jueves, 9 de marzo de 2017

Expertos de la ONU denuncian el "mito" de que los pesticidas son necesarios para alimentar al mundo

La idea de que los pesticidas son esenciales para alimentar a la creciente población global es un mito, según expertos de la ONU en alimentación y contaminación.

Un nuevo informe presentado al consejo de derechos humanos de la ONU el pasado miércoles se muestra tremendamente crítico con las multinacionales que fabrican pesticidas a nivel global, a las que acusa de "negar sistemáticamente los daños", "utilizar tácticas de marketing agresivas y poco éticas" y presionar insistentemente a los gobiernos, lo cual ha "bloqueado las reformas y paralizado las restricciones a los pesticidas a nivel global".

El informe afirma que los pesticidas tienen "un impacto catastrófico sobre el medio ambiente, la salud humana y la sociedad en su conjunto", incluyendo una estimación de 200.000 muertes al año por intoxicación aguda. Sus autores dicen: "Es hora de crear un proceso global que nos permita realizar la transición hacia una producción de alimentos más segura y saludable".

Se espera que la población mundial crezca de 7.000 millones de personas a día de hoy a 9.000 millones en 2050. La industria de los pesticidas sostiene que sus productos - con un valor de mercado de unos 50.000 millones de dólares anuales y creciendo - son vitales para proteger los cultivos y asegurar un suministro suficiente de alimentos.

"Es un mito," dice Hilal Elver, relatora especial de la ONU sobre el derecho a la alimentación. "Utilizar más pesticidas no tiene nada que ver con acabar con el hambre. Según la Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO), a día de hoy podríamos alimentar a 9.000 millones de personas. La producción está aumentando, sin lugar a dudas, pero el problema es la pobreza, la desigualdad y la distribución".

Elver añade que muchos de los pesticidas se utilizan en cultivos para la exportación, como el aceite de palma y la soja, que no son los alimentos que necesite la población hambrienta: "Las multinacionales no están ocupándose del hambre en el mundo, están ocupándose de aumentar la actividad agrícola a mayores escalas".

El nuevo informe, redactado junto a Baskut Tuncak, relator especial de la ONU sobre productos tóxicos, dice: "Aunque la investigación científica confirma los efectos adversos de los pesticidas, demostrar un vínculo inequívoco entre la exposición a estos y la aparición de enfermedades en humanos o daños al ecosistema supone un desafío considerable. Este desafío se ha visto exacerbado por la negación sistemática, alimentada por la industria agrícola y de los pesticidas, de la magnitud de los daños infligidos por estos productos, así como sus tácticas de marketing agresivas y faltas de ética".

Elver, que ha visitado Filipinas, Paraguay, Marruecos y Polonia para la redacción de este informe, añade: "El poder de las multinacionales sobre los gobiernos y la comunidad científica resulta extremadamente importante. Si quieres abordar el tema de los pesticidas tienes que vértelas con las empresas - es por esto que usamos palabras tan duras. Dirán, por supuesto, que no es verdad, pero el testimonio de la gente también está ahí fuera".

Según ella, algunos países sí tienen regulaciones "muy estrictas" para los pesticidas, como es el caso de la UE, que basa su normativa en el "principio de precaución". La UE prohíbia en 2013 el uso de pesticidas neonicotinoides en cultivos de flor, por sus efectos para las abejas, una medida a la que la industria se oponía enérgicamente. También añade que otros países, como EEUU, no se atienen al principio de precaución.

Elver afirma también que mientras que los consumidores de los países desarrollados suelen estar mejor protegidos de los pesticidas, los trabajadores agrícolas no lo están. En EEUU el 90% de los trabajadores no tienen "papeles", lo que supone una falta de protección legal y seguros de salud que los pone en riesgo debido a la exposición a pesticidas.

"Decir que es un mito que los agricultores necesitan pesticidas para conseguir alimentar a 7000 millones de personas sencillamente no se sostiene," declaró un portavoz de la Crop Protection Association, que representa a los fabricantes de pesticidas en Reino Unido. "La FAO lo dice muy claramente - sin herramientas de protección de cultivos los agricultores podrían perder hasta el 80% de sus cosechas debido a las plagas, malas hierbas y enfermedades".

"La industria de las ciencias vegetales está muy de acuerdo con los relatores especiales de la ONU en que el derecho a la alimentación debe extenderse a todo ciudadano a nivel global, y que todos los ciudadanos tienen derecho a alimentos producidos de forma saludable para la salud humana y el medio ambiente," afirma el portavoz. "Los pesticidas juegan un papel crucial a la hora de asegurar que tenemos acceso a un suministro de alimentos saludable, seguro y asequible".

El informe recoge que sólo el 35% de los países en desarrollo tiene un régimen normativo para el uso de pesticidas, e incluso en ese caso había problemas a la hora de hacerlo cumplir. También encontró ejemplos de pesticidas cuyo uso está prohibido en un país pero que aún sigue produciéndose en ese país para la exportación.

Recomienda avanzar hacia un tratado global que gobierne el uso de pesticidas y hacia la utilización de prácticas sostenibles que incluyan métodos naturales para el control de plagas y la rotación de cultivos, así como que se incentive la producción de alimentos ecológicos.

El informe añade: "La exposición crónica a pesticidas ha sido relacionada con el cáncer, el Alzheimer y el Parkinson, alteraciones hormonales, transtornos del desarrollo y esterilidad." También subraya el riesgo para ,los niños al consumir alimentos contaminados con pesticidas, citando 23 muertes en India en 2013 y 39 en China en 2014. Además, dice el informe, estudios recientes del gobierno chino indican que la contaminación por pesticidas implica que en torno al 20% de la tierra cultivable no podía seguir utilizándose.

"La industria utiliza a menudo el término "mala utilización intencionada" para pasar las culpas a los usuarios de los impactos evitables de pesticidas peligrosos," dice el informe. "Aun así, claramente, la responsabilidad de proteger a los usuarios y a otros a lo largo de todo el ciclo de vida de los pesticidas y en la cadena de distribución corresponde al fabricante".

Título: Expertos de la ONU denuncian el "mito" de que los pesticidas son necesarios para alimentar al mundo
Origen: The Guardian
Fecha: Martes, 7 Marzo, 2017

miércoles, 8 de marzo de 2017

Mi solidaridad y apoyo, hoy 8 de Marzo también paro desde mi cama

Una pequeña entrada dedicada al ser humano …  #8deMarzo #NosotrasParamos #VivasNosQueremos, desde mi blog me uno a la lucha de tod@s, como mujer y enferma activista, desde esta ventana que me une al mundo exterior. 

Imposible poner todos los eslóganes, fotos, colectivos, etc. etc. solo una pequeña muestra de que nos seguimos moviendo y luchando. 

Si de todas formas estoy dolorida... ¡¡¡Prefiero que me duela por luchar que por callar!!! Si de todas formas estoy agotada... ¡¡¡Prefiero estar agotada por luchar que por callar!!! ¡¡¡No nos callarán...!!! ¡¡Si no luchamos..... ya hemos perdido de antemano!!!  











martes, 7 de marzo de 2017

Nuevos datos sobre cómo la industria farmacéutica paga a las asociaciones de pacientes

Por Miguel Jara 7 de marzo de 2017

Las industrias sanitarias intentan controlar toda la cadena comercial de sus productos. Eso incluye a las asociaciones de enfermos (o de pacientes) de las patologías clave en su estrategia comercial. Ahora conocemos más datos de un fenómeno que pasa algo desapercibido al haberse puesto más el foco en los sobornos a los médicos y doctoras.

El pasado mes de febrero se cumplieron diez años desde que publiqué mi primer libro, Traficantes de salud: Cómo nos venden medicamentos peligrosos y juegan con la enfermedad (Icaria, 2007). En él, parto del problema de los daños provocados por medicamentos y hago una radiografía completa de lo que rodea a la industria farmacéutica y la corrupción sanitaria.

Uno de los problemas que hay citaba entonces y que amplié dos años más tarde en otro libro, La salud que viene, es el de la cooptación de las asociaciones de enfermos (pacientes les llaman, aunque cuando uno está enfermo suele estar impaciente por curarse) por las industrias sanitarias.

Hoy leo que un estudio refleja que el 83% de las asociaciones de pacientes de alguna enfermedad en Estados Unidos (EE.UU.) reciben contribuciones económicas de las compañías farmacéuticas.

El artículo se ha publicado en el New England Journal of Medicine y se han analizado 104 de las mayores asociaciones de enfermos del país. Sólo una de esas organizaciones que en teoría no tienen ánimo de lucro (lo que no quiere decir que no puedan obtener fondos para hacer cosas, claro) declaró explícitamente que no aceptaba dinero de la industria.

Los investigadores resaltan que en un tercio de las juntas de las asociaciones encontraron ejecutivos o ex de farmacéuticas.

Todo esto es un claro conflicto de interés pues enfermos e industrias tienen intereses antagónicos que en la práctica se disuelven por efecto del dinero. Los laboratorios quieren dar a conocer sus medicamentos y qué mejor que una asociación de enfermos de una patología a la que va destinada tu fármaco para promoverlo.

Esas asociaciones “de la industria” son útiles para hacer presión a los políticos y que den vía libre con rapidez a un nuevo tratamiento en investigación. También para intentar que las administraciones paguen lo que piden los laboratorios por un fármaco de reciente introducción en el mercado.

¿Por qué creéis que Gilead subvenciona a numerosas asociaciones de enfermos de hepatitis, tal vez para vender bien caro su medicamento Sovaldi (entre otros)?

Pagar asociaciones y a auténticas federaciones de ellas es útil para que se comprometan a difundir una “nueva” enfermedad clave para la estrategia comercial del laboratorio o farmacéuticas de un ramo.

En el ámbito sanitario no sólo prescriben los médicos, también lo hacen con sus buenas intenciones y recomendaciones las asociaciones de pacientes.

Mirad quiénes financian la Federación Española de Asociaciones de Ayuda al Déficit de Atención e Hiperactividad (FEAADAH). Como podéis ver en la barra lateral de la página, un poco más abajo:
El portal de Feaadah es posible gracias a la colaboración de las siguientes entidades: Lilly, Janssen, Rubió”.

Esos laboratorios son fabricantes de algunos fármaco citados. Shire, además de patrocinar a la FEAADAH ofrece “servicios para personal sanitario” en la web del programa Pandah.

También están en el comité asesor y en el científico de ese proyecto destinado a hacer lobby. Si queréis saber quién está detrás del proyecto corporativo leed Pandah y el nuevo medicamento para la “infancia TDAH.

Las organizaciones de enfermos pues son otro brazo del marketing de las farmacéuticas, como contaba en Traficantes de salud, el principal junto con los médicos, que no son los únicos en cobrar por hacer marketing de tratamientos.

Lo de los médicos que deciden cobrar de las industrias (que no son todos, claro, sólo faltaría) ya lo conocéis, está muy extendido. En los últimos tiempos se han convertido en tendencia las fuertes sanciones a grandes laboratorios farmacéuticos por sobornar a los profesionales sanitarios. Pfizer despidió a 30 altos cargos en España por “prácticas poco éticas”. También se confirmó otra multa millonaria a la farmacéutica Novartis en Estados Unidos (EE.UU.), por el pago de sobornos.

De hecho, el principal lobby de los laboratorios farmacéuticos en España, Farmaindustria, ha obligado a las compañías a publicar lo que pagan a cada galeno. Así de escandalosa es la situación.

Con los enfermos pues igual, todo lo que pueda dar dinero recibe dinero, son inversiones vaya. Una encuesta publicada en enero en la revista médica JAMA descubrió que el 67 por ciento de las asociaciones de pacientes admitió donaciones de la industria.

Respecto a las cifras, lo que publica Redacción médica es que el último estudio va todavía más allá al centrarse en las asociaciones más importantes, y señala que recibieron, al menos, más de siete millones de euros al año, una financiación considerable. Aproximadamente una quinta parte de los grupos de defensa de los pacientes estudiados aceptaron al menos un millón de dólares de los laboratorios.

Juan, padre, con su hijo Juan Francisco.  
Así se entiende que laboratorios como AstraZeneca promueva, ¡junto a Sanidad! escuelas de pacientes para “empoderarlos”.

Me da la risa porque sé cómo trata esa empresa a la familia de Juan Santos Sierra, enfermo de lupus que murió en un ensayo clínico de un medicamento del citado laboratorio. Las asociaciones de pacientes de lupus no han apoyado mucho que se diga a esta familia, por algo será…

Y es que suele ocurrir que los pacientes a la industria le interesan calladitos y centraditos en su enfermedad.

De hecho, ningún laboratorio financia a las asociaciones de dañados por tratamientos, que se lo pregunten a los afectados por la talidomida, por el medicamento Agreal, por el método anticonceptivo Essure, por la vacuna del papiloma y a un largo etcétera.

lunes, 6 de marzo de 2017

10 motivos de salud, dinero y medio ambiente para decir No a la ropa low cost

La ropa low cost o 'fast fashion' tiene múltiples implicaciones negativas tanto para la salud como para la economía y el medio ambiente.

Foto: Elvert Barnes  
La ropa ‘fast fashion’ domina el modo en que se visten muchas personas desde hace casi dos décadas. Se trata de prendas de tiendas como Zara, H&M, Primark, Mango o Forever 21 y otros tantos conglomerados que se han adueñado completamente del sector textil. Su aparente gancho es el de ofrecer ropa bonita a precios de ganga, de modo que nos permite combinar infinidad de modelos distintos a lo largo de la semana, aparentando así ser más creativos con nuestra imagen y estar más al día.

Sin embargo, la realidad que esconden estas prendas es bien distinta, no solo porque su calidad deja mucho que desear, sino también por sus implicaciones ambientales, ya que se la considera la segunda industria más contaminante del planeta, solo por detrás del petróleo. También es fundamental destacar que el modelo neoliberal en el que se basa, en el que solo cuenta el beneficio, perpetúa modos de explotación humana que rozan las prácticas esclavistas.

Pero fundamentalmente, la ropa low cost puede ser mala para nuestra salud, tal como aseguran numerosas investigaciones. A continuación te damos diez razones para decir no a la ropa barata.

1. La calidad

Todo el mundo sabe que la calidad de la ropa low cost no es la mejor del mundo, pero pocos sospechan que la mala calidad y la baja durabilidad son un fin en sí mismas. En su libro ‘Overdressed: the shockingly high cost of cheap fashion’ (Penguin, 2012), la escritora, periodista y cineasta Elizabeth Cline analiza las estrategias de las corporaciones textiles de ‘fast fashion’ para lograr vender cuanto más mejor. La mala calidad de los materiales está entre ellas.

La razón es que usando tejidos con algodón de la peor calidad, mezclados con una creciente proporción de fibras sintéticas derivadas del petróleo, así como tintes baratos y mal fijados y acabados pobres, se aseguran que la prenda durará poco y tendrá que ser repuesta en un corto periodo de tiempo. En la industria de la ‘fast fashion’ cada prenda da muy poco margen de beneficio, por lo que se deben lograr unas ventas globales altas para hacer rentable la inversión.

Adicionalmente Cline explica cómo las empresas lanzan colecciones de destajo que no duran en la tienda muchas veces ni una semana antes de pasar a otra ciudad, otro país o a los ‘outlets’. El objetivo es causar una sensación de ansiedad subconsciente en los consumidores que les impulse a no demorar la compra, ya que saben que el modelo que les gusta pronto no estará a su alcance. En 2014 el ratio de recambio de Zara era de dos por semana y el de H&M llegaba a ser diario, según Cline.


2. Parece barata pero no lo es tanto

Respecto al coste de confección, la periodista inglesa Luci Siegle explica en su libro ‘To die for: is fashion wearing out the world?’ (Fourth State, 2011), que muchos procesos de la misma, como el cosido, no se hacen generalmente en factorías sino en cooperativas de remotas aldeas donde las mujeres son presionadas continuamente para aumentar el volumen de producción sin importar que los acabados sean malos.

De este modo se logra rentabilizar la mano de obra hasta que una sola pieza tiene el coste de unos pocos céntimos de euro. Estas ropas, tal como se relata en el reportaje ‘The tue cost’, en el que Siegle participa, tienen muchas veces diseños tan extremados que duran menos de una temporada, ya las empresas cambian cada pocos meses radicalmente las tendencias estéticas con el fin de aumentar su obsolescencia. De este modo acabamos acumulando en el armario un montón de ropa barata, que nos parece obsoleta y que nos ha costado en conjunto más que una prenda de calidad.

3. La presencia de metales pesados en la ropa y los complementos

Según un reportaje de The New York Times publicado en 2013, y titulado ‘Fashion at a very high price’, un estudio de la organización ecologista Center for Environmental Heath revelaba que mientras los límites legales para la presencia de plomo en prendas y complementos de moda se situaban en torno a las 300 partes por millón (ppm), numerosos objetos comercializados por las marcas de ‘fast fashion’ mostraban niveles superiores a las 10.000 ppm.

Según el color en que estuviera teñida la prenda o complemento, y por tanto según el requerimiento de plomo del tinte, los límites eran más o menos altos. Un par de sandalias naranja, por ejemplo, alcanzaban las 25.000 ppm de plomo en su superficie, un plomo que se mezclaba con el sudor de los pies. Unas zapatillas rojas alcanzaron las 30.000 ppm y los cinturones amarillos escalaban hasta las 50.000 ppm.

El plomo de estos objetos puede pasar a nuestras manos cuando tocamos la ropa o los complementos en un probador, ya que los tintes son de muy mala calidad, y de ahí a nuestra boca y al interior del cuerpo. Además del plomo otros metales presentes en los tintes son el mercurio y el arsénico, todos ellos tóxicos.


4. La existencia de restos de sustancias que reaccionan con el sudor

El algodón suele lavarse en algunos procesos textiles, como la fijación de tintes, con soluciones alcalinas, muy cáusticas. En el caso de la ropa low cost estos lavados se hacen deprisa y mal con frecuencia y como resultado, restos alcalinos pueden quedar en la ropa y reactivarse con el sudor, creando heridas. También los metales pesados pueden crear en la piel reacciones alérgicas similares a las de los tatuajes.

5. El peligro de portar disruptores endocrinos

GreenPeace también alertaba en un estudio de 2013 de la presencia en los tintes de la ropa ‘fast fashion’ de noni l fenoles, unos peligrosos compuestos orgánicos que pueden alterar la producción de hormonas corporales, disminuyéndola o bloqueándola y en algunos casos acelerándola. Este hecho puede provocar problemas tanto en los ríos donde se vierten los tintes como en las personas que lleven las ropas, que entren en contacto con ellas o trabajen en tiendas donde se almacene ropa ‘fast fashion’.

La exposición a nonifenoles es especialmente nociva en el caso de mujeres embarazadas y en la Unión Europea están prohibidos en el proceso de producción de la ropa, aunque no en Estados Unidos. Ahora bien, no hay ningún control sobre la ropa que se compra vía internet en plataformas de China como AliExpress.

6. La agresividad del monocultivo de algodón con el medio ambiente

El algodón es polémico por la gran necesidad de agua de su cultivo, que ha secado numerosos acuíferos. Así ocurrió con el mar de Aral en Uzbekistan, cuyas aguas fueron usadas para la producción masiva de algodón textil durante la era soviética. Hoy este mar interior ha desaparecido casi por completo y las aguas que quedan están tan contaminadas que se consideran residuales.

El problema no es solo el consumo de agua de la planta de algodón, sino también la contaminación que su cultivo deja en el medio en forma de herbicidas, pesticidas, sales y otros componentes orgánicos tóxicos. Si bien sólo en el 2,4 % de las tierras cultivables del mundo se planta con algodón, este consume el 10 % de todos los productos químicos agrícolas y el 25 % de los insecticidas.


7. La presencia de variedades genéticamente modificadas de consecuencias no determinadas

A pesar de que también tiene sus ventajas en algunos aspectos, el algodón transgénico ocupa casi el 70% de la superficie algodonera mundial. Este hecho magnifica algunos de sus efectos negativos, como por ejemplo la auto producción de toxinas herbicidas e insecticidas que si bien ahorran el uso de pesticidas, al final terminan contaminando los campos, disminuyendo la producción e impidiendo la biodiversidad.

8. La acumulación de residuos no biodegradables

El creciente uso de fibras sintéticas derivadas del petróleo en sustitución del algodón, para abaratar costes y también conferir propiedades elásticas a la ropa, provoca que cuando esta se deja de utilizar se acumule en vertederos donde no se degrada. Según el documental ‘The true cost’, cada americano tira a la basura una media de 37 kilos de ropa al año, una buena parte de ella, ropa low cost.

9. El desastre ecológico que causan los tintes utilizados

A la mala calidad de los tintes usados, con toda su carga tóxica ya explicada, se une su pésima gestión, ya que el teñido se hace en industrias subcontratadas del Tercer Mundo que acaban lanzando los vertidos sobrantes de la tinción, muy elevados, a los ríos sin tratamiento alguno, de modo que los contaminan mortalmente. Tal es caso de numerosos afluentes del Ganges en India.


10. La explotación laboral imprescindible para su éxito

El modelo neoliberal en el que se basa el negocio de la ropa low cost necesita que se vendan grandes volúmenes de ropa, ya que el margen es muy pequeño. Solo con una gran rotación en el consumo se consigue obtener el enorme beneficio que ostentan las grandes marcas de la ropa barata. Esto implica el uso de mano de obra casi en régimen de esclavitud, que trabaja hasta 16 horas por menos de dos dólares al día y en pésimas condiciones en el Tercer Mundo. Tal como reflejó el colapso del edificio Raza Plaza de Dacca, Bangladesh en 2013.

Este modelo de explotación comenzó en Galicia en los años 80 de la mano de empresas como Zara, pero también de otros productores y diseñadores gallegos, que fueron acotando los márgenes a base de presionar a las cooperativas de cosedoras, tal como refleja el documental ‘Fíos fora’.

viernes, 3 de marzo de 2017

Beatriz Nadal denuncia ante la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo los programas de modificación del clima mediante las campañas anti-granizo

TEXTO L.C.I. JUEVES 02-03-2017

La concejala y miembro de Compromís en Cox, Beatriz Nadal, ha denunciado ante la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo, el desarrollo de numerosos programas de modificación del tiempo atmosférico en el estado, con el objetivo de controlar las campañas anti-granizo. Esta denuncia ofrece un recorrido crítico con la intención de aclarar la confusión que impera en España, respecto a las posibilidades reales de modificación atmosférica en si, su impacto sobre el medio ambiente y la salud pública, y el marco normativo al que se encuentra sujeta la problemática.

Nadal, entre la numerosa documentación adjuntada, ha aportado informes de la organización meteorológica mundial, del ejército, ministerio de agricultura, etcétera, remontándose hasta 1949, primer año del que se tienen datos, de estas prácticas para deshacer las granizadas.

La abogada ambientalista ha declarado; “Queremos que la Comisión Europea investigue la vulneración de al menos cuatro directivas comunitarias y del principio de precaución del Consejo Europeo de Niza (año 2000), puesto que la modificación del ciclo atmosférico es un hecho irrefutable, por lo tanto, nos gustaría que se tratara la atmósfera como un bien público con un marco jurídico que la regule con claridad”.

“Teniendo en cuenta que España es el país que más incumple las leyes sobre medio ambiente dictadas por la Unión Europea, según los datos reflejados por la Comisión Europea, pues desde el año 2003 se han abierto 531 expedientes de infracción ambiental, España requeriría de un nuevo marco jurídico que tendría que incluir todos los argumentos esgrimidos en la petición presentada, y que prohibiera la modificación de la fase atmosférica a baja cota”, ha remarcado la concejala de Compromís.

Para finalitzar, Nadal ha querido agradecer el trabajo de diferentes asociaciones, como la Plataforma Stop Fumigaciones, que ha recogido innumerables firmes y testimonios que también se han adjuntado a la petición.


Asegúrese de que su voz sea escuchada.