lunes, 3 de abril de 2017

Alérgicos en el siglo XXI

Un teléfono móvil, un wifi, una cocina por inducción, un perfume o un insecticida pueden enfermarnos, la electrohipersensibilidad y la sensibilidad química múltiple, son dos síndromes que afectan cada vez a mas personas en el mundo desarrollado. Son las primeras victimas de una sociedad donde la tecnológica y los productos de laboratorio se extienden a un ritmo frenético que hace imposible evaluar sus efectos
Isel tuvo que dejar su casa cuando noto los efectos de unos residuos químicos
abandonados por un vecino en una zona cercana y ha pasado los últimos meses
en refugios de montaña huyendo de los olores que le agreden.
Text: MAJO SISCAR / FOTO: EDU PONCES i RUIDO PHOTO 02/04/2017

Su apartamento es un búnker. Se entra a pie plano desde el garaje, y las mínimas estancias, sin ventanas, están cerradas. Sólo unas claraboyas al fondo de la sala señalan si es de noche o de día. La pintura de las paredes es especial y repele las radiaciones. La cámara, separada de las paredes del vecino por el lavabo y por el pasillo, está en el centro, justo donde no hay rastro de la señal de la red de internet. La cama tiene una toma de tierra para descargar la electricidad que absorbe el cuerpo.

No se oye nada. Ni siquiera lo hace María, a quien una presión parece que le vaya a reventar la cabeza cada vez que detecta microondas o un campo electromagnético.

María sufre de hipersensibilidad electromagnética (EHS), un síndrome que la hace enfermar ante niveles de radiaciones que, para la mayoría, pasan desapercibidos. Hablar por el móvil, cocinar con inducción o con un microondas, o detenerse en medio de una plaza con red wifi gratuita le produce mareos, ahogo, dolor de cabeza, ansiedad y desorientación. Si se sobreexpone -que puede ser, por ejemplo, si ha de acompañar cuatro horas a su hijo en el hospital, donde hay fluorescentes y cientos de teléfonos móviles emitiendo al mismo tiempo- puede sufrir fatiga crónica durante semanas, o se le puede descontrolar la tiroides.
"Somos las primeras víctimas, la alerta de una sociedad demasiado expuesta"
La energía electromagnética siempre ha existido en la naturaleza, pero durante los últimos cincuenta años ha aumentado de manera espectacular con el avance tecnológico. Algunos expertos ya hablan de electrosmog, y equiparan el wifi a la exposición al humo del tabaco en el siglo pasado. La Agencia Europea del Medio Ambiente estipula que las evidencias científicas sobre la contaminación electromagnética son suficientes para tomar medidas de prevención eficaces. Y en esta línea, el Parlamento Europeo ha recomendado varias veces -la última en el 2015- aplicar el principio de precaución y reducir las emisiones. El estado español cumple estas recomendaciones, y el último mapeo de la exposición electromagnética de la Generalitat establece que los niveles a los que se expone la ciudadanía en general en Catalunya son inferiores a los que señala la normativa.
Maria en el sofa de su casa, vive en un apartamento preparado en el garaje
aislada de su familia. Va descalza para descargar la electricidad de su cuerpo
y pide a las personas con las que convive que no usen productos químicos
para limpiar. / Edu Ponces / Ruido Photo
El Comité Científico de la Unión Europea sobre Riesgos Sanitarios Emergentes y Recientemente Identificados reiteró en 2015 que, dentro de estos límites, no hay evidencias científicas, de que los campos electromagnéticos tengan efectos perjudiciales para la salud. Tampoco se ha podido detectar una relación causa-efecto entre la exposición normal y los síntomas que algunas personas le atribuyen. La OMS se coge a estas conclusiones para no reconocer la electrosensibilidad como una enfermedad.

Coloquialmente, se ha popularizado como alergia al wifi y, según las organizaciones de afectados, en los países desarrollados la padecen cerca del 5% de la población, en mayor o menor grado. Si estas cifras fueran ciertas querría decir que en Catalunya habría 370.000 personas afectadas por la energía electromagnética. Es como si todos los habitantes de las ciudades de Girona, Lleida y Tarragona no pudieran soportar tener un teléfono móvil en la oreja o desarrollaran ansiedad por la presencia cada vez mayor de internet inalámbrico en plazas y edificios públicos.

Francisco Vargas, el director del Comité Científico Asesor en Radiofrecuencias y Salud, que trabaja para el Ministerio de Sanidad, minimiza las alarmas. "en los medios científicos no hay discrepancias, las frecuencias a las que nos exponemos son tan extremadamente bajas que no son nocivas para la salud. Ahora bien, esto no quiere decir que no tengamos que ser prudentes y tener un control exhaustivo de todas las emisiones ", recalca. Los estudios tanto del comité español, que se presenta el próximo martes, como del europeo recogen que las emisiones de los móviles, por ejemplo, podrían tener un componente cancerígeno bajo, al mismo nivel que el café. De la electrosensibilidad señalan que podría tener otras causas.

Pero María, cogida a su medallón de cobre que compensa un poco la carga electromagnética que aún le entra en el sótano, discrepa. "Nosotros sólo somos las primeras víctimas; la alerta de una sociedad sobreexpuesta y donde todo avanza demasiado rápido para que sepamos los efectos ", explica mientras camina como si fuera parte del suelo, deslizándose sobre unos patucos que le permiten ir descalza en invierno. El cuerpo humano es un conductor eléctrico y pisar el suelo sin zapatos ayuda a liberar electrones.

La electrosensibilidad va asociada a otra síndrome que muchas veces se desarrolla previamente, la sensibilidad química múltiple (SQM). Es decir, la intolerancia a químicos tan diversos y comunes como productos de limpieza, perfumes, disolventes o pesticidas. Por eso María calienta ahora agua en un fogón de gas. La infusión le ayudará a reducir el picor de garganta que le provocan el suavizante de la ropa que llevo y los restos de champú de mis cabellos. Yo ni siquiera noto el olor porque, conscientemente, no me he lavado para ir a verla. No utilizar colonia fue un requisito explícito.

"Uy, no, antes te habría tenido que recibir con mascarilla. Ahora hago una vida mucho más normalizada ", dice asertiva, pero reconoce que para convivir con gente debe seguir el" protocolo ", como ella lo llama. El "protocolo" significa lavarse la ropa con bicarbonato y utilizar jabones y cremas naturales, sin parabenos ni otros químicos.

Hace siete años María, que ahora tiene 61 años, consiguió una jubilación anticipada por enfermedad crónica. Desde 1976 era maestra. Recuerda que ya de pequeña no soportaba ciertos olores, hasta el punto que en el colegio de monjas donde estudiaba las otras niñas le decían "la olorosa". Desde los 9 hasta los 20 años vivió con sus padres sobre una fábrica de cerámica, con motores siempre encendidos y una exposición constante a partículas tóxicas. En la escuela donde ejercía de maestra había unas torres de alta tensión a menos de 15 metros de las aulas. Cuando llevaba una docena de años trabajando decidió especializarse en educación física para salir de debajo de los fluorescentes de las aulas, que sin tenerlo identificado notaba que le molestaban. Su marido la recuerda como una mujer hiperactiva que no paraba nunca quieta, hasta que a finales de los 90 sufrió un tiroidismo muy fuerte. Desde entonces una serie de síntomas diversos (ataques de ansiedad, migrañas, fatigas crónicas ...) la hicieron transitar de especialista en especialista, con diagnósticos y tratamientos cada vez más peregrinos, que no le apaciguaban el silbato constante que tenía en los oídos.
Oriol Badell fue el primer español diagnosticado de electrohipersensibilidad.
En su casa, en Barcelona, no hay teléfonos móviles, pero no puede evitar
recibir las ondas electromagnéticas del exterior, que le provocan mareos y
temblores. Sueña con vivir en la montaña, pero no tiene dinero para hacerlo.
/ Edu Ponces/ Ruido Photo  
El silencio llegó, un día de 2005, cuando visitó la Punta del Cuerno, el extremo más meridional del Parque Natural del Delta del Ebro, a kilómetros de cualquier antena de telecomunicaciones y donde sólo se puede llegar a pie, por un camino de arena. Bañarse y caminar en la orilla del mar son los desintoxicantes más efectivos para los afectados de EHS y SQM. Después de esta experiencia, se enteró de la existencia de estos síndromes, y en 2007 logró el diagnóstico de Joaquín Fernández Solà, doctor de medicina interna del Hospital Clínic de Barcelona y el principal experto catalán en enfermedades de sensibilización cerebral central.

Bajo este nombre se incluyen la fibromialgia y el síndrome de fatiga crónica, reconocidas internacionalmente como enfermedades, mientras que la electrosensibilidad y la sensibilidad química múltiple se denominan síndromes porque no han sido reconocidas todavía como tal. Todas tienen un origen neurológico y una respuesta que pasa por el sistema nervioso y afecta a todo el organismo, desde la regulación de hormonas hasta los neurorreceptores de los que dependen el sueño o el estado de ánimo.

Desde su despacho en el Clínico, Fernández Solà no duda un segundo en considerar la EHS y la SQM como enfermedades, y explica que la única diferencia es que estén incluidas o no en un catálogo en Estados Unidos, que se actualiza periódicamente según los avances y los intereses en disputa.

"Es la economía la que hace que la fibromialgia sea considerada una enfermedad y la hipersensibilidad no. Mientras sea un trastorno, la causa no está bien definida y, por tanto, no te obliga a revisar las causas que lo provocan. Es una cuestión de intereses. Obligaría a muchos gobiernos a reducir la emisión de ondas electromagnéticas o de radiofrecuencia, lo que no interesa en este momento ", sentencia Fernández Solà.
"Hay radiación en todas partes, incluso en lo mas alto de las montañas"
Pero mientras no se reconozca, los afectados por este síndrome viven bajo la suspicacia colectiva y sin ninguna regulación que los ampare. Suecia fue el primer país que aceptó la electrosensibilidad como causa de baja laboral. La UE ha pedido a los países miembros que sigan su ejemplo para garantizar los derechos de los afectados, pero tanto aquí como en Francia sólo se han reconocido vía tribunales.

En España la primera sentencia favorable llegó el año pasado, cuando el Tribunal Superior de Justicia de Madrid reconoció una prestación por incapacidad exclusivamente debido a la electrosensibilidad al ingeniero en telecomunicaciones Ricardo de Francisco. El Instituto Nacional de la Seguridad Social se lo negaba desde hacía dos años para que el síndrome no está reconocida como enfermedad. En Lleida ahora podría haber el segundo caso, después de que el 12 de enero quedara vista para sentencia la demanda de una funcionaria de la Generalitat por incapacidad permanente para el mismo síndrome. Ambos casos los ha llevado el abogado catalán Jaume Cortés, del Colectivo Ronda. Cortés supera la polémica y por el atajo: "Hay gente que manifiesta síntomas y problemas cuando está en contacto con ondas electromagnéticas, y esto es una realidad que los médicos reconocen en los informes de las bajas laborales. Perder un brazo no es una enfermedad y también te incapacita para hacer cierto tipo de trabajos. Quizás la electrosensibilidad no es una enfermedad, pero es una discapacidad y debe dar derecho a una pensión de invalidez ".

El primer diagnosticado

"Hay enfermos, pero no enfermedad", sintetiza José Oriol Badell con el gesto hosco que le ha ido creando el síndrome todos estos años. Badell fue la primera persona diagnosticada en Catalunya como electrohipersensible. Era en 2004, y después de cuatro años de pruebas continuas y tratamientos psiquiátricos ineficaces, se puso una bombilla a pocos centímetros del brazo durante unos minutos ante el médico. Las quemaduras en la piel no tardaron en aparecer y con ellas el diagnóstico. "No estamos locos, es una enfermedad objetivable. Yo me tuve que decir a mí mismo, para que la Seguridad Social sólo me enviaba al psiquiatra ", espeta. Sintió mucha rabia e impotencia hasta que consiguió una pre-jubilación de conserje escolar. Pero no tenía dinero para encontrar un piso alternativo a su ático, junto al cual habían instalado una antena de telefonía en 1999. Así que ahora, con 67 años, vive con su madre en un piso de la Barceloneta. "Nos estamos autodestruyendo como género humano con productos químicos, radiaciones ... y esto no lo para nadie. Hay radiación en todas partes, incluso en las montañas, están llenas de antenas. A nosotros el cuerpo en todo momento nos lo recuerda ", añade desde el comedor de casa, cerca de la playa, pero con afectaciones continuas.

Para María, lo peor es no poder hacer lo que quiere. "He perdido el 90% de mis relaciones sociales y es un suplicio incluso ir al supermercado", explica desde su bunker en el sótano de su casa de toda la vida, en una ciudad del cinturón industrial de Barcelona. Durante los últimos años, su método para mantenerse estable era pasar el invierno en un piso de alquiler en la playa de los Infantes. Allí, junto al mar y en una urbanización de veraneo desierta fuera de temporada, encontraba la limpieza necesaria para volver después unos meses con su marido, hijos y nietos en el Vallès. Ahora, sin embargo, la instalación de los nuevos contadores de luz que transmiten el consumo eléctrico mediante una red 4G como la de los móviles le ha trastornado la vida. Ha tenido que dejar el apartamento y volver a la ciudad, donde no se encuentra demasiado bien y donde también corre el riesgo de que la empresa presione para actualizar tu contador.

Como María, mucha gente emigra a áreas alejadas de las ondas electromagnéticas, pero estos reductos están en peligro de extinción o son muy exclusivos y no aptas para todos los bolsillos. Isel, por ejemplo, tuvo que dejar su casa y su marido y transita entre refugios de montaña con una auto-caravana. Ha pasado semanas enteras durmiendo en el bosque.

"Yo siento que nuestro organismo es como un vaso, que a lo largo de los años se va llenando de tóxicos y llega un momento que está lleno y derrama ante cualquier exceso, un olor, un teléfono móvil que suena ... Entonces se trata de tener el organismo medio vacío para tener una vida medianamente normalizada. Pero es una enfermedad de ricos, porque debes tener un poder adquisitivo alto para pagar terapias, medicamentos, acondicionar tu casa e ir siempre contra corriente en una sociedad que avanza en dirección opuesta ", sintetiza María. Ya es mediodía y sale del sótano para comer en el primer piso, con su marido y uno de sus hijos, que bordea la treintena y aún vive en casa. Hoy toca arroz salvaje, y un montón de melamina, otros minerales y oligoelementos que le compensen el efecto constante sobre su cuerpo de los campos electromagnéticos.

viernes, 31 de marzo de 2017

La causa de muchas de las enfermedades occidentales es la sobrecarga tóxica

Por Miguel Jara 30 de marzo de 2017

Una de los aspectos que destaca con cierta frecuencia la farmacéutica naturista Palmira Pozuelo, a la que entrevistamos en este blog, son los mecanismos del propio organismo para autocurarse. Hoy publico la segunda parte de dicha conversación que empieza por la pregunta: 

¿Cuales serían los principales mecanismos que tenemos para intentar superar la enfermedad?

Palmira Pozuelo.  
Pozuelo, está especializada en plantas medicinales y diplomada en alimentación y nutrición aplicada y en dermofarmacia y cosmetología, profesora de la Universidad María Cristina de El Escorial, contesta:

Los hipocráticos griegos hablaban de la “phisis” como la fuerza sanadora de la Naturaleza, la que hace que cuando nos hacemos un corte se pongan en marcha los mecanismos para sanar por sí misma esa herida o cuando tenemos una infección nuestro hipotálamo haga subir la temperatura corporal con la fiebre para destruir gérmenes.

Cuando enfermamos habría que facilitar la actuación de esa fuerza sanadora que tiene nuestro organismo y evitar obstaculizarla. Hipócrates insistía en la prevención de la enfermedad a través de una dieta adecuada, el ejercicio, el contacto con la naturaleza y los cuatro elementos.

Los principios hipocráticos, que aún en día juran los médicos al terminar sus estudios, hablan de: La naturaleza es la que cura; curar sin agredir; curar la causa y no los síntomas.

Cuando utilizamos un antiinflamatorio para calmar un dolor menstrual, articular o de cabeza, estamos realizando una agresión a la mucosa estomacal, intestinal y al funcionamiento renal y además no estamos tratando la causa sino que estamos suprimiendo un síntoma.

Por ello se ha de valorar la situación concreta en la que se han de utilizar y no olvidarse de tratar y buscar la causa del problema. Saber también que nuestro organismo está diseñado para la vida y que contiene y produce medicamentos que nos ayudan a reequilibrarnos: 

producimos corticoides (cortisol), analgésicos opioides (endorfinas), somníferos (melatonina), antiinflamatorios (prostaglandinas 1 y 3), antidepresivos (serotonina), entre otros muchos.

Algunas de las pautas de reequilibrio serían el descanso y la dieta, especialmente el ayuno o descanso digestivo, para que nuestro organismo se dedique a la restauración y reparación.

Al igual que descansamos uno o dos días a la semana, nuestros órganos digestivos y emuntorios (de eliminación) también necesitan este descanso, sería muy benéfico integrar el ayuno aunque corto en nuestras vidas: un día a la semana o semiayuno como por ejemplo no cenar o no desayunar o bien una dieta a base de caldos de verduras, frutas de la estación o licuados durante un día o en la noche, ya que la causa de muchas de las enfermedades occidentales es la sobrecarga tóxica.

-Luego está la botica que más usamos (o no), la cotidiana, la alimentación. Usted es especialista en nutrición ¿puede resumirnos cual sería la dieta ideal para mantenernos sanos y además prevenir enfermedades?

Otro principio de la medicina hipocrática es: “Que tu alimento sea tu único medicamento” y hago especial hincapié en lo de único, palabra que suele omitirse cuando se usa esta frase, es decir que lo que comemos cada día sea fuente de salud en lugar de enfermedad, como está ocurriendo hoy en día.

Según los últimos datos del estudio Global Burden of Disease (Coste mundial de la enfermedad), publicado en The Lancet, la dieta inadecuada es responsable del 21% de las muertes evitables y así una de cada cuatro personas que muere en el mundo lo hace debido a una dieta inadecuada, cuestión que sería prevenible con una buena educación nutricional aportada desde la infancia.

En España el número ascendería a 90.000 personas al año. Debido a la instauración de la producción industrial de alimentos se ha disparado el consumo de alimentos con alto contenido de grasas insanas (saturadas y refinadas) azúcares añadidos y sal. En el Estado español el 70% de nuestra alimentación es ya procesada.

Tenemos un muy buen referente en la dieta mediterránea, la cual ha demostrado prevenir enfermedades cardiovasculares, degenerativas y obesidad. El problema es que la mayoría de la gente piensa en nuestro país y otros del entorno mediterráneo, que sigue esta dieta, porque utiliza aceite de oliva, bebe vino tinto y come pescado de vez en cuando.

En realidad, se incumplen varias de sus premisas, voy a comentar las más importantes:

En la pirámide de la dieta mediterránea actualizada que además coincide con las recomendaciones de la Universidad de Harvard o plato Harvard, se recomienda consumir cereales enteros sin refinar y habitualmente la población suele comer arroz blanco, pasta refinada, bollería con harinas refinadas y pan blanco.

Otro incumplimiento es en relación a los productos de origen animal que hoy en día se consumen en exceso, por ejemplo la pirámide recomienda comer carne roja no más de dos veces a la semana y carne procesada (embutidos) una o menos de una vez a las semana. Las legumbres, verduras y frutas sin embargo se consumen en menores cantidades de las recomendadas y el azúcar que está en el vértice de la pirámide con la recomendación de consumo ocasional, se consume a diario y con profusión.

Concluyendo, daría algunas recomendaciones: comer alimentos visibles y no procesados (ir más al mercado que al supermercado), comer al menos la mitad de lo que comemos al día a base de alimentos frescos y vivos (frutas, hortalizas, ensaladas) comer los alimentos tal como los ofrece la naturaleza sin refinar ni procesar (semillas, alimentos integrales).

Comer alimentos limpios sin aditivos (para conservarlos) ni venenos, pesticidas, herbicidas y nitratos químicos (para cultivarlos). Evitar el azúcar y tomarlo en los alimentos que lo contienen de manera natural como frutas, pasas o dátiles. No comer más de un alimento animal al día, una opción saludable para nuestro organismo y para el planeta.

-Se habla últimamente de “superalimentos”, ¿son una moda, parte del marketing de las diferentes industrias alimentarias o existen como tales y cuales son los más interesantes y sus aplicaciones?

Cierto y siempre oímos hablar de alimentos y frutos con nombres exóticos que provienen de países lejanos y su publicidad varía por temporadas, pero alimentos con cualidades nutricionales excepcionales han existido siempre, aunque sí es interesante hoy en día conocer las propiedades de los nutrientes que contienen y sus aplicaciones.

Selecciono algunos superalimentos cercanos y de siempre: por ejemplo las bayas silvestres son muy ricas en antioxidantes y vitamina C, al final del verano nos las ofrece la naturaleza para afrontar la estación fría del invierno, así tenemos las moras, arándanos o los escaramujos.

Los frutos secos tradicionales sin calentar ni tostar: almendras, avellanas y nueces contienen antioxidantes, vitamina E y ácidos grasos esenciales además de ser fuente de proteínas de calidad y una muy buena alternativa a la carne.

Con siete almendras que comiésemos al día tendríamos todos los nutrientes necesarios, poseen además siete veces más calcio que la leche.

Especias como nuestro pimentón, rico en licopeno un potente antioxidante que ha demostrado ser protector frente a varios tipos de cáncer. Las frutas en su mayoría son en sí superalimentos, especialmente si son recogidas en su momento de madurez y cultivadas de manera orgánica, así su riqueza en nutrientes llega a ser mucho mayor (hasta un 60% mayor) especialmente por poderlas consumir muchas de ellas con la cáscara donde se encuentran grandes cantidades de vitaminas y antioxidantes.

Un ejemplo: hacen falta cuatro naranjas convencionales para conseguir la misma cantidad de vitamina C que contiene una naranja ecológica.

-Por sus explicaciones se nota que a usted le apasiona su profesión y que vive lo que explica, usted hace muchos de los remedios que promueve, aceites esenciales, tinturas o pomadas ¿tiene huerto propio? ¿A las personas que no lo tienen qué les aconseja?

Tengo un pequeño jardín medicinal y hasta hace muy poco he formado parte de un grupo de amigos que compartíamos un huerto ecológico.

Recojo las plantas medicinales que cultivo en mi pequeño jardín y en algunas terrazas de la casa, también recojo algunas plantas y frutos silvestres en lugares de confianza como los alrededores del huerto donde teníamos cultivadas plantas aromáticas y también crecían muchas plantas silvestres de uso medicinal (como malva, aciano, salvia, tomillo, romero, etc).

Para las personas que no tengan estas posibilidades, les animaría a que destinaran alguna parte de la casa, terraza o una parte del jardín a las plantas medicinales, especialmente las plantas aromáticas, ya que son fáciles de mantener y no requieren muchos cuidados ni tanta agua, es muy gratificante utilizarlas como aliño de la comida o en alguna infusión.

-¿Qué puede decirnos sobre las pruebas científicas de los alimentos ecológicos, hay muchos estudios sobre ello, son más nutritivos, mejores? Me consta que usted está en un grupo de consumo ecológico de El Escorial, donde vive y sabe de ello.

Es increíble que haya que estar continuamente demostrando que los alimentos cultivados con respeto a los ciclos de la naturaleza y a la tierra son mejores que aquellos que han sido cultivados con agrotóxicos, donde vemos a los trabajadores que los aplican embutidos en trajes tipo escafandras para que no les afecte su toxicidad y que cuyo único fin es la mayor producción y el beneficio económico, sin respeto a la Tierra, a sus aguas subterráneas a sus pequeños animales que la componen y la mantienen viva y sin respeto a la salud de los consumidores.

Hay muchos trabajos publicados, especialmente destaco toda la labor del Dr. Nicolás Olea (Hospital clínico de Granada) para dar a conocer la incidencia de los pesticidas en el desarrollo de cánceres hormonodependientes.

Según él, el origen de la mayoría de los cánceres es medioambiental y no genético y sus causas se deben a la presencia de tóxicos y pesticidas en alimentos y medio ambiente. También los trabajos y libros del bioquímico Albert Ronal Morales conocido por sus trabajos e investigaciones sobre frutoterapia, en su último trabajo Alimentación sana vs transgénicos, aditivos y nanotecnología, da a conocer el daño en el organismo humano y la alteración medioambiental de este tipo de agricultura insana.

Por mucho que científicos al servicio de estas empresas y lobbies agroquímicos quieran demostrar lo indemostrable para no dañar sectores de consumo, es lógico pensar que comer de manera más limpia es más sano que no hacerlo.

La población cada vez es más consciente de esto y el mercado verde va en aumento, siendo nuestro país el mayor productor de alimentos ecológicos de toda Europa y aunque en una gran parte se exportan, cada vez hay más demanda interna de estos productos.

En el pueblo en el que vivo, como mencionas, tenemos un grupo de consumo para pedir alimentos ecológicos a productores cercanos, una manera de acceder directamente y sin intermediarios abaratándose el coste de estos productos y sobre todo la garantía de comer alimentos más sanos y apoyar a personas que apuestan por la salud de las personas y la del planeta.

Hay ya cooperativas de consumo y grupos de consumo ecológicos en todas partes de modo que solo hay que ponerse en contacto con los más cercanos o bien organizar un nuevo grupo.

lunes, 27 de marzo de 2017

Lo que los “Papeles de Monsanto” revelan sobre el Roundup

Difusores de Glifosato a la venta al público. Charles Platiau
Ecologistas en Acción 26 marzo, 2017

29 Eurodiputados interpelan a la Comisión Europea tras la desclasificación de correspondencia interna que revela que Monsanto conocía que el glifosato daña el material genético.

La desclasificación de los llamados “Papeles Monsanto“, revelada por el periódico Le Monde, ha llevado a 29 Miembros del Parlamento Europeo a escribir una dura carta al Presidente Juncker el pasado viernes 24 de marzo de 2017.


Antecedentes

El 15 de marzo, la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA) decidió que las evidencias científicas sobre el glifosato no eran suficientes para clasificarlo como cancerígeno, mutágeno (es decir, capaz de dañar el material genético) o tóxico para la reproducción.

Unos meses antes, otra agencia europea, la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria, concluyó que el glifosato es improbable que plantee un riesgo carcinogénico a humanos (aunque, curiosamente, proponía reforzar el control de los residuos del herbicida en los alimentos). En este punto, conviene recordar que en España no se investiga ni evalúa la presencia de glifosato en los alimentos.

Papeles desclasificados

Casualidad (o no), sólo un día después de la decisión de la ECHA, la Justicia Federal de Estados Unidos desclasificó más de 250 páginas de correspondencia interna de Monsanto, que demuestra que ya en 1999tenía conocimiento del potencial mutagénico del glifosato, el ingrediente activo de su producto estrella, Roundup.

Los documentos internos de la multinacional fueron desclasificados como parte de una acción colectiva ante un tribunal federal de California, interpuesta por varios cientos de trabajadores agrícolas afectados por el linfoma no Hodgkin que, en base a un dictamen de la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), atribuyen a un contacto prolongado con el herbicida de Monsanto.

Los Europarlamentarios firmantes de la carta denuncian que, según correos internos de 2012, Monsanto reescribió investigaciones que dio a firmar a ciertos académicos con la intención de ocultar los efectos genotóxicos del glifosato.

El negocio de Kier y Kirkland

Uno de los estudios utilizados para la reciente Evaluación de Renovación del glifosato es la revisión de estudios de genotoxicidad “Critical Reviews of Toxicology, 2013; 43 (4): 283 – 315.ASB2014 – 9587“, escrito conjuntamente por Kier y Kirkland, ambos citados en los “Papeles Monsanto“.

Kier es un ex-experto en Monsanto y consultor de toxicología. Los correos publicados muestran preocupación de Monsanto por el escaso nivel de credibilidad que tendría Kier dada su relación con la industria. Por esta razón, se buscaron otros coautores entre los genotoxicólogos de mayor credibilidad en Europa.

David Kirkland fue la primera opción. Un correo electrónico interno del 12 de julio de 2012 se refiere a la firma de un contrato entre Monsanto y David Kirkland.

Los eurodiputados, en su carta a Juncker, critican que la relación de Kier y Kirkland con Monsanto influye en que su investigación concluya que “no hay genotoxicidad in vivo y potencial de mutagenicidad del glifosato“.

Las demandas de los Europarlamentarios
  • 1. Tomar medidas urgentes para proteger a la salud pública y al medio ambiente frente al glifosato, en base al Reglamento 1107/2009.
  • 2. Que la ECHA y EFSA revisen la validez de los estudios de la industria del glifosato y analicen el impacto del estudio de Kier Y Kirkland de 2013 en la valoración de no carcinogeneidad del glifosato.
  • 3. Que no re renueve el permiso del glifosato en Europa hasta que se aclare el punto 2.
  • 4. Ayudas al sector agrícola para una transición hacia una agricultura libre de glifosato.
  • 5. Proponer una revisión de la legislación de pesticidas, basada únicamente en estudios científicos publicados y revisados, no en estudios de la industria fabricante.
  • 6. Crear una lista negra con las empresas que utilizan la mentira como herramienta habitual.
  • 7. Investigar si Monsanto ha falsificado deliberadamente los estudios del glifosato y de ser así, tomar medidas legales contra la empresa.

¿Qué puedes hacer tú?

Firma Iniciativa Europea contra el Glifosato, aquí:

Todos los métodos que utilizan las farmacéuticas para frenar la entrada de genéricos en el mercado

  • Los laboratorios piden nuevas patentes para un medicamento antiguo aplicando pequeños cambios, sacan genéricos propios o pagan a terceros para que no compitan
  • La Comisión de la Competencia planea estudiar el sector al sospechar que se dan estrategias dilatorias amparadas por la regulación
  • "El mercado de los fármacos es un monopolio donde los laboratorios marcan los precios", dice la directora de Salud por Derecho, Vanessa López 
Raúl Rejón 22/03/2017

La Comisión Nacional de la Competencia sospecha que los grandes laboratorios taponan la llegada de medicamentos genéricos, en principio, más baratos. Sus análisis preliminares apuntan a que se dan “comportamientos estratégicos que restringen o retrasan la entrada”, así que van a estudiar el mercado, según contó la semana pasada. ¿Por dónde empezar?

Diversos análisis han ilustrado cómo las farmacéuticas echan mano a toda una batería de recursos para dilatar la aparición de un genérico que tire de los precios –y sus beneficios– hacia abajo: la multiplicación de patentes para blindar un solo medicamento, los litigios prolongados con otras empresas, la creación de sus propios genéricos o el pago a fabricantes para que renuncien a fabricar están entre los más usados. Tácticas que han descrito desde la Comisión Europea hasta un reciente estudio aparecido en la revista de la Sociedad Norteamericana de Hematología.

Genéricos de marca

Las grandes marcas comerciales producen y venden genéricos. Y los venden a precios de genéricos haciéndose con una cuota extra del mercado: la franja que ocupan los medicamentos más económicos.

Desde luego, viendo el ranking de laboratorios del sector de genéricos en España en 2016, en la lista general aparecen dentro de los diez primeros en porcentaje de recetas nombres de gigantes como Pfizer, Novartis, Sanofi, Bayer o Glaxosmithkline.

El genérico que más se vende en España es el Adiro que comercializa la gran farmacéutica Bayer. Se trata de ácido acetil salicílico. Lo mismo que la Aspirina de Bayer aunque en menor concentración. Se usa para pacientes que han tenido un episodio cardíaco agudo.

Renovación de productos antiguos

Un laboratorio que está vendiendo cierto medicamento bajo patente modifica de alguna manera la molécula o la combina con otro principio o tratamiento para justificar una nueva patente que alargue su exclusividad. Reverdecen (evergreening) su principio activo. Así que incluso si algún competidor litiga contra la patente, el proceso se dilata.

En este sentido, un informe de la Comisión Europea explicaba ya en 2009 que las empresas registran un “gran número de patentes relacionadas con una única medicina” que, en ocasiones, llevaban a pleitos con compañías de genéricos. La CE contabilizaba 700 casos que terminaron con 200 acuerdos donde los grandes pagaban a los pequeños.

Pago por no competir

Las farmacéuticas pagan cantidades a las empresas de genéricos que podrían suponer una competencia si sacaran productos, una vez que la patente ha dejado de blindar el medicamento. De esta manera se retrasa la entrada en el mercado de otras variedades, en principio, más baratas que las de la firma comercial.

La patronal de las fabricantes de genéricos, AESEG, se queja de que “la igualdad de precios” que decretó el Gobierno en un decreto de 2011 y que impide superar un precio de referencia para los medicamentos con un mismo principio activo (ya sea comercial o genérico) ha menoscabado la razón de ser de la medicina genérica que se basa, precisamente, en la diferencia de precio (más baratos en su caso).

AESEG asegura que la cuota de mercado en España de estos principios libres de patente está en el 20%, frente al 25% general de Europa, y “un 40% en cuanto a unidades vendidas, muy lejos del 60% a nivel continental”. Los primeros de la lista son los laboratorios españoles Cinfa y Normon y el israelí Teva. Sin embargo, la asociación empresarial no ha contestado específicamente a lo que espera de la investigación de Competencia.

Igual línea ha tomado la patronal de los grandes laboratorios Farmaindustria que, de momento, no planea hacer comentarios. Esperan “a que la CNMC haga el estudio que ha anunciado”.

Precios y márgenes de beneficio

Sí ha aportado su análisis la directora de la organización Salud por Derecho, Vanessa López, quien no duda en calificar el plan de la Comisión de “muy importante” ya que “está diciendo que hay que revisar el sistema de precios y márgenes donde radica el problema del acceso a los medicamentos”. En su opinión, en el mercado de los fármacos “se da un monopolio donde los laboratorios marcan los precios. Tienen la sartén por el mango”.

López analiza que la legislación actual permite “extender ese monopolio” mediante la prolongación de las patentes. “Desde la ampliación mediante pequeñas modificaciones o combinaciones hasta los denominados certificados complementarios de protección”. Las patentes pueden durar 20 años, pero estos certificados permiten prorrogarlas cinco más “para intentar compensar todo el proceso de autorización sanitaria” que resta tiempo a la comercialización.

Otra disposición legal a favor de este sistema es la exclusividad de datos que ampara la Ley del Medicamento. Esto hace que los laboratorios no deban compartir los datos del proceso de creación de una molécula hasta diez años después de su autorización. Sin esos datos, no se puede crear un genérico puesto que los medicamentos sin patente deben demostrar una equivalencia con el original. “Esta disposición es propia de la Unión Europea”, recuerda Vanessa López.

La Comisión Europea explicó que “estos retrasos son importantes ya que el precio de los genéricos durante el primer año tras la pérdida de exclusividad fue, de media, un 25% más bajo que el de la marca comercial. A los dos años, estaba un 40% por debajo". Los precios de las marcas también caen después de que la entrada de genéricos.

Sin embargo, en su análisis, la CE reconoce la necesidad de las patentes para proteger la investigación que hacen los laboratorios aunque la directora de Salud por Derecho difiere en que “el blindaje desincentiva la investigación: ¿para qué voy a desarrollar otra medicina si puede exprimir económicamente esta?”

martes, 21 de marzo de 2017

La Agencia Europea de Medicamentos financiada por los fabricantes de fármacos

Por Miguel Jara

Las agencias reguladoras de medicamentos tienen conflictos de interés que, como hemos publicado en ocasiones, les llevan en demasiadas ocasiones a anteponer los intereses de las industrias a los de las personas. El llamado Brexit, la salida del Reino Unido de la Unión Europea, conlleva el traslado de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) de Londres a una ciudad de la UE por decidir. Lo interesante es que están publicándose algunos datos que abundan en lo que comento, la cooptación de dicha agencia.

Desde hace muchos años insisto en que el “guardián de los medicamentos” de los europeos y europeas, la EMA (y ocurre algo similar con la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios), tiene lazos con las diferentes industrias y laboratorios farmacéuticos tan estrechos que le impide hacer bien su trabajo: la aprobación rigurosa de fármacos y productos sanitarios y la farmacovigilancia de los mismos para evitar daños a las personas.

Uno de los principales problemas es que estas agencias no son independientes de las empresas, no están financiadas con dinero público sino que la mayor parte de lo que ingresan es en concepto de tasas que cobran por la revisión de la documentación que las diferentes compañías les presentan para que les aprueben sus productos.

El diario Cinco Días publica que la entidad encargada de supervisar los tratamientos en Europa se “autofinancia” con los 31.414.000 millones de euros que le llegan de los laboratorios farmacéuticos en concepto de solicitud de autorización de cada medicamento. En concreto, en el ejercicio de 2015, narra el diario económico
"tramitó 113 solicitudes de pre-autorización, a razón de una cuota de 278.000 euros por solicitud, según datos de un informe del Parlamento Europeo sobre el funcionamiento de las principales agencias de la UE”.

Desde su creación en 1995, la Agencia ha emitido más de 1.000 autorizaciones para la comercialización de productos farmacológicos, lo que ha obligado a gran parte de la industria farmacéutica y de productos veterinarios a contar con representación de alto nivel técnico en la capital británica o desplazar hasta allí a con gran frecuencia a sus expertos.

Pero ¿cuántos productos sanitarios ha retirado del mercado ese organismo europeo? Yo no conozco la cifra exacta pero, como se dice, podrían contarse con los dedos de una mano. Ya, ya sé que lo normal es que los medicamentos funcionen bien, que no den problemas como para retirarlos pero en los últimos años estamos asistiendo a escándalos sin que se tomen las medidas adecuadas.

Alicia Capilla, portavoz de la Asociación de
Afectadas por a Vacuna del Papiloma (AAVP)
en la sede de la EMA.
El claro conflicto de interés estructural de la Agencia puede explicar cosas como esta: 352 muertes por la vacuna del papiloma notificadas ante la Agencia Europea de Medicamentos y la entidad NO las investiga. 

Y no solo no hace su trabajo, investigar qué sucede con esa vacuna que el Gobierno de Japón dejó de recomendar hace ya cerca de cuatro años, sino que intenta proteger a sus fabricantes (que también son sus pagadores, claro).

Otro ejemplo es el método anticonceptivo Essure, de la compañía Bayer. Está causando graves daños en todo el mundo hasta el punto de que la agencia de productos médicos de Brasil lo ha retirado del mercado porque en dicho país hay 200 afectadas. En Estados Unidos hay miles de mujeres dañadas por ese aparatito metálico que se inserta en las Trompas de Falopio de las mujeres para esterilizarlas y su agencia, la FDA, no lo retira de la circulación.

Angélica del Valle y Elena Fernández,
coordinadoras de la Asociación de Afectadas
por Essure, en la sede de la AEMPS
En España, calculamos que hay unas 1.000 mujeres con posibles daños y la AEMPS, pese a que reconoce fallos en el sistema, asesorada por la agencia europea, no lo prohíbe.

Hay que contar de nuevo que la FDA tiene un sistema por el cual un laboratorio puede pagar una cantidad extra para que los funcionarios de dicha entidad pública aceleren la revisión de la documentación de un nuevo tratamiento.

Y podríamos poner muchos más ejemplos. Lo que parece claro es que no es buena idea que los órganos reguladores de productos estén financiados por quienes están destinados a ser regulados por esos órganos.