los niños los principales usuarios
Bilbao 26/09/2015
BELÉN FERRERAS - @belenferreras

Vivimos literalmente sumergidos en ondas electromagnéticas, en un mundo cada vez más tecnológico cuyas consecuencias para la salud están todavía por determinar. Sólo el tiempo dirá si el uso de aparatos tan cotidianos como el microondas, el móvil o las redes wifi de hoy son los culpables de las enfermedades del mañana y son muchos los que consideran que los males de la tecnología que propugnan algunos no son más que leyendas urbanas. Pero, ante la duda, Vitoria ha decidido curarse en salud.

El Ayuntamiento de la capital alavesa ha aprobado por unanimidad de todos los grupos limitar las zonas wifi en los espacios públicos y restringirla completamente en aquellos lugares en los que son los niños los principales usuarios.

El consistorio se agarra al principio de "precaución" y señala que cuando una actividad "representa una amenaza o un daño para la salud humana, hay que tomar medidas incluso cuando la relación causa.-efecto no haya podido demostrarse científicamente de forma concluyente".

La decisión del Ayuntamiento de Vitoria parece ir contracorriente a la tendencia del resto de los ayuntamientos vascos, que abren cada vez más espacios al wifi libre en un intento de que las posibilidades que otorga internet estén al alcance de todos los vecinos, e incluso de los colegios, donde ya es habitual que los niños tengan acceso a internet. También compañías telefónicas, como es en Euskadi el caso de Euskaltel, inundan las calles vascas de puntos de wifi para sus clientes.

Frente a esto, el consistorio alavés, ha decidido pasar del wifi libre al 'libre de wifi' y secundando una moción de Sumado-Hemen Gaude, la marca local de Podemos, ha optado por delimitar la señal wifi en centros cívicos y edificios municipales, señalizando las zonas en las que exista para que los ciudadanos estén debidamente informados de los potenciales peligros a los que se exponen.

Los espacios propiamente infantiles, como ludotecas y bibliotecas familiares, quedarán libres de wifi y se procurará la disminución de su incidencia o se establecerá zonas libres de wifi en canchas de juego y sus entradas.

Los pasos para proteger a los ciudadanos más vulnerables de las radiaciones electromagnéticas se dará, eso sí de forma "paulatina y de acuerdo con las posibilidades técnicas".

La moción presentada por Sumando, que en Vitoria asumió y modificó el PNV y que ha sido secundada por todos los grupos, forma parte de la campaña iniciada por Podemos para que se reconozca la hipersensibilidad electromagnética como enfermedad y se proteja a los ciudadanos de los males de las radiaciones.

miércoles, 30 de septiembre de 2015

LA LUCHA DE LOS PACIENTES POR LA JUSTICIA


LA LUCHA DE LOS PACIENTES POR LA JUSTICIA

(“PATIENTS BATTLE FOR JUSTICE”)

Dr Leonard A. Jason, DePaul University

Publicado en el Oxford University Press Blog (“OUPblog”)

28 de septiembre del 2015

¿Es posible que una enfermedad tan invalidante como la diabetes tipo 2, como un fallo cardíaco o como la última etapa de un fallo renal pueda seguir siendo ridiculizada y deslegitimizada por científicos y profesionales de la sanidad?

Desgraciadamente este es el caso de una enfermedad grave que afecta a más de un millón de personas en los EEUU. A estos pacientes les están siendo negados sus derechos básicos: respeto, el recibir un diagnóstico relevante y un tratamiento humano.

Cuando esta enfermedad comenzó, tenía un nombre creíble: encefalomielitis miálgica (EM), y los criterios de diagnóstico los desarrolló el distinguido médico británico, Dr. Melvin Ramsay. Pero en el año 1988, los Centros de Control de Enfermedades de los EEUU (CDC) cambió el nombre a “síndrome de fatiga crónica” (SFC).

Los pacientes estaban de acuerdo en que tal nombre trivializaba la enfermedad pero no tenían la fuerza ni la autoridad para enfrentarse a los CDC. En nuevo nombre ponía a los pacientes, a nivel mundial, en una situación difícil, porque tenían que utilizar este nombre ridículo y estigmatizante para explicar su enfermedad a sus familias, amigos, compañeros de trabajo y médicos.

Un tiempo después, se dijo que estos pacientes tenían una enfermedad rara, “La Gripe de los Yuppis”, y una epidemiología mala fue responsable de esta caracterización tan poco científica.

Y como si esto no fuera suficiente, los CDC en el año 1994 desarrollaron una definición de la enfermedad (los criterios de Fukuda) que no requería los síntomas principales de esta enfermedad (tales como un malestar extremo post-esfuerzo y problemas neurocognitivos).

Cuando esta definición de la enfermedad se utilizaba para seleccionar a los pacientes, daba un resultado heterogéneo que aumentó la imposibilidad de identificar biomarcadores, lo cual llevó a que muchos de estos enfermos fueran etiquetados de tener enfermedades psiquiátricas. Hubo psiquiatras que estaban confundidos que desarrollaron tratamientos tales como aumentar el ejercicio, aunque los problemas principales que mostraban estos pacientes eran debilidad muscular y fatiga post esfuerzo.

Nunca ha habido, en la historia de la medicina, una lucha como esta de David y Goliat, entre pacientes que están muy enfermos intentando derrotar una casta médica y científica tan carca. La historia de resistencia de estos enfermos no es la de una pequeña pelea. Es más bien una guerra importante contra profesionales sanitarios y científicos que ha durado décadas y que está muy bien documentada por Hillary Johnson (en su libro Osler’s Web… que no está disponible en castellano).

En el último año, en un esfuerzo para rectificar estos abusos trágicos, el Instituto de Medicina en los EEUU (IOM) presentó un informe que no solo enfatizaba lo muy debilitante que es esta enfermedad, también rechazó el nombre estigmatizante de “síndrome de fatiga crónica” (SFC) y la definición errónea de esta enfermedad que daban los criterios de Fukuda.

Desgraciadamente, sobre todo después de tantas décadas de desastres, el IOM impuso a la comunidad de pacientes otro nombre a esta enfermedad poco relevante (Enfermedad Sistémica de Intolerancia al Esfuerzo). Pero los pacientes, con gran valentía, pusieron en cuestión esta recomendación recogiendo datos que puso en evidencia este ridículo cambio de nombre.

Hasta el comité federal (de los EEUU) sobre esta enfermedad, el Chronic Fatigue Syndrome Advisory Committee, en su reciente reunión en agosto del 2015, rechazó este nuevo nombre.

¿Hay alguna manera de reparar el daño hecho a los pacientes por los científicos con buenas intenciones del IOM? A lo mejor deberíamos considerar reactiva el brillante trabajo del Dr Melvin Ramsay y la expresión “Encefalomielitis Miálgica”, que identificaría un grupo más pequeño y más homogéneo de pacientes con EM.

En cambio, los pacientes que encajan en el criterio más amplio del IOM, se les podría dar el diagnóstico de Síndrome de Disfunción Neuroendocrino (que fue recomendado por el grupo inspirado por pacientes, el Name Change Workgroup – el Grupo de Trabajo para Cambiar el nombre- hace una década) podría reemplazar SFC y esa categoría representaría el grupo más amplio que encaja en los síntomas del IOM, el principal de los cuales es la presencia de fatiga de más de seis meses.

Esta separación de clasificaciones eliminaría el tan odiado nombre SFC, validaría el nombre original EM, separaría EM de los criterios del IOM y daría un nombre que no estigmatizaría a los pacientes que no cumplen los criterios más restrictivos de la EM.

Además, los criterios del IOM se podrían utilizar en la práctica clínica, mientras los criterios más restrictivos de la EM podrían ser utilizados para las investigaciones. Algunos científicos a lo mejor prefieren esta clasificación en tres grupos según la severidad. Pero todos estamos de acuerdo de que este tipo de diferenciación ocurre en muchas enfermedades, y que tales sistemas de clasificación tienen en potencial de clarificar resultados en estudios epidemiológicos, etiológicos y de tratamientos.

Se tome la decisión que se tome sobre los nombres y los criterios, el proceso de decidir esto tiene que ser abierto y transparente y los pacientes tiene que tener un rol importante, decisivo y de liderazgo en tales decisiones.

El Dr. Leonard A. Jason es profesor en la Universidad De Paul en Chicago y director del Centre for Community Research. Desde hace 25 años investiga y publica sobre la Encefalomielitis Miálgica/Síndrome de Fatiga Crónica: estudios sobre calidad de vida, mortalidad, criterios, etc, y es uno de los académicos más importantes, a nivel mundial, sobre esta enfermedad.

Nota de clarificación: En España se siguen utilizando los desfasados criterios de Fukuda de 1994 y el también desfasado nombre “Síndrome de Fatiga Crónica”.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Declaración científica internacional de Bruselas sobre Electrohipersensibilidad y Sensibilidad Química Múltiple, 2015


Tras el quinto Llamamiento del Congreso de París que tuvo lugar el 18 de mayo, 2015 en la Real Academia de Medicina, Bruselas, Bélgica

Recordando el trabajo pionero del alergólogo estadounidense Theron G. Randolph a quien se debe la primera descripción clínica en 1962 de lo que hoy es comúnmente llamado la Sensibilidad Química Múltiple.

Recordando el taller científico sobre Sensibilidad Química Múltiple que se realizó en 1992, a petición de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos.

Recordando el informe técnico de la OMS "Criterios de Salud Ambiental 137: Los campos electromagnéticos (300Hz a 300 GHz)", publicado bajo el patrocinio conjunto del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, la Asociación Internacional de Protección Radiológica y la Organización Mundial de la Salud, 1993, Ginebra.

Recordando el informe del Taller internacional sobre Sensibilidad Química Múltiple, que tuvo lugar los días 21-23 de febrero de 1996 en Berlín, Alemania.

Recordando la Comisión Económica de las Naciones Unidas para la Convención de Europa (CEPE) sobre el acceso a la información, participación pública en la toma de decisiones y acceso a la justicia en materia de medio ambiente, adoptado el 25 de junio de 1998 en Aarhus, Dinamarca.

Recordando el Taller internacional COST 244 bis sobre campos electromagnéticos y síntomas no específicos de salud, 19 a 20 septiembre, 1998, Graz, Austria.

Recordando el Consenso de 1999 sobre Sensibilidad Química Múltiple adoptado siguiendo a los Institutos Nacionales de la Salud 1999 en la Conferencia de Atlanta sobre el impacto en la salud de las exposiciones químicas durante la Guerra del Golfo, Estados Unidos.

Recordando la Declaración internacional sobre las enfermedades causadas por la contaminación química del Llamamiento de París proclamada el 07 de mayo 2004 en la sede de la UNESCO en París.

Recordando el Taller de la OMS sobre la sensibilidad de los niños a los CEM de exposición. Estambul, Turquía. 9-10 junio, 2004.

Recordando el Taller de la OMS sobre la orientación de la política de salud pública en las áreas de incertidumbre científica. Ottawa, Canadá, 11-13 julio, 2005.

Recordando la Hoja de datos de la OMS N ° 296, diciembre de 2005 "Campos electromagnéticos y salud pública: la hipersensibilidad electromagnética".

Recordando el Informe de Margaret E. Sears titulado "La perspectiva médica en Sensibilidades Ambientales", que fue preparado por la Comisión de Derechos Humanos de Canadá y publicado mayo de 2007.

Recordando el Informe Bioinitiative 2007/2012/2014 : Un Justificación de Normas de exposición pública basados biológicamente para los campos electromagnéticos (ELF y RF).

Recordando la Resolución del Parlamento Europeo de 2 de abril de 2009 sobre "los problemas de salud asociados a los campos electromagnéticos".

Recordando la "Comisión Técnica sobre Riesgos para la Salud de los Campos Electromangéticos: Puntos de consenso, Recomendaciones y Fundamentos", celebrada en Seletun, Noruega, 17 a 21 nov 2009.

Recordando el Encuentro de científicos y organizaciones no gubernamentales celebrado en la sede de la OMS (Ginebra) solicitando el reconocimiento de la SQM y la EHS como enfermedades ambientales y su inclusión en la Clasificación Internacional de Enfermedades CIE-10, 13 de mayo de 2011.

Recordando la plataforma virtual creada por la OMS, a raíz de esta reunión, con el fin de obtener un código ICD para la SQM y la EHS.

Recordando la Resolución N ° 1815 de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, aprobada el 27 de mayo 2011 «Los peligros potenciales de los campos electromagnéticos y sus efectos en el medio ambiente».

Recordando el Informe de Progreso del Proyecto Internacional CEM lanzado por la OMS en 1996, de junio 2013-2014.

Recordando la Hoja de datos de la OMS N ° 193, octubre 2014 "Campos electromagnéticos y salud pública: los teléfonos móviles".

Recordando el reciente Llamamiento Científico Internacional sobre campos electromagnéticos remitido a la ONU para proteger a los humanos y a la vida salvaje de los campos electromagnéticos y la tecnología inalámbrica, 11 de mayo 2015.

Teniendo en cuenta que el ambiente químico y electromagnético se está deteriorando a nivel mundial, y que la llamada hipersensibilidad electromagnética (EHS) y la sensibilidad química múltiple (SQM) son un creciente problema de salud en todo el mundo, afectando a países tanto industrializados como a países en desarrollo.

Nosotros, los médicos, de conformidad con el juramento hipocrático, nosotros, los científicos, actuando en nombre de la verdad científica, todos nosotros, médicos e investigadores que trabajamos en diferentes países de todo el mundo, por la presente afirmamos con total independencia de criterio:
  • que un número elevado y creciente de personas están sufriendo de EHS (electrohipersensibilidad) y SQM (sensibilidad química múltiple) en todo el mundo;
  • que EHS y SQM afectan a hombres, mujeres y niños;
  • que sobre la base de la evidencia científica revisada por pares que actualmente dispone de efectos adversos para la salud de los campos electromagnéticos (CEM) y diversos productos químicos, y sobre la base de las investigaciones clínicas y biológicas de los pacientes, la EHS está asociado con la exposición a los CEM y SQM con exposición a sustancias químicas;
  • que muchas frecuencias del espectro electromagnético (radio y de microondas de frecuencias, así como las frecuencias bajas y muy bajas) y múltiples productos químicos están implicados en la aparición de EHS y SQM, respectivamente;
  • que el desencadenante de la enfermedad puede ser la exposición de alta intensidad aguda o exposición muy baja intensidad crónica y que la reversibilidad puede ser obtenida con un entorno natural que se caracteriza por niveles limitados de los CEM antropogénicos y productos químicos;
  • que los estudios epidemiológicos actuales de casos y controles y estudios de provocación destinados a la reproducción de EHS y / o SQM son científicamente difíciles de construir y debido a los actuales defectos de diseño son, de hecho, no adecuados para probar o refutar la causalidad; en particular, porque los criterios de inclusión / exclusión objetiva y criterios de evaluación de punto final deben ser más claramente definidow; porque las respuestas a los CEM / productos químicos son altamente individuales y dependen de una variedad de parámetros de exposición; y, finalmente, porque las condiciones de prueba están a menudo reduciendo la relación señal-ruido oscureciendo de este modo la evidencia de un posible efecto;
  • que el efecto nocebo no es una explicación ni válida ni relevante cuando se consideran científicamente valiosos estudios de provocación ciegos, ya que los marcadores biológicos objetivos son detectables en los pacientes, así como en los animales;
  • que están surgiendo nuevos enfoques para el diagnóstico clínico y biológico y para la supervisión de la EHS y la SQM, incluyendo el uso de biomarcadores fiables;
  • que la EHS y la SQM pueden ser dos caras de la misma condición patológica de hipersensibilidad asociada y que esta condición está causando graves consecuencias para la salud, la vida profesional y familiar;
  • por último, que la EHS y la SQM deberían, por lo tanto, ser plenamente reconocidas por las instituciones internacionales y nacionales con responsabilidad sobre la salud humana.
Atendiendo a nuestro conocimiento científico actual, de este modo, insistimos a todos los organismos e instituciones nacionales e internacionales, en particular a la Organización Mundial de la Salud (OMS), a que reconozcan la EHS y la SQM como condiciones médicas verdaderas, las cuales, actuando como enfermedades centinela, pueden crear un importante problema de salud pública en los próximos años en todo el mundo, es decir, en todos los países que aplican el uso ilimitado de las tecnologías con base en campos electromagnéticos inalámbricos y sustancias químicas comercializadas.

La inacción es un costo para la sociedad y no puede seguir siendo una opción. Aunque nuestro conocimiento científico ha de ser completado, reconocemos por unanimidad este grave peligro para la salud pública, que requiere urgentemente del reconocimiento de esta condición en todos los niveles internacionales, por el cual las personas puedan beneficiarse de herramientas de diagnóstico adaptadas, tratamientos innovadores y, por encima de todo, de que se adopten y prioricen medidas importantes de prevención primaria para enfrentar esta pan-epidemia mundial en perspectiva.

De acuerdo con el conocimiento científico actual y teniendo en cuenta el principio de precaución, se recomienda por unanimidad que la verdadera información en el uso de productos químicos y tecnologías inalámbricas se haga accesible al público y que se adopten con urgencia medidas de regulación pública y de precaución aplicables en particular a los niños y otros subgrupos como también debe ser el caso en relación con los productos químicos en la aplicación del Registro Europeo de Evaluación, Autorización y Restricción de Sustancias Químicas (REACH).

Para cumplir estos objetivos, solicitamos por unanimidad que los comités institucionales diseñados para evaluar los riesgos de los campos electromagnéticos y los productos químicos estén constituidos por científicos que actúen con clara independencia basada en la ciencia y así excluir cualquier experto afiliado con la industria.

Por lo tanto, pedimos a todos los organismos e instituciones nacionales e internacionales que sean conscientes de este crítico problema de salud ambiental y que con urgencia ejerzan su responsabilidad, más concretamente, la OMS, de actualizar de sus consideraciones sobre EHS de 2005 y 2014 y que reconozca la EHS y la SQM como parte de la Clasificación Internacional de Enfermedades de la OMS (CIE) como es ya el caso particular en Alemania y Japón, que clasifican la SQM bajo un código específico. La EHS y la SQM deben estar representadas por los códigos particulares del CIE de la OMS con el fin de aumentar la conciencia de la comunidad médica, los gobiernos, los políticos y el público en general y así fomentar la investigación sobre la población que adquiere estos síndromes patológicos y capacitar a los médicos sobre las medidas de prevención y los tratamientos médicos eficaces.

Esperamos una respuesta a esta declaración para el 30 de septiembre 2015.

. Igor
Belyaev,
 PhD,
 Dr. Sc,
 Laboratory
 of 
Radiobiology,
 Cancer
 Research
 Institute,
 Slovak
 Academy
 of
 Science 
- 
Slovak Republic


. Dominique 
Belpomme, 
MD,
 MS, 
Professor
in 
Oncology,
 Paris 
University
 Hospital
 - France, European
 Cancer
 and
 Environment
 Research
 Institute 
(ECERI)
 ‐
 Brussels

. Ernesto
 Burgio,
 MD, International
 Society
 of
 Doctors
 for
 the
 Environment
 (ISDE)
 scientific
 committee
 -
 Italy, European
 Cancer
 and
 Environment
 Research
 Institute 
(ECERI) 
‐
 Brussels

. Christine
 Campagnac,
 MPH,
 Hospital
 Director,
 Association
 for
 Research
and Treatment
 against
 Cancer 
(ARTAC) 
‐
 France,
 ECERI - 
Brussels

. David
 O.
 Carpenter,
 MD,
 Institute
 for
 Health 
and
 the
 Environment,
 University
 of
 New
 York
 at
 Albany,
 USA

. Janos
 Frühling,
 MD,
 Professor
 in
 Nuclear
 Medicine,
 Honorary
 Permanent
 Secretary 
of
 the 
Royal
 Academy 
of 
medicine
 of
 Belgium 
‐
 Brussels.



. Yuri
 rigoriev,
 DmedSC,
 Russian
 National
 Committee
 on
 Non‐Ionizing
 Radiation
 Protection 
‐
 Russia

. Lennart
 Hardell,
 MD, 
Ph.D.,_
_Oncologist,
 University 
Hospital,
 Örebro,
 Sweden


. Magda
 Havas,
 Ph.D
 Associate 
Prof
 of
 Environmental 
& amp;
 Resource
 Studies 
at
 Trent
 University
 -
 Canada

. Jean
 Huss
 Honorary
 member
 of
 the
 Luxembourg
 Parliament
 and
 the
 European
 Council 
Parliament, 
founder
 of
 the 
AKUT
NGO 
- Luxembourg

. Philippe
 Irigaray
 Ph.D,
 Doctor
 of
 science
 in
 Biochemisty,
 Association
 for
 Research
 and
 Treatment
 against
 Cancer 
(ARTAC) 
‐
France,
 ECERI - 
Brussels


. Elizabeth 
Kelley,
 MA,
 Electromagnetic
 Safety
 Alliance, 
Inc.
 Arizona,
 USA



. Michael
 Kundi, 
Ph.D,
 Professor,
 Medical
 University 
of 
Vienna, 
Center
 for 
Public
 Health,
 Institute
 for
 Environmental
 Health, 
Austria

. Pierre 
Le
 Ruz,
 Ph.D,
 Criirem,
France

. Philip 
Michael,
 MD,
 IDEA 
Honorary
 Secretary 
-
Ireland,
 for
 IDEA



. S.M.J. 
Mortazavi,
 Ph.D,
 Professor 
of
 Medical
 Physics,
 Shiraz 
University 
of
 Medical
 Sciences 
Chair, 
Ionizing
 and
 Non ‐
ionizing
 Radiation 
Protection
 Research 
Center 
‐
 Iran

. 
Joachim
Mutter, M.D. Environmental
 Medicine
 -
 Germany 


. Enrique A. Navarro, Ph.D,
 Professor,
 Department
 of
 Applied
 Physics
 & amp;
 Electromagnetism, 
University 
of
 Valencia ‐
 Spain

. Peter
 Ohnsorge,
 M.D,
 European
 Academy
 for
 Environmental
 Medicine
 -
 Germany 


. William
 J.
 Rea,
 M.D,
 F.A.C.S,
 F.A.A.E.M,
 Environmental
 Health
 Center,
 Dallas,
 Texas, 
USA 


. Roberto
 Romizi,
 MD,
 International
 Society
 of
 Doctors
 for
 the
 Environment
 (ISDE) 
-
Italy, for 
ISDE



. Cindy
 Sage,
 M.A,
 Co‐Editor,
 Bioinitiative 
Reports 
-
 USA

. Cyril
 Smith,
 Ph.D.,
 D.I.C.
 University
 of
 Salford 
-
 England

. Louise
 Vandelac,
 Ph.D,
 Professor,
 Institute
 of
 Environmental
 Sciences,
 Researcher, 
CINBIOSE,
University
 of
 Quebec 
in
 Montreal ‐
 Canada


. André
 Vander,
 Ph.D,
 Professor
 Emeritus
 Microwave 
Laboratory 
‐
 Belgium