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jueves, 9 de junio de 2016

"Las farmacéuticas inventan trastornos y enfermedades mentales para tener gente adicta a sus productos"

Entrevista a Peter C. Gøtzsche, autor de 'Medicamentos que matan y crimen organizado: cómo las grandes farmacéuticas han corrompido el sistema de salud' y 'Psicofármacos que matan y denegación organizada'.

Jordi Sabaté 08/06/2016
Foto: The BMJ  
En 2013 Peter C. Gøtzsche publicó el libro 'Medicamentos que matan y crimen organizado: cómo las grandes farmacéuticas han corrompido el sistema de salud' (Libros del Lince, 2014), donde cargaba duramente contra el sector farmacéutico, que conoce como la palma de su mano tras haber trabajado ocho años en él. La obra, en la que acusa a las compañías farmacéuticas de amañar las conclusiones de numerosas investigaciones en beneficio propio, levantó una gran controversia al ser el profesor Gøtzsche una gran autoridad en materia de diseño de estudios científicos.

Hace pocos días ha aparecido en España su último libro, titulado 'Psicofármacos Que Matan y denegación organizada' (Libros del Lince, 2015), donde Gøtzsche aborda el campo de la psiquiatría moderna y asegura que esta se ha simplificado hasta el extremo de limitarse a recetar los psicofármacos que la industria va lanzando al mercado. Siempre radical, aboga por abolirlos todos salvo en casos extremos, donde realmente se demuestre su aportación a la cura del enfermo. Para Gøtzsche, ansiolíticos, antidepresivos e incluso antipsicóticos se recetan sin tener en cuenta sus efectos dañinos.

El profesor Peter C. Gøtzsche se graduó como Máster de Ciencia en Biología y Química en 1974, y se licenció como médico en 1984. Es especialista en medicina interna, trabajó en la industria farmacéutica entre 1975 y 1983, y ejerció en hospitales de Copenhague entre 1984 y 1995. En 1993 contribuyó a la creación de la Cochrane Collaboration, una institución dedicada a revisar la veracidad de todos los estudios que se publican en el ámbito de la salud y así filtrar los intereses de las diferentes industrias en el negocio de la sanidad.

Su libro describe a los psiquiatras como profesionales dedicados a recetar medicamentos a los pacientes sin saber realmente si van a funcionar...

Una razón importante por la que la psiquiatría moderna está tan centrada en los fármacos es que la gente no sabe muy bien cuáles son ni sus beneficios ni sus daños. Yo tomé una actitud crítica respecto a estos fármacos; conseguí el acceso a estudios no publicados y fue entonces cuando me di cuenta de lo mucho que la industria farmacéutica, y en ocasiones también los psiquiatras, nos han engañado con sus ensayos clínicos.

¿No existen psicofármacos de beneficios comprobados?

Mediante las revisiones de muchísimos estudios he podido comprobar que el beneficio de muchos psicofármacos es dudoso, pero en cambio no existe duda de que pueden causar daños graves, que pueden incluir el suicidio, el homicidio o la muerte por otras causas. Otro problema es que probablemente todos estos fármacos son susceptibles de provocar daños permanentes en el cerebro cuando se usan a largo plazo, pero los pacientes que los quieren dejar, por lo general cuentan con muy poco apoyo por parte de sus médicos.

La psiquiatría actual reduce los problemas psicológicos a desequilibrios químicos que pueden ser curados con fármacos. ¿Hay intereses de la industria detrás de esta gran simplificación?

El cuento sobre los supuestos desequilibrios químicos fue inventado por un médico hace 61 años y la industria farmacéutica lo abrazó de inmediato. No he encontrado ninguna investigación que acredite científicamente que un desequilibrio químico es la causa de problemas psiquiátricos. Es más: los psiquiatras más relevantes son conscientes de que esto es una mentira y sin embargo muchos de ellos, tal vez la mayoría, siguen utilizándola a fin de persuadir a sus pacientes a continuar con su medicación.

El sueño de una solución rápida nunca desaparece, pero no hay soluciones rápidas en psiquiatría y los fármacos son muy raras veces la solución a los problemas de la gente. La profunda ironía es que quizás no haya un desequilibrio químico implicado salvo el que crean los propios psicofármacos, que en muchos casos funcionan como drogas adictivas.
Yo tomé una actitud crítica respecto a estos fármacos; conseguí el acceso a estudios no publicados y fue entonces cuando me di cuenta de lo mucho que la industria farmacéutica, y en ocasiones también los psiquiatras, nos han engañado con sus ensayos clínicos.

¿Podríamos decir entonces que estamos frente a una industria que inventa enfermedades para crear adictos a sus productos?

No es desacertado asegurar que la industria farmacéutica inventa enfermedades para conseguir gente enganchada a sus productos. Dicho esto, es cierto que hay muchas personas que sufren problemas mentales severos y necesitan en ocasiones un apoyo en la medicación. Pero creo que tratar estos problemas sistemáticamente con psicofármacos solo empeora la situación. La forma en que usamos las drogas psiquiátricas hoy en día sin duda causa mucho más daño que beneficio.

El 'trastorno bipolar', el 'TDAH', el 'trastorno obsesivo compulsivo', etc., son palabras que han entrado en el lenguaje común. ¿Son tales diagnósticos una simplificación de los problemas de la persona para adaptarlos a la aplicación de ciertos medicamentos?

Una de las grandes tragedias de la psiquiatría moderna es que muchos trastornos psiquiátricos son causados por los psicofármacos que se usan para tratar otro trastorno anterior; es decir, son daños colaterales, o efectos secundarios si se quiere. Por ejemplo, los efectos secundarios de la medicación para tratar el TDAH (trastorno por déficit de atención) coinciden bastante con el cuadro de diagnóstico de un trastorno bipolar.

Lo mismo ocurre con la depresión: los fármacos antidepresivos pueden provocar síntomas que cumplen con los criterios para diagnosticar un trastorno bipolar, por lo que también en este caso muchas personas sufren de efectos secundarios de los antidepresivos. Pero esto a menudo no se detecta y, por lo tanto, estas personas pueden, además, ser tratados con medicamentos antipsicóticos o de litio, o ambos.

En mi libro explico por qué no debemos ver el TDAH como un trastorno psiquiátrico, y la razón por la que la que los psiquiatras deberían centrarse en los problemas del entorno de los niños (el TDAH es más frecuente entre niños) en lugar de decir que son los propios niños el problema. Los medicamentos para el TDAH no resuelven ningún problema; de hecho, parecen agravarlos a largo plazo.

Usted sostiene que la gran mayoría de los fármacos psicoactivos deberían ser abolidos. ¿Cómo se trataría, en tal caso, una psicosis grave?

Hubo una revisión Cochrane que comparó las benzodiazepinas con los antipsicóticos para tratar la psicosis aguda. La misma mostró que los pacientes se calmaron más rápido con la benzodiazepina. El tratamiento estándar es aplicar antipsicóticos, pero he preguntado a muchos pacientes que han probado ambos tipos de fármacos, cuál preferirían en caso de sufrir un nuevo brote psicótico.

Todos los pacientes, hasta el momento, me han dicho que preferirían una benzodiazepina. Y les comprendo, ya que las benzodiazepinas no son tan tóxicas y peligrosas como antipsicóticos. Pero también es posible tratar la psicosis severa sin ningún tipo de medicamentos psiquiátricos. Sé de psiquiatras eminentes en varios países que nunca han usado un antipsicótico para tratar una psicosis. Solo han aplicado la psicoterapia, la empatía y el amor.

Muestran a los pacientes que se preocupan por ellos, que los respetan y tienen un verdadero interés en ellos, y es bien sabido que este enfoque es eficaz. Antipsicótico es un nombre demasiado engañoso, ya que estos fármacos no curan a nadie en contraste con los antibióticos, que realmente pueden salvar la vida de las personas si tienen una infección bacteriana grave. No estoy convencido de que necesitemos antipsicóticos en absoluto, ya que son muy tóxicos.

¿De verdad cree que una persona con una psicopatía severa puede tener una buena calidad de vida solo con terapia y sin medicamentos?

Está perfectamente documentado que muchas personas con psicosis graves pueden tener una buena calidad de vida sin psicofármacos. En realidad, la pregunta correcta es : ¿Pueden los medicamentos psiquiátricos empeorar la calidad de vida de las personas en promedio? Actualmente, mi grupo de investigación está estudiando la calidad de vida con y sin antidepresivos.

Hay muy pocos estudios publicados a este respecto y no tenemos acceso a los estudios no publicados por la Agencia Europea del Medicamento, aunque sabemos que no son pocos. En nuestra opinión, está claro por qué tan pocos estudios han sido publicados: sus resultados no dejan en buen lugar a la industria farmacéutica.

martes, 16 de junio de 2015

Javier Álvarez: “Místicos, artistas y enfermos mentales son muy proclives a la hiperia”

Es médico psiquiatra con 39 años de ejercicio en el Sistema Nacional de Salud. Nació en 1950, en Ponferrada, en 1973 se licenció como médico y en 1976, tras tres años de formación en el Dptº de Psiquiatría de la Cátedra de Psiquiatría de Santiago de Compostela, obtuvo el Título de Especialista en Psiquiatría. Desde entonces, y hasta junio de 2008, ha desarrollado su ejercicio profesional como psiquiatra clínico en el Complejo Asistencial Universitario de León. Desde esa fecha fue nombrado Jefe del Servicio de Psiquiatría de dicho Hospital, siendo ahora su trabajo más de gestión que clínico”.

Este psiquiatra habla de cosas que tienen mucho sentido común. Y su concepto “desmedicalizar” a los pacientes está calando hondo. Esta entrevista no tiene desperdicio, especialmente cuando se refiere a la hiperia…

LA HIPERIA Y LOS MÍSTICOS

-¿Cómo definiría exactamente la hiperia?

-Como una función cognitiva de nuestro cerebro mediante la cual, y por medio de la activación de un numeroso grupo de neuronas a la vez, accedemos a vivencias extraordinarias que se caracterizan por ser: repentinas, muy intensas, automáticas y que se acompañan, además, de sensación de clarividencia y casi siempre también de convicción telepática. Para entender mejor de qué tipo de vivencias hablamos sirve de ejemplo el déjà vu, esa convicción repentina y automática de que el instante que estamos viviendo en un momento determinado ha sido vivido ya de forma exactamente igual en el pasado. Es una vivencia que prácticamente hemos experimentado todos.

-¿Por qué compara una depresión melancólica o el trastorno bipolar con la noche del espíritu de San Juan de la Cruz?

-Porque leyendo las obras de este místico del Siglo de Oro español se comprueba que en ellas describe con todo lujo de detalles las dos fases que conforman el trastorno bipolar, a saber: la fase de depresión melancólica y la fase de exaltación maníaca. La descripción que hace este monje carmelita, tanto de la fase depresiva como de la fase de exaltación gozosa, es tan detallada y precisa que uno no puede por menos que pensar que está narrando las vivencias que él mismo ha experimentado. Pero el no las interpreta como patológicas sino como pruebas purificadoras y éxtasis religiosos que le envía Dios.
EPILEPSIA E HIPERIA

-¿Cuántas clases de epilepsias hay?

-Simplificando mucho se pueden resumir en: ataques epilépticos generalizados y ataques epilépticos parciales. Nos interesan los segundos porque en ellos la conciencia está conservada y es precisamente durante esos ataques epilépticos parciales cuando aparecen en nuestra conciencia las vivencias hipéricas, como por ejemplo: el déjà vu que acabamos de describir… pero también alucinaciones o visiones y audiciones que los demás no perciben, súbitas convicciones irrefutables, como, por ejemplo, la creencia absoluta y repentina de que soy un elegido y profeta de Dios, o aparecen ataques súbitos de melancolía junto con los contarios de éxtasis gozoso sin causa alguna que explique esos repentinos y bruscos cambios de humor. Los neurólogos interpretan esas vivencias como ataques epilépticos parciales y los psiquiatras las interpretan como síntomas de diferentes trastornos psiquiátricos. En cambio los místicos las interpretan como señales divinas y la hiperia lassinterpreta como manifestaciones cognitivas de nuestro cerebro, o sea, como intuiciones clarividentes de nuestra mente.

-¿Por qué esta clase de enfermedades suelen empezar siempre en la juventud?

-Porque la hiperia, como todas las demás funciones cognitivas (aprendizaje, memoria, inteligencia matemática o musical, capacidad motora, etc.), alcanza su máximo desarrollo hacia los 16-18 años para luego ir debilitándose progresivamente a lo largo de la vida.

-¿Qué relación hay entre místicos, artistas y enfermos mentales?

-Que todos ellos son muy proclives a la hiperia, es decir, todos ellos tienen una fuerte predisposición hereditaria a experimentar esos fenómenos hipéricos de los han dejado constancia en sus escritos. Todos tenemos un cierto grado de predisposición hereditaria para la hiperia pero esta tendencia es mucho más marcada en místicos, artistas y enfermos mentales.

SOBREDIAGNOSTICACIÓN

-¿Crees que en nuestra sociedad actual hay un abuso de diagnósticos psiquiátricos? ¿Por qué?

-Sí, mucho. Me atrevería a decir que muchísimo: no es lógico que la mitad de los norteamericanos sean diagnosticados de un trastorno psiquiátrico, tasas que son ya prácticamente iguales en todos los países occidentales. Es incomprensible y absurdo que hayamos llegado a una situación en la que cada dos personas sea diagnosticada de enfermo mental. No hay razones ni científicas ni clínicas que justifiquen ese número de diagnósticos.

-¿Hay también un uso excesivo de psicofármacos para todo tipo de enfermedades mentales y trastornos?

-Sí, claro. Lógicamente el abuso de diagnósticos que referíamos antes se traduce en un abuso similar del empleo de psicofármacos. Los actuales manuales diagnósticos (DSM-5 y CIE-10) han flexibilizados enormemente los criterios que permiten hacer un diagnóstico psiquiátrico con lo que ahora prácticamente cualquier variedad de comportamiento puede etiquetarse como un trastorno psiquiátrico que requiere tratamiento con psicofármacos, tratamiento que en muchísimos casos se recomienda que sea para toda la vida sin que haya argumentos científicos que justifiquen esos tratamientos indefinidos.

-¿Qué tipo de terapia alternativa aconsejaría a un enfermo mental?

-Cualquier tipo de terapia que promueva el desarrollo integral de la persona, es decir, cualquier técnica que contemple al ser humano, no como compuesto de cuerpo y mente por separado, sino que lo conciban como un todo indivisible y que, por tanto, tiene que ser abordado mediante herramientas dirigidas a la globalidad de la persona: estilo de vida natural con alimentación y ejercicio físico equilibrados, contacto armónico con la naturaleza, meditación y otras técnicas encaminadas a promover nuestra vida interior, etc.

DESMEDICALIZANDO

-¿Cómo se empieza la desmedicalización de un enfermo?

-Haciendo una evaluación psiquiátrica completa la cual permite decidir si se puede ir disminuyendo el suministro de los psicofármacos. Esa retirada gradual de los medicamentos ha de acompañarse de un soporte del paciente a fin de que pueda ir comprendiendo los conflictos emocionales que generaron la supuesta enfermedad mental. En muchos casos es posible retirar la medicación por completo y conseguir que el sujeto asimile lo que hasta entonces era una “etiqueta psiquiátrica” no como una enfermedad, sino como una parte de sí mismo que no había sido capaz de aceptar y manejar adecuadamente.

-¿Qué síntomas favorables acontecen en el enfermo cuando se empieza un tratamiento de desmedicalización?

-En primer lugar, desaparecen los afectos de sedación, cansancio e intensa falta de motivación que producen los psicofármacos. La segunda fase de mejoría consiste en esa aceptación e integración de problemas emocionales y psíquicos que hasta entonces le habían resultado intolerables, lo cual en gran medida era debido al estigma, sufrimiento y autodesvalorización que estaban provocando en él el diagnóstico de enfermo mental y la medicación, que anulaba su capacidad de tomar decisiones y de actuar en consecuencia.

EXPLICANDO A LOS FAMILIARES

-¿Cómo le explicaria al familiar de un enfermo mental que lo que tiene éste no es una patología sino fases de clarividencia?

-De la misma manera que se le explica al “enfermo mental”. Los familiares se encuentran en este terreno tan perdidos y desinformados como los propios “afectados”. Y como ellos, sufren enormemente con situaciones psiquiátricas que nunca acaban de resolverse sino que se prolongan de por vida.

-¿Por qué es tan necesaria la desmedicalización de miles y miles de pseudoenfermos mentales?

-Para que puedan volver a ser personas autónomas como las demás.

-¿Qué dicen otros psiquiatras de sus teorías y de abogar por la desmedicalización?

- Pues la verdad… ¡no dicen nada! Excepto unos pocos psiquiatras extranjeros —algún italiano, francés, belga, argentino, norteamerticano o un grupo de doce o trece psiquiatras japoneses que próximamente viajará a león para conocer el Servicio de Psiquiatría que dirijo— los demás, es decir, los españoles están callados como muertos. Intuyo lo que puede significar ese silencio pero lo que es decir… ¡ellos no dicen nada! ¡Al menos hasta ahora!

-¿Hay algunas plantas medicinales que pueden ayudar en los procesos de desmedicalización?

-Le confieso que mi desconocimiento sobre esa materia es absoluto. Esa pregunta debería hacérsela, por ejemplo, a mi buen amigo Josep Pàmies, quien lleva tantos años luchando por una medicina basada en remedios naturales. Luchando y sufriendo afrentas y persecuciones por parte de los diferentes poderes públicos.

UNA SOCIEDAD LOCA
TARADOS POR EL PLACER

-¿Por qué nuestra sociedad está tan loca?

-Porque se ha instaurado un sistema en el que el único valor parece ser el consumo de placeres corporales, habiéndose perdido el concepto de persona como ser que forma una unidad armoniosa con el resto del Cosmos. Quiero creer, y esa es mi esperanza, que los individuos se resisten a esta pérdida de valores. Pero el grupo, que siempre es más que la suma de los individuos que lo componen, ha llevado a la sociedad occidental por esos derroteros. Afortunadamente se vislumbran ya esperanzadoras señales de cambio.

Sara B. Peña

NUEVA PSIQUIATRÍA

MIRANDO LA PSIQUIATRÍA DESDE OTRO PUNTO DE VISTA

Se trata de una página web que se ha ido elaborando a lo largo de ocho años y que actualmente está inmersa en un movimiento de cambio y/orenovación del modelo de asistencia psiquiátrica. El nuevo enfoque propuesto pretende eliminar las principales insuficiencias del actual modelo asistencial: 1º. Abuso de diagnósticos (el 50% de la población USA tendrá al menos un diagnóstico psiquiátrico en su vida); 2º. Uso excesivo de psicofámacos con tratamientos de por vida para el trastorno bipolar y para el trastorno esquizofrénico sin razones que lo justifiquen.


A lo largo de los últimos diecisiete años el autor ha ido publicando libros y artículos en revistas neurocientíficas internacionales, en los que se preconiza una hipótesis innovadora respecto a la naturaleza e interpretación de variadas manifestaciones psíquicas. Esta bibliografía constituye el fundamento teórico de dicha hipótesis, a la que denominamos hiperia.

La hiperia es una función cerebral en la que, merced al encendido de un gran número de neuronas a la vez (automatismosmentales), aparecen en la conciencia una serie de vivencias psíquicas, las cuales se presentan siempre con las mismas características fenomenológicas: son repentinas, automáticas y muy intensas. Estas sincronías implican un corte brusco del normal discurrir de la conciencia que, quedando de pronto fuera del control de la voluntad, permite la irrupción de una penetrante vivencia pasiva que es experimentada siempre por el sujeto como algo extraordinario que le llena de asombro y extrañeza.


Hasta el presente estas vivencias psíquicas vienen siendo catalogadas, bien como síntomas de crisis epilépticas parciales, o bien como síntomas de diferentes trastornos psiquiátricos. Por el contrario, la hipótesis de la hiperia las considera normales, ya que son la expresión de una función cognitiva de nuestro cerebro, la cual todos poseemos en mayor o menor grado y que es la encargada del conocimiento intuitivo y/o telepático.


Esta nueva interpretación de lo que hasta hoy se consideraban manifestaciones psíquicas patológicas supone un cambio muy importante de toda la psiquiatría: en primer lugar en cuanto a la clasificación y al diagnóstico de los trastornos psiquiátricos, pero sobre todo respecto al enfoque terapéutico que hay que dar a estas vivencias psíquicas. De ahí la denominación de Nuevapsiquiatría. 
Esta nueva concepción, además, puede arrojar alguna luz sobre las insuficiencias y contradicciones que presenta la psiquiatría actual, las cuales no sólo lla an una y otra vez la atención de los psiquiatras con experiencia clínica, sino que incluso sorprenden a los médicos jóvenes que se inician en el estudio de dicha especialidad médica.


sábado, 13 de agosto de 2011

Un juez encierra en un psiquiátrico a una niña enferma por tóxicos


Publicado por Miguel Jara el 13 de agosto de 2011
El sábado pasado dos policías de paisano se personaron en el domicilio de V. R. de 46 años, ciudadana española enferma de Síndrome de Fatiga Crónica (SFC), fibromialgia (FM) y Sensibilidad Química Múltiple (SQM) en grado III,   para llevarse a su hija de 12 años enferma de SFC y SQM. Acudieron con una orden judicial que exigía el ingreso inmediato de la niña en el Hospital de su localidad para determinar si procedía su ingreso en una unidad psiquiátrica. Solo que aparte de la brutalidad e inhumanidad de la decisión de separar a madre e hija, enfermas además, estas enfermedades emergentes están relacionadas con la contaminación ambiental y tienen un origen inmunitario, físico no psíquico. Así que la idea de valorar la salud psíquica de la niña es absurda y sólo puede empeorar su situación, hacer más daño a quien supuestamente se quiere proteger de no se sabe qué y crear más sufrimiento a su madre.
De nada ha servido estar diagnosticada por tres de los especialistas en el SFC más destacdos de nuestro país, los doctoresAlegre, Fernández Solà y Quintana) ni tener pruebas en las que aparecen claramente alterados valores en los linfocitos,RNasa, reactivaciones virales y otros parámetros inmunoinfecciosos.
La madre, con una afectación manifiesta por su grado severo de las tres patologías, llevaba años batallando con los Servicios Sociales (SS) de su comunidad autónoma para que sus enfermedades fueran reconocidas (la SQM no es oficialmente una enfermedad en nuestro país y por ello los afectados no pueden ser atendidos como necesitan). Había sido denunciada por Educación por absentismo de la menor (no es fácil para una persona afectada de estas enfermedades hacer una vida normal), aunque Fiscalía daba la razón a la madre y obligaba a disponer de un maestro en su domicilio.
Madre e hija empeoraban cuando acudían al psicólogo una vez por semana obligadas por los SS; además, la ayuda domiciliaria a la que “tenían derecho” no hacía más que empeorar la salud de ambas, ya que las trabajadoras familiares acudían al domicilio con fuertes olores a perfumes y tabaco.
Ante la queja de la madre, Servicios Sociales en lugar de adecuarlos a las necesidades de éstas, deciden retirarlos y actuar como hemos relatado, ante, según me han comentado otros afectados por estas dolencias y activistas que están trabajando en el caso, un grave peligro de aislamiento y exclusión social de la menor provocado por la progenitora.
La jueza ha ordenado el ingreso indefinido de la niña en dicha unidad de psiquiatría sin que la madre pueda ver a la menor (en caso de que pudiera desplazarse pues estas enfermedades son invalidantes), ya que su interacción, según consta en el auto, podría ser ¡perniciosa para ésta!
Ahora, la niña se encuentra en manos de psiquiatras a los que les puede dar por intentar demostrar que padece un Trastorno Delirante o Síndrome de Müchhausen por poderes en el que el adulto induce en el niño síntomas reales o aparentes de una enfermedad y es considerado como una forma de maltrato infantil o quién sabe qué otra supuesta patología pues quien busca encuentra… pero no es por ahí señores por dónde ustedes han de buscar.
“Por ahora no podemos pedirles -explican quienes han comenzado esta campaña de ayuda- que colaboren de otras maneras (quejas, movilizaciones, etc) ya que no queremos interferir ni/o perjudicar a la menor. Obviamente, esta batalla no ha hecho más que empezar y NO VAMOS A DEJAR, ESO JAMÁS, QUE NOS QUITEN A NUESTROS HIJOS ENFERMOS ADUCIENDO PROBLEMAS MENTALES.
PARA CUBRIR LOS GASTOS QUE YA HAN EMPEZADO A APARECER (la madre percibe una pensión de 400 € al mes) les pedimos en nombre de ella y de su pequeña, que INGRESEN LA CANTIDAD QUE SEA POSIBLE y DARLE AL MENOS LA OPCIÓN A UNA DEFENSA DIGNA.
El nº de cuenta para ingresos desde España: 1465 0100 91 1700515969
El nº de cuenta para Ingresos desde Europa: ES80 1465 0100 91 1700515969
El nº de cuenta para ingresos internacionales: INGDESMMXXX 1465 0100 91 1700515969″.
Me quedo más tranquilo sabiendo que organizaciones como el Colectivo Ronda de abogados, la Liga SFC, Asquifyde oASSSEM están llevando esta campaña y siguiendo de cerca el caso.

miércoles, 23 de febrero de 2011

La pastilla del olvido colectivo

Publicado por Miguel Jara el 23 de febrero de 2011

Durante los últimos meses algunas administraciones, como la gallega, han impulsado medidas encaminadas a reducir el gasto de la factura sanitaria. El diario El Correo Gallego ha entrevistado a Luis Ferrer i Balsebre (Madrid, 1958) que trabajó como jefe del servicio de Salud Mental del ahora hospital Clínico de A Coruña (Chuac) hasta que en el año 2008 tomó las riendas del área de Psiquiatría del servicio gallego de salud. Este médico habla de una burbuja sanitaria igual que la inmobiliaria y de la posibilidad de que el sistema sanitario tal como lo conocemos estalle, como ha sucedido con el negocio del ladrillo con las consecuencias de todos conocidas:

“Creo que hay una analogía absolutamente clara entre la burbuja inmobiliaria y la sanitaria. La industria farmacéutica es también un negocio y, como tal, tuvo sus políticas para incrementar beneficios. También existieron mecanismos de control cuya finalidad es reducirlos. Durante diez años, la empresa que comercializa un producto mantiene la patente. Como en cualquier otra burbuja, los mecanismos de control fallaron, y lo que debería ser la norma, que pasado el tiempo de patente de forma mayoritaria el producto recetado sea el genérico, en Galicia no fue así. En los tratamientos farmacológicos, siempre aparecerá un medicamento más caro en el mercado, sin que eso implique que sea más eficaz. En ocasiones, la novedad simplemente reside en que se presenta en comprimidos en lugar de en cápsulas. Y esto es una clara dinámica de burbuja que, como la inmobiliaria, finalizará en colapso. Es alucinante que desde un punto de vista político no se den cuenta, cuando nos pasó hace dos días con el asunto de la vivienda. Es muy llamativo que España esté a la cola de los países más avanzados en porcentaje de genéricos, como era alucinante que se construyesen tantos pisos”.

Además de apostar por los medicamentos genéricos antes que por los de marca cuando los haya, huelga decir que es necesario racionalizar el consumo, en general, de cualquier tipo de fármaco; tratarse sólo cuando sea necesario, con la menor dosis posible, durante el menor tiempo posible. Y que debemos ser los mayores interesados en conservar la salud llevando estilos de vida saludables. Las administraciones han de hacer mayores esfuerzos por prevenir la aparición de enfermedades fomentando la vida sana con medidas concretas más que con campañas de detección de patologías que tienen como objetivo abrir nuevos mercados para los medicamentos.
La Administración mira para otro lado, cuando no intenta obstaculizar, el avance de muchas terapias no convencionales, menos agresivas, más “naturales” o como se quiera explicar, que son efectivas, casi sin efectos secundarios y cuyo desembolso por la Seguridad Social, como hacen otros países de Europa, conllevaría una bajada en su precio y a la larga un ahorro por la mejora de la salud general de la población.

Los lobbies de la industria de patente han conseguido un cierto rechazo a los genéricos por los pacientes, como a las terapias biológicas o no tóxicas en parte de la población (aunque su uso va en aumento). Dice Ferrer i Balsebre:

“Pienso que la gente lo entendería si se le explicase bien, porque la prescripción de genéricos es algo que repercute en beneficio de todos. El dinero que la sanidad pública no ahorra por no prescribir genéricos incrementa el beneficio de las multinacionales, en lugar de beneficiar a la población”.

En Galicia el sistema de ahorro ya está comenzando a dar sus frutos. Por último preguntan a este médico por el aumento de las cifras de consumo de fármacos en psiquiatría y ofrece una de las claves de todo lo que estamos tratando: un modelo social justo, equilibrado, que respeta a la persona es un modelo que genera salud en la población. Lo otro no:

“La burbuja farmacéutica incidió demasiado en el hecho de que tratar es recetar, cuando en medicina, y en psiquiatría más todavía, son más cosas que la burbuja puso en peligro: pisos protegidos, psicoterapias, empleo protegido, talleres ocupacionales… Pero las cifras de consumo de fármacos aumentan. Los pacientes no nos piden solo que les quitemos o aliviemos el dolor de la enfermedad, sino el dolor de vivir. Y la crisis no ayudó. Las consultas se nos llenan de problemas cotidianos de la vida, nos exigen una solución y además que sea farmacológica. Están llenas de gente normal, que tienen problemas en la vida como tenemos todos. Las unidades de base de salud mental, nuestra consulta externa, están absolutamente colapsadas por problemas de vivir. Por eso aumentan tan exponencialmente los fármacos que alivian la angustia y que te levantan el ánimo, y los analgésicos que te quitan el dolor. La presión ni siquiera es la misma que había, pero lo que disminuyó es la tolerancia a la frustración. Se dio una lógica del alivio de estas tensiones vitales pensando que el alivio farmacológico puede resolver todos los problemas, y no es cierto. El único fármaco que recetaría sería una pastilla del olvido colectivo“.