martes, 1 de marzo de 2016

5 grandes médicos británicos, contra las farmacéuticas: "Causan miles de muertes"

HAN FIRMADO UN MANIFIESTO REVELADOR 

Prestigiosos profesionales de la salud, incluido el médico personal de Isabel II, lanzan una campaña pidiendo al Parlamento que investigue las prácticas del Big Pharma
Para muchos doctores el comportamiento de las farmacéuticas es ya inadmisible. (iStock)
MIGUEL AYUSO 25.02.2016

Cada vez es más habitual escuchar a prestigiosos médicos y divulgadores científicos criticar a las farmacéuticas, las administraciones sanitarias y muchos de sus colegas por sobremedicar peligrosamente a la población. Investigadores de renombre como Ben Goldacre, Allen Frances o Peter C. Gøtzsche han escrito libros sobre las prácticas sucias de la industria farmacéutica, a las que acusan sin tapujos de causar más muertes que los cárteles de la droga. Pero su crítica sólo llega con cuentagotas a la arena política. Algo que, parece, está empezando también a cambiar. Al menos en Reino Unido.

El mediático cardiólogo Aseem Malhotra, ha elaborado un manifiesto para pedir a los políticos que hagan algo para frenar las prácticas “oscuras” de las farmacéuticas, que ha sido respaldado por cinco primeras espadas de la salud: Sir Richard Thompson, expresidente del Real Colegio de Médicos de Gran Bretaña y médico personal de la reina durante 21 años; John Ashton, presidente del Faculty of Public Health; el psiquiatra JS Bamrah, presidente de la Asociación Británica de Médicos de Origen Indio y director médico del Manchester Academic Science Centre; la cardióloga Rita Redberg, editora de la prestigiosa revista médica 'JAMA Internal Medicine'; y el profesor James McCormack, reputado farmacéutico y divulgador científico.
No hay ninguna duda de que la cultura que dicta 'cuántas más medicinas mejor' está en el corazón mismo del sistema de salud
Malhotra asegura que “demasiado a menudo” los pacientes reciben fármacos inútiles y, en muchas ocasiones, peligrosos, una práctica alentada por la industria farmacéutica que engaña a médicos y pacientes sin que el sistema público de salud (el NHS) haga nada al respecto. “Ha llegado el momento de realizar una completa investigación pública sobre la forma en que se estudia y se revela la eficacia de los fármacos”, ha explicado Thompson en la presentación del texto. “Existe un peligro real de que algunos tratamientos actuales sean mucho menos efectivos de lo que creíamos”.
Los doctores Richard Thompson y Aseem Malhotra.  
Las estatinas, en el punto de mira

El doctor Malhotra ha explicado en 'The Daily Mail' –que ha publicado en exclusiva el manifiesto íntegro– que el conflicto de intereses comerciales entre investigadores y farmacéuticas está contribuyendo “a una epidemia de médicos y pacientes desinformados, en el Reino Unido y más allá”.

En su opinión, el sistema de salud británico está sobremedicando a sus pacientes –especialmente a las personas mayores– y los efectos secundarios de los fármacos están provocando incontables decesos. Tantos, asegura, que, como documenta el médico danés Peter C. Gøtzsche en su libro 'Medicamentos que matan y crimen organizado'  (Los libros del lince), el consumo de medicamentos con receta es ya la tercera causa de muerte tras las enfermedades cardiovasculares y el cáncer y, según sus cálculos, sólo los fármacos psiquiátricos son responsables de más de medio millón de muertes en personas mayores de 65 años, en EEUU y la UE. La propia Agencia del Medicamento estadounidense, la FDA, ha alertado de que los ingresos hospitalarios en EEUU relacionados con efectos secundarios de las medicinas se han triplicado en la pasada década. En 2014, 123.000 fallecieron debido a problemas causados por los fáramacos que tomaban.

El médico danés Peter Gotzche ha sido uno de los
más críticos con las farmacéuticas.
Maholtra pone como ejemplo de las malas prácticas de las farmacéuticas el caso de las estatinas, los medicamentos que se utilizan para rebajar los niveles de colesterol, cuyos peligrosos efectos secundarios no han sido tenidos en cuenta, su eficacia, asegura, nunca ha sido bien estudiada, y, aún así, se están recetando a muchas más personas, desde que se rebajo el umbral para recetarlas.

El cardiólogo asegura que el estudio en que se basan estas nuevas recomendaciones (que se publicaron en 2014) estaba firmado por 12 médicos de los cuales seis recibían financiación directa de las farmacéuticas que fabrican estos fármacos. Los datos completos del estudio, además, no han sido nunca publicados.

La cultura de la pastilla

Por desgracia, lo que ocurre con las estatinas es sólo un ejemplo. “No hay ninguna duda de que la cultura que dicta 'cuántas más medicinas mejor' está en el corazón mismo del sistema de salud, exacerbada por los incentivos financieros que conlleva prescribir más fármacos y llevar a cabo más tratamientos”, explica Malhotra. “Pero hay una barrera más siniestra que nos impide hacer progresos y dar a conocer –y por lo tanto hacer frente– a esta práctica, de la que deberíamos estar más preocupados. Y esta es la información que reciben médicos y pacientes para guiar sus decisiones”.
Dado que la responsabilidad principal de las farmacéuticas es dar beneficios a sus accionistas todo esto no debería sorprendernos
En opinión del cardiólogo, las farmacéuticas están “jugando con el sistema” en tres niveles:
Una financiación de las investigaciones polarizada, pues están pensadas para lograr beneficios, no para beneficiar a los pacientes.
Un sesgo en la publicación de resultados en las revistas médicas.
Creando, mediante el conflicto de intereses, una incapacidad entre los médicos y pacientes para entender las estadísticas sanitarias y los riesgos de las medicinas.
Todo esto conlleva una desinformación total sobre la utilidad real de muchos de los fármacos que se recetan. Según el director médico del NHS, Sir Bruce Keogh, uno de cada siete tratamientos que se realizan en Reino Unido (incluidas las operaciones) no son necesarios.

“Dado que la responsabilidad principal de las farmacéuticas es dar beneficios a sus accionistas, no cuidar de la salud de los pacientes, todo esto no debería sorprendernos”, prosigue Malhotra en su manifiesto. Lo verdaderamente preocupante, asegura, es que los Gobiernos no estén haciendo nada por limitar el poder de las farmacéuticas y sancionar con eficacia sus malas prácticas.

La gota que colma el vaso

Tal como explica Malhotra, entre 2007 y 2012 la mayoría de las grandes compañías farmacéuticas han pagado multas considerables por varios escándalos, incluido promocionar fármacos para tratar dolencias sobre las que no había sido estudiada su eficacia, alterar los resultados de las investigaciones y ocultar información sobre los efectos secundarios. Pero es discutible que estas sanciones, por millonarias que sean, actúen como elemento disuasorio.

Un ejemplo. En 2012, GSK tuvo que pagar una multa de 3.000 millones de dólares, que se dice pronto, por comercializar ilegalmente varios medicamentos, incluido un antidepresivo, un fármaco para tratar la diabetes y un medicamento para prevenir la epilepsia. Fue el mayor fraude médico de la historia de EEUU, pero la compañía logró un beneficio de 25.000 millones de dólares vendiendo estos fármacos. Salió ganando.
La farmacéutica Roche se embolsó 2.170 millones de euros con el antigripal. (Reuters)
Otro ejemplo sonado del que habla Malhotra es el del Tamiflu, el medicamento de la farmacéutica Roche que los países desarrollados compraron a toneladas por temor a una epidemia de gripe A que nunca fue tal –y en el que España se gastó aproximadamente 40 millones de euros–. Una década después de que todos nos volviéramos locos y aprendiéramos a lavarnos las manos está muy claro que todo fue una estafa. En 2014 se supo que el medicamento no era mejor en el tratamiento de los síntomas de la gripe que el paracetamol y, además, tenía peligrosos efectos secundarios.
En 2014 se supo que el Tamiflú no era mejor en el tratamiento de los síntomas de la gripe que el paracetamol
El cardiólogo es muy contundente en la conclusión de su manifiesto: “El sistema está roto y no se va a arreglar poniendo más dinero. La codicia corporativa y el sistemático fracaso político ha dejado al sistema de salud de rodillas. Sin transparencia total ningún médico puede proveer lo que hemos prometido en la escuela médica, y a lo que nos dedicamos en cuerpo y alma: dar el mejor cuidado a nuestros pacientes. Por el bien de nuestra salud y la sostenibilidad del sistema ha llegado la hora de de emprender una verdadera acción colectiva frente a la cultura de la sobremedicación (...) La ciencia médica ha dado un giro hacia la oscuridad. Y la luz del sol será su único desinfectante”.

El negocio farmacéutico, bajo la lupa: miles de pacientes mueren por el consumo inadecuado de drogas

Imagen illustrativa / pixabay.com
Publicado: 24 feb 2016 

Varios médicos británicos han iniciado un debate sobre la eficacia de los medicamentos y cuestionan la influencia de las compañías del sector en el consumo de productos cuya eficacia no está comprobada.

El negocio farmacéutico mueve millones de dólares en todo el mundo. Al mismo tiempo, los excesos de medicación y el consumo de múltiples medicamentos cuya eficacia está en duda son algunos de los factores que provocan la muerte de miles de personas.

Ante esta situación, Richard Thompson, expresidente del Real Colegio de Médicos británico y doctor personal de la reina Isabel II durante 21 años, ha reclamado que se realice una consulta pública urgente sobre "la eficacia de los fármacos" y que se revelen los manejos "turbios" de las compañías del sector y ha advertido sobre la influencia excesiva que poseen a la hora de prescribir medicamentos, publica el diario 'The Daily Mail'.

Las personas que arremeten contra las farmacéuticas aseguran que muchas drogas provocan más perjuicios que beneficios, mientras que las supuestas bondades de algunos medicamentos no están debidamente constatadas.

Al respecto, el cardiólogo Aseem Malhotra cuestiona que a algunos pacientes les dicen que deben tomar medicamentos que no necesitan como parte de un conflicto de intereses comerciales y eso contribuye a que exista "una epidemia de médicos y pacientes desinformados".

Malhotra señala directamente a la sanidad pública británica porque considera que sobremedica a sus pacientes y que los efectos colaterales derivados que provoca esa manera de actuar conducen a "innumerables muertes".

Además, este cardiólogo indica que existe la sospecha de que ese exceso de "medicina" derive de los "incentivos financieros" vinculados con la prescripción y el aumento de los procedimientos, con lo cual acusa a las farmacéuticas de "jugar con el sistema" y de invertir el doble en propaganda que en investigación.

Por estas actitudes y manejos poco claros, entre 2007 y 2012 casi todas las farmacéuticas que se encuentran entre las 10 más importantes del mundo pagaron multas considerables por delitos como la tergiversación de resultados de investigación, el ocultamiento de información sobre los daños de sus productos y la comercialización ilegal de fármacos.

El diario concluye que lo más preocupante es que estas maiobras se cobran miles de vidas en todo el mundo, causan miles de millones de pérdidas a las economías de los países y multiplican el sufrimiento de los pacientes, quienes cada vez requieren más tratamientos por los efectos secundarios que les causan los medicamentos que consumen.

miércoles, 17 de febrero de 2016

Municipios sin glifosato

Vivimos en entornos muy contaminados que afectan negativamente a nuestra salud. Los pesticidas son importantes contaminantes, identificados por la OMS como potenciales cancerígenos entre otros daños para la salud. Por ello saludamos las medidas del AAYY de Barcelona para eliminar el Glifosato. Un ejemplo a seguir por todos los ayuntamientos que, además, no tiene costes económicos.

Dejamos el año 2015 con una muy buena noticia: tanto el Ayuntamiento como la Diputación de Barcelona deciden por unanimidad la eliminación del uso del herbicida glifosato en sus zonas verdes, atendiendo a las mociones presentadas por varias organizaciones, entre ellas Ecologistas en Acción.

Y es una gran noticia porque se reducirá la exposición de la población a un contaminante hormonal al que los estudios científicos relacionan con toxicidad subaguda y crónica, anomalías en el esperma y trastornos reproductivos y que, además, ha sido declarado como probable cancerígeno para humanos por la Organización Mundial de la Salud. Los grupos más vulnerables a sus efectos son los niños, las mujeres embarazadas y los enfermos crónicos. También afecta gravemente a los ecosistemas naturales, ya que es muy soluble en agua y pasa a los acuíferos, que están gravemente contaminados.

La patente del glifosato de Monsanto, el famoso “Roundup” expiró en 2000, pero su principio activo aún está en el mercado bajo numerosas marcas. En nuestro entorno, el uso de este herbicida es habitual a dosis presuntamente “controladas”, para matar “malas hierbas” y arbustos en jardines, zonas infantiles, carreteras o vías de tren. Pero, ya sabemos que para un disruptor endocrino (EDC) no existe una dosis segura y los datos muestran su presencia en nuestros acuíferos (11 acuíferos catalanes están contaminados, con concentraciones medias de 0.11 µg/L), en nuestros cuerpos (en orina y en la leche materna), e incluso en el aire, sin que la población haya tenido conocimiento de los riesgos.

En lugares de agricultura industrial, con transgénicos resistentes a este herbicida, el glifosato se fumiga extensivamente, causando graves daños en la población lugareña, como defectos de nacimiento y cáncer, entre otros (ver estudio de cultivo de soja en Argentina). El glifosato de estos cultivos llega a nosotros como residuo en alimentos o en materiales como el algodón.

Existen alternativas viables

En nuestros municipios, existen alternativas ecológicas y sencillas al uso del glifosato. Cada vez más ayuntamientos están aceptando mociones como la presentada en Barcelona y se están comprometiendo a desarrollar una jardinería ecológica, sin pesticidas químicos, con más trabajo humano y evitando especies no adaptadas al medio. También se están comprometiendo a realizar campañas informativas para evitar el uso privado de estos pesticidas y a estudiar los efectos en la salud de los profesionales de la jardinería y de la agricultura, que son los que mayor exposición sufren. De hecho, el comité de empresa de Parques y Jardines de Barcelona ha sido uno de los promotores de la moción.

Como con otros tantos problemas de salud y ambientales (dimensiones que van absolutamente unidas), la población civil se está encargando de dar los pasos necesarios para eliminar este tóxico de su entorno ante la falta de actuación de las autoridades españolas y europeas en torno a los contaminantes hormonales (basta recordar el juicio a la Comisión por su falta de actuación contra los contaminantes hormonales en biocidas y la bochornosa actuación de la EFSA en referencia al glifosato, ambas recogidas en dos posts de este blog).

Campaña para conseguir

Queremos que la lucha contra la contaminación química sea un objetivo para el año 2016. El primer paso, va a ser la lucha contra el glifosato en nuestros pueblos y ciudades, para lo quedaremos información en nuestro blog sobre su toxicidad, los avances legales, así como modelos de mociones que podréis presentar en vuestros ayuntamientos.

Pero queremos que el glifosato sea la punta de lanza para dar a conocer otros pesticidas que quedan como residuos en nuestros alimentos, en el agua o en el aire y para desarrollar una agricultura ecológica.

Ponte en contacto con nosotras a través del mail nobiocidas@gmail.com para preguntar cualquier duda de cómo presentar una moción a tu ayuntamiento, o si quieres cualquier información.

lunes, 15 de febrero de 2016

Europa acaba con sus agricultores

Javier Guzmán, director de VSF Justicia Alimentaria Global
11/02/16
Manifestación de tractores en Bruselas. / GREENSEFA  
Sabemos que los grandes desafíos a los que se enfrentan la Unión Europea y sus países miembros tienen que ver con la sostenibilidad, la salud y la equidad, y sabemos también que todos ellos están íntimamente relacionados con nuestro sistema alimentario. Cada vez hay más consenso no solo en movimientos sociales, sino en las propias instituciones internacionales como la FAO, que necesitamos transformar el actual modelo industrial y kilométrico a uno basado en sistemas alimentarios locales y que apuesten por una agricultura ecológica y de pequeña escala.

Pero para que estos sistemas tengan lugar, es necesario la existencia de un actor básico e ineludible, aunque la industria y multinacionales lo nieguen. Necesitamos del campesinado y, si esto no es posible, tampoco será posible una alternativa a este modelo actual que es la causa de enormes problemas en cuanto a la salud alimentaria, cambio climático, derecho a la alimentación , etc.

Lamentablemente una cosa son los discursos institucionales y de nuestros políticos, y otra cosa bien distinta es la realidad. Una realidad que arroja datos dramáticos y que se pueden comprobar en la última encuesta sobre la estructura agrícola de la UE a finales de año. Esta encuesta certifica que entre 2003 y 2013, más de una cuarta parte de todas las explotaciones de la UE desapareció mientras que la superficie media por explotación agrícola aumentó en un 38%. En 2013, había 10,8 millones de explotaciones agrícolas de la UE, que trabajan 174,6 millones de hectáreas de tierra (la superficie agrícola utilizada). Dado que la superficie dedicada a la agricultura se mantuvo casi estable durante el período 2003-2013, la disminución en el número de explotaciones significa un aumento significativo de concentración agraria. El número total de las explotaciones en la UE se ha desplomado en más de cuatro millones de explotaciones desde el año 2003, un descenso del 27,5% en tan sólo una década. El número de explotaciones disminuyó en todos los Estados miembros de la UE, con excepción de Irlanda (+ 2,9%). En España la caída es del 13, 4%. Aquí hay que recordar que el porcentaje de población activa dedicada al sector primario en España es tan solo del 3%.
El número total de las explotaciones en la UE se ha desplomado en más de cuatro millones de explotaciones desde el año 2003, un descenso del 27,5% en tan sólo una década  

El último ejemplo lo tenemos en la situación creada en el sector lechero tras la última reforma de laPolítica Agraria Común (PAC) que ha determinado el desmantelamiento del instrumento de cuotas de producción llevando a los pequeños ganaderos y ganaderas a una situación imposible. En este momento según el informe realizado por COAG sobre la situación del sector lechero, en España se pierde cada mes 65 explotaciones de ganadería láctea. La caída de un 20% del precio de la leche obliga a echar el cierre a 1.544 productores en los últimos dos años y reduce la cifra total a 16.490.

Dramáticos son también los datos concernientes a relevo generacional, donde vemos que en 2013, casi uno de cada tres productores de la UE tenían una edad superior a 65 años. En España el dato también es de tres.

Esta progresiva y dramática eliminación del campesinado de nuestros países ha sido el triste resultado de décadas de Política Agraria Comunitaria, que consume cada año el 40% del presupuesto de la Unión Europea y que obviamente ha tenido otros objetivos muy distintos de la defensa del modelo de agricultura y ganadería familiar.

Con estos datos ya hace tiempo que deberían haber sonado todas las alarmas. ¿Quién va alimentarnos? ¿Quién va a mantener el empleo en nuestras comarcas? ¿Quién va a mantener el medio ambiente y el territorio? ¿Quién va a mantener nuestros pueblos y su cultura?

Sin embargo nada de esto ha pasado, las grandes multinacionales siguen empujando por una agricultura en pocas manos, en sus manos, dicho de otra forma. Una agricultura sin agricultores, si acaso algunos pocos asalariados. Una agricultura que maximice su beneficio y externalice sus costes sociales, sanitarios y medioambientales.

Es urgente reflexionar y llevar al debate público el rol del campesinado y abordar consecuentemente un cambio radical de las actuales políticas en las que las grandes corporaciones no estén en el centro del interés, sino por el contrario, en la defensa y aumento del campesinado en Europa.

El negocio del zika y los mosquitos transgénicos

2016-02-08

Los datos en los que se basa la declaración de emergencia internacional por el virus zika son sorprendentes. No por los riesgos que la expansión que este virus implicaría, sino por la falta de evidencias para motivar tan grandilocuente declaración por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ante una enfermedad leve, con muy escasos indicios de conexión con dolencias más serias y sin pruebas científicas de ello. Para suplir estas ausencias, agrega que como el vector de la enfermedad –el mosquito Aedes aegypti– es también vector de dengue y chikungunya, se está atacando las tres.

Este contexto alarmista, enfocado en aspectos singulares –el "ataque" al vector, aislado de sus causas– favorece enfoques estrechos, erróneos e incluso peligrosos. Por ejemplo, la empresa Oxitec, que ha hecho controvertidos experimentos con mosquitos transgénicos, los promueve ahora como "solución" (en realidad como negocio) ante la expansión de zika, obviamente sin mencionar los riesgos que conlleva y que los mosquitos transgénicos podrían incluso empeorar la situación.

Oxitec ya realizó experimentos de liberación de mosquitos transgénicos en Islas Caymán, Malasia, Panamá y Brasil. Intentó hacerlo en Europa, que no lo permitió por razones de bioseguridad y estudios de impacto deficientes. Encontró regulaciones "flexibles" en Brasil, donde ha hecho experimentos en el noreste, aunque no pudo conseguir la autorización de Anvisa, autoridad sanitaria de ese país. Su técnica es producir Aedes aegypti transgénicos manipulados con un gen letal condicional, que no se expresa si se aplica el antibiótico tetraciclina, lo cual hacen durante la cría. Luego los liberan para cruzarse con mosquitos silvestres, que si no encuentran el antibiótico, producirían descendencia estéril.

Oxitec reporta una reducción de 80-90 por ciento de la población de mosquitos en las zonas de experimento. Pero según documentados informes de Edward Hammond, Red del Tercer Mundo y de GeneWatch, la realidad es muy distinta.

En un informe de 2015, GeneWatch explica que la disminución de mosquitos no está probada, porque los mosquitos silvestres se pueden haber sencillamente trasladado a zonas aledañas. Los resultados de Islas Caymán sugieren que la técnica es muy ineficaz, ya que usaron 2.8 millones de mosquitos por semana para combatir una población silvestre de 20 mil mosquitos y de todas maneras, aunque informaron una baja en la zona de liberación, hubo un aumento de la población de mosquitos en zonas vecinas. Pero además, aunque provisoriamente bajara la cantidad de mosquitos, no existe evidencia, en ninguna parte del mundo, de que los mosquitos transgénicos hayan reducido la incidencia de dengue ni otras enfermedades.

Por el contrario, una de las preocupaciones sobre los impactos de los mosquitos transgénicos, particularmente en zonas endémicas, es que la disminución temporal, pueda bajar la resistencia cruzada a varios serotipos del dengue que existe en esas poblaciones, favoreciendo el avance de formas más agresivas como dengue hemorrágico. Además, el desplazamiento de Aedes aegypti puede favorecer la expansión de trasmisores rivales, en el caso del dengue, del Aedes albopictus, que es más difícil de erradicar.

GeneWatch nombra también que Oxitec no ha presentado pruebas de que la proteína que expresan los mosquitos transgénicos, llamada tTA, no tenga efectos alergénicos o tóxicos en animales o humanos, pese a que ya se ha observado toxicidad y neurotoxicidad en ratones.

Desde 2015 Oxitec pasó a ser propiedad de Intrexon, empresa de biología sintética estadunidense, por lo que podría estar considerando el uso de tecnologías de biología sintética con mosquitos, más riesgosas, como el uso de conductores genéticos (gene drives) que podrían modificar toda una población de mosquitos en una o dos generaciones. Las consecuencias de modificar toda una especie tendría implicaciones imprevisibles, incluyendo impactos potenciales serios en el ecosistema y mutaciones en los agentes de las enfermedades. Ya existen experimentos confinados de modificación de insectos con esta técnica en universidades de Estados Unidos, lo que motivó una alerta de científicos sobre los altos riesgos de esta tecnología, incluso su potencial uso como arma biológica. (The Independent, 2/8/15) Sin embargo, en aguas de la "emergencia" por el zika, aumentan la propaganda y presiones para usar esta tecnología.

Son remiendos técnicos estrechos, concebidos más como negocio que para enfrentar realmente los problemas. Además de los impactos que conllevan, desvían la consideración de las causas y atrasan su atención real.

Según datos oficiales al 2/2/16, se han confirmado 404 casos de microcefalia en Brasil. Solamente 17 tenían el virus zika. Es apenas 4.2 por ciento de los casos confirmados y sólo muestra que el virus estaba presente, no que fuera causante de microcefalia, anomalía que tiene un amplio espectro de causas posibles, como exposición durante el embarazo a tóxicos, desnutrición y otras infecciones, todos factores de alta incidencia entre la población pobre del noreste, donde están 98 por ciento de los casos referidos.

La Asociación Brasileña de Salud Colectiva publicó una excelente nota técnica y carta abierta al pueblo, notando que el aumento de microcefalia se puede deber al uso de insecticidas y larvicidas que se colocan en el agua potable (¡!), cuya concentración aumentó en el noreste en el periodo en cuestión, debido al racionamiento de agua por sequías inesperadamente más intensas que lo normal. Exigen una consideración amplia de las causas de microcefalia, en una estrategia decidida con la gente, desde sus condiciones, que al contrario de esos enfoques técnicos de alto riesgo, es la única forma efectiva de enfrentar las epidemias.

Silvia Ribeiro. Investigadora del Grupo ETC