miércoles, 8 de julio de 2015

¿Cuál es la superbacteria SARM CC398 LA -y por qué se propaga en las granjas?

La amenaza de SARM en los hospitales ha generado una respuesta urgente, porque una variante de MRSA se está propagando de los animales de granja a la carne del supermercado sin control

El uso de antibióticos en la agricultura intensiva ha aumentado como cerdos y otros animales 
se mantienen en condiciones cada vez más concurridos. Fotografía: Jim Richardson / Corbis
MRSA es el más conocido en el Reino Unido por causar infecciones adquiridas en el hospital - y muchas muertes. Ha habido poca transmisión de humano a humano de la superbacteria en la comunidad, pero es especialmente peligroso en los hospitales, ya que puede colonizar en heridas con facilidad, sobre todo cuando la inmunidad de los pacientes es baja.

Se ha asociado con la falta de higiene en los hospitales, pero el factor principal detrás de la propagación del MRSA ha sido el exceso de prescripción de antibióticos, lo que ha permitido un germen más mundano que vive en muchos de nuestros cuerpos sin causar ningún problema para convertirse en mucho más peligroso para la salud humana.

CC398, una nueva variante de MRSA, surgió en los animales y se encuentra en los animales de agricultura intensiva (principalmente cerdos, pero también vacas y pollos), desde donde se puede transmitir a los seres humanos.

Mientras que los intentos del gobierno para limitar las infecciones por SARM en los hospitales han tenido cierto éxito, ha habido poco esfuerzo comparable en la lucha contra las infecciones por SARM entre el ganado.

La investigación del Guardian es el primero en probar la carne de cerdo cruda a la venta en los supermercados del Reino Unido para la cepa CC398 a nivel nacional. Aunque el riesgo de que las personas se contaminen con la superbacteria de un manejo adecuado de la carne cruda es baja, infecciones previas - como la salmonella en huevos y Campylobacter en pollos - se han establecido a través de la falta de higiene en las instalaciones de cría intensiva.

Antibióticos bomba de tiempo de Agricultura

La crisis de salud global que rodea la resistencia a los antibióticos, que ve que las bacterias evolucionan hasta medicamentos previamente eficaces ya no funcionan, ha dado un salto en la agenda política en los últimos meses.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido de que el planeta corre el riesgo de entrar en una" era de los antibióticos post" en los procedimientos médicos de rutina previamente se vuelven mortales como los medicamentos utilizados para prevenir las infecciones dejan de funcionar. Trasplantes de órganos, tratamientos contra el cáncer y las cesáreas - - Operaciones de Salvamento y Socorrismo se convertirá en mucho más arriesgado.

Director médico del Reino Unido, Dame a Sally Davies, ha declarado que la resistencia a los antibióticos es una "bomba de tiempo" y the government ha exigido objetivos difíciles para una reducción de las prescripciones de antibióticos por los médicos, y se comprometió a liderar los esfuerzos para desarrollar nuevos medicamentos para combatir el problema.

Sin embargo, casi la mitad de todos los antibióticos utilizados en el Reino Unido se administran a los animales de granja. En el Reino Unido, los antibióticos sólo se pueden suministrar legalmente a las granjas con una receta de un veterinario para el tratamiento, y en algunos casos impiden, la enfermedad, pero hay varios problemas con la forma en que los antibióticos de origen animal están regulados.

La Vigilancia Europea del Consumo de Antimicrobianos Veterinarios recopila información sobre la base de las ventas de antibióticos, pero no las prácticas administradoras en las fincas individuales. Los antibióticos a menudo se administra en forma de piensos medicamentosos o en granjas autorizadas por la Dirección de Medicamentos Veterinarios, una agencia ejecutiva del Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales, que significa que los medicamentos pueden difundirse ampliamente y no sólo a los animales enfermos.

Las autoridades de salud pública y veterinaria no tienen registros de las dosis de antibioticsgiven específico para el ganado en las granjas. Además, la investigación el Guardián, encontró antibióticos en animales que se pueden comprar en Internet por cualquier persona - sin receta. Por otra parte, a los veterinarios que recetan antibióticos se les paga por la prescripción, lo que lleva a un conflicto de intereses inherente.

Hay evidencia que vincula a ciertas bacterias resistentes a los antibióticos en las infecciones humanas con el uso de drogas en las granjas, sobre todo en enfermedades de intoxicación alimentaria incluyendo Campylobacter, Salmonella y E. coli, así como las infecciones por SARM.

Expertos en salud pública de todo el mundo, entre ellos la OMS y la europea Food Safety Authority, reconocen que estas bacterias cada vez más resistentes se transmiten de los animales de granja a las personas a través de la cadena alimentaria.

La agricultura los cuerpos sostienen que los medicamentos son necesarios para garantizar la salud animal y bienestar, se intento restringir su uso pero se oponen enérgicamente. Dicen que los antibióticos se administran de manera responsable y sólo cuando sea necesario. Los activistas piden ahora medidas estrictas para restringir su uso dentro de la agricultura.

Enlace relacionado:

La 'odisea' de las enfermedades crónicas, la atención especializada y las prestaciones

08/07/2015
Diferentes documentos del ICAM sobre la condición de incapacidad absoluta permanente de 
Sonia Romero. / E NRIC CATALÀ
Sonia Romero es una de las personas que desde principios de año ha visto como el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) le retiraba la condición de incapacidad absoluta permanente -en su caso obtenida a raíz de la esclerosis múltiple que sufre- y, en consecuencia, también la pensión de 1.146,51 euros mensuales correspondiente.

Al poco tiempo de tener su hijo Sonia comenzó a mostrar síntomas de lo que años después le confirmarían los especialistas: es una de las cerca de 7.000 personas que en Catalunya tienen esclerosis múltiple. El diagnóstico le llegó en 2011. Desde entonces y durante unos años siguió un plazo de bajas y altas laborales -trabajaba como ayudante de almacén - hasta que la empresa decidió despedirla. El año pasado obtuvo la incapacidad absoluta permanente. De ahí la sorpresa de Sonia cuando el pasado marzo recibió una carta del Institut Català d'Avaluacions Mèdiques (ICAM) que le notificaba que debido a su "mejora" en la enfermedad degenerativa -a pesar tener un grado superior de esclerosis que cuando le habían avalado la incapacidad-, el INSS le revocaba la condición de incapacidad permanente. Además de la esclerosis múltiple, Sonia también sufre síndrome de fatiga crónica, fibromialgia y diabetes.

Ella es una de las decenas de personas que actualmente se encuentran en una batalla judicial a través de la cual esperan recuperar la incapacidad que el INSS les ha retirado y a la que, según Miguel Arenas, abogado del Col·lectiu Ronda y experto en Derecho laboral y de Seguridad Social, es una odisea acceder. Según él, desde el inicio de la crisis se han recortado muchas prestaciones de incapacidad permanente.

Sonia explica que cuando el ICAM la citó para revisar su expediente la médica que la atendió se limitó a pedirle que se levantara y caminara por el consultorio donde se encontraban y no le hicieron ninguna prueba. "Cuando volví a ver a mi especialista y le expliqué se sorprendió y me preguntó: y en qué se basan para decir que has mejorado?". "Se ha comprobado que el cuadro patológico, en relación con las lesiones que motivaron la declaración de la incapacidad absoluta permanente, revelan una evidente mejora, lo que supone una recuperación de sus facultades generales y la posibilidad de realizar actividades laborales rentables", dice la carta del ICAM que recibió hace pocos meses.

Antònia González también recibió la carta de la institución. Ella sufre sensibilidad química múltiple (SQM) y síndrome de fatiga crónica. Cuando ya hacía años que convivía con el síndrome de fatiga crónica, después de sufrir un accidente químico, los médicos le dijeron que tenía SQM ambiental y digestiva. Para esta última acude a un tratamiento privado a base de enzimas, ya que, dice, este tratamiento no se ofrece por la sanidad pública.

Cuando trabajaba en el Ayuntamiento de Sta. Margarida dels Monjos cogió la baja porque tenía muchos síncopes y se mareaba a menudo, con desmayos en muchos casos. Entonces, el médico de Recursos Humanos le recomendó que solicitara la incapacidad permanente. A finales del 2012 obtuvo el certificado pero dos años más tarde el ICAM la citó para revisar su incapacidad y a principios de este 2015 le notificó la retirada. En ese momento Antònia se había hecho una revisión reciente en el Hospital Vall d'Hebron y el Clínic que certificaba el empeoramiento de su estado. Según ella, la valoración que le hizo el ICAM fue inadecuada. "Imagínate que eres ciego y te miran la oreja", se queja Antonia.

La subdirectora general del ICAM, Consuelo Lemonche, aclara a Catalunya Plural que el informe que hace el ICAM no es vinculante: "es preceptivo pero no vinculante, después hay una Comisión de Evaluación de Incapacidad que se reúne 2 o 3 veces a la semana y lo determina. Por lo tanto, quien saca las prestaciones es el INSS ", remarca. Según Miguel Arenas, en el 99% de los casos lo que dice el ICAM acaba materializándose.

Lemonche no coincide con la afirmación del Col·lectiu Ronda sobre el hecho de que las revisiones se hagan en pocos minutos o sean inadecuadas. "Tenemos programado cada media hora un paciente, tenemos acceso al historial de estas personas y acceso a la historia clínica compartida y revisamos toda la documentación que lleva el paciente", argumenta. Según explica a este diario los consultores del ICAM hacen una serie de pruebas "como por ejemplo una prueba biomecánica sobre lesiones musculares o visitas psiquiátricas para determinar si hay un componente depresivo". Además, dice Lemonche, "nosotros nos creemos más los informes de la pública porque en algunos casos algunos informes de la privada se magnifican". "Hemos visto algún caso de médico concreto que hace informes de 'copia y pega' a todos, cambia el nombre y la fecha y ya está", añade.

"Llámalo como quieras, pero la enfermedad no se la inventa el enfermo"

Para el abogado Miguel Arenas uno de los problemas es que el ICAM "no quiere creerse ni la fibromialgia ni el síndrome de fatiga crónica ni la SQM". Estas enfermedades también se llaman Síndromes de Sensibilización Central (SSC) y aunque están reconocidas por la OMS y también por la sociedad de nuestro país hay médicos que no creen en estas enfermedades. Lo explica a Catalunya Plural el jefe de Reumatología del Hospital Vall d'Hebron, el doctor Cayetano Alegre, que también trabaja en el servicio de reumatología de la Dexeus. "Llámalo como quieras pero la enfermedad no se la inventa el enfermo", añade.

En Catalunya cerca de 250.000 personas conviven diariamente con un dolor que a menudo es invisible y que difícilmente queda reflejado en ninguna prueba médica. Según el el doctor Alegre las SSC "no tienen ninguna prueba que demuestren que existen" y es el médico quien a través de interrogatorios y exploración intenta medir el dolor y el cansancio, así como los factores del entorno del paciente que potencian o disminuyen la enfermedad. "Dar un grado [a la enfermedad] es muy subjetivo, en un momento puede ser que la persona esté muy bien y luego estar muy mal. En la fibromialgia, por ejemplo, hay momentos en que están muy graves y tres meses después quizás están mejor ", dice.

En Catalunya las Unidades Hospitalarias Especializadas funcionan de manera variable

Si bien en 2009 el Departament de Salut puso en marcha la implementación de 16 Unidades Hospitalarias Especializadas (UHE) para su tratamiento y con el objetivo de mejorar la atención, el mismo departamento reconoce que las UHE han estado funcionando "de forma variable". Según ha informado la Direcció General d'Ordenació i Regulacions Sanitàries a Catalunya Plural "esta variabilidad en el funcionamiento de las UHE ha generado grados de satisfacción entre los pacientes también muy dispares, haciéndose necesaria una revisión y mejora de la atención a la fibromialgia, el síndrome de fatiga crónica y la sensibilidad química múltiple en todo el territorio catalán". También, según informan desde Salut en un correo, este mes de julio el departamento iniciará la acreditación de las Unitats d'Expertesa, utilizando unos estándares de calidad elaborados por un Comité de Expertos en Síndromes de Sensibilización Central.

"Se dijo que se potenciarían las unidades de referencia pero nunca han llegado los recursos", lamenta el Dr. Alegre. El hospital de Vall d'Hebron, así como el Clínic y el del Mar cuentan, siempre según Alegre, con unidades de referencia en el tratamiento de estas enfermedades. Desde el Col·lectiu Ronda consideran que en muchos casos las unidades existentes cuentan con un reumatólogo que puede ser experto en fibromialgia, por poner un ejemplo, pero no en fatiga crónica. Hace pocos días Salut anunció la firma de un documento según el cual se establece un plan de manejo entre todos los agentes implicados en las enfermedades SSC en Catalunya. Según la nota de prensa de Salut uno de los puntos que se pretende abordar es "adaptar el modelo de atención garantizando el acceso y el 'continuum asistencial en los diferentes niveles y dispositivos asistenciales".

En cuanto al tratamiento, explica Alegre, "como que no hay una causa específica tampoco hay un tratamiento específico" pero sí existe un tratamiento sintomático. En Europa, a diferencia de Estados Unidos, por ejemplo, no hay un tratamiento específico para la fibromialgia.

Otro punto polémico sobre estas unidades es el acceso. Según explica el abogado Miguel Arenas, si no es tu unidad por zona geográfica, no puedes acceder y tienes que hacerlo por la vía privada. El doctor Alegre matiza pero que depende del médico de cabecera derivarte o no a una unidad especializada. "Por ejemplo, en Vall d'Hebron ha venido hace poco una paciente del Vallès derivada por su médico", comenta.

A la espera de un juicio, Antonia y Sonia han comenzado a recibir desde hace poco una prestación de 426 euros mensuales -la Renta Mínima de inserción- que pueden percibir durante un máximo de 18 meses. Respecto a esta ayuda, Sonia se pregunta: "Con eso qué haces? Te pagas los medicamentos? 

La retirada de la prestación supone también copagar en un 40% la medicación que necesitas. "Esto, según dice, son cerca de 100 euros al mes en el mejor de los casos; mientras recibía la prestación sólo pagaba hasta 8 euros al mes de todos los medicamentos que necesita. "Es muy injusto, qué empresario me va a contratar? No es que no queramos trabajar, es que no podemos ", lamenta Sonia.

lunes, 22 de junio de 2015

Hallan evidencias de que el síndrome de fatiga crónica es una enfermedad biológica y no psicológica

MEDICINA
La Dra. Mady Hornig. (Foto: Columbia University's Mailman School of Public Health)  
A menudo, la gente que sufre el síndrome de fatiga crónica afronta diagnósticos incorrectos de su dolencia, o incluso sospechas de padecer simplemente hipocondría (preocupación constante y obsesiva por su salud), ser unos quejicas, o hasta fingir malestar para lograr que el médico les firme bajas laborales. En muchas ocasiones, la gente con este trastorno tiene que efectuar un largo peregrinaje por el circuito de la sanidad antes de poder recibir un diagnóstico acertado de síndrome de fatiga crónica.

Una investigación realizada por científicos de la Universidad Columbia en la ciudad de Nueva York aporta evidencias contundentes de que el síndrome de fatiga crónica, padecido por millones de personas, es una enfermedad biológica. El estudio se suma así a algunos otros que últimamente han aportado pruebas de que esta afección no tiene nada que ver con la hipocondría ni tiene por qué ser fingida.

El equipo de la Dra. Mady Hornig ha identificado cambios distintivos en el sistema inmunitario de pacientes diagnosticados con dicho síndrome. Los hallazgos podrían ayudar a mejorar la diagnosis y la identificación de las opciones de tratamiento más adecuadas para este trastorno incapacitante, cuyos síntomas abarcan desde la fatiga extrema y la dificultad a la hora de concentrarse, hasta jaquecas y dolores musculares.

Estas “firmas” inmunitarias representan la primera evidencia física robusta de que el síndrome de fatiga crónica es una enfermedad biológica y no un trastorno psicológico, y la primera prueba de que tiene etapas diferentes.

Los investigadores midieron los niveles de 51 biomarcadores inmunitarios en muestras de plasma sanguíneo recogidas de un total de 298 pacientes con el síndrome y de 348 individuos sanos (grupo de control).

En pacientes que padecían la enfermedad desde hacía tres o menos años, el equipo de la Dra. Hornig halló patrones específicos que no estaban presentes en los sujetos del grupo de control o en pacientes que la habían sufrido durante más de tres años. Los pacientes con menor tiempo padeciendo la dolencia tenían cantidades elevadas de muchos tipos diferentes de moléculas inmunitarias llamadas citoquinas. La asociación era anormalmente fuerte con una citoquina llamada interferón gamma, que ha sido relacionada con la fatiga que sigue a muchas infecciones víricas, incluyendo la provocada por el virus de Epstein-Barr, causante de mononucleosis infecciosa. Los niveles de citoquina no se explicaban por la severidad de los síntomas.

El estudio apoya la idea de que el síndrome de fatiga crónica podría reflejar un episodio infeccioso que deja secuelas de largo plazo. Una situación sospechosamente muy común entre los pacientes de síndrome de fatiga crónica es la de ponerse enfermos, a veces de mononucleosis infecciosa (virus de Epstein-Barr), y desde entonces no lograr recuperarse plenamente en cuanto a la sensación de debilidad y fatiga.

La nueva investigación sugiere que estas infecciones interfieren en la habilidad del sistema inmunitario de tranquilizarse después de una infección aguda y retornar así a un estado normal de paz; la respuesta inmunológica se comporta como un coche con una marcha rápida atascada. Parece que los pacientes del síndrome de fatiga crónica se ven inundados con citoquinas hasta que, tras unos tres años, el sistema inmunitario muestra evidencias de agotamiento y los niveles de citoquinas caen.

Tal como plantea la Dra. Hornig, un diagnóstico temprano podría proporcionar oportunidades especiales de tratamiento que probablemente se diferenciarán de las disponibles para las fases tardías de la enfermedad.


miércoles, 17 de junio de 2015

El vía crucis de las enfermedades crónicas: sin poder trabajar y sin pensión de invalidez

INVESTIGACIÓN
Texto: Laia Altarriba / Ilustración: Jordi Borràs
Martes, 16 de junio 2015

Cada vez se dan menos bajas médicas, menos días de baja y menos pensiones de invalidez permanente. El ICAM (Instituto Catalán de Evaluaciones Médicas), el organismo del Departamento de Salud de la Generalidad de Cataluña que gestiona, por encargo del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS), los procesos médicos y sanitarios en materia de incapacidad laboral, está en el ojo del huracán de una problemática a menudo olvidada. Los datos son concluyentes.

El ICAM deniega cada año un porcentaje más alto de las peticiones de invalidez permanente que le llegan. Si en 2008 rechazó 5.933 peticiones (el 27,39% del total recibido), en 2013 la cifra creció hasta 9549 (el 40% del total).

Más datos: las peticiones de invalidez admitidas, por el contrario, se redujeron del 57,3% en 2008 (12.418 personas) hasta el 50% en 2013 (11.937 personas).

De hecho, lo que hace el ICAM es una propuesta y finalmente es el INSS quien acaba decidiendo, pero sobre la base únicamente de lo que propone el organismo catalán. El abogado del Colectivo Ronda Alex Tisminetzky explica que, cuando la recomendación del ICAM es denegar la baja, "el INSS siempre le hace caso" y que "si la propuesta es dar la invalidez, es cuando algunas veces el INSS discrepa y la deniega".
A esta tendencia de otorgar cada vez menos invalideces absolutas, se ha sumado otro obstáculo: los últimos meses ha crecido el número de personas a las que ya habían reconocido la invalidez permanente, pero que ahora se la han retirado. El colectivo más afectado por este clima general de reducción de las bajas médicas es el de las llamadas enfermedades de síndrome de sensibilización central (SSC), que son enfermedades crónicas que no tienen cura como la fibromialgia, el síndrome de fatiga crónica /encefalomielitis miálgica, la sensibilidad química múltiple y la sensibilidad electromagnética.

Además de la denuncia pública que están haciendo grupos de personas afectadas, también lo constatan los abogados del Colectivo Ronda, de Barcelona, que es uno de los despachos que tienen más especialistas en seguridad social. Uno de los letrados de este despacho, Alex Tisminetzky, asegura que la retirada de pensiones por invalidez permanente a mujeres con este tipo de enfermedades "es una práctica que siempre se ha dado, pero antes los casos los veíamos con cuentagotas; mi impresión es que desde hace un año más o menos se están produciendo muchas más retiradas de la pensión a personas que ya la tenían reconocida".

Una de las afectadas que más han batallado por el reconocimiento de los síndromes de sensibilización central es Clara Valverde, enfermera y presidenta de la Liga Síndrome de Fatiga Crónica / Encefalomielitis Miálgica. Hace unos 35 años que se la diagnosticaron por primera vez. Valverde asegura que la pérdida de la invalidez permanente es una situación muy extendida en su colectivo: "No tengo datos oficiales, pero conozco cientos de personas a las que han retirado la pensión. Las administraciones públicas no quieren gastarse dinero en estas enfermedades. Si hicieran eso a afectados de otras patologías, habría mucho revuelo, pero saben que estos enfermos no tenemos apoyo social (el Gobierno se ha encargado mintiendo, no informando, no formando a los médicos, etc.), con lo cual saben que pueden sacar las pensiones y no habrá alarma social". Otro abogado del Colectivo Ronda, Miguel Arenas, añadiendo que no se cree los datos del ICAM sobre la reducción de las invalideces concedidas: "No me las creo; la situación es aún peor; no sé cómo trabajan los datos en el ICAM, pero las denegaciones de invalideces permanentes son superiores a las aceptaciones. Lo sé porque nos encontramos cada día con estos casos. Y, con respecto a las personas a las que están retirando la pensión, el ICAM no da cifras, pero cada vez hay más".

La subdirectora del ICAM, Consuelo Lemonche, preguntada por CRÍTICO sobre las denuncias de retirada de la invalidez permanente a estas enfermas, asegura que no tiene "constancia de que vaya en aumento". Reconoce que tuvieron una reunión "por dos casos concretos", pero dice que no tiene ninguna noticia más, a pesar de las denuncias públicas que se han hecho por parte de afectados y de abogados. Lemonche hace hincapié en el hecho de que es competencia del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social y que lo que hace el ICAM es un informe no vinculante y remarca que "todas las invalideces son revisables y que se hace más a menudo o más tarde en función de la profesión y de la edad ".

Menos días de baja temporal

El contexto general muestra que cada vez se dan también menos bajas temporales y que la media de días de baja se ha reducido. La disminución de invalidez que otorga el ICAM no se limita a las permanentes, sino que también afecta a las temporales. En concreto, si en 2007 cada afiliado a la Seguridad Social activo (es decir, cada trabajador con empleo) estuvo 12,7 días de baja al año de media por incapacidad temporal, en 2013 la cifra se redujo hasta 9 días de baja anual.

El abogado Alex Tisminetzky considera que hay varias razones que explican tanto el descenso de las invalideces permanentes que se reconocen como los días de baja temporal: "El Estado está intentando reducir las pensiones y el gasto en Seguridad Social, y una de las fórmulas para hacerlo es reconocer cada vez menos incapacidades a través de criterios más estrictos para concederlas". Y añade: "A pesar de que una parte de las personas afectadas demandan judicialmente la denegación y logran el reconocimiento, es evidente que finalmente habrá menos pensiones a pagar. Es recortar a costa de los más débiles; en este caso, de las personas que no pueden trabajar porque están enfermas". Además, y en lo que respecta específicamente a las incapacidades temporales, Tisminetzky añade otro elemento que explica el descenso: "En situaciones de crisis económica y de paro muchos trabajadores no cogen la baja médica o vuelven a trabajar antes de estar del todo recuperados por el temor de perder el trabajo".

Viacrucis por una enfermedad "maldita y oculta"

Manifestación en Barcelona el domingo 10 de 
mayo en el Día de la Fatiga Crónica para 
reclamar apoyo a las instituciones / RED 
PENEDÈS 
Una de las personas que han visto cómo le retiraban la pensión que ya tenía concedida es Imma Lopera, una badalonesa de 46 años. El 25 de octubre de 2012, el ICAM emitió una resolución en la que reconocía que padecía varias enfermedades que le comportaban una "incapacidad permanente en grado absoluto para cualquier tipo de trabajo". Era la primera buena noticia que Imma recibía desde que hace siete años tuvo la primera crisis, que la dejó dos meses en la cama sin poderse levantar. Entonces le diagnosticaron fibromialgia. Más adelante añadieron fatiga crónica, sensibilidad química múltiple (SQM) y síndrome de Sjögren. Tras varios episodios de baja, la echaron de la finca donde trabajaba haciendo mantenimiento, y un médico especialista de la Seguridad Social le hizo ver que todas estas enfermedades eran crónicas, que nunca más podría trabajar y que tenía que pedir la incapacidad. Así que siguió todos los protocolos y en octubre de 2012 del ICAM le concedió una pensión por invalidez.

Pero la resolución del ICAM, como ocurre siempre, tenía una cláusula que permitía revisar el estado de la enferma y revocar la invalidez, aunque los especialistas subrayan que se trata de enfermedades irreversibles y que las personas afectadas no pueden mejorar. Y la llamaron en otoño de 2013 para hacerle la revisión. Tuvo que pasar por varios controles con peritos del ICAM y con consultores privados donde asegura que le hicieron pruebas y cuestionarios "absurdos, vejatorios y humillantes" que no tenían relación con sus enfermedades, y que no se miraron los informes que llevaba de médicos especialistas de la sanidad pública. El abogado Miguel Arenas corrobora que la situación que ha vivido Imma no es un caso aislado: "Es una situación completamente injusta; dicen que 'no hay limitación funcional objetiva' para trabajar, pero hacen unas pruebas que no tienen nada que ver con las que se deberían hacer para diagnosticar la patología que sufren".

Desde el ICAM, la subdirectora, Consuelo Lemonche, asegura que se hacen todas las pruebas necesarias y que quien toma la decisión de recomendar o no la invalidez tiene acceso a través del servicio informático a todos los informes de los pacientes que los han hecho los médicos de cabecera o los especialistas de la pública. Y añade que se tiene en cuenta el tipo de trabajo del paciente y la patología para decidir si hacen la recomendación de mantener la baja o dar el alta.

Finalmente, tras el proceso de revisión, el ICAM le hizo llegar una carta el 31 de enero de 2014 que la hundió emocionalmente: "M. Inmaculada Lopera Ruiz no tiene actualmente ningún grado de incapacidad permanente, y debe dejar de percibir la pensión". Sin pensión de invalidez, sin paro y sin poder trabajar nunca más. Su hijo de 23 años tuvo que dejar inmediatamente los estudios del grado superior de técnico informático que había empezado a cursar en un centro privado porque la familia no se podía permitir seguir pagándo.

Hace meses que Imma sólo sale de casa para hacer gestiones imprescindibles: "Salir es un suplicio por el esfuerzo físico, y porque no soporto los perfumes ni el olor de gasolina, y el sol me da dolor de cabeza". De la mayor parte de tareas domésticas se ha de encargar su marido y a menudo también debe bañarla porque a ella le cuesta mucho levantar los brazos. Tiene permanentemente dolor y se puede quedar dormida en cualquier lugar a media conversación. Y hay momentos en que el dolor se intensifica y entonces no se puede levantar de la cama.

Sonia Romero y Antonia González están
pendientes de una sentencia judicial que
les devuelva la pensión de invalidez
permanente / RED PENEDÈS  
Esta badalonesa no es una excepción. Sonia Romero, de Vilanova y la Geltrú, y Antonia González, de Santa Margarida i els Monjos, están viviendo una situación similar. La primera padece esclerosis múltiple, fatiga crónica, fibromialgia y diabetes, y la segunda, fatiga crónica, sensibilidad química múltiple y sensibilidad digestiva y ambiental. Las tres habían conseguido que el ICAM les concediera la pensión de invalidez, pero uno o dos años más tarde se la han retirado. Y ahora esperan que los tribunales de justicia les den la razón y los devuelvan el subsidio del que dependen para vivir con dignidad. En los tres casos las llevan abogados del Colectivo Ronda, despacho donde actualmente atienden a una veintena de causas similares.

Años para conseguir un juicio y recuperar la pensión

Desde el Colectivo Ronda explican que, cuando recurren ante los tribunales de justicia contra estas negativas del ICAM a mantener la invalidez permanente, la mayoría de las veces los jueces dan la razón a las afectadas. Alex Tisminetzky lo explica: "Actualmente , los jueces resuelven dar invalidez si hay diagnóstico de estas enfermedades por parte del especialista de la Seguridad Social, y si este especialista determina que es en grado 'grave' en una escala de I a III (con agudizaciones a IV ). Pero, a pesar de que este es el criterio de la jurisprudencia y lo que ha determinado el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, desgraciadamente todavía dependemos mucho de la sensibilidad de cada juzgado hacia esta enfermedad".

Tisminetzky lamenta el hecho de que el ICAM considere "que la fatiga crónica, la fibromialgia y la SQM son patologías subjetivas que no tienen ninguna prueba objetiva que las pueda diagnosticar, a pesar de que haya informe de la unidad especializada de la Seguridad Social". Este abogado, que ha visto pasar por su despacho muchas personas afectadas por estas patologías, lamenta esta actitud "inhumana" del ICAM porque "intenta reducir costes de las pensiones de invalidez a costa del sufrimiento de mucha gente". Y describe las consecuencias que conoce de cerca: "Las retiradas de la invalidez permanente dejan a las personas afectadas en una situación personal muy compleja, porque el recurso puede tardar 1 o 2 años en llegar a juicio, y durante este tiempo o tienen un mínimo subsidio de 426 euros o ni siquiera eso".

¿Cómo afecta la vida padecer una enfermedad crónica?

El doctor Joaquín Fernández Solà, especialista del Hospital Clínico en este tipo de enfermedades, explica que en Cataluña hay unas 25.000 personas que padecen síndromes de sensibilización central (SSC), el 80% de las cuales son mujeres, y la media de edad de estos enfermos es de 48 años. Fernández Solà explica las principales limitaciones que suponen para quien las padece: "Conllevan fatiga física e intelectual, y la consiguiente imposibilidad de realizar tareas físicas e intelectuales mínimamente intensas y continuadas". Además, también afectan el estado de ánimo y el ritmo del sueño.

Clara Valverde, la enfermera y afectada pionera en la lucha por el reconocimiento de estas enfermedades, explica muy gráficamente qué significa sufrir fatiga crónica: "Es como el peor día de la peor gripe que has tenido, y así cada día de tu vida. es como ser muerta en vida. No tengo defensas, así que sufro infecciones masivas constantemente. Vivo de la cama al sofá y del sofá a la cama, puedo estar meses sin salir de casa. Soy como una vieja de 85 años con mala salud. Hace 15 años que no me puedo duchar ni lavarme el pelo sola. Mi pareja me ayuda; si estuviera sola, haría años que habría muerto". Y añade otro gasto económico que deben sufragar de su propio bolsillo: "Como la Seguridad Social no cubre nada de la fatiga crónica, entre tratamientos, analíticas y médicos me gasto entre 6.000 y 9.000 euros al año".

En los casos de Imma, Sonia y Antonia, el ICAM ha emitido informes en los que asegura que ha visto una mejora en su situación y que, por tanto, ya pueden trabajar. Le preguntamos al doctor Fernández Solà si es posible que los afectados mejoren: "Son un conjunto de enfermedades relacionadas que son crónicas y no se curan; no son transitorias. No tenemos tratamientos que hagan que la repercusión global de la enfermedad crónica varíe de manera global, así que los comités científicos internacionales aseguran que no existe cura actualmente". Y añade un dato relevante: "Cuando se mira como colectivo los enfermos con fatiga crónica a nivel internacional, vemos que, cinco años después del diagnóstico, ni el 15% pueden hacer la actividad laboral previa".

La subdirectora del ICAM, sin embargo, considera que estas enfermedades tienen un diagnóstico complicado: "Un problema cardiológico es demostrable, al contrario que la fibromialgia". Y justifica que a este tipo de enfermos les den el alta para que "es lógico que sea revisable alguien que ha tenido problemas de dolor en la espalda", ya que "puede que algún tiempo después de la baja ya estén mejor y estén preparadas para hacer según qué trabajos".

Lucha para conseguir el reconocimiento

Algunos de los afectados a quien hace algunos meses les han retirado la invalidez permanente y que ahora han recurrido a la justicia, ya es la segunda vez que recurren a los tribunales. Y es que, como explican los abogados, hay personas que ya han tenido que luchar su primera batalla: que los reconozcan la invalidez. En el caso de Imma, tuvo la suerte de que se la otorgaron cuando la pidió en 2012, pero el abogado Miguel Arenas asegura que actualmente el ICAM deniega de entrada todas las nuevas peticiones de invalidez permanente que le llegan de personas con fatiga crónica. Cuando las afectadas acuden a la justicia, Arenas asegura que ganan la mayoría de los casos.

Boi Ruiz, consejero de Sanidad /JORDI BORRÀS  
Además, este abogado añade la dificultad que hay que conseguir informes médicos especializados que confirmen la enfermedad. Y es que actualmente sólo hay dos unidades públicas de referencia, el Hospital Clínico y Vall d'Hebron, a las que la mayoría de la población no puede acceder porque no les toca por zona. Entonces, el recurso que queda a los que no tienen acceso es acudir a la medicina privada pagando. La paradoja es que el centro privado de referencia es Barnaclínic, donde los propios médicos de la Seguridad Social atienden pacientes privados dentro del Hospital Clínico. Una primera visita en este centro con alguno de los doctores especialistas en síndromes de sensibilización central para que te hagan un diagnóstico con el que acudir al juez tiene un coste mínimo de 210 euros y las siguientes visitas de seguimiento cuestan 160 euros cada una. A aquí hay que sumar los gastos del recurso judicial, que puede oscilar entre 500 y 1.500 euros en función del despacho de abogados. El precio del médico privado y del abogado, sumado al tiempo y la energía que hay que invertir en todo el proceso, conlleva que una parte de las personas afectadas no llegue nunca ante el juez que le podría reconocer el derecho a la pensión.

Marta Serrés, de Sant Cugat, es una de las personas que tuvieron que llevar el ICAM ante la justicia para obtener el reconocimiento de la invalidez permanente. Padece fibromialgia, fatiga crónica y SQM. Tuvo la suerte de que trabajaba como gestora cultural en una entidad donde encontró comprensión y apoyo cuando tuvo que empezar a coger cada vez más a menudo bajas laborales por culpa de estas enfermedades. A lo largo de un proceso de 10 años le cambió completamente la vida, "de subir a la pila de Estados a ir a una manifestación en silla de ruedas". Así que hubo un momento en que tuvo que dejar de trabajar definitivamente y decidió pedir al ICAM la invalidez permanente. Pero se encontró un muro que se la denegó. Entonces le tocó un año de batallar para obtener los informes médicos de los centros de referencia que la tenían que ayudar a conseguir que el juez le diera la razón. No le tocaba por zona, pero después de cartas y llamadas a todos los que pudo del Departamento de Salud, incluyendo el consejero, Boi Ruiz, se salió y el 2 de febrero de este año supo que había ganado el juicio.

Marta lo explica con optimismo, pero no esconde un temor: "Sé que, una vez se resuelva el recurso del ICAM, en cualquier momento me pueden llamar para que me vaya a hacer la revisión y me retiren la pensión que tanto me ha costado ganar". Así que se prepara, explica, y sigue yendo a los médicos con toda la frecuencia que toca y nunca olvida de pedirles el informe correspondiente que corrobora que sigue padeciendo la enfermedad, por si la llaman del ICAM. Y con su testimonio confirma la denuncia que cada vez coge más eco: "A todas las personas que conozco menores de 50 años que tienen fibromialgia y al que otorgaron la invalidez laboral absoluta, los están enviando cartas desde el ICAM para que vayan a hacerse la temida revisión".

En definitiva, el abogado Tisminetzky constata que "la tendencia es hacia unas pensiones públicas cada veces más mínimas, tanto de invalidez como de jubilación o viudedad. Estamos yendo hacia un sistema casi asistencial donde las pensiones sean de miseria, y en el ámbito de las incapacidades esto se traduce en criterios cada vez más restrictivos para dar invalideces cada vez más bajas. A menos, claro, que la lucha de los afectados, sindicatos y movimientos sociales consiga cambiarlo".

"Ojalá fuera invención mía y pudiera recuperar mi vida de antes", se lamenta Imma, una de las enfermas con las que hemos hablado en este reportaje. Y es que ha tenido que escuchar demasiadas veces que exagera sobre la enfermedad que la recluye en casa. Mientras espera una sentencia que el juez debe resolver de manera inminente, advierte de que, si se lo vuelven a denegar, sacará las fuerzas de donde sea e irá a reclamar lo que considera que se merece: "Cogeré una pancarta y me sentar ante la Generalitat hasta que no me den una solución. No pienso quedarme encerrada en cas ay sin protestar; eso es lo que quisieran los políticos".

martes, 16 de junio de 2015

TTIP Transgénicos, anabolizantes, hormonas y otras “delicias” del paraíso

Brillantes reflexiones de Miguel Blanco, secretario general de COAG, sobre el asunto del TTIP.

Se nos trata de demagogos y radicales cuando nos oponemos frontalmente al contenido ( por lo que conocemos en materia de agricultura y alimentación) del Tratado de Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión entre la Unión Europea y Estados Unidos de América (TTIP), que se está negociando en estos momentos.
Los apóstoles de la desregulación globalizada de los mercados que predican la religión del máximo enriquecimiento posible, ocultando sus demonios especulativos y depredadores, nos anuncian el paraíso donde ya nos esperan quienes lo han alcanzado, entre santos y Monsantos. Siempre que no se lo estropeemos un poco, cuatro ignorantes alarmistas dedicados a asustar a la ciudadanía de este mundo.


¿Cómo puede ser malo un tratado que crearía el área de “libre” comercio más importante de la historia y de la actualidad, en volumen comercial, representando el 60% del PIB mundial? ¿A quién se le ocurre pensar en negativo, ante un crecimiento previsible del PIB comunitario de 120 mil millones de euros anuales y un aumento del valor del comercio transatlántico de medio billón de dólares al año? Y además con el añadido geoestratégico y geopolítico de hacer frente a otros paraísos emergentes como es el caso de China.


Pensar… sí que pensamos que estas estrategias y macro-magnitudes extraordinarias solo están a la altura de quienes las pueden digerir. Y experiencia sí que tenemos respecto a quienes se zampan todas las cifras del mundo mundial, engordando sin freno.
Y como simple consideración traigo a la memoria una cifra para algo de reflexión. Los defensores a ultranza del Tratado UE/EEUU argumentan en su favor la extraordinaria creación de nuevos empleos, algo fundamental estando tan necesitados en Europa y por descontado en nuestro país. Resulta que un Tratado que engloba la mayor parte de los sectores económicos podría generar en las próximas décadas 400.000 nuevos puestos de trabajo en la UE. Aparte de las consecuencias en cuanto a nuevas regulaciones para los trabajadores, se antojan pocas expectativas laborales nuevas. ¿Sólo cuatrocientos mil? ¡Es una previsión oficial! ¿Tanto tratado para tan poco beneficio laboral y social? ¿Quién va a engordar entonces, zampándose las estupendas macro-magnitudes del Tratado? El conjunto de la ciudadanía, no. Nosotros tampoco.


El sector agroalimentario es una parte pequeña dentro del conjunto de las negociaciones, pero esencial y estratégico para la ciudadanía pues está en riesgo la calidad y seguridad de nuestra alimentación diaria, están en juego un modelo alimentario y agrario sostenibles y de carácter social,  la preservación del medio ambiente y rural, nuestra propia capacidad de decisión y por lo tanto el objetivo de soberanía alimentaria.


El sector agrario y alimentario resulta estratégico también por ser la nueva burbuja especulativa y depredadora de los grandes fondos de inversión, las grandes cadenas de distribución alimentaria y las multinacionales agroexportadoras y biotecnológicas, que presionan a los gobiernos a favor de políticas desregulatorias de los mercados mundiales, que les permitan operar a sus anchas, extendiendo su control y dominio absoluto sobre la producción y el comercio de los alimentos. Su presión es feroz a favor de TTIP, del Tratado Transatlántico.


Parece, en medio de la gran opacidad de las negociaciones, que quieren concluir el proceso negociador en el presente año 2015. Y parece que se están negociando en materia agroalimentaria incluso las líneas que responsables comunitarios consideran “líneas rojas”. Es decir aquello que la ciudadanía, de manera ampliamente mayoritaria, no aceptaría… Se está negociando. Por ejemplo, los estándares de seguridad alimentaria europeos, muy superiores a los americanos y que deben constituir una línea de defensa que no se debe traspasar. Pues bien, si se negocian no es para imponérselos a los EEUU sino para acordar mayor “flexibilidad”.


¿Están convencidos acaso los comisarios de la Comisión Europea, los presidentes y ministros del Consejo y los europarlamentarios del Parlamento Europeo, que los ciudadanos de la Unión están deseando que se abran nuestros mercados alimentarios a las carnes hormonadas con anabolizantes autorizadas en EE.UU.? ¿O a los productos lácteos elaborados con leche producida con la inyección a las vacas de la hormona rBST, para multiplicar la producción, como se hace en América? ¿O los pollos y otras carnes cloradas, para su higienización? ¿O a la sarta de antibióticos inoculados a los animales,  aquí prohibidos y allí autorizados? ¿O a la entrada de un aluvión de productos transgénicos y la autorización masiva de su producción en Europa, tumbando el principio básico de precaución? ¿Y qué me dicen también del recorte en nuestra normativa higiénico-sanitaria de bienestar animal y de trazabilidad de los alimentos?
¿También desean los ciudadanos europeos que nuestras producciones de calidad diferenciada con Denominaciones de Origen, Indicaciones Geográficas Protegidas, Lábeles de Calidad y otras figuras, no sean reconocidas por EE.UU. y no se respeten sus códigos de calidad, sus normas y sus denominaciones en aquellos mercados, pudiendo fusilarlos a través de simples marcas sin condiciones, ni garantías?


Es decir, los responsables políticos e institucionales de la Unión Europea… ¿consideran que los ciudadanos desean una deriva del modelo alimentario y de producción agraria, al servicio de los intereses mercantilistas y especulativos de multinacionales sin escrúpulos, en lugar de avanzar hacia una mayor calidad, seguridad, y sostenibilidad alimentarias?
¿Qué los ciudadanos se traguen los anabolizantes mientras que un puñado de brokers de fondos de inversión se forran? ¿O quizás van a ser tan falsarios e hipócritas de establecer un doble rasero? Aquí, exigir producciones con los mayores estándares de seguridad y luego sálvese quien pueda en un mercado en el que todo vale.


Este Tratado se tiene que aprobar en el Parlamento Europeo y en cada uno de los 28 parlamentos de los países miembros. Veremos si los parlamentarios responden con su voto a los deseos y necesidades de la ciudadanía o si por el contrario se entregan a otros intereses más poderosos y mucho más beneficiosos, para algunos. En nuestro país se retratarán en el Parlamento, los que ahora tan vehementemente levantan la voz en los innumerables mítines electorales, repartiendo promesas a diestro y siniestro. Vamos a ver, en Bruselas y aquí, qué es lo que cumplen.

Miguel Blanco, Secretario General de COAG