Mostrando entradas con la etiqueta Plomo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Plomo. Mostrar todas las entradas

miércoles, 17 de octubre de 2018

"Estamos orinando plástico: se han detectado fenoles en toda la población"

ENTREVISTA | Miquel Porta (Epidemiólogo)
  • Miquel Porta, experto en Epidemiología y Salud Pública, relata en una entrevista cómo los tóxicos están presentes en la vida cotidiana y los ciudadanos
  • "Una cosa es que detectemos estos contaminantes en todos los habitantes de España y otra cosa es que es los niveles detectados sean peligrosos", puntualiza
  • "La administración va tan retrasada con respecto al conocimiento científico que hay mucha gente que se está adelantando a la legislación"
Teguayco Pinto 15/10/2018
Miquel Porta, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la UAB SÒNIA CALVÓ  
A finales de los años ochenta un real decreto limitó la cantidad de plomo que podía llevar la gasolina. Más de tres décadas después diversos estudios demostraron cómo los niveles de plomo en las ciudades españolas habían descendido espectacularmente y cómo esto había provocado una disminución de las concentraciones de plomo en la población infantil española. La medida sirvió como ejemplo del impacto positivo que puede tener la limitación de un contaminante ambiental. Sin embargo, no todos los contaminantes tienen un efecto tan evidente en la salud como en el caso del plomo, ni son tan fáciles de eliminar.

En lo que llevamos de siglo, diversos estudios han mostrado cómo los seres humanos y la población animal están impregnados de no menos de un centenar de productos químicos de síntesis diferentes, algunos de ellos tóxicos y persistentes. A pesar de su prohibición hace varias décadas, algunos compuestos como el DDT (empleado en insecticidas) siguen apareciendo en los análisis de la población en gran parte del mundo, mientras que otros, como los PCB (usado en aislantes, equipos eléctricos o plaguicidas), no solo aparecen sino que ponen en riesgo la supervivencia de algunas especies.

Hablamos con el investigador Miquel Porta, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Autónoma de Barcelona y que recientemente ha publicado el libro Vive más y mejor. Reduciendo tóxicos y contaminantes ambientales (Grijalbo, 2018).

Parece que las prohibiciones no siempre tienen un efecto evidente en la salud de la población ¿a qué se debe esto?

Las prohibiciones han funcionado parcialmente. No sería correcto decir que han fracasado, pero desde luego no han sido un éxito. Cuando quitas el plomo de la gasolina, como la vida media del plomo es relativamente corta, enseguida ves un efecto en el aire de las ciudades. También sucede lo mismo con otros compuestos, como los plaguicidas organoclorados, cuyas concentraciones en humanos han bajado de una forma muy importante desde su prohibición, pero las de los PCB, por ejemplo, están estancadas desde hace tiempo.

Los PCB son los policlorobifenilos ¿cuál es el problema con estos contaminantes?

El problema con los PCB es que proceden de productos industriales como los transformadores y en España hay miles de transformadores y otros aparatos eléctricos que nunca han sido bien reciclados. Durante el primer gobierno de Zapatero se intentó hacer un inventario para saber dónde estaban todos los transformadores con PCB, pero en muchas comunidades autónomas el recuento era imposible.

Entonces ¿la prohibición es inútil?

No exactamente, pero en estos casos el impacto que tiene la prohibición es extraordinariamente lento, porque seguimos detectando PCB en la totalidad de la población, aunque las concentraciones sean un poco más bajas.

Un estudio reciente ha determinado que los PCB están poniendo en peligro la supervivencia de las orcas ¿qué le parece?

Cuando vi lo de las orcas, lo primero que pensé fue que a veces nos preocupamos más por las ballenas y los delfines que por nosotros mismos, porque los PCB se encuentran en gran parte de la población humana. No te puedo decir en toda, porque hay poblaciones sobre las que no se han hecho estudios, pero en España todos tenemos concentraciones de PCB en el cuerpo. La gente cree que esto solo afecta al mundo animal y a las orcas que viven en zonas exóticas, pero no es así. Todo lo que hay en el mundo animal termina afectándonos a nosotros.

¿Qué efectos tienen este tipo de contaminantes en la salud humana?

Sabemos que los policlorobifenilos son cancerígenos e inmunosupresores, también que deprimen y dificultan el desarrollo psicomotor, al igual que el mercurio o el plomo, o que son muy tóxicos para el tiroides y pueden causar hipotiroidismo. También sabemos que son tóxicos para el páncreas y, aunque no sabemos si producen cáncer en este órgano, sabemos que generan problemas asociados a la diabetes y aumentan el riesgo de esta enfermedad.
"Se podría decir que todos estamos orinando plástico", M. Porta SÒNIA CALVÓ  
¿Qué otros contaminantes ambientales se detectan en los seres humanos?

Muchos, constantemente detectamos en el cuerpo humano sustancias nuevas, como el caso de los retardantes de llama, que no se habían detectado hasta hace poco. En la población se han detectado ftalatos, plaguicidas organofluorados, fenoles… Se podría decir que todos estamos orinando plástico. Es un titular muy claro, pero también es objetivo, porque en todo el mundo se detecta bisfenol A.

Pero no todos son peligrosos

Aquí hay que precisar, que tampoco quiero que esto parezca el Apocalipsis, porque no lo es. Una cosa es que detectemos PCB, bisfenol A o ftalatos en todos los habitantes de España y otra cosa es que los niveles detectados sean peligrosos.

Entonces ¿la situación no es preocupante?

Preocupantes son, especialmente las concentraciones altas, y también hay mucha evidencia acumulada de que algunas sustancias con acciones hormonales tienen efectos adversos para la salud incluso a concentraciones bajas. Además, también tenemos el efecto cóctel que es un gran problema. En cualquier caso, lo que no hay que hacer es dejarse llevar por el miedo.

¿Qué es el efecto cóctel?

Muchas veces las sustancias tóxicas actúan por mecanismos similares, con lo que el efecto de cada una de ellas se suma al anterior. Esto es lo que se conoce como efecto cóctel y aún está por ver si los efectos son aditivos o multiplicativos, pero está demostrado que están ahí.

Sin embargo, la regulación solo actúa sobre compuestos individuales

Sí, y es algo que me parece un claro ejemplo de inoperancia, inmovilismo y falta de respuesta. Esto lo sabemos desde hace décadas y me impresiona que en 2018 aún estemos discutiendo si hay que hacer algo o no. Incluso la EFSA [Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria], que es una institución que está bajo mucha presión política, reconoce el problema.

En su libro muestra cómo algunos ciudadanos y empresas están tomando medidas ¿cree que sirven de algo?

El mundo ya no es el que había tras la segunda guerra mundial, en el que las medidas solo las tomaban las agencias institucionales o no las tomaba nadie. Hoy en día la administración va tan retrasada con respecto al conocimiento científico que hay mucha gente que se está adelantando a la legislación. Por ejemplo, hay empresas que están empezando a quitar ftalatos de sus productos, porque se dan cuenta de que son tóxicos, y en los supermercados ya se ven productos cosméticos sin ftalatos o sin parabenos, pese a que no son ilegales.

Hay quien opina que este tipo de movimientos fomentan un miedo irracional a los productos químicos de síntesis, una especie de quimiofobia ¿qué opina?

Yo creo que quienes hablan de quimiofobia se han inventado un espantapájaros. Es un truco muy viejo que ya utilizó la industria del tabaco y que continuamente utilizan los mercenarios de la duda. Lo primero que hacen es inventarse un enemigo que no existe, en este caso, la quimiofobia
.
¿Realmente cree que no existe la quimiofobia?

Bueno, no digo que no exista, digo que es algo extremadamente residual. En mi libro constantemente estoy hablando de los beneficios de muchos productos químicos sintéticos, pero no se puede negar que algunos de ellos nos están pasando factura.

domingo, 20 de octubre de 2013

Intoxicación por plomo y salud

Nota descriptiva N°379
Septiembre de 2013

Datos y cifras
  • El plomo es una sustancia tóxica que se va acumulando en el organismo afectando a diversos sistemas del organismo, con efectos especialmente dañinos en los niños de corta edad.
  • Se estima que en los niños la exposición al plomo causa cada año 600 000 nuevos casos de discapacidad intelectual.
  • La exposición al plomo se cobra cada año un total estimado de 143 000 vidas, registrándose las tasas más altas de mortalidad en las regiones en desarrollo.
  • Alrededor de la mitad de la carga de morbilidad asociada a la intoxicación por plomo se concentra en la Región de Asia Sudoriental de la OMS, en tanto que la Región del Pacífico Occidental y la Región del Mediterráneo Oriental acaparan una quinta parte cada una.
  • El plomo se distribuye por el organismo hasta alcanzar el cerebro, el hígado, los riñones y los huesos y se deposita en dientes y huesos, donde se va acumulando con el paso del tiempo. Para evaluar el grado de exposición humana, se suele medir la concentración de plomo en sangre.
  • No existe un nivel de exposición al plomo que pueda considerarse seguro.
  • La intoxicación por plomo es totalmente prevenible.
El plomo es un metal tóxico presente de forma natural en la corteza terrestre. Su uso generalizado ha dado lugar en muchas partes del mundo a una importante contaminación del medio ambiente, un nivel considerable de exposición humana y graves problemas de salud pública.

Entre las principales fuentes de contaminación ambiental destacan la explotación minera, la metalurgia, las actividades de fabricación y reciclaje y, en algunos países, el uso persistente de pinturas y gasolinas con plomo. Más de tres cuartes partes del consumo mundial de plomo corresponden a la fabricación de baterías de plomo-ácido para vehículos de motor. Sin embargo, este metal también se utiliza en muchos otros productos, como pigmentos, pinturas, material de soldadura, vidrieras, vajillas de cristal, municiones, esmaltes cerámicos, artículos de joyería y juguetes, así como en algunos productos cosméticos y medicamentos tradicionales. También puede contener plomo el agua potable canalizada a través de tuberías de plomo o con soldadura a base de este metal. En la actualidad, buena parte del plomo comercializado en los mercados mundiales se obtiene por medio del reciclaje.

Los niños de corta edad son especialmente vulnerables a los efectos tóxicos del plomo, que puede tener consecuencias graves y permanentes en su salud, afectando en particular al desarrollo del cerebro y del sistema nervioso. El plomo también causa daños duraderos en los adultos, por ejemplo aumentando el riesgo de hipertensión arterial y de lesiones renales. En las embarazadas, la exposición a concentraciones elevadas de plomo puede ser causa de aborto natural, muerte fetal, parto prematuro y bajo peso al nacer, y provocar malformaciones leves en el feto.

Fuentes y vías de exposición

Las personas pueden verse expuestas al plomo en su puesto de trabajo o en su entorno, principalmente a través de:
  • la inhalación de partículas de plomo generadas por la combustión de materiales que contienen este metal (por ejemplo, durante actividades de fundición, reciclaje en condiciones no seguras o decapado de pintura con plomo, o al utilizar gasolina con plomo);
  • la ingestión de polvo, agua o alimentos contaminados (por ejemplo, agua canalizada a través de tuberías de plomo o alimentos envasados en recipientes con esmalte de plomo o soldados con este metal).
Otra posible fuente de exposición al plomo es el uso de determinados productos cosméticos y medicamentos tradicionales.

Los niños de corta edad son particularmente vulnerables porque, según la fuente de contaminación de que se trate, llegan a absorber una cantidad de plomo entre 4 y 5 veces mayor que los adultos. Por si esto fuera poco, su curiosidad innata y la costumbre, propia de su edad, de llevarse cosas a la boca, los hace más propensos a chupar y tragar objetos que contienen plomo o que están recubiertos de este metal (por ejemplo, tierra o polvo contaminados o escamas de pintura con plomo). Esta vía de exposición es aún mayor en los niños con pica (ansia persistente y compulsiva de ingerir sustancias no comestibles), que pueden arrancar, y luego tragar, por ejemplo, escamas de pintura de las paredes, los marcos de las puertas o los muebles. En el Senegal y Nigeria, la exposición a tierra y polvo contaminados por plomo debido al reciclaje de baterías y a actividades mineras ha provocado intoxicaciones masivas por plomo en niños de corta edad, que se han cobrado ya numerosas vidas.

Una vez dentro del cuerpo, el plomo se distribuye hasta alcanzar el cerebro, el hígado, los riñones y los huesos, y se deposita en dientes y huesos, donde se va acumulando con el paso del tiempo. El plomo almacenado en los huesos puede volver a circular por la sangre durante el embarazo, con el consiguiente riesgo para el feto. Los niños con desnutrición son más vulnerables al plomo porque sus organismos tienden a absorber mayores cantidades de este metal en caso de carencia de otros nutrientes, como el calcio. Los grupos expuestos a mayor riesgo son los niños de corta edad (incluidos los fetos en desarrollo) y los pobres.

Efectos de la intoxicación por plomo en la salud de los niños

El plomo tiene graves consecuencias en la salud de los niños. Si el grado de exposición es elevado, ataca al cerebro y al sistema nervioso central, pudiendo provocar coma, convulsiones e incluso la muerte. Los niños que sobreviven a una intoxicación grave pueden padecer diversas secuelas, como retraso mental o trastornos del comportamiento. Se ha comprobado además que en niveles de exposición más débiles sin síntomas evidentes, antes considerados exentos de riesgo, el plomo puede provocar alteraciones muy diversas en varios sistemas del organismo humano. En los niños afecta, en particular, al desarrollo del cerebro, lo que a su vez entraña una reducción del cociente intelectual, cambios de comportamiento –por ejemplo, disminución de la capacidad de concentración y aumento de las conductas antisociales– y un menor rendimiento escolar. La exposición al plomo también puede causar anemia, hipertensión, disfunción renal, inmunotoxicidad y toxicidad reproductiva. Se cree que los efectos neurológicos y conductuales asociados al plomo son irreversibles.

No existe un nivel de concentración de plomo en sangre que pueda considerase exento de riesgo. Sí se ha confirmado, en cambio, que cuanto mayor es el nivel de exposición a este metal, más aumentan la diversidad y la gravedad de los síntomas y efectos a él asociados. Incluso las concentraciones en sangre que no superan los 5 µg/dl –nivel hasta hace poco considerado seguro– pueden entrañar una disminución de la inteligencia del niño, así como problemas de comportamiento y dificultades de aprendizaje.

Un hecho alentador es que la supresión paulatina de la gasolina con plomo en la mayoría de los países ha contribuido a reducir considerablemente su concentración sanguínea en la población. Hoy por hoy, su utilización solo sigue estando permitida en seis países.

Respuesta de la OMS

La OMS ha incluido el plomo dentro de una lista de diez productos químicos causantes de graves problemas de salud pública que exigen la intervención de los Estados Miembros para proteger la salud de los trabajadores, los niños y las mujeres en edad fecunda.

La Organización está elaborando una serie de directrices para la prevención y el tratamiento de la intoxicación por plomo; su finalidad es ofrecer a los responsables de la formulación de políticas, las autoridades de salud pública y los profesionales sanitarios una orientación de base científica sobre las medidas que se pueden adoptar para proteger la salud de la población, tanto infantil como adulta, frente a la exposición al plomo.

En vista de que la pintura con plomo sigue constituyendo una importante fuente de exposición en numerosos países, la OMS ha unido fuerzas con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente con el fin de crear la Alianza Mundial para Eliminar el Uso del Plomo en la Pintura. Esta iniciativa de colaboración tiene por finalidad concentrar y catalizar los esfuerzos desplegados para alcanzar los objetivos internacionales de prevenir la exposición de los niños al plomo a través de pinturas que contienen ese metal y minimizar el riesgo de exposición ocupacional a las mismas. El objetivo general es promover la eliminación gradual de la fabricación y venta de pinturas que contienen plomo y, con el tiempo, eliminar los riesgos a ellas asociados.

La Alianza Mundial para Eliminar el Uso del Plomo en la Pintura representa un valioso instrumento para avanzar hacia el cumplimiento de lo establecido en el párrafo 57 del Plan de Aplicación de las Decisiones de la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible y en la resolución II/4B del Enfoque Estratégico para la Gestión de los Productos Químicos a Nivel Internacional.

sábado, 12 de enero de 2013

Residuos de cebolla y ajo para retirar metales tóxicos

QUÍMICA

Los residuos de cebolla y ajo de la industria alimentaria que constituyen un subproducto de escasa o nula utilidad podrían usarse para retirar del medio ambiente metales pesados peligrosos, como el plomo y el mercurio, e incluso el arsénico.

El equipo de Rahul Negi, Gouri Satpathy, Yogesh Tyagi y Rajinder Gupta, de la Universidad Gurú Gobind Singh de Indraprastha en Delhi, India, ha ideado cómo los desechos del procesamiento de la cebolla (Allium cepa L.) y ajo (Allium sativum L.) en ciertas operaciones del sector alimentario podrían usarse como un material de saneamiento alternativo para retirar elementos tóxicos de materiales contaminados, incluyendo vertidos industriales.

El equipo de investigación ha comprobado que la tasa máxima de extracción posible se lograría para el plomo, uno de los más agentes contaminantes metálicos más problemáticos para el medio ambiente.

Los científicos han conseguido una tasa de extracción de más de 10 miligramos por gramo de Allium en una disolución de prueba.

Esto representa una eficiencia de recuperación de más de 70 por ciento.
Cebolla. (Foto: James Gathany / CDC / Mary Anne Fenley)
Los experimentos realizados por el equipo de investigación con residuos de cebolla y ajo demuestran en definitiva que esta biomasa permite una extracción eficaz de metales pesados presentes en los residuos industriales líquidos.

La técnica parece ser aplicable a escala industrial y viable comercialmente.

Por tanto, la nueva técnica podría constituir una tecnología barata, respetuosa con el medio ambiente y de fácil mantenimiento, para ayudar a procesar residuos tóxicos industriales en los países en vías de desarrollo.


sábado, 19 de mayo de 2012

¿Ríos tóxicos en México? Más del 70 por ciento presentan algún grado de contaminación

14/05/12

En México, más de 70 por ciento de los cuerpos de agua presentan algún grado de contaminación lo que ocasiona graves problemas de disponibilidad y acceso a este líquido vital. La disponibilidad anual de agua por habitante en el país ha tenido una dramática reducción en los últimos 55 años, al pasar de 11,500 m3 en 1955 a 4,263 m3 en 2011. Peor aún, se prevé que para 2025 esta cantidad se reducirá a menos de 4,000 m3. Para 84 por ciento de los mexicanos la escasez y la contaminación del agua es “muy preocupante”.

En los ríos de México encontramos algunos metales pesados altamente tóxicos como el mercurio, plomo, cromo, cadmio y otros compuestos dañinos como el tolueno o el benceno. Lo peor es que desconocemos la mayoría de los compuestos tóxicos que están en nuestros ríos porque no han sido estudiados.

Entre los casos más emblemáticos de ríos contaminados podemos destacar el Atoyac (Puebla, Tlaxcala y Oaxaca) o el Lerma -Santiago (Estado de México, Guanajuato, Michoacán, Jalisco y Nayarit). Sin embargo, este es un problema generalizado en todo el territorio.

La industria sucia: un peligro para el agua

La Demanda Bioquímica de Oxígeno (DBO), uno de los indicadores de calidad del agua establecido por la Comisión Nacional del Agua (Conagua), señala que las descargas industriales generan 340 por ciento más contaminación que las aguas residuales municipales. Sobre todo, la industria es responsable de verter sustancias mucho más tóxicas y persistentes en el ambiente y para los seres vivos.

¿Quién está detrás de este negocio sucio?

Las grandes marcas han traspasado sus cadenas de suministros a otras empresas menos conocidas, muchas veces ubicadas en países dónde la legislación ambiental es más débil como México, lo que les permite seguir produciendo con procesos altamente dañinos para el medio ambiente. Estas empresas multinacionales tratan de mostrar siempre una cara limpia y muchas veces presumen de una responsabilidad socio-ambiental ejemplar. Sin embargo, al ser las mayores beneficiarias de los procesos de producción y líderes para sus proveedores son directamente responsables de su cadena de custodia.

¿Y las autoridades?

Las industrias sucias se benefician de la complicidad de las autoridades quienes incentivan las actividades contaminantes a costa del medio ambiente, de la calidad del agua y de las actividades industriales limpias.

La ley no se aplica

La Conagua y las autoridades municipales son las encargadas de vigilar el cumplimiento de las normas ambientales que establecen los parámetros de descargas a aguas nacionales y municipales (NOM-001 y NOM-002 respectivamente). Además deben inspeccionar a las industrias y sancionar a aquellas que no cumplan con las normas. Sin embargo, con base en información que obtuvo Greenpeace es claro que la Conagua hace muy poco para que la normatividad se cumpla.

Las inspecciones son esporádicas, muchas veces sin muestreos, y las sanciones económicas para los contaminadores son mínimas o no se cobran. Para entender la falta de voluntad política para resolver este problema nacional basta decir que hay 13 diputados en la Comisión Especial Lerma Chapala Santiago y solamente 5 inspectores encargados del cumplimiento de las normas oficiales en toda esta cuenca, que abarca a cientos de industrias.

La ley es permisiva

En la Unión Europea son miles los compuestos que están reglamentados y muchos de ellos están prohibidos. En México, cientos de sustancias tóxicas son vertidas a los ríos cada día y solamente una docena están regulados, principalmente los metales pesados.

En nuestro país cualquier empresa o individuo puede descargar en los ríos sustancias altamente tóxicas como el nonil-fenol o el benceno sin que exista una obligación de sancionarlos. El nonil-fenol se usa, entre otros procesos, para el teñido de fibras textiles y es un disruptor hormonal. Por su parte, el benceno se usa en numerosos procesos y es reconocido como una sustancia cancerígena.

Prevención vs contaminación

Para resolver el problema de la contaminación tóxica del agua es necesario enfocar los esfuerzos en las fuentes de contaminación. Según las Naciones Unidas, la prevención de la contaminación es el enfoque más eficiente, barato y sencillo para garantizar la calidad del agua. La mejor manera de tener ríos limpios es no contaminarlos. Para ello no se deben de usar y descargar sustancias tóxicas y prohibir el uso que las que no fueron suficientemente estudiadas, siguiendo el principio precautorio.

Desafortunadamente en México, lo poco que hace la Conagua para revertir esta situación se enfoca sobre todo en mega-proyectos y planes de saneamiento basados en el enfoque de “remediación”, mientras se siguen descargando sustancias tóxicas en nuestros ríos.

Aguas oscuras:

“Buenos datos y un continuo monitoreo son imprescindibles para incrementar la calidad del agua. Para proteger e incrementar la calidad del agua, los usuarios de agua, los gobiernos y las comunidades deben de saber qué contaminantes se están en el agua, cuál fue el proceso de contaminación y si los esfuerzos para incrementar la calidad del agua fueron efectivos”.

En México, ni el gobierno ni las industrias están informando a los ciudadanos acerca de la contaminación de los ríos. A pesar de que tengamos un Registro de Emisiones y Transferencia de Contaminantes (RETC), en el que las industrias deberían de reportar sus actividades en cuanto a sustancias peligrosas, este sistema no es obligatorio, abarca un número limitado de sustancias y presenta una serie de inconsistencias sin que haya una autoridad que vigile su cumplimiento.

Además, los ciudadanos y las comunidades afectadas no sabemos qué hacen las autoridades, cómo se desarrollan las inspecciones, quiénes están detrás de la contaminación de los ríos y dónde se descargan las sustancias tóxicas. Este contexto favorece que las industrias con procesos sucios de producción sigan contaminando nuestros ríos con total impunidad.

Greenpeace exige una política de Ríos limpios para 2020, que incluye:
  • Cero descargas de sustancias tóxicas para el 2020.
  • Un sistema obligatorio y transparente de Registro de Emisiones y Transferencias de Contaminantes (RETC).
  • La ampliación de las sustancias tóxicas reguladas por la NOM 001, la NOM 002 y el RETC.
  • Mayores controles a las descargas industriales a aguas nacionales y municipales y sanciones relacionadas al daño generado aplicando el principio: “el que contamina, paga”.
  • Información acerca de las actividades de la Conagua para vigilar, inspeccionar y sancionar las industrias contaminantes. www.ecoportal.net
Greenpeace México A.C.

domingo, 26 de febrero de 2012

Altísimo nivel de plomo en lápices labiales

Publicado16/02/12 18:28 - Por HolaDoctor

Un organismo federal encontró restos de plomo en 400 lápices labiales de diferentes marcas líderes del mercado. Aseguran que en tres años se ha duplicado la cantidad de este peligroso metal en productos cosméticos.

Una de las marcas analizadas, Maybelline, presentó 7.19 partes por millón de plomo (ppm), y L´Oreal, 7 ppm. Varias otras marcas le siguen, con productos que rondan entre 4 y 5 partes por millón. El promedio de concentración de plomo hallado en 400 lápices labiales fue de 1,11 partes por millón.

Esos índices son mucho más altos que los que la Administración de Drogas, Almientos y Tecnología (FDA, por sus siglas en inglés) encontró en la primera prueba de lápices labiales hace tres años, cuando analizó 20 lápices labiales y encontró plomo en todos, pero ninguno por encima de 3,06 partes por millón.

La FDA comenzó a analizar el plomo en lápices de labios en respuesta a la presión del grupo Campaña de Cosméticos Seguros, que en 2007 analizó 33 lapices labiales y encontró plomo en muchos de ellos. Ellos exigen que la FDA ponga un límite de plomo en los labiales, pero la entidad, hasta ahora, se negaba a hacerlo.


“Nosotros no consideramos que el nivel de plomo encontrado en los labiales pueda ser una preocupación de seguridad. Los índices están entre los limites recomendados por otras autoridades de salud pública para cosméticos, incluyendo los labiales”, dijo la FDA en su página web.

En una carta a la FDA, la Campaña para Cosméticos Seguros replicó “el plomo aumenta en el cuerpo a lo largo del tiempo, y la cantidad de plomo contenido en el labial aplicado diariamente y varias veces al día, puede significar un importante nivel de exposición. Es una preocupación para millones de personas, especialmente aquéllas en edad fértil”, dijo el grupo.

Citando al reporte reciente de los Centros para la Prevención y Control de Enfermedades (CDC), que afirma que ninguna cantidad de plomo es segura para los niños, el grupo presionó a la FDA otra vez para poner un límite máximo permitido de plomo en los cosméticos”.

Asimismo, el grupo inició un concurso de vídeo para los consumidores, instando a que las empresas fabricantes de cosméticos liberen a sus productos de plomo.

Respecto de la cantidad presente de plomo en lápices labiales, el salto de un máximo de 3,06 partículas por millón a 7,19 en tan sólo 3 años es asombrosa: la mayoría de los consumidores preferiría ver que esas cifras disminuyen, en lugar de que se dupliquen.

La FDA se encuentra ahora abocada a determinar el límite máximo de contenido de plomo en los cosméticos.

¿Por qué el plomo es nocivo?

El plomo es un metal suave, de color azul-grisáceo que se extrae de la corteza terrestre y que se utilizó durante mucho tiempo en la industria, principalmente en pinturas y gasolina. Este metal no se degrada con el paso del tiempo.

La Agencia para Sustancias Tóxicas y Registro de Enfermedades (ATSDR) de Estados Unidos estima que la presencia de plomo puede provocar efectos tóxicos, independientemente de cuál sea la vía de exposición. Y especifica que la toxicidad del plomo puede afectar a cualquier sistema del cuerpo, aunque el sistema nervioso es el más sensible a la exposición a este metal.


A nivel molecular, la toxicidad involucra procesos bioquímicos fundamentales. Entre ellos, el plomo tiene la habilidad de inhibir o mimetizar las acciones del calcio e interactuar con ciertas proteínas.

La ATSDR confirma que hay evidencia de que la exposición al plomo puede afectar el balance postural de los adultos y la función de los nervios periféricos. Los trabajadores que han estado expuestos de una manera crónica a altos niveles de este metal, pueden presentar los signos clásicos de envenenamiento por plomo, como una más lenta conducción nerviosa y una debilidad en el músculo extensor del antebrazo.

Fuente:

miércoles, 18 de mayo de 2011

Mercurio y plomo

por carlosadmin el Sáb, 02/21/2009 - 04:31. Mercurio Plomo

¿Quieren saber algo acerca de los desaguisados que pueden producir en la salud y el comportamiento humanos estos dos "delincuentes" químico?

Mercurio
Mercurio

Al margen de las enfermedades más claramente asociadas a la intoxicación crónica con metales pesados –tales como el saturnismo con el plomo o el hidrargirismo con el mercurio- son muchos otros y muy diversos los males que la literatura científica ha descrito. Entre ellas alteraciones genéticas, daños reproductivos o cáncer, por no hablar de graves daños sobre el sistema nervioso y el inmunológico. No tenemos espacio para extendernos demasiado acerca de otros metales como puedan ser el cadmio o el arsénico, pero en cualquier caso también nos referimos a ellos en diferentes apartados fuera de este artículo. Centrémonos pues en los dos metales pesados que más han dado que hablar: el mercurio y el plomo. Lo que sigue no pretende ser exhaustivo, sino aportar álgunos datos interesantes.

MERCURIO

Uno de los metales pesados de los que más se ha hablado a consecuencia de su problemática ambiental y de salud pública ha sido el mercurio (1). Ha sido usado profusamente para las más diversas aplicaciones que van desde baterías a amalgamas dentales (a consecuencia de esto último se han denunciado muchos problemas, e incluso hay asociaciones de afectados (2), pasando por plaguicidas , barómetros, termómetros, desinfectantes, luminotecnia, e incluso como parte integrante de la composición de vacunas (3).

La cantidad de este metal pesado que hay hoy diseminada sobre la superficie de la tierra es el triple la que existía antes de la Revolución Industrial, a consecuencia de sus vertidos y emisiones que proceden de fuentes tan diversas como, por ejemplo, las centrales térmicas de carbón o algunas industrias fabricantes de plásticos.

Las emisiones de este elemento parecen haberse ido frenando algo en el mundo desarrollado, pero están creciendo en los países en desarrollo. Se trata de un metal pesado muy persistente en el medio y que, tras una serie de reacciones, puede integrarse en las cadenas alimentarias (4).

A pesar de la preocupante situación causada por este metal pesado la actuación de los gobiernos deja mucho que desear. Sin ir más lejos, tenemos el ejemplo del Gobierno español. A pesar de la existencia de una directiva europea de 1996 que establecía que en el año 2007 industrias como la cloroalcalina, dejasen de utilizar el mercurio en sus procesos, el Ministerio de Medio Ambiente llegó a un acuerdo con las empresas para que el año en el que se materializase tal prohibición fuese nada menos que el 2020. Trece años más de contaminación con mercurio y eso si se cumple.

La industria a la que nos referimos emplea celdas de mercurio para producir cloro necesario en la industria de los plásticos. A pesar de que existan alternativas como las membranas de celdas electrolíticas, la industria no quiere apresurarse en adoptarlas. Como tantas otras veces, los criterios de beneficio prevalecen frente a los de la salud pública (5).

MERCURIO EN EL PESCADO
pez-espada1


Uno de los procesos tóxicos más estudiados y al que se atribuyen tales efectos que por si solos deberían haber bastado para impulsar poderosas acciones por parte de la comunidad internacional, es el que tiene que ver con el mercurio, cuyos efectos tóxicos se hicieron célebres especialmente tras los sucesos de la Bahía de Minamata en Japón, donde centenares de pescadores murieron tras ingerir pescado contaminado. Precisamente su notable acumulación en algunas especies de peces explotadas comercialmente, es una de las cosas que más inquietan, llegando a considerarse este tema como una seria amenaza sanitaria mundial (6). Diversos países europeos ,como sucede en otras zonas del mundo, han detectado altos niveles de mercurio en 11 especies de peces marinos de consumo habitua (7).

Uno de los artículos científicos más recientes sobre este tema es el que publicaron los científicos Corbet y Poon en la Medical Journal of Australiay que se refería a lo sucedido a tres niños de origen chino que vivían en Sydney. Su familia comía pescado al menos cinco veces a la semana, y a esos niños se les había alimentado con mucho pescado desde el destete. Singularmente con especies que se sabe que acumulan mucho mercurio como el salmón. Padres e hijos tenían altos niveles de mercurio en sangre, orina y pelo. El propio padre acabaría siendo diagnosticado de una intoxicación por mercurio (se quejaba de alergias, dolores abdominales, etc.). Los niños manifestaron una serie de problemas neurológicos , entre ellos una mayor agresividad. Uno de ellos, de casi 3 años de edad, presentaba retraso en el habla y síntomas de autismo (del que después sería efectivamente diagnosticado) y otro mostraba un gran retraso en el desarrollo desde que nació.

El citado es un caso más o menos puntual. No obstante, por ser un caso extremo, sirve para que se vea más claramente lo que de una forma más diluida –como han reportado también estudios más extensos, como algunos epidemiológicos- puede estar sucediendo en sectores de población muy amplios que a lo mejor no comen tanto pescado pero si que se ven expuestos a sus contaminantes en diferentes grados. Hoy no cabe duda de que la acumulación de mercurio en el pescado es una seria amenaza sanitaria y las administraciones de países como Estados Unidos o el Reino Unido, entre otros, hacen campañas para establecer máximos semanales de ingesta para sectores de población vulnerables como las embarazadas. Sin embargo, en países como pueda ser España, por ejemplo, la mayor parte de la población no tiene siquiera la más remota idea de estas cosas y cuando muchos médicos dan consejos nutricionales sobre lo que es saludable o no, no suelen decir ni una palabra de estos temas. Suelen hablar de las ventajas del pescado y de los tipos de grasas cardiosaludables que contienen, pero es raro que adviertan de lo que hoy sabe la ciencia sobre sus contenidos no sólo de mercurio sino de otros tóxicos, como puedan ser los retardantes de llama bromados ,compuestos organoestánnicos, el hexaclorobenceno , naftalenos policlorados, dioxinas o los PCBs, por ejemplo. Científicos como Corbet y Poon , y tan sólo teniendo en cuenta el tema del mercurio, advierten que los beneficios que se atribuyen a la ingesta de pescado pueden ser contrarrestados sobradamente por estas cosas, si no se adoptan medidas preventivas sobre la cuestión. Es un ejemplo inmejorable de lo que decímos en el capítulo sobre el cáncer, acerca de la inadecuada consideración sanitaria de los contenidos de tóxicos en los alimentos y que también es aplicable aquí. Las organizaciones ecologistas, que cumplen un importante papel de concienciación, se han mostrado muy preocupadas por esta cuestíon ( 8 )

En relación al pescado, en concreto, hay algunos instrumentos utilizables, como el programa Ribepeix (9) que nos pueden permitir conocer los niveles de tóxicos de diferentes especies de pescado ,por ejemplo. De ése modo , podremos ajustar las cantidades de cada especie que podemos ingerir, siendo conscientes de las cantidades de tóxicos ingeridos que ello puede representar. No se trata necesariamente de evitar la ingesta de este tipo de alimentos, sino de establecer unas cantidades que minimicen el ingreso de contaminantes. Aunque aún muchos de nosotros no estemos familiarizados con este tipo de cuidados, deberíamos controlarlo del mismo modo que se hace actualmente con la ingestión de azúcares refinados o con los alimentos con un exceso de tipos de grasas no saludables, en incluso con la ingesta de calorías que a muchas mujeres trae de cabeza.

Cuando se presentó el programa Ribepeix que llevan adelante personas como Josep Lluis Domingo, catedrático de Toxicología de la Facultad de Medicina de la Universidad Rovira i Virgili de Reus (Tarragona) o Joan María Llobet catedrático de Toxicología de la Universidad de Barcelona., con apoyo de la Agencia Catalana de Seguridad Alimentaria se dieron unos datos muy interesantes acerca de los tóxicos que se habían detectado en 14 especies de pescado y marisco comunes. Por ejemplo el mercurio que había en el pez espada y el atún, y los PCBs o hexaclorobenceno que había en otras especies de pescado.

El programa se hace a imagen de otros semejantes que se aplican en otros países como Estados Unidos o el Reino Unido, poniendo una especial atención en sectores de población sensibles como las mujeres embarazadas, intentando que limitasen el consumo de algunas especies a un máximo semanal y ,en algunos casos , que se abstuviesen de ingerir algunas especies. Sin embargo, a pesar de lo serias y rigurosas que son algunas advertencias una buena parte de la población está absolutamente desinformada acerca de estas cosas. Eso sí, de vez en cuando, sí que se nos bombardea con alertas sanitarias de mucha menor trascendencia, en especial cuando suceden en países remotos como China. Mi consejo, querido lector, es que utilices instrumentos como el programa Ribepeix y no esperes a que ningún bombardeo de los medios de comunicación venga a decirte lo que es importante y lo que no.

A pesar de la conciencia existente sobre el indiscutible peligro de esta sustancia , sigue existiendo una notable polución por la misma . Pocas veces , no obstante, se habla de ello en la prensa ,como sucedió por ejemplo con la contaminación por mercurio que se dio en 2002 en el agua potable de 40 municipios de Tarragona , que la Generalitat de Cataluña achacó a la industria química Ercros situada en el pueblo de Flix o lo que se sucedió en la provincia de Huesca cuando se registraron una gran cantidad de daños en los hígados de los peces a consecuencia de los vertidos de una industria cloroalcalina ( 10 )

Entre los delitos atribuibles al mercurio están sus efectos nocivos sobre los fetos, los recién nacidos y los niños (daños en el desarrollo cerebral, por ejemplo), aparte de posibles efectos sobre riesgos cardiacos en adultos, así como daños en el sistema inmunológico y reproductivo. Tampoco conviene olvidar las investigaciones científicas que lo vinculan a dolencias tan dispares como el autismo ( 11 ) , el Alzheimer o la diabetes.

Diversos estudios asocian enfermedades como el autismo a metales pesados como el mercurio. En ese sentido cabe citar algunas investigaciones llevadas a cabo por la Universidad de Texas en los Estados Unidos sobre la incidencia de la enfermedad en zonas contaminadas. También en éste país se ha estudiado algunas formas peculiares de exposición a éste metal, como puede haber sido la utilización del tiomersal, compuesto conservante con mercurio añadido a muchas vacunas, y su posible asociación a un incremento de los casos de autismo.

Existen fuertes evidencias científicas acerca de los siguientes daños del mercurio: necrosis tubular aguda, problemas de comportamiento, bronquitis aguda, parálisis cerebral, deterioro cognitivo (incluye problemas de aprendizaje, problemas de memoria y disminución de la capacidad de atención) / Retraso Mental / Retraso en el desarrollo, dermatitis de contacto, disminución en la coordinación, pérdida de audición, enfermedad de Minamata, neuropatía periférica, neumonitis (hipersensibilidad), trastornos psiquiátricos (desorientación, alucinaciones, psicosis, delirios, paranoias, ansiedad / depresión, labilidad emocional, cambios de humor, euforia), convulsiones, yespasticidad. Existe buena evidencia de: alteración de la proporción de sexos, anemia (incluyendo anemia hemolítica), anemia aplásica, anticuerpos de autoinmunidad, enfermedad renal crónica, malformaciones congénitas , enfermedad coronaria arterial , enfermedad vascular periférica, aterosclerosis, disminución de la visión (incluye la ceguera, la retinopatía, neuropatía óptica), retraso en el crecimiento, fetotoxicidad (abortos , muertes fetales), glomerulonefritis, inmunosupresión, bajo peso al nacer, trastornos menstruales (sangrado anormal, ciclos cortos, largos ciclos, ciclos irregulares, períodos menstruales dolorosos), defectos del tubo neural / malformaciones del SNC, neumonía, y edema pulmonar. Con una base algo más limitada de evidencia: enfermedad de Lou Gehrig, tumor cerebral, disfunción eréctil, alteraciones hormonales , hipertensión, infarto de miocardio, síndrome nefrótico, neurostenia, fibrosis pulmonar, reducción de la fertilidad en la mujer u el hombre, cáncer de riñón, esclerodermia y trastornos tiroideos (como el hipotiroidismo). (Datos procedentes de the Collaborative on Health and the Environment)

PLOMO

Otro metal pesado que ha generado gran preocupación internacional ha sido el plomo que ha sido liberado desde los carburantes, las emisiones industriales ,tuberías, pinturas, soldaduras, cables, recubrimiento de envases,...

Uno de los más célebres intoxicados por plomo: Beethoven
beethoven2

El plomo es uno de los delincuentes químicos mejor identificados y sobre los que más se ha actuado en diversos países. Todo pese a que durante décadas la industria y los poderes políticos que la industria controlaba, a pesar de la existencia de una monumental evidencia científica, se aliaron para conseguir que hubiese una demora de décadas en la adopción de medidas. Se basaban en unos pocos informes , frecuentemente pagados por la industria, y sin ningún rigor , cuya importancia se sobredimensionaba a la par que se minusvaloraba la de la ingente cantidad de investigaciones que alertaban del riesgo. Hoy, como decía, se han acometido algunas medidas. No obstante sigue siendo una amenaza real que está muy lejos de haber desaparecido, pese a la mejoría apreciada en algunas zonas del planeta. En 2004 la Organización Mundial de la Salud advertía del riesgo que este metal pesado representa para al menos 120 millones de personas, en especial para los niños, a cuyo desarrollo mental puede afectar gravemente. La investigación sobre los efectos neurológicos de este metal pesado sobre la infancia, han arrojado algunos resultados sorprendentes, al haberse visto que puede propiciar cosas tales como la agresividad e incluso , por mucho que te sorprenda, lector, las conductas delictivas. Curiosamente , se trata de un delincuente químico que puede generar delincuencia.

EL PLOMO: UN DELINCUENTE QUÍMICO QUE PUEDE CAUSAR DELINCUENCIA

violencia

El plomo es una de las sustancias más conflictivas para los niños de entre cuantas se han estudiado. Sobre ella se han realizado investigaciones realmente interesantes. Una de ellas, publicada por la revista Environmental Research y realizada por diversas instituciones como la Organización Mundial de la Salud , la Facultad de Medicina Mount Sinaí de Nueva York (EE.UU) , la Universidad de Gales (R.U) o ,entre otras, el Hospital Universitario la Princesa (España), atribuía a la presencia de altos contenidos de plomo en la sangre que se registraban en 4 de cada 10 niños nada menos que un 13% de los casos de retraso mental infantil leve. El coordinador para España del estudio anterior era el psiquiatra José Luis Ayuso, que comentaba que además de retraso, también se había asociado esa sustancia a problemas renales y de desarrollo, déficit de atención, hiperactividad e irritabilidad en los niños. Existen las más diversas investigaciones que prueban estas cosas, como la que publicase en 2006 la revistaEnvironmental Health Perspectives, que mostraba como la presencia de altos niveles de plomo en la sangre estaban significativamente asociadas con el déficit de atención con hiperactividad en los niños ( 12 )

Pero lo que los estudios científicos muestran es todavía mucho más sorprendente. Por ejemplo el que, en Pensilvania (Estados Unidos) realizaron investigadores de la Universidad de Pittsburg, como el psiquiatra Herbert Needleman. Los científicos midieron los niveles de plomo que tenían 339 estudiantes. 145 de ellos no habían dado especiales problemas. Los otros 194 eran jovenzuelos que no tenían ese historial, sino que habían sido acusados de cometer algunos pequeños actos delictivos (13). Lo llamativo es que cuando se compararon los niveles de plomo que tenían unos y otros se vio que los jóvenes conflictivos tenían 11 ppm de plomo , y los otros sólo 1, 5 ppm (14). Y los hallazgos estaban al margen de si los chicos eran blancos o negros, por ejemplo.

En un estudio diferente, publicado en la prestigiosa Journal of the American Medical Association (JAMA), el propio Neddleman había observado una relación entre la agresividad y los niveles de plomo en los huesos de 800 niños de Pittsburg ( 15 ). Sobre este particular se han desarrollado otras investigaciones, confirmando el mismo tipo de cosas.

Pero uno de los estudios más interesantes al respecto, es acaso el realizado por científicos del Centro de Salud Ambiental Infantil de la Universidad de Cincinnati, en Ohio, que establecía que había una relación entre las concentraciones de plomo prenatales e infantiles con la comisión de actos criminales cuando esos niños llegaban a ser adultos jóvenes (16). Consideraban que la exposición temprana al plomo era un factor de riesgo para el desarrollo posterior de una conducta anti social.

La investigación se basaba en datos tomados a lo largo de 30 años. Entre 1979 y 1984 un estudio sobre el plomo en la ciudad de Cincinnati (Cincinati Lead Study) había tomado muestras de sangre de centenares de mujeres embarazadas que vivían en casas viejas contaminadas por el plomo de las pinturas y demás. También se medirían regularmente los niveles de plomo en la sangre de los niños una vez estos nacieron a lo largo de una serie de años. Finalmente se recabaron datos en los órganos judiciales acerca de cuantos de estos niños, después de haber alcanzado los 18 años de edad (y hasta octubre de 2005) habían sido detenidos en alguna ocasión. Los investigadores encontraron que aquellos que habían sido más expuestos al plomo antes del nacimiento y durante la niñez tuvieron mayor número de detenciones por diversos delitos , con especial significación en los delitos con violencia.

Probablemente pocos de nosotros sabemos gran cosa de por qué, por ejemplo, se prohibió el plomo en la gasolina, por qué se dictaron normas para eliminarlo de las pinturas o las conducciones de agua potable. Resulta sorprendente que , aunque mucha gente no lo sepa, una de las consecuencias de la toma de medidas como esas pueda ser una reducción de los índices de delincuencia. Pero así son las cosas. Así es el apasionante mundo de los efectos de las sustancias químicas sobre los seres vivos.

Se sabe que el plomo interfiere la formación de las sinapsis neuronales, que altera los sistemas ligados a la dopamina y la serotonina, y que reduce la actividad de la monoamina oxidasa A ,entre otras cosas. Sus efectos pueden causar diversas disfunciones neurológicas en zonas del cerebro que tienen que ver con la excitación, las emociones, el juicio o la inhibición de impulsos.

Lo que hemos visto es sólo una parte. Pero es un ejemplo de cómo los cambios químicos que el hombre produce en la Naturaleza pueden afectarnos mucho más de lo que pensamos. Aquí tenemos al plomo, una sustancia natural, pero que antes de nuestra intervención no se encontraba en tales niveles en nuestro entorno más inmediato. Estaba a lo mejor dentro de algunos minerales, y por supuesto que una parte debía llegar a nosotros, pero no había sido extraído de ellos para hacer tuberías o para convertirlo, entre otras cosas, en parte de la composición de pinturas o gasolina. Nosotros cambiamos ese estado de cosas y propiciamos que el plomo se hiciera más presente en nuestras vidas. Ya hemos visto algunas consecuencias. Todo por cambiar artificialmente los niveles y proporciones de un solo elemento de la Naturaleza. Imaginen lo que puede estar sucediendo no con un elemento, sino con decenas de miles de sustancias, buena parte de ellas sintéticas.

LOS METALES PESADOS COMO EJEMPLO DE UNA SITUACIÓN MÁS AMPLIA

Lo visto con el plomo es también un ejemplo de cómo en nuestras casas, por ejemplo formando parte de las pinturas, puede haber elementos tóxicos que pueden tener hondas repercusiones en nuestras vidas o las de nuestros hijos, sin que nos demos cuenta de ello. Cuan poderosos pueden ser los efectos de una sustancia sobre nuestras vidas. Todo debe hacernos reflexionar sobre lo que puede estar sucediendo con otras muchas sustancias , de algunas de las cuales nos ocupamos en otros artículos, sustancias que están en los plásticos de nuestros ordenadores y televisiones, en nuestras botellas de agua, en las pinturas de nuestros muebles, en los productos de limpieza, en los perfumes, en los cosméticos, en nuestros alimentos,... y que hoy , de modo semejante a lo que hemos visto con el plomo, pueden estar causando , como muestra una creciente literatura científica, los más diversos problemas mientras nosotros pensamos que no será para tanto. Recordemos lo que la ciencia ha publicado acerca de los retardantes de llama, los ftalatos, el bisfenol A,... y tantos otros venenos encubiertos. Recordemos lo que se sabe acerca del contenido de sustancias tóxicas en el polvo doméstico y sobre las liberaciones y emanaciones de las más diversas sustancias presentes en objetos y productos de uso cotidiano. Obviamente sus efectos no tienen que ser como los del plomo. Se sabe que los retardantes de llama pueden tener efectos neurotóxicos y afectar a la hormona tiroidea, además de poder estar implicados en malformaciones congénitas. También que otras sustancias como los ftalatos pueden estar implicadas en cosas tales como desarreglos hormonales, alergias ,asma infantil o la telarquia. Pero no puedo extenderme aquí sobre los muchos efectos de tantas sustancias.

Además , lo que hemos comentado nos lleva a otra reflexión y es que al hablar de los efectos que sobre la salud tienen sustancias como el plomo o el mercurio, no podemos olvidar que los efectos de tales sustancias pueden combinarse de uno u otro modo con muchas otras a las que estamos expuestos. Ello se ve claro al saber que son muchas las sustancias que pueden tener efectos afines o semejantes a los que antes hemos descrito. Por ejemplo, investigadores como Miquel Porta, David R Jacobs y Duk-Hee Lee, publicaron un interesante artículo en la Journal of Epidemiology and Community Health en el que demostraban que los niños en cuya sangre había niveles detectables de una serie de contaminantes orgánicos persistentes –tales como algunas dioxinas y furanos- tenían un mucho más significativo índice de problemas de aprendizaje y de déficit de atención que los que no tenían esa presencia de contaminantes ( 17 ).

Los efectos de los más diversos tóxicos, no sólo metales pesados, preocupan en especial cuando se habla de momentos especialmente sensibles de la vida humana, tales como el embrionario. Los más diversos informes advierten del riesgo que puede entrañar la exposición de las mujeres embarazadas a determinadas sustancias como puedan ser diversos pesticidas u otras como el éter de etilenglicol (asociado a defectos congénitos). Y , como no, en tales informes también se alude a sustancias como el mercurio, el plomo, el cadmio, el antimonio o el arsénico, entre muchas otras.

Uno de los efectos nocivos de las sustancias químicas en general que más han sido estudiados es el de la neurotoxicidad. Se han descrito efectos neurotóxicos de numerosísimas sustancias, los PCBs, acetona, hidrocarburos alifáticos, aluminio, amonio, anilina, hidrocarburos aromáticos, benceno, o, clordano, DDT, difenilamina, etanol, etilenglicol, formaldehído, piretroides, estireno, tolueno, triclorobenceno, tricloroetileno, cloruro de vinilo, xileno,... y como no, por ceñirnos a lo que ahora nos ocupa, también de metales pesados como el plomo , el mercurio o el cadmio ( 18 ).

Atención especial es lo que se observa en relación a la infancia. En noviembre del año 2006, los científicos Philippe Grandjean, de la Universidad del Sur de Dinamarca y Philip Landrigan, del Departamento de Medicina Comunitaria del Mont Sinai de Nueva York llegaban a describir lo que estaba sucediendo como una auténtica “pandemia silenciosa” en un artículo que publicaron en la prestigiosa revista The Lancet, en el que mostraban con toda crudeza lo que están causando las más diversas sustancias, desde el plomo a los PCBs, pasando por el arsénico o el mercurio, entre muchas otras.

Sustancias que, en opinión de científicos como estos, podrían tener mucho que ver con cosas como que hoy uno de cada seis niños (por debajo de los 18 años) en los Estados Unidos padezcan una serie de trastornos de base neurológica que van desde el déficit de atención o la hiperactividad al autismo, pasando por dificultades en el habla o ciertos grados de retraso. No conviene dejar de relacionar todo esto con otras cosas que veremos en otros apartados, como sucede con los cánceres cerebrales infantiles. Anne Steinemann ,de la Universidad del Estado de Washington (EE.UU.) no tiene dudas acerca del papel de la polución química en el crecimiento fulgurante de una serie de enfermedades infantiles, entre ellas el autismo, que habría crecido “un 1.000% desde mediados de los 80” ( 19 ) enfermedad que ,entre otros factores, ha sido ligada , como ya hemos visto, al mercurio por diversas investigaciones.

Los datos recogidos por las Pediatric Environmental Health Speciality Units (PEHSU), (20) muestran la dimensión que están adquiriendo las neuro-deficiencias infantiles, como que entre 1977 y 1994 hubiese crecido un 191% el número de niños que se encuentran en programas de educación especial , que haya cerca de un 17% de casos de niños con déficit de atención con hiperactividad o que se registre entre un 5 y un 10% de niños con problemas de aprendizaje. Al margen de otras posibles causas que pudieran tener algunos de los problemas citados, crece el número de científicos que encuentran conexiones de estos y otros problemas con las más diversas sustancias, que pueden estar presentes en los más diversos elementos ,desde alimentos a cosméticos, pasando por pesticidas, pinturas, etc.

Philip Landrigan , ha estado trabajando en los últimos tiempos en un ambicioso proyecto de investigación , el National Children´s Study, haciendo un seguimiento sobre más de 100.000 niños americanos desde su concepción hasta que cumplan los 21 años, con la finalidad de identificar todavía con mayor precisión los factores ambientales que inciden en las enfermedades que desarrollarán: defectos congénitos, cánceres infantiles, asma, obesidad, violencia, déficit de atención, autismo ,dislexia y otras dificultades de aprendizaje.

Copyright Carlos de Prada

NOTAS

1 España es además un país importante en relación al mercurio. Un importante porcentaje del que se ha utilizado en el mundo procede de las minas de Almadén (Ciudad Real). Últimamente se ha planteado convertir la zona en receptáculo internacional de residuos contaminados por mercurio.

2 Ejemplo de ello es la asociación española “Mercuriados” http://www.mercuriados.org/es/pag107

3 El Parlamento Europeo se ha mostrado partidario de eliminar el mercurio en el sector sanitario ,donde se emplea en aparatos e medición (termómetros, aparatos para medir la presión arterial,etc.). Aunque no se ha incluido a pequeños barómetros.

4 Lo hace como metil-mercurio

5 No debe olvidarse el poder económico y político de la industria involucrada. El 55% de la actividad económica del sector químico español esta ligada a la producción de compuestos alcalinos de cloro. En España hay plantas de cloro que emiten mercurio como las de Solvay en Torrelavega (Cantabria), o Aragonesas en Vilaseca (Tarragona) y Huelva, entre otras.

6 Ver por ejemplo el estudio publicado en la revista sueca Ambio (200/). La OMS y la FAO han establecido una Ingesta Diaria Aceptable (aunque luego cada país establece sus propios niveles permitidos). La UE ,en concreto, ha establecido unos límites que no pocos científicos cuestionan.

7 Se han detectado altos niveles en pez espada, tiburón azul, marlín, marrajo, atún rabil, negrito, mero, etc. Otros estudios de la UE han confirmado con frecuencia presencia de altos niveles de mercurio en mero, cazón, marrajo, agujas, langostinos, emperador, etc.

8 Ver, por ejemplo, ejemplo de un informe reciente: http://www.ecologistasenaccion.org/spip.php?article13543

9 Accesible en Internet http://www.fmcs.urv.net/ribepeix/index.htm

10 Raldua D et al. (2007) Mercury levels and liver pathology in feral fish living in the vicinity of a mercury cell chlor-alkali factory. Chemosphere. Jan 66 (7): 1217-26

11 Estudios ,como los de la Universidad de Texas (EE.UU.) evidencian una clara asociación entre el autismo y la exposición a determinados niveles de mercurio. Por otro lado, el Centro de Control de Enfermedades de EE.UU, e investigadores como Enayati A y Haley B (de la U. de Kentucky) advirtieron de la posible asociación entre el tiomersal ,sustancia con mercurio añadida como conservante en vacunas que han sido muy utilizadas, con el incremento de las casos de autismo, lo que obligó a la OMS a adoptar algunas medidas.

12 Braun JM et al. (2006). Exposures to environmental toxicants and attention deficit hyperactivity disorder in US children. Environ Heath Perspect 114: 1904-1909

13 Needleman et al.(2002). Bone lead levels in adjudicated delinquents: a case control study. Neurotoxicol Teratol 24: 711-717

14 El límite que se considera “normal” es de 1 ppm (unos 10 microgramos por decilitro de sangre).

15 Needleman HL et al. (1996). Bone lead levels and delinquent behavior. JAMA 275: 363-369

16 Wright JP et al. Association of prenatal and childhood blood lead concentrations with criminal arrests in early adulthood. Public Library of Science. Medicine. May 2008. Vol 5. Issue 5. 732-740

17 Lee DH, Jacobs DR, Porta M (2007). Associations of serum concentrations of persistent organic pollutants with the prevalence of learning disability and attention deficit disorder. J Epidemiol Community Health. 61: 591-596.

18 OSE 2006, pg 349

19 Steinemann A. (2005) La exposición humana y los peligros para la salud. Parte 2. Edición Electrónica en Castellano de Rachel´s Environment & Health News 811. Salud y Medio Ambiente. Boletín Informativo 811. Peter Montague Editor.

20 Citados en el informe del Observatorio de la Sostenibilidad en España (OSE) del año 2006, pg 348.


Fuente: http://www.fondosaludambiental.org/?q=node/125