sábado, 12 de enero de 2019

Nota de Prensa EL TRIBUNAL SUPERIOR DE JUSTICIA DE ARAGÓN RECONOCE LA ELECTROSENSIBILIDAD COMO CONSECUENCIA DE ACCIDENTE LABORAL

  • La sentencia considera que la enfermedad fue causada por la excesiva exposición electromagnética del trabajador en las instalaciones de Endesa
  • Con anterioridad tribunales italianos ya habían reconocido el tumor cerebral como enfermedad laboral en trabajadores altamente expuestos a la radiación del teléfono móvil
  • El fallo judicial viene a sumarse a recientes sentencias en España concediendo la Incapacidad laboral a trabajadores afectados por electrosensibilidad
El pasado Diciembre el Tribunal Superior de Justicia de Aragón confirmó la sentencia del Tribunal de Primera Instancia de Zaragoza concediendo a Joaquín Sanz el reconocimiento de que su electrosensibilidad había sido consecuencia de accidente laboral. La sentencia reconoce que el demandante que desempeñaba labores como ingeniero de sistemas contrajo la electrosensibilidad en los centros de trabajo.

Joaquín Sanz, que comenzó a sufrir los síntomas de su enfermedad en 2009, realizó sus funciones en las sedes de Endesa en Aznar Molina y Argualas ubicadas junto a centros de transformación eléctrica en los que había un alto nivel de exposición electromagnética. En 2013 los servicios médicos de la empresa le valoraron como persona sensible a campos electromagnéticos, a pesar de ello tuvo que seguir compatibilizando su trabajo en lugares como las oficinas situadas en Madrid junto a Wifis y antenas de telefonía.

En 2011 el tribunal Supremo de Italia concedía a Innocente Marcolini que su neurinoma del nervio craneal fue causado por las varias horas al día que pasaba hablando por el teléfono móvil por motivos de trabajo. Del mismo modo, en 2017 Roberto Romeo conseguía que su tumor cerebral consecuencia del uso del teléfono móvil fuese considerado como enfermedad profesional por el Tribunal de Justicia de Ivrea. Ambas sentencias tuvieron en cuenta la información científica aportada por los peritos en la que se demostró que hay una relación causal entre la radiación del teléfono móvil y el cáncer cerebral, lo que hizo que en 2011 la OMS clasificase los campos electromagnéticos de radiofrecuencia como categoría 2B o posiblemente cancerígeno en humanos.

En 2016 el ingeniero de telecomunicaciones Ricardo de Francisco conseguía que el Tribunal Superior de Justicia de Madrid declarase que su electrosensibilidad era causa de Incapacidad laboral, del mismo modo que lo lograba en 2017 una trabajadora de la Universidad de Murcia.

La Comunidad científica lleva tiempo denunciando que los crecientes niveles de contaminación electromagnética suponen un riesgo para la salud y que las instituciones de protección radiológica están siendo influidas por las compañías de telecomunicaciones. Diferentes organizaciones ecologistas y colectivos de afectados vienen demandando que se rebajen los actuales límites de emisión electromagnética, tanto para la población en general como en el ámbito laboral.

Hay que señalar que la Ley General de Salud Pública española de 2011 considera que se deberá tomar en cuenta el impacto en la salud de las emisiones electromagnéticas. Así mismo, resaltar que la actual Ley de Prevención de Riesgos Laborales, en su artículo 25, insta a proteger a los trabajadores que por su condición particular sean especialmente sensibles a riesgos derivados del trabajo; así como frente a elementos que puedan poner en peligro su fertilidad, aspecto que si se aplicase de manera proteccionista, según la información científica disponible significaría que muchos puestos de trabajo, como aquellos cercanos a un punto Wifi, estarían incumpliendo la normativa. Del mismo modo, hay que mencionar que Resoluciones del Parlamento Europeo de 2009 y de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa en 2011 piden medidas que garanticen la protección de las personas afectadas por electrosensibilidad.

Algunas administraciones, como Francia y el Estado de California, empiezan a tomar nota de estos nuevos peligros y a poner en marcha campañas informativas para que la población pueda disminuir la exposición electromagnética mediante un uso más razonable de la tecnología. Sin embargo, en España sucesivas legislaciones -Ley General de Telecomunicaciones en 2014 y Real Decreto 299/2016- mantienen unos límites para la población y profesional muy por encima de los demandados por la comunidad científica, y en 2017 el Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital respaldaba un informe del CCARS –Comité Científico Asesor Radiofrecuencias y Salud- vinculado a la industria, que negaba la electrosensibilidad y los posibles riesgos para la salud en los actuales niveles de emisión electromagnética.

El reconocimiento por parte de la justicia de enfermedades causadas por la contaminación electromagnética pone de relieve que hay un problema de medioambiente y de salud que no se está atendiendo adecuadamente. Las infraestructuras eléctricas y especialmente las tecnologías de transmisión por radiofrecuencia han tenido un auge inusitado en los últimos tiempos, sin que hayan venido acompañadas de normativas que protejan adecuadamente la salud e información que permita a los usuarios conocer los usos más saludables de la tecnología.

Los ciudadanos están siendo expuestos a radiación electromagnética sin conciencia de ello y sin posibilidades de protegerse. El tipo de desarrollo y los niveles de emisión se han venido fijando según los intereses de las industrias y no según criterios científicos independientes. En esta situación son los tribunales los que han tenido que amparar a trabajadores afectados por la contaminación electromagnética. Si no se toman medidas urgentes, según las previsiones de los expertos, asistiremos cada vez más a un aumento de problemas de salud relacionados con la exposición electromagnética, como el cáncer, la electrosensibilidad, la infertilidad y los trastornos de la conducta infantil.

lunes, 17 de diciembre de 2018

Un estudio de la Universidad de Oviedo vincula la fibromialgia con el síndrome de fatiga crónica

La investigación, en colaboración con científicos de la Universidad Johns Hopkins y del NIH de Washington, confirma la existencia de un conjunto de genes reprimidos asociados a tres vías genéticas principales
Juan Luis Fernández Martínez UNIVERSIDAD DE OVIEDO  
Una investigación desarrollada por un equipo de la Universidad de Oviedo, en colaboración con científicos de la Universidad Johns Hopkins y del NIH de Washington, ha relacionado la fibromialgia con el síndrome de fatiga crónica.

Los estudios han proporcionado una firma genética a pequeña escala y han confirmado la existencia de un conjunto de genes reprimidos asociados a tres vías genéticas principales, con «gran sentido biológico» y que la conectan con el síndrome de fatiga crónica, ha informado la institución académica asturiana en un comunicado. La fibromialgia está considerada como un síndrome que puede causar una sensibilidad creciente al dolor, fatiga, rigidez muscular, problemas de sueño, posibles pérdidas de memoria y concentración, dolores de cabeza o problemas digestivos, informa la agencia EFE.

Los síntomas son variados y su diagnóstico es complicado, y puede confundirse con el síndrome de fatiga crónica, la artritis reumatoide o incluso la esclerosis múltiple. Además, no existe consenso en su diagnóstico y los criterios, que poseen un alto grado de subjetividad, han ido cambiado a lo largo de los años. Dicha dificultad ha originado que a veces se le conozca como «el dolor invisible» y que quienes la sufren se sientan incomprendidos, con un estado de frustración permanente que suele agravar su condición. Además, la fibromialgia podría ser denominada una «enfermedad en femenino», dado que estadísticamente afecta más a las mujeres que a los hombres. Sus causas son desconocidas y se asocian a diferentes eventos que incluyen infecciones víricas, operaciones quirúrgicas, partos, eventos afectivos e incluso abusos.

Los resultados obtenidos provienen de la modelización de un estudio genético realizado en una cohorte de 28 mujeres diagnosticadas con fibromialgia de entre 28 y 55 años, en comparación con voluntarias sanas y edades comprendidas entre los 28 y 51. Los estudios proporcionan una firma genética a pequeña escala compuesta por 57 genes para su diagnóstico.

Los análisis mostraron que las tres vías genéticas alteradas más importantes están relacionadas con la activación de células estrelladas hepáticas (adipocitos hepáticos) que son indicativas de lesiones en este órgano; fosforilación oxidativa y patologías respiratorias tipo EPOC (enfermedad obstructiva pulmonar). Aunque estos resultados son preliminares y difíciles de interpretar, parece confirmarse un papel importante de la vía de señalización del glutamato, un neurotransmisor con gran importancia en la fatiga crónica y en la depresión.

También presentan una expresión alterada genes relacionados con la atenuación de la tasa metabólica y de las vías inflamatorias asociadas al Interferón alfa, una citocina implicada en la regulación de la respuesta inmunitaria contra infecciones. El profesor Juan Luis Fernández-Martínez subraya la importancia de la investigación traslacional cuyos resultados impacten en la medicina que reciben las y los pacientes, algo que, asegura, los equipos estadounidenses con los que colabora tienen muy incorporado.

Fernández-Martínez ha afirmado que, «a falta de una confirmación clínica», estos resultados conectan la fibromialgia con el síndrome de fatiga crónica, por lo que el objetivo ahora pasaría por estudiar las diferencias entre ambos, así como los mecanismos que son comunes y compararlas con las vías alteradas en la Esclerosis Múltiple. Según los investigadores,estos resultados no solo poseen un valor diagnóstico, sino que también permitirán la búsqueda de nuevas dianas terapéuticas y el reposicionamiento de fármacos que sean capaces de regular óptimamente los genes alterados y que minimicen los efectos secundarios.

Científicos encontraron "evidencia clara" de que la radiación de los teléfonos celulares puede causar cáncer en ratas

Científicos del Programa de Toxicología Nacional publicaron esta semana los reportes finales que indican una mayor certeza entre los vínculos de la exposición a la radiación y algunos tumores en roedores
Investigadores de los EEUU encontraron "evidencia clara" de que la exposición a la radiación de los teléfonos celulares puede causar tumores de corazón cancerosos en ratas macho, aunque todavía es incierto cuales son las repercusiones para la salud de los humanos del estudio que duró dos décadas, involucró a 3.000 ratas y ratones y costó USD 30 millones.

Científicos del Programa de Toxicología Nacional publicaron esta semana los reportes finales que indican una mayor certeza entre los vínculos de la exposición a la radiación y algunos tumores en roedores.

Estos concluyeron que existe además "cierta evidencia" de tumores cerebrales y de glándula adrenal en ratas macho cuando estas son expuestas a la radiación de los teléfonos. 
En lo que respecta a ratas hembra y ratones tanto macho como hembra el vínculo es menos claro, compartieron los investigadores.

John Bucher, científico senior del NTP, alertó que la exposición de los roedores a la radiación "no era directamente comparable a la que los humanos experimentan cuando usan sus teléfonos".

El estudio se enfocó en la radiación de frecuencia de radio usada en celulares 2G y 3G y a la vez expuso a los animales a niveles más elevados que los que los humanos suelen experimentar.

"Creemos que las respuestas de tumores que hemos visto en los estudios son reales y que están asociadas a la radiación por radiofrecuencia" dijo Bucher.
Bucher aseguró que "no dudaría" en levantar el teléfono para realizar llamadas cortas pero recomienda utilizar "auriculares a la hora de entablar conversaciones más largas y así poder aumentar la distancia del teléfono y el cuerpo".

La Administración de Alimentos y Medicamentos de los EEUU (FDA) le había solicitado llevar adelante el estudio a la NTP en 1999, dado que los teléfonos celulares ya eran masivos y poco se sabía sobre el impacto de su radiación.

Los expertos aseguraron que investigaciones futuras se enfocaran en generaciones más nuevas de la tecnología wireless como 4G, 5G y Wi-Fi.

martes, 27 de noviembre de 2018

Las técnicas ómicas, claves en el diagnóstico del SSC

27 de noviembre de 2018 por Sessec

Simposio SSC 2018: Resumen ponencia Dr. Francisco Martín

El Síndrome de Sensibilidad Central (SSC) abarca una serie de patologías que requerirán de diversas herramientas para poder diagnosticar adecuadamente las diferentes entidades. Estas herramientas pasarán por el desarrollo de técnicas “ómicas”.

Estas técnicas novedosas permiten medir de un modo simultáneo miles de pequeñas moléculas que gobiernan el funcionamiento de nuestro organismo. “Hablamos de la genómica, proteómica, transcriptómica, lipidómica y metabolómica. Todas ellas nos permitirán conocer los mecanismos responsables de la enfermedad”, ha afirmado el Dr. Francisco Martín Bermudo, Catedrático de Nutrición y Bromatología de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, durante el II Simposio Internacional de SSC.

Las “ómicas” emplean tecnologías muy avanzadas, así como técnicas matemáticas, estadísticas y computacionales que permiten el análisis masivo de datos. “El objetivo es entender la relación entre nuestros genes, las proteínas que regulan el funcionamiento de nuestro cuerpo, los metabolitos que se generan y nuestra interacción con el medio ambiente que nos rodea. Todos esto define nuestro estado de salud/enfermedad”, ha expresado el Dr. Martín Bermudo.

En el caso del SSC permitirán descifrar los mecanismos de la enfermedad, clasificar a los enfermos en diferentes subtipos y avanzar en el desarrollo de nuevas terapias.

domingo, 25 de noviembre de 2018

Sensibilidad química múltiple: cuando un perfume llega a producir dolor

Convivir con esa enfermedad, que no tiene tratamiento ni cura, supone un cambio de vida radical
Una mujer diagnosticada con hipersensibilidad química Fernando Bustamante  
Efe / Madrid 24.11.2018

Para una persona con síndrome de sensibilización central (SSC) o sensibilidad química múltiple (SQM) el mero hecho de sentarse junto a alguien perfumado o maquillado desencadena síntomas como dolor corporal, fatiga extrema, tos, debilidad repentina, confusión mental o temblores.

Convivir con esa enfermedad, que no tiene tratamiento ni cura, supone un cambio de vida radical que, en muchas ocasiones, obliga al aislamiento.

La SQM, que en España está reconocida como enfermedad y cuenta con un "documento de consenso" elaborado por el Ministerio de Sanidad en 2011, es un desorden adquirido (no se nace con él) por el que el afectado deja de tolerar sustancias químicas de uso común como productos de limpieza o de higiene corporal.

Pese a ese reconocimiento, el diagnóstico de la enfermedad suele retrasarse años porque, incluso entre los médicos, hay una enorme falta de formación en salud medioambiental y en este tipo de dolencias, ha explicado a EFE Raquel G., una de las impulsoras de la asociación SSC-SQM Levante, que agrupa a unos 35 afectados de la Región de Murcia.

Ella fue diagnosticada en 2013 tras pasar "por todos los 'ólogos' de la región", desde el alergólgo al reumatólogo, pasando por el neurólogo e incluso el psicólogo.

De hecho, muchos de estos pacientes son diagnosticados erróneamente de depresión, pero esta es, en su opinión, un "efecto secundario" de la SQM.

El diagnóstico de la enfermedad permite a los pacientes iniciar un tratamiento que consiste simplemente en la "evitación" de todas las sustancias que producen los síntomas:perfumes, cosméticos, ambientadores, detergentes, productos de limpieza.

Sin embargo, tras el diagnóstico, la mayoría de los afectados no tienen un seguimiento médico.

La Unidad de Salud Medioambiental Pediátrica del hospital Virgen de la Arrixaca de Murcia es la que se encarga de algunos de los casos, pero no puede asumir el gran volumen de afectados, explica a EFE su jefe de servicio, Juan Antonio Ortega, uno de los principales expertos en salud ambiental a nivel mundial.

Ortega es claro al afirmar que en España y en el mundo "falta mucha experiencia" y también formación sobre enfermedades "ambientalmente relacionadas" a pesar de que son patologías que van en aumento y afectan cada vez a más personas.

En su opinión, uno de los desafíos futuros de la medicina será precisamente ahondar en esas enfermedades derivadas de factores medioambientales, no solo la SQM, sino numerosos tipos de alergias, enfermedades respiratorias, cánceres, disfunciones sexuales, trastornos endocrinos o enfermedades tiroideas, entre otras.

Uno de los objetivos principales de la asociación SSC-SQM Levante es, precisamente, exigir una mayor formación de los profesionales sanitarios y para ello han remitido ya a la Consejería de Salud un protocolo en el que piden también que se adopten medidas para mejorar su asistencia sanitaria.

Además de la falta de formación y especialización de los profesionales, los enfermos se encuentran con la dificultad añadida de que los síntomas y los desencadenantes de la SQM son diferentes en cada caso.

Raquel, con un grado leve, pasa "desapercibida", como ella misma bromea. Ha sido reubicada en el trabajo (era analista química y trabajaba en un laboratorio con pesticidas, ahora lo hace en un despacho individual) y no necesita utilizar mascarilla salvo de manera excepcional.

En el extremo opuesto, la lorquina Paquita P. vive aislada y a oscuras en una habitación de su casa, en la que desde hace diez años no hay ni un solo electrodoméstico enchufado, porque a la SQM que padece se suma también la denominada hiperelectrosensibilidad.

Ella no trabajaba con productos químicos, adquirió esta dolencia tras un ingreso hospitalario en el que recibió grandes dosis de fármacos.

"Ahí empezó el calvario. Me diagnosticaban depresión. Me tomaban por loca", ha relatado a EFE en una conversación telefónica en la que denuncia que, a pesar del grave aislamiento al que tiene que estar sometida y los importantes costes de su alimentación, a base de productos ecológicos y suplementos alimenticios y vitamínicos, no recibe ningún tipo de ayuda de la Seguridad Social.

"Esto es peor que un cáncer. Es un calvario. Es no poder vivir. No poder ver a mis hijos y nietos, a mi familia, y negándonos cualquier ayuda. ¿Es que no somos humanos?", ha denunciado.

Entre ambos casos existen otros grados intermedios (la enfermedad se clasifica en cuatro grados según su gravedad), como los de Vicente P. o María (nombre ficticio), que explican a EFE cómo la mascarilla se ha convertido en su única forma de poder salir a la calle o cómo se han visto alejados de amistades y familiares que acaban viéndolos como "bichos raros".

Por eso, reivindican también mayor información a la sociedad sobre esta dolencia que muchos confunden todavía con un trastorno psicológico cuando está más cerca de una alergia con síntomas múltiples y multisensoriales y que cualquier persona puede desarrollar a lo largo de su vida, pues la exposición a productos químicos es constante en nuestro día a día.

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